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Full text of "Revista de archivos, bibliotecas y museos"

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REVISTA 


DE 


ARCHIVOS,  BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


REVISTA 

DE 

ARCHIVOS,  BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 

(historia   y   ciencias   auxiliares) 

ÓRGANO  OFICIAL  DEL  CUERPO  FACULTATIVO  DEL  RAMO 

(se  publica  una  vez  al  mes) 


TERCERA  ÉPOCA  — AXO  VII 

TOMO  IX 

Julio  á  Diciembre  de  1903 


4* 


MADRID 

TIP.  DE  LA  REVISTA  DE  ARCHIVOS,    BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 

Calle  de  OlicL  núm.  8. 
1903 


¿7í 


CONSEJO  DE  LA  REVISTA 

JUNTA  INSPECTORA.  Presidente:  Jefe  superior  del  Cuerpo,  D.  Mar- 
celino Menénde\  y  Pelqyo.— Vicepresidente;  D.  Vicente  Vignau  y  Ballester.— 
Vocales:  D.  José  Ortega  y  García.— D.  Manuel  Flores  Calderón. — D.  Mariano  Ca- 
talina y  Cobo. — D.  Rodrigo  Amador  de  los  Ríos.— D.  Eduardo  de  Hinojosa  y  Xave- 
ros. — D.  Juan  Catalina  García  y  López. — D.  Augusto  Fernández  Victorio  y  Coci- 
na.— D.  Ricardo  de  Hinojosa  y  Naveros. — D.  Francisco  Navarro  y  Ledesma. 

REDACCIÓN.  Presidente:  D.  Marcelino  Menénde\y  Pelayo. — Vicepresi- 
dente: D.  Vicente  Vignau  y  Ballester. — Redactor  jefe:  D.  Juan  Menéndez  Pidal.— 
Vocales:  D.  Ramón  Menéndez  Pidal.— D.  Antonio  Paz  y  Melia.— D.  José  Ramón 
Mélida  y  Alinari.— D.  Alvaro  Gil  Albacete.— D.  Ricardo  Torres  Valle.— D.  Narciso 
Sentenach  y  Cabanas.— D.  Ricardo  de  Hinojosa  y  Naveros. — Secretario:  Don 
Manuel  Serrano  y  Sanz. 


COLABORADORES 

Españoles. 

Todos  los  individuos  del  Cuerpo  Facultativo  de  Archiveros,  Bibliotecarios  y 
Arqueólogos,  y  los  distinguidos  escritores  siguientes:  Aguilar  y  Cano  (D.  A.),  Pu- 
blicista.— Altamira  (D.  R.),  Catedrático  de  la  Universidad  de  Oviedo.— Alemany 
<D.  J.),  Catedrático  de  la  Universidad  Central.— Aviles  (D.  A.),  de  la  Real  Acade- 
mia de  San  Fernando.— Baselga  (D.  M.),  Catedrático  de  la  Universidad  de  Zara- 
goza.—Bayo  (D.  C),  Publicista.— Blázquez  (D.  A.),  C.  de  la  Real  Academia  de 
la  Historia.— Bonilla  y  San  Martín  (D.  A.),  Catedrático  de  Derecho  mercantil  en 
la  Universidad  de  Valencia.— Calleja  (D.  J.  D.),  Publicista.— Cedillo  (Excelentí- 
simo Sr.  Conde  de),  de  la  Real  Academia  de  la  Historia.— Codera (D.  F.),  de  la  Real 
Academia  de  la  Historia.— Costa  (D.  J.),  Iberista.— Cotarelo  y  Mori  (D.  E.),  de  la 
Real  Academia  Española.— Chabás  (D.  R.),  Canónigo-archivero  de  la  Catedral  de 
Valencia. — Domínguez  Berrueta  (D.  M.),  Catedrático  del  Instituto  provincial  de 
Salamanca.— Eguílaz  Yanguas  (D.  L.),  Catedrático  de  la  Universidad  de  Granadal 
Ruano  v  Prieto  (D.  F.),  Publicista.— Escandón  (D.  R.),  Astrónomo  del  Observato- 
rio de  Madrid. — Fernández  Duro  (D.  C),  Americanista,  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia.— Fernández  de  Velasco  (D.  F.),  Publicista.— Ferrá  (D.  B.),  Director  del 
Museo  Arqueológico  Luliano. — García  de  Quevedo  y  Concellón  (D.  E.),  Catedráti- 
co del  Instituto  provincial  de  Burgos. — Garrido  Osorio  (D.  M.),  Catedrático  de  la 
Universidad  de  Granada. — Salva  (D.  A.),  Archivero  municipal  de  Burgos. — Garriga 
(D.  F.  J.),  Catedrático  del  Instituto  provincial  de  Oviedo. — Gestoso  y  Pérez  (D.  J.), 
de  la  Academia  de  Bellas  Artes  de  Sevilla. — Gómez  Imaz  (D.  M.),  Publicista.— 
Gómez-Moreno  y  Martínez  (D.  M.),  Profesor  de  la  Universidad  del  Sacro  Monte 
de  Granada.— Goyri  de  Menéndez  Pidal  (D.aM.a),  Doctora  en  Filosofía  y  Letras.— 
Hazañas  v  la  Rúa  (D.  J.),  Catedrático  de  la  Universidad  de  Sevilla. — Hergueta 
(D.  N.),  de  la  Real  Capilla.— Herrera  (D.  A.),  de  la  Real  Academia  de  la  Histo- 
ria.— Herrera  (P.  I.),  de  las  Escuelas  Pías. — Lampérez  y  Romea  (D.  V.),  Arqui- 
tecto y  Catedrático  de  la  Escuela  de  Arquitectura. — Las  Navas  (Conde  de),  Bi- 
bliotecario de  la  Real  Casa.— Liñán  y  Eguizával  (D.  P.),  Publicista.— Lomba 
(D.  J.  R.),  Publicista.— L labres  (D.  Gabriel),  Catedrático  del  Instituto  de  Cáce- 
res— Muntadas  (D.  J.  F.),  Publicista.— Oliver  y  Esteller  (D.  B.),  de  la  Real  Acade- 
mia de  la  Historia.— Pedraja  Fernández  (D.  E.  de  la),  C.  de  la  Real  Academia  de  la 
Historia.— Ramírez  de  Arellano  (D.  R.),  C.  de  la  Real  Academia  de  la  Historia.— 
Rodríguez  de  Berlanga  (D.  M.),  Romanista.— Rodríguez  Mourelo  (D.  J.),  Profesor 
de  la  Escuela  de  Artes  y  Oficios.— Soraluce  (D.  P.),  de  la  Comisión  de  Monu- 


mentos  de  Guipúzcoa. — Tenorio  (D.  N.),  Publicista.- -Tramoyeres  (D.  L.),  de  la 
Comisión  de  Monumentos  de  Valencia. — Laurencín  (El  Sr.  Marqués  de),  de  la 
Real  Academia  de  la  Historia.— Ureña  y  Smenjaud  (D.  R.  de),  Catedrático  de  la 
Universidad  Central. — Velázquez  Bosco  (D.  R.),  Arquitecto  y  Catedrático  de  la  Es- 
cuela de  Arquitectura. — Villaamil  y  Castro  (D.  J.),  Arqueólogo. — Vives  (D.  A.), 
de  la  Real  Academia  de  la  Historia. 

Extranjeros. 

Bienkowski  (P.),  Profesor  de  la  Universidad  de  Cracovia. — Bonsor  (M.  j.),  Ar- 
queólogo.— M.  J.  Calmette,  miembro  de  la  Escuela  Francesa  de  Roma. — Daumet 
(Al.  G.),  de  los  Archivos  Nacionales  de  Francia. — Engel  (M.  A.),  Arqueólogo. — 
Farinelli  (Dr.  A.),  Profesor  extraordinario  de  la  Universidad  de  Innsbruck.— Fitz- 
Gerald  (M.  J.  D.) — Friedel  (M.),  de  la  Universidad  de  Liverpool. — Garófalo  (señor 
F.  P.),  Profesor  de  la  Universidad  de  Catania  (Sicilia). — Gráfenberg  (doctor  S.),  Crí- 
tico de  literatura  española.  Frankfort. — Graillot  (M.  Henri),  Profesor  del  Liceo  de 
Tolosa  de  Francia. — Haebler  (Conrado),  Bibliotecario  de  la  Real  de  Dresde.— Ho- 
molle  (M.  Th.),  Director  de  la  Escuela  Francesa  de  Atenas. — Leitede  Vasconcellos 
(Dr.  J.),  Director  del  Museo  Etnológico  de  Lisboa. — Melé  (E.),  de  la  Biblioteca 
Nacional  de  Ñapóles. — Morel-Fatio  (M.  A.),  Director  adjunto  de  la  Escuela  prác- 
tica de  Estudios  superiores  de  París. — Paris  (M.  P.),  Catedrático  de  la  Universidad 
de  Burdeos. — Ulloa  (D.  Luis),  Comisionado  especial  del  Gobierno' del  Perú  en  los 
Archivos  y  Bibliotecas  de  Europa. 


Catálogos  publicados  por  la  Revista  de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos. 
Biblioteca  Nacional,  I. — Catálogo  de  las  piezas  de  teatro  que  se  conservan  en  el 
Departamento  de  Manuscritos  de  la  Biblioteca  Nacional,  por  D.  Antonio  Paz  y 
Melia,  Jefe  de  dicho  Departamento. — Madrid,  1899. — 8.°  doble,  717  páginas. — 10 
pesetas. — Ocho  pesetas  á  los  suscriptores  de  la  Revista.  Punto  de  venta,  en  la  Ad- 
ministración de  la  misma. — II.  Catálogo  de  las  causas  contra  la  fe  seguidas  ante  el 
Tribunal  del  Santo  Oficio  de  la  Inquisición  de  Toledo  y  de  las  informaciones  ge- 
nealógicas de  los  pretendientes  á  oficios  del  mismo.  Con  un  Apéndice  de  los  demás 
Tribunales  de  España,  Italia  y  América. — Madrid,  igo3. — 8."d.,  vm-669  págs. 


BIBLIOTECA  DE  LA  REVISTA  DE  ARCHIVOS,  BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS. 
II.  Instrucciones  para  la  redacción  de  los  Catálogos  en  las  Bibliotecas  públicas  del 
Estado,  dictadas  por  la  Junta  facultativa  de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos. — 
Madrid.  Tipografía  de  la  Revista  de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos,  1902. — 8.°, 
i52  páginas  y  180  modelos. — 6  pesetas. 


PRECIOS  DE  SUSCRIPCIÓN.— En  España,  15  pesetas  al  año;  en  el  extran- 
jero, 20  francos  al  año. — No  se  admiten  sellos  de  correos  en  pago  de  suscripcio- 
nes.— Número  suelto,  1,50  pesetas. 

Primera  y  segunda  serie  (primera  y  segunda  época),  225  pesetas,  tomos  I  á  IX; 
sueltos,  á  25  pesetas  tomo. — Tercera  serie  (tercera  época),  tomos  I,  II,  III,  IV,  V, 
VI  y  VII,  go  pesetas;  sueltos,  á  i5  pesetas  tomo. — Boletín  de  Archivos,  Bibliotecas 
y  Museos,  un  tomo,  7,5o  pesetas. 

-Modo  de  hacer  el  pago  los  suscriptores  de  provincias. 

Por  medio  de  libranza  del  Giro  mutuo,  á  nombre  del  Sr.  Administra- 
dor, Archivo  Histórico  Nacional,  Paseo  de  Recoletos,  20. 


REVISTA 


DE 


ARCHIVOS,  BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


(HISTORIA    Y    CIENCIAS    AUXILIARES) 


Año  VII. — Julio  de  igo3. — Núm.  i. 


DOÑA  OLIVA  DE  SABUCO 

NO  FUÉ   ESCRITORA 


ESTUDIOS  PARA  LA  HISTORIA  DE  LA  CIUDAD  DE  ALCARÁZ 

I 
Cuando  á  fines  del  año  1900  publiqué  la  biografía  de  D.a  Oliva  de  Sa- 
buco, decía  en  la  dedicatoria  y  aclaración  necesaria,  que  se  había  es- 
crito para  que  prematuramente  vie- 
se la  luz  pública,  por  quitar  ra\ón 
e  motivo  de  que  rebuscadores  desa- 
plicados puedan  presentar  como  su- 
yas noticias  que  de  ocultos  lugares 
yo  e  desentrañado. 

Lo  que  entonces  fué  temor  fun- 
dado, está  á  punto  de  convertirse 
en  villana  realidad,  pues  ha  llegado 
á  mi  noticia  que  un  mal  amigo  á 
quien  confié  mi  descubrimiento, 
pretende  apropiárselo  como  suyo, 
faltando  así  á  las  leyes  de  la  caballe- 
rosidad y  de  la  propia  estimación. 

Este  hecho  me  impulsa  á  publi- 
car antes  de  tiempo  este  trabajo,  si 
bien  con  ello  me  queda  la  satisfac- 
ción de  complacer  á  mi  querido  amigo  D.  Manuel  Serrano  y  Sanz,  por  su 

1     El  original  se'canserva  en  la  sala  de  sesiones  del  Ayuntamiento  de  Alcaráz.  La  autentici 
dad  de  este  retrato  es  muy  dudosa.  Fué  pintado  en  1886  por  el  artista  valenciano  D.  Daniel  Par- 
do, sin  que  se  sepa  el  originil  que  le  sirvió  de  modelo. 

3.  <  ¿POCA.— TOMO   IX.  1 


D  *  Oliva  de  Sabuco  *. 


REVISTA  DE    ARCHIVOS 


galante  y  desinteresada  invitación  para  que  lo  publique  en  la  Revista  de 
Archivos,  Bibliotecas  y  Museos. 


II 

Entre  los  elogios  y  aplausos  prodigados  á  los  escritos  y  personalidad 
literaria  de  D.a  Oliva  de  Sabuco,  desde  los  dispensados  en  dos  sonetos  del 
bachiller  D.  Juan  de  Sotomayor,  su  contemporáneo,  hasta  los  contenidos 
en  las  obras  del  sabio  académico  y  maestro  D.  Marcelino  Menéndez  y  Pc- 
layo,  se  ha  deslizado  siempre  la  duda  de  que  la  Nueva  filosofía  no  fué  obra 
suya,  pues  ya  al  Sr.  Sánchez  Ruano  se  le  resistía  creer  que  una  mujer  tan 
joven  escribiese  sobre  Filosofía,  y  tampoco  ha  faltado  quien  aventurase 
la  idea  de  que  algún  enamorado  de  esta  señora  desease  hacer  célebre 
su  nombre  poniéndolo  al  frente  de  sus  escritos. 

En  mi  «Biografía  de  D.a  Oliva  di  Sabuco»,  rebatí  estas  dudas  y  suposi- 
ciones aventuradas,  como  inadmisibles  por  falta  de  documentos  en  que 
apoyarlas;  mas  hoy  puede  afirmarse  de  una  manera  terminante  que  la 
duda  se  aclara,  la  tradición  vulgar  triunfa,  y  al  desaparecer  para  siempre 
del  campo  de  la  literatura  la  discutida  y  elogiada  figura  de  D.a  Oliva, 
aparece  otra  nueva  que  la  sustituye;  la  de  su  padre  el  bachiller  Miguel  Sa- 
buco y  Alvarez. 

Este  es  el  autor  de  la  Nueva  filosofía,  como  voy  á  demostrar. 


III 

Dedicado  cuatro  años  ha  en  rebuscar  noticias  por  los  incompletos  y 
estropeados  archivos  de  esta  ciudad  para  escribir  su  historia,  con  verda- 
dera y  afanosa  curiosidad  di  principio  al  examen  de  los  protocolos  nota- 
riales, manantial  inagotable  de  nuestra  riqueza  histórica,  acariciando  la 
risueña  esperanza  de  encontrar  algún  documento  que  me  diese  á  conocer 
las  aficiones  científicas  y  literarias  de  D.a  Oliva,  sus  libros  predilectos,  los 
nombres  de  sus  maestros,  etc.;  y,  ¡cuál  no  sería  mi  sorpresa  al  dar  con 
otros  bien  distintos  de  los  que  pretendía  hallar! 

El  primero  fué  una  escritura  de  obligación  otorgada  en  10  de  Septiem- 
bre de  1587,  ante  elcscribano  Francisco  Gonzáhz  de  Villarreal,  por  Alon- 
so Sabuco  y  Ana  di  Espinosa,  su  mujer,  á  favor  del  bachiller  Sabuco,  su 
padre.  Este  documento  dice  así: 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  3 

«Sepan  cuantos  esta  carta~de  obligación  bieren  como  nos  Alonso  Sabuco  e  Ana 
de  Espinosa  su  mujer,  vecinos  desta  ciudad  de  Alcaráz,  e  yo  la  dicha  Ana  de  Espi- 
nosa pido  licencia  a  el  dicho  Alonso  Sabuco  mi  marido  para  hacer  e  otorgar  todo 
lo  que  en  esta  scriptura  sera  contenido;  se  la  pido,  e  yo  el  dicho  Alonso  Sabuco 
otorgo  e  conozco  e  doy  la  dicha  licencia  a  vos  Doña  Ana  de  Espinosa  mi  mujer,  e 
prometo  e  me  obligo  de  la  haber  por  buena  e  no  la  contradecir  en  tiempo  alguno 
ni  por  alguna  manera  causa  ni  razón,  e  la  concedo  por  scribano  publico  e  para 
ello  obligo  mi  persona  e  bienes  por  ambos  a  dos  de  mancomún  e  a  voz  de  uno 
e  cada  uno  de  nos  por  separado  tenidos  e  obligados,  renunciando  como  para  ello 
renunciamos  las  leyes  de  la  mancomunidad,  otorgamos  e  conocemos  por  esta 
carta  que  nos  obligamos  de  dar  e  pagar  a  el  bachiller  Sabuco  padre  de  mi  el  dicho 
Alonso  Sabuco,  vecino  desta  ciudad,  o  a  quien  su  poder  obiere,  conviene  a  saber 
ciento  e  veinte  ducados  los  cuales  son  de  razón  quel  dicho  bachiller  Sabuco  mi  pa- 
dre me  dio  en  razón  del  privilegio  y  merced  que  tiene  de  su  magestad  para  poder  im- 
primir el  libro  llamado  Nueva  Jilosojia,  para  que  pueda  yo  hacer  imprimir  el  dicho 
libro  en  el  reino  de  Portugal,  la  qual  impresión  la  tengo  de  bender  dentro  del  dicho 
reino  y  poderla  enbiar  a  bender  a  las  indias  de  portugal  por  tiempo  de  dos  años,  e 
renunciamos  las  leyes  e  prematicas  de  prueba  e  paga  como  en  ellas  se  contienen;  los 
quales  ciento  e  veinte  ducados  se  los  tenemos  que  pagar  en  tiempo  de  seis  meses  y 
cada  tercio  habernos  de  pagar  treinta  ducados  en  cual  el  dicho  plazo  empieza  a  co- 
rrer desde  hoy  dia  de  la  fecha  desta  carta,  y  por  la  siguridad  y  paga  le  ponemos  en 
su  poder  del  dicho  mi  padre  y  en  prendas  una  scriptura  de  obligación  fecha  e  otor- 
gada en  nuestro  favor  porElvira  Cobo, viuda  de  Francisco  Despinosa,  vecina  del  Bo- 
nillo, nuestra  madre,  que  sera  de  contia  de  cien  ducados,  para  que  la  tenga  en  su  po- 
der la  cual  deuda  le  hipotecamos  por  especial  hipoteca  hasta  tanto  que  haya  pagado 
he  rescibido;  e  para  el  cumplimiento  de  lo  susodicho  obligamos  nuestras  personas  e 
bienes  habidos  e  por  haber,  e  damos  poder  complido  a  todas  e  qualesquier  e  quales- 
quiera  justicias  e  jueces  de  su  magestad  para  que  con  todo  rigor  del  derecho  nos 
compelan  e  apremien  a  todos  e  a  cada  uno  desta  carta  por  sentencia  definitiva  de 
juez  competente  dada  e  por  nos  consentida  sobre  lo  cual  renunciamos  todas  las  le- 
yes fueros  e  derechos  que  sean  en  nuestro  fabor;  en  testimonio  de  lo  qual  otorgamos 
esta  presente  carta  en  la  manera  dicha  ante  el  scribano  presente  y  testigos  yuso  es- 
criptos,  fecha  e  otorgada  en  la  ciudad  de  Alcaraz  a  diez  dias  del  mes  de  Septiembre 
de  mil  e  quinientos  e  ochenta  e  siete  años,  siendo  testigos  el  dotor  Sarmiento,  Juan 
Domínguez,  e  Luis  Gómez  e  Francisco  Tellez,  vecinos  desta  ciudad;  e  yo  el  presen- 
te scribano  doy  fe  conozco  a  los  otorgantes=.4  lonso  Sabuco=Lu¡s  Gome^=Ante 
mí  Francisco  Gon^ale\de  Villarreal  scribano=derechos  un  real.=Recibí  la  scrip- 
tura en  prendas  contenida  en  esta  obligación  y  lo  firme=el  bachiller  Sabuco.-» 

Nada  se  dice  en  esta  escritura  de  obligación  acerca  de  quién  fué  el  au- 
tor del  libro  que  se  había  de  imprimir  y  vender  en  Portugal,  mas  este 


4  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

punto  se  aclara  en  la  de  poder  otorgada  por  el  bachiller  Sabuco  á  favor 

de  su  hijo  Alonso  Sabuco,  cuyo  curioso  documento  es  del  tenor  siguiente: 
«Sepan  cuantos  esta  carta  de  poder  vieren  como  yo  el  bachiller  Miguel  Sabuco 
vecino  desta  ciudad  de  Alcaraz,  autor  del  libro  intitulado  Nueva  filosofia,  padre  que 
soy  de  doña  Oliva  mi  hija,  a  quien  puse  por  autor  solo  para  darle  la  honrra  y  no  el 
probechó  ni  interés,  otorgo  y  conozco  por  esta  presente  carta  que  doy  e  otorgo  todo 
mi  poder  complido  cuan  bastante  de  derecho  se  requiere  y  mas  pueda  y  deba  valer 
a  vos  Alonso  Sabuco  mi  hijo  vecino  desta  ciudad  de  Alcaraz,  especialmente  para 
que  por  mí  y  en  mi  nombre  representando  mi  propia  persona  podáis  ir  al  reino  de 
Portugal  y  hacer  imprimir  el  dicho  libro  llamado  Nueva  filosofía  por  tiempo  y  es- 
pacio de  dos  años,  los  cuales  corran  y  se  cuenten  desde  hoy  dia  de  la  fecha  desta 
carta;  el  cual  dicho  libro  se  ha  de  imprimir  en  la  ciudad  de  Lisboa  y  en  las  partes  que 
os  paresciere  del  dicho  reino  de  portugal  y  no  en  otra  parte,  y  los  libros  que  así  se 
imprimieren  no  los  podáis  vender  ni  meter  en  estos  reinos  de  Castilla,  sino  que  se  han 
de  bender  en  el  dicho  reino  de  Portugal  y  las  indias  de  portugal,  lo  qual  hagáis  vos 
solo  con  el  impresor  que  concertaredes  estando  a  ello  presente,  por  el  dicho  tiempo 
de  dos  años  y  no  mas,  sin  que  para  ello  podáis  poner  ningún  sostituto;  el  cual  dicho 
poder  doy  tan  bastante  como  yo  lo  e  y  tengo  de  su  magestad  para  la  dicha  impre- 
sión, con  que  no  hagáis  ni  podáis  hacer  mas  de  lo  referido  en  este  dicho  poder,  eL 
qual  dicho  poder  os  doy  con  todas  sus  incidencias  e  descendencias,  anexidades 
e  conexidades,  con  franca  libre  e  general  administración,  con  poder  de  jurar  e  injui- 
ciar  y  para  que  si  necesario  fuere  podáis  parecer  ante  las  justicias  e  jueces  del  dicho 
reino  e  reinos  del  rey  n.°  Sr.  y  de  encarcelar  qualquiera  de  las  personas  que  impri- 
mieren o  vendieren  el  dicho  libro  sin  vuestra  licencia  y  llevarles  la  pena  en  que  in- 
currieren conforme  al  dicho  privillegio,  el  cual  dicho  poder  os  doy  tan  bastante 
como  de  derecho  se  requiere  y  yo  lo  tengo,  de  manera  que  por  falta  de  poder 
no  dejéis  de  hacer  lo  contenido  y  necesario  para  la  dicha  impresión  y  querella 
o  querellas  que  dierades  y  para  que  las  podáis  seguir  en  todas  instancias  y  para  las 
dichas  querellas  y  pleitos  podáis  sostituir  un  procurador  o  dos  o  mas  y  no  para  la 
dicha  impresión,  a  los  quales  y  a  vos  relievo  según  derechos  deveis  ser  relevados  so 
la  cláusula  de  judicio  sisti  fecha  y  con  la  obligación  de  derecho  necesario,  y  otorgo 
esta  carta  de  poder  bastante  según  dicho  es  ante  el  presente  scribano  e  testigos  yuso 
scriptos,  ques  fecho  e  otorgado  en  la  ciudad  de  Alcaraz  a  once  dias  del  mes  de  sep- 
tiembre de  mili  quinientos  e  ochenta  y  siete  años,  siendo  testigos  presentes  Migue* 
González  y  Pedro  López  y  Juan  de  Coca,  alpargatero,  vecinos  desta  ciudad  y  lo 
firmo  el  otorgante  de  su  nombre  al  qual  doy  fe  que  conozco.  Va  testado=el  bachi- 
ller Sabuco— ante  mi  Francisco  González,  de  Villarreal  scribano=derechos  un 
re  J=otorgose  fuera  del  escritorio  y  de  mi  casa». 

Si  esta  escritura  de  poder  no  fuese  bastante  á  demostrar  que  el  verda- 
dero autor  de  la  Nuera  filosofía  fué  el  bachiller  Sabuco,  lo  evidencia  de 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  5 

íiina  manera  clara  y  terminante  su  testamento,  documento  curioso  por  más 
de  un  concepto,  y  que  copiado  á  la  letra  dice  así: 

«In  dei  nomine  Amen.  Sepan  quantos  esta  carta  de  test-amento  e  última  volun- 
tad vieren  como  yo  el  bachiller  Miguel  Sabuco,  vecino  desta  ciudad  de  Alcaraz,  es- 
tando en  salud  y  en  my  seguro  entendimiento  e  memoria  natural  la  que  dios  nues- 
tro señor  fue  servido  de  me  dar,  temyendome  de  la  muerte  ques  cosa  natural,  cre- 
yendo como  creo  el  misterio  de  la  santísima  trynidad  y  todos  aquellos  <jue  tiene 
•cree  e  confiesa  la  santa  madre  yglesia  católica  romana  y  en  esta  católica  creencia 
me  confieso  de  haver  vivido  y  protesto  de  vivir  e  morir,  tomando  como  tomo  por 
intercesora  y  abogada  á  la  bienaventurada  señora  santa  Maria  nuestra  señora,  a  la 
qual  suplico  rruegue  a  su  preciosísimo  hijo  nuestro  señor  Jesuchristo  perdone  mi 
anima  y  la  lleve  a  su  santa  gloria  a  gozar  con  sus  santos  qüando  El  sea  servido,^ 
hagoe  ordeno  este  mi  testamento  e  ultimavoluntad  en  la  forma  e  manera  siguiente:* 

^Primeramente  mando  my  anima  adiós  nuestro  señor  que  la  crio  a  su  ymagen 
e  semejanza  y' el  cuerpo  a  la  tierra  de  cuyo  elemento  fue  formado. 

»Iten  mando  que  quando  la  boluntad  de  dios  nuestro  señor  fuere  de  me  llevar 

•  desta  presente  vida,  my  cuerpo  sea  sepultado  en  la  yglesia  de  la  santísima  trinidad 
donde  soy  parroquiano,  en  la  sepoltura  donde  esta  enterrada  my  mujer  primera 
Francisca  de  Cozar,  o  en  defecto  en  la  sepoltura  de  mis  padres  Myguel  Sabuco  y 
Catalina  Albarez  que  sean  en  gloria,  y  ese  dia  para  mi  entierro  se  conbiden  las  cofra- 
días de  la  santa  bera  cruz  y  de  nuestra  S.a  de  Cortes  de  que  soy  cofrade,  y  se  con- 
bide  el  cabildo  de  Curas  e  beneficiados  y  estravagantes  desta  dicha  ciudad  y  seis  re- 
ligiosos del  glorioso  san  Francisco  y  si  fuere  ora  todos  del  oren  por  my  anima,  y 

.  sino  otros  dos  sacerdotes,  y  se  les  de  sus  belas  y  limosna  ordinaria. 

»Iten  mando  se  digan  por  my  anyma  e  por  mis  difuntos,  como  de  suso  va  decla- 
rado, ciento  e  cincuenta  mysas,  entrando  en  ellas  las  dichas  en  my  entierro  por  su 
horden:  las  ciento  por  my  anyma  en  la  dicha  yglesia,  parte  del  oficio  de  rrequien  y 
del  dulcísimo  nombre  de  Jesús,  y  de  las  animas  por  tercias  partes,  y  las  cincuenta 
restantes  se  digan  en  los  tres  conventos  de  santo  Domingo,  sant  Francisco  e  sant 
Agustín  desta  ciudad.  Las  veinte  por  las  anymas  de  mis  padres  y  suegros  que  sean 
en  gloria,  y  las  diez  por  Francisca  de  Cozar  my  primera  mujer  que  sea  en  gloria,  y 
las  diez  por  las  anymas  a  quien  yo  e  tenydo  e  tengo  alguna  obligación,  y  las  diez 

.  restantes  para  las  dichas  cinquenta  por  las  anymas  de  purgatorio  y  de  mis  hijos  a 
quien  yo  tengo  por  su  horden  de  caridad  mas  obligación,  las  quales,  libres  de  las 

•  penas  supliquen  a  el  Señor  aya  misericordia  de  la  mya  y  la  lleve  con  sus  santos  a 
su  santa  gloria;  y  por  todas  se  pague  de  mis  bienes  la  limosna  ordinaria. 

»lten  mando  que  de  las  primeras  bulas  que  vinyeren  de  difuntos  se  tomen  por 
my  anyma  y  de  la  dicha  my  primera  mujer  dos  bulas  de  difuntos. 
*-      »lten  mando  se  de  a  las  mandas  forzoaas  e  obras  pias  un  real  de  mis  bienes  para 
todas. 


6  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

»Iten  declaro  que  yo  soy  casado  en  faz  de  la  santa  madre  iglesia  de  primero  ma- 
trimonio con  la  dicha  Francisca  de  Cozar  my  mujer,  la  qual  truxo  a  el  matrimonio 
con  my  persona  la  dote  estimada  de  maravedís  que  se  contiene  en  la  carta  de  dote 
quella  sacóse  e  truxo  i  entregó  en  mis  bienes,  a  la  qual  me  remito,  y  durante  el  di- 
cho matrimonyo  obimos  e  procreamos  por  nuestros  hijos  legítimos  a  Alonso  Sa- 
buco y  Miguel  Sabuco  y  Luisa  de  Oliva,  demás  de  otros  que  son  difuntos. 

»Iten  declaro  que  a  el  tiempo  y  quando  case  a  el  dicho  Alonso  Sabuco  my  hijo 
y  después  acá  le  tengo  dado  sesenta  ducados  para  en  quenta  de  lo  que  le  pertene- 
ciere;'mando  lo  reciba  en  cuenta. 

»Iten  declaro  que  quando  case  a  Luisa  de  Oliva  con  Acacio  de  Buedo,  vecino 
desta  ciudad,  le  hice  cierta  manda  la  qual  conforme  a  derecho  no  hera  balida  por 
ser  excesiva  y  esceder  de  lo  que  yo  podia  y  ser  en  perjuicio  de  los  demás  mys  hijos,. 
y  se  tuvo  pleito  y  nos  concertamos  por  bien  de  paz,  c  hizo  carta  de  dote  el  dicho 
Acacio  de  Buedo  en  cinquenta  e  dos  mili  quinyientos  maravedís  que  recibió  de  my 
en  dos  viñas  y  ajuar  y  ropas  y  reales;  mando  los  reciva  en  quenta. 

»Iten  declaro  que  el  dicho  Myguel  Sabuco  my  hijo,  questa  ausente,  no  a  rrecibi- 
do  en  parte  de  su  legitima  cosa  alguna;  man  jo  se  yguale  con  los  demás  ante  to- 
das cosas  para  su  legitima. 

*Iten,  declaro  que  yo  fui  casado  segunda  vez  con  Ana  García,  hija  de  Juan  Na- 
varro, nacida  en  Bianos,  y  la  doté  en  cinquenta  ducados  a  el  tiempo  del  casamyen- 
to;  mando  se  le  paguen  de  mis  bienes  y  declaro  no  haber  traído  a  my  poder  bienes 
algunos  la  dicha  Ana  García;  y  los  dichos  cinquenta  ducados  en  que  la  doté  se  le 
den  e  paguen  en  la  casa  que  al  presente  vivimos,  que  llaman  de  Sant  Pedro  mártir, 
apreciado  por  pergeñas  que  de  ello  sepan. 

»Iten,  declaro  que  durante  el  matrimonio  entre  la  dicha  Ana  García  e  yo  obi- 
mos e  procreamos  por  nuestro  hijo  legitimo  a  Myguel,  que  de  presente  es  de  edad 
de  quatro  años,  poco  mas,  al  qual  por  ser  de  tan  poca  edad  y  no  tener  con  quien 
poderse  criar  conforme  a  la  necesidad  dellos,  por  ser  pobre  la  dicha  madre,  quiero 
y  es  my  boluntad  que  de  lo  mejor  parado  de  mis  bienes  aya  y  herede  e  lleve  fuera 
de  la  partición  y  careo  della  el  terzio  e  quinto  de  todos  mys  bienes,  derechos  y 
acciones  presentes  que  al  presente  tengo  e  poseo  y  que  en  adelante  tuviere  e  me 
pertenecieren,  lo  qual  haya  y  lleve,  y  le  mando  en  aquella  bia  de  derecho  mas  haya 
lugar  por  bia  del  dicho  terzio  y  quinto  de  los  dichos  mis  bienes. 

»Iten,  declaro  que  a  el  tiempo  que  casé  con  la  primera  mujer,  ques  la  dicha 
Francisca  de  Cozar,  truxe  de  la  legitima  de  mis  padres  con  poder  unas  casas  en  la 
calle  de  Mingue  Rruiz,  e  un  tinte  en  el  piélago,  que  vendí  a  herederos  de  Alonso  de 
Alguacil,  e  todo  lo  que  demás  truxe,  en  que  precio  e  quantia  de  maravedís  constara 
por  la  scriptura  de  la  partición  de  los  bienes  de  mis  padres. 

»Iten,  declaro  que  de  dos  obligaciones  que  tengo  hechas  a  Alonso  Sabuco,  mi 
hijo,  de  hasta  quarenta  ducados,  poco  mas,  que  me  dio  en  prestado,  no  le  debo 
cosa  alguna  y  están  pasadas  enteramente. 


BIBLIOTECAS    Y    MUSEOS  J 

»Iten,  declaro  que  sobre  las  casas  en  que  vivo,  que  dicen  de  Sant  Pedro  mártir, 
tengo  de  censo  principal  de  la  yglesia  de  Trinydad  veinte  y-  ocho  ducados. 

»Iten  tengo  sobre  la  casa  de  la  calle  de  mingue  rruiz  un  censo  principal  siete 
mili  maravedís  a  el  cabildo  de  curas  e  beneficiados  desta  ciudad;  mando  se  pague 
todo  de  mis  bienes. 

»Iten,  aclaro  que  mis  hijos  Acacio  de  Buedo  e  Alonso  Sabuco  me  otorgaron 
obligaciones  de  pagarme  a  my  o  a  mys  herederos  ochenta  ducados  cada  un  año,  y 
diez  ducados  en  libros,  por  tiempo  de  seis  años  que  corren  desde  primero  dia  deste 
presente  mes  de  febrero  deste  año  de  mili  e  quinientos  e  ochenta  e  ocho  años;  de- 
claro se  cobre  lo  que  me  perteneciere  a  su  tiempo  y  que  no  tengo  noticia  adeude  ny 
que  se  me  deba  otra  cosa  alguna.  Mas  ms.ndo  que  toda  deuda  que  se  hallare,  por  si 
la  debo  o  que  me  deban,  se  pague  de  mis  vienes  o  se  cobre  lo  que  en  ella  se  viere. 

»Y  para  cumplir  y  pagar  este  my  testamento,  mandas  y  legatos  en  el  contenidas 
nombro  por  mys  albaceas  y  testamentarios  a  el  Licdo.  Hieronimo  Ruiz,  juez  visi- 
tador e  vicario  general  desta  dicha  ciudad,  y  a  Juan  de  Cozar,  clérigo,  e  a  Pedro  de 
Llerena,  vecinos  della,  a  los  quales  e  a  cada  uno  de  común  yn  solidum  doy 
poder  e  facultad  para  que  entren  en  mis  bienes  y  los  vendan  y  rematen  en  pu- 
blica almoneda  o  fuera  della  y  cumplan  este  mi  testamento  y  lo  en  el  con- 
tenido. 

»Y  cumplido  e  pagado  todo  lo  que  yo  mando  en  este  my  testamento,  en  el  ve- 
manyente,  derechos  y  acciones  que  quedare  de  mis  bienes,  dexo  e  nombro  e  estituyo 
por  mys  legítimos  e  unyversales  herederos  de  todos  ellos  a  el  dicho  Alonso  Sabuco 
y  Luisa  de  Oliva  muger  de  Acacio  de  Buedo,  y  Miguel  Sabuco,  mis  hijos  e  hijos  de 
la  dicha  Francisca  de  Cozar  my  primera  mujer,  y  a  el  dicho  Miguel  Sabuco  my  hijo 
y  de  la  dicha  Ana  García  mi  segunda  muger,  no  ostante  la  manda  graciosa  de  terzio 
e  remanyente  del  quinto  que  arriba  le  tengo  hecha,  los  quales  los  hayan  y  hereden 
por  yguales  partes  sacado  el  dicho  tercio  y  quinto  primero  e  ante  todas  las  cosas, 
porque  ansy  es  my  voluntad. 

»Reboco,  caso  e  anulo  todo  otro  qualesquier  testamento  e  testamentos,  mandas 
e  codecilos  que  antes  deste  haya  fecho,  ansy  por  scripto  como  de  palabra  ó  €n  otra 
qualquiera  manera  e  quiero  que  ninguno  balga  salvo  este  que  de  presente  ago,  ques 
lo  que  balga  por  mi  testamento  e  por  codicilo  o  en  aquella  bia  e  forma  que  de  de- 
recho mejor  aya  lugar.  En  testimonio  de  lo  qual  otorgue  la  presente  carta  de  testa- 
mento en  la  manera  que  dicho  es,  ante  scribano  que  fue  presente  y  de  los  testigos 
ci;hos  e  scriptos.  Y  declaro  y  es  my  voluntad  que  la  manda  que  de  susso  tengo 
fecha  a  Myguel,  my  hijo  de  la  segunda  muger,  del  terzio  e  quinto  de  todos  mis  bie- 
nes presentes  e  futuros,  la  haya  e  la  lleve  a  modo  questa  dicho  para  el  e  sus  hijos 
si  los  obiere,  e  sy  muriere  sin  se  casar  e  tener  hijos  quiero  y  es  my  voluntad  que  la 
dicha  cantidad  de  el  dicho  terzio  e  quinto  buelba  a  los  dichos  mys  hijos  de  la  pri- 
mera muger  por  sus  partes  iguales. 


o  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

»Iten,  aclaro  que  yo  compuse  un  libro  yntitulado  Nueva  filosofia  o  norma  y 
otro  libro  que  se  ymprimieron,  en  los  quales  todos  puse  e  pongo  por  autora  a  la  di- 
cha Luisa  de  Oliva  my  hija,  solo  por  darle  el  nombre  e  la  onrra,  y  reservo  el  fruto 
y  probecho  que  resultare  de  los  dichos  libros  para  my,  y  mando  á  la  dicha  mi  hija 
Luisa  de  Oliva  no  se  entremeta  en  el  dicho  privilegio,  so  pena  de  mi  maldición, 
atento  lo  dicho,  demás  que  tengo  fecha  ynformacion  de  como  yo  soy  el  autor  y  no 
ella.  La  qual  ynformacion  esta  en  una  scriptura  que  paso  ante  Villarreal  scribano- 
»Hecho  en  la  ciudad  de  Alcázar  a  veinte  dias  del  mes  de  Febrero  de  mili  e  qui- 
nientos e  ochenta  e  ocho  años,  a  lo  qual  fueron  testigos  presentes  Joan  de  Coca  y 
.el  lic.do  Joan  Velazquez,  y  el  lie. do  Sebastian  de  Molina,  todos  ^clérigos  vecinos 
desta  dicha  ciudad  de  Alcaraz,  y  el  otorgante  á  quien  yo  el  presente  scribano  doy 
fe  que  conozco  lo  firmó  de  su  mano=va  enmendado=pre=quaren=testado=El 
padre=clerigo=entierren  o  con  el=todo  lo=Em.d°=El   licenciado  bala  portal= 
Bachiller  Sabuco==a.nle  my  Alonso  Romero  scribano=derechos  dos  reales.» 

:  Ningún  otro  documento  se  ha  hallado  referente  á  esta  materia,  ni  aun 
la  información  que  el  bachiller  Sabuco  cita  en  sü  testamento,  la  que  ha 
debido  desaparecer  con  la  parte  del  protocolo  que  deja  incompleto  el  del 
referido  escribano  Francisco  González  de  Villarreal. 

Mas  ya  que  no  podamos  disponer  de  tan  precioso  é  interesante  docu- 
mento, con  el  que  se  aclararía  de  una  manera  terminante  el  notable  caso 
de  nuestra  historia  literaria  que  me  ocupa,  séame  al  menos  permitido  hacer 
.sobre  él  algunas  reflexiones  fundadas  en  las  escrituras  que  dejo  copiadas 
á  la  letra. 


IV 

La  literatura  española  cuenta  con  obras  de  muy  crecido  mérito  en  las 
que  sus  autores  tuvieron  el  mal  gusto  de  ocultar  su  nombre,  unas  veces,  6 
poner  otro  distinto  del  verdader  )  dando  así  ocupación  á  críticos  y  litera- 
tos posteriores  al  tiempo  en  que  se  escribieron,  para  venir,  al  cabo  de  no 
pocos  años,  á  señalar  el  de  sus  compositores,  por  más  que  no  siempre  han 
acertado  en  sus  juicios. 

Tal  sucede  con  La  Celestina,  que  unos  atribuyen  á  Fernando  de  Ro- 
jas, otros  á  Juan  de  Mena  ó  Rodrigo  de  Cota  (estos  dos  últimos  en  parte 
tan  sólo),  si  bien  la  generalidad  de  los  críticos  se  inclinan  á  creer  que  al 
primero  corresponde  la  paternidad  de  la  célebre  tragi-comedia.  Otro  tanto 
sucede  con  El  Quijote  del  fingido  Alonso  Fernández  de  Avellaneda,  pues 
mientras  unos  creen  que  bajo  tal  seudónimo  ocultó  su  verdadero  nombre 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  g 

•  el  confesor  de  Felipe  II  fray  Luis  de  Aliaga,  otros  admiten  como  más  pro- 
bable la  opinión  de  haberlo  escrito  el  padre  dominico,  fray  Juan  Blanco  de 
la  Paz,  sin  que  hasta  la  fecha  pueda  decirse  con  toda  precisión  quiénes  fue- 
ron los  verdaderos  autores  de  las  dos  obras  referidas. 

Mas  un  hecho  tan  anómalo  como  el  que  es  objeto  de  este  trabajo,  ni  se 

.comprende  ni  registra  tan  fácilmente  en  los  anales  de  nuestra  literatura,  y 

.por  eso  conviene  esclarecerlo  en  vista  de  los  documentos  recientemente 
encontrados. 

Lo  primero  que  se  me  ocurre  preguntar  es  si  dichos  documentos  tie- 
nen bastante  autoridad  y  fuerza  para  hacer  creer  que  el  autor  de  la  Nueva 

■  filosofía  y  otro  libro  es  el  bachiller  Sabuco  y  no  su  hija  doña  Oliva,  como 
se  ha  creído  hasta  hoy.  A  mi  juicio,  hay  que  contestar  de  una  manera  afir- 

!  mativa. 

De  ser  falsa  la  afirmación  que  hace  el  primero  en  la  escritura  de  poder 
llamándose  autor  de  un  libro  intitulado  la  Nueva  filosofía,  supondría  la 
existencia  de  un  pleito,  en  vez  de  una  información  practicada  ante  el  co- 
rregidor de  esta  ciudad,  que  á  la  sazón  lo  era  D,  Fernando  de  Torres, 
pleito  que  indudablemente  se  hubiese  mencionado  en  su  testamento,  como 
se  citó  el  sostenido  con  Acacio  de  Buedo  por  razón  de  la  dote  de  doña 
Oliva. 

Aparte  de  la  autoridad  que  concede  á  la  escritura  de  poder  su  condi- 
ción de  documento  público  otorgado  ante  un  escribano  del  número. de  esta 
ciudad,  lo  robustece  más  la  escritura  de  obligación  hecha  por  Alonso  Sa- 
buco á  su  padre,  hipotecándole  una  obligación  hecha  á  favor  del  primero 
y  de  su  mujer  Ana  de  Espinosa,  y  que  indudablemente  no  habría  reali- 
zado al  saber  que  su  padre  no  era  el  autor  del  libro  que  debía  imprimir 

¡  en  Portugal. 

Mas  lo  que,  á  mi  juicio,  completa  la  eficacia  del  poder  es  la  cláusula 
final  del  testamento  en  la  que  el  bachiller  Sabuco  vuelve  á  declararse  au- 
tor de  las  obras  que  llevan  el  nombre  de  doña  Oliva,  prohibiendo  á  ésta 
entrometerse  en  el  dicho  previlegio,  so  pena  de  su  maldición. 

Si  por. un  momento  consideramos  la  angustiosa  situación  en  que  se 
halla  quien,  en  su  sano  juicio,  cree  encontrarse  en  los  umbrales  de  la 
eternidad,  vislumbrando  los  goces  ó  tormentos  que  nos  esperan  en.  una 
vida  desconocida,  pero  revelada  y  prometida  por  nuestro  Redentor,  en 
aquel  momento,  repito,  ni  se  miente  ni  se  lanza  sin  justo  motivo  sobre  un 
hijo  el  terrible  anatema  de  una  maldición  que  amedrenta  el  ánimo  más 


10  REVISTA    DE  ARCHIVOS 

sereno.  Algunos  temores  debieron  asaltar  al  bachiller  Sabuco  para  mal- 
decir á  su  hija  en  el  caso  de  que  pretendiese  desvirtuar  su  declaración.  Yo 
los  creo  muy  sencillos. 

El  primero  lo  hallo  en  las  condiciones  sociales  de  la  época  en  que  se 
escribió  la  Nueva  filosofía,  período  el  más  brillante  y  esplendoroso  del 
desarrollo  de  las  letras,  ciencias  é  industrias  artísticas  en  España.  Ni  el 
haber  dado  el  nombre  de  doña  Oliva  á  sus  escritos  el  bachiller  Sabuco, 
ni  aun  el  amor  de  padre,  pudo  sustraer  á  éste  del  influjo  de  su  tiempo,  en 
que  cada  cual  recababa  para  sí  la  gloria  de  su  trabajo  é  inventos;  porque 
hay  que  decirlo  muy  alto  en  honor  de  los  escritores  españoles  del  siglo  xvi: 
cada  obra  escrita  en  aquel  tiempo  era  un  paso  de  gigante  dado  en  los  an- 
tros tenebrosos  de  la  ciencia,  asequible  á  muy  pocos,  pues  cada  idea  nueva 
suponía  el  descubrimiento  ds  un  principio  fundamental  en  que  se  apoya  la 
ciencia  moderna.  Así  lo  demuestran  la  Nueva  filosofía  y  Vera  medicina,  en 
cuyas  obras  se  encuentran  invenciones  tan  atrevidas  como  la  existencia  del 
fluido  nervioso  y  la  circulación  menor  de  la  sangre,  teorías  entonces  re- 
chazadas por  absurdas,  pero  que  más  tarde  han  venido  á  ser  confirmadas 
por  la  ciencia  y  considerada  la  primera  como  la  base  angular  de  la  antro- 
pología moderna. 

El  segundo  motivo  de  la  conducta  del  bachiller  Sabuco  lo  encuentro 
en  las  relaciones  familiares  con  su  hija  y  yerno.  Con  motivo  del  pleito  sos- 
tenido por  la  dote  de  doña  Oliva,  debieron  distanciarse  bastante  el  padre 
y  los  hijos,  y  aun  tal  vez  más  al  contraer  aquél  segundas  nupcias  con  Ana 
García,  de  la  que  tuvo  un  hijo,  al  que  mejoró  en  su  testamento  cuanto 
pudo,  dentro  del  derecho  castellano.  No  sería,  pues,  de  extrañar  que  el 
padre  temiese  que  su  hija  intentase  desvirtuar  después  de  su  muerte  lo  que 
había  respetado  durante  su  vida.  Esta  idea  me  lleva  á  presumir  que  ni 
doña  Oliva  ni  su  marido  D.  Acacio  debieron  hacer  oposición  á  la  infor- 
mación practicada  por  su  padre  para  acreditar  que  él  y  no  otro  fué  el  au- 
tor de  la  Nueva  filosofía. 

Aún  existen  más  datos  de  gran  fuerza  para  asentir  con  la  nueva  oni- 
nión  en  favor  del  bachiller  Sabuco,  siendo  el  primero  la  afición  de  éste  al 
estudio.  Sólo  así  se  explica  que  por  las  obligaciones  hechas  á  su  favor  por 
Alonso  Sabuco  y  Acacio  de  Bueio  hubiesen  de  darle  cada  año  diez  duca- 
dos en  libros,  los  cuales  sospecho  se  traerían  de  Madrid  ó  Toledo,  ó  bien 
de  casa  de  Juan  Díaz,  librero  de  Granada,  ó  de  la  de  Miguel  de  Morales, 
librero  de  Villanueva  de  los  Infantes. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  I  I 

Es  el  segundo  la  calidad  de  los  testigos  que  intervinieron  en  el  otorga- 
miento de  los  documentos  que  van  citados,  y  los  de  los  albaceas  nombrados 
en  su  testamento.  En  la  escritura  de  obligación  figura  como  testigo  el 
doctor  Sarmiento,  abogado  de  los  Reales  Consejos  de  S.  M.;  y  en  su  tes- 
tamento, los  licenciados  Juan  Velázquez,  Sebastián  de  Molina  y  Juan  de 
Coca,  todos  clérigos  y  muy  respetados  en  la  ciudad,  sobre  todo  el  último, 
que  fundó  en  ella  el  colegio  de  la  Compañía  de  Jesús  bajo  las  mismas  cláu- 
sulas y  condiciones  establecidas  por  el  beato  P.  Juan  de  Avila  en  los  dife- 
rentes colegios  que  creó  en  las  provincias  de  Andalucía.  No  son  menos 
respetables  los  nombres  de  sus  albaceas  testamentarios,  pues  nombró  por 
tales  al  licenciado  Jerónimo  Ruiz,  Vicario  y  visitador  eclesiástico  de  esta 
ciudad,  Juan  de  Cozar,  clérigo,  y  Pedro  de  Llerena,  regidor. 

La  posición  social  de  todos  ellos,  el  carácter  que  imprime  en  algunos 
el  cargo  público  que  desempeñan,  los  títulos  académicos  que  ostentan  y  la 
amistad  íntima  que  debe  suponerse  existiera  entre  ellos  y  el  bachiller  Sa- 
buco, son  circunstancias  que  hacen  suponer  conocían  el  secreto  que  hoy 
se  pretende  aclarar,  y  que  el  padre  de  doña  Oliva  no  falseó  la  verdad  de- 
clarándose autor  de  la  Nueva  filosofía. 

Mas  aún  queda  otro  personaje  que  por  derecho  propio  debe  figurar  en 
este  trabajo:  el  doctor  Alonso  de  Heredia,  padrino  de  doña  Oliva  y  médico 
de  Alcaráz.  Creo  no  equivocarme  al  suponer  que,  en  el  caso  de  no  ser 
cierta  la  confesión  del  bachiller  Sabuco,  la  hubiese  impugnado  el  doctor 
Heredia,  y  el  no  haberlo  hecho  es  una  prueba  más  de  la  veracidad  de 
aquél,  dejando  aparte  la  sospecha  que  me  asalta  de  que,  si  bien  el  bachi- 
ller Sabuco  pudo  escribir  la  Nueva  filosofía,  no  así  la  Vera  medicina,  que 
casi  me  atrevería  á  asegurar  sea  obra  del  doctor  Heredia,  y  que  ambos, 
llevados  de  un  excesivo  amor  hacia  su  hija  y  ahijada,  decidiesen,  de  co- 
mún acuerdo,  darle  el  nombre  de  doña  Oliva.  Porque  resulta,  á  mi  enten- 
der, un  hecho  muy  significativo  que  el  bachiller  Sabuco  exprese  en  su  tes- 
tamento el  título  de  su  tratado  de  filosofía  y  nada  diga  del  otro  libro,  que 
creo  no  pueda  ser  más  que  el  de  la  Vera  medicina,  puesto  que  ambos  son 
las  únicas  obras  que  se  reconocen  como  originales  de  su  hija. 

No  puedo  aventurarme  á  entrar  en  otra  clase  de  consideraciones  acer- 
ca de  la  sospecha  que  acabo  de  iniciar,  por  no  tener  concluido  el  examen 
de  los  protocolos  de  escribanos  de  esta  ciudad  y  carecer,  por  tanto,  de  da- 
tos precisos  y  evidentes  para  ello.  Mas  si  la  fortuna  me  fuese  próspera  ea 
la  investigación,  lo  haré  en  la  «Historia  de  la  ciudad  de  Alcaráz»,  bien  sea 


12  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

en  el  capítulo  que  dedique  á  la  cultura  intelectual  de  esta  ciudad,  ó  en  el 
estudio  que  haga  de  las  figuras  del  bachiller  Sabuco  y  su  hija  doñJ  Oliva. 


V 


Quizás  no  falte  quien  al  pretender  rebatir  la  idea  de  que  el  bachiller 
Sabuco  fué  el  autor  de  la  Nueva  filosofía  haga  la  objeción  de  que  el  privi- 
Jegio  concedido  por  Felipe  11  en  San  Lorenzo  del  Escorial  á  23  de  Julio  de 
-i  586,  está  dado  á  nombre  de  doña  Oliva  y  no  al  de  su  padre.  Esta  contra- 
dicción tiene,  á  mi  modo  de  ver,  una  explicación  muy  sencilla. 

En  la  relación  que  se  hizo  al  rey  pidiendo  el  privilegio  para  la  impre- 
sión  y  venta  de  la  Nueva  filosofía  y  Vera  medicina,  hubo  por  necesidad 
que  manifestar  el  nombre  del  autor  (supuesto  ó  verdadero,  como  ocurre  en 
este  caso),  ó  referir  en  ella  cuanto  dice  Miguel  Sabuco  en  su  testamento  y 
escritura  de  poder;  es  decir,  que  él  es  el  autor  de  dicho  libro,  aunque  le 
pone  el  nombre  de  su  hija  tan  sólo  para  darle  honra  y  gloria.   Y  como  no 
sospecho  que  el  uso  de  la  época  autorizase  estas  suplantaciones  de  nombres 
délos  autores  de  libros,  de  aquí  deduzco  que  dicho  privilegio  se  expidiese 
á  favor  de  doña  Oliva,  y  su  padre  lo  utilizase  para  imprimir  y  vender  sus 
obras,  cosa  sumamente  fácil  si  se  tiene  en  cuenta  que  en  el  poder  otoñado 
-  por  el  bachiller  Sabuco  á  su  hijo  Alonso  para  hacer  la  impresión  en  Por- 
tugal, cita  á  su  hija  doña  Oliva  sin  expresar  su  estado  civil,  y  como  de  la 
fecha  de  dicho  poder  y  la  del  nacimiento  de  ésta  resulta  no  haber  entrado 
aún  en  la  mayor  edad,  de  aquí,  se  deduce  que  el  bachiller  Sabuco  pudo  uti- 
lizar dicho  privilegio  como  representante  legal  de  su  hija  doña  Oliva. 

Tampoco  se  me  podrá  argüir  que  muy  bien  pudo  expedirse  nuevo  pri- 
vileg.o  á  favor  del  padre;  mas  tal  objeción  no  deberá  ser  admitida  por  la 
razón  de  que  el  privilegio  fué  expedido  en  1 586  y  al  año  siguiente  se  otorgó 
el  poder  y  se  hizo  en  Madrid  la  primera  edición  de  aquella  obra  tantas 
veces  reimpresa,  y  de  cuya  edición  se  conserva  un  ejemplar  en  la  Biblio- 
teca Nacional  de. Madrid,  del  que  debió  copiar  dicho  privilegio,  el  señor 
D.  Octavio  Cuartero,  que  inserta  en  la  edición  de  ,888,  y  de  ella  debió 
trasladar  todos  los  párrafos  tachados  por  el  Santo  Oficio,  que  asimismo 
publicó  el  Sr.  Sánchez  Ruano. 

VI 

■    Perdóname,  ilustre  alcaraceña,  si  .al  examinar  los  archivos  de  esta  ciu- 
dad, en  los  que  me  prometía  encontrar, interesantes  documentos  que  hu- 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  I  3 

biesen  contribuido  á  enaltecer  más  y  más  tus  gloriosos  méritos,  haya  dado 
con  el  engaño  fraguado  por  tu  mismo  padre  y  por  él  descubierto  y  confe- 
sado en  su  testamento,  bajo  el  peso  tremendo  de  una  maldición,  tal  vez 
inmerecida. 

Hubo  un  tiempo  en  que  creí  que,  si  tus  mortales  restos  reposaban  en  la 
modesta  y  hoy  arruinada  parroquia  de  San  Pedro,  de  esta  ciudad,  el  uni- 
verso entero  era  demasiado  pequeño  para  contener  la  gloria  que  supiste 
alcanzar  con  tus  escritos.  Mas  confieso  con  el  mayor  sentimiento  que  me 
he  equivocado,  puesto  que  el  sepulcro  de  tu  gloria  es  mucho  más  reducido 
que  el  de  tu  cuerpo. 

Este  continuará  su  eterno  sueño  en  la  parroquia  de  San  Pedro;  el  de 
aquélla  se  halla  entre  las  empolvadas  y  amarillentas  hojas  de  los  protoco- 
los de  Alonso  Romero  y  Francisco  González  de  Villarreal. 

José  Marco  Hidalgo, 

Registrador  de  la  propiedad. 

Alcaráz  2  de  Junio  de  1903. 

LAS  ARMAS  DE  LOS  GIRONES 

ESTUDIOS  DE  ANTIGUA  HERÁLDICA  ESPAÑOLA 


Desde  que  el  arte  del  blasón  se  constituyó  verdaderamente;  esto  es, 
desde  que  fué  sometido  á  reglas  y  los  reyes  de  armas  trataron  de  razonar 
todas  las  figuras  y  piezas  de  los  escudos,  empezaron  las  familias  aristocrá- 
ticas á  preocuparse  del  origen  de  las  que  constituían  su  distintivo  herál- 
dico propio. 

Los  genealogistas,  para  adular  á  los  poseedores  de  un  escudo  sembrado 
de  figuras  enigmáticas,  supusieron,  en  muchos  casos,  haberles  sido  conce- 
didos tales  emblemas  por  la  ejecución  de  actos  ó  proezas  que  ellos  mismos 
inventaban,  sin  detenerse  ante  lo  imposible  ó  absurdo  de  aquellos  hechos. 
Ni  la  historia  nacional,  ni  la  romana,  ni  la  griega,  ni  aun  el  campo  de  lo 
maravilloso  y  fantástico  quedaron  libres  de  esta  invasión  en  busca  de  un 
nombre  ó  de  un  suceso  célebres  para  hacerlos  tronco  y  raíz  de  la  nobleza 
de  una  familia  que  muchas  veces  no  necesitaba  de  tal  socorro  para  ser 
verdaderamente  ilustre  y  señalada  entre  las  de  su  tiempo. 

En  España  la  guerra  continua  con  los  moros  dio  aún  mayor  pábulo  á 
semejantes  invenciones;  y  entre  verdaderos  y  falsos,  ridículos  ó  serios, 
casi  todos  los  blasones  de  nuestras  antiguas  familias  aparecen  explicados  é 


H 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


historiados  con  una  puntualidad  y  esmero  dignos  de  mejor  y  más  verídico 
asunto. 

Limitándonos,  por  hoy,  á  uno  de  los  más  famosos,  por  la  familia  que 
durante  muchos  siglos  lo  ostentó  en  su  escudo,  porque  inspiró  hasta  cua- 
dros de  artistas  eminentes  y  por  estar  íntimamente  relacionado  con  gran- 
des hechos  históricos,  trataremos  de  investigar  cuál  sea  el  fundamento 
y  cuáles  las  transformaciones  que  haya  experimentado. 

El  escudo  de  armas  de  la  dilatada  familia  que  llevó  el  apellido  Téllez 
Girón,  tiene,  como  figuras  principales,  aparte  de  otras  procedentes  de 
concesiones  regias  ó  de  enlaces  matrimoniales,  tres  girones  *,  ó  sean  trián- 
gulos isósceles  de  color  rojo  (de  gules)  en  campo  de  oro,  y  por  cimera  un 
caballo  saliendo  de  la  parte  superior  del  timbre. 

Pero  estos  girones  no  los  colocaron  aislados,  sino  como  formando  una 
de  tantas  divisiones  del  campo  del  escudo  que,  en  heráldica  se  llama  enan- 
chado. (Fig.  2.) 

Pues  bien;  corre  entre  los  genealogistas  y  en  los  libros  de  blasón  el 
siguiente  origen  de  estas  armas.  Un  individuo  de  la  famillia,  llamado 
D.  Rodrigo  González  de  Cisneros,  alcanzó  la  fortuna  de  salvar  á  fines  del 
siglo  xi  la  vida  del  rey  Alfonso  VI  en  una  batalla  des- 
graciada contra  los  moros,  dándole  su  caballo  para 
huir  en  tanto  quedaba  él  cautivo  de  los  enemigos. 
Pero  con  el  objeto  de  que  el  rey  no  olvidase  el  servi- 
cio, tuvo  la  precaución  de  cortarle,  antes  de  separar- 
se, tres  girones  ó  pedazos  de  la  sobrevista  ó  cota  de 
armas  del  monarca.  Libre  ya  el  caballero  de  su  pri- 
sión, se  presentó  al.  rey  con  los  fragmentos  de  su  traje; 
y  aunque  se  le  mandó  que  señalase  el  premio,  no  quiso  ^ 

D.  Rodrigo  otra  cosa  que  el  permiso  de  traer  en  adelante  por  armas  de  su 
escudo  los  consabidos  girones  y  por  cimera  el  caballo,  todo  lo  cual  había  de 
recordar  á  las  generaciones  venideras  aquel  acto  de  fidelidad  monárquica. 

i  Esta  figura  artificial  nada  tiene  que  ver  con  la  partición  ordi- 
naria y  general  de  los  escudos,  llamada  gironado,  y  que  se  forma  por 
el  empleo  simultáneo  de  las  cuatro  primitivas  divisiones  del  campo: 
partido,  cortado,  tajado  y  tronchado  (Fig.  i.).  Cada  uno  de  los  ocho 
triángulos  que  resultan  es  también  un  girón.  Su  número  puede  ser 
mayor  que  ocho,  según  el  de  diagonales  que  se  empleen. 

Por  inadvertencia,  en  las  figuras  2  y  3  se  indicó  el  eoler  gules  con 
rayas  horizontales,  debiendo  ser  lineas  verticales,  como  se  hace  de 
ordinario. 


BIBLIOTECAS    Y  MUSEOS  l5 

¿Qué  autenticidad  puede  tener  este  suceso? 

Absolutamente  ninguna.  Ni  los  historiadores  antiguos  lo  refieren,  ni  se 
halló  en  los  viejos  documentos  de  la  Casa  mención  alguna  de  él,  n¡  lo  re- 
cuerda ninguna  tradición  popular. 

Hay,  además,  otra  y  muy  poderosa  razón  para  negarlo  desde  luego,  y 
es  que  en  tiempo  de  Alfonso  VI  no  se  conocía  aún  el  uso  de  pintar  armas 
familiares  en  los  escudos,  ni  se  conoció  hasta  un  siglo  más  tarde  entre 
nosotros.  Y  como  la  esencia  del  cuento  está  en  que  fuese  ya  corriente  la 
costumbre  de  usar  blasonas,  claro  es  que  faltando  esta  base,  cae  por  tierra 
todo  el  edificio  sobre  que  descansa. 

Tampoco  puede  suponerse  que  el  hecho  ocurriese  en  tiempo  de  los  su- 
cesores de  Alfonso  VI;  porque  en  el  del  más  inmediato,  su  nieto  Alfon- 
so VII,  hallamos  ya  la  familia  de  los  Girones  constituida  y  el  apellido  en 
pleno  uso,  aunque  no  todavía  el  de  los  escudos  de  armas. 

Sin  embargo,  esta  leyenda  heráldica  tiene  un  origen  muy  antiguo,  lo 
cual  nos  empeña  en  investigar  su  verdadero  principio. 

Refiérenla  en  el  siglo  xv  varios  escritores,  empezando  por  el  famoso 
Gracia  Dei,  rey  de  armas  de  los  Reyes  Católicos,  en  aquel  nobiliario  poé- 
tico tan  citado  por  nuestros  genealogistas  cuando  dice: 

Fama  en  Cisneros  pusistes 
de  lea.1  generación, 
pues  vuestro  rey  sceorristcs 
cuando  el  caballo  le  distes 
y  ganastes  e!  girón. 

Y  el  caballero  Hernán  Mejía,  Veinticuatro  de  Jaén,  que  por  los  años 
de  1477  compilaba  su  Nobiliario  vero,  aunque  sólo  en  1492  salía  definiti- 
vamente á  luz  ',  al  hablar  de  los  casos  en  que  se  pueden  cambiar  las  armas 
y  apellidos  propios  por  otros  que  recuerden  altos  hechos,  se  expresa  de 
este  modo: 

«Así  como  acaesció  al  caballero  que  primero  se  llamó  de  Girón,  el  cual 
se  llamaba  D.  Rodrigo  García  (González)  de  Cisneros.  Dexó  sus  propias 
armas  y  apellido  del  solar  conoscido  por  se  llamar  del  notorio  ques  Girón. 
Así  ques  de  saber  lo  que  al  dicho  caballero  le  avino,  de  cuya  causa  tomó  el 
dicho  linaje,  en  una  batalla  la  cual  el  rey  D.  Alonso  ovo  con  los  moros.  Al 
rey  mataron  el  caballo  y  aquel  caballero  de  quien  fablamos,  dióle  su  caba- 
llo. E  al  tiempo  que  el  rey  se  partió  del  arrapóle  ó  arrebatóle  tres  girones 

1  Libro  intitulado  nobiliario  vero  perfeta  \  mente  copylado  z  ordenado  por  el  on  \  rrado 
cauallero  Ferantd  Mexia  veyn  \  tequatro  di  Jahsn  zc.  (Al  fin:)  Sevilla,  1492.  Folio.  102  hojas  sin 
foliar.  Sis.  a-m. 


l6  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

de  la  sobrevista  y  después  por  honor  de  la  memoria  glorioso  (sic)  del  dicho 
acto  troxo  tres  girones  por  armas  y  el  rey  dióle  un  castillo  y  un  león  que 
honrasen  los  tres  girones,  los  quales  traen  por  armas  los  de  aquel  li- 
naje.» ' 

Más  expresivo  todavía  se  nos  muestra  otro  genealogista  del  mismo 
tiempo,  como  es  D.  Pedro  López  de  Ayala,  descendiente  del  famoso  can- 
ciller del  rey  D.  Pedro,  ó  el  autor  del  Nobiliario  que  lleva  su  nombre,  y 
del  cual  se  conserva  un  precioso  y  antiguo,  aunque  incompleto,  manus- 
crito en  la  Biblioteca  Nacional  2.  El  pasaje,  además  de  inédito,  es  sobrado 
curioso  para  no  reproducirlo  aquí: 

aLa  corónica  del  rey  D.  Alonso  que  ganó  á  Toledo  dice  que  había  un 
conde  que  se  decía  D.  Rodrigo  que  pobló  á  Valladolid;  é  dicen  que  de 
aquel  vienen  los  Girones,  lo  cual  se  dice  de  esta  manera.  Seyendo  man- 
cebo este  conde  acaeció  con  el  rey  una  batalla  de  moros;  y  como  los  con- 
trarios fuesen  muchos  más  que  los  cristianos,  el  rey  casi  sobra  dellos  fué 
muerto  su  caballo  y  él  puesto  á  pie,  donde  acurriendo  por  allí  este  caba- 
llero hizo  tanto  por  su  persona  que  arredró  los  contrarios  de  él  y  decendió 
de  su  caballo  é  puso  al  rey  en  él.  E  al  tiempo  del  cabalgar  con  su  espada 
cortó  de  las  sobreseñales  é  cota  de  armas  del  rey  un  gran  girón  el  cual 
huntó  con  sangre  pagana  de  que  su  espada  estaba  muy  tinta,  el  qual  girón 
puso  en  su  seno,  é  por  el  mismo  caso  fué  en  poder  de  los  moros  cautivo  y 
el  rey  vencedor  ó  á  lo  menos  no  vencido. 

»Salido  el  rey  de  la  priesa  é  batalla,  veniendo  al  real,  preguntó  por 
aquel  que  lo  avía  delivrado  á  el  qual  con  la  priesa  no  conoció,  é  como  no 
pareciese,  un  privado  del  rey  dixo  que  él  avía  sido  el  delibrador  de  su  real 
persona.  Y  el  rey  le  dio  el  premio  y  galardón  del  ajeno  mérito. 

«Delibrado  á  tiempo  el  caballero  de  la  su  prisión  vino  al  rey  á  le  pedir 
merced  por  el  tan  señalado  servicio,  donde  le  fué  respondido  ser  al  con- 
trario. En  fin,  delante  de  la  gran  corte  demostró  el  girón  que  le  avía  cor- 
tado de  las  sobreseñales,  las  quales  traydas  allí  pareció  ser  verdad  y  el  rey 
le  requirió  que  le  demandase  merced,  cualquiera  que  quisiese,  que  aquella 
le  sería  otorgada;  el  qual  no  las  quiso  salvo  que  le  diesen  por  armas  aquel 
girón,  é  fuéronle  dados  tres  girones  colorados  en  campo  amarillo,  é  dióle 
el  rey  tierra  é  vasallos  y  le  hizo  conde  y  los  que  de  él  decendieron  toma- 

i    V.  Lib.  II,  cap.  XVI. 

2    López  de  Ayala.  Libro  de  los  linajes.  Ms.  11.604,  en  folio,  letra  de  fines  del  siglo_xv  ó  prin^ 
cipios  del  siguiente,  con  escudos  ilumin  idos.  La  anécdota  del  texto  se  halla  al  folio  84. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


17 


ron  por  apellido  Girón  y  fueron  grandes  hombres  según  parece  por  la 
historia  de  Castilla.» 

Como  se  ve,  la  leyenda  estaba  ya  formada  en  el  siglo  xv,  época  del 
gran  florecimiento  de  la  familia  de  los  Girones;  sobre  todo  por  el  favor 
que  Enrique  IV  dispensó  á  los  dos  hermanos  D.  Juan  Pacheco  y  D.  Pedro 
Girón,  maestres  de  Santiago  y  de  Calatrava.  Los  modernos  que,  sin  ex- 
cepción, aceptaron  la  narración  heroica,  se  dieron  á  averiguar  qué  batalla 
pudo  ser  la  que  dio  margen  al  suceso,  y  afirman  que  fué  la  de  la  Sagra  de 
Toledo,  una  de  las  últimas  en  que  personalmente  tomó  parte  el  rey  D.  Al- 
fonso,)^ ensuancianidad, pero  en  la  que  no  corrió  el  peligro  que  se  supone. 

Dejando  ya  este  punto,  y  retrocediendo  en  la  indagación  del  principio 
de  las  armas  propias  de  los  Girones,  debemos,  ante  todo,  partir  de  un 
hecho  ya  someramente  indicado;  esto  es,  de  la  identidad  de  origen  de  esta 
familia  con  la  antigua  castellana  de  los  Cisneros;  hecho  establecido  por  la 
Crónica  general,  los  principales  historiadores  como  Garibay,  Sandoval, 
Morales  y  Mariana,  y  que  resulta  de  multitud  de  circunstancias  y  docu- 
mentos fidedignos,  como  privilegios,  donaciones  y  otros. 

El  historiador  particular  de  la  familia,  Dr.  Jerónimo  Gudiel,  que  uti- 
lizó, además  de  los  papeles  de  la  casa,  casi  todos  los  otros  documentos  y 
datos  que  hoy  poseemos,  nos  demuestra  de  un  modo 
que  no  deja  lugar  á  dudas  que  durante  todo  el  siglo  xm 
y  parte  del  xiv  las  armas  de  los  Girones  fueron  las  mis- 
mas que  las  que  usaban  los  Cisneros;  esto  es,  quince  ja- 
queles ó  escaques  de  gules  en  campo  de  oro  (fig.  3).  Los 
documentos  en  que  consta  son  los  siguientes: 

Una  escritura  de  donación  otorgada  en  Palencia  en 
1209  por  Gonzalo  Ruiz  Girón  y  su  mujer  doña  Sancha  3 

Rodríguez  para  fundar  un  hospital  de  peregrinos  de  Santiago.  Tenía  «pen- 
diente un  sello  grande  de  cera  en  cuerdas  de  pergamino,  y  la  una  parte 
del  ocupa  un  caballero  armado  sobre  un  caballo  encubertado  de  esca- 
ques y  la  otra  un  escudo  con  otros  quince  escaques,  divisa  y  armas  de  los 
Cisneros»  '. 

Otra  escritura  de  donación  al  mismo  hospital,  otorgada  por  el  dicho 
D.  Gonzalo:  tenía  pendiente  el  sello  de  los  escaques  en  la  misma  forma. 
Es  de  14  de  Mayo  de  i23o  2. 


1  Gudiel.  Compendio  de  los  Girones.  Alcalá,  1Í77.   Fol.  V.  fol.  21. 

2  ídem,  fol.  30. 


época. — TOMO  XI. 


I  8  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

En  el  sepulcro  de  D.  Rodrigo  González  Girón,  Mayordomo  mayor  de 
San  Fernando,  é  hijo  del  Girón  anterior,  sepulcro  que  cuando  Gudiel  es- 
cribía estaba  íntegro  en  el  convento  de  Benavides,  cerca  de  Carrión,  se 
hallaban  los  mismos  escaques  ó  jaqueles  de  gules  y  oro.  D.  Rodrigo  murió 
en  Febrero  de  1256  '.. 

Otra  escritura  de  concordia  otorgada  por  D.  Rodrigo  González  Girón 
ó  de  San  Román  con  su  mujer  doña  Elvira,  en  el  convento  de  Benavides, 
en  i.°  de  Septiembre  de  1282  tenía  pendiente  un  sello  con  el  escudo  de  los 
quince  jaqueles  2. 

El  obispo  de  Sigüenza,  D.  Simón  Girón,  hijo  de  esta  misma  casa  y  que 
vivía  en  1340,  tiene  en  su  sepulcro  de  aquella  catedral  el  escudo  con  el 
ajedrezado  de  familia  que  también  se  ve  en  otros  lugares  de  la  iglesia  3. 

A  partir  de  esta  época  comienza  un  período  oscuro  y  borrascoso  para 
los  Girones.  Recayó  la  sucesión  en  un  segundo  llamado  D.  Alfonso  que, 
por  corresponderá,  antes  de  heredar  el  mayorazgo,  los  estados  de  su  madre 
doña  María  Téllez  de  Meneses,  antepuso,  según  costumbre,  su  apellido  al 
paterno,  designándose  Alfonso  Téllez  Girón,  siendo  el  primero  que  lo 
llevó  en  la  íamilia.  Este  caballero  fué  la  más  ilustre  víctima  de  la  cruel 
matanza  de  Toro,  hecha  por  el  rey  D.  Pedro  en  6  de  Enero  de  1 356  entre 
los  partidarios  de  su  legítima  esposa  doña  Blanca,  con  quien  querían  que 
viviese. 

Allí  murió  también  otro  hermano  de  D.  Alfonso,  y  como  no  dejase 
sucesión  directa,  un  sobrino  suyo,  de  igual  nombre,  quizá  por  salvar  los 
restos  de  la  casa,  siguió,  aunque  agraviado,  al  lado  del  rey  en  las  desave- 
nencias y  guerras  con  el  bastardo  de  Trastamara.  Pero  esta  fidelidad  le 
vino  á  perjudicar,  como  á  su  tío  la  falta  de  ella,  porque  habiéndose  man- 
tenido rebelde  al  vencedor,  aun  después  de  muerto  D.  Pedro,  vióse  forzado 
á  expatriarse,  residiendo  en  Portugal  todo  el  reinado  de  D.  Enrique  II  y 
parte  del  de  su  hijo  D.  Juan  I,  hasta  que  perdonado,  pudo  venir  á  morir  á 
su  patria  hacia  1 383,  ó  poco  después.  Fué  el  último  varón  de  su  familia. 
Su  hija  única,  doña  Teresa  Téllez  Girón,  habíase  casado  en  Portugal  con 

1  Gudiel.  Compendio  cielos  Girones.  Alcalá,  1577.  Fol.  V.  fol.  44. 

2  ídem,  fol.  56.  El  Sr.  D.  Francisco  F.  de  Béthencourt,  ei  su  grande  y  excelente  Historia  ge- 
nealógica de  España,  t.  II,  pág.  509,  dice,  por  errata  ó  mala  lectura,  que  esta  escritura  lleva  en 
el  sello  de  D.  Rodrigo  «las  armas  de  Girón,  con  la  bordura  ajedrezada  de  oro  y  gules,  que  es 
Cisneros.»  Lo  que  Gudiel  afirma  es  que  no  lleva  las  armas  de  Girón  y  sí  sólo  las  de  Cisneros.  De 
igual  modo  se  expresa  D.  Luis  de  Salazar  y  Castro  (Casa  de  Lara,  III,  493),  que  también  logró 
ver  la  escritura.  Estos  ligeros  descuidos,  inevitables  en  obras  de  carácter  general,  en  nada 
amenguan  el  valor  de  obra  de  tantos  alientos  como  la  que  está  realizando  el  Sr.  Béthencourt. 

3  Gudiel:  página  última  del  texto  y  sin  foliar. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 


!9 


D.  .Martín  Vázquez  de  Acuña,  rico  hombre  portugués,  más  tarde  natura- 
lizado en  España,  donde  fué  primer  conde  de  Valencia  de  Don  Juan. 

De  Portugal  trajo  probablemente  el  citado  D.  Alonso  Téllez  Girón  las 
nuevas  armas  de  su  casa,  que  ya  por  virtud  de  tantas  desgracias  políticas 
se  había  totalmente  desmembrado  de  la  antigua  de  los  Cisneros,  que  á  la 
•par  figuran  en  Castilla.  Por  lo  menos  consta  que  él  las  usaba;  y  como 
pocos  años  antes  aún  empleaban  sus  parientes  inmediatos  las  jaqueladas 
de  rojo  y  oro,  no  será  aventurado  suponer  que  dicho  D.  Alonso  las  modi- 
ficó en  consonancia  con  su  apellido.  Tal  era  la  corriente  heráldica  de  la 
época;  á  convertir  en  armas  parlantes  las  de  cada  familia.  Así  empezaron 
á  usarse  por  entonces  las  cuñas  de  los  Acuñas,  las  hojas  de  higuera  de  los 
Figueroas,  las  padillas  de  los  señores  de  igual  apellido,  los  lobos  pasatites 
de  los  Villalobos  y  otras  varias. 

Veamos  ahora  la  prueba  de  que  D.  Alfonso  Téllez  Girón  usó  el  distin- 
tivo heráldico  que  había  di  perpetuarse  en  su  casa. 

En  el  año  de  1 571 ,  estándose  derribando  una  pared  antigua  del  monas- 
terio de  Retuerta,  cerca  de  Peñafiel,  se  halló  una  lámina  metálica  cuvo 
anverso  y  reverso  van  á  continuación,  y  que  el  Dr.  Jerónimo  Gudiel,  á 
quien  se  la  entregaron  y  que  escribía  la  historia  de  la  casa,  tuvo  por  sello, 
aunque  su  materia  y  forma  le  llenaron  de  confusión  y  sorpresa. 


4  f 

Gudiel  sabía  que  nunca  se  habían  usado  en  Castilla  sellos  pendientes 
de  azófar,  cual  era  el  descubierto  en  Retuerta,  y  que  su  forma  exterior 
era  de  ordinario  mucho  más  sencilla;  pero  no  reparó  en  que  aquella  pieza 
más  bien  semejaba  la  matriz,  molde  ó  troquel  para  imprimir  en  la  cera 
de  los  comunes.  En  el  reverso  (fig.  5)  parece  verse  aplastada  el  asa  que 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 
20  \ 

l„  t  as  letras  Alfonso  Téllez  Girón  estarían  puestas  al 
serviría  para  usarlo.  Las  letras  alfo  ia  pieza  serviría  como 

revés  y  Gudiel  las  habrá  cambiado  !.  S.  as,  no  fuese,  la  pie 
adorno  de  algún  mueble,  pero  nunca  de  sello  pend «n*.  ■ 

Respecto  de  la  forma,  que  tanto  *™»>»  '  ^ *  ^  comunes> 

--^rrritrnrrrr:  e^euronista  ** 

podía  ser  redondeada,  no  es  tan  tuera  ^  ^ 


nplHpn    Alonso  Téllez  Girón:  sobre  todo 
quetienerf  gran  seme)anza  con  el  de  D.  Alonso 

i    "     ¿aa  ífia   ^  es  de  una  identidad  casi  perfecta. 

"    Tornos  gp-  que  hasta  ,a  segunda  mitad  de,  siglo  xtv  no  empezaron 

ni.  "a  Le    las  armas  parlantes  que  los  distinguen.  ¿Cuando  se 

SKSJÍ?  la  batalla  yllvaciún  del  monarca  mediante  la  entrega 

carse  en  los  últimos  anos  del  reinado  de  D.  Juan  116  a  prmcp.os  del 
Enrique  IV,  al  empezar  el  grande  auge  de  aquella  familia. 


I     Unadcellar,  la  z  todavía  que 


dó  al  revé?,  quizá  por  descuido. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  21 

La  ilustre  casa  de  Mendoza  contaba  entre  sus  más  gloriosos  recuerdos 
un  hecho  igual,  pero  histórico  y  mucho  más  reciente,  pues  se  refería  á  la 
desgraciada  batalla  de  Aljubarrota  (i 385),  en  la  que  D.  Pero  González  de 
Mendoza,  camarero  mayor  de  D.  Juan  I  y  abuelo  del  famoso  Marqués  de 
Santillana,  dio,  en  lo  más  recio  de  la  pelea,  su  propio  caballo  al  rey  para 
que  se  salvase  y  él  se  quedó  á  pie,  donde  no  tardó  en  sucumbir  á  manos 
de  los  soldados  portugueses.  Este  acto  de  adhesión  y  sublime  heroísmo  fué 
pronto  ensalzado  por  la  musa  popular  en  aquel  conocido  romance  que 
principia: 

Si  el  caballo  vos  han  muerto 
subid,  rey,  en  mi  caballo; 

y,  naturalmente,  por  el  teatro,  en  la  comedia  de  Vélez  de  Guevara,  Si  el 
caballo  vos  han  muerto,  hecha  tal  vez  sobre  otra  desconocida  de  Lope  de 
Vega,  á  cuyo  nombre  fué  también  impresa. 

La  casa  de  Ureña  no  quiso  ser  menos  que  la  otra,  y  no  faltaría  algún 
escriba  ó  secretario  que  fingiese  una  relación  antigua,  explicación  gloriosa 
de  las  armas  de  los  futuros  duques  de  Osuna.  La  ninguna  crítica  de  aquel 
tiempo,  ó,  más  bien,  la  docilidad  en  apadrinar  todo  lo  favorable  á  gentes 
poderosas,  bastó  para  que  tan  absurda  conseja  se  prolongase  hasta  nues- 
tros días. 

Entiéndase  que  todo  esto  no  quita  ni  un  ápice  de  honra  á  la  insigne 
casa  y  familia  que  produjo  cien  hombres  ilustres  por  hechos  aún  más 
loables  que  el  apócrifo;  desde  aquel  D.  Rodrigo  Girón  que  murió  en  Alar- 
cos,  pasando  por  el  D.  Gonzalo,  célebre  mayordomo  mayor  de  Alfon- 
so VIII,  por  su  hijo  D.  Rodrigo,  más  famoso  aún  como  mayordomo  y 
compañero  de  San  Fernando;  otro  D.  Gonzalo  Girón,  Maestre  de  Santia- 
go, que  murió  heroicamente  en  Moclín;  los  dos  hermanos  Maestres  ya 
citados;  el  hijo  de  uno  de  éstos,  también  Maestre  de  Calatrava,  que  pere- 
ció en  el  cerco  de  Loja;  el  indomable  y  valeroso  D.  Pedro  Girón,  del 
tiempo  de  Carlos  V;  el  cuarto  conde  de  Ureña  D.  Juan  Téllez  Girón, 
fundador  de  la  Universidad  de  Osuna;  el  célebre  D.  Pedro,  tercer  duque, 
tan  grande  por  sus  hechos  como  por  sus  desgracias;  D.  Gaspar,  quinto 
duque,  y  otros  muchos  que  hasta  nuestros  días  mantuvieron  el  esplendor 
y  grandeza  de  ánimo  de  todos  los  individuos  de  esta  ilustre  casa  y  familia. 

Madrid,  Junio  de  1903. 

Emilio  Cotarelo» 


22  REVISTA  DE   ARCHIVOS 


LOS  DIBUJOS  DE  ALENZA 


En  el  número  de  la  Revista  del  5  de  Junio  de  1876,  D.  Isidoro  Rosell,. 
primer  Encargado  de  la  Sección  de  Estampas  de  la  Biblioteca  Nacional , 
daba  cuenta  de  la  adquisición  «de  una  preciosísima  y  si  se  quiere  no  escasa 
colección  de  dibujos  debidos  al  original/simo  y  olvidado  genio  del  malo- 
grado Leonardo  Alenza».  Dibujos — decía — que  había  comprado  á  la  ma- 
drastra del  mismo  en  1871  el  pintor  D.  Manuel  Castellano,  el  cual  había 
propuesto  á  la  Biblioteca  un  cambio  de  estampas  duplicadas,  por  las  que 
daría  cuarenta  y  cinco  dibujos  de  Alenza,  á  elección  del  Sr.  Rosell.  Veri- 
ficóse el  cambio  con  gran  satisfacción  de  éste,  y  además  de  los  cuarenta  y 
cinco  dibujos,  dio  Castellano  «cuatro  aguas  fuertes  del  mismo  Alenza,  dos 
de  ellas  pruebas  rarísimas  y  probablemente  únicas». 

Eran  Castellano  y  Rosell  madrileños  castizos,  y  á  fuer  de  tales  tenían 
particular  predilección  por  Alenza,  el  genial  artista  madrileño  que  con 
extraordinaria  originalidad  y  carácter  había  representado  los  tipos  y  es- 
cenas populares  de  aquel  Madrid  que  ellos  casi  tocaban,  pero  que  ya 
transformado,  desaparecía.  De  aquí  el  entusiasmo  de  Rosell  por  la  adqui- 
sición de  los  dibujos,  y  que  al  dar  cuenta  de  ella  se  extendiera  en  elogios 
de  Alenza,  juzgándolo,  y  no  sin  razón,  «el  digno  continuador  de  Goya  en 
el  representar  con  acierto  lo  más  característico  de  las  escenas  más  popu- 
lares y  propiamente  españolas». 

Para  los  que  conocimos  á  Castellano  y  á  Rosell,  el  número  de  dibujos 
adquiridos,  cuarenta  y  cinco,  nos  revela  el  largo  chalaneo  y  los  dares  y 
tomares  que  hubo  de  haber  entre  ambos  alencistas  para  llegar  al  ajuste. 
Rosell  querría  á  todo  trance  cincuenta;  Castellano  á  duras  penas  llegaría 
á  .cuarenta,  y  al  fin,  partiendo  la  diferencia,  como  dicen  los  tenderos, 
quedaría  la  cosa  en  cuarenta  y  cinco,  con  la  singular  ventaja,  que  Rosell 
hiz«  valer  bien  en  su  artículo,  de  que  pudiera  él  escogerlos,  ventaja  que 
aprovechó  bien,  pues  en  los  cuarenta  y  cinco  vino  el  de  la  famosa  mues- 
tra, del  café  de  Levante. 

Al  año  siguiente,  en  el  número  del  20  de  Abril  de  1877,  da  cuenta  Ro- 
sell de  haberse  enriquecido  recientemente  la  Sección  de  Estampas  «con 
una  preciosa  y  muy  variada  colección  de  dibujos  en  número  de  416,  de- 


BIBLIOTECAS  Y    MLSEOS  23 

bidos  al  malogrado  cuanto  modesto  artista  Leonardo  Alenza».  Esta  vez  da 
cuenta  de  la  adquisición  brevemente,  y  aunque  consagra  algunas  frases, 
á  Alenza  y  á  la  importancia  de  la  colección  de  sus  dibujos  que  posee  ya  la 
Biblioteca,  no  dice  palabra  de  la  procedencia  de  éstos  que  tan  considera- 
blemente la  acababan  de  aumentar. 

Lo  que  Hosell  Juzgó  entonces  conveniente  callar  en  la  Revista,  apa- 
recerá en  ella  hoy  al  cabo  de  veintiséis  años,  con  la  preciosa  carta  que, 
encabezada  con  un  busto  de  manóla  delicadamente  hecho  á  la  pluma  por 
el  mismo  Rosell.  copiándolo  de  un  dibujo  de  Alenza,  dirigió  á  Castellano, 
el  cual  á  la  sazón  disfrutaba  la  Pensión  de  honor  de  la  Academia  de  San 
Fernando,  y  que,  terminada  la  copia  de  Carpaccio  que  hizo  en  Venecia, 
había  ido  á  París.  La  carta,  que  afortunadamente  ha  conservado  D.  Cris- 
tóbal Ferriz,  dice  así: 

«Sr.  D.  Manuel  Castellano. 

»Mi  muy  querido  amigo:  Son  tan  raras,  tan  estupendas,  las  nuevas  que 
tengo  que  comunicar  á  usted,  que  no  he  dudado  un  momento  en  tomar  la 
pluma,  siquiera  ésta  vaya  más  larga  de  lo  que  pienso,  y  darle  cuenta  de 
una  empresa  de  que  casi  podría  decirse  como  Cervantes  de  Lepanto,  que 
jamás  vieron  los  siglos.  Como  dicha  empresa,  ó  sea  campal  batalla,  está 
ganada  en  toda  la  línea,  comenzaré  mi  tarea  de  cronista,  no  sin  prome- 
terme á  mí  mismo  cierta  prudencia  y  tino  por  mor  de  que  le  causen  á 
usted  estas  líneas  algún  grave  accidente. 

«Erase  que  se  era  una  vieja  llamada  doña  Micaela,  frisada  en  los  no- 
venta y  tantos,  expetimetra  de  los  tiempos  de  Moratín,  jamona  ya  por  el 
año  20,  grandemente  guardadora  de  lo  suyo,  prendada  de  cierto  lanudo 
gozque  é  innumerables  esmirriados  gatos,  prendida  de  ciertos  trapos  que 
no  son  vestimenta  entre  cristianos,  mitrada  como  la  Abadesa  de  las 
Huelgas  y  habitante  en  cierto  albergue  frontero  á  la  parroquia  de  San 
Ildefonso  de  esta  muy  heroica  villa;  cuyos  miasmas  de  orín  de  gato,  esen- 
cia de  cucaracha  y  otros  efluvios  hieren  fuertemente  la  pituitaria  á  luen- 
gas distancias  aun  antes  de  entrar  en  aquellos  antros  de  hediondez. 

»Pero  á  qué  dar  á  usted  más  señas  cuando  acaso  revisando  carteras 
por  esos  boulevards  y  regateando  los  precios,  recuerde  usted  con  risa 
aquello  de:  A  peseta!  y  están  en  francés!  ó  bien  aquella  frase  de  saínete: 
Vuelvo...  que  me  están  peinando  J.  •■ 

i     Frases  de  la  madrastra  de  Alenza  á  Castellano  al  ofrecerle  és     por  libros  ó  dibujos  menos 
precio  del  que  ella  quería. 


24  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

»Pues  bien,  amigo,  admírese  usted,  todavía  vive!!!  La  misma  que  en- 
tonces, contando  por  doblones,  encomiando  la  sabiduría  en  las  lenguas 
latina  y  española  de  su  difunto,  académico  por  la  gracia  de  Dios  en  ambas 
Academias,  sabio  farmacéutico,  etc.,  etc.  La  misma,  amigo  D.  Manuel, 
introduciendo  de  cuando  en  cuando  bien  la  diestra,  bien  la  siniestra,  allá 
en  los  recónditos  senos  de  no  se  qué  asperezas  y  montuosidades: 

«Rascábanse  de  lobos  y  de  osos...»,  etc. 

y  clamando  por  los  achaques  de  sus  nervios,  que  no  son  otros  sino  sus 
prolijos  y  luengos  Eneros,  ó  bien  lanzando  unos  suspiros  que  no  sé  cómo 
no  ponen  en  precipitada  fuga  á  gatos,  ratones,  cucarachas  y  demás  prole 
de  sabandijas  que  allí  mora  en  pacífica  posesión  de  mueblaje,  ropas,  pa- 
peles y  libros. 

«Bien  se  acuerda  usted  de  nuestras  visitas  á  aquella  casa  allá  por  el 
año  70  ó  71.  Jugómela  usted  de  puño  sacando  rico  botín  de  dibujos  en 
número  próximamente  de  110,  si  mal  no  recuerdo.  Aquello  ya  pasó,  y 
cierto  que  no  fué  sino  la  introducción  ó  el  prólogo  de  lo  que  después  había 
de  venir. 

«Pasan  los  años  y  no  en  balde;  al  cabo  de  seis  después  de  aquellos  su- 
cesos, nuevos  Jasones,  navegando  hacia  aquella  Cólquida,  conquistaron  un 
verdadero  vellocino  de  oro.  Tamaña  empresa  para  ellos  estaba  guardada. 
Tate,  tate,  folloncicos,  vosotros  los  exploradores  antiguos  de  aquella 
mina:  la  larga  prosapia  que  á  contar  del  año  46  viene  sucediéndose,  desde 
el  de  Morante  y  Carderera  hasta  los  Castellano  y  Martínez  Espinosa: 
nadie  lo  toque,  nadie  lo  intente:  no  es  empresa  para  vosotros,  pigmeos 
del  rebusque  y  la  chamarilería,  adeptos  del  changüí  '  y  de  la  ganga,  no, 
no  es  para  vosotros! 

«Reservada  estaba  la  gloria  del  hallazgo  en  grande  escala,  por  todo  lo 
alto,  á  dos  amigos  de  usted:  el  iconofilo  Ferriz  y  el  estampero  de  la  Nacio- 
nal, que  tiene  la  honra  de  narrar  á  usted  estos  sucesos. 

«Grandes  cavilaciones  habían  mediado;  serias  discusiones  cual  las  que 
tuvo  Colón  con  el  claustro  de  Salamanca  acerca  de  la  posibilidad  de  nue- 
vos descubrimientos.  Colón  dio  con  el  Orinoco  y  las  costas  de  América; 
los  dos  gangueros  al  fin  lanzados  á  la  empresa  dieron...  con  lo  que  verá 
el  curioso  lector. 

«Armados  de  una  paciencia  sin  límites,  de  una  calma  estoica  y  de  una 
pesadez  inquebrantable,  fuéronse  una  tarde  á  ver  á  aquella  intrépida  de 

1    Palabra  usada  por  Castellano. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  25 

años.  Salió  la  tal,  escoltada  de  gatos,  no  se  cuántos,  y  de  un  cierto  perrillo 
ladrador  con  caireles  de  no  se  qué  materia  en  sus  sucias  lanas.  La  con- 
versación gira  sobre  librería  y  estampería,  sobre  retratos  y  pintores  de 
mérito,  sobre  las  Academias  españolas  y  latinas,  sobre  el  Bucéfalo  de 
Alejandro  el  Magno  y  sobre  no  se  cuántas  cosas  más.  Yendo  más  al  grano, 
movióse  al  fin  aquella  figura  ó  estantigua;  salió  la  cartera  de  academias 
hechas  al  lápiz...  la  de  marras!  Salió  luego,  á  fuerza  de  ruegos,  un  cierto 
pupitre  que  en  su  forma  de  ataúd  revelaba  contener,  no  ya  el  cuerpo  del 
difunto,  si  el  cuerpo  del  delito.  Revuélvense  mil  papeluchos,  cae  alguna 
estampilla  aventurera,  tropiezan  los  dedos  con  ciertos  paquetes  sospecho- 
sos y  ¡oh  emoción!  asoma  el  primer  dibujo.  Entusiasmo  sin  límites.  Otro, 
otro...  Se  codean  los  estamperos,  se  miran  de  reojo,  se  hablan  entre  dien- 
tes, y  en  tanto,  cada  vez  más  dibujos.  Y  qué  dibujos!!!  Resumen  del  día: 
cincuenta  y  pico.  De  precio  no  hay  que  hablar...  Changüí,  hombre,  puro 
changüí  '. 

»Renuévanse  las  hostilidades  al  siguiente  día;  nuevos  ataques,  á  los  que 
se  suceden  nuevos  paquetes,  con  hojitas  cuajadas  de  mil  donaires,  primo- 
res é  invenciones  en  número  de  más  de  ciento...  muy  superiores  á  cuanto 
pueden  imaginarse  los  boyeros  de  París. 

Sucédense  días  de  casi  total  esterilidad.  Cae  algún  librejo  que  vale  seis 
veces  más  de  lo  que  cuesta...  en  fin,  morralla...  No  merecen  tomarse  en 
cuenta.  Luchan  durante  este  tiempo  los  estamperos  con  el  ejército  más 
formidable  de  cucarachas  que  han  visto  los  nacidos,  dentro  de  cierto  cofre. 
Continuas  y  recias  peleas  con  la  vieja,  que  va  sacando  libros  y  papeluchos 
en  pequeñísimas  dosis.  Entra  y  sale,  mete  y  saca  de  cierto  cuartucho  es- 
condido y  misterioso  de  que  hubo  noticia  en  antiguas  historias.  La  entrada 
en  él  era  tan  irrealizable  como  la  navegación  del  Polo.  La  habían  inten- 
tado otros  audaces  exploradores,  y  nada  consiguieron,  estrellándose  como 
contra  una  roca  formidable  en  el  no  de  doña  Micaela.  Pasan  días  y  más 
días:  gran  paciencia  en  oir  treinta  veces  repetidas  las  mismas  historias. 
Se  trata  de  captar  la  simpatía  del  monstruo  que  cierra  la  entrada  de  la 
caverna:  táctica  en  grande  escala,  recursos  supremos...  Al  fin  consigue 
introducir  la  geta  uno  de  los  espectadores,  vencida  la  fiereza;  y  á  poco 
tiempo  hete  aquí  ya  á  los  dos  amigos  en  plena  posesión  de  aquel  misterioso 
recinto,  poco  antes  velado  con  el  misterio  de  los  cuentos  de  hadas.  No 

i    Decía  esto  Rosell  sin  duda  para  picar  á  Castellano,  porque  dadas  las  circunstancias  de 
aquel  tiempo,  no  dejaron  de  pagar  regularmente  los  dibujos. 


26  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

queda  rincón  que  no  penetren  por  lo  menos  las  miradas  de  unos  ojazos 
que  se  querían  tragar  cuanto  allí  había.- 

«Cubiertos  de  polvo,  y  otras  cosas,  hasta  las  cachas,  dura  la  faena 
tantos  días  cuantos  son  necesarios  para  registrar  libro  por  libro  y  papel 
por  papel.  Nada  quedó  por  ver. 

«Hablaba  la  tradición  de  los  antiguos  de  la  existencia  de  ciertos  libros 
de  dibujos,  ó  llámense  álbums;  negábala  la  vieja  desde  hacía  años  y  seguía 
negándola  ahora.  No  era  esta  razón  bastante  para  desmayar.  Descúbrense 
nuevos  horizontes;  llegan  noticias  de  la  existencia  de  otro  cuarto!!!  si 
cabe  más  misterioso  y  más  escondido  que  el  primeroí  ¡Oh  hados  afortu- 
nados! Abrense  los  enmohecidos  cerrojos;  la  vieja  ronca  á  más  y  mejor, 
en  tanto  que  salen  á  luz  multitud  de  volúmenes.  Tropiézase  con  una  mis- 
teriosa sombrerera.  ¿Qué  contendrá?...  Lánzanse  ávidas  las  manos  gano- 
sas de  presa  y...  Sosiégúese  usted,  Manolito...  beba  usted  un  vaso  de  agua... 
vamos,  tranquilícese  usted,  no  es  nada.  ¿Se  le  ha  pasado  á  usted  ya?... 
Pues  amigo,  parió  la  dichosa  sombrera  12  robustos  libros,  ó  sean  álbums, 
plagaditos,  lo  que  se  dice  plagaditos  de  dibujos;  entre  todos  una  suma  así... 
de  unos  mil  seiscientos  y  pico. 
«Resultado: 

1 5o  sueltos. 
1.600  y  tantos  en  álbums. 
Suma.  .  .  1.750  y  algunos  más. 
«Puestos  en  cobro  los  seis  mejores  álbums,  sucédese  una  recia  pelea 
con  la  vieja,  larga  de  referir.  Falta  la  paciencia  á  los  estamperos  y  la  dicen 
verdades  como  puños.  Salen,  en  fin,  echando  venablos  y  se  dejan  aún 
cautivos  seis  de  los  doce  álbums.  No  era  cosa  de  dejarlos  en  las  mazmo- 
rras. Pasan  tres  meses  y  se  envía  de  emisario  á  cierto  borito  l  que,  con 
grandes  instrucciones  y  bien  aprendidita  la  lección,  saca  á  pulso  al  cabo 
de  unos  cuantos  días  de  campaña  los  dichos  libros  pagándolos  en  mo- 
neda contante  y  sonante.  El  8  de  Julio  del  corriente  entraban  los  dos 
amigos  en  plena,  omnímoda  y  total  posesión  de  ellos. 
«Resumen: 
«i.°     En  aquella  casa  no  queda  un  dibujo  de  Alenza  por  un  ojo  de  la 
cara.. 

»2.°    Los  primeros  dibujos  hallados,  ó  sean  los  de  los  pupitres,  son  de 
lo  más  precioso  que  produjo  la  inventiva  de  Alenza;  muy  superiores  á  los 

1    Feliz  Rosell,  el  hermano  menor  de  Isidoro,  al  que  éste  y  Castellano  solían  llamar  así.' 


I 


n,V   ll 


n 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  27 

vistos  hasta  aquí.  Son  la  flor  y  nata  de  aquel  genio.  Hay  un  bollero  con 
su  mesa  de  tijera  y  su  mosquitero,  vamos,  que  no  hay  que  pedir  más!  Y 
qué  manólas!  Y  qué  pendencias!  Y  qué  calesas! 

»3.°  En  los  álbums  hay  de  todo.  Entre  otros  muchísimos  una  colección 
de  66  caprichos  por  el  estilo  de  los  de  Goya  en  invención  y  ejecución. 
Esto  sólo  vale  la  pena  que  se  dé  usted  una  vuelta  por  acá.  ¿Cuándo  será? 
Mucho  lo  deseo,  porque  sobre  lo  escrito  hay  muchísimo  para  referir  y 
para  reir. 

»Con  memorias  de  mi  padre  y  del  borito  se  despide  de  usted  su  inva- 
riable amigo  Isidoro  Rosell. — 13  de  Julio  de  1877.*, 

»P.  D.  Se  me  olvidaba  decir  á  usted  que  después  de  ganada  por  nos- 
otros la  campaña,  ha  llegado  á  mi  noticia  que  el  restaurador  Poleró  había 
intentado  dilerentes  veces  el  rebusque  de  los  dichosos  dibujos;  pero  todo 
en  vano,  y  eso  que  obsequió  cierto  día  con  un  par  de  meloncitos  á  la  seño- 
ra doña  Micaela.  Cuando  ha  sabido  el  éxito  nuestro  se  tiraba  de  los  pelos. 

wltem.  También  cayó  entre  los  dibujos  una  laminita  de  cobre  por  el 
mismo  Alenza  con  aquel  agua  fuerte  que  usted  tenía  en  su  estudio  colgada, 
de  un  ciego  jacarero,  que  dio  usted  en  cambio  á  la  Biblioteca.  Haré  sacar 
pruebas.  No  deje  usted  de  contestarme. — Infantas,  i3,  4.0  derecha.» 

Bravo  salto  acompañado  de  rotunda  y  sonora  palabra,  debió  de  dar 
Castellano  al  leer  la  carta,  y  eso  que  el  bueno  de  Rosell  se  calló  que  para 
abordar  á  la  tre.menda  doña  Micaela  había  tomado  el  medio  de  hacerle 
una  visita  y  llevarle  amistoso  saludo  de  parte  de  su  amigo  D.  Manuel 
Castellano... 

Délos  1.750  y  pico  de  dibujos,  la  Biblioteca  Nacional  adquirió  por 
compra  los  416  de  que  daba,  cuenta  Rosell  en  la  Revista;  los  restantes 
quedaron  en  poder  del  mismo  Rosell,  de  Ferriz  y  de  D.  Recaredo  Garay 
y  Anduaga,  ingeniero  muy  aficionado  á  las  Bellas  artes  y  coleccionista. 
Los  dos  primeros  apartaron  treinta  dibujos  de  los  sesenta  y  seis  hechos 
por  Alenza  para  formar  una  colección  de  Caprichos  análoga  á  la  de  Goya; 
les  confeccionaron  epígrafes  con  cierto  saborcillo  goyesco,  y  formaron  un 
álbum  que  comprado  primero  por  el  librero  D.  Mariano  Murillo,  apareció 
después,  en  1895,  empadronado  en  el  catálogo  de  Quaritch  en  esta  forma: 
2.280.  Alenza  (Leonardo:)  Caprichos  originales:  continuación  de  lo 
de  F.  Goya.  4°  3o  veri  clever  original  Drawins  in  the  style  of  Goya: 
mounted  on  titited  paper  ha If  moroco. 


28 


REVISTA  DE    ARCHIVOS 


About  i85o  »,  6  L. 

Admirably  drawin  anfull  ofthe  spirit.  A  transfusión  so  complete  oj 
one  artistic  individuality  in  to  another  is  in  itself  an  extraordinary  fact. 
(Quaritch  Bibliotheca  hispana.  London.  i8g5.) 

Estos  caprichos  son  de  lo  más  flojo  de  Alenza;  de  sus  primeros  tiem- 
pos, minuciosa  y  trabajosamente  hechos,  sin  que  ni  por  soñación  puedan 

compararse  con  los  de  Goya. 
Aparte  de  esto,  tanto  Rosell 
como  Ferriz,  aunque  por  do- 
naciones, cambios,  etc.,  se 
deshicieran  de  algunos  di- 
bujos, conservaron  la  ma- 
yor parte.  Los  de  Rosell,  á 
su  muerte,  en  1879,  es  pro- 
bable que  pasaran  á  poder 
de  sus  cuñados  D.  Rafael  y 
D.  Baldomero  Botella,  pro- 
fesor el  primero  de  la  Es- 
cuela de  Bellas  artes  de  Cá- 
diz y  arquitecto  el  segundo 
residente  por  entonces  en 
Sanlúcar  de  Barrameda, 
con  los  que  fué  á  reunirse  la 
viuda. 

El  Sr.  Ferriz  aún  conser- 
va los  suyos.  Entre  ellos  está 
el  que  reproducimos  y  que 
representa  á  la  insigne  doña  Micaela,  mitrada  como  decía  Rosell.  La  mi- 
tra adoptada  por  la  buena  señora,  sin  duda  como  antídoto  de  jaquecas, 
era  de  bayeta  verde,  tapete  en  otros  tiempos  de  modesta  camilla,  y  daba  á 
la  dueña  aspecto  solemne,  casi  formidable. 

Los  cinco  álbums  de  la  Biblioteca  contienen  hoy  465  dibujos,  por  ha- 
berse añadido  á  los  461  colocados  por  Rosell  cuatro  más  que  estaban  suel- 
tos entre  los  anónimos  españoles.  Excepto  dos  ó  tres,  todos  están  hechos  á 
la  pluma;  algunos,  muy  pocos,  ligeramente  manchados  con  tinta  de  China 
ó  sepia.  Están  los  primeros  apuntes  de  algunos  de  los  cuadros  que  pintó 


1     Esto  es  un  error.  Mcoza  murió  el  30  de  Junio  de  184b. 


REY.  £>JE  AR.CH.,  BIBL.  Y  MUS. 


Muestra  del  Café  de  Levan' 
(Rihliotec 


^-Dibujo  original  de  Alenda. 
¡onal.) 


$M 


BIBLIOTECAS  YMUSEOS  2Q 

Alenza:  el  de  La  Lotería,  para  el  Sr.  Sánchez  Toca;  la  Riña  en  la  pla- 
zuela de  la  Cebada,  para  Passuti;  la  Critica  de  Francia  y  El  Sargento 
instructor,  para  D.  Joaquín  María  Ferrer;  El  Viático,  para  el  arquitecto 
Mariátegui;  Un  romántico,  cuadro  que  presentó  en  una  de  las  exposicio- 
nes de  la  Academia;  el  de  la  Reina  Cristina  jurando  la  Constitución,  cla- 
ro oscuro  decorativo  que  pintó  para  las  funciones  reales,  y  el  de  la  mues- 
tra del  café  de  Levante,  su  principal  y  más  señalada  obra. 

Resistiendo  aguas  y  soles,  fué  admirada  del  público  durante  diez  años 
sobre  la  puerta  de  aquel  café  en  el  número  5  de  la  calle  de  Alcalá,  y  des- 
pués en  la  del  Prado  á  donde  el  café  hubo  de  trasladarse  cuando  el  derribo 
y  ensanche  de  la  Puerta  del  Sol.  Vuelto  á  ella  el  café  ya  no  utilizó  la 
muestra;  fué  comprada  por  un  extranjero  que  dio  por  ella  mucho  más  de 
lo  que  á  su  autor  le  había  valido.  D.  Jenaro  Cruzada  Villamil,  en  el  ar- 
tículo titulado  Dos  aguas  fuertes  de  Alenda,  que  publicó  en  1864  en  el 
tomo  III  de  El  Arte  en  España,  y  que  es  de  lo  más  acertado  é  interesante 
que  se  ha  escrito  de  Alenza,  habla  sentidamente  de  esta  celebrada  tabla, 
de  la  que  ha  quedado  fama  entre  los  artistas  madrileños.  No  existe  de  ella, 
que  yo  sepa,  grabado  ni  reproducción  alguna,  por  lo  que  es  doblemente 
interesante  el  dibujo.  No  podemos  ver  en  él  lo  que,  según  Villamil,  cons- 
tituía el  mérito  principal  de  aquella  pintura:  el  color  sobrio  y  verdadero 
y  la  maestría  algo  goyesca  de  la  factura;  pero  sí  lo  excelente  de  la  com- 
posición, la  atinada  distribución  de  grupos  y  de  figuras  y  el  gran  carácter 
impreso  en  todo  ello. 

De  otra  obra  pública  de  Alenza,  de  que  también  ha  quedado  memoria 
entre  los  artistas,  y  que,  con  ser  cosa  diametralmente  opuesta  á  la  mues- 
tra del  café,  hace  en  cierto  modo  juego  con  ella,  hay  también  un  apunte 
en  estos  álbums:  el  Exvoto  de  la  parroquia  de  San  Ildefonso.  Durante  mu- 
chos años  ocupó  su  puesto  junto  al  altar  del  S.mo  Cristo,  entre  las  de- 
más tablillas  de  exvotos,  la  pintada  por  Alenza,  visitada  y  admirada  de 
vez  en  cuando  por  artistas  de  cepa  madrileña  como  Galván,  Castella- 
no, &.  Hace  tiempo,  probablemente  en  algún  arreglo  de  la  iglesia  ó  del 
altar,  desapareció  con  sus  compañeras;  no  sé  qué  suerte  habrá  corrido. 
Representaba  la  violenta  caída  de  un  hombre  despedido  de  un  carro  que 
había  chocado  con  un  guardacantón.  En  el  fondo,  sobre  una  tapia,  entre 
nubes,  la  imagen  del  Cristo. 

Hay  también  en  estos  álbums  muchos  apuntes  de  asuntos  religiosos;  son 
los  más  flojos;  no  era  esta  la  cuerda  de  Alenza;  todo  se  reduce  á  composi- 


3o 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


ciones  convencionales,  imitaciones  casi  siempre  di  Goya  y  de  Rembrandt, 
hechas  con  más  ó  menos  gracia  y  acierto.  Lo  precioso,  y  por  fortuna  lo 
que  más  abunda,  son  los  apuntecitos  del  natural,  ligeros,  finos,  intencio- 
nados; composiciones  de  género,  populachería,  figurillas  caricaturescas^ 
tipos,  cabezas,  extremos,  etc.,  hecho  en  gran  parte  para  las  ilustraciones 
del  Semanario  Pintoresco,  el  Gil-Blas,  las  obras  de  Quavedo,  Los  españo- 
les pintados  por  si  mismos,  etc.  En  tales  libros  aparecen  las  composiciones 
de  Alenza  tan  bárbaramente  destrozadas  por  la  impericia  d?  los  grabado- 
res, que  bien  se  les  puede  aplicar  lo  de  tapices  vistos  por  el  revés;  y  al  ver 

en  estos  originales  la  soltura  y  la 
gracia  con  que  están  apuntados, 
se  duele  uno  mucho  más  de  que 
tan  poco  favorecieran  las  cir- 
cunstancias á  un  artista  tan  de 
ley  y  que  tanto  podía  haber  dado 
de  sí  en  otras  más  favorables. 

A  vueltas  de  tantas  figuritas 
heterogéneas  como  cubren  algu- 
nas cuartillas,  aparece  uno  que 
otro  apunte  de  la  familia  y  casa 
del  autor.  El  padre  de  éste,  don 
Valentín  Alenza,  se  ve  en  dos  ó 
tres  partes,  siempre  leyendo,  y 
tan  bien  caracterizado,  que  aun- 
que esté  de  espaldas  no  se  le  con- 
funde con  ningún  otro  personaje.  Bien  merece  que  lo  reproduzcamos  aquí, 
que  no  es  menos  digno  de  ello  que  su^segunda  consorte  la  ínclita  doña  Mi- 
caela. Aunque  no  miembro  de  ambas  Academias,  como  ella  proclamaba, 
fué  D.  Valentín  excelente  sujeto,  poeta  pedestre,  gran  amigo  del  insigne 
Rabadán,  en  elogio  del  cual  dijo  en  cierta  composición  que  allá  en  el  Par- 
naso las  Musas, 

En  un  deliquio  lastimero  dieron, 
Mas  cantó  Rabadán  y  en  sí  volvieron. 

Y  que  cuando  llegaba  el  caso  desahogaba  sus  fervores  realistas  en  so- 
netos, silvas,  etc.,  por  estilo  de  la  siguiente  anacreóntica,  que  no  quiero 
dejar  de  reproducir,  porque  con  ella  y  ese  dibujo  tengamos  la  satisfacción 
de  conocer  ya  en  cuerpo  y  alma  al  padre  de  nuestro  artista: 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


3l 


Anacreóntica. 


Estaba  yo  sentado 
Al  pie  de  un  chopo  seco 
Cerca  del  Manzanares, 
Llorando  los  mis  duelos, 
La  falta  de  mi  esposa, 

Y  de  mis  hijos  tiernos 
La  horfandad  lastimera 

(De  la  hambre  antigua  efecto) 
En  suma,  sumergido 
En  un  sentir  inmenso; 
Cuando  hete  aqui  que  miro 

Y  diviso  á  lo  lejos, 
A  mi  sin  par  amigo, 
A  mi  amigo  Goveo 
Mitad  del  alma  mia 

A  quien  mas  que  á  mi  quiero, 
Con  dos  tremendos  vasos 
De  vino  añejo  llenos: 

Y  con  aire  apacible 

Y  Temblante  halagüeño 
Al  ¡legarse  á  mi  dice, 
(Viéndome  m/cilento): 
Vanos  son  tus  gemidos, 
Ó  caro  compañero! 
Déjate  de  simplezas 

Y  este  vino  apuremos. 
¿Pues  de  qué  sirve  amigo 
Que  cuitas  revolviendo, 
Malogres  la  tu  vida 

En  sentir  contratiempos 
Pasados,  que  cirecen 
De  oportuno  remedio? 
Vivamos  y  bebamos 
Que  ya  pasó  aquel  tiempo 
En  que  el  Rey  y  nosotros, 
Fuimos  ¡ah!  prisioneros, 
Del  tirano  mas  grande 
Mas  falaz  y  perverso 
Que  apareció  en  el  mundo... 
Bebamos  y  brindemos 
A  salud  de  Fernando; 
De  Fernando  el  excelso, 
El  Magno,  el  Pió,  el  Justo, 
El  Munífico...  el  Séptimo! 


Echemos  otro  trago; 
Segunda  va  brindemos 
Por  los  Infantes  Carlos 

Y  Antonio...  ¡Qué  consuelo! 
Al  verlos  con  Fernando, 
Entre  nosotros  ledos, 
Gozosos  y  triunfantes 

De  gálicos  enredos. 
Vaya  el  último  brindis: 
Bebe  amigo  primero; 
Cuidado  no  derrames 
Ni  una  gota  en  el  suelo; 

Y  este  sea  deseando, 
Dias  faustos  serenos 

A  los  nuestros  amigos 
Iñiguez,  y  Don  Diego 
Rabadán,  dulces  hijos 
De  las  Musas  y  Febo. 

Y  que  sus  blandas  liras 
Canten  con  embeleso 
Del  Monarca  é  Infantes 
Las  glorias  y  trofeos... 
¡Que  poco  me  has  dejado! 
Pardiez,  que  ni  cubierto 
Está  el  hondo  del  vaso... 
Si  digo  yo  que  es  bueno 
Para  alejar  cuidados 

El  tinto...  (Esto  decía 
Entre  beodo  y  cuerdo.) 
Sin  embargo  brindemos 
Brindemos  ¡Sus!  amigos 
A  que  sin  enbelecos 
Pesares  ni  disgustos 
Esta  vida  pasemos 
En  dulce  compañía 
Dando  mil  besos  tiernos 
A  los  vasos,  que  embotan 
Los  cuidados  siniestros. 

Y  que  vengan  los  fríos, 

Y  que  vengan  los  hielos 
Pues  mientras  haya  vino, 

Y  si  e5  como  este  añejo 
Daremos  siempre  alegres 
Dos  higas  al  invierno. 

V.  Albnza. 


Del  chiscón  literario  de  Rabadán  procedían  los  libros  que  doña  .Micaela 
guardaba  sepultados  con  los  dibujos  en  las  más  recónditas  y  sucias  piezas 
de  su  albergue,  algunos  de  los  cuales,  bien  bonitos  por  cierto,  Aldos  y 
Plantinos,  comprados  por  Rosell  en  aquella  ocasión,  guardo  yo  hoy  en 
particular  estima. 

Además  de  los  465  dibujos  contenidos  en  los  álbums  hay  otro  que  por 
sus  dimensiones  no  pudo  colocarse  en  ellas,  pues  mide  470  milímetros  de 
ancho  por  370  de  alto,  en  cuya  margen  inferior,  de  letra  de  Castellano, 


32  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

dice:  Original  de  Alenda.  Dibujo  del  cuadro  al  claro-oscuro  que  pintó 
Alenda  para  las  funciones  Reales  de  la  Jura  de  Ysabel  2.a  como  Princesa 
de  Asturias.  Está  hecho  enérgicamente  con  tinta  sobre  un  tanteo  de  lápiz 
borrado  posteriormente,  y  acusados  los  oscuros,  que  fingen  bajo  relieve, 
con  sepia.  La  composición  está  bien  entendida;  las  figuras  del  Rey  (en  el 
que  se  nota  bien  que  estaba  casi  in  extremis),  la  de  la  Reina  y  la  de  la 
Princesa  hacen  sonreír  porque,  á  pesar  del  león  que  flaquea  el  alto  pedes- 
tal en  que  están  encaramadas,  del  dosel  de  grandes  goteras,  de  los  armi- 
ños, etc.,  tienen  las  tres  figuras  cierto  airecillo  de  personajes  de  la  Plazue- 
la de  la  Cebada. 

Fué  desgracia  que  Alenza  no  hubiera  llegado  á  dominar  el  agua  fuerte; 
gozaríamos  bien  su  obra  y  tendríamos  probablemente  otra  serie  de  capri- 
chos que  podría  con  verdad  equipararse  á  la  de  Goya;  pero  no  logró  esto; 
las  pocas  aguas  fuertes  suyas  que  se  conservan,  ó  son  ensayos  ó  primeras 
obras  del  que  aún  no  domina  completamente  el  procedimiento. 
Nueve  hay  en  la  Biblioteca,  que  son: 

i.a  El  grupo  de  mendigos.  Publicada  por  Cruzada  Villamil  en  el  Arte 
en  España.  An.  171.  Al.  107. 

2.a  Un  hombre  sentado  á  la  mesa,  en  la  que  apoya  las  manos  la  mujer 
que  le  sirve;  detrás  otro  hombre  fumando.  Al.  86.  An.  67.  Muy  bonita.  Es 
la  plancha  comprada  por  Rosell,  y  de  la  que  él  hizo  una  tirada. 

3.a  Dos  ciegos  sentados  en  el  suelo  tocando  el  uno  un  violín  y  el  otro 
una  guitarra;  á  la  izquierda  un  grupo  de  cuatro  figuras,  una  de  ellas  una 
manóla;  delante  un  chico.  En  el  fondo  un  cartel  en  que  dice:  L.  Alenda. 
184.0.  An...  96.  Al...  76. 

4.a  Una  muchacha  sentada  en  el  suelo,  extendidas  las  piernas.  A  la  iz- 
quierda una  vieja  sentada;  á  la  derecha  otra  figura,  también  sentada,  y  un 
muchacho.  Firmada  en  la  parte  inferior.  An.  116.  Al.  84. 

5.a  Un  ciego  tocando  la  guitarra  y  cantando;  delante  el  lazarillo.  An- 
cho 114.  Al.  93.  Prueba  de  ensayo. 

6.a  Un  borracho,  del  que  se  burlan  tres  chicos.  A  la  derecha  tres  mu- 
jeres sentadas  en  un  banco;  á  la  izquierda  tres  hombres,  uno  en  primer 
término  echado  en  otro  banco,  y  dos  en  el  fondo.  La  escena  es  en  una  ba- 
rraca. An.  1 56.  Al.  106.  Prueba  de  ensayo,  probablemente  única. 

7.a  Ciego  vendiendo  papeles;  á  la  izquierda  un  grupo  de  gente  y  un 
guindilla;  en  primer  término  una  vendedora  de  naranjas  sentada  en  el 
suelo.  Firmada.  An.  65.  Al.  96.  Prueba  de  ensayo.  Muy  bonita. 


BIBLIOTECAS   Y   MUSEOS  33 

8.*  Majo  que  duerme  apoyado  el  brazo  en  una  mesa;  á  la  derecha  maja 
de  pie;  en  el  fondo  un  viejo.  An.  96.  Al.  i3i.  Primeros  rasguños  hechos  en 
la  plancha. 

9.a  La  Adoración  de  los  pastores.  Uno  de  éstos  arrodillado  en  primer 
término  á  la  derecha.  Firmada.  An.  55.  Al.  81.  Prueba  de  ensayo. 

En  la  litografía  tampoco  hizo  más  que  dos  ó  tres  ensayos,  de  modo  que 
en  realidad  sólo  en  los  dibujos  originales  puede  conocerse  y  gozarse  bien 
su  obra.  Lástima  que  hoy,  que  la  reproducción  es  tan  fácil,  no  se  forme 
un  gran  álbum  con  lo  más  escogido  de  sus  numerosos  dibujos;  en  otra 
parte  se  haría  esto,  y  el  que  lo  hiciera  sacaría  seguramente  honra  y  pro- 
vecho; entre  nosotros  no  es  probable;  por  eso  no  se  hará. 

Contrastan  singularmente  los  cómicos  apuntes  de  Alenza  y  la  humo- 
rística carta  de  Rosell  con  lo  que  ellos  eran  y  con  el  sentimiento  dulce  y 
melancólico  que  en  mí  despierta  su  memoria.  No  pude  llegar  á  conocer  á 
Alenza,  pero  sí  á  aspirar  fresco  aún  el  sano  perfume  de  su  vida  ejemplar. 
Sencillo,  extraordinariamente  modesto,  bondadoso,  amante  de  la  familia, 
retraído  y  de  carácter  serio,  pasó  su  breve  vida  entre  sufrimientos  de  cuer- 
po y  de  espíritu,  apreciado  de  cuantos  le  trataron  y  mereciendo  que  á  su 
sentida  muerte,  el  que  descollaba  en  nuestro  mundo  literario,  no  sólo 
como  gran  poeta,  sino  como  hombre  bueno,  D.  Juan  Eugenio  Hartzem- 
busch,  escribiera  aquel  soneto  que,  aunque  en  muchos  lugares  reprodu- 
cido, no  quiero  dejar  de  consignar  aquí: 

Á    LA    PREMATURA    MUERTE    DE    ALENZA. 

Para  el  mortal,  en  cuya  sien  fulgura 
Del  genio  creador  la  ardiente  llama, 
Tiene  el  mundo  un  laurel,  clarín  la  fama, 
Y  mármoles  y  bronce  la  escultura. 
Para  premiar  á  la  virtud  oscura, 
Flor  que  en  la  soledad  su  olor  derrama, 
Tiene  el  Padre  común  su  seno,  que  ama 
Con  inefable  amor  que  siempre  dura. 

Genio  en  ti,  Alenza,  con  virtud  se  unía: 
Consiguió  tu  pincel  famoso  hacerte: 
Ya  este  mundo  te  dio  cuanto  podía. 

Dios  hoy  te  llama  á  su  celeste  gremio; 
Pero  es  adelantársete  la  muerte, 
Anticipar  á  tu  virtud  el  premio. 

Rosell  dio  prueba  de  su  apasionada  afición  á  Alenza  grabando  al  agua 
fuerte  diez  y  nueve  de  sus  dibujos;  en  el  de  la  portada  se  lee  en  una  lápi- 
da: Caprichos  de  Alenda.  Grabados  por  J.  Rosell.  1877.  Esta  colección 
mereció  una  tercera  medalla  en  la  Exposición  de  Bellas  Artes  de  1878. 

3.a  ¿POCA. —TOMO  IX.  ^ 


34  REVISTA  DE.  ARCHIVOS 

Fué  la  última  obra  artística  de  su  autor,  que  á  haber  vivido  más,  hubiera 
llegado  á  contarse  entre  los  agua  fuertistas  notables  españoles;  pero  no 
tuvo  tiempo;  el  6  de  Abril  del  año  siguiente  moría  á  los  treinta  y  cuatro 
años.  Doce  de  ellos  pasó  en  la  Biblioteca  Nacional,  al  frente  de  la  Sección 
de  Estampas,  de  la  que  puede  llamarse  fundador  y  á  la  que  tenía  gran 
cariño. 

Poco  recompensados  fueron  sus  trabajos;  aunque  de  hecho  fué  Jefe  de 
la  Sección,  en  el  escalafón  no  pasó  de  Ayudante  de  segundo  grado;  y  á 
mayor  abundamiento,  por  una.  de  las...  jugadas,  tradicionales  entre  nos-, 
otros,  se  vio  en  el  caso  de  renunciar  dignamente  su  plaza  y  permaneció 
algún  tiempo  fuera  del  Cuerpo  facultativo...  No  hay  que  sentirlo;  le  cupo 
en  suerte  la  mejor  parte:  vida  sin  tacha  y  envidiable  muerte. 

A.  M.  de  Barcia. 


LA  CRÓNICA  GENERAL  DE  1404 


Examinando  las  varias  Crónicas  que  anuncia  el  rico.  Catálogo  ilustra- 
do de  la  librería  de  P.  Vindel,  tomo  III,  Madrid  1903,  puestas  liberal- 
mente  á  mi  disposición  por  su  poseedor,  he  podido  estudiar,  en  la  que 
lleva  el  número  3476,  un  tipo  de  Crónica  General  que  hasta  ahora  me  era 
desconocido. 

Dos  fragmentos  de  ella  se  conservan  en  otros  manuscritos.  Pero  la  im- 
portancia del  de  Vindel,  lo  que  hace  que  su  conocimiento  deba  ser  mirado 
como  un  hallazgo,  es,  primeramente,  ofrecernos  completa  una  compila- 
ción histórica  que  interesa  á  la  vez  á  la  literatura  española  y  portuguesa, 
y,  además,  el  conservarnos  un  importante  trozo  de  la  crónica,  todo  un 
tercio,  no  contenido  en  otros  dos  manuscritos  fragmentarios  que  de  ella 
existen. 

Los  dos  fragmentos  á  que  he  aludido  se  conservan:  el  primero  en  el 
Códice  Escurialense  X-i-8,  de  que  habla  Rodríguez  de  Castro,  Biblioteca 
Española,  tomo  II,  pág.  328,  y  comprende  desde  el  comienzo  hasta  la  mi- 
tad del  reinado  de  Alfonso  VI  y  de  la  historia  del  Cid;  el  segundo  en  un 
códice  de  la  biblioteca  del  Sr.  Menéndez  Pelayo,  que  comprende  única- 
mente desde  la  historia  del  conde  de  Castilla  Fernán  González  hasta  la 
ocupación  de  Valencia  por  el  Cid.  (V.  adelante,  pág.  45,  nota  1.)  t 


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BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  35 

Hablemos  ahórá  del  códice  completo  para  dar,  al  describirlo,  una  idea 
del  contenido  total  de  la  compilación.  De  paso  se  harán  referencias  á  los 
dos  códices  fragmentarios,  los  cuales  en  otra  ocasión  describiré  con  el  de- 
tenimiento que  merecen. 


El  códice  de  Vindel  es  un  tomo  escrito  en  el  siglo  xv,  en  papel  cuya 
filigrana,  poco  clara,  parece  un  hongo,  ó  más  bien  un  clavo  corto,  de  ca- 
beza ancha  y  labrada. 

Tiene  363  folios;  los  folios  72-81,  quemados  en  su  punta  de  arriba,  ca- 
recen de  16  á  9  centímetros  de  escritura.  Iniciales  y  epígrafes  rojos.  El  pri- 
mer folio  tiene  sólo  11  líneas,  y  en  blanco  el  hueco  para  una  gran  minia- 
tura y  una  inicial;  hay  otros  blancos,  acaso  para  viñetas.  En  algunas  par- 
tes, v.  g.  fol.  79  v.,  80  r.  (historia  de  Bamba),  se  dejan  palabras  en  blanco 
por  no  haberlas  podido  leer  en  el  original.  Tamaño,  38o  X  270  milímetros; 
ta  escritura  ocupa  295  X  200;  cada  página  con  45,  40  ó  33  líneas.  Encua- 
dernado en  piel  de  levante  azul. 

El  lenguaje  trata  de  ser  castellano,  aunque  con  bastantes  portuguesis- 
mos, hasta  el  folio  58  v.;  pero  en  su  última  línea  se  escribe  ya  decidida- 
mente en  portugués.  Este  cambio  se  hace  en  el  capítulo  que  empieza:  «An- 
dados Vo  años  del  rregnado  del  rrey  Teodorico  en  las  Españas  [como  re- 
gente de  Amalarico]  que  fue  enna  era  de  quinientos  e  lvj°  años,  quando 
andaua  el  año  de  la  encarnación  en  quinientos  e  xvnj0...» 


Veamos  ahora  el  contenido  del  volumen: 

El  fol.  1  lleva  al  margen  esta  rúbrica:  «délos  conponedores  déla 
crónica  dEspaña.»  Luego  empieza  así:  «[E]nel  nonbre  de  Dios,  amen. 
Anqui  (sic)  se  comeca  las  canónicas  !  del  comienco  del  mundo  fasta  el  aui- 
nimiento  2  de  nuestro  Saluador  íhesu  Xpo;  et  des  Julliano  cesar,  ynperador 
de  Roma  fasta  Costantin,  el  qual  dio  el  ynperio  de  Roma  al  papa  Sant  Sil— 
uestre;  et  délos  godos  et  estrigodos  et  visogodos  et  vándalos  et  vnos  et  sue- 
uos  et  alíanos  segund  cunplidamientre  Ysidoro,  arzobispo  de  Seuilla, 
scripuio,  [e]  3  Ysidro  o  mancebo,  obispo  de  Badajoz;  otrosí  Iulliaño  Po- 
menio  4,  arzobispo  da  see  de  Tolledo;  otrosí  Sabestian,  obispo  déla  eglle- 
sia  de  Salamanca;  otrosí  Sant  Piro,  obispo  déla  egllesia  de  Astorga;  et 
otrosi  el  obispo  Pelao  déla  egllesia  del  Oviedo;  todos  estos  cunplidamien- 

1     El  cód.  Ése.  X-i-8:  «Aqui  se  comierícan  las  coronicas».— 2  Él  cód:  Esc.  X-i-8:  «acabamiento»? 
3    El  cód.  Esc.  X-i-8  pone  «a».— 4  El  cód.  Esc.  pone  también  «Pomehio». 


•  36  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

tre  escripuieron  segund  oyeron  et  aprendieron  asus  antecesores ,  enla 
qual  canónica  l  todos  estos  sobre  dichos  escripuieron  et  por  el  Spiritu 
Sancto,  muchas  cosas  des.tas  entendieron».  Esta  lista  de  autores  consulta- 
dos nada  tiene  que  ver  con  la  que  da  la  Estoria  de  España  de  Alfonso  el 
Sabio;  la  de  ésta  está  tomada  del  prólogo  del  De  rebus  Hispaniae  del  arzo- 
bispo D.  Rodrigo  de  Toledo,  la  de  la  Crónica  de  1404  está  tomada  del 
prefacio  que  D.  Pelayo,  obispo  de  Oviedo,  puso  á  su  códice  de  crónicas  2. 
De  él  copia  todos  los  nombres:  «Júnior  Isidorus  Pacensis  ecclesiae  episco- 
pus...  beatus  Iulianus  Pomerius  Toletanae  sedis  archiepiscopus»,  etc.,  y 
las  frases:  «sicut  a  maioribus  et  praedecessoribus  suis  inquisivit  et  audi- 
vit,  plenissime  scripsit...»  (frase  que  por  repetirla  Pelayo  para  cada  autor, 
se  pone  en  plural  en  la  Crónica  de  1404)  «...  et  per  spiritum  sanctum  inte- 
llexit».  El  aprovechamiento  y  adición  del  códice  del  obispo  Pelayo  no  debe 
ser  obra  original  de  la  Crónica  de  1404;  veremos  que  la  segunda  mitad 
de  ésta  existía  antes  separadamente,  y  aunque  no  conocemos  aislada  la  pri<» 
mera  mitad,  también  debía  de  ser  material  preexistente;  el  autor  de  1404 
era  un  portugués,  como  también  se  verá  luego,  y  si  trata  de  escribir  cas- 
tellano en  el  comienzo  de  su  obra  parece  que  es  influido  por  el  original  que 
le  sirve  de  fuente.  Claro  es  que  esto  es  un  indicio  nada  más,  pues  también 
el  autor  podía  sentirse  tentado  de  escribir  castellano,  influido  solamente 
por  el  prestigio  que  tenía  en  Portugal  la  robusta  historiografía  castellana, 
y  aun  la  castellanización  del  comienzo  podía  ser  obra,  no  del  autor,  sino 
de  algún  copista. 

El  folio  1  v.  lleva  estas  rúbricas  (omite  todos  los  epígrafes  el  manuscrito 
escurialense  X-i-8):  «Commo  Dios  foxmo  el  mundo  e  las  criaturas 
que  enel  son».  —  «Délos  fijos  de  Adán  Cayn  e  Abel.  Et  déla  tris- 
tura de  Adán  que  el  ouo  por  la  morte  de  Abel,  seu  filio».  —  «De 
quanto  tienpo  viuio  Adam». — «Commo  Enos,  filio  de  Adam, 
fui  el  primero  que  comen  90  llamar  el  nonbre  del  Señor»,  etc. 

El  fol.  3  v.  acaba  con  el  epígrafe:  «Aqui  se  comienca  la  segunda 
edad  del  mundo».  El  primer  epígrafe  del  fol.  4  es:  «del  primero  Rey 
de  los  (borrado  «godos»)  griegos».  En  el  fol.  5  v.:  «quando  e  donde 
saliron  los  godos  e  visigodos  e  estrugodos».  Fols.  6  y  7:  David  y 
sus  sucesores...  Fol.  10  r.:  «Commo  Dios  aparescio  en  vesion  a  Ale- 

1  El  cód.  Esc.  «coronica». 

2  V.  Flórez,  Esp.  Sagr.,  IV,  200;  Risco,  Esp.  Sjgr.,  XXXVIII,  370;  Mommsen,  Chronica  mi- 
nora (Monumenta  Germaniae  histórica),  II,  262. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  'i'] 

xandre  elle  prometeo  que  lo  feziese  señor  del  mundo.»  Fol.  12  v.: 
«Jullio  Cesar».  Fol.  i3:  Nacimiento  de  Cristo  y  Reyes  Magos.  Siguen  los 
emperadores  romanos.  Fol.  16  r.:  «Commo  el  enperador  Trojano, 
el  primero,  fue  de  Castilla  e  señoreo  desde  oriente  fasta  051- 
diente...» 

Sigue  luego  bastante  por  extenso  un  episodio  del  ciclo  bretón,  cuyo 
valor  no  puedo  apreciar  ahora,  pero  que  puede  ser  interesante  para  el  de- 
batido estudio  de  las  relaciones  que  en  este  punto  unen  las  dos  literaturas 
castellana  y  portuguesa: 

Fol.  20  v.:  «Aqui  fala  de  Eneas  quesalio  de  Troyaedize  por 
que  llamaron  Bretaña,  e  como  Bruto  edifico  la  c.ibdat  de  Lon- 
dres e  commo  Ebrach,  rey  dlnglaterra,  vengio  alos  franceses. 
Enesta  gibdat  avia  vn  gentil  onbre  e  buen  cauallero  que  avia  nonbre 
Eneas  e  era  casado  con  vna  fija  del  rrey  Priamus,  el  perdió  esta  su  mu^ 
gier  enla  destroicion  déla  cibdat...  r»  Fol.  21  v.:  «Commo  Balduc,  rey 
de  Inglaterra,  quiso  bolar  et  morio.  Regno  Balduc  xxn  años;  este 
fue  moy  buen  rey  e  esforzado;  este  sopo  mucho  de  negromancja».  Folio 
23  r.:  «Del  rey  Algar.»  «del  rey  Elidur.»  «del  rey  Groboy- 
dam». — Fol.  25  r.:  «Dize  la  Estoria  del  Sancto  Grayal  et  de  rrey  Artur 
que  este  Aurelius  avia  nombre  Vter  et  el  otro  Padragon;  e  diz  que  morio 
Vter,  et  que  Padragon  que  tomo  el  nonbre  del  yrmano  para  con  el  suyo  et 
se  llamo  Vterpadragon.  Mas  non  fue  ansi;  que  estos  dos  yrmanos  el  vno 
ouo  nombre  Aureleus  et  el  otro  Vterpadragon,  et  esta  es  la  verdat».  Si- 
gue la  rúbrica:  «De  las  prophecjas  del  Menlin.  En  este  tenpo  pro- 
phetizaua  Merlin  en  Inglaterra  et  dezia  las  cosas  que  aviam  de  venir,  et 
dixo  a  Vitiger  que  se  non  podría  gardar  de  los  fijos  del  rrey  Costando 
que  ellos  lie  darían  mala  fim.  Quien  esto  bien  quisiere  saber  leya  el 
libro  del  Yaladro  de  Merlim  2.  Et  este  Merlin  dixo  que  Aurelius  seria 
el  primero  rey  esfuergado  et  que  el  destroyria  todos  malquerientes.  Et 
ansi  fue.  Vieno  Aurelio  yrmano  mayor  et  paso  el  mar  a  la  Grand 
Bretaña  et  acogeronse  a  el  todos  los  christianos  que  eran  en  la  tierra  et 
fizieronlo  rey;  et  depues  lydo  con  Vitiger  et  venciólo  et  matólo  et  tomo  la 
tierra  que  era  suya.  Después  conquisto  mucha  otra  tierra  e  fue  moy  buen 
•rey.  Mas  encima  morio  con  pecoña;  que  sus  enemigos  sabían  vna  fuente 
en  que  el  bebia  et  pogoyaronla;  e  el  vebiendo,  morio.  Quando  rrey  Aure- 
lius fue  muerto,  alearon  sus  vasallos  por  rey  a  su  yrmano  Huterpadra- 

1    Cód.  Esc.  X-i-8.  fol.  24  d.— 2  El  cód.  Esc.  X-i-8,  fol.  31  a:  '«lea  el  libro  debía  obra  de  Merlin». 


38  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

gon...»— Fol.  25  v.:  «Del  rey  Vterpadiagon,  delqual  se  conta  vn 
mal  enxenplo  e  eneste  capitulo  fabla  del  rey  Arturel  qual  di- 
zen  que  es  muerto  e  otros  tienen  aavn  oje  en  dia  es  viuo.  Un  dia 
fez  este  rrey  cortes  et  fueron  hy  muchos  rricos  onbres  e  grandes  señores 
e  troxeron  todos  sus  mugieres;  e  vieno  ay  vn  duque  de  Cornualla,  que 
troxo  y  su  muger  que  auia  nonbre  Yguerna.  Et  esta  dueña  era  mu- 
cho fermosa  et  vieno  mucho  afechada  et  muy  ricamiente  garnida  ».  Et 
en  quanto  seyan  comiendo  a  la  mesa  viola  el  rey  tan  fermosa,  et  namo- 
rosse  della  tanto,  que  non  ponia  el  ojo  senon  en  ella.  E  dezia  en  su 
coracion  que  se  la  non  oviese,  que  seria  muerto.  Mas  su  marido  el  duque 
bien  paro  mientes  en  como  el  rrey  cataua  su  mugier,  et  luego  se  timio; 
et  commo  se  leuanto  de  comer,  tomo  su  mugier  et  acogióse  con  ella 
a  vn  su  castiello  que  dezian  Quenteol  2.  Et  quando  lo  el  rey  sopo  que 
el  duque  era  ansi  ydo,  ayunto  luego  su  hueste  et  cierco  el  duque  en 
aquel  castiello.  Et  envo  (sic)  luego  por  Merlin;  e  con  su  ayuda  tanto  fiezr 
que  fue  muerto  el  duque.  E  el  rey  tomo  Yguerna  por  mugier  et  ovo 
della  vn  fijo  a  que  dixeron  Artur.  Este  fue  el  buen  rey  Artur  de  que 
todos  fablan  que  fue  tan  buen  rey,  commo  podedes  ver  por  su  libro,  se  lo 
leyerdes.  Depues  ouo  este  rey,  de  Yguerna,  vna  fija  que  ouo  nombre  Ele- 
na; esta  fue  mogier  de  rey  Loth.  Deste  Loth  e  de  su  mugier  vieno  Galuan 
e  Garet  et  Agrauayn  et  Mordereque  3.  Morio  Vterpadragon  e  regno  su  fijo 
Artur  en  Bretaña...  Este  buen  rey  Artur  fiez  cortes  vn  dia  en  Camalot  su 
cibdat,  e  esta  corte  fue  moy  alta  e  moy  grand  et  moy  bueña.  A  esta  corte  He 
venieron'xij  caualleros  mensajeros  de  Roma  que  lie  envaua  Lucius  Yber  en- 
perador  de  Roma,  que  se  tornase  su  vasallo  el  rey  Artur...  E  fue  para  li- 
dar  con  este  enperador.  E  quando  fue  en  San  Miguell  del  Monte  Gargano 
conbatiose  con  el  giganto  que  era  moy  orgullosso  e  moy  fero  e  venciólo  e 
matólo;  e  desi  fue  lidar  con  aquel  enperador...  E  quando  rey  Artur  fue  ydo, 
este  su  sobrino  (Mordarechque)  oyó  dizer  que  su  tio  era  muerto,  e  aleóse 
con  la  tierra  et  quisolle  tomar  la  mugier  como  traydor.  Rey  Artur,  quan- 
do lo  sopo,  tornóse  e  vieno  con  su  hueste  sobre  su  sobrino  Mordarechque  a 
Bretaña;  et  Mordarechque,  con  quantos  puedo  auer,  salió  a  el  a  la  batalla. 
E  eilos^que  avian  ya  las  azes  paradas  en  Monte  Tanblle  4,  acordosse  Mor- 
darechque que  avia  fecha  grand  traycion  et,  se  entrase  en  batalla,  que  seria 

i     El cód.  Esc.  X-i-8,  fol.  31  b:  «auia  nonbre  Yguerna  e  esta  dueña  era  muy  fermosa  e  Tino- 
mucho  afeytada  e  mucho  ricamente  guarnida». 
2    Cód.  Esc:  «Quinteol». — 3  Cód.  Esc:  «Agranayn  e  Moriderique». 
4    El  cód.  Esc:  «en  el  monte  Tabellio».  -  ' 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  3g 

vencido;  e  envió  su  mandado  a  rey  Artur  que  fuese  fablar  con  el,  e  que  fa- 
ria  quanto  el  quisiese  et  mandase.  Et  el  rey  fiezlo  ansy.  Descendieron  del 
mont  a  vn  llano  que  dezian  Salabres;  mas  ellos  estando  en  esta  fabla  salió 
vna  grand  (vna  grand)  serpiente  del  monte;  e  quando  la  vio  rey  Artur, 
metió  mano  a  la  espada,  e  enpe^o  de  yr  en  pus  della;  et  Mordarechque 
otrosí  tanbien.  E  as  sus  gentes  que  estauan  acerca,  quando  esto  virón, 
pensaron  que  el  vño  quería  ferir  al  otro,  que  ellos  [fol.  26]  non  vían  la  ser- 
pente  que  ellos  vían.  E  enton  las  azes  fueron  ferir  vñas  con  otras  et  fue  a 
batalla  moy  grand  e  morieron  ay  de  vña  parte  e  de  la  otra  los  mas.  En 
^esta  batalla  morio  Mordarechque  e  os  mas  que  fueron  de  vña  parte  e  de  la 
otra.  E  rey  Artur  ouo  al  canpo  por  si,  et  fue  íerido  por  tres  lanzadas;  et 
fiezosse  leuar  a  sus  caualleros  pocos  que  con  el  ficaran  viuos,  por  tal  se  po- 
dría guarescjer.  E  daquí  en  delante  non  sabemos  del  se  es  viuo,  se  muerto, 
nin  Merlin  non  dixo  del  mas  nin  yo  non  se  mas  del;  pero  los  bretones  di- 
zen  que  avn  el  es  viuo.  E  a  rayña  su  mugier  vio  que  avia  fecho  grand 
mal;  e  fiez  se  monja  en  Corberque  ';  en  vna  mongia;  e  a  poco  tienpo 
morio». 

Fol.  26,  rúbrica:  «Como  Inglaterra  fue  conuertida  dos  vezes  a 
lafe:  la  vna  por  Josephas,  fijo  de  Joseph  de  Varametia  e  la  otra 
por  sant  Agostin. — Fol.  28  v.:  «...  Del  malo  enperador  Juliano 
•que  fue  falso  hermitaño». — Fol.  3o,  Teodosio. 

En  el  fol.  32  r.:  «Aqui  enpieca  la  primera  estoria  de  España,  segund 
escripuio  Santo  Ysidro,  arzobispo  de  Seuilla...»,  etc.,  como  en  el  códice 
Escurialense  X-i-8,  fol.  40  a.;  Rodríguez  de  Castro,  Bibliot.  esp.,  II, 
página  328  a. 

En  el  fol.  39  v.  va  el  capítulo:  «Commo  Thanay,  rey  délos  go- 
dos, venteo  en  batalla  al  rey  del  Egipto  e  conquistaron  en- 
ton desa  vez  atoda  Asia.  Uesoso,  rey  del  Egipto,  sallio  de  su  tierra 
por  venir  a  Sicja...»,  es  vencido  por  Thanayso  2  y  sus  godos;  de  éstos  mu- 
chos «quedaron  de  morada  en  aquella  tierra  de  Asia,  e  del  linagen  destes, 
dize  Ponpeo  en  su  Esloria  3,  que  vinieron  los  turcos,  que  son  llamados 
en  latin  partios». 

En  el  fol.  101  r.:  «Aqui  se  acaba  a  segunda  parte  da  estoria  de  Es- 
paña, que  a  primeira  parte  faz  fin  quando  os  vándalos...»,  etc.,  como  en  el 

1  , El  cód.  Esc:  «en  Coberque». 

2  El  cód.  Esc.  X-i-8,  fol.  5o  b.:  «Tanaso». 

3  Justini  Epitoma  Historiarum  Pqmpei  frogi,ll,  3(Vezosjs);  I,  i  (Tanaus). 


40  REVISTA    DE   ARCHIVOS 

cód.  Esc.  X-i-8,  fol  149  a.;  Rodríguez  de  Castro,  II,  pág.  328  b.  Sigue: 
«Aqui  se  cometa  a  terc,eira  estoria  de  España  en  don  Palayo,  e  aca- 
base», y  no  sigue  más  este  epígrafe. 

En  el  fol.  107  v.,  después  del  reinado  de  Alfonso  el  Católico,  viene  una 
geografía  universal:  «Commo  a  térra  he  partida  en  .v.  partes  as 
tres  morables  e  as  duas  no.»  (Igual  en  el  cód.  Esc.  X-i-8;  fol.  1 58  c.) 


En  el  fol.  112  empieza  el  reinado  de  Ramiro  I.  Desde  este  rey  hasta  San 
Fernando  existe  otra  crónica  portuguesa  conservada  en  dos  manuscritos: 
Biblioteca  Real  2-H-3  y  Nacional  X-61  (moderno  8817),  la  cual,  desde  Ra- 
miro I  á  Bermudo  111  sigue  á  la  Estoria  de  España  de  Alfonso  X  y  desde  Fer- 
nando I  á  Fernando  III  sigue  á  la  Crónica  de  Castilla.  La  Crónica  de  1404 
coincide  con  esta  versión  portuguesa  ',  de  la  cual  se  distingue,  sin  embar- 

1     El  parentesco  de  la  Crónica  de  1404  con  la  traducción  portuguesa  de  la  Est.  de  España  y 
Crónica  de  Castilla  de  Ramiro  I  á  San  Fernando  (ms.  X-61  de  la  Bibl.  Nac.  y  Bibl.  Real  2-H-3)» 
se  prueba:  i.°,  en  la  parte  de  Ramiro  I  á  Bermudo  III:  por  ejemplo,  en  la  historia  de  Fernán 
González,  por  la  frase  «chegou  o  conde  con  huum  coytello  do  Arcipreste  enna  máo  et  mata- 
ronno»  (ms.  Vindel,  fol.  146  r.;  ms.  Menéndez  Pelayo,  fol.  18  a. ),  cuya  significación  declaro  en  el 
Homenaje  á  Menéndez  y  Pelayo,  tomo  I,  pág.  473  n.  En  la  parte  de  Garci-Fernández  el  paren  - 
tesco  con  la  versión  portuguesa  de  Ramiro  I  á  San  Fernando  (X-61  y  Bibl.  Real  2-H-3J  se  ve,  por 
las  variantes  que  indico  en  La  Leyenda  de  los  Infantes,  pág.  388  0:  «que  mays  pouco  a  deuia  el 
de  temer»  (ms.  Vindel,  fol.  i5o  r.),  etc.;  y  más  concretamente  se  relaciona  con  el  ms.  Bibl.  Real 
2-H-3  que  con  el  X-61,  por  no  contener  la  errata  de  X-61  en  la  frase  «e  en  mim  non  tomedes  fiuza 
ca  de  mim  non  averedes  ajuda  nenhuma  (ms.  Vindel,  fol.  160  v.,  La  Ley.  de  los  Inf.  pág.  231  ^V 
y  por  las  tres  últimas  palabras  del  epígrafe  «como  morreron  os  sete  Infantes  de  Salas  per  seu 
tio»  (ms.  Menéndez  Pelayo,  fol.  40  d.;   en  este  epígrafe  el  ms.  Vindel  se  aparta  del  original,  La 
Ley.  de  los  Inf.,  227  x  var.,  que  el  ms.  Menz.  Pelayo  copia  ñelmente,  pues  si  bien  engloba  en  uno- 
dos  capítulos  del  texto  de  Alfonso  X,  como  todos  estos  manuscritos  portugueses,  amplía  así  su 
redacción:  «como  os  sete  infantes  e  seu  amo  Moño  Salido  foron  hendidos  e  mortos  en  poder  dos 
mouros  por  treicom  quelles  fezo  Roy  Valasques»,  ms.  Vindel,  fol.  160).  La  antigua  versión  portu- 
guesa, en  el  año  25  de  Alfonso  V  (Bibl.  Real  2-H-3,  fol.  118  a.)  tiene  una  laguna  que  coge  el  capí- 
tulo de  la  Est.  de  España:  «de  como  el  rey  don  Alffon  recibió  los  fijos  del  conde  don  Vela  por  sus 
vasallos»,  año  26  del  reinado,  con  el  fin  y  el  principio  de  los  capítulos  anterior  y  posterior;  igual 
laguna  en  la  Crónica  de  7404  (ms.  Vindel,  fol.  175  v.):  «que  fosen  enna  cibdade  para  os  berberís 
que  yan  con  el  mays  asy  foy  que  lego  quando  Cacin  ||  a  os  outros.  Et  desi  rreceberonno  comsi- 
go  enna  ^ibdade  a  Ayran  et  Mugeyt  et  aquelles  altos  ornes  de  Habyt  rrey  de  Cordoua»  (errado 
por  «Granada»,  como  dice  2-H-3).=2.°,  en  la  parte  de  Fernando  I  á  Fernando  III  decimos  que  la 
antigua  versión  portuguesa  sigue  á  la  Crónica  de  Castilla,  y  en  todo  le  es  igual  la  Crónica  de 
1404;  como  muestra  citaré  algunos  párrafos.  El  reinado  de  Fernando  I  empieza:  ms.  Vindel,  fo- 
lio 186  (cód.  Esc,  fol.  267  d.):  «Quando  finou  el  rey  don  Uermudo,  ficou  o  regno  de  León  sen  rey; 
enton  el  rrey  don  Fernando  sacou  sua  oste  e  foy  se  para  alia,  que  le  perteeseja  por  rrazon  de 
sua  moller  a  rrayna  dona  Sancha»;  conforme  con  la  Chronica  del  Cid,  edic.  Huber,  Marburg, 
1844,  pág.  7.  El  cap.  II:  «conta  do  linajee  de  Roi  Diaz  (¿ide».  El  III:  «Commo  foron  trautados  ca- 
samentos  de  dona  Xemena  con  o  Cide  Roy  Diaz.  Indo  el  rrey  por  térra  de  León  asesegando  a  té- 
rra, veo  lie  mandado  da  gran  boa  andanca  que  ouuera  Rodrigo...»  conforme  con  la  Chronica 
del  Cid,  ed.  Huber,  pág.  11  etc.,  cuyo  texto  sigue,  en  general,  con  ligeras  alteraciones;  por  ejem- 
plo, los  asonantes  -ao  de  las  palabras  de  Albarfañez  al  Cid  desterrado  (edic.  Huber,  pág.  95),  se 
acortan  así  en  la  Crónica  de  1404:  «convosco  yremos  todos  por  poblados  (X-61  pollados)  ou  por 
u  quer  que  posamos  (X-61  poss.)  que  uos  fordes,  e  seede  certo  que  uos  non  desanparemos  (X-61 
-pararemos),  ante  desanparemos  (X-61  -arare.)  todo  o  que  auemos  commo  leaes  amigos  et  vasa- 


BIBLIOTECAS   Y    MUSEOS  4! 

go,  por  la  interpolación,  que  luego  diremos,  de  la  Conquista  de  Ultramar, 
la  cual  falta  en  la  citada  crónica  portuguesa  (en  el  ms.  X-ói ,  pues  el  2-H-3 
no  llega  al  reinado  de  Alfonso  Vi,  donde  ocurre  la  interpolación);  y  como 
el  lenguaje  de  la  Crónica  de  1404  es  el  mismo  que  el  de  la  versión  portu- 
guesa desde  Ramiro  í  á  San  Fernando  »,  es  seguro  que  una  y  otra  no  son 
versiones  independientes  de  un  original  castellano,  sino  que  el  autor  de 
1404  echó  mano  de  la  versión  preexistente.  Además,  puede  también  afir- 
marse que  ese  autor  de  1404  era  de  lengua  portuguesa,  si  bien  todas  sus 
fuentes  eran  de  origen  castellano;  empezó  queriendo  escribir  en  castellano  y 
luego  se  abandonó  á  su  propia  lengua;  en  fin,  el  códice  Esc.  X-i-8  realizó  la 
castellanizaron  del  lenguaje,  una  verdadera  traducción,  dejando  pasar  al- 
gún portuguesismo  2,  y  apartándose  algo  de  sus  fuentes  al  traducir  los  gi- 
ros y  las  formas  de  expresión  3,  por  donde  se  ve  que  tal  códice  X-i-8  no  es 
íuente,  sino  derivación  de  la  forma  portuguesa  de  la  Crónica  de  1404. 

En  esta  parte  en  que  la  Crónica  de  1404  copia  la  antigua  versión  por- 
tuguesa de  Ramiro  í  á  San  Fernando,  merece  notarse  la  particularidad  de 
gran  número  de  capítulos  intercalados  en  la  historia  de  Alfonso  VI  y  del 
Cid,  que  cuentan  la  conquista  de  Ultramar. 

Esta  importante  interpolación,  propia  del  autor  de  1404,  comienza  en 
el  fol.  221  r.  del  ms.  Vindel,  después  de  contar  que  el  caballero  que  lidió 

los.  E  oque  diso  don  Aluaro  Ferns  outorgaronno  todos  ou  outros»  (ms.  Vindel  fol  211  r  )•  igual 
sólo  que  en  castellano  el  ms.  Esc.  X-i-8,  fol.  3o5  c.  Sobran  estas  citas  para  ver  que  de  Bermu- 
do  III  a  San  Fernando  los  textos  portugueses  abandonan  la  primitiva  Estoria  de  España  que 
como  es  sabido,  nada  cuenta  de  las  mocedades  del  Cid,  ni  contiene  esos  asonantes  -ao. 

1  Cotejé  varias  lecciones  de  X-61,  que  doy  en  la  Ley.  de  los  Inf.,  pág.  207,  etc.,  y  en  todas 
coincide  la  Crónica  de  1404.  Otro  ejemplo  entre  mil:  la  Estoria  de  Esp.  (Siete  Inf.  233  )  dice- 
«tanto  crescio  la  muchedumbre  de  los  moros»;  X-61,  y  la  Crónica  de  1404  «tanto  cre'ceu  a  mor- 
taldade  dos  mouros»,  y  la  traducción  escurialense  X-i-8,  fol.  229  a.:  «tanto  crescio  la  mortandat 
de  los  moros». 

2  En  el  comienzo  advierto:  «e  dos  godos  e  de  los  estregodos»,  portuguesismo  que,  dicho  sea 
de  paso,  no  esta  tomado  del  códice  de  Vindel,  que  no  lo  contiene. 

3  Noto,  por  ejemplo,  donde  el  códice  de  Vindel  dice,  conforme  á  la  Estoria  de  Esp  «esto  tezo 
Mudarra  Gs  libremente  ante  o  conde  e  diso  esa  ora  Roy  Valasques...»,  dice  el  cód  Esc  X-i-8- 
«esto  fiso  Mudarro  Gs  ante  el  conde/íoneíe  e  dixole  Ruy  Velasques...»  (Leyenda  de  los  Inf.  pá- 
g.na  55  nota,  242  22  y  234  9).=La  Est.  de  Esp.:  «como  las  gotas  en  la  lluuia  que  cae»,  X-61  «como 
las  gotas  ennas  chuuyas  que  caen»,  la  Crónicadel4o4  «commo  as  gotas  ennas  chuueas  que  caen»- 
pero  el  cod.  Esc.  X-i-8,  fol.  229  b.,  traduce  libremente:  «como  las  gotas  de  agua  cuando  llueue»' 
=Notanse,  además,  en  el  cód.  Esc.  X-i-8,  huellas  clarísimas  de  una  descuidada  traducción  del 
portugués:  adelante,  pag.44,nota  1,  veremos  que  el  traductor  conservó  «ouiera»  en  vez  de  «lo 
viera»,  y  estos  casos  abundan;  notaré  todavía:  «vn  rio  que  ha  nonbre  Coobra»,  fol  326  d  '  tra- 
ducción de  la  Crónica  de  1404  (ms.  Vindel,  fol.  225  r.):  «hum  rrio  que  a  nome  Cobra»,  la  cual  á  su 
vez,  interpreta  por  etimología  portuguesa  el  texto  de  la  Gran  Conquista  de  Ultramar-  «el  rio 
que  ha  nombre  Cobar»,  Bibl.  Aut.  Esp.,  tomo  44,  pág.  7  b.,  línea  4,.=En  fin,  las  palabras  finales 
del  ms.  escurialense  encierran  otra  falta  de  traducción:  «Cuenta  la  estoria  que  hay  racon  por  que 
pasaron»,  que  en  portugués  son  «conta  a  estoria  que  a  razón  por  que  pasaron  os  alaraues  a  Es- 
pana  foy  esta...»  (ms.  Vindel,  fol.  229  v.,  línea  16). 


42  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

por  el  oficio  mozárabe  se  llamaba  Johan  Roys  (Comp.  edic.  Ocampo,  fo- 
lio 3i2  d):  «e  dezianlle  Johan  Roys.  Mays  ora  leixa  a  estoria  a  contar 
destas  cousas,  e  comeca  commo  o  papa  santo  Vrbaño  pregou  a  cruzada  'r 
et  a  romaria  da  casa  santa  de  Iherusalem;  por  que  en  este  mesme  2  año 
que  este  rrey  don  Afoñ  andaua  o  seu  regno  en  xxiij0  3  años,  e  a  era  de 
Octauiano  Agustus  (Jesar  em  mili  e  cento  e  xxiij0  3,  e  a  era  da  encarna- 
com  de  noso  señor  Ihesu  Cristo  en  mili  e  lxxxv0,  foy  comecada  a  romería 
dUltramar.  E  por  end  toma  aqui  a  estoria  a  contar  a  o  tempo  en  que  a 
casa  santa  de  Iherusalem  foy  tomada  daquel  principe  Ornar,  filio  de  Ca- 
draspe  4,  que  era  rrey  dArabia  e  o  terceiro  rrey  depoys  de  Mafoma,  se- 
gundo que  esta  Estoria  vos  ha  contado  eña  segunda  parte  deste  libro.  E 
porque  o  ala  non  poso  tan  conpridamente,  acrescenta  aqui  algumas  cou- 
sas.»— Rúbrica:  «Aqui  conta  do  emperador  Eraclio  commo  era  bó 
cristaao.»  (Fol.  221  v.):  «Conta  a  estoria  que  enno  tempo  do  enperador 
Eraclius,  o  qual  foy  moy  bóo  cristaao  e  sucesor  do  emperador  Foca,  o 
qual  enperador  Eraclio  comecou  de  regnar  enna  era  de  seyscentos  La  años, 
regnante  ennos  godos  Viterico,  en  este  tempo  veo  5  aquel  principe  Ornar  en 
Iherusalem;  e  primeiramente  veo  5  en  aquella  térra  que  ha  nome  Palastri- 
na  6,  con  gran  gente  que  toda  a  térra  cobria;  e  tomou  logo  por  forca  huma 
moy  nobre  cibdade  1  que  avia  nome  Gransdes  8,  e  dally  foy  veudo  contra 
Domas  e  tomoa  por  forca,  que  el  avia  tanta  gente  que  nehuma  cousa  te- 
rreal  non  lie  podia  contradizer.  E  o  enperador  Eraclio,  que  moraua  en 
aquela  térra  que  ha  nome  £elicayo,  oyó  nouas  daquella  gente...»  9  Por 
estas  líneas  se  ve  que  la  Crónica  de  1404  copia  algo  abreviadamente  el 
primer  capítulo  de  la  Gran  Conquista.de  Ultramar  (Bibl.deAut.  Esp., 
tomo  44,  pág.  2).  Pero  hay  cosas  en  la  Crónica  que  faltan  en  la  Conquista; 
por  ejemplo  el  principio  del  capítulo  que  trata  de  «Commo  os  turcos 
veeron  e  decendem  da  geeracom  dos  godos»  (fol.  224  v.) I0 es  pro- 

1  El  cód.  Esc.  X-i-8,  fol.  320  d,  traduce  «pregono  la  cruzada»  en  vez  de  «predico». 

2  El  ms.  Menz.  Pelayo  dice  «meesmo». 

3  En  ambos  lados  el  cód.  Esc.  X-i-8  dice  «veynte  e  quatro». 

4  El  cód.  Esc.  X-i-8  dice  «Cadras». 

5  El  ms.  Menz.  Pelayo  «veeo». 

6  Eljms.  Menz.  Pelayo  «Palastina  con  trá  gran  gente». 

7  El  ms.  Menz.  Pelayo  «ciodade». 

8  El  ms.  Menz.  Pelayo  «Grasdes». 

9  Igual.en  el  ms.  del  Sr.  Menéndez  Pelayo,  fol.  u5  b,  é  igual,  sólo  que  en  castellano,  en  el 
cód.  Esc.  X-i-8,  fol.  321  a. 

10  En  eljms.  Menz.  Pelayo,  al  fol.  119  c.  Este  ms.,  como  hemos  dicho,  comienza  en  Fernán 
González,  pero  se  prueba  que  deriva  ó  que  pertenecía  á  una  Crónica  de  1404  completa,  porque 
contiene  la  misma  alusión:  «Bem  aucdes  oydo  na  primeyra  parte  deste  libro»,  que  se  refiere  al 
párrafo  del  fol.  39  del  ms.  Vindel  que  dejo  copiado  arriba,  pág.  39. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  43 

pió  del  autor  de  1404:  «Bem  auedes  oydo  na  primeira  parte  deste  libro  en 
commo  os  turcos  forofn  do  linagem  dos  godos,  enno  tempo  de  Atanasio  x 
rrev  dos  godos,  que  foy  gran  tempo  ante  que  se  a  era  de  Cesar  comecase. 
Andando  este  rrey  Atanasio  l  en  térra  de  Asia  conquistando,  veendo  a 
gente  dos  godos  as  prouincias  que  avia  conquistadas  como  eran  muvto 
ahondadas  de  todos  froytos,  leixaron  huma  parte  dellas  (léase  «delles» 
como  en  el  manuscrito  Menz.  Pelayo)  as  ostes  dos  godos,  e  ficaron  de  mo- 
rada en  aquella  térra  dAsia.  E  segundo  que  diz  Ponpeo  en  sua  estoria, 
destes  vierom  2  os  turcos,  que  quer  dizer  partidos,  por  que  se  partiron 
de  seus  parentes»  (comp.  Gran  Conq.,  pág.  7  a.) — Sería  preciso  exami- 
nar al  por  menor  toda  esta  interpolación,  pues  el  texto  de  la  Conquista 
de  Ultramar,  que  sirvió  para  la  Crónica  de  14.04.,  era  distinto  del  im- 
preso; por  ejemplo:  según  la  Crónica  (ms.  Vindel,  fol.  225;  ms.  Menz.  Pe- 
layo,  fol.  120  c),  para  la  elección  del  primer  rey  de  los  turcos  se  echa  dos 
veces  la  suerte  de  las  saetas:  una  da  por  resultado  la  elección  del  linaje  de 
Senducius  y  otra  la  de  Seduc;  mientras  que  en  la  edición  de  la  Gran  Con- 
quista sólo  una  vez  se  echa  suerte  para  elegir  á  Celat.  También  divergen 
en  la  frase  y  en  el  orden  de  materias. — Después  de  contar  la  conquista  de 
Jerusalén  por  los  turcos  (Gran  Conq.,  pág.  8  a),  el  autor  de  1404  interpola 
este  párrafo  en  que  habla  de  sí  mismo  (ms.  Vindel,  fol.  225  v.;  ms.  Menz. 
Pelayo,  fol.  121b):  «Esta  gente  dos  turcos,  oge  en  dia.  teen  3  tomado  de  cris- 
taos  todo  o  regno  de  Armenia,  e  eu  vi  con  os  meus  olios  el  rrey  de  Arme- 
nia en  Castella  4,  enna  era  da  encarnacom  de  mili  e  trezentos  e  xc.  E  desa 
meesma  era  de  mili  e  ccccos  tiñan  5  cercado  en  Grecia  a  cibdade  6  de  Cons- 
tantinopla,  e  o  enperador  desa  mesma  cibdade  fogeu  («fúgido»,  ms.  Menz. 
Pelavo)  en  Franca;  e  eu  vi  orne  que  o  vira  en  Paris.  E  desa  meesma  era  de 


1  El  ms.  Menz.  Pelayo  «Atanayso->. 

2  El  ms.  Menz.  Pelayo  «veeron». 

3  El  ms.  Menz.  Pelayo  «.ten». 

4  Al  último  rey  de  Armenia,  León  VI  de  Lusignan,  prisionero  en  1375  y  soltado  en  1381  por 
mediación  de  algunos  reyes  cristianos,  entre  ellos  Juan  I  de  Castilla,  le  dio  éste  el  señorío  de 
Andújar,  Villarreal  y  Madrid,  que  tuviese  durante  su  vida,  compadecido  porque  «perdiera  su 
regno  en  defendimiento  de  la  sancta  fee  católica».  Estando  León  en  Segovia,  á  19  Octubre  1383, 
recibió  el  pleito  homenaje  de  la  villa  de  Madrid,  y  en  21  de  Octubre  otorgó  un  privilegio  á  la 
villa.  J.  Amador  de  los  Ríos  y  J.  de  D.  de  la  Rada,  Historia  de  la  villa  y  corte  de  Madrid,  I, 
1861,  págs.  399-407,  y  págs.  406  y  420,  lámina  del  sello  y  firma  del  rey.  León  residió  también  en 
Francia,  donde  Carlos  VI  le  dio  el  palacio  de  Saint  Ouen;  disfrutó  rentas  de  los  reyes  de  Casti- 
lla, Francia  é  Inglaterra,  y  murió  en  París  á  29  de  Noviembre  de  1393.  Véase  también  la  Crón.  de 
D.  Juan  I,  año  II,  cap.  VI,  y  año  V,  cap.  III. 

5  El  ms.  Menz.  Pelayo  «tiiñan». 

6  El  ms.  Menz.  Pelayo  «en  Glecja  a  ijiodade». 


44  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

mili  e  ccc°  xca  e  dous  1,  sayu  gran  gente  de  Franca  e  de  Inglaterra  e  dAlle- 
maña  enna  ajuda  del  rrey  dOnglia;  aqüestes  turcos  teen  tomado  o  mays  de 
seu  regno;  e  forom  vencidos  2  el  rrey  dOnglia  e  suas  ajudas.  E  esto  uos  dixe 
aqui  por  veerdes  as  cousas  que  ainda  agora  fazen.  Agora  leixa  a  estoria 
aqui  a  talar  dos  turcos  e  torna  a  contar  dos  nobres  romeus.» — Contando 
el  cerco  de  Jerusalén  por  los  cruzados,  pondré  una  muestra  de  las  omi- 
siones y  variantes  de  la  Crónica  de  1404  respecto  de  la  Cran  Conquista 
(ms.  Vindel,  fol.  257  r):  «Moyto  eran  os  cabdeesen  gran  voontade  de  fazer 
enderen^ar  os  engeños.  E  outrosi  o  poboo  mehudo  ajudaua  quanto  podia...» 
(como  Gran  Conq.,  III,  17,  pág.  33o  a).  «Enno  ^erquo  de  Iherusalem  se 
mantinan  todos  da  guisa  que  uos  ey  dito;  en  esto  estando  veo  lies  hum 
mandadeiro...»  (abrevia  mucho  la  materia  de  la  Gran  Conq.,  III,  18).  «Et 
aqueles  que  fincauan  enna  oste  non  quedauan  traballando  quanto  podían 
et  de  coytar  os  obreiros  que  fezesen  tosté  en  aquelles  engeños...»  (abrevia 
la  materia  de  la  Gran  Conq.,  III,  19).  La  Crónica  de  1404  salta  luego  diez 
y  ocho  capítulos  3  de  la  Gran  Conq.,  III,  20-37,  Pues  prosigue  así:  «Logo 
ib  y  acordado  de  todos  que  fezessen  pro^eson  e  leuasen  en  ella  todas  las 
reliquias  que  eran  enna  oste...»  {Gran  Conq.,  pág.  342  b,  lín.  12;  además, 
compárense  estas  palabras  de  la  Crónica  de  1404  con  algún  pormenor 
que  falta  en  las  correspondientes  del  final  del  cap.  38  del  lib.  III  de  la 
Gran  Conq.:  «Os  mouros  da  villa  que  estauan  en  cima  dos  muros  se  ma- 
rauillaran  moyto  que  aquellas  gentes  fazian  et  aly  hu  vian  estar  os  tropees 
delles  tirauan  as  seetas  con  arcos  et  con  beestas  et  chegaron  ende  moytos 
et  cornearon  a  fazer  cruzes  sobre  los  muros  en  despre^amento  de  Nostro 
Señor  et  en  deosto  de  nosa  fe,  et  mejauan  en  ellas  et  faziam  outros  moytos 
lixos  que  non  son  para  dizer.  E  o  poboo  de  Nostro  Señor  que  estaua  en 
sancta  voontade  de  o  seruir,  via  ben  estas  cousas  que  os  mouros  fazian  e 
asi  lies  pesaua  moyto  en  seus  cora^oes...»  Siguen  unas  líneas  más  que 
resumen  el  cap.  39  de  la  Gran  Conquista.  El  capítulo  siguiente  de  la 
Crónica  de  1404  resume  los  capítulos  40  y  41  de  la  Gran  Conq.,  III; 
empieza:  «Quando  o  dia  nomeado  veo  que  deuian  conbater,  a  noyte  que 

1  El  cód.  Esc.  X-i-8,  fol  327  c,  tiene  una  laguna  que  confunde  estas  fechas:  «tiene  tomado  de 
cristianos  todo  el  reygno  de  Armenia  y  yo  vy  con  los  mis  ojos  el  rey  de  Armenia  en  Castilla  en 
la  era  de  la  encarnación  en  mili  e  ccc  e  nouenta  e  dos  años  e  salió  grand  gente  de  Francia  e  yo 
vy  onbre  que  ouiera  (nótese  la  mala  traducción)  en  Paris  en  esa  mesma  era  de  mili  e  treziehtos 
e  noventa  e  dos  salió  grand  gente  de  Francia  e  dio  grand  tierra  (!)  de  Alemania  en  ayuda  deL 
rey  de  Vngria»,  etc. 

2  El  ms.  Menz.  Pelayo  «vyn^idos». 

3  En  el^ms.  Mz.  Pelayo  se  omiten  también  estos  diez,  y  ocho  capítulos. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


4* 


foy  ata  aquel  dia  Gudofreu  de  Bullón  e  o  conde  de  Frandes  e  o  duc  de 
Lormandia  virón  daquella  parte  da  (¿ibdade  que  elles  tiñan  gercada  e  moy 
ben  bastida  de  engeños...»  y  acaba  así:  «en  quatro  lugares  se  fazia  este 
salto  asi  commo  vos  oydes;  moyto  tomauan  gran  traballo  as  gentes  menu- 
das en  aduzerem  térra  que  deytasen  ennas  carcouas;  aquelles  de  dentro 
deytauan  saetas  de  fogo  dalquadran  sobre  los  castellos  et  tic^oes  acesos  de 
xufre,  de  pez  et  de  todas  las  cousas  a  que  se  fogo  pódese  tomar;  as  pedras 
ferian  tan  grandes  et  tan  espesas  que  por  maravilla  era  y  nengun  orne  que 
non  fose  ferido.  Moytas  vezes  semellaua  que  todos  deuesem  caer  en  térra 
et  os  l  cristáos  se  trauallauan  de  matar  o  fogo  con  vino  grego  et  con  vina- 
gre et  con  agoa,  et  tragian  senpre  dapños  et  martellos  ñas  maos  para  sa- 
rrar  os  portellos  que  fazian  ennos  castellos  do  fuste.  En  todas  las  cousas 
que  no  mundo  podian  fazer  ardimento,  aquelles  o  faziam»  y  el  capítulo 
siguiente  empieza:  «Este  gran  salto  e  perigoso  se  departen  por  la  noyte. 
Os  cristáos  se  tornaron  a  seus  alberges  e  leixaron  guardas  que  lies  guar- 
dasen seus  engeños...»  en  estos  dos  trozos  copiados  se  podrá  observar  tam- 
bién distinto  texto  que  el  impreso  en  la  Gran  Conq.,  pág.  344  a,  lín.  1-20. 
En  otros  veinte  capítulos  resume  la  Crónica  de  14.04  (ms.  Vindel. 
fols.  2D9  r  á  265  r)  toda  la  materia  de  la  Gran  Conq.,  III,  42  á  IV,  172, 
acabando  esta  interpolación  de  la  cruzada  en  el  capítulo  de  «Commo 
Salaadin  [poys  que]  ouuo  tomada  Iherusalem  fezo  lauar  o  tem- 
ple con  agoa  rosada,  e  do  que  os  mouros  fezeron»,  con  estas  pala- 
bras: Salaadin  «foy  cercar  Sur  e  nonna  tomou;  que  o  marques  de  Monfe- 
rat,  que  avia  nome  Currath,  a  defendeu,  et  os  freires  do  Temple  et  do 
Spital,  aqueles  que  escaparon;  et  outrosi  huum  caualleiro  dEspanna 
que  avia  nome  Sancho  Martiiz  2  que  fez  y  cauallarias  et  moy  boas  espo- 
radas.  En  tal  guisa  commo  vos  oystes  foy  Jherusalem  gaanada  e  conqui- 
rida  et  por  la  misericordia  et  por  la  voontade  de  Xostro  Señor  Jhesu 
Cristo  en  tal  guisa  al  foy  perduda  a  sancta  cjbdade  de  Jherusalem;  e  o;e 
día  por  los  nosos  pecados  et  por  las  nosas  maldades  et  por  lo  do  poboo 
que  y  era  morador  dentro  enna  villa  et  en  todo  o  regno  derredor;  et  asy 
ar  seera  gaanada  quando  Nostro  Señor  quiser,  mais  por  la  sua  voontade 
que  por  la  for^a  de  nengun.» 


1  Con  las  palabras  «en  térra  |[  os»  acaba  el  ms.  Menz.  Pelayo  (en  el  ms.  Vindel,  fol.  25o.  rT 
lín.  8).  El  cód.  Esc.  X-i-8  no  llega  tan  acá,  pues  acaba  con  la  fuga  del  hijo  de  Abubácar  de  Va- 
lencia, que  el  ms.  Vindel  cuenta  en  el  fol.  229  v. 

2  La  Gran  Conq.,  pág.  574  b,  lín.  12,  dice  sólo  «un  caballero  de  España»,  sin  nombrarle. 


46  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

Al  terminar  esta  interpolación,  el  autor,  asustado  de  ella,  disculpa  en 
un  corto  capítulo  la  gran  extensión  que  da  á  la  historia  de  Alfonso  VI: 
«Vosoutros  leedores  destas  estorias,  non  uos  anogedes  por  la  grandeza  do 
volume  das  cousas  que  se  aconteceron  enno  tempo  do  noble  rey  don  Afon 
que  gaanou  Toledo,  que  foy  chamado  o  das  particóes;  que  he  verdade  que 
depoys  que  Mafomat  foy  aleado  rrey  en  Damasco,  segundo  que  a  contado 
a  estoria,  nunca  os  cristáos  ouueron  tanta  victoria  dos  mouros,  asy  en 
ouriente  commo  en  ocidente  quanta  ouueron  enno  tempo  deste  noble  rrey 
don  Afon  dEspaña...»  Luego  reanuda  la  historia  española  con  la  ida  del 
rey  de  Sevilla  sobre  Valencia  contra  el  Cid:  «Conta  a  estoria  que  depoys 
que  foy  sabido  por  las  térras  commo  o  Cide  Roy  Dias  era  señor  de  Valen- 
cia (ms.  Vindel,  fol.  265  v,  Crónica  del  Cid,  ed.  Huber,  p.  211). 


No  pone  la  extensa  materia  portuguesa  que  la  Crónica  de  134.4  trae  en 
el  reinado  de  Alfonso  VII  y  siguientes.  En  el  fol.  304  r.  cuenta  el  engaño 
del  conde  D.  Muño  á  Fernán  Roys  de  Castro  dejando  sin  enterrar  á  su 
hermano,  rasgo  propio  de  la  Crónica  de  Castilla  ',  á  la  que,  como  hemos 
dicho,  se  atienen  en  todo  la  versión  portuguesa,  Bibl.  Nac.  X-61,  y  esta 
Crónica  de  1404.  A  este  engaño  siguen  inmediatamente:  «Como  domin- 
gello  fezo  auer  Corita  a  el  rey  don  Alfon  de  Castela.  Conta  a  estoria  que 
andando  el  rrey  don  A°  ennos  feitos  que  uos  auemos  contados,  chegou  lie 
mandado  commo  selle  Lopo  dArenas  algara  con  Corita»  (Ocampo,  folio 
385  a,  abajo).  Y  después  de  este  episodio  cuenta  en  el  fol.  3o5  r.:  «Commo 
el  rey  don  Alfon  enbion  por  seu  casamento  a  Inglaterra  dous  obispos  e 
dous  ricos  ornes.»  (Ocampo,  fol.  387  a);  en  este  capítulo  da  noticias  de  la 
reina,  que  faltan  en  Ocampo,  y  termina  con  la  fecha  de  la  composición  de 
la  crónica:  «e  arrayna  saeu  moy  boa  e  moy  ensynada  e  moy  entendida  e 
era  de  moy  boo  donayro;  e  foy  yrmáa  de  rey  Riarte  que  foy  moy  bóo 
rrey  e  esforcado  que  mays  n5  podia  seer,  e  do  duc  de  Bretaña  et  del  rrey 
Johan  Senterra;  e  ouuo  duas  yrmaas  e  ahuma  foy  rayña  de  Cegilia  e  a  ou- 
tra  duquesa  de  Sensoña.  E  eneste  tempo  e  en  este  meesmo  año  foy 
perdida  a  casa  sancta  de  Iherusalem,  segundo  que  ha  ja  contado  a  estoria, 
quando  a  tomou  a  segunda  vez  aquel  principe  Saladim,  de  que  disemos;  e 
senpre  depoys  esteuo  en  poder  dos  mouros  ata  o  presente  dia  da  copilacom 
deste  volume,  que  foy  enna  era  de  m  e  ccccos  e  nj°  años».  Esta  era  1403  no 

1     Véase  mis  Crónicas  generales  de  España,  1898,  pág.  92,  abajo. 


BIBLIOTECAS    Y    MUSEOS  47 

es  la  española,  sino  la  de  la  encarnación,  como  después  dice  el  mismo  au- 
tor al  fin  de  su  obra. 

En  el  tol.  36o  se  halla  el  fin  de  la  historia  de  San  Fernando,  como  en 
la  Estoria  de  España:  «non  deuen  dultar  que  sancto  confirmado  de  Deus 
no  seja  e  coroado  enno  coro  celestial  en  conpaña  dos  seus  sanctos  ser- 
uos.  Amen». 


Hasta  aquí  llega  la  versión  portuguesa,  Bibl.  Nac.  X-61,  de  que  se  sir- 
vió el  autor  de  la  Crónica  de  14.04.;  pero  éste  quiso  poner  su  obra  al  co- 
rriente y  la  prosiguió  con  relatos  de  algunos  reinados  posteriores  á  San 
Fernando  ó  simples  menciones  de  otros  reyes  hasta  Enrique  III.  Esta  parte 
sólo  nos  es  conocida  por  el  manuscrito  Vindel,  y  aunque  más  breve,  es  la 
más  curiosa  desde  el  punto  de  vista  histórico,  sobre  todo  en  lo  referente  á 
Alfonso  XI,  de  cuyo  reinado  ofrece  una  narración  que  en  varios  pormeno- 
res difiere  del  relato  oficial  de  la  crónica  particular  de  ese  rey.  Las  frecuen- 
tes alusiones  á  los  reyes  de  Portugal  confirman  la  idea  de  que  el  autor  de 
1404  era  portugués.  Acabado  el  reinado  de  San  Fernando,  viene  en  el  mismo 
folio  36o  el  capítulo: 

«Commo  o  Infante  don  Afoñ,  filio  deste  rey  don  Fernando 
reynou,  despois  do  padre,  en  Castella  e  León  xxxnj  años  e  foy 
chamado  Par  de  Emperador  e  morreo;  e  des pois  del,  seu  filio  el 
rey  don  Sancho,  e  commo  este  rey  don  Sancho  morreo.  Conta  a 
estoria  que  rrey  don  Fernando  foy  moy  boo  e  moyto  amigo  de  Deus;  e 
tomou  Cordoua  a  mouros  en  dia  de  San  Pedro  e  de  San  Pablo  apotollos, 
enna  era  de...;  e  tomou  Seuilla  a  mouros  en  dia  de  san  Clemente  enna 
era...;  e  fillou  Jahen  en  dia  de  santa  María  de  margo...»,  etc.  «...  E  morto 
el  rrey  don  Fernando,  reynou  en  Castella  e  en  León  xxxiif  años  este  seu 
filio  rrey  don  Afonso.  Este  rrey  don  Afoñ  britou  os  foros  a  os  poboos  e 
deytoulles  moytos  peytos  et  moytos  pedidos  enna  térra,  et  bateu  moedas  de 
moytas  [fol.  36o  v.]  guisas,  et  casou  con  dona  Violante  filia  del  rrey  don 
James  dAragon,  e  della  ouuo  fillos:  o  infante  don  Fernando  Guedella  e  el 
rrey  don  Sancho  de  Castela  e  de  León,  et  o  infante  don  Pedro  et  o  infante 
don  Johan  e  o  infante  don  James,  e  ouuo  filias  dona  Biringella  que  non  foy 
ben  casada  e  outra  que  casou  con  o  marques  de  Monferram,  e  dona  Vio- 
lante que  foy  casada  con  don  Diego  de  Viscaya.  E  enviou  o  papa  de  Roma 
por  este  rrey  don  Afonso  por  lo  fazer  enperador  dAlemaña  por  que  era 
do  linagem  dos  enperadores;  et  el  foy  a  a  corte  do  papa  et  leixou  seu  filio  o 


4-8  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

infante  don  Fernando  Guedella  por  gouernador  dos  reynos  de  Castela  e  de 
León.  E  o  papa  soubo  en  verdade  do  arcobispo  de  Santiago  don  Goncaluo 
Gomes  et  do  bispo  don  Martiño  de  Leom  en  commo  desaforaua  seus  po- 
boos,  e  non  lie  quiso  dar  o  enperadigo;  et  deulle  algo  et  envioo  para  sua  té- 
rra. Et  este  seu  filio  o  infante  don  Fernam  Gedella  morreu  ante  que  el.  E 
de  poys  este  rrey  don  Afonso  moueuse  para  fazer  hum  grande  agrauea- 
mento  a  seus  poboos:  que  que  nouuese  valia  de  dous  marcos  de  plata  que  lie 
dése  hum.  E  os  poboos  teueronse  ende  por  moyto  agraueados,  e  aleáronse 
todos  con  o  infante  don  Sancho  seu  filio,  e  guerrearon  con  el  dous  años, 
et  el  foy  desheredado  dos  reynos  estes  dous  años,  saluo  Seuilla  en  que  ficou 
con  algunos  poucos  castellaos.  E  acabo  destes  dous  años  morreu  ena  era 
de  mili  e  trezentos  e  xxij0  años  enno  mes  de  abril.  E  en  pus  sua  morte 
regnou  seu  filio  el  rrey  don  Sancho,  e  casou  con  a  rayña  doña  Maria  filia 
do  infante  don  Afoñ  de  Molina  e  neta  del  rrey  don  Afonso  de  León;  et 
ouvo  della  poi;  filio  a  el  rrey  don  Fernando  de  Castela  e  de  León,  e  o  in- 
fante don  Anrriqne,  o  que  foy  mudo,  e  o  infante  don  Pedro,  e  a  infanta 
dona  Ysabellá.  E  este  rrey  don  Sancho  foy  moy  forte  cauallero  e  moyto 
ardido  en  feito  darmas  et  non  auia  vezino  que  del  non  ouuesse  medo.  E  por 
que  lie  fezeron  entendente  que  seu  yrmao  don  Johan  et  o  conde  don  Lopo 
de  Viscaya  o  querrían  matar  et  tomadle  os  rreynos,  matou  o  conde  et 
prendeu  seu  yrmáo  don  Juan;  et  depoys  soltoo  et  foyse  o  yrmao  con  el  a 
gercar  Tarifa;  et  tomaronna  a  mouros  et  pobrouha  de  cristáos.  E  regnou 
dez  años  ou  honze;  et  morreu  enna  era  de  mili  e  trezentos  xxxij0  años 
enno  mes  de  abril,  et  enterraronno  en  Tolledo  a  par  do  enperador  don 
Afonso,  enna  igllesia  de  Santa  Maria  da  see». 
Capítulo  de  Fernando  IV: 

«Asy  commo  fuy  morto  el  rrey  don  Sancho,  rregnou  en  seu  lugar  seu 
filio  don  Fernando;  o  qual  non  auia  mays  de  vüj°  años  do  seu  nascemento. 
E  por  que  era  mogo  e  al  por  la  nobreza  de  seu  regno  leuantaronse  moytos 
bollicos  enna  térra.  Dos  quaes  aluorocadores  foy  hum  delles  don  Afoñ, 
filio  do  infante  don  Fernam  Guedella  filio  et  primogénito  del  rrey  don 
Afoñ,  segundo  que  ja  ha  contado  a  estoria.  Este  don  Afonso,  con  poder 
dos  aragoeses,  chamouse  rey  de  Castela  logo  enno  primeiro  año  que  el  rrey 
[fol.  36i  r.]  don  Fernando  comecara  de  regnar,  en  tal  maneiraqueel  rrey 
don  Fernando  non  ousaua  sayr  de  Valledolid  onde  estaua  con  sua  madre  a 
reyña,  señora  de  moy  grande  entendimento;  que  segundo  pon  en  sua  esto- 
ria, tan  sesudamente  soubo  trager  esta  reyña  a  fazenda  de  seu  filio  el  rrey 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  49 

don  Fernando  en  comeco  de  seu  regno  que  ella  destroeu  e  abaixou  todos 
los  auersarios  do  seu  filio.  Breuemente,  foy  el  rrey  don  Fernando  tan 
apresado  de  seus  enemigos,  que  estaua  el  rrey  en  Valledolid,  e  don  Afoñ, 
o  de  que  vos  disemos  que  se  dezia  rey  de  Castella,  estaua  en  Doñas;  outrosy 
se  leuantou  en  Leom  hum  que  se  dezia  don  Juan,  e  chamauase  rey  de  León. 
E  en  este  estado  que  oydes  estauan  os  reynos  de  Castela  e  de  León  enna 
noueza  de  rey  don  Fernando.  Pero  commo  disemos,  tanta  foy  a  nobleza 
e  a  nobre  descréeos  da  reyña  dona  Maria  madre  del  rrey  don  Fernan- 
do que  a  todos  estes  contrarios  soubo  contradizer:  a  os  huuns  por  armas, 
e  a  os  outros  por  dóos,  en  tal  maneira  que  ella  avia  ben  apagificados  os 
reynos  de  Castela  e  de  León  quando  seu  filio  foy  de  ydade  para  os  reger. 
Pero  en  cabo  destas  cousas,  homes  maldizentes  que  auian  lugar  de  fallar  a 
el  rrey,  mesclaron  a  reyña  con  seu  filio,  dizendolle  que  lie  demandase  as 
sortellas  (as  sortellas)  que  foram  del  rrey  don  Sancho  seu  padre.  E  el  rrey 
don  Fernando  creuoos  et  demandou  ascarosamente  as  sortellas  a  sua  ma- 
dre. Breuemente,  este  rey  don  Fernando  regnou  dez  et  seys  años  e  mo- 
rreu  en  esta  guisa:  mesclaron  hum  caualleyro  con  el,  que  avia  nome  (un 
blanco).  Et  el  rrey  movido  de  saña  e  (sic)  mandoo  matar;  e  o  caualleiro  en- 
prazoo  a  os  xxxa  dias  que  aparescese  con  el  ante  Deus  a  dizer  por  que  lie 
mandaua  dar  tal  morte  sen  por  que.  Et  el  rrey  non  curou.  E  a  os  xxvi|e 
dias  que  o  caualleiro  foy  morto,  jazendo  el  rrey  en  sua  cama  dormin- 
do,  chegou  e  el  o  caualleyro  de  noyte:  «Fernando,  dormes?  Leuantate 
e  vay  dar  conta,  ante  o  dereytureyro  Juiz,  da  miña  morte.»  Et  el  rrey 
espertou  moy  espantado,  e  sentiose  logo  moy  mal;  e  chamou  os  montei- 
ros  que  estauan  enna  garda  et  mandoulles  que  fosem  chamar  os  bispos 
et  perlados  que  y  eran  con  el.  E  quando  forom  vehudos  ante  el,  mos- 
troulles  el  rrey  a  visom  que  viera,  encomendandolles  que  ouvesen  con- 
sello en  feito  de  sua  alma.  E  os  bispos  diseronlle  que  non  curasse,  que 
ben  podía  aquello  viiñr  (sic)  por  parte  do  eamigo  ou  por  la  ymagina^om 
pensando  en  aquelles  dias.  E  el  rrey  lies  respondeu  que  el  se  sentía  en  tal 
maneira  que  era  certo  estaua  en  fin  de  seus  dias.  E  quando  forom  os  xxx 
dias  do  plazo,  morreuse  el  rrey  ".  E  esto  dizem  que  se  acontes^eu  en  (un 
blanco).  E  a  sua  morte  foy  enna  era  de  mili  et  trezentos  et  quarenta  et 
oyto  años. 

1  Sobre  el  emplazamiento  del  rey,  contado  ya  en  la  Crónica  de  Alfonso  XI,  cap.  III  (edición 
Cerda  y  Rico),  y  por  Ibn  Alhhathib,  h.  1362,  véase  la  nota  de  D.  Antonio  Bena vides,  Memorias 
de  D.  Fernando  IV  de  Castilla,  l,  1860,  pág.  686-696. 

3.a  época. — tomo  ix.  4 


50  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

Capítulo  de  Alfonso  XI,  fol.  36i  v.:  «Commo  tose  morto  el  rey  don 
Fernando,  regnou  seu  filio  el  rey  don  Afonso,  et  regnou  xxxa  et  vije  añDs; 
e  non  auia  mays  de  vñ  año,  poucos  meses  mays,  quando  comecou  de  reg- 
nar.  Et  foron  moytos  bollicos  en  quanto  foy  menor  de  ydade,  co;nmo 
quer  que  ouuese  seu  regno  sen  outro  contrario;  et  rragiao  en  poder  o  con- 
de Aluaro  Nunes,  et  fezolle  fazer  moytas  cousas  desaguisadas  en  quanto 
foy  menor  de  ydade;  por  lo  qual  el  rrey,  desque  ouuo  ydade,  mandou 
del  fazer  justica.  Este  rey  don  Afonso  foy  home  que-  en  sua  mancebía 
tomaua  gram  plazer  en  correr  moyto  (sic),  et  dauase  moyto  a  aquel  vico. 
En  seu  tenpo  pasou  hum  infante  a  que  diserom  Abumaque,  filio  del  rrey 
Almofacen  de  Bellamarin;  et  por  que  este  infante  gaánara  huma  cibdade 
en  Vltramar  a  que  dizen  Picaco,  a  qual  cibdade  era  moy  forte  et  moy  no- 
bre,  por  esta  rrazom  foy  chamado  o  infante  Picaco.  Este  infante  Picaco 
pasou  con  moy  grandes  ostes  en  España,  et  desa  primeira  pasada  cercou 
a  pena  de  Gibaltar,  que  tina  huum  caualleiro  que  dezian  Payo  de  Mey- 
ra  que  tina  o  lugar  por  el  rrey  don  Afonso;  et  auia  este  Payo  de  Meira 
huma  manceba  a  que  deziam  Cathaliña.  Et  este  infante  Picaco,  con  gran 
maestría,  ante  que  pasase  o  mar,  conprou  todo  o  trigo  que  sia  en  Gibaltar 
a  aquela  muller  que  deziam  Cathaliña  ',  estando  Payo  de  Meyra  en  Seui- 
11a;  et  esta  conpra  que  este  fezo  era  en  maneira  de  mercadores  que  dauan 
por  la  fanega  do  trigo  huma  dobla,  et  achauanna  en  Seuilla  por  quatro 
mars;  e  en  esta  cobija  foy  a  doña  engañada,  que  coydou  de  gáanar  e  per- 
deu  por  esta  maneira  o  lugar.  Que  asi  commo  o  infante  Picaco  soubo  que 
enno  lugar  non  avia  bastimento,  et  desto  foy  certo  por  los  mercadores  que 
o  soyam  mercar,  e  apoderouse  de  grande  hoste  et  pasou  o  mar  e  cercou  o 
lugar  de  Gibaltar.  E  Payo  de  Meyra,  asy  commo  o  soubo  que  o  infante 
tina  cercado  o  lugar,  parteu  de  Seuilla  onde  estaua,  e  lancouse  dentro;  et 
quando  soubo  en  que  maneira  o  bastecemento  do  lugar  era  vendido  et  que 
non  auia  de  comer,  enviou  a  el  rrey  sua  mesagen  que  lie  acórrese.  Et  el 
rrey,  pensando  que  el  tina  bastecemento  et  sabendo  en  commo  o  lugar  era 
forte,  deuse  a  vagar  e  non  curou  de  lie  acorrer  tan  apressa;  asy  que  o 
Payo  de  Meyra,  con  a  gram  coyta  da  fame,  ouuo  de  trager  preytesia  con  o 
infante  Picado  en  esta  guisa:  que  lie  entreguaria  a  pena  de  Gibaltar  e  que 

i  Según  la  Crónica  de  Alfonso  XI,  Abomeliquc  pasa  con  7.030  caballeros  á  Algecira,  cap.  103 
(Bibl.  Aut.  Esp.,  pág.  238  a)  y  cerca  á  Gibraltar  (cap.  111),  cuyo  castillo  Vasco  Pérez  de  Meyra 
tenía  culpablemente  desbastecido  (capítulos  io5  y  ii5),  pero  nada  se  dice  de  la  manceba  Catali- 
na. Lo  mismo  la  Cuarta  Crónica  General  (Col.  de  Doc.  inéd.,  tomo  106,  pág.  52).  Según  ambas 
Crónicas,  Vasco  Pérez  pasó  á  alien  mar  después  de  la  rendición. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  5  I 

leixase  seyr  el  e  todos  los  seus  con  todos  seus  algos  seguramente  de  Bella- 
marin;  e  o  infante  ouuo  ende  moy  gran  plazer.  Et  por  esta  guisa  se  per- 
deu  a  pena  de  Gibaltar.  E  asi  commo  ouuo  cobrado  o  lugar,  moveu  con 
suas  hostes  contra  Andaluzia;  ct  roubando  et  astragando,  chegou  ben 
acerca  de  Seuilla,  a  o  bodegón  de  Pascoal  Ruueco  ',  que  he  a  tres  legoas 
de  Seuilla,  et  con  moytos  catiuos  e  roubos  de  gáandos  foy  poer  seu  real 
acerca  de  Xerez.  Et  quando  esto  souueron  o  concello  de  Seuilla,  et  os  da 
Andaluzia,  e  o  bóo  caualleiro  Goncalo  Martínez  dOvedo  maestre  de  Al- 
cantara,  e  don  Aluaro  bispo  de  Mendonedo,  juntáronse  en  hum  e  moue- 
ron  contra  os  mouros,  que  era  huma  cousa  moy  desigual:  que  os  cristaós 
non  eram  mays  que  ata  tress  mili  de  cauallo  et  os  mouros  pasauan  de 
quinze  mili  de  cauallo  [fol.  362  r.]  Et  asy  commo  os  cristaós  chegaron  a 
vista  dos  mouros  et  virón  o  rayal  et  poder  tan  grande  dos  mouros,  dulta- 
ron  moy  fortemente  et  ouueron  seu  acordó  de  se  tornar;  et  o  maestre  Gon- 
calo Martínez,  commo  era  caualleiro  moy  esforcado,  diso  que  nunca  Deus 
quesese,  mays  que,  por  seruigo  de  Deus  et  del  rey,  que  tollesen  a  os  mou- 
ros os  catiuos  que  leuauan  ou  morresem  enna  demanda.  En  este  acordó 
foy  don  Aluaro  Peres  de  Gosman  et  don  Pedro  Ponco  de  Marcheña  2.  Ou- 
trosi  don  Aluaro,  obispo  de  Mondonedo,  diso  asy:  «señores,  uos  veedes 
commo  esta  a  significancia  de  Noso  Señor  e  saluador  Ihesu  Cristo  en  este 
pendom  que  eu  trago  da  igllisia  de  Mondonedo,  et  eu  vos  prometo  que  o 
pona  adentro  enna  mayor  espesura  dos  mouros;  et  el  que  foy  ja  maltreyto 
dos  judíos  ben  creo  que  o  non  querrá  seer  dos  mouros  e  defenderá  a  sy  et  a 
nos;  pero  se  al  acontecer,  asy  commo  el  morreu  por  nos  cruel  morte,  asy 
movramos  nos  por  el».  Estando  en  este  acordó,  hum  caualleiro  que  avia 
nome  Iohan  Garcia  de  Ferreyra  3  dísso  asy:  «señores,  eu  foy  catiuo  del 
rrev  Almofacen,  padre  deste  infante,  septe  años  en  Bellamarin,  et  sey 
ben  fallar  arábigo;  e  yrey  onde  esta  este  infante,  e  direylle  que  uos  que  so- 
des  os  da  Andaluzia  et  que  lie  viindes  dar  pereas,  e  o  infante  con  prazer 
sayra  a  mi  et  darlle  y  duas  lancadas  e  matarlo  ey,  et  morrerey  por  serui- 

i  El  Bodegón  de  Pasqual  Rubio,  Crónica  de  Alfonso  XI,  cap.  199  (Rivad.a  págs.  299  b-300, 
Comp.  pág.  247  b.)  En  Asturias  se  llama  robeco  ó  rebeco  al  robeco  ó  gamuza  (comp.  otro  sufijo 
además  de  -eco  v  -e$o:  «una  rana  bermeja  que  llamamos  en  Castilla  rubeta»;  Mateo  Alemán, 
Ortografía,  México.  1609,  fol.  79  v.)  y  en  Andalucía,  en  la  Sierra  de  Aracena  (Huelva),  según  me 
informa  el  docto  escritor  D.  Joaquín  Hazañas,  se  llama  ^urrubeco  al  carnero  pardo,  de  cuya 
lana  se  hace  un  paño  llamado  ^urrubeca  (se  sobreentiende  tela). 

2  Don  Pero  Ponce  de  León  según  la  Crónica  de  Alfonso  XI.  No  figuran  en  la  Crónica  de 
Alfonso  XI  las  palabras  del  Obispo  de  Mondonedo. 

3  Personaje  desconocido  de  la  Crónica  de  Alfonso  XI,  la  cual  cuenta  muy  diferentemente  la 
muerte  de  Albomeliquc,  v.  su  cap.  200  (Rivad  ,  pág.  301  b). 


52 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


90  de  Deus;  e  asy  commo  el  for  morto,  ligeiramente  podedes  desbaratar  os 
outros.»  E  asy  commo  Iohan  Garcia  ouuo  dita  esta  rrazon,  deu  das  espo- 
ras a  o  cauallo,  mouendo  contra  a  oste  dos  mouros,  et  falando  aravigo, 
dizendo  que  era  mesageiro.  E  asy  commo  chegou  a  a  tenda  do  intante,  fa- 
lloulle  aravigo,  dizendo  que  sayse  receber  as  pareas  que  He  viñan  dar  os 
de  Seuilla.  O  intante,  con  gran  plazer  saeu  fora  da  tenda  en  huma  alguba 
de  sirgo;  e  Iohan  Garfia  alcouse  ennas  estribeiras  e  deulle  duas  lanzadas, 
dizendo:  «estas  som  as  pareas  que  che  da  Seuilla.»  E  en  esto,  boluendo  as 
redeas  do  caualo,  enpecou  ennas  cordas  das  tendas,  e  ally  foy  moy  mal 
golpado  dos  mouros  et  recebeu  chagas  de  morte;  pero  que  depoys  veo  mo- 
rrer  a  Xerez.  E  daquelles  golpes  se  morreu  o  infante.  E  commo  Iohan 
Garcia  tornou  ao  rayal  dos  christáos,  disolles  que  quisesen  acabar  o  que 
el  comecara,  que  o  infante  Picado  que  era  morto;  et  os  cristáos,  commo 
esto  oyrom,  et  virom  Iohan  Garfia  e  o  cauallo  tan  mal  chagados,  moueron 
moy  derrengadamente  contra  os  mouros;  e  os  mouros,  commo  se  virón 
sen  señor,  comentaron  de  fogir,  senon  hum  caualleiro  a  que  dezíam  Ali- 
quaque  »,  que  era  moy  regeo  caualleiro,  con  gran  parte  dos  mouros;  et 
pellejou  con  os  christáos  et  matou  delles  moytos;  encima  foy  morto  Ali- 
quaque,  e  os  caualleros  dos  mouros  vencidos.  E  jamays  o  infante  Picaco 
non  foy  achado  morto  nen  viuo  2.  Despoys  desto  que  el  rrey  Almofacen  de 
Bellamarin  soubo  a  morte  do  seu  filio  Abamuque,  prometeu  de  o  vengar, 
e  passou  en  España  a  cabo  de  hum  año,  e  trouxo  consigo  lxa  mili  de  cauallo 
e  gente  de  pee  sen  contó,  et  cercou  a  Tarifa  estando  dentro  Iohan  Afoñ  de 
Benauides  3  con  quatro  Rentos  de  cauallo.  E  conbateron  tan  de  rregeo,  que 
ouueron  medo  [fol.  362  v.]  os  cristáos  de  seeren  entrados  por  forga;  et  en- 
viaron dizer  a  el  rrey  don  Afon  que  lies  acórrese,  que  eles  que  eran  apra- 
zados  ata  tres  meses.  E  quando  el  rrey  este  mandado  oyeu,  enviou  por  to- 
dos seus  caualleyros;  et  juntados,  ouueron  seu  consello  en  esta  guissa:  que 
leixasen  prender  Tarifa  que  lie  non  podían  tan  agina  acorrer.  E  don  Juan 
Manuel  diso  a  el  rrey:  «señor,  se  uos  cerquarem  Seuilla,  acorrerlledes?» 
Et  el  rrey  respondeu  que  sy.  «Poys,  diz  don  Juan,  esto,  señor,  non  he  dul- 
tar:  que  commo  Tarifa  for  tomada,  cercar  vos  ham  Seuilla.  Asy  que  o 
roydo  et  a  batalla  non  se  pode  escusar;  e  por  esto  he  mellor  que  lie  la  dia- 

1  No  citado  en  la  Crónica  de  Alfonso  XI. 

2  La  Crónica  de  Alfonso  XI  dice  que  los  moros  recogieron  el  cadáver  de  Abomelique  y  lo 
llevaron  á  Algecira. 

3  Crónica  de  Alfonso  XI,  cap.  240,  pág.  317  a. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  53 

mos  sobre  o  pouco,  ante  que  desque  ouueren  cobrado  mays  orgullo  ' ; 
quanto  mays,  señor,  que  vos  sabedes  ben  que  en  Tarifa  están  ben  seys- 
centos  caualleiros  et  escudeiros,  et  que  he  moy  gran  daño  se  se  prenden  2 
por  vosa  mingoa».  Et  quando  el  rrey  esto  oyeu,  diso  que  dezia  uerdade 
don  Joham;  e  todos  foron  en  consello  de  dar  a  batalla.  Et  el  rrey  mandou 
enton  a  don  Juan  que  fose  de  sua  parte  a  el  rrey  don  Afoñ  de  Purtugal 
que  teuese  por  ben  de  se  veer  con  el  sobre  rrazon  dos  mouros;  et  don 
Joan  3  diso  que  lie  plazia.  E  este  don  Juan  tina  casada  huma  sua  filia  con 
o  infante  don  Pedro,  filio  del  rrey  don  Afonso  de  Purtugal  e  primogénito. 
E  tanto  fez  don  Juan  que  fezo  veer  os  reys  en  hum;  et  vironse  enno  canpo 
de  Caya  que  he  entre  Badajoz  e  Elues.  E  asi  como  chegou  el  rrey  don 
Afoñ  de  Castella,  diso  a  el  rrey  don  Afoñ  de  Purtugal  que  teuese  por  ben 
de  o  ajudar  contra  os  mouros  por  tres  cousas:  a  primeira,  por  lo  de  Deus; 
a  segunda,  por  que  se  el  seu  regno  perdese,  o  seu  non  ficaua  seguro;  a  ter- 
ceira,  que  He  lancaria  carrega  para  en  quanto  viuesse;  e  sello  quisese  fa- 
zer,  que  lie  disese  logo  a  resposta:  et  se  o  quisese  ajudar,  que  yria  con  el 
folgar;  senon,  que  se  queria  tornar  para  seu  regno.  Respondeu  el  rrey  de 
Purtugal:  «señor,  tu  me  demandas  ajuda  e  merecesma  moy  mal,  que  sabes 
ben  que  senpre  me  íezestes  guerra  moy  sen  razón  e  me  roubastes  meu 
regno;  mays  por  lo  de  Deus,  et  por  eso  que  dizes  que  o  meu  regno  non 
sera  seguro  se  o  teu  for  perdido,  dizes  verdade;  et  por  esto  prazme  de  te 
aiudar,  et  agora  vaamos  folgar  en  hum.  Pero  dizedeme  se  queredes  ajuda 
de  mim  commo  de  caualleiro,  e  yr  me  ey  logo  con  vosco;  e  se  queredes  de 
rey  miña  ajuda,  dademe  prazo  de  tres  meses».  E  el  rrey  don  Afoñ  de  Cas- 
tella diso:  ((¿commo,  señor?  o  tenpo  do  aplazamento  de  Tarifa  non  he  tan 
espacioso,  por  lo  qual  he  mester,  poys  me  ajudar  queredes,  que  parta- 
mos logo».  E  el  rrey  de  Purtugal  respondeu  que  He  prazia,  mays  que  lie 
faria  ajuda  commo  caualleiro.  E  partiron  logo  aquel  dia  os  reys,  e  moue- 
ron  para  Seuilla.  Et  el  rrey  de  Purtugal  mandou  dar  pregón  en  todo  seu 
regno  que  todos  fosen  en  pus  el,  su  pena  de  treyciom.  E  asi  commo  che- 
garon  os  reys  a  Andaluzia,  moveron  para  dar  batalla  a  el  rrey  Almofacen. 

i  Don  Juan  dice  aquí  palabras  parecidas  á  las  que  la  Crónica  de  Alfonso  XI,  cap.  243,  (pá- 
gina 319  b)  pone  en  boca  del  rey:  «Era  mejor  aver  lid  sobre  lo  de  alejos  ante  que  se  perdiese,  que 
non  averia  sobre  lo  de  mas  cerca,  desque  lo  de  alejos  fuese  perdido.»  Verdad  es  que  luego  dice 
que  los  ricos  hombres  discutieron  mucho  sobre  el  socorro  de  Tarifa,  y  en  esas  discusiones  cabe 
la  actitud  enérgica  de  D.  Juan, 
e 

2  El  manuscrito  pone «pnden». 

3  Crónica  de  Alfonso  XI,  cap.  244;  la  reina  doña  María,  mujer  de  Alfonso  XI,  es  la  que  va  á 
ver  al  rey  de  Portugal,  su  padre. 


54  REVISTA    DE    ARCHIVOS 

Et  ouuo  a  deanteyra  el  rrey  de  Purtugal;  e  mandou  el  rrey  don  Afoñ  de 
Castella  a  don  Pedro  de  Castro  '  e  a  os  gallegos  que  aquel  dia  agardasen  e 
seruísen  a  el  rrey  de  Purtugal,  e  esto  mandaua  [fol.  363  r.]  el  rey  de  Cas- 
tella fazer  a  don  Pedro  por  quanto  don  Pedro  avia  feyta  moy  gran  guerra 
a  el  rey  don  Alonso  de  Purtugal  por  seu  mandado,  e  que  aquel  dia  que  lio 
tornase  en  seruico.  E  breuemente,  os  cristaos,  que  non  eran  mays  de 
quinze  mili  de  cauallo,  venceron  rey  Almofa^en  con  todo  seu  poder.  E 
fogindo  el  rrey  mouro  da  batalla,  diso  contra  alguuns  caualleiros  que  yan 
con  el  que  se  maravillaua  moyto  por  a  Deus  prazer  del  seer  vencido,  que 
el  lie  avia  feitos  dos  seruicos  moy  grandes;  e  os  caualleiros  lie  pregunta- 
ron que  seruicos  eran  aquelles  por  que  tanto  esperaua  en  Deus;  e  el  diso 
que  o  primeiro  era  que  todo  aquel  que  fose  achado  en  pecado  sudemitico 
que  morrese  por  ello,  o  segundo  todo  aquel  que  bebese  vino  que  non  fose 
de  seu  consello  nen  ouuese  honrra  en  sua  casa.  Poys  que  os  reys  de  Caste- 
lla e  de  Purtugal  ouueron  vencida  a  batalla,  tornaron  se  moy  onrrada- 
mente  e  con  gran  gaanga  para  Seuilla.  Depoys  desto  foy  el  rey  don  Afoñ 
de  Castella  cercar  Algezira,  e  teuoá  cercada  vinte  e  dous  meses,  et  tomoá. 
Desy  foy  gercar  a  Gibaltar,  et  teendoa  moyto  apremeada  por  mar  e  por 
térra,  que  non  avia  y  al  senon  entregar  se,  morreuse  el  rrey  don  Afoñ. 
Deus  lie  queira  perdoar  Amen.  E  morreu  enna  era  de  mili  e  trezentos  e 
lxxxa  e  v°  años». 

Ultimo  capítulo:  «Como  morto  el  rey  don  Affon  reynou  seu 
filio  don  Pedro  xxi  años.  Depoys  desto  regnou  seu  filio  don  Pedro 
xxj°  años.  E  logo,  en  comeco  de  seu  rregno  comegou  de  fazer  algumas  mo- 
cedades o  qual  He  non  quiseron  consentir  a  reyña  sua  madre  et  don  Johan 
Afoñ  dAlboquerque;  et  tragian  a  el  rrey  asy  commo  recadado,  e  el  fogeu  da 
rayña  e  dos  outros  caualleiros,  et  apoderouse  de  gente  e  veo  cercar  sua 
madre  a  Touro  e  tomoa;  e  aly  come^ou  de  se  yr  con  el  que  matou  moytos 
daquelles  caualleyros  que  achou  con  sua  madre.  Et  depoys  desto  fezo 
guerra  a  Granada,  atanto  que  el  rey  de  Granada,  que  dezian  rey  Verme- 
lio,  se  veon  meter  en  sua  máo  e  el  matoo;  e  fezo  rey  de  Granada  a  Mafo- 
mat.  Depoys  desto  fezo  guerra  a  el  rrey  dArangon  gran  tiempo.  Depoys 
desto  ouuo  guerra  con  seu  yrmáo  el  rrey  don  Anrrique;  e  don  Anrrique, 
apoderado  de  gente  de  Eran^a  lanc.ou  a  don  Pedro  do  regno;  et  rey  don 
Pedro  enbarcou  en  Galliza  et  foy  a  Gaiona  demandar  ajuda  a  o  principe  de 

i    El  rey  de  Portugal  había  criado  á  D.  Pero  Fernández  de  Castro;  Crónica  de  Alfonso  XI,  ca- 
pitulo 184  (Rivad.  pag.  291)  comp.,  cap.  25o,  (pág.  324  a.) 


BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS  55 

Gallaz;  et  veo  se  con  el.  Et  el  rrey  don  Anrrique  asi  commo  o  soubo, 
moyto  esforzadamente  foylle  dar  batalla;  e  acertáronse  en  Najara,  et  foy 
vencido  el  rrey  don  Anrrique.  E  depoys  desto,  a  poucos  días  tornou  el 
rrey  don  Anrrique  a  o  regno  e  cercou  Toledo,  et  el  rrey  don  Pedro  veom 
por  lie  acorrer;  et  el  rrey  don  Anrrique  saeu  a  el  et  ouueron  sua  batalla 
en  Montel,  et  foy  rey  don  Pedro  vencido  e  desy  morto.  Et  regnou  el  rrev 
don  Anrrique  senleiro  xj°  años,  e  tres  que  avia  ja  reynado  con  don  Pedro. 
E  fezo  este  rey  don  Anrrique  guerra  a  el  rrey  don  Fernando  de  Purtugal 
et  foy  dentro  a  Lisboa.  E  despoys  desto,  foy  cercar  a  Bayona.  E  depoys 
[fol.  363  v.]  desto,  enviou  seu  filio  o  infante  don  Johan  a  fazer  guerra  a  el 
rrey  de  Nauarra.  E  finalmente,  estas  cousas  pasadas  morreuse  el  don  An- 
rrique en  Santo  Domingo  da  Calcada,  enna  era  de  mili  et  trezentos  e 
xvije  años.  Et  depoys  desto,  regnou  rey  don  Johan,  seu  filio,  xi°  años  et 
medeo,  et  ouuo  guerra  todavía  con  Purtugal,  e  morreu  enna  era  de  mili  e 
quatrocentos  e  viinte  et  viij0,  et  da  encarnacom  mili  et  trezentos  e  lxxxxa; 
et  morreu  en  Alcalá  de  Fenalles.  E  regnou  seu  filio  el  rrey  don  Anrrique, 
et  anda  o  seu  regno  en  quatorze  años  quando  esta  estoria  foy  acabada, 
enna  era  da  encarnacom  mili  et  quatro  centos  e  quatro  años. 

ffinito  libro  ssit  laus  gloria  Christo. 
Quis  scripsit  scribat  et  semper 
cum  doinjno  viuat.» 


En  resumen:  un  portugués,  en  los  años  1403  y  1404,  reunió  en  un  volu- 
men una  historia  desde  el  comiendo  hasta  Ramiro  I,  que  probablemente 
existía  con  anterioridad,  y  una  compilación  portuguesa,  seguramente  ante- 
rior al  siglo  xv,  desde  Ramiro  I  á  San  Fernando,  formada  con  la  traduc- 
ción de  dos  trozos  de  crónicas  castellanas.  Al  conjunto  de  estas  dos  partes 
le  añadió  una  interpolación  de  la  Conquista  de  Ultramar,  y  una  continua- 
ción de  los  reyes  sucesores  de  San  Fernando  hasta  Enrique  III.  En  estas  dos 
adiciones:  en  la  interpolación  y  en  la  continuación,  dejó  el  autor  la  fecha 
de  su  trabajo  y  la  memoria  de  su  estancia  en  Castilla  en  i3go.  El  autor  (más 
bien  que  un  amanuense)  empezó  á  escribir  en  castellano  su  obra,  copiando 
los  textos  castellanos  que  seguía;  pero  luego  se  cansó  y  escribió  en  portu- 
gués. En  una  copia  posterior,  Esc.  x-i-8,  la  obra  fué  reducida  toda  al  len- 
guaje castellano. 

R.  Menéndez  Pidal. 


56  REVISTA   DE  ARCHIVOS 


DOCUMENTOS 


AELIJ  ANTONIJ  NEBRISSENSIS 

HISTORJOGRAPHI  REGIJ    DE    LIBERIS    EDUCANDIS    LIBELLUS    AD    MICHAELEM   ALMACANUM 

A  LIBELLIS.  AB  AURE.   A  SECRETIS  FERDINANDI  REGÍS   ARAGONUM 

ATQUE  VTRIUSQUE  SICILIA  AC  PROINDE    HISPANI  ORBIS  MODERATORIS 

FCELICITER    INCIPITUR 


Cvm  superioribus  diebus  ad  istam  curiam  salutandi  principis  nostri  causa 
uenissem:  simul  etiam  ut  gratias  illi  agerem:  quod  me  utcumque  mcritum  dignum 
duxit.  cui  res  ab  ipso  gestas  potissimum  describendas  mandauerit:  inter  alia  quae 
pro  tua  humanitate  atque  prudentia  quadam  ingénita  mecum  es  commentatus:  illud 
quoque  adiecisti:  tibi  maximae  esse  curae:  id  quod  plaerique  omnes  parentes  fere  ne- 
gligunt:  quibus  institutis  et  artibus:  qua  uia:  qua  ratione:  quo  ordine  liberos  tuos 
erudire  posses.  Aiebas  namque  inanes  esse  parentum  cogitationes  si  in  eo  laborent: 
ut  amplissima  rei  familiaris  posteritati  suae  fundamenta  iaciant:  quibus  uero  ea 
comparantur  filijs  quales  futuri  sint  non  curent.  Quare  si  quid  habes  Antoni  in 
quo  possis  huic  sollicitudini  mea?  opem  ferré:  id  quod  te  ex  multa  lectione  non 
dubito  assecutum:  negraueris  amico  roganti  communicare.  Ego  ne  inquam  Alma- 
canum  summo  ingenio  et  diuina  prope  quodam  sapientia  uirum  in  regalis  curiae 
sinu  maximisque  in  rebus  iam  inde  a  pueritia  uersatum  audeam:  ulla  de  re  admo- 
nere?  Omitte  rogo  te  umbrátiles  has  nostras  litteras  et  inter  mortua  studia  querere: 
teque  potius  ad  istum  ciuilis  curialisque  uitae  splendorem  reuoca.  te  ipsum  consule. 
tibi  ipsi  obtempera.  Nemo  melius  quam  tu  liberis  tuis  praecepta  daré  potest:  non 
ex  philosophorum  libris  deprompta:  sed  duce  natura  ex  ingenio  tuo  parta.  Aut  si  te 
nostra  delectant:  teque  í  1  lis  ex  parte  adiuuari  putas:  lege  Xenophontis  pediam:  in 
qua  futurum  regem  ab  infantia  instituit.  lege  Plutarchum  qui  ex  professo  libellum 
de  liberis  educandis  edidit.  Lege  Quintilianum  qui  ab  incunabulis  oratorem  infor- 
mat.  Lege  caeteros  qui  parentibus  hanc  uitae  partem  non  esse  negligendam  putaue- 
runt.  Quod  si  nos  tua  causa  nolle  hunc  laborem  suscipere  arbitraris:  malo  apud 
alius  ineptus:  quam  apud  te  ingratus  iudicare.  Accipies  igitur  non  mea:  sed  quae  de 
liberorum  eruditione  maiores  nostri  praecepta  tradiderunt.  Quae  si  placuerint:  ma- 
gnas illis  habebis  gratias:  qui  talia  prodidere.  Si  displicuerint  tibi  imputabis:  qui  me 
ad  huiusmodi  ineptias  publicandas  impulisti. 

CAPUT  PRIMUM 

Ex  quali  f cernina  liberi  procreandi.  Diuiditque  hominem  in  corpus  &  animam: 
et  animam  7~ursus  in  appetitum  et  rationem. 

Principio  igitur  curare  debet  uir:  ut  ex  quamoptima  fcemina  liberos  procreet. 
Ñeque  enim  decet  uirum  sanae  mentis:  vbicumque  contigerit:  semen  exponere.  Sed 
quemadmodum  agricultor  nihil  omittit  quo  minus  in  óptima  fertilique  térra  se- 
mentem  faciat:  sic  uir  ex  bene  morata  muliere  filios  suscipiet:  qui  sint  parentibus 
obedientes:  senectutisque  suae  columen  certissimum.  Nam  qui  ex  meretricibus  im- 


BIBLIOTECAS  Y   MUSEOS  Í>7 

pudicisque  generantur:  indebilis  quaedam  ignominiae  macula  quoad  uixerint  illos 
comitatur:  et  tanquam  nummi  ex  uera  probataque  pecunia  reijciuntur.  Et  que- 
madmodum  generosos  ánimos  conscia  uirtus  excitat  «:  ita  degeneres  timor  arguit: 
abijcitque.  Quod  si  lacedaemonij  Archidamum  alterum  e  duobus  regibus  grandi 
pecunia  mulctarunt:  propterea  quod  pusillo  corpore  duxit  uxorem:  quid  illi 
faciendum  censes:  qui  se  corruptis  moribus  deprauatae  aut  infamia?  nota  inustae 
mulieri  immiscuit?  Vir  praeterea  cum  vxore  congressurus  qualiter  se  habere  debeat 
Aristóteles  ostendit  2.  Appropinquandum  inquit  est  uxoricum  magna  temperantia 
et  modestia:  sit  pudor  in  uerbis:  et  in  operibus  fas.  Ad  sobrietatem  namque  uiri 
pertinet  illud  quod  de  Diogene  cínico  scribitur.  quod  cum  iuuenem  ex  temulentia 
petulantem  conspexisset:  adolescens  inquit  ebrius  te  seminauit  pater.  Quod  uero 
Salomón  in  parabolis  de  vxore  scribit:  cerua  charissima  et  gratissimus  hinnulus: 
ubera  eius  inebrient  te  omni  tempore.  non  sic  intelligendum  est:  ut  rei  vxoriae 
semper  operam  daré  debeamus:  cum  alio  in  loco  dixerit:  tempus  amplexandi  et 
tempus  longe  fieri  ab  amplexibus.  sed  quod  vxori  potius  indulgendum  est  propriae 
quam  aliena?.  Vnde  et  subditur.  quare  seduceris  fili  mi  ab  aliena:  et  foueris  in  sinu 
alterius.  Sed  quia  hominis  finis  est  operatio  animi  secundum  virtutem  optimam: 
ad  illam  consecuendam  ab  ipsa  statim  generalione  proficisciendum  nobis  est. 
Deinde  per  uirtutes  morales  et  intellectiuas  eo  perueniendum  quo  volumus.  Et 
quemadmodum  homo  in  corpus  et  animam  distribuitur:  ita  et  anima  duas  habet 
partes:  alteram  ratione  carentem:  participem  tamem  rationis:  si  illi  obtemperet: 
quam  dicimus  appetitum.  Alteram  rationalem  cui  corpus  et  appetitus  parere 
debent.  In  appetitu  ponuntur  uirtutes  morales:  per  quas  dicimur  boni.  In  parte 
ralionabili  virtutes  intellectiuae:  per  quas  dicimur  sapientes  3.  Et  quemadmodum 
corpus  in  generalione  antecedit  animum:  sic  pars  appetitus  quae  ratione  caret: 
tempore  praecedit  eam  quae  rationem  habet.  Prius  namque  hominis  corpus  gene- 
ratur:  deinde  in  pueritia:  cum  per  aetatem  nondum  sapere  possunt:  irascuntur  et 
concuspiscunt:  quae  partes  sunt  appetitus  rationalis:  accedente  deinde  tempore 
intelligunt.  Corporis  itaque  cura  priusf  est  suscipienda  quam  appetitus  et  appetitus 
quam  rationis.  Ad  dispositionem  namque  corporis  sequitur  motus  partís  irratio- 
nalis:  ex  cuius  habitudine  sequitur  mentis  agitatio. 

CAPUT  II 
Quomodo  liberorum  corpora  euadent  robustiora. 

Prospiciendum  est  igitur  in  primis:  ut  optime  sint  disposita  eorum  corpora  qui 
educandi  sunt.  Id  autem  ex  parentum  habitudine  atque  aetate  máxime  prouenit. 
Nam  quid  obsecro  te  generabitur  ex  ijs  parentibus:  qui  ñeque  farne  ñeque  ski 
ñeque  aestui  ñeque  frigori  ñeque  laboribus  corpora  assuefaciunt?  Qui  in  sumendo 
cibo  praeueniunt  famem:  in  hauriendis  poculis  non  spectant  sitim:  Qui  per  hye- 
mem  habitant  in  medijs  contignationibus:  per  aestatem  in  soli  superficie.  Qui 
hybernis  mensibus  syntesibus  &  abollis:  in  aestiuis  tenui  sudant  in  cyclade  4: 
quorum  delicias  et  panniculus  bombicinus  vrit.  Oportet  igitur  parentes  quibus 
prolem  validam  gignere  curae  est:  exercitatos  esse  laboribus  temperatis:  ut  quod  ex 
eis  procreabitur  uires  habeat:  non  quales  esse  debet  athletarum:  aut  e  diuerso  po- 

1     Al  margen:  Vergilius.— 2  Al  margen:  Arist.  in  oeco.—  3  Al  margen.  VII.  Polit.— 4  Al  mar- 
gen: Iuuenalis. 


58  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

miüonum  ':  sed  ingenuas  atque  homine  libero  dignas.  Athletae  namque  ex  nimio 
cibo  et  tolerantia  magnorum  laborum  prodigiosa;  ostentationis  vires  acquirunt: 
Quales  fuerunt  Milonis  crotoniatae:  aut  Tritani  gladiatoris.  Sed  ñeque  ex  eo  fuerunt 
meliori  corporis  valetudine:  aut  ingenio  acriori:  Quin  potius  sic  natura  compa- 
ratum  est:  ut  robusto  corpore  homines  tardi:  mediocriter  habiti  sint  ingeniosiores.  2 
Sed  quemadmodum  qui  mente  uigent  domini  sunt  eorum  qui  ratione  carent:  ita 
robusto  corpore  ingeniosis  parent.  Quod  uero  ad  parentum  aetatem  pertinet:  quam 
spectare  potes  sobolem  ex  puella  decenni  seneque  septuagenario:  aut  contra  ex 
puero  et  vetula  quinquagenaria?  Itaque  non  sine  causa  prospiciendum  esse  a  legis 
latore  in  politicis  Aristóteles  scribit:  vt  uir  et  mulier  dermitis  aetatibus  ad  genera- 
tionem  concurrant.  vir  dúo  de  quadraginta  annos  natus:  foemina  ucro  dúo  de 
uiginti.  Quod  si  aetatem  praeueniant:  aut  post  praescriptam  aetatem  congrediantur: 
nihil  nisi  pusillum  atque  inualidum  generabitur.  Idque  non  modo  in  homine:  sed 
in  alijs  quoque  animalibus  intueri  licet:  ut  iuueniles  senilesque  partus  imbecilliores 
sint:  et  fceminas  crebrius  quam  mares  generentur.  Illa  praeterea  incommoda  inde 
sequuntur:  ut  masculorum  corpora  crescere  prohibeantur:  &  fceminae  in  partu 
magis  laborent:  &  ex  ¡mmaturis  nuptijs  intemperatiores  euadant.  Quid  quod  si 
non  ea  aetate  uir  et  mulier  congrediantur:  ut  simul  generare  desinant:  quaerelae 
atque  discordiae  suboriantur  necesse  est:  cum  alter  generare  possit:  alter  uero  per 
aetatem  non  possit.  Fceminae  namque  quinquagesimo  aetatis  anno  viri  septuagé- 
simo generare  desinunt.  Illa  quoque  non  minor  familiae  perturbatio  ex  hac  inae- 
qualitate  sequitur:  si  filij  ab  aetate  parentum  nimis  distent:  quod  ñeque  parentes 
filios  alere:  ñeque  filij  parentibus  gratiam  illam  referre  possunt:  quam  graeci  anti- 
pelargosin  idest  ut  sic  dixerimus  recicomationem  uocant.  Aut  si  e  contrario  ad 
parentum  aetatem  proxime  accedant:  quod  ñeque  reuerentiam  parentibus  debitam 
filij  exihibere  possunt:  cum  sint  illi  prope  aequales:  Atque  ut  ait  poeta  3.  Filius  ante 
diem  patrios  inquirit  in  annos:  cum  sint  illis  graue  tardas  expectare  colos:  &  quod 
non  habeat  parem  domus  gubernationem:  cum  sint  parentibus  prope  coaeui. 
Generationis  uero  tempus  quemadmodum  medici  et  philosophi  tradunt:  aptius  est 
per  hyemem  quam  per  aestatem:  &  spirantibus  uentis  septemtrionalibus  quam 
australibus.  Mulieres  a  conceptu  non  desidia  aut  ueterno  graui  torpere  debent:  sed 
ñeque  sedentarijs  laboribus  operam  daré:  quin  potius  ambulatiunculis  domesticis 
exercendae:  aut  sub  religionis  specie  per  suburbana  sacella  circumuectandae  sunt. 
Cibo  praeterea  non  delicato  et  tenui:  sed  robustiori  et  solido  utantur.  Delicias  uero 
illas  quae  picantibus  solent  contingere  penitus  abijciant. 

CAPUT  III 
Quod  infans  a  maíre  potius  quam  ab  alia  nutrice  ali  debeat. 

Igitur  filio  recens  nato  mater  nisi  ualitudine  impediatur:  aut  opus  sit  alios 
generare:  nutriendi  laborem  suscipiat:  ipsa  abluat:  ipsa  pannis  inuoluat:  ipsa 
papillis  admotis  lac  subministret.  Nam  quae  minori  diligentia  nutriet:  mater  quae 
genuit:  tenerrime  que  amat:  an  nutrix  quae  mercede  conducta  nulla  charitatis  ra- 
tione habita  pretio  metitur  omnia?  Quam  me  delectat  oratio  illa  Phauorini  non 
uulgaris  philosophi:  qua  usus  est  graece  ad  matrem  puellae  quae  nuper  pepererat. 
Nam  cum  illa  diceret  adhibendas  esse  puero  nutrices:  ne  ad  dolores  quos  emitendo 

1    Al  margen  Ethicor,  2.-2  Al  margen:  Pri.  Poli.— 3  Al  margen:  Ouidius...  Iuuenalis...  VII. 
Polit. 


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tulisset:  munus  quoque  nutritionis  graue  accederet:  Oro  te  inquit  mulier  sine  eam 
totam  et  integram  esse  mátrem  filij  sui.  Quod  est  enim  hoc  contra  naturam  jmper- 
fectum  atque  dimidiatum  matris  genus:  peperisse  filium  ac  statim  asese  abiecissse: 
aluisse  in  útero  sanguine  suo  nescio  quid:  quod  non  uideret:  nunc  uero  non  alere 
suo  lacte  quod  uideat  iam  uiuentem.  iam  hominen.  ¡am  matris  officia  implorantem. 
An  tu  putas  naturam  papillas  mammarum  quasi  quosdam  uenustiores  naeuulos: 
non  liberorum  alendorum:  sed  ornandi  pectoris  causa  dedisse.  Nam  quantulum 
abest  iam  perfectum:  iam  genitum:  iam  filium  proprij  atque  consueti  et  cogniti  san- 
guinis  alimento  priuare:  a  matribus  quae  medicamentis  quibusdam  adhibitis  inter 
ipsa  primordia  hominis  inchoati  aborsus  faciunt:  ne  planicies  illa  scilicet  uentris 
irrugetur:  et  oneris  distentione  fatiscat:  Quod  si  nihil  interest  cuius  lacte  infans  nu- 
triatur:  nihil  quoque  refert  ex  cuius  mulieris  sanguine  filios  procrees.  An  non  idem 
sanguis  qui  fuit  in  útero:  nunc  est  in  uberibus:  nisi  quod  hic  multo  spiritu  et  calore 
exalbuit?  Nonne  hac  quoque  in  re  naturas  solertia  euidens  est:  quod  postea  quam 
sanguis  Ule  opifex  in  penetralibus  suis  omne  Corpus  hominis  finxit:  aduentante  iam 
partus  tempore  in  superiores  se  partes  profert:  et  recens  natis  notum  et  familiarem 
uictum  suggerit?  Et  quemadmodum  ad  fingendas  animi  coporisque  similitudines 
uis  et  natura  seminis  ualet:  ita  ad  eandem  rem  lactis  naturam  prodesse  dubium 
non  est.  Idque  non  solum  in  hominibus:  sed  in  pecudibus  quoque  animaduersum 
est:  Xam  si  ouium  lacte  haedi:  aut  caprarum  agni  alantur:  constat  in  his  lanam 
duriorem:  in  illis  pilum  gigni  teneriorem.  Quaenam  igitur  dementia  est  hominem 
bene  ingeniatis  primordijs  inchoatum  insititio  hoc  degcnerique  alimento  lactis 
alieni  corrumpere?  praesertim  si  ista  quae  nutriendo  puero  adhibetur:  sit  serua.  si 
barbara,  si  improba,  si  deformis.  si  impúdica,  si  temulenta  est.  Itaque  non  miremur 
iam  quosdam  pudicarum  mulierum  filios  parentum  suorum  ñeque  corporibus 
ñeque  animis  esse  símiles.  Hinc  est  illud  uergilij.  Nec  tibi  diu-^  parens  generis  nec 
dardanus  autor  Perside:  sed  duris  genuit  tecautibus  horrens  Caucasus:  hircanaeque 
admorunt  ubera  tigres.  Tantum  natura  lactis  et  ingenium  nutricis  ad  inolescendos 
mores  ualet.  Quid  quod  matres  quae  partus  suos  deserunt:  alienisque  nutriendos 
tradunt:  vinculum  illud  coagulumque  cognati  amoris  atque  pietatis  interrumpunt? 
Nam  ubi  infans  alio  adlegatus  est:  uigor  ille  materni  ardoris  paulatim  restingitur. 
Ipsius  quoque  infantis  affectio  amoris  in  ea  sola  occupatur:  unde  alimentum 
accipit:  &  quemadmodum  in  expositis:  matris  quae  genuit  ñeque  sensum  ullum 
ñeque  desiderium  habet.  Haec  Pauorinus:  cui  astipulatur  in  ómnibus  propemodum 
Plutarchus  in  libello  illo  praeclaro:  quem  de  liberis  educandis  edidit.  Quod  si  impe- 
dimentum  illud  intercesserit:  quominus  mater:  quos  genuit:  educare  possit:  eligatur 
nutrix  quae  matrem  agat.  matris  partes  sustineat.  sit  proba,  sit  innocens.  sit  sobria: 
sit  moribus  ingenuis  praedita:  non  ex  eo  tantum  quod  cum  lactae  (sic)  nutricis  mores 
quoque  sugguntur:  sed  quod  infans  illam  intuebitur:  nusquam  ab  illa  oculos 
flectet:  illam  imitando  effinget:  ñeque  id  modo  in  factis:  sed  etiam  in  dictis. 
Vnde  &  Chrvsipus  si  posset  fieri  sapientes  nutrices  optauit:  certe  quam  óptimas 
eligi  uoluit. 

CAPUT  IV 
Quce  sit  cura  adhibenda  puerorum  coporibus  formandis. 

Et  quoniam  circa  corporis  dispositionem  adhuc  uersamur:  altera  subest  cura: 
ut  siue  ex  partus  violentia:  siue  ex  naturali  compositone  aliquid  deprauatum 
distorumque  a   naturali   habitudine    puero   agnatum    est:    emendetur   id    dum 


6o 


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tener  est:  flectique  in  quascumque  formas  potest.  Nam  ea  est  in  aetate  illa 
teneritudo  ut  in  quascunque  uoces  artes  haud  tarda  sequatur.  usque  adeo  in 
teneris  assuescere  multum  est.  Quod  si  obstetrices  in  uno  capite  fingendo  laborant: 
ne  sit  facies  longa:  ne  rotunda:  ne  complanata:  cur  parentes  alias  negligant  habi- 
tudines:  quae  possint  deformitatem  aliquam  prae  se  ferré?  Ñeque  tamen  inficior  esse 
quaedam  corporis  lineamenta  quae  potius  frangí  quam  flecti  possint.  Qui  enim 
frontones  dicti  sunt  &  capitones  &  nasones  &  chilones  &  mactici  a  magnitudine 
frontis  capitis  nasi  labrorum  corrigi  non  posunt.  at  possunt  simi:  possunt  ualgi 
possunt  flacci.  Quid  quod  quaedam  uitia  corporis  peruersa  consuetudine  inolescunt: 
Vt  quod  Varro  in  libris  de  analogía  scribit.  Si  quis  puerorum  inquít  per  delicias 
pedes  male  poneré  atque  imitari  uacias  aut  uaros  coeperit:  hos  corrigere  oportet. 
Contra  si  quis  consuetudine  ambulandi  iam  factus  sit  vacia  aut  compernix.  Vacias 
et  compernes  eos  appellat  Varro:  qui  inter  ambulandum  genua  introrsum:  varos  qu¡ 
extrorsum  distorquent.  Ergo  a  principio  instituendus  est  puer:  ut  rectus  incedat: 
isque  postea  varos  uacias  compernes  ridere  possit:  iuxta  illud  poetae.  Loripedem 
rectus  derideat  aethiopem  albus.  et  illud  persij.  tibi  recto  viuere  talo  ars  dedit.  Vt 
tamen  distorta  membra  corrigantur:  aut  recta  distorqueri  non  possint:  faciendum 
est  quod  Aristóteles  quasdam  gentes  factitasse  scribit:  ut  quibusdam  organis  ac  in- 
strumentis  ad  hoc  utantur.  Nam  qui  orbati  aut  prodigio  insignes  nascuntur:  exter- 
minandos  esse  a  ciuitate  idem  autor  praecipit.  Illud  uero  quis  ferat  quod  nutrices  in 
hispania  nostra  faceré  consueuerunt:  quae  cum  inuoluunt  fascijs  infantem:  brachia 
in  partem  anteriorem  ad  vmbilicum  contrahentes  alterum  alteri  super  imponunt. 
Ex  quo  fit  ut  plerique  omnes  hispani  sint  propemodum  gibberosi:  aut  capite 
obstippo  &  in  partem  anteriorem  prono.  Ñeque  illud  magis  tolerandum:  quod 
brachia  ad  paucos  dies  quam  sunt  nati  exerunt:  quod  ipsum  lacertos  torosque 
facit  imbecilliores.  A  principio  igitur  recta  brachia  lateribus  coxis  ac  femoribus 
aptanda  sunt:  quae  tametsi  suapte  natura  in  partem  anteriorem  ad  complexus 
inclinantur:  nihilominus  diuaricanda  sunt  atque  mudice  retrorsum  flectenda:  ñeque 
prius  vinculis  nexibusque  fasciarum  liberanda  quam  infanti  primus  risus  contigerit: 
qui  est  illi  quantumuis  praecox  a  natali  die  quadragesimo.  Sic  enim  et  status  ipse 
rectus:  &  brachia  euadent  robustiora.  Illud  praeterea  non  est  dissimulandum:  quod 
Aristóteles  scribit  gallos  faceré  consueuisse:  ut  ilumine  gélido  recens  natos  immer- 
gerent:  tenuioribusque  amiculis  inuoluerent.  Id  namque  multum  confert  et  ad 
corporis  sanitatem:  &  ad  naturae  jniurias  tolerandas.  Non  omittenda  est  quoque  in 
hac  aetate  saltatio:  quatenus  ¡ngenuorum  filios  decet:  non  gestus  motusque  totius 
corporis:  ne  manus  et  brachia  sint  rustice  et  indocte  posita.  ne  status  indecorus.  ne 
qua  in  proferendis  pedibus  inscitia.  ne  caput  oculique  ab  alia  corporis  inclinatione 
dissideant:  cum  praesertim  haec  chironomia  ab  illis  temporibus  heroicis  orta  sit:  &  a 
Socrate  atque  Platone  in  parte  uirtutum  ciuilium  posita.  &  a  Crysippo  in  praeceptis 
de  liberorum  educatione  non  omissa.  Nam  alimmatica.  I.  vnctoria  &  pedotriuica. 
I.  puerorum  exercitoria  &  palestrica  idest  luctatoria:  quae  artes  iampridem  interci- 
derunt:  non  nimium  saeculo  nostro  sunt  desiderandae.  Sed  de  ijs  quae  ad  corporis 
curam  pertinent  hactenus  dictum  sit:  nunc  ad  animi  dotes  formandas  accedamus. 

CAPUT  V 
Quid  puer  i  intra  quinquennium  faceré  debent. 

Aristóteles  omnium  quos  ego  vnquam  legerim  autor  diligentissimus  in  calce 
libri  septimi  de  república  ante  quinquennium  pueros  non  esse  alicui  disciplinae 


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admouendos  putat:  ñeque  labores  perferre  cogendos.  &  subdit  causam  quod  cre- 
scere  impediretur.  esse  tamen  quaedam  in  ea  aetate  quae  iam  ad  futuro  mores  per- 
linere  possint.  puta  ne  picturas  turpes  contemplentur.  ne  cum  seruis  aut  cum 
seruili  hominum  genere  conuictum  habeant.  ne  quicquam  obscenum  audiant. 
Quoniam  ut  ait  ad  turpiter  loqui  sequitur  et  turpiter  faceré.  Sed  ñeque  fabulis 
inanibus  sed  i  1  lis  tantum  quae  aliquando  vsui  esse  possint:  animum  intendant. 
quales  sunt  Aesopi  fabulatoris  ex  phrygia.  quales  Luciani  amoenissimi  scriptoris. 
Scitumque  est  illud  Diogenis  qui  interrogatus  quaenam  essent  illa  quae  pueros 
adiscere  oporteret:  quaecunque  inquit  sunt  profutura  illis  cum  fuerint  uiri.  Quid 
quod  ea  ipsa  quae  teneris  annis  imbibuntur  tenacius  haerent:  atque  nos  in  sene- 
ctutem  usque  comitantur.  Id  ex  eo  contingit:  quod  omnia  prima  nos  magis  dele- 
ctant:  &  quibus  máxime  delectamur:  eis  postissimum  acquiescimus.  Itaque  non 
mate  censebat  Plato  qui  ab  ipsa  statim  teñera  aetate  pueros  ita  instituendos  esse 
praecipit:  ut  gaudeant  doleantque  ijs  rebus  quibus  gaudere  atque  doleré  oportet.  i 
Sed  de  his  alias:  nunc  ad  aetatem  ulteriorem  in  qua  disciplinas  expectare  oportet: 
progrediamur. 

CAPUT  VI 
Quo  tempore  pueris  incipiendum  est  daré  operam  litteris  et  moribus. 

Qui  hominis  aetatem  per  hebdómadas  hoc  est  per  septennia  diuiserunt:  in  quae 
puerorum  exercitia  partiti  sunt:  fortasse  non  male  dixerunt.  Nam  et  aristoteles  in 
primo  septennio  parcendum  esse  teneris  putat:  cruoque  adiunxit  septennia  quae  sunt 
disciplinis  acommodanda.  alterum  post  primum  septennium  ad  pubertatem:  alte- 
rum  a  pubertate  ad  annum  primum  et  uigesimum.  Hesiodus  quoque  et  Eratos- 
thenes  alijque  complures  idem  sentiunt  causamque  aíTerunt:  quod  illa  actas  et 
disciplinarum  intellectum  capere  et  laborem  pati  non  possit.  Sed  melius  qui  nullum 
tempus  uacare  cura  uolunt:  ut  Chrysippus.  Nam  is  quamuis  triennium  nu- 
tricibus  dederit  tamen  ab  illis  quoque  iam  formandam  quam  optimis  institutis 
mentem  infantium  iudicat.  Sequendaque  potius  ingeniorum  distinctio  est.  Nam 
inuenias  ...(?)  quosdam  pueros  acrius  persipere  atque  sentiré  quam  quinquennes: 
&  hos  medius  dictata  reddere  quam  septennes.  Et  quanquam  todo  illo  ...(?)  sep- 
tennio non  possit  tantum  eflici:  quantum  octauo  anno  insequcnti:  cur  non  illud 
quantulumcumque  est  lucrum  faciemus.  Nam  quamlibet  parum  sit:  quod 
contulit  aetas  prior:  maiora  tamen  aliqua  discet  puer  eo  ipso  anno  quo  mi- 
nora didicisset:  et  hoc  per  singulos  annos  prorogatum  in  summam  proficit  Et 
quantum  in  infamia  praesumptum  est  temporis:  id  totum  adolescentiae  acquiritur. 
Qui  uero  teneris  parcendum  esse  dicunt:  non  uident  nullum  esse  tempus  quo  non 
pueri  aliquid  agant?  Videas  illos  nunc  currentes:  nunc  salientes:  nunc  pronos: 
nunc  supinos:  lapsantes  praecipitesque  cadere:  nunc  ludere:  nunc  iocari:  nunc 
nugas  agere.  Cur  non  igitur  labores  illos  in  meliores  usus  conuertant?  Ñeque 
infidas  eo  dandan  esse  studijs  remissionem  et  quietem:  sed  &  ipsas  litteras  licet 
illis  per  lusum  quoque  discere.  Et  quamquam  in  illis  addiscendis  sit  labor:  non 
tamen  intelligunt  in  eo  laborare.  Sed  quemadmodum  in  superioribus  dictum  est: 
cum  in  anima  nostra  duae  sint  naturae  altera  rationalis  siue  intellectiua:  altera 
irrationalis  siue  appetitiua:  utraque  iam  inde  ab  incunabulis  instituenda  est:  cum 

i     Aquí  hay  en  el  Ms.  28  lineas  borradas  ó  canceladas,  cuyo  contenido  resulta  fuera  del  plan 
del  autor. 


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praesertim  altera  sine  altera  perfici  non  possit.  Quoniam  ñeque  in  maliuolam 
^animam  intrabit  sapientia  »:  ñeque  rursus  sapiens  maliuolus  erit:  ñeque  e  diuerso 
ignorans  studiosus.  Nam  ut  ait  satyricus  poeta  2.  nullo  farre  litabis:  haereat  in  stultis 
breuis  ut  semuncia  recti.  Haec  miscere  nephas.  Cum  igitur  institutum  opus  eo 
tendat  ut  ex  pueris  bonos  bapientesque  uiros  efiicere  possimus:  sic  litterarum  ratio 
hebendaest:  ut  mores  non  negligantur.  Quamobrem  in  hac  consideratione  quasi 
duobus  his  pedibus  ingrediendum  nobis  est.  ita  tamen:  ut  si  alterutrum  simul  effici 
non  possit:  morum  ratio  semper  anteponatur.Sed  quia  opus  est  paedagogo  atque 
custode  ad  eam  rem  consequendam:  qualis  esse  is  debeat  paucis  absoluemus. 

CAPUT  VII 
Qualis  esse  debeat  paedagogus. 

Qucmadmodum  puerperium  nutrix:  ita  nutricem  sequitur  paedagogus:  merque 
tamen  suppositicius.  Nam  sicut  matris  loco  succedit  nutrix.  sic  paedagogus  in  lo- 
cum  patris  substitur.  Quod  si  naturam  ducem  sequeremur:  nec  mater  laborem 
nutriendi:  nec  pater  erudiendi  curam  omitteret.  Nam  quis  per  deum  immortalem 
maiori  cum  charitate  liberos  educabit:  mater  quae  peperit:  &  pater  qui  genuit:  an 
conductitia  nutrix:  mercenariusque  paedagogus?  Sed  utrumqu»  potesl  excusare 
sola  ualetudo:  patrem  etiam  reipublicae  tantum  administratio:  quse  semper  com- 
modis  priuatis  anteponenda  est.  Te  uero  per  quem  princeps  noster  supplicum 
libellis  respondet:  per  quem  summi  sacerdotis:  per  quem  caesaris:  per  quem  regum 
litteris  rescribit:  per  quem  totius  imperij  totque  regnorum  molem  moderatur:  in 
publica  commoda  peccare  dixerim:  si  uel  horam  quotidie  liberis  erudiendis  impen- 
deris.  Quare  eligendus  tibi  est  liberorum  paedagogus:  ita  tamen  ut  non  continuo 
omnem  curam  in  illum  reijcias:  sed  quemadmodum  i  1  le  pueris:  sic  tu  illi  quid  sit 
agendum  imperes.  Nam  si  tu  cuius  de  re  agitur.  negligens  fueris:  multo  negligen- 
tes ille  cum  pueris  aget.  Atque  ut  alphius  ille  foenerator  dicere  solebat:  debitores 
non  interpellando  ex  bonis  nomina  fieri  mala:  ita  paedagogus:  si  non  crebras  a 
pueris  operas  exigat:  atque  pater  rursus  a  paedagogis  quantum  illi  in  dies  profi- 
ciant:  omnis  parentum  spes:  quam  de  filijs  ab  initio  conceperunt:  intercidat  necesse 
est.  Erit  ¡taque  paedagogus  assiduus  studiorum  exactor:  crebras  ab  illo  operas  exi- 
get:  ne  sibi  contingat  Cratetis  illud  thebani:  qui  cum  ingenij  non  uulgaris  puerum 
deprehendisset  indoctum:  paedagogum  iussit  uerberibus  caedi;  Sed  pro  dolor  nunc 
paedagogorum  negligentia  sic  emendari  uidetur:  non  ut  pueri  faceré:  quae  recta 
sunt:  cogantur:  sed  cur  non  fecerint:  puniantur.  Sit  igitur  paedagogus:  ut  fabius 
noster  3  ait:  eruditus  plañe:  aut  se  non  esse  eruditum  fateatur.  Nam  qui  se  putat 
eruditum:  cum  non  sit:  is  necesse  est  ut  stultitiam  suam  perdoceat:  seque  ipsum 
miserosque  pueros  frustra  excrutiet.  Est  enim  sapientis  signum  posse  docere:  ex 
eo  quod  scit  ordinare  praecepta  quae  traditurus  est  4.  Quid  igitur  expectes  ab  eo  qui 
sit  insipiens?  Lucida  obscurabit:  explícita  inuoluet:  candida  maculis  illinet.  Nam 
quid  in  salebris  faciet  qui  cespitat  in  plano?  Quid  quod  doceri  a  peritioribus  de- 
dignatur:  maluntque  suos  errores  impudenter  ingerere:  quam  ignorantiam  suam 
ingenue  confitentes:  ea  quae  ignorant:  pudenter  addiscere  5.  Nunc  uero  quod  illi 
delirant:  ¡nfoelices  pueri  plectuntur:  caeduntque  discípulos:  cum  ex  Cratetis  sen- 
tentia  ipsi  potius  caedendi  sint.  Ñeque  enim  hac  castigatione  opus  erit  si  quemad- 

1    Al  margen:  Salomón.— 2  Al  margen:  Pefslus.— 3  Al  margen:  Quintilianus.— 4  Al  margen: 
Aristóteles. — 5  Al  margen:  Horatiu*. 


BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS  63 

modum  diximus  assiduus  studiorum  exactor  fuerit  pueri  custos.  Quid  quod  uer- 
beribus  pueros  saeuire  deforme  ac  seruile  est:  et  certe  si  aetatem  mutes:  iniuria. 
Deinde  quod  si  cui  est  animus  tam  illiberalis:  ut  obiurgatione  non  corrigatur:  is 
etiam  ad  plagas:  ut  pessima  quaeque  mancipia:  durabitur.  dimhtetque  aurículas  ': 
vt  iniquae  mentís  asellus:  cum  grauius  dorso  subit  onus.  Pudore  igitur  potius  quam 
metu  retinendus  est  puer:  quem  uolumus  in  bonam  frugem  perducere.  Vulgatum 
est  illud  Diogenis  cynici:  qui  cum  uidisset  puerum  prae  nimia  verecundia  perfu- 
disse  faciem  rubore:  Confide  inquit  fili:  nam  hic  est  probitatis  color. 

CAPUT  VIII 

De  moribus  et  ofjicio  prceceptoris. 

Svmat  praeceptor  ante  omnia  parentis  erga  discípulos  animum:  ac  succedere  se 
in  eorum  locum:  a  quibus  sibi  tradantur  liberi:  existimet.  Ipse  ñeque  habeat  uitia 
ñeque  ferat.  Non  austeritas  eius  tristis:  non  dissoluta  sit  comitas:  ne  inde  odium; 
hinc  contemptus  oriatur.  Plurimus  illi  de  honesto  ac  bono  sermo  sit.  Nam  quo 
saepius  monuerit:  hoc  rarius  castigabit.  Minime  iracundus:  non  tamen  eorum  quae 
emendanda  erunt  dissimulator.  Simplex  in  docendo.  patiens  laboris.  assiduus  potiut 
quam  modicus.  Interrogantibus  libenter  respondeat:  non  interrogantes  perconten- 
tur  ultro.  In  laudandisdiscipulorum  dictatis  nec  malignus  nec  effusus.  Quia  res 
altera  tedlum  laboris:  res  altera  securitatem  parit.  In  emendandis  quae  corrigenda 
erunt  non  acerbus  minimeque  contumeliosus:  nam  id  quidem  multos  a  proposito 
studendi  fugat:  quod  quidam  sic  obiurgant:  quasi  oderint.  Ipse  aliquid  immo 
multa  cotidie  dicat:  quae  secum  audita  referant.  Licet  enim  satis  exemplorum  ad 
imitandum  ex  lectione  suppeditet:  tamen  viua  illa  ut  dicitur  uox  alit  plenius: 
praecipueque  praeceptoris:  quem  discipuli:  si  modo  recte  sunt  instituti  &  amant  et 
uerentur.  De  quibus  paulo  post  sumus  dicturi.  Illud  semper  prae  se  feret  bonus 
i  1  le  praeceptor:  ut  ambitiosis  utilia  anteponat:  et  cum  adhuc  rudia  tractabit  ingenia 
non  statim  oneret  infirmitatem  discentium:  sed  temperet  uires  suas  &  ad  intelle- 
ctum  audientis  descendat.  Nam  ut  uasa  oris  angustí  superfusam  humoris  copiam 
respuunt:  sensim  autem  influentíbus  uel  etiam  instillantibus  complentur:  sic 
animi  puerorum  quantum  excipere  possint  uidendum  est.  Nam  maiora  intellectu 
uelut  parum  aptos  ad  percipiendum  ánimos  non  subibunt. 

CAPUT  VIII 
An  prceceptori  óptimo  sint  protinus  tradendi  pueri. 

Sed  an  protinus  praeceptori  óptimo  tradendus  sit  puer:  an  apud  minorem 
quendam  aliquandiu  detinendus  potest  in  dubitationem  uenire.  Nam  in  artibus 
instituendis  mediocritas  praeceptoris  aptíor  esse  uidetur:  et  ad  suscipiendas  primas 
litterarum  molestias  minus  superba:  &  quod  illius  doctrinam  commodius  discipuli 
intelligent:  faciliusqué  imitabuntur.  Sed  hac  in  re  non  est  diu  elaborandum:  us 
ostendamus  quanta  in  eluendis:  quae  semel  insederunt:  vitijs  difficultas  sequatur: 
cum  geminatus  labor  sit  subeundus:  dedocendi  prius  et  postea  docendi.  Propter 
quod  Timotheum  clarum  in  arte  tibiarum  ferunt  duplices  ab  2  ijs:  quos  alius 
instituisset:  solitum  exigere  mercedes  quam  si  rudes  traderentur.  An  Philippus 

I    Al  margen:  lloratius.— 2  AI  maígen:  An.  maiores. 


64  REVISTA   DE   ARCHIVOS 

macedonum  rex  Alexandro  filio  suo  prima  litterarurn  elementa  tradi  ab  Aristotele 
summo  eius  aetatis  philosopho  uoluisset:  aut  ille  suscepisset  hoc  officium:  si  non 
studiorum  initia  a  perfectissimo  quoque  tractari  credidisset.  Error  tamen  in  re 
dúplex:  vnus  quod  interim  sufficere  pueris  minores  magistros  existimant  quod 
quidem  esset  adhuc  aliqua  ex  parte  tolerabile:  si  eiusmodi  praeceptores  minus  do- 
cerent:  non  peius.  Alter  quod  eos  qui  ampliorem  doctrinse  facultatem  sint  conse- 
cuti  non  putant  uelle  ad  minora  descenderé.  Sed  is  qui  non  uult:  in  numero  prae- 
ceptorum  non  est  habendus.  Posse  autem  máxime  si  uelit:  optimumquemque 
perspicuum  est.  Primum  quod  eum:  qui  doctrina  caeteris  praestet:  illa  quoque:  per 
quae  ad  eam  peruenitur:  diligentissime  percepisse  credibile  est.  Deinde  quia  pluri- 
mum  in  praecipiendo  ualet  ratio:  quae  doctissimo  cuique  potissima  est.  Postremo 
quia  nemo  sic  in  maioribus  eminet:  ut  minora  deficiant.  Nisi  forte  leuiores  morbos 
curare  non  poterit  praestantissimus  medicus.  Prudens  itaque  praeceptor  et  docendi 
non  ignarus  submittet  se  ad  mensuram  discentis:  ut  uelocissimus  quisque  si  forte 
iter  cum  paruulo  faciet:  det  manum  et  gradum  suum  minuat:  nec  procedat  ultra 
quam  comes  possit.  Quid  si  plaerumque  accidit:  ut  faciliora  sint  ad  intelligendum: 
et  lucidiora  multo:  quae  a  doctissimo  quoque  dicuntur:  Et  quo  quisque  minus 
uolet:  hoc  se  magis  attollere  ac  dilatare  conatur:  ut  statura  breues  in  dígitos  eri- 
guntur:  &  plura  infirmi  minantur.  Erit  igitur  obscurior  quo  quisque  deterior. 

CAPUT  X 
In  quo  quisque  ualet  ingenio  in  eo  instituendus. 

Ingeniorum  praeterea  in  pueris  delectus  est  faciendus.  Nam  est  in  his  incredibi- 
lis  quaedam  varietas:  nec  pauciores  ingeniorum  fere  quam  corporum  inueniuntur 
differentiae.  Vnde  uisum  est  plaerisque  ita  quemque  deberé  instituere  ut  propria 
naturas  bona  per  doctrinam  fouerent:  et  id  potissimum  quo  tenderint  ingenia  adiu- 
uarentur:  et  in  eo  quo  quisque  imminet  proueheretur.  quoniam  adiecta  cura  na- 
tura magis  conualescat:  et  si  in  diuersa  ducatur  ñeque  in  his  quibus  minus  aptus 
est  satis  possit  efficere:  et  ea  in  quae  natus  videtur  deserendo  faciat  infirmiora. 
Quaedam  tamen  detrahere  et  nonnulla  addere  necesse  est.  quoniam  omnis  disci- 
plina implere  uult  quod  naturae  deest:  superuacuaque  erat  doctrina  si  natura  suf- 
ficeret.  Sed  ñeque  est  contra  naturam  pugnandum.  Non  enim  deserendum  id 
bonum:  si  quod  ingeneratum  est:  sed  augendum  ut  diximus:  addendumque  quod 
déficit.  An  uero  praeceptor  ille  clarissimus  Isocrates  cum  de  ephiro  atque  theo- 
pompo  sic  iudicaret:  ut  alteri  frenis  alteri  calcaribus  opus  esse  diceret:  aut  in  illo 
tarditatem  aut  in  hoc  concitationem  adiuuandam  esse  doctrina  existimauit:  cum 
alterum  alterius  natura  miscendum  arbitraretur.  Imbecillis  tamen  ingenijs  sic 
obsecuendum  est:  ut  in  id  quo  natura  uocat  ducantur.  Ita  enim  quod  solum  pos- 
sunt  melius  efficient.  Et  cum  non  omnia  possimus  omnes:  in  id  máxime  quod 
quisque  poterit  incumbat.  Nam  sunt  haec  dúo  uitanda  prorsus:  vnum  ne  tentes 
quod  effici  non  potest.  alterum  ne  ab  eo  quod  quis  optime  facit:  in  aliud  cui  mi- 
nus est  idoneus  transieras.  Ex  ingenio  praeterea  discipuli  tractandi  sunt  a  praece- 
ptore.  Quídam  namque  nisi  institeris  fiunt  remissiores:  quídam  imperia  indignantur: 
quosdam  continet  metus.  alios  continuatio  extundit:  in  alijs  plus  Ímpetus  facit. 
Haec  igitur  omnia  prospicienda  sunt  a  prudente  illo  praeceptore:  qui  ex  hoc  nomine 
laudem  sibi  querit:  et  parentum  spei  uult  satisfacere. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  65 

CAPUT  XI 
De  officio  discipulorum  erga  prceceptores. 

Ipsi  e  diuerso  pueri  ita  sunt  instituendi:  ut  preceptores  suos  ingenua  qua- 
dam  reuerentia  uenerentur  et  obseruent.  Nam  si  doctrinae  magna  pars  imitatione 
constat:  libentius  imitabuntur  eos  quibus  fauent:  quam  quos  despectui  habent.  Ita 
enim  fiet:  ut  ex  ore  praeceptoris  discipulus  pendeat.  ñeque  illum  minus  quam  ipsa 
studia  amet.  et  parentem  esse  non  quidem  corporis  sed  animi  credat.  ñeque  illum 
minus  reuereatur  quam  amet.  Vnde  illud  poetae...  maiorum  umbr...  tenuem  et 
sine  pondere  terram.  spirantesque  crocos:  et  in  urna  perpetuum  uer  qui  praecepto- 
rem  tamen  uoluere  parentis  esse  loco.  Multum  haec  obseruantia  studio  confert. 
Nam  et  illi  símiles  esse  concupiscent.  illum  audient  libenter.  illius  dictis  habebit 
fidem.  hinc  est  illud  uulgatum  usu  prouerbium.  opus  est  addiscentem  credere.  Et 
propheta  inquit.  Nisi  credideritis  non  intelligetis.  Sic  praeterea  emendati  non  ira- 
scentur:  laudati  gaudebunt.  Nam  ut  praeceptorum  est  docere:  sic  et  discipulorum 
prebere  se  dóciles.  Atque  hae  duae  res  ita  inter  se  coniurauerunt:  ut  altera  sine  al- 
tera effici  non  possit.  et  sicut  hominum  ortus  ex  utroque  párente  constat:  ita  eru- 
ditio  non  potest  coalescere  nisi  sociata  tradentis  accipientisque  concordia.  In  illo 
praeterea  instituendi  sunt:  ut  praeceptorem  magis  sequantur  quam  praecedant.  In 
dissertationibus  minime  sint  peruicaces.  ñeque  in  accipiendis  doctrinae  rationibus 
exigant  certitudinem  rei  de  qua  agitur:  nisi  secundum  subiectam  materiam.  ñeque 
in  rebus  agendis  petant  mathematicam  demonstrationem  ñeque  in  mathematecis 
persuasionem. 

CAPUT  XII 
Vtrum  domi  an  in  scholis  erudiendi  sunt. 

Quintilianus:  ut  est  autor  harum  rerum  curiosissimus:  disputat  hanc  questio- 
nem.  Vtrum  vtilius  domi  atque  intra  priuatos  parietes:  an  potius  in  scholarum 
frequentia  sub  publicis  praeceptoribus  pueri  sunt  erudiendi.  Qui  priuatim  instituen- 
dos  esse  putant:  duabus  rationibus  persuaden  uidentur.  Prima  quod  moribus  ma- 
gis consulant  fugiendo  turbam  hominum  in  ea  aetate  quae  sit  ad  uitia  máxime  pro- 
na. Altera  quod  quisquís  futurus  est  ille  praeceptor:  liberalius  témpora  sua  impen- 
surus  vni  uidetur  quam  si  eadem  in  plures  partiatur.  Quod  si  studijs  quidem  scolas 
prodesse.  moribus  autem  nocere  constaret:  potior  ratio  honeste  uiuendi  quam  opti. 
me  discendi  esset.  Quid  si  et  domi  sunt  multa  exempla  uitiatae  pueritiae:  nec  mino- 
rem  llagitijs  occasionem  secreta  prebuerunt.  Nam  et  potest  esse  turpis  domesticus 
ille  praeceptor.  nec  tutior  inter  seruos  malos  quam  inter  ingenuos  parum  modestos 
conuersatio  est.  et  potest  eligi  publicus  praeceptor  qui  sit  integer  uitae  scelerisque 
purus:  et  qui  nihil  nisi  graue  et  seuerum:  nihil  nisi  sanctum  et  castum  in  scholas 
suas  admittat.  Potestque  adhiberi  incorruptissimus  quidam  custos  et  comes  qui 
illum  deducat  et  reducat.  Quod  uero  isti  dicunt  in  studiis  vnum  vni  magis  posse 
uacare:  nihil  prohibet  istum  nescio  quem  vnum  esse  etiam  cum  eo  qui  in  scolis 
eruditur.  Igitur  qui  futurus  est  ciuis:  et  fortasse  reipu.  partem  administrandam 
aliquando  subiturus:  &  cui  in  máxima  hominum  celebritate  uiuendum  est:  assue- 
scatiam  atenero  non  reformidare  homines.  nec  illa  solitaria  et  uelut  umbratili  uita 
palescere.  Excitanda  mens  et  attollenda  semper  est:  quas  in  huiusmodi  secretis  aut 
languescit:  aut  contra  tumescit  inani  persuasione.  Necesse  est  enim  ut  sibi  nimium 
tribuat:  qui  se  nemini  comparat.  Deinde  cum  prodit  in  publicum  caligat  in  solé:  et 

3.»  ¿POCA. — TOMO  IX  5 


66  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

omnia  noua  offendit.  Sensum  uero  ipsum  qui  communis  dicitur  ubi  discet?  cuín 
segregarit  se  a  congressu:  qui  non  hominibus  solum:  sed  mutis  quoque  animalibus 
communis  esl.  Quod  si  Q.  Caecilium  M.  tullius  notat:  quod  litteras  graecas  lil ybei  & 
non  athenis.  Latinas  in  Sicilia  non  Romae  didicerit:  quid  sentiret  de  ijs  qui  non  in 
scholis  sed  domi  litteras  didiceruní?  Latius  patet  haec  ratio.  Nam  de  moribus  inge- 
nuaque  educatione  idsm  est  dicendum:  ñeque  putet  qui  uixerit  in  agro  urbanita- 
tem:  aut  qui  domi  inter  paternos  seruos  atque  ministros  aulicam  paletinosque  sales 
se  posse  assequi.  Sed  de  paedagogis  praeceptoribusque  hactenus. 

Este  manuscrito  perteneció  al  cronista  de  Valencia  D.  Agustín  Sales,  pues  de  su 
letra  va  escrito  en  la  hoja  que  le  precede:  Ex  libris  Doctoris  Augustini  Salesii, 
Historici  Valentini.  De  la  propia  mano,  al  margen  de  la  primera  página,  se  pone: 
Nicolaus  Antonius  hunc  non  vidit.  Bibliot.  t.  I.  p.  iog.  La  letra  del  manuscrito  y 
li  filigrana  del  papel  (que  es  el  guante  con  la  estrella),  son  de  últimos  del  siglo  xv; 
la  puntuación  igual  á  la  del  Paral ipomenon  del  Gerundense ,  publicado  por  el 
mismo  Nebrija. 

La  copia  hecha  por  nosotros  está  calcada  en  el  manuscrito  de  Sales,  hasta  con 

las  equivocaciones  ortográficas  del  amanuense.   El   manuscrito  formó  parte  del 

tomo  XXIX  de  Varios  de  la  biblioteca  de  Mayáns,  y  consta  de  i5  hojas  de  0,20  por 

o,  1 5  cm.,  con  unas  3o  líneas  en  cada  página. 

Por  la  copia, 

R .  Chabás. 

NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 

Répertoire  alphabótique  des  théses  de  Doctorat  es  Lettres  des  Univer- 
sités  frangaises  (1810-1900).  Avec  table  chronologique  par  Universités  et  table 
détailléedes  matiéres,  par  M.  Albert  Maire. — Besanijon,  Imp.  V.  Paul  Jacquin, 
igo3. — 8.°,  vi-226  págs. 

Una  de  las  pruebas  más  concluientes  de  lo  imperfectos  que  resultan  en  España 
los  estudios  oficiales,  son  las  tesis  doctorales  tal  como  generalmente  se  vienen  ha- 
ciendo; contadas  son  las  que  revelan  un  profundo  conocimiento  de  la  materia  sobre 
que  versan  y  menos  aún  las  que  contienen  algo  nuevo;  hechas  con  retazos  de  obras 
corrientes,  son  la  antitesis  de  las  que  se  redactan  en  el  extranjero,  no  concibiéndose 
aquí  el  que  un  discurso  doctoral  exija  muchas  veces  penosos  viajes,  no  pequeños 
dispendios  y  años  de  continuo  estudio.  De  poco  sirve  el  ejemplo  que  nos  dan  los 
norteamericanos,  alemanes,  rusos  y  de  otras  naciones,  algunos  de  cuyos  estudiantes 
hemos  visto  residir  en  España  largas  temporadas,  reuniendo  materiales  en  nuestras 
bibliotecas  para  el  objeto  indicado. 

Así  que  nada  tiene  de  particular  que  muchas  de  sus  tesis  doctorales  sean  mono- 
grafías útilísimas  y  la  última  palabra  en  ciertos  asuntos.  Por  tal  razón  es  plausible 
la  iniciativa  del  señor  Maire  al  imprimir  un  catálogo  de  las  presentadas  en  Francia; 
catálogo  en  el  que  vemos  bastantes  que  versan  acerca  de  nuestra  Historia  y  Lite- 
ratura, cuales  son:  Arnould(E.  C.  J.),  Quid  de  pueris  instituendis  senserit  Ludo- 
vicus  Vives;  Baret  (B.),  Elude  sur  la  rédaction  espagnole  de  l'Amadis  de  Gaule  de 
García  Ordoñe^  de  Montalvo;  Baudrillart  (H.  M.  A.),  Philippe  V  et  la  cour  de 
F ranee  (1700- 171 5);  Berger  (E.),  Histoire  de  Blanche  de  Castille  reine  de  France; 
Bjissonnade  (P.  M.  C.  B.),  Histoire  de  la  reunión  de  la  Navarre  a  la  Castille;  Déla- 


BIBLIOTECAS  Y~MtJSEOS  67 

vigne  (F.),  De  lyrica  apud  Prudentium  poesi;  Desdevises  di  Dezert  (G.  N.J,  Don 
Carlos  <f Aragón,  prince  de  Viane;  Faguet  (E.  A.),  De  Aurelii  Prudentii  carmi- 
nibus  lyricis;  Gaudeau  (B.),  Étude  sur  Fray  Gerundio  et  sur  son  auteur  le  P.  José 
Francisco  de  Isla;  Gi  ardía  (J.  M.  M.)>  Essai  sur  l'ouvrage  de  J.  Hitarte,  «Examen 
de  ingenios»;  Mariéjoi.  (J.  H.),  Un  lettré  italien  á  la  cour  d'Espagne:  Pierre 
Marlyr  d'Anghiera;  sa  vie  et  ses  oeuvres;  Petit  (E.)i  André  Doria  (1466-1560); 
Puech  (M.  P.  A.  J.),  Prudence.  Étude  sur  la  poésie  latine  chrétienne  au  I  Ve  siécle; 
Royer  (N.  C.  J.  B.),  Elude  littéraire  sur  l' Araucana  d'Ercilla. 

Otras  varias  se  podrían  citar,  pero  basta  con  las  mencionadas,  algunas  de  ellas 
trabajos  definitivos  en  la  materia,  para  que  se  eche  de  ver  con  cuánta  más  seriedad 
que  en  España  se  escriben  las  tesis  doctorales  en  Francia.  De  esperar  es,  sin  embar- 
go, que  la  disposición  dictada  por  el  Sr.  Conde  de  Homanones  cuando  fué  Ministro 
de  Instrucción  pública,  obligando  á  imprimir  las  tesis  doctorales,  nos  haga  avanzar 
algo  en  este  camino,  pues  no  es  lo  mismo  escribir  un  discurso  para  luego  archivar- 
lo, que  para  entregarlo  á  la  publicidad. 

Al.  S.  y  S. 

Piezas  de  títulos  de  comedias.  Saggi  e  documenti  inediti  o  rari  del  Teatro 
spagnuolo  dei  secoli  xvn  e  xvm,  per  il  Dott.  Antonio  Restori. — Messina,  Tip. 
di  Rosario  Alicó.  1903. — 8.°,  283  págs. 

El  Sr.  Restori,  cuyos  vastos  conocimientos  de  Literatura  española  son  dema- 
siado notorios  para  que  insistamos  en  ellos,  con  pleno  dominio  del  asunto  estudia 
el  mencionado  género  de  composiciones  que  no  por  ser  generalmente  pesadas  y 
monótonas  dejan  de  tener  importancia,  sobre  todo  para  la  historia  del  Teatro.  De 
ellas  reproduce  las  principales,  cuales  son:  una  Loa  sacramental  de  Lope  de  Vega; 
unas  décimas  atribuidas  á  Felipe  IV;  un  romance  anónimo  del  siglo  xvn,  llamado 
Del  rey  sin  reino,  por  empezar  con  el  título  de  esta  comedia  de  Lope  de  Vega;  va- 
rias poesías  del  ingenioso  y  desvergonzado  escritor  alcarreño  D.  Alanuel  de  León 
Marchante;  unas  redondillas  insertas  en  la  Flor  de  Academias,  de  Lima;  unas  dé- 
cimas de  Gerardo  Lobo;  otras  en  que  se  llora  la  muerte  de  la  divina  Ladvenant; 
una  carta  en  prosa  al  infortunado  Conde  de  O'Reilly  que  dejó  tan  mal  parado  el 
honor  de  España  ante  los  nuros  de  Argel;  una  loa  de  Benavente  escrita  para  los 
comediantes  Pedro  Ascanio  y  Antonio  de  Rueda;  el  Entremés  del  Doctor  Carlino; 
una  mogiganga  de  Suarez  de  Deza;  la  Comedia  famosa,  Amor,  ingenio  y  muger; 
un  entremés  de  Alonso  de  Olmedo;  un  baile  que  acaso  sea  del  mismo  autor;  otro 
rotulado  Del  retrato  y  una  tonadilla.  Acaba  el  libro  con  un  índice  de  las  obras 
dramáticas  citadas  en  las  anteriores  composiciones. 

Ai.  S.  y  S. 

Orígenes  7  estado  actual  de  la  Biblioteca  del  Instituto  de  Jovella- 
nos,  por  Jesús  F.  Martínez  Ei.orza. — Gijón.  L.  Sangenis,  1902. — 196  págs.  8.°, 
con  tres  grabados  y  un  plano. 

Al  desprendimiento  del  Sr.  D.  Eduardo  de  Llanos  Cifuentes  Alvarez  de  las  As- 
turias se  debe  la  publicación  de  esta  interesante  monografía,  que  obtuvo  medalla  de 
plata  en  la  Exposición  regional  gijonesa  de  1899. 

Cincuenta  y  dos  páginas  están  destinadas  á  la  historia  del  establecimiento  y  á 
exponer  las  reformas  que  necesita.  Ocupan  el  resto  del  tomo  trece  apéndices  con 
cuadros  cronológicos  de  bibliotecarios,  clasificaciones  de  obras,  descripción  de  im- 
presos y  manuscritos,  plan  de  arreglo  de  la  Biblioteca  y  resumen  numérico  de  las 
obras  que  contiene,  que  ascienden  á  12.912  volúmenes. 


68  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

No  debe  escasearse  el  elogio  al  trabajo  del  Sr.  E  lorza,  quien  ha  demostrado  con 
él  su  aplicación  y  su  celo  por  el  establecimiento  en  que  sirve.  En  sus  páginas  en- 
contrará el  curioso  las  cédulas  de  algunos  incunables  y  manuscritos  y  de  muchos 
libros  raros  ó  curiosos;  de  un  libro  de  Horas  manuscrito,  con  miniaturas,  proba- 
blemente del  siglo  xv,  y  de  otro  impreso  en  i52o  por  Thielman  Heruer. 

Para  que  se  crea  en  la  sinceridad  del  elogio,  preciso  es  que  no  se  oculten  los  pe- 
queños defectos  que  en  toda  obra  humana  se  escapan,  y  la  circunstancia  de  ser 
compañero  nuestro  el  autor  nos  obliga  doblemente  á  exponerlos. 

Así,  por  ejemplo,  hubiera  sido  de  desear  que  los  nombres  de  autores  latinos  ó 
de  obras  escritas  en  latín  aparecieran  siempre  en  nominativo  en  la  primera  línea,  de 
versales,  y  no  en  los  distintos  casos  de  la  declinación,  como  se  estampan,  tanto 
más,  cuanto  que  á  continuación  vuelven  á  repetirse  con  arreglo  á  la  portada  de  la 
obra.  La  indicación  de  Anónimo  en  el  principio  de  tantas  cédulas  hace  muy  penosa 
la  busca  de  una  obra,  siendo  preciso  leerlas  todas  para  hallar  la  que  se  desea.  Ade- 
más, de  alguna  de  las  clasificadas  como  anónimas  pudo  fácilmente  averiguarse  el 
autor.  No  se  observa  con  gran  rigor  el  orden  alfabético,  como  puede  verse  en  la  pá- 
gina no:  Cortes,  Corpus...;  Aguilar  y  Leyva  antes  que  Aguilar,  Lvllii  antes  que 
Lulli,  Palmyreno  y  Palmyreni,  Valle  y  Val  verde;  se  nota  inconsecuencia  en  es- 
cribir Bolognese  (F.  Leandro  Alberti)  y  Pavli  Aemilii  Veronensis,  Pavli  Jovii 
P.  Pithoeii,  Rii  (Martini  Antonii  del),  etc.,  etc. 

La  clasificación  de  las  secciones  (pág.  182)  ofrecería  también  bastantes  reparos, 
si  mi  propósito  fuera  la  critica  detallada  de  la  obra.  Así,  por  ejemplo,  la  sección  de 
Clásicos,  existiendo  la  de  Literatura;  la  subsección  de  Combates,  en  Marina,  que 
estaría  mejor  en  Historia;  los  Viajes,  en  Sociología;  la  sección  injustificada  de  Ex- 
tranjeros, etc.  Es  seguro  que  con  más  detenimiento  el  autor  podrá  rectificarla  po- 
niéndola en  armonía  con  las  exigencias  modernas  de  toda  clasificación  algún  tanto 
metódica. 

Estos  lunares  no  amenguan  el  mérito  que  de  derecho  corresponde  á  nuestro 
compañero,  y  se  los  advertimos  en  la  seguridad  de  que  su  buen  talento  reconocerá 
inmediatamente  la  justicia  de  las  anteriores  observaciones.  Sírvale  también  de  dis- 
culpa que  cuando  imprimió  su  obra  no  pudo  aún  consultar  las  instrucciones  para 
la  redacción  de  Catálogos,  publicadas  por  la  Junta  del  Cuerpo  en  este  año. 

A.  P.  y  M. 

Hans  Eiix  von  Chur.  Ein  deutscher  Buchhándler  in  Valencia  im  XV.  Jahrhun- 

der,  voñ.  Prof.  Dr.  K..  Haebler. 

Este  interesante  trabajo  ocupa  las  págs.  147-162,  de  la  Zeitschrift  für  Bücher- 
freunde,  (cuaderno  4.0  Julio  de  i()o3).  Está  ilustrado  con  una  hermosa  reproduc- 
ción de  la  primera  página  del  «Tirant  lo  Blanch»,  Valencia,  Spindeler,  1490,  ejem- 
plar del  Museo  británico. 

Empezando  por  rendir  el  debido  tributo  á  las  peregrinas  noticias  que  acerca  de 
la  vida  y  obras  de  los  primitivos  impresores  alemanes  de  Valencia,  ha  publicado  el 
Sr.  Serrano  Morales,  estudia  en  este  artículo  el  Sr.  Haebler,  con  su  reconocida 
competencia,  los  trabajos  de  los  maestros  alemanes  desde  Lambert  Palmart,  impre- 
sor del  célebre  incunable  de  las  «Trobes  en  lahor  de  la  Ver  ge  Maria»  hasta  el  ci- 
tado Hans  Rix,  de  cuya  vida  (1450- 1490)  y  trabajos  trata  extensamente. 

El  artículo  del  Sr.  Haebler  se  leerá  con  provecho  por  cuantos  se  interesan  por 
la  historia  del  arte  tipográfico  y  de  la  bibliografía.  A.  P.  y  M. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  69 

VARIEDADES 


ESPAÑA. — Burgos.  El  periódico  El  Castellano  publica  en  su  número  de  7  de 
Julio  un  artículo  titulado  Burgos  y  sus  monumentos,  en  el  que  su  autor  (Don 
José  María  García)  habla  de  una  ermita  de  Nuestra  Señora  del  Valle,  situada  á  cua- 
tro kilómetros  de  la  estación  de  Santa  Olalla,  en  el  arrabal  de  Monasterio  de  Rodi- 
lla, obra  que  califica  de  «monumento  precioso  de  estilo  románico,  cuya  existencia 
se  remonta  al  siglo  xi».  Ningún  autor  ha  nombrado  semejante  edificio,  y  es  lástima 
que  si  es  tan  notable  como  el  Sr.  García  dice,  no  haga  de  él  un  estudio  más  dete- 
nido, pues  apenas  le  dedica  unas  cuantas  líneas  para  pedir  que  sea  restaura- 
do.— EGQ. 

Madrid.  Conferencias  prácticas  y  publicas  en  el  Museo  de  Repro- 
ducciones Artísticas. — Siguiendo  la  costumbre  iniciada  el  pasado  año  en  el 
Museo  de  Reproducciones  artísticas  por  su  Director,  D.  José  Ramón  Mélida,  ha  ex- 
plicado éste  un  breve  curso  de  diez  conferencias  sobre  el  tema  Aspectos  del  arte  re- 
presentativo. Estas  conferencias  tuvieron  lugar  los  domingos,  desde  el  12  de  Abril 
al  14  de  Junio,  y  fueron  explicadas  en  las  mismas  salas  del  Museo,  ante  las  repro- 
ducciones sobre  las  cuales  habían  de  versar,  supliendo  con  fotografías  ó  grabados 
las  lagunas  que  no  dejan  de  advertirse  en  algunas  de  las  series  expuestas.  Han  te- 
nido por  consiguiente  un  carácter  práctico  que  acaso  sea  lo  que  más  á  contribuido 
á  mantener  la  atención  constante  de  un  público  distinguido  y  numeroso,  compues- 
to de  personas  de  todas  las  clases  y  condiciones  sociales,  entre  el  que  se  conta- 
ban algunas  señoras  y  aun  niños  y  algunos  alumnos  del  Fomento  de  las  Artes. 
Muchos  oyentes  tomaron  apuntes.  Honró  con  su  presencia  las  últimas  conferen- 
cias el  limo.  Sr.  Subsecretario  del  Ministerio  de  Instrucción  Pública  y  Bellas  Artes, 
Señor  Marqués  de  Casahiglesia,  que  se  mostró  muy  complacido  de  tan  útil  medio 
de  difundir  la  cultura  artística.  Las  conferencias  han  sido  en  lo  científico  de  carác- 
ter general,  apropiadas  á  la  vulgarización  de  los  hechos  demostrables  y  de  los  prin- 
cipios; en  la  forma  lo  más  sencillas  posible.  Expondremos  el  programa  del  dicho 
curso  y  los  puntos  sucesivamente  tratados  en  las  conferencias,  subrayando  la  men- 
ción de  las  reproducciones  ante  las  cuales  fueron  explicadas,  é  indicando  el  número 
de  oyentes  que  acudieron  cada  día  y  la  sala  en  que  se  efectuó.=-Aspectos  del 
Arte  representativo.  Curso  de  diez  conferencias  prácticas  y  públicas.  i.a  Con- 
ferencia (12  Abril. — 8^  oyentes. — Sala  oriental).  El  Realismo  egipcio.— La 
naturaleza  es  la  fuente  de  inspiración  de  los  artistas. — Periodos  del  Arte  egipcio. — 
El  realismo  menfita  representa  la  tendencia  instintiva  del  hombre  á  copiar  sincera- 
mente el  natural.— Antigüedad  y  carácter  de  la  estatua  de  Ra-em-ke^  comunmen- 
te llamada  de  Sheikh-el-beled. — Noticia  de  las  estatuas  de  Kefren  de  Gizeh  y  del  es- 
criba, existente  en  el  Louvre. — La  religión  favoreció  el  realismo  en  el  periodo  men- 
fita.— La  tumba  egipcia  y  la  creencia  en  «el  doble». — El  retrato  en  el  arte  menfita. = 
2.a  Conferencia  (19  Abril.— 108  oyentes. — Sala  Oriental).  El  hieratismo  orien- 
tal.— Qué  se  entiende  por  hieratismo. — Es  siempre  resultado  de  un  estado  social 
teocrático.— Orígenes  geroglíficos  del  arte. — Preponderancia  del  elemento  simbólico 
en  el  arte  egipcio  del  Imperio  tebano. — Relieves  del  templo  de  Abydos. — El  arte 
caldeo. — La  estela  del  Rey  babilonio  Marduk. — El  hieratismo  en  Asiria. — Épocas 


70  REVISTA  DE    ARCHIVOS 

del  arle  asirlo.— Relieve  del  genio  asirio  con  cabera  de  Águila. — Gran  relieve  del 
rey  Asur-nasir -pal. —Relieve  de  Assur-banihabal. — Caracteres  generales  y  con- 
vencionalismos distintivos  del  hieratismo  oriental. — El  realismo  de  los  animalistas 
asidos. — El  relieve  de  la  leona  herida.=3.a  Conferencia  (26  Abril. — 96  oyentes.— 
Sala  arcaica).— El  arcaísmo  griego. — Caracteres  del  arte  miceniano. — Influen- 
cia oriental  en  la  Argólida. — Relieve  de  los  leones,  de  Micenas.— El  arte  helénico. — 
La  influencia  greco-egipcia.— Grupo  de  esculturas  asiáticas. — Estatua  de  Cares. — 
Relieve  de  Samotracia. — Relieves  de  la  tumba  de  las  Arpías. — El  elemento  ori- 
ginal helénico. — Cabera  de  la  Hera  de  Olimpia. — Los  Apolos. — Apolo  de  Strad- 
ford. — Lucha  del  elemento  oriental  y  del  helénico. — Arte  jónio  y  arte  dorio. — Ar- 
caísmo etrusco. — La  Isis  de  Vulci.— Arcaísmo  ibérico. — Esculturas  del  Cerro  de 
los  Santos. — Periodo  de  transición  á  lo  clásico. — Elemento  realista. — Frontones  de 
Egina.—  Venus  del  Esquilino,  hasta  ahora  considerada  como  obra  de  imitación 
arcáica.^4.1'  Conferencia  (3  de  Mayo. — 88  oyentes. — Salón  central). — El  clasi- 
cismo griego. — Cómo  llegó  el  arte  griego  á  su  mayor  edad  ó  sea  al  clasicismo.— 
El  arte  adquiere  independencia  y  personalidad.— Fidias  representa  y  resume  el 
genio  griego. — Los  grandes  escultores. — Desarrollo  del  arte  griego. — El  elemento 
dorio  y  el  elemento  jónio. — Mármoles  del  Partenón. — Persistencia  del  estilo  de 
Fidias. — El  realismo  en  el  arte  clásico. — El  arte  argivo. — El  arte  ático. — La  expre- 
sión en  el  arte  griego. — La  Démeter  de  Gnido. — El  desnudo.— La  difusión  de  los 
principios  y  la  decadencia.  -(Fueron  señaladas  casi  todas  las  obras  clásicas  reuni- 
das en  el  salón).  5."  Conferencia  (10  de  Mayo. — 100  oyentes. — Sala  romana). 
El  naturalismo  romano.  Fondo  realista  del  arte  griego. — El  retrato  en  el 
arte  griego. — Busto  de  Atleta  de  Olimpia. — Estatuas  de  Sófocles,  Esquilo  y  Demós- 
tenes.— El  estudio  de  la  verdad  de  la  forma  en  el  Arte  helenístico. — Realismo  etrus- 
co.— Estatua  de  El  Orador.— Formación  del  arte  romano. — Gusto  por  lo  griego  en 
Roma. — Modo  de  representar  las  divinidades  y  los  conceptos  morales. — Estatuas  de 
Urania,  Polimnia  y  Pudicicia. — El  retrato  en  el  arte  romano. — Estatua  de  Livia 
Drusila. — El  desnudo. — Estatua  de  Germánico. — El  retrato  heroico.— Estatua  de 
Augusto  con  cupido  al  pie. — Retratos  naturalistas.— Estatuas  de  Augusto  togado, 
Aristóteles,  Menandro,  Commodo  joven. — Bustos  de  Julia,  Cicerón,  César,  herón, 
etcétera. — La  escultura  pintoresca;  relieves. — Relieves  bizantinos;  decadencia  del 
arte  antiguo. =6."  Conferencia  (17  Mayo. —  i3o  oyentes. — Sala  de  Industrias  de  la 
Edad  media  y  del  Renacimiento).  El  esplritualismo  cristiano. — El  arte  ro- 
mano-cristiano.— Transformación  del  arte  al  convertirse  en  expresión  de  la  idea 
nueva. — Los  estilos  medioevales. — La  tradición  antigua  en  la  Edad  Media.— Arte 
español. — Ara  visigoda. — Arqueta  de  Astorga. — La  evolución  del  arte  medioval. 
Arte  cristiano  hierático,  hasta  el  siglo  xn. — Paralelo  con  el  hieratismo  antiguo. — 
Tapas  de  libros  con  relieves,  del  siglo  xi.— Arcaísmo  medioeval  ó  período  gótico. 
Estatua  yacente  del  obispo  Mauricio. — Fondo  realista  del  arte  cristiano.— La  idea 
y  la  forma. —  Virgen  de  Toledo. — Esculturas  decorativas  de  Burgos  y  San  Juan 
de  los  Reyes  de  Toledo. =7. ■  Conferencia  (24  de  Mayo. — 1 23  oyentes. — Sala  italia- 
na). El  Renacimiento  de  lo  clásico.— Elementos  que  producen  este  movimien- 
to: el  arte  antiguo  y  el  natural. — La  tradición  medioeval  y  el  paganismo. — Reapari- 
ción del  desnudo  en  la  estatuaria.— El  arte  adquiere  nueva  personalidad. — Los  idea- 
listas.— Luca  della  Robbia.— Relieve  de  la  tribuna  de  Florencia. — Chiberti  y  los  ele- 
mentos griegos.  I  Puerta  del  Baptisterio  de  Florencia. — El  arte  dramático:  Dona- 
tello. — Relieve  de  la  tribuna  de  Florencia. — Estatua]  del  San  Jorge, — Mino  de 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  71 

Fiesole:  relieve  de  la  Virgen* — Miguel  Ángel  y  el  arte  grandioso. — Estatuas  del 
Moisés  y  del  Esclavo. —  Tumba  de  Cosme  de  Médicis.— Paralelo  entre  la  evolución 
del  arte  antiguo  y  la  del  Renacimiento. — Baecio  Bandinelli,  imitador  de  Miguel 
Ángel.— Sus  relieves.— Sansovino  y  el  arte  gracioso. — Juan  de  Bolonia  y  su  ele- 
gancia á  lo  Lysipo. =8.-ft  Conferencia  (3i  Mayo.- 94  oyentes. — Sala  española).  El 
realismo  Español.— El  Renacimiento  en  España. — Berruguete:  sus  esculturas 
miguelangelescas.  Su  realismo  en  el  sepulcro  de  Tavera.— Juan  de  Juni.— Su  Cristo 
yacente,  de  Valladolid. — Aficiones  anatómicas  en  el  Renacimiento.— Torrigiano: 
su  realismo;  su  estatua  de  San  Jerónimo.— Evolución  del  arte  Español. — El  ideal 
cristiano  y  el  realismo  patético.  -  Escuela  castellana.— Gregorio  Hernández. — Su 
Cristo  yacente,  del  Pardo. — Escuela  andaluza.—  Martínez  Montañés,  Alonso  Cano  y 
Juan  de  Mena. — Tipos  ascéticos.— El  retrato.— Busto  de  Gó/»gora.=9.a  Conferen- 
cia (7  de  Junio.— 98  oyentes.— Sala  española).— El  barroquismo.— Causas  del 
barroquismo;  juicio  y  estimación  que  merece. — Paralelo  entre  el  barroquismo  y  la 
decadencia  griega. — El  barroco  interpreta  el  género  religioso  á  la  manera  que  los 
antiguos  al  género  heroico. — El  Bernini. — Sus  bustos  del  Cardenal  García  y  del 
Vicio. — El  barroquismo  en  España.— Estatua  de  la  Concepción,  de  Toledo.—  Es- 
tatua del  Cardenal  D.  Pascual  de  Aragón.— Cabera  de  Quevedo. — El  gusto  barro- 
co en  Francia. — El  barroquismo  en  la  pintura. — El  techo  del  Casón,  por  Jordán. — 
Paralelo  con  el  arte  clásico. =  io.a  Conferencia  (14  de  Junio. — 11 5  oyentes. — Sala 
italiana.)  El  neo-cla3Ícismo.— El  gusto  barroco  como  movimiento  revolucio- 
nario provocó  una  reacción.— Escultores  que  buscaron  la  nueva  fórmula.— Hudón 
en  Francia,  Salcillo  y  Carmona  en  España.— Descubrimiento  de  Pompeya  y  gusto 
por  lo  clásico. — Teorías  de  Yl'inckelmann. — El  estilo  neo-clásico,  sus  caracteres. — 
Canova. — Su  estatua  de  Venus.  —  Torwaldsen.  —  Su  estatua  de  Mercurio  y  sus 
relieves  del  Día  y  la  Noche. — Alvarez.— Su  estatua  de  Gaminedes.—  Resumen  de  las 
conferencias:  paralelo  entre  la  evolución  del  arte  antiguo  y  la  del  arte  medioeval  y 
moderno. — Predominio  de  la  línea  recta  en  el  arte  hierático  y  de  la  curva  en  el 
arte  realista. —Es  posible  que,  como  desean  muchas  personas,  se  publique  un 
extracto  de  estas  conferencias. 

Osuna.  Según  nuestras  noticias,  en  Osuna,  de  cuya  antigüedad  romana  nos  que- 
dan tan  valiosos  restos,  se  han  descubierto  importantes  testimonios  de  su  pasado 
ante- romano.  El  descubridor  ha  sido  Mr.  Arthur  Engel,  distinguido  arqueólogo 
francés  que  pasa  en  el  mediodía  de  España  casi  todos  los  inviernos  y  de  cuyas  in- 
vestigaciones ya  tienen  noticias  los  lectores.  Al  comprender  Mr.  Engel  la  impor- 
tancia de  este  descubrimiento  compró  el  terreno  en  que  se  hacía  necesario  excavar 
y  dio  noticia  del  caso  al  gobierno  de  su  país,  que  comisionó  á  Mr.  Pierre  París, 
conocido  profesor  bórdeles,  el  cual  desde  Abril  se  halla  en  Osuna  practicando 
excavaciones.  El  parage  que  es  objeto  de  ellas  se  encuentra  más  alto  del  que 
sirvió  de  asiento  á  la  población  romana;  y  parece  que  en  un  sitio  todavía  más 
elevado  se  descubren  objetos  verdaderamente  prehistóricos.  El  importante  hallazgo 
á  que  aludimos  consiste  principalmente  en  estatuas  y  relieves  de  piedra,  de  un  arte 
tosco,  que  se  estima  de  carácter  cartaginés,  y  aparte  de  varios  objetos  una  porción 
de  piedras  que  debieron  ser  utilizadas  como  proyectiles,  de  los  que  se  arrojaban 
por  medio  de  catapultas;  y  es  de  notar  que  casi  al  mismo  tiempo  se  han  descubier- 
to junto  á  Túnez  otros  proyectiles  análogos,  también  de  origen  cartaginés. 


72 


REVISTA    DE    ARCHIVOS 


BIBLIOGRAFÍA 


(La  lengua  es  la  base  de  clasificación  de  nuestara  Bibliografía.  En  esta  se  incluyen  todos  los 
libros  de  cualquier  orden  y  los  trabajos  de  revistas  publicados  por  individuos  de  nuestro 
Cuerpo,  lo  cual  puede  servir  para  intentar  una  bibliografía  de  éste:  los  marcaremos  con  un  *. — 
En  la  Bibliografía  de  Revistas  siempre  que  no  se  indique  el  año,  se  entenderá  que  es  el  co- 
rriente.) 


LIBROS   ESPAÑOLES 

[i.°  Todos  los  de  historia,  en  la  acepción  más 
amplia  de  la  palabra,  desde  la  política  á  la  cien- 
tífica, y  los  de  sus  ciencias  auxiliares,  incluso 
la  filología  y  la  lingüística,  que  se  publiquen, 
editen,  reimpriman  y  extracten  en  la  España 
actual  y  sus  posesiones,  de  autor  español  ó  ex- 
tranjero, en  cualquiera  de  las  hablas  españo- 
las, ó  en  ó  fuera  de  España,  de  autor  español, 
en  lenguas  sabias.  2.0  Las  ediciones,  reimpre- 
siones y  antologías  hechas  en  ó  fuera  de  Espa- 
ña, de  libros  de  cualquier  materia  escritos  por 
autores  ya  muertos  no  contemporáneos,  espa- 
ñoles ó  extranjeros,  en  dichas  hablas,  ó  por 
españoles  en  lenguas  sabias,  dentro  de  la  ex- 
tensión de  los  antiguos  dominios  españoles. 
3.0  Las  traducciones,  arreglos,  refundiciones 
é  imitaciones  publicadas  en  ó  fuera  de  España 

Í)or  autores  vivos,  españoles  ó  extranjeros,  en 
as  mismas  hablas  ó  en  lenguas  sabias,  de  obras 
históricas  y  literarias  debidas  á  españoles  ya 
muertos.  4.0  Los  libros  notables  originales  de 
amena  literatura,  dados  á  luz  en  ó  fuera  de 
España  por  escritores  contemporáneos,  espa- 
ñoles ó  no,  en  las  hablas  españolas,  ó  por  escri- 
tores españoles  contemporáneos  en  lenguas 
sabias.  5.°  Los  de  cualquier  materia,  siempre 
que  se  refieran  á  cosas  de  España,  publicados 
en  las  referidas  hablas  en  aquellas  naciones 
que  no  las  usan,  ó  en  las  mismas  hablas  ó  en 
lenguas  sabias  en  los  pueblos  que  usan  el  cas- 
tellano. Y  6.°  Las  traducciones  hechas  por  es- 
pañoles ó  extranjeros,  á  cualquiera  de  las  ha- 
blas españolas,  ó  por  españoles  á  lenguas  sa- 
bias, de  libros  extranjeros  históricos,  ce  cultu- 
ra general,  y  aun  de  amena  literatura  cuando 
son  obras  maestras.] 

Actas  de  las  Cortes  de  Castilla,  publicadas 
por  acuerdo  del  Congreso  de  los  Diputados,  á 
propuesta  de  su  Comisión  de  gobierno  inte- 
rior. Segunda  parte  de  las  actas  de  las  Cortes 
de  1602  á  1604.  Terminan  las  de  los  años  1603  y 
1604.  Tomo  vigésimo  secundo. — Madrid.  Esta- 
blecimiento tip.  «Sucesores  de  Rivadeneyra», 
rgo2.— 4.0  d.,  58g  págs.  [1 

Alomar  (Gabriel)  y  Oliver  (Miguel  S.) 
Discursos  escrits  per  encárrec  de  1' hono- 
rable Ajuntament  de  Palma  en  ocasió  del 
nomenament  de  filis  ilustres  de  Mallorca  á 
favor  de  D.  Eusebi  Estada  y  D.  Lluis  de  San 
Simón,  y  Uegits  en  la  sessió  extraordinaria 
d'el  dia  11  d'agost  de  1902. — Palma  de  Mallor- 
ca. Estampa  d'En  J.  Tous,  1902.  — 4.0,  55  pá- 
ginas. [2 

Arribas  (Severo).  Arte  y  fe:  Palestina,  Egip- 
to, Roma.— Madrid.  Imp.  de  los  H.  de  M.  G. 
Hernández,  1903.— 4.0,  5o6  págs.  [3 


Aviles  (Dr.  D.  José).  Compendio  de  la  vida 
de  un  ilustre  sevillano,  D.  Miguel  Manara. — 
Sevilla.  Imp.  de  El  Mercantil  Sevillano,  1903. 
8.°  d.,  104  págs.  [4 

Bello  (D.  Andrés).  Nuevo  compendio  de  la 
Gramática  castellana  de...  para  las  escuelas 
hispano-americanas.  Completamente  reforma- 
do de  acuerdo  con  la  ortografía  moderna  de 
la  Real  Academia  Española. — Nueva  York. 
D.  Appleton  y  C.a,  1903.— 8.°,  160  págs.  [5 

Bolaños  (La  Marquesa  de).  Rimas  italianas 
y  castellanas.  —  Madrid.  Imp.  de  Fortanet, 
MCMIIL— 8.°,  xv-i86págs.  [6 

Bunge  (Carlos  Octavio).  La  educación  con- 
temporánea.— 3.a  edición. — Madrid.  Daniel  Jo- 
rro, editor,  1903. — 8.°,  407  págs. — 4  ptas.  [7 

BurrielAlberola  (Félix).  Viajes  m-rítimos. 
Las  costas  de  España  y  Portugal. — Zaragoza. 
Tip.  de  E.  Casañal,  1903.— 4. °,  182  págs.  [8 

Caballero  (Fernán).  Obras  completas.  No- 
velas. V.  Elia,  ó  la  España  años  há.  Cod  mal  ó 
con  bien  á  los  tuyos  te  ten. — El  último  con- 
suelo.—Madrid.  Est.  tip.  «Sucesores  de  Riva- 
deneyra», 1903. — 8.°,  440  págs.  [9 

Capítulo  de  una  carta  de  Cartagena  de  In- 
dias, dando  cuenta  de  una  monja  que,  en  hábi- 
to de  hombre,  fué  soldado  en  Chile  y  Tipóan, 
y  de  sus  hazañas  con  los  indios  chiles  y  cham- 
bos.— Madrid.  Imp.  de  M.  Tello,  1903. — vm-14 
páginas  en  16.0  [Reimprímese  esta  carta  con 
arreglo  á  la  edición  de  Sevilla,  por  Juan  Se- 
rrano de  Vargas,  1618.]  [10 

Catálogo  de  la  biblioteca  taurina  de  Luis 
Carmena  y  Millán.  (Tirada  de  5o  ejemplares.) 
Madrid.  Oficina  tipográfica  Ducazcal,  1903.— 
4.0,  196  págs.— 15  ptas.  [11 

Conté  (Augusto).  Recuerdos  de  un  diplo- 
mático. Tomo  ///.—Madrid.  Imp.  de  J.  Gón- 
gora  y  Alvarez,  1903.— 8.°,  xxiv- 600  págs.       [12 

Correas  (Maestro  Gonzalo).  Arte  grande  de 
la  lengua  castellana  compuesto  en  1626  por 
el...  Publícalo  por  primera  vez  el  Conde  de  la 
Vinaza.— Madrid.  Tip.  de  R.  Fe,  1903.— 8.°, 
xxvi-328  págs.  [13 

Draper(J.  G.)  Historia  de  los  conflictos  en- 
tre la  religión  y  la  ciencia;  traducción  de  A. 
Góme%  Pinilla. — Valencia.  Imp.  de  El  Pueblo, 
[1903].— 8.°,  253  págs.  [14 

Echávarri  (D.  Vicente  G.  de).  Alaveses  ¡lus- 
tres. Tomo  IV.  (El  general  D.  Miguel  Ricardo 


BIBLIOTECAS    Y    MUSEOS 


73 


de  Álava  y  la  guerra  de  la  Independencia  en 
esta  provincia.)  —  Vitoria.  Imp.  provincial, 
1902.— 8.°  d.,  6g5  págs.  [i5 

Fernández  de  Béthencourt  (Francisco). 
Para  cuatro  amigos.  Varios  discursos,  muchos 
artículos  y  hasta  algunos  versos.  —  Madrid. 
Est.  tip.  de  E.  Teodoro,  1903.— 8.°,  436  pags.  (ió 

Feu  (D.  José  Leopoldo).  Aforística  social. — 
Madrid.  Imp.  de  Fortanet,  1903.— 8.°,  36  pá- 
ginas. [17 

García  Malo  (D.  Ignacio).  Voz  de  la  natu- 
raleza. Colección  de  anécdotas,  historias  y  no- 
velas tan  agradables  como  útiles  á  toda  clase 
de  personas.  //.a  edición. — París.  Imp.  Gar- 
nier,  [1903].— 18. °,  vm-545  págs.  |i8 

Gaye  (Alberto).  Santander  y  su  provincia. 
Guía  de  la  Montaña  y  su  capital.— Santander. 
Imp.  de  Blanchard  y  Arce,  1903. — 8.°,  5o2-8-lxv 
páginas.  [19 

Gestoso  y  Pérez  (José). — Nuevos  documen- 
tos colombinos.  Carta  que  dirige  á  la  Excelen- 
tísima Sra.  Duquesa  Vda.  de  Berwick  y  de 
Alba. — Sevilla.  Oficina  tip.  de  La  Andalucía 
moderna,  1902. — 4.0,  31  págs.  [20 

Gil  y  García  (D.  Manuel  Tomás).  La  astro- 
nomía en  la  antigüedad:  (Notas  históricas  so- 
bre astronomía  antigua).  Tesis  doctoral. — 
Madrid.  Imp.  de  los  H.  de  M.  G.  Hernández, 
1903.-4.°,  73  págs.  [21 

Gimeno  de  Flaquer  (Concepción).  El  pro- 
blema feminista;  conferencia  en  el  Ateneo  de 
Madrid.— Madrid.  Imp.  del  Asilo  de  Huérfa- 
nos, 1903.— 8.°,  39  págs.  [22 

González  de  Echávarri  y  Castañeda  (Don 
Vicente).  Vitoria  histórica.  Colección  de  ar- 
tículos publicados  en  el  diario  La  Libertad. 
Con  un  prólogo  de  D.  Herminio  Madinaveitia. 
Vitoria.  Imp.  de  Domingo  Sar,  1903.  -8.°,  vin-ióo 
páginas.  [23 

González  Rojas  (Francisco).  Historia  y  en- 
señanzas de  una  persecución  religiosa. —  Ma- 
drid. Imp.  del  Asilo  de  Huérfanos  del  S.  C.  de 
Jesús,  1903. — 8.°  m.,  277  págs.  [24 

Gorón  (Mr.)  Misterios  de  los  Juzgados.  El 
ahorcado  de  Passy;  versión  española  de  Ri- 
cardo García  de  Vinuesa. —  Madrid.  Imp.  de 
Ricardo  Rojas,  1903.—  8.°,  302  págs.  [25 

Gurucharri  y  Echauri  (J.  Eduardo).  Memo- 
ria de  las  aguas  minerales  de  Panticosa.— Ma- 
drid. Imp.  del  Asilo  de  Huérfanas  del  S.  C.  de 
Jesús,  1903.— 8.°  d.,  272  págs.,  con  dosmpas.  [20 

Homenaje  al  eminente  poeta  mallorquín  don 
Miguel  Costa  y  Llobera  con  motivo  de  haber 
sido  proclamado  Mestre  en  Gay  Saber  en  los 
Juegos  florales  de  Barcelona  de  1902.— Palma. 
Imp.  de  J.  Tous,  1903.— 4  hojas  en  folio.  [27 

Jochs  florals  de  Barcelona.  Any  XLV  de 
Uur  restauració.  MCMIIL— Barcelona.  Estam- 
pa de  La  Renaixensa,  MCMIIL— 4  °,  246  pá- 
ginas. [2g 


Laiglesia  (F.  de).  Una  crisis  parlamentaria 
en  1538.  Articulo  publicado  en  el  núm.  30  de  la 
revista  Nuestro  Tiempo  .  —  Madrid.  Carrión 
hermanos,  impresores,  1903.-8.°,  31  págs.     [29 

Laplana  y  Ciria  (Luis).  Compendio  de  Gra- 
mática castellana.— Madrid.  Est.  tip.  de  An- 
tonio Marzo,  1903.— 8.°  d.,  304  págs.— 6,5o  pe- 
setas. [30 

Lasplasas.  Ensayo  de  una  definición  de  la 
Escolástica,  et  alia  .  Barcelona. —  Gracia.  Im- 
prenta Arólas,  1903.— 8.°,  109  págs.  [31 

La  Torre  (D.  Enrique  de).  Anuario  de  Fe- 
rrocarriles españoles.  Con  un  mapa.  Año  XI, 
1903.— Madrid.  Imp.  central  de  los  Ferrocarri- 
les.—8.°  m.,  272  págs.  [32 

Lombroso  (César).  El  antisemitismo.  Prime- 
ra versión  castellana;  prólogo  del  Dr.  Fran- 
cisco Lombardía  y  Sanche^.— Madrid.  Viuda 
de  Rodríguez  Serra,  [1903].— 8.°,  203  págs.      [33 

Luis  Amadeo  de  Saboya,  Cagni  (H.)  y  Cava- 
lli  Molinelli  (A.)  La  «Estrella  Polar»  en  el 
mar  Ártico  (1890-1900);  traducción  del  Dr.  En- 
rique Tedeschi.— Barcelona.  Imp.  Máucci,  1903. 
2  vols.  en  4  °  de  xvi-421  y  31 1  págs.  con  243  ilus  - 
tracíones,  dos  panoramas,  tres  mapas  y  un 
plano.  [34 

Mario  Soto  (D.  Sixto).— Sabatini.  Estudio 
biográfico.— Valladolid.  Tip.  de  H.  de  J.  Pas- 
tor, 1903. — 8.°  m.,  101  págs.  [35 

Origen  y  excelencias  de  la  ilustre  esclavitud 
de  Nuestra  Sra.  de  la  Merced,  redención  de 
cautivos,  fundada  por  el  glorioso  patriarca 
San  Pedro  Nolasco  en  esta  Ciudad  de  Sevi- 
lla...—Sevilla.  Tip.  de  Agapito  López,  1903. — 
8.",  88  págs.  [36 

Padilla  (Salvador).  Gramálica  histórica  de 
la  lengua  castellana. — Madrid.  Tip.,  Legani- 
tos,  54,  [1903].— 4.0,  xv-380  págs.  [37 

Prieto  y  Villarreal  (Emilio). — Ruiz  Zo- 
rrilla desde  su  expulsión  de  España  hasta  su 
muerte  (1875-1885).  Recuerdos  políticos.— Ma- 
drid. M.  Romero,  impresor,  1903.— 8.°,  484  pá- 
ginas.—3  ptas.  (38 

Rodríguez  Marín  (Francisco).  Luis  Baraho- 
na  de  Soto.  Estudio  biográfico,  bibliográfico  y 
crítico.  Obra  premiada  con  medalla  de  oro  en 
público  certamen  por  la  Real  Academia  Espa- 
ñola é  impresa  á  sus  expensas. — Madrid.  Esta- 
blecimiento tip.  «Sucesores  de  Rivadeneyra», 
1903.—  8.°  d.  m.,  866  págs.  [39 

—Noticia  biográfica  de  D.  Fernando  Afán  de 
Ribera  Enríquez,  VI  Marqués  de  Tarifa.  (Es- 
crita para  la  2.a  ed.  de  la  Fábula  de  Mirra).— 
Sevilla.  Imp.  de  El  Mercantil  Sevillano,  1903. 
8.°,  30  págs.  [4° 

Salas  (Javier  de).  Acciones  navales  moder- 
nas (i855-iooo).  Compendio  histórico  con  .18 
planos.— Madrid.  Imp.  alemana,  1903.— 8.°  ma- 
yor, 248  págs.  y  una  hoja  de  índice.— 10  pe- 
setas. [-f1 


74 


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REVISTA  DE  ARCHIVOS 


Salinas  (D.  Germán).  Los  satíricos  latinos. 
(Castellón).  AntonioMonreal,  1003.-8."  d.,  298 
páginas.  Sin  portada  ni  índice.  (Publicado  por 
la  revista  de  Castellón  Ayer  y  Hoy.)  [42 

Sosa  (Francisco).  Recuerdos  de  Italia  (1903). 
(Sonetos.)  — México.  Tip.  Económica,  1903.— 
8.°,  x-31  págs.  (43 

Unamlno  (Miguel  de).  De  mi  país;  descrip- 
ciones, relatos  y  artículos  de  costumbres. - 
Madrid.  S.  i.,  1903.— 8.°  m..  xiv-i58  págs.        [44 

Vergara  (D.  Mariano.  Marqués  de  Aledo). 
Anuario  de  la  Cuna  de  Jesús.  Año  11.  1902. 
Madrid.  Romero,  impresor,  1903.— 8.°  d.,  243- 
páginas.  [45 

Vicetto  (D.  Benito).  Los  hidalgos  de  Mon- 
forte  (historia  caballeresca  del  siglo  xv),  con 
un  prólogo  de  D.  Nicolás  Fort.  Tomo  I. — La 
Coruña.  Tip.  de  la  Casa  de  Misericordia,  1903. 
8.°,  463  págs.  (46 

Zozaya  (Antonio).  Crónicas  del  año  dos.— 
Madrid.  Est.  tip.  de  Ricardo  Fe,  1903.— 8°,  244 
páginas.  (47 

A.  Gil  Albacete.  M.  Serrano  y  Sanz. 

LIBROS  EXTRANJEROS 

[i.°  Los  tratados  universales  y  generales  por 
naciones  y  materias,  de  historia  y  sus  ciencias 
auxiliares,  de  literatura  y  arte,  de  filología  y 
lingüística,  etc.,  que  interesen  á  Li  erudición 
>  á  la  cultura,  publicados  en  ó  fuera  de  Espa- 
ña por  españoles  ó  extranjeros  en  hablas  vul- 
gares no  españoles,  ó  por  extranjeros  en  len- 
guas sabias.  2.°  Los  de  cualquier  materia  es- 
critos por  españoles  en  ó  fuera  de  España  en 
dichas  lenguas  vulgares.  3.0  Los  de  cualquier 
materia,  con  tal  que  se  refieran  á  cosas  espe- 
ñolas,  publicados  por  extranjeros  en  ó  fuera 
de  España  en  lenguas  sabias  ó  en  habl.is  vul- 
gares no  españolas.) 

Aboc-Ras  En-Nasri  (M.)  Les  vetements  de 
soie  fine  (au  sujet  d'Oran  et  de  la  péninsulc 
espagnole),  poesie  du  cheikh  Mohammed  Abou- 
Ras  En-Nasri.  Traduction  par  le  general  G. 
Faure-Biguet.— Alger.  Imp.  Fontana.  1903.— 
8.°,  xvi-60  págs.  [48 

Bénédite  (G.)  Un  guerrier  libyen,  figurine 
égyptienne,  en  bronze  incrusté  dargent,  con- 
servée  au  Musée  du  Louvre.— Chartres.  Imp. 
Durand,  1903. — 4.0,  13  págs.  [49 

Boulanger  (C.)  Le  mobilier  funéraire  ga- 
llo-romain  ct  franc  en  Picardie  et  en  Artois. 
Fascicule  ///.— Saint-Quentin.  Imp.  Genérale, 
[1903].— 4°,  44  págs.  con  láms.  en  colores.     [5o 

Carus  (P.)  L  Evangile  du  Bouddha,  raconté 
d  aprés  les  anciens  documents.  Traduit  de  Tan- 
gíais, par  L.  de  Milloué. — Angers.  Imp.  Bur- 
din  et  C.e,  1902.— 18.0,  xvm-339  págs.  (5i 

Cerqueira  (Dionisio).  La  Bolivie  et  le  Bré- 
sil.  La  question  de  l'Acrc;  l'appréciation  du 
Gouvernement  brésilien  en  1900,  en  complete 
contradiction  avec  relie  d'aujourd'hui.— París. 
Imp.  Eyméoud,  1903— 8.°,  63  págs.  con  un 
mapa.  [52 


Colardeau  ( T.)  Étude  sur  Epictéte.— Gre- 
noble.  Imp.  Allier,  1903  —8.°,  xii-354  págs.  (53 

Cruise  (Fr.)  Qui  est  l'auteur  de  l'«Imitation 
de  Jésus-Christ»?  Trad.  par  M.e"e  A.  Kenne- 
dy.—Paris.  Imp.  Retaux,  1902.— 18.0,  m-107  pá- 
ginas. (54 

Chapotin  (M.  D.)  A  travers  l'histoire  domi- 
nicaine  ancienne  et  contemporaine.  T.  I. — Pa- 
ris. Imp.  Maurin,  1903.— 8.°,  435  págs.  [55 

Deschamps  (P.)  Un  roi  bien-aimé.  Sa  Majes- 
té  Alphonse  XIII,  roi  d'Espagne.  —  Laval. 
Imp.  Barnéoud  et  C.e.  1903.— 8.°,  147  págs.  con 
un  retrato.  [56 

Donnadieu  (A.  L.)  Les  hypothéses  scientifi- 
ques  relatives  au  Saint  Suaire  de  Turin;  leur 
discussion.— Lyon.  Imp.  Vitte,  1903.-8.°,  120 
páginas.  [67 

Dorpheld  (Wilh.)  Troja  und  Ilion:  Ergeb- 
nisse  der  Ausgrabungenn  in  den  vorhistori- 
chen  und  historischen  Schichtcn  von  Ilion 
(1870-1894).— Athcn.  Beck  und  Barth.  1902.— 4.0, 
xvm-652  páginas  con  471  grabados  y  8  lámi- 
nas. [58 

Dubois  (A.)  La  Latinité  d'Ennodius.  Con- 
tribution  á  l'étude  du  latín  littéraire  á  la  fin 
de  l'empire  romain  d"Occident.— Laval.  Imp. 
Barnéoud  ct  C.e,  1903.— 8.°,  584  págs.  [5g 

Fabry  (G.)  Campagnc  de  Russie  (1812).  T.  V. 
Laval.  Imp.  Barnéoud  et  C.c,  1903.— 8.°,  m-942 
páginas.  [óo 

Farinei.u  (Arturo).  Sentimeato  e  concetto 
della  natura  ¡n  Leonardo  da  Vinci.— Imp.  s.  1. 
n.  a.— 8.°  m.,  83  págs.  Estratto  dalla  Miscella- 
nea  di  studi  critici  edita  in  onore  di  Arturo 
Graf.  [ó  1 

Guédy  (P.)  L'Egyptiennc  (román  ramsinite 
de  la  xixe  dynastie.  —  Paris.  Imp.  Mouillot 
[1903)— 16.0,  343  págs.  con  láminas.  [62 

Hamy  (E.  T.)  La  Mappemonde  d  Angelino 
Dulcen,  de  Majorque  (1339).  — Angers.  Imp. 
Burdin  et  C.e,  1903.— 8.°,  i5  págs.  (63 

Haussonville  (Le  comte  d).  La  Duchesse  de 
Bourgogne  ct  l'alliance  savoyarde  sous  Louis 
XIV.  T.  ///.  —  Coulommiers.  Imp.  Brodard, 
1903.-8.°,  446  págs.  con  grabados.  [64 

Jones  (F.  A.)  Famous  Himns  and  their  au- 
thors.— London.  Hodder,  1902.-8.°,  350  pági- 
nas con  grabados.  (65 

Lavisse  (E.)  Histoire  de  France,  depuis  les 
origines  jusqu'á  la  Révolution;  par  Ernest  La- 
visse. Publiée  avec  la  collaboration  de  MM.  Ba- 
ytt,  Bloch,  Carré...  T.  II.  Fascicule  II:  les  pre- 
miers  Capétiens  (987-1137). —  Coulommiers. 
Imp.  Brodard.  1903.— 8.°,  97  á  192  págs.,  C3n  gra- 
bados. [66 

Legrand  (E.)  Bibliographie  helléniquc,  ou 
description  raisonnée  des  ouvrages  publics 
par  des  grecs  aux  xve  et  xvie  siceles.  T.  ///.— 
Le-Puy-en-Vclay.  Imp.  Marchcssou,  1903.— 8.° 
mayor,  xi-520  págs.  [67 


BIBLIOTECA"?  Y    MUSEOS 


75 


Lovis  XI.  Letres  de...  roi  de  France.  Pu- 
bliées  d  aprés  les  originaux,  pour  la  Société  de 
lhístoire  de  France,  par  Joseph  Vaesen  ct 
Etienne  Charavay.  T.  VIH  (1479-1480)-— Xo- 
gent-le  Rotrou.  Imp.  Daupcley-Gouvcrneur, 
1903.-8.0,  388  págs.  [63 

Masson  (F.)  Napoleón  ct  sa  famille.— Evrcux. 
Imp.  Hérissey,  1903.  Ts.  V  y  VI  —  8.°,  xvii-350 
y  380  págs.  t°9. 

Mervem  (Cécyl).  Don  Quichotte  de  la  Man- 
che, comedie  en  deux.actes.— Villefranche-de 
Rouergue.  Imp.  Bardoux,  [1903].— 8.°,  96  pági- 
nas con  grabados.  [7o 
Mioxi  (Ugo)  Attraverso  l'América  del  Sud. 
/.  (Las  Pampas).— Torino.  Tip.  degli  Artigia- 
nelli,  1902.— 16.0,  239  págs.  [71 
Morel  (M.)  Sappho  de   Lesbos.— Evrcux. 
Imp.  Hérissey,  1903.— 16.0,  ix-292págs.  [72 
Paoi.i  (María).  Sisto  V  e  i  banditi  (i585-i5oo). 
Sassari.  Tip.  Üallizzi,  1902.-8.°,  92  págs         [73 
Plañe  (A.)  A  travers  lAmerique  équatoria- 
le.  LAmazonie.  — París.  Imp.  Plon-Xourrit, 
1933.-16.°,  x-291  págs.  con  grabados.              [74 
Pouplard  (P.  X.)  La  vie  merveilleuse  du  ve- 
nerable MarcelMastrilli,  S.  J.— Bruxelles.  Imp. 
Desclée  &  De  Brouwcr,  1902. 8.°,  x vi-3i9págs.  [75 
Prichard  (H.  H.)  Through  the  heart  of  Pata- 
gonia.  — London.   Heinemann,   1902. —8.°,  362 
páginas  con  grabados.  17'1 
Reclus  (E.)  Les  Prímitifs.  Études  d  ethno- 
logie  comparée.— Tours.  Imp.  Arrault  et  C.e, 
1003.— 18.0,  xfv-493  págs.  [77 
Reichert  (B.  M.)  Acta  capitulorum  ¿enera- 
lium  Ordínis  Praedicatorum.  V//(ab  anno  1626 
usque  ad  annum  i656).— Roma:.  Tip.  de  Propa- 
ganda Fide,  1902.— 8.°,  vni-488  págs.               [78 
Reinach  (T.)  Le  sarcophage  de  Sidamara.— 
Chartres.  Imp.  Durand,  1903.— 4.0  m.,  42  pági- 
nas con  grabados.  [79 
Restori  (Antonio).  Piezas  de  títulos  de  co- 
medias. Saggi  e  documenti  inediti  del  teatro 
spagnuolo  dei  secoli  xvn  e  xvni.  — Messina. 
Típi  di  Rosario  Alicó,  1903.— 8.°,  283  págs.     [80 
Saistsbury  (G.)  History  of  Critícism  and 
Literary  taste  in  Europa.  //(From  Renaissan- 
cc  to  declide  of  i8th  Century  Orthodoxy).— 
London.  Blackwood.  1902.— 8.°.  612  págs.     [81 
Salverda   df.  Grave  (J.   J.)  Le  troubadour 
Bertrán  d'Alamanon.— Toulouse.  Imp.  É.  Pri- 
vat,  1902.— 8.°,  xn-214  págs.  (Es  el  tomo  VII  de 
la  Bibliothéque  Méridionale.)  (82 
Schlosskr  (Julius  von).  Zur   Kenntnis   der 
Künstlerischen  fberlieferung  im  Spaten  Mit- 
telalter.   Defensoríum  inviolatae  Virginitalis 
B.  Maria  V. — Vademécum  eínes  fahrenden  Ma- 
lergesellen.  Giustos   Augustinuskapclle    und 
das  Lehrgedicht.— Des  Bartolommeo  de  Bartoli 
von  Bologna.— Wíen.  A.  Holzhausen.   1003.— 
4.»  d.  págs.  279  a  338.  [83 
M.  Serrano  y  Sanz. 


REVISTAS  ESPAÑOLAS 

[i.°  Los  sumarios  íntegros  de  las  revistas 
congéneres  de  la  nuestra,  consagradas  exclu- 
sivamente al  estudio  de  España  y  publica- 
das en  cualquiera  de  las  hablas  españolas  en  o 
fuera  de  España:  los  títulos  de  estas  revistas 
van  de  letra  cursiva.  2.0  Todos  los  trabajos 
históricos  y  eruditos  acerca  de  cualquier  ma- 
teria, según  el  amplísimo  criterio  expuesto, 
que  figuren  en  los  sumarios  de  las  revistas  no 
congéneres  de  la  nuestra,  escritas  en  dichas 
hablas  en  ó  fuera  de  España.] 

La  Alhambra.  i5  Junio  1903.  Do«jmentos  y 
noticias  de  Granada,  por  Miguel  Garrido 
Atienda  —  Carrozas  y  coches,  por  Francisco  de 
P.  Valladar. 

Boletín  arqueológico,  árgano  de  la  Sociedad 
arqueológica  Tarraconense  y  de  la  Comisión 
de  monumentos  artísticos  y  arqueológicos  de 
Tarragona.  1902.  Julio-Agosto.  Conjuración 
de  doña  Hipólita  de  Aragón,  Baronesa  de  Albi. 
en  la  ciudad  de  Barcelona,  en  favor  del  rey 
católico,  en  los  años  de  1645,  1Ó46,  1647  y  1648. 
por  Jcan  du  Castel;  por  la  traducción.  Fer- 
nando de  Quero/.— Un  manuscrito  inédito  de 
epigrafía  tarraconense,  por  Ángel  del  Arco.— 
Datos  relativos  á  la  guerra  de  la  Independen- 
cia. =  Se  p  tic  mbre -Octubre.  Reglamento 
para  la  educación  de  la  juventud,  publicado 
por  D.  Carlos  C.  de  España  en  1816.— Terrible 
temporal  en  el  puerto  de  Tarragona  las  no- 
ches del  24  y  28  de  Diciembre  de  1821  —  Recom- 
pensas concedidas  á  los  tarraconenses  y  á  los 
paisanos  y  militares  que  sostuvieron  el  sitio 
puesto  por  los  franceses  á  la  ciudad  en  1811. — 
Disertación  hidráulica  sobre  la  fuente  de  la 
Rabassada,  escrita  por  el  Dr.  D.  Jaime  Parcet 
en  Tarragona  á  i5de  Mayo  de  i8i7.=Xov  i  em- 
bre-Diciembre.  Acta  [y  discursos]  de  la 
sesión  pública  del  día  11  de  Diciembre  de  1002. 
El  robo  del  Museo  Arqueológico  provincia 
de  Tarragona.  (Entre  los  discursos  que  se  le- 
veron  en  la  mencionada  sesión  hay  uno  de 
nuestro  compañero  Di  Eduardo  González  Hur- 
tebise.  Versa  acerca  de  «El  arte  tipográfico 
en  Tarragona  durante  los  siglos  xv  y  xvi».] 

Boletin  de  la  Comisión  de  monumentos  his- 
tóricos y  artísticos  de  Orense.  1903.  Marzo- 
Abril.  Unas  elecciones  de  El  Bollo  en  1614,  por 
X.  Tenorio.— De  Re  Gallaica  (continuación), 
por  Benito  F.  Alonso.— Láminas  sueltas:  Lá- 
pidas romanas  de  Bande  y  Louredo.=Mayo- 
Junio.  Los  judíos  gallegos  en  el  siglo  xi,  por 
Fidel  Fita.— De  Re  Gallaica  (conclusión),  por 
Benito  F.  Alonso.— Privilegio  del  rey  D.  Fer- 
nando II  en  favor  del  monasterio  de  Santa 
Comba  de  Naves,  por  Arturo  Vázquez  Xúñe$. 
Boletin  de  la  Sociedad  Arqueológica  Lulia- 
na.  1902.  Agosto-Septiembre-Octubre.  Notas 
genealógicas.  Familias  extinguidas  de  Mallor- 
ca. La  casa  de  Belloto,  por  D.  J.  R.  de  Ayreflor 
y  Sureda.  —  Revolutió  deis  pagesos  mallor- 


76 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


quins  en  lo  segle  xv.  (Documentació  del  Arxiu 
Municipal  de  Barcelona  (continuació),  perdón 
Alfons  Dámiáns  "y  Máuté.—f  D.  Jeroni  Rosse- 
lló,  necrología. — Donatiu  deis  manuscrits  y 
Ilibres  lulians  de  la  Biblioteca  Rosselló,  per 
D.  P.  A.  Sanxo. — Pau  feta  entre  els  reys  de 
Aragó  y  de  Sicilia  de  una  part  y  el  rey  de  Tu- 
nis  de  l'altre  (1403),  per  D.  E.  Aguiló.— Vida  de 
Sor  Anna  María  del  Santissim  Sagrament  es- 
crita peí  Dr.  Gabriel  Mesquida  Pre,  de  l'any 
1690  al  92  (continuació). — Ermites  y  ermitans 
de  Mallorca,  per  D.  E.  Aguiló. 

Boletín  de  la  Sociedad  española  de  excur- 
siones. 1003.  Marzo.  San  Félix  de  Játiva  y  las 
iglesias  valencianas  del  siglo  xm,  por  Fortu- 
nato de  Selgas. — San  Miguel  de  Escalada,  por 
Juan  Bautista  Lázaro. — Artistas  exhumados 
(segunda  serie),  por  Rafael  Ramírez  de  Are- 
llano. — Notas  bibliográficas.— Láminas  inter- 
caladas: Varios  detalles  de  las  iglesias  de  San 
Félix  de  Játiva  y  de  San  Miguel  de  Escalada.— 
Láminas  sueltas:  Alfonso  el  Magnánimo  (co- 
lección del  Sr.  Urríes).  Cuadro  de  Joanes,  an- 
tes atribuid©  á  Salerno.  Retablo  de  San  Seve- 
rino  de  Ñapóles,  atribuido  á  Salerno,  estilo 
valenciano-napolitano  de  fines  del  siglo  xv 
(¿de  Pagano?).  Tapices  pertenecientes  á  la  co- 
lección del  Sr.  Conde  viudo  de  Valencia  de 
Don  Juan.  Iglesia  de  San  Félix  de  Játiva. = 
Abril.  San  Miguel  de  Escalada,  por  Juan 
Bautista  Lázaro.— San  Félix  de  Játiva  y  las 
iglesias  valencianas  del  siglo  xm,  por  Fortu- 
nato de  Selgas. — Artistas  exhumados  (segunda 
serie),  por  Rafael  Ramírez  de  Arellano. — Lá- 
minas intercaladas:  Varios  detalles  de  San  Fé- 
lix de  Játiva.— Láminas  sueltas:  Interior  de  la 
iglesia  de  San  Félix  de  Játiva.  Retablo  del  al- 
tar mayor  de  la  misma.  Capitel  románico  que 
sirve  de  pila  de  agua  bendita.  Retrato  perte- 
neciente á  la  colección  del  Sr.  Conde  viudo  de 
Valencia  de  Don  Juan.  Tríptico  de  marfil  de 
la  misma  colección. =M  ayo .  Castillo  de  Al- 
modóvar  del  Río,  por  Adolfo  Fernández  Ca- 
sanova.— La  imagen  de  Santa  María  la  Real 
de  Hiraehe,  por  Vicente  Lampérez  y  Romea.— 
Artistas  exhumados  (segunda  serie,  continua- 
ción), por  Rafael  Ramírez  de  Arellano.— Bi- 
bliografía.— Láminas  intercaladas:  Varios  de- 
talles de  la  imagen  de  Santa  María  la  Real  de 
Hiraehe.— Láminas  sueltas:  Planta  del  castillo 
•de  Almodóvar  del  Rio.  Torres  del  recinto  del 
mismo  castillo.  Busto  perteneciente  á  la  co- 
lección del  Sr.  Conde  viudo  de  Valencia  de 
Don  Juan.  Sepulcro  encontrado  en  el  claustro 
■de  la  catedral  vieja  de  Salamanca. 

La  escuela  moderna.  Revista  pedagógica. 
1903.  Marzo.  Supersticiones  extremeñas:  pró- 
logo, por  U.  González  Serrano.  =  Abril.  Es- 
critores ilustres  sobre  educación,  por  E.  Gar- 
cía y  Barbarín. 


La  España  moderna.  1903.  Julio.  Curiosida- 
des numismáticas.  Materiales  empleados  para 
las  monedas,  por  Ignacio  Calvo. — Relaciones 
hispano-americaoás.  Lacuestión  de  Santo  Do- 
mingo, por  Jerónimo  Becker. —  El  segundo 
Congreso  internacional  de  ciencias  históricas, 
por  Rafael  Altamira. —  Los  catedráticos  de 
castellano  en  los  Institutos  de  segunda  ense- 
ñanza en  Francia,  por  Camille  Pitollet. — Lec- 
turas americanas,  por  Hispanus. — Crónica  li- 
teraria. Núñez  de  Arce,  por  E.  Gómez  de  Ba- 
quero.  —  Revista  de  revistas,  por  Fernando 
Araujo.— Notas  bibliográficas,  por  G.  Blanco 
y  Gutiérrez  Pola. 

Galicia  histórica.  1903.  Marzo-Abril.  Reseña 
histórica  de  los  establecimientos  de  beneficen- 
cia en  Galicia  durante  la  Edad  Media.  Parte 
segunda:  Reseña  histórica  de  la  erección  del 
Gran  Hospital  de  Santiago  (continuación),  por 
José  Villaamil  y  Castro. — Fonseca  (continua- 
ción), por  Luis  Zamora  Carrete.— Prioridad 
de  un  artista  santiagués  respecto  al  perfeccio- 
namiento del  grabado  en  madera,  por  Enrique 
Mayer.— Bibliografía,  por  J.  G.  M. — Crónica, 
por  J.  G.  Ai.— Colección  diplomática:  Fundación 
del  Monasterio  de  San  Esteban  de  Atan  (¿año 
816?). — Restauración  de  la  iglesia  parroquial 
de  San  Juan  de  Friolfe  (año 910). —Testamento 
de  Gonzalo  Vidragiliz  (año  1094). — Indagación 
hecha  en  el  año  1218  acerca  de  los  derechos 
que  competían  al  Castellano  de  las  fortalezas 
de  Santa  Cruz  y  Sande  en  algunos  de  los  cotos 
de  Celanova. — Permuta  hecha  por  D.  Alfon- 
so IX  con  el  Monasterio  de  Oya  (año  1201). — 
Venta  hecha  al  Priorato  de  Sar  (año  1204). — 
D.  Alfonso  IX  dona  al  Monasterio  de  Oya  la 
isla  de  San  Martín  (año  120...). — D.  Alfonso  IX 
demarca  el  coto  del  Monasterio  de  Junquera 
de  Espadañedo  (año   12...). — Avenencia  entre 
el  Obispó  y  Cabildo  de  Tuy  y  el  Monasterio 
de  Celanova  sobre  la  iglesia  de  Corujo  (año 
1230). — El  santo  rey  D.  Fernando  III  confirma 
algunos  de  los  privilegios  otorgados  por  su  pa- 
dre D.   Alfonso   IX   al   Monasterio  de  Santa 
María  de  Oya,  en  la  provincia  de  Pontevedra 
(año  1238).— Carta  de  D.  Alfonso  X  á  todos  los 
Concejos  de  las  villas  y  aldeas  del  arzobispado 
de  Santiago  sobre  el   pago   de    los    diezmos 
(año  1255). — Testamento  de  D.  Gil  Fernández 
de  Limia  (año  1340). — Testamento  de  doña  Te- 
resa Gil  (año  134...)- — Testamento  del  Cardenal 
de  Santiago  D.  Bernardo  Domínguez  (año  1387). 
Acta  de  la  visita  hecha  en  el  Monasterio  de 
Sobrado  en  el  año  1492.— Fundación  de  la  villa 
de  Monterreal  de  Bayona  (año  1497).— Dona- 
ción de  D.  Alfonso  VII  al  Monasterio  de  San 
Pedro  y  San  Payo  de  Antealtares,  de  las  villas, 
cotos  é  iglesias  de  San  Andrés  de  Campo-Re- 
dondo y  Santa  María  de  Rozamonde(añoii37). — 
Privilegio  de  D.  Alfonso  VII  confirmando  al 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 


77 


Monasterio  de  San  Martín  del  Pino  otros  pri- 
vilegios y  donaciones  de  varias  iglesias,  cotos, 
villas  y  heredades  que  él  y  sus  padres  y  ante- 
cesores le  habían  concedido  (año  1142). — Tes- 
tamento de  doña  Urraca  de  Moscoso,  madre 
del  segundo  conde  de  Altamira,  D.  Rodrigo 
Osorio  de  Moscoso  (año  1498). — Bula  del  Papa 
Julio  II  expedida  en  28  de  Julio  de  i?o6,  por  la 
cual  confirma  la  unión  del  Monasterio  de  San 
Salvador  de  Celanova  al  de  San  Benito  de  Ya- 
lladolid. 

Helios.  1903.  Julio.  Sobre  el  regionalismo  y 
la  centralización,  por  Juan  Valera.  — Galdós, 
por  G.  Martines  Sierra.— El  teatro  por  de 
fuera.  Sainete  inédito  de  D.  Ramón  de  la  Cru^. 
Afición  taurina  de  las  Cortes  del  siglo  xvi, 
por  J.  Rui^-Castillo.— Sobre  Góngora,  por  Mi- 
guel de  Unamuno.— Del  pobre  D.  Luis  de  Gón- 
gora, por  F.  Navarro  Ledesma.—  Matilde  Se- 
rao,  por  Margarita  María  de  Monterrey. 

La  lectura.  1903.  Junio.  José  Jiménez  Aran- 
da,  por  Aureliano  de  Beruete.— Revista  de  re- 
vistas.—índice  de  revistas. 

El  mensajero  del  Corazón  de  Jesús.  1903. 
Febrero.  Historia  de  las  sagradas  reliquias  de 
San  Francisco  de  Borja  (conclusión),  por  Luis 
Co/oma.=Marzo  á  Julio.  Jeromín,  por  Luis 
Coloma.  [Es  una  novela  histórica  de  la  retirada 
de  Carlos  V  á  Yuste  y  de  D.  Juan  de  Austria.] 
Nuestro  tiempo.  1903.  Junio.  Una  crisis  par- 
lamentaria en  1538,  por  F.  de  Laiglesia.— Los 
dos  catolicismos,  por  Edmundo  Gon^ále^ 
Blanco.— Recuerdos  de  mi  vida,  capítulo  XYI, 
por  Santiago  Ramón  y  Cajal.—Núñez  de  Ar- 
ce, por  Zeda. — La  cuestión  de  Marruecos,  por 
Felipe  Ri^o.— Revista  bibliográfica. 

Revista  de  Aragón.  1903.  Junip.  ¿Por  los 
métodos,  es  ciencia  la  Historia?,  por  Julián  Ri- 
bera.— Familia  Real  de  los  Benitexufin  (con- 
clusión), por  Francisco  Codera.— Ordioacio- 
nes  y  paramientos  de  la  ciudad  de  Barbastro, 
por  Mariano  de  Paño.— La  tumba  del  coDde 
Bernardo  y  doña  Toda  (Excursiones  pirenai- 
cas), por  Yicente  Castán.—  Recuerdos  de  mi 
vida  (cap.  xvii),  por  S.  Ramón  y  Cajal. 

Revista  de  la  Asociación  Artístico- Arqueo- 
lógica Barcelonesa.  1903.  Enero-Marzo.  Estu- 
dios epigráficos.  De  las  pequeñas  inscripcio- 
nes jurídicas  romano-hispanas,  por  M.  R.  de 
Berlanga.—La.  Junta  de  Gerona  en  sus  rela- 
ciones con  la  de  Cataluña  en  1808  y  1809  (con- 
tinuación), por  Emilio  Grahit.— Anals  inédits 
de  la  vila  de  la  Selva  del  Camp  de  Tarrago- 
na (continuación),  por  Joan  Pié. 

Revista  contemporánea.  i5  Junio  1903.  Fies- 
ta del  Toisón  de  Oro  celebrada  por  Carlos  V 
en  Utrecht  el  año  1546,  por  Manuel  de  Foron- 
da— Jajme  Balines  y  sus  obras,  por  Eloy  Bu- 
llón.—Los  Fastos  de  Ovidio,  por  V.  S.  C— La 
cuestión  albanesa  (conclusión),  por  J.  R.  C. — 


Los  cantonales  de  Cartagena,  por  Gabriel  Ma- 
ría Vergara  y  Martin.— Romance  histórico, 
por  Enrique  Prugent,  de  la  Biblioteca  Nacio- 
nal.—Boletín  bibliográfico. 

Revista  de  Extremadura.  1903.  Junio.  Los 
Zúñigas,  señores  de  Plasencia,  por  Vicente 
Paredes.— Tolstoí  y  el  Arte,  por  Ossip  Lourié.— 
Geografía  popular  de  Alcuéscar,  por  R.  Gar- 
cía-Plata de  Osma.  [Es  una  colección  de  can- 
tares populares  de  dicho  pueblo.]   ' 

Revista  de  Huesca.  1903.  Marzo  y  Abril. 
¿Quién  es  el  autor  de  la  Crónica  de  San  Juan?, 
por  G.  Llabrés.—  Inventario  de  la  Catedral  de 
Huesca  en  1532,  por  P.  Aguado.— Capitulación 
entre  el  Cabildo  y  el  escultor  Forment  para  el 
retablo  de  la  Seo  de  Huesca  (i52o),  por  G.  Ll.— 
Noticias  históricas  sobre  la  iglesia  de  San  Lo- 
renzo de  Huesca,  por  D.  Miguel  Supervia.— 
Damián  Forment  y  sus  obras,  por  D.  Mario  de 
la  Sala.—  Santa  Engracia  de  Zaragoza,  parro- 
quia oséense,  por  D.  Gregorio  García.— El  re- 
loj de  la  Catedral  de  Huesca  es  de  los  más 
antiguos  de  España  (1324)  por  G.  Llabrés. 

Sophía.  Revista  teosófica.  1903.  Abril.  El 
Cristianismo  esotérico  ó  los  misterios  meno- 
res, por  Annie  Besant.— La  teogonia  y  la  ma- 
gia entre  los  aborigénes  del  Brasil  (conclu- 
sión), por  Darío  Velloso.— Desde  las  cuevas  y 
selvas  del  Indostán  (continuación),  por  H.  P. 
Blavatsky. =May  o.  El  cristianismo  esotérico 
ó  los  misterios  menores  (continuación),  por 
Annie  Besa nt.— Desde  las  cuevas  y  selvas  del 
Indostán,  por  H.  P.  Blavatsky. =3u  li  o.  El 
cristianismo  esotérico  ó  los  misterios  menores 
(continuación),  por  Annie  Besant.— El  mágico 
Don  Ulan  de  Toledo,  por  Viriato  Dia%  Pére%. 

R.  Torres  Valle.  M.  Serrano  y  Sanz. 

REVISTAS  EXTRANJERAS 

[i.°  Los  sumarios  íntegros  de  las  revistas 
congéneres  de  la  nuestra  portuguesas,  ó  ex- 
tranjeras en  hablas  no  españolas  ni  portugue- 
sa consagradas  exclusivamente  al  estudio  de 
España,  y  dadas  á  luz  en  ó  fuera  de  ésta:  los 
títulos  de  unas  y  otras  revistas  van  de  letra 
cursiva.  2.0  Los  trabaios  de  cualquier  materia 
tocantes  á  España,  y  los  de  carácter  histórico 
y  erudito  interesantes  para  la  cultura  que 
figuren  en  los  Sumarios  de  las  demás  revistas 
escritas  en  lenguas  portuguesa  y  extranjeras, 
publíquense  ó  no  en  España.  3.0"  Los  trabajos 
que,  estando  en  las  condiciones  reseñadas  en 
este  párrafo  segundo,  aparezcan  en  revistas 
publicadas  por  extranjeros  en  lenguas  sabias.] 

L  Anthropologie.  1903.  Enero-Febrero.  Al- 
bert  Gaudrt,  Contribution  á  l'histoire  des 
hombres  fossiles.— Le  Dr.  Cartón,  Les  nécro- 
poles  primitives  de  Chaouach  (Tunisie).— Eu- 
géne  Pittard,  Anthropologie  de  la  Rouma- 
nie.  =  Marz  o-Abri  1 .  Émile  Cartailhac,  Les 
stations  de  Bruniquel,  sur  les  bordsde  1*  A  vey- 
ron. — L.  Desplagnes,  Etude  sur  les  tumuli  de 
Killi,  dans  la  región  de  Goundam. — L'abbé  H, 


7§ 


REVISTA  DÉ  ARCHIVOS 


Breuil,  Un  torques  en  or  découvert  AMassig- 
ny  (Vendée)  et  quclques  atures  objets  criti- 
ques en  or.— E.  Cartaii.iiac,  Gravure  inédite 
de  l'áge  du  renne.— Salomón  Reinach.  Le  cui- 
te de  l'ane. 

Archivio  storico  italiano.  Tomo  XXXI. 
1903.  Pompeo  Molmenti,  La  corruzione  dei 
costumi  veneziani  nel  Rinascimento. — Pietro 
Santini,  Studi  sull'antica  costituzionc  del  Co- 
munc  di  Fircnze.— Clemente  Lurt,  La  Casa 
pisana  e  i  suoi  annessi  nel  medio  evo. 

Archivio  storico  lombardo.  Fase.  XXXVIII. 
1903.  Alessandro  Sepllcri,  I  papiri  della  Basí- 
lica di  Monza  c  le  reliquic  inviate  da  Roma- 
Achile  Ratti,  Quarantaduc  lettcre  originali 
di  Pió  II  relative  alia  guerra  per  la  successio- 
ne  nel  Reame  di  Napoli  ( 1460-1463).  —Emi- 
lio Motta.  Otto  pontificati  del  cinquecento 
(i555-i5oi)  illustrati  da  corripondenze  trivul- 
zianc. 

Bulletin  hispanique.  1903-  Abril  «Junio.  G. 
Jcli.ian,  La  thalassocratie  phénicienne.  —  G. 
Radet,  Arganthonios  et  le  mur  de  Phocée. — 
E.  Merimée,  Une  excursión  aú  pays  des  épo- 
pées  (notes  de  voyage  en  vieille  Castilla).— 
A.  Morel-Fatio,  Doña  Marina  de  Aragón 
(1523-1549).  —  E.  Martinenche,  P.  Corneillc 
jugé  par  un  Hongrois. — Boris  de  Tannenberg, 
Silhouettes  contemporaines:  M.  Menéndez  y 
Pelayo.— A.  Morel-Fatio,  (¿ucstions  d"En- 
seignement:  Extrait  du  rapport  sur  le  con- 
cours  de  l'Agregation  d  espagnol  et  ditalien 
en  1902. — A.  Morel-Fatio,  Coche  Simón;  Si- 
món y  ayuda. — J.  Moraleda  Esteban,  Lite- 
ratura popular:  Más  cantares  populares  tole- 
danos.— Bibliographie:  J.  Gudiol,  Nocions  de 
arqueología  sagrada  catalana  (P.  Paris).— 
J.  Calmette,  Louis  XI,  Jean  II  et  la  Révolu- 
tion  catalane  (A.  M.-F.)—  E.  Wai.i.ace,  La  per- 
fecta casada  de  Luis  de  León  (A.  M.-F.)— E. 
Cotarelo,  Isidoro  Maiquez  (A.  M.-F.)— R.  Me- 
néndez Pidal,  Discursos  leídos  ante  la  R.  Aca- 
demia Española  (A.  M.-F.)— E.  Piñeyro,  Hom- 
bres y  glorias  de  América  (E.  M.)— M.  de  Una- 
muno,  Paisajes  (E.  M.)— En  torno  al  casticismo 
(G.  C.)— C.  de  Echegaray,  De  mi  país  (G.  Ra^ 
det).—\.  R.  Goncalves  Vianna,  As  orthogra- 
phias  portuguesas  (J.  Saro'ihandy).— Sommai- 
res  des  Revucs  consacrées  aux  pays  de  langue 
castillane,  catalane  ou  portugaise. 

Bulletin  italien.  1903.  Abril-Junio.  J.  Via- 
net, L'influence  italienne  chez  les  précurseurs 
de  la  Pléiade.— É.  Picot,  Les  italiens  en  Fran- 
ce  au  xvic  siécle.— A.  Morel-Fatio,  «Vadi  a 
mia  bella  Figlia». 

Gazette  des  Beaux-Arts.  1903.  Julio.  R. 
Koechlin,  La  Sculpture  belge  et  les  influen- 
ces  francaises  aux  xme  et  xive  siécles.— Salo- 
món Reinach,  Un  rnanuscrit  de  Philippe  le 
Bon  á  la  Bibliothéque  de  Saint-Pétersbourg 


<3e  artíclQh  -Casimir  Stryenski,  Le  Salón  de 
1761,  daprés  le  Catalogue  illustré  par  Gabriel 
de  Saint-Aubin  (2e  article). 

La  nouveli.e  revi-e.  1903.  Julio.  Jacqucs 
Régnier,  Un  précurseur  de  l'Arbitrage  Inter- 
national. [Emeric  de  Lacroix.] 

Revue  de  l'Art  chrétien.  1903.  Mayo.  E. 
Roulin,  Art  byzantin.— Lcon  Bressers,  Pein- 
tures  murales  de  1  église  de  Nceroctcrcn.— 
J.  C.  Broissoi.e,  Fra  Angélico  (J.  Helbig).— 
E.  Rovi.in,  Mobilier  liturgiquc  d'Espagne 
(¿me  art).—X.  Barbier  de  Montaui.t,  Tom- 
beau  sculpté  par  Germain  Pilón.— L'Agneau, 
par  le  méme.— Une  tapisserie  du  xvic  siécle  á 
Saumur,  par  le  méme. — G.  Sanoner,  Porte  de 
l'église  Notre-Dame  du  Fort  á  Étampes.— Bi- 
bliographie: Historia  de  la  Santa  I.  A.  M.  de 
Santiago  de  Compostcla,  por  D.  Antonio  Ló- 
pez Ferreiro  (L.  Serrano). 

Revte  de  Géograpiue.  1903.  Julio.  Figuig  et 
la  question  marocainc. — Lieut.  Colonel  Des- 
tenave,  Deux  années  de  commandement  dans 
la  región  du  Tchad.— J.  Truffert,  Región  du 
Tchad.  Le  Bahr-el-Ghazal  et  l'archipel  Kouri 
(fin).— Paul  Bourdarie,  Islamisme  et  fetichis- 
me.— Francis  Mury,  LEpopée  Pavic.  Trente 
années  a  travers  lTndo-Chine  et  le  Siam. 

Revue  historique.  1903.  Julio-Agosto.  Al- 
fred  Bourguet,  Le  Duc  de  Choiseul  et  lá  Ho- 
llande  (suite  et  fin).—  A.  Viai.i.ate,  Les  préli- 
minaires  de  la  guerre  hispano-américaine  et 
l'annexion  des  Philippines  par  les  États-Unis. 
Eug.  d  Eichtiial,  Carlyle  et  le  Saint-Simonis- 
me.  Lettres  á  Gustave  d'Eichthal. 

REVVE  DES  QUESTIONS  HtSTORIQUES.    I9O3.    Ju- 

lio.  E.  Revillout,  Un  Prince  révolutionnaire 
dans  l'ancienne  Egypte. — C.  Callewaert,  Le 
délit  de  christianisme  aux  deux  premiers  sié- 
cles.—Hipp.  Delehaye,  Les  Légendes  hagio- 
graphiques.  —  H.  Leclercq,  La  langue  des 
inscriptions  latines  de  la  Gaule. — Armand  d" 
Herbomez,  Le  «Fonctionarisme»  á  la  fin  du 
Moyen  Age.— L' Abbé  Casabianca,  La  Lettre  et 
la  Carte  de  Toscanelli .  —  Le  Comte  Bague- 
nault  de  Pcchesse,  Di x  années  de  la  vic  de 
Marguerite  de  Valois. — Le  Comte  Gabriel  de 
Mus,  L'introduction  des  jésuitcs  á  Constanti- 
nople  sous  la  régne  d'Achmet  Ier  (1603-1Ó17).— 
Roger  Lambelin,  La  premiére  invasión  de  la 
Belgique  (1792).— Emmanuel  Cosquin,  La  Lc- 
gende  du  page  de  Sainte  Élisabeth  de  Portu- 
gal et  les  contes  orientaux.— Bulletin  biblio- 
graphique. 

Rivista  di  Storia  antica.  Fascicolo  2-3.  1903. 
C.  Lanzani,  Ricerche  intorno  a  Pausania,  reg- 
gente  di  Sparta.  — E.  Breccia.  Storia  delle 
banche  c  dei  banchieri  nelTeta  classica.— F. 
Calonghi,  Noterelle  quintilianee.— N.  Quinci, 
Anacronismi  diodorei  nel  periodo  duzeniano. 
M.  Ancona,  Alcune  rovine  romane  dell'Alge- 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


79 


tria  e  della  Tunisia. — V.  Costanzi,  L'interva- 
11o  tra  la  presa  di  Müeto  e  la  battaglia  di  Ma- 
ratona.— G.  Niccoli.ni.  Y  re  c  gli  Efori  a  Spar- 
ta.— A.  Soi.ari,  Sulle  relazioni  diplomatichc 
fra  la  Grecia  e  la  Persia. — G.  Tropea,  Sul  mo- 
vimento  degli  studii  della  storia  antier  in 
Italia.—  E.  Teza,  l'n  verso  della  Mostellaria. — 
E.  Teza,  l'n  luogo  de  Tácito  neila  versione  di 
B.  Davanzati  —  R.  S.  C.onway;  I  due  strati  di 
popolazione  indo-europea  del  Lazio  e  dell 
Italia  antica.— G.  Tropea,  La  stele  arcaica  del 
Foro  romano  (cronaca  della  discussionc). — 
E.  Teza,  ¡umentum. — A.  Cima.  Intorno  alia 
vita  ed  al  nome  di  Plauto. — A.  Bellotti,  Dei 
Yittumuli  ricercatori  d'oro  .  —  S.  Rossi,  La 
composizione  técnica  delle  odi  di  Bacchilide. 
E.  Teza,  Un  verso  ncU'ludas  greco.— N.  Vr- 
lic,  Contributi   alia   storia  'della  guerra   di 


Ottavio  in  Illiria  nel  35-34  c  della  campagna 
di  Tiberio  nel  i5  a.  C. — A.  Abbrizzese,  Le  re- 
lazioni fra  lTmpero  romano  e  l'Armcnia. — 
G.  V.  Callegari.  Pitea  di  Massilia.— A.  Man- 
cini,  Osscrvazioni  sulle  Bucoliche  di  Virgilio. 
M.  Petrozzieli.o  .  L'invio  di  Patroclo  nell' 
Iliade. — G.  Pinza,  I  lavori  della  Sesione  IV  del 
Congreso  Internazionale  di  Scienze  storiche. 
Romanía.  1903.  Abril.  A.  Thomas,  Le  suffixe 
aricius  en  trancáis  et  en  proven^al.— P.  Raj- 
na,  Le  origini  della  novella  narrata  dal  «Fran- 
keleyn»  nci  Cante'bury  Tales  del  Chauctr.— 
P.  Mever,  Recettes  medicales  en  provenc,al 
d'aprés  le  ms.  R.  14.30  de  Trinity  College, 
Cambridge. — G.  L.  KiTTREnr.E,  The  chanson 
du  Comte  Herniquin. 

M.  Serrano  v  Sanz. 


SECCIÓN  OFICIAL  Y  DE  NOTICIAS 


S.  M.  el  Rey  (Q.  D.  G.),  de  conformidad  con 
lo  propuesto  por  el  Director  de  dicho  Museo,  se 
ha  servido  resolver: 

i.°  Que  se  celebre  en  el  Museo  de  reproduc- 
ciones Artísticas  una  Exposición  de  copias  que 
se  inaugurará  el  domingo,  día  18  de  Octubre 
del  presente  año.  y  terminara  el  31  del  propio 
mes. 

2.0  Que  se  invite  á  los  señores  copistas  que 
ordinariamente  acuden  al  Musco,  á  que  expon- 
gan sus  trabajos  en  dicha  Exposición. 

3.0  Que  los  trabajos  deberán  estar  ejecuta- 
dos por  cualesquiera  de  los  procedimientos 
pictóricos  ó  escultóricos;  debiendo  hallarse  su- 
jetos por  un  tablero  ó  cartón  los  dibujos  ó  pin- 
turas hechos  en  papel  ó  lienzo. 

4.0  Que  el  número  de  copias  que  cada  expo- 
sitor podrá  presentar  será  ilimitado;  así  como 
que  las  copiss  figurarán  junto  á  los  respectivos 
modelos. 

5.°  Que  la  entrega  de  las  copias  deberá  ha- 
cerse en  la  Secretaria  del  Museo,  mediante 
resguardo,  y  durante  los  quince  primeros  días 
del  mes  de  Octubre  ya  mencionado,  reserván- 
dose la  Dirección  del  Establecimiento  el  dere- 
cho de  excluir  aquellas  copias  que  no  conside- 
re propias  de  la  Exposición. 

6.°  Y  que,  una  vez  celebrada  ésta,  se  admi- 
tan desde  luego  por  el  Director  del  Museo,  y 


con  destino  al  mismo,  las  copias  que  los  in« 
teresados  quieran  donar  á  dicho  Estableci- 
miento. 
(Gaceta  de  o  de  Julio  de  1903). 


Declarado  desierto  por  el  Tribunal  nombra- 
do por  Real  orden  de  6  de  Abril  de  1903  el  con- 
curso de  premios  anunciado  por  esta  Bibliote- 
ca Nacional  para  el  año  corriente,  y  aprobado 
por  el  Ministerio  de  Instrucción  pública  y  Be- 
llas Artes  el  acuerdo  del  Tribunal,  los  autores 
de  las  obras  presentadas  podrán  pasar  á  reco- 
gerlas á  la  Secretaria  de  dicha  Biblioteca. 

(Gaceta  de  9  de  Julio  de  1903.) 


Por  Real  decreto  del  Ministerio  de  Instruc-» 
ción  pública  que,  precedido  de  un  razonado 
preámbulo,  publica  la  Gaceta,  se  dispone: 

«Artículo  i.°  Para  concursar  las  plazas  de 
empleados  no  subalternos  que  vaquen  en  los 
Archivos,  Bibliotecas  y  Museos  de  Diputacio- 
nes y  Ayuntamientos  de  capitales  de  provin- 
cia, será  requisito  indispensable  que  los  aspi- 
rantes estén  en  posesión  del  titulo  de  Archi- 
vero, Bibliotecario,  Arqueólogo,  ó  pertenezcan 
al  Cuerpo  facultativo  de  Archiveros,  Bibliote- 
carios y  Arqueólogos,  ó  tengan  el  título  de 
licenciados  en  Literatura  de  la  Facultad  de 
Filosofía  y  Letras,  si  se  trata  de  vacantes  de 


8o 


REVISTA   DE    ARCHIVOS 


Archivos  ó  de  Bibliotecas,  ó  el  de  licenciados 
en  Ciencias  históricas  de  la  misma  Facultad  si 
la-  vacante  es  de  Museos,  ó  el  de  licenciados  en 
Filosofía  y  Letras  del  antiguo  plan,  siempre 
que  tengan  además  aprobadas  en  la  supri- 
mida Escuela  superior  de  Diplomática  ó  en 
dicha  Facultad  las  asignaturas  de  Paleografía, 
Bibliología  y  Latía  vulgar  de  los  tiempos  me- 
dios, cuando  la  vacante  sea  de  Archivos  ó  Bi- 
bliotecas, y  las  de  Arqueología  y  Numismática 
y  Epigrafía  si  corresponde  á  Museos. 

Art.  2.  °  Los  empleados  de  los  Archivos, 
Bibliotecas  y  Museos  de  Diputaciones  y  Ayun- 
tamientos de  capitales  de  provincia  que  pres- 
taban ya  servicio  cuando  se  promulgó  la  ley 
de  30  de  junio  de  1894,  que  mandó  respetar,  en 
su  art.  5.°,  los  derechos  que  ostentaban,  tienen 
aptitud  para  ascender  dentro  de  la  plantilla 
del  establecimiento  respectivo.» 

(Gaceta  de  11  de  Julio  de  1003. 


En  cumplimiento  de  lo  dispuesto  en  la  Real 
orden  de  i5  de  Abril  último,  se  hace  público,  á 
fin  de  que  los  opositores  á  plazas  de  Oficiales 
de  cuarto  grado  del  Cuerpo  facultativo  de  Ar- 
chiveros, Bibliotecarios  y  Arqueólogos,  pue- 
dan entablar  las  recusaciones  que  estimen 
oportunas  ante  este  Ministerio,  en  el  término 
de  diez  días,  sin  deducir  los  festivos,  y  á  con- 
tar del  en  que  tenga  lugar  la  inserción  del  pre- 
sente anuncio  en  la  Gaceta  de  Madrid,  que  el 
Tribunal  ha  quedado  definitivamente  consti- 
tuido en  la  siguiente  forma: 

Presidente:  D.  Juan  Catalina  García  y  Ló- 
pez, Consejero  de  Instrucción  pública. 

Vocales:  D.  Vicente  Vignau  y  Ballester,  Ins- 
pector del  Cuerpo; 

D.  Francisco  R.  de  Uhagón,  Académico  de 
la  Real  de  la  Historia; 

D.  José  Moreno  Carbonero,  Académico  de 
la  Real  de  Bellas  Artes  de  San  Fernando; 

D.  Cayo  Ortega  y  Mayor,  Catedrático  de  la 
Facultad  de  Filosofía  y  Letras  de  la  Universi- 
dad Central; 

D.  Ricardo  Hinojosa  y  Naveros,  individuo 
de  la  clase  de  Jefes  del  Cuerpo,  y 


D.  Juan  Gualberto  López  Valdemoro,  per- 
sona extraña  al  Cuerpo  y  de  reconocida  com- 
petencia en  las  materias  objeto  de  la  oposición. 
Dentro  del  plazo  legal  se  han  presentado  42 
instancias  solicitando  tomar  parte  en  la  opo- 
sición. 

(Gaceta  de  11  de  Julio  de  1003.) 


Ha  sido  trasladado  D.  Francisco  Juárez  Ta- 
laban, de  la  Biblioteca  provincial  de  Cádiz,  al 
Archivo  de  la  Delegación  de  Hacienda  de  la 
misma  ciudad,  y  dispuesto  que  D.  Pedro  Ria- 
ño  de  la  Iglesia,  Jefe  del  Museo  Arqueológico, 
se  encargue  del  serviciode  la  citadaBiblioteca. 


La  Junta  facultativa  de  Archivos,  Bibliote- 
cas y  Museos,  en  su  sesión  del  día  13  del  co- 
rriente, ha  tomado  los  siguientes  acuerdos: 

El  traslada  del  Museo  Arqueológico  de  Cá- 
diz, del  edificio  que  ocupa  en  la  actualidad,  al 
de  la  Biblioteca  provincial. 

Que  toda  la  documentación  perteneciente 
á  la  antigua  Casa  de  contratación  de  Cádiz 
depositada  actualmente  en  el  edificio  de  la  Bi- 
blioteca provincial  de  esta  Ciudad,  sea  trasla- 
dada al  Archivo  General  de  Indias  de  Sevilla. 

Que  D.  Francisco  Góngora  del  Carpió,  Jefe 
del  Museo  Arqueológico  de  Granada,  ayude 
en  los  trabajos  de  catalogación,  durante  tres 
horas  diarias  en  la  Biblioteca  Universitaria  de 
dicha  Ciudad. 

El  Sr.  D.  José  Ortega  y  García,  Secretario 
General  del  Cuerpo,  leyó  una  Memoria  sobre 
la  visita  de  inspección  que  giró  á  los  estable- 
cimientos de  Andalucía,  la  que  por  unanimi- 
dad fué  aprobada,  obteniendo  un  voto  de  gra- 
cias por  su  trabajo. 

En  el  certamen  científico-literario  celebrado 
por  la  Sociedad  Económica  de  Amigos  del 
País  de  Granada,  con  ocasión  de  las  fiestas  del 
Corpus,  se  ha  concedido  el  premio  del  Ayun- 
tamiento á  una  composición  «A  Granada», 
original  de  nuestro  compañero  D.  Ángel  del 
Arco,  jefe  del  Museo  Arqueológico  de  Ta- 
rragona. 


MADRID.— Tip.  de  la  Revista  de  Archivos,  Bibliotecas  7  Museos,  Olid,  8. 


REVISTA 

DE 

ARCHIVOS,  BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 

^HISTORIA     V     CIENCIAS    AUXILIARES) 


Año  VII. — Agosto  y  Septiembre  de  1903. — Núms.  8  y  9. 


El.  PRIMER  LIBRO  DE  ACTAS  MUNICIPALES 


¿ES  EL  DE  VALENCIA? 

Con  el  primero  de  los  epígrafes  de  la  presente  nota  se  ha  publicado  en 
esta  misma  Revista  un  artículo  firmado  por  D.  Anselmo  Salva,  en  el  cual 
asegura  que  el  libro  de  actas  municipales  más  antiguo  es  uno  conservado 
en  el  archivo  del  Ayuntamiento  de  Burgos  '.  El  autor  rechaza  la  opinión 
de  ser  Palencia  la  ciudad  que  con  antelación  á  otras  de  la  Península  goce 
la  prioridad  en  libros  capitulares.  Semejante  pretensión  creemos  no  pue- 
de sustentarse  por  los  burgaleses  ni  tampoco  por  los  palentinos.  La  demos- 
tración, tratándose  de  fechas  conocidas  é  indiscutibles,  es  sencillísima.  No 
concemos  lo  suficiente  todos  los  archivos  municipales  para  afirmar  da  un 
modo  absoluto  cuál  sea  el  libro  de  actas  más  antiguo  de  los  hoy  existentes; 
pero  de  los  datos  aportados  á  este  litigio  cabe  asegurar,  hasta  que  nuevas 
investigaciones  no  prueben  lo  contrario,  corresponde  á  Valencia  la  gloria 
de  conservar,  á  través  de  los  desastres  experimentados  en  los  depósitos  di- 
plomáticos de  nuestra  patria,  actas  capitulares  anteriores  á  las  fechas  cita- 
das en  el  artículo  del  Sr.  Salva. 

Supone  el  erudito  historiador  burgalés  que  en  un  trabajo  publicado 
hace  algún  tiempo  en  el  Boletín  de  la  Real  Academia  de  la  Historia,  afir- 
mábase que  el  primero  de  los  libros  de  actas  de  Palencia  era  el  más  anti- 
guo de  España.  Si  la  cita  se  refiere  á  una  nota  insertada  en  el  citado  Bole- 
tín y  suscrita  por  D.  Francisco  Simón  y  Nieto  con  el  título  «Palencia  en 
el  siglo  xv.  Su  primer  libro  de  Acuerdos  Municipales»  2,  el  autor  no  ase- 
gura que  este  libro  sea  el  primero  de  los  conocidos.  Limítase  tan  sólo  á  dar 

1     Número  de  Abril  último,  pág.  260.-2  Tomo  XXVI,  1875,  pág.  118. 

3.*  ¿POCA. — TOMO  IX.  O 


82 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


una  sucinta  idea  de  su  contenido  y  de  la  organización  comunal  de  Paten- 
cia en  aquella  centuria.  Claro  es  que  siendo  el  mencionado  libro  de  1425, 
resulta  posterior  al  capitular  de  Burgos,  el  cual,  según  el  Sr.  Salva,  co- 
mienza en  1388.  Esta  fecha  ha  de  ser,  en  su  consecuencia,  el  punto  de 
partida  para  fallar  el  pleito.  Lejos  de  nosotros  el  propósito  de  resucitar 
con  este  motivo  algo  parecido  á  la  cuestión  que  en  las  antiguas  Cortes  de 
Castilla  se  suscitaba  entre  los  Procuradores  de  Burgos  y  los  de  Toledo  so- 
bre la  primacía  de  las  dos  nobilísimas  Metrópolis;  únicamente  vamos  á 
demostrar  que  en  el  rico  y  bien  ordenado  archivo  municipal  de  Valencia 
existe  un  libro  de  acuerdos  de  i3o6.  ¿Es  este  el  más  antiguo  de  España? 
Repetimos  lo  expuesto  anteriormente:  lo  ignoramos.  El  punto  merecería 
esclarecerse,  aportándose  los  datos  precisos  é  indispensables  para  cono- 
cer cuál  sea  en  realidad  el  primero  en  su  clase. 

Por  lo  referente  á  la  Ciudad  del  Turia,  el  dato  era  ya  conocido  hace 
bastante  tiempo.  En  estas  mismas  columnas  dimos  una  ligera  noticia  de  la 
organización  y  fondos  de  su  archivo  municipal  '.  Decíamos  entonces,  y  hoy 
lo  recordamos  otra  vez,  que  la  serie  de  libros  de  acuerdos  comenzaba  en 
i3o6.  Con  esto  quedaba  demostrada  la  prioridad  de  ese  libro  con  relación 
á  los  de  Burgos  y  Palencia;  pero  ya  que  tratamos  de  nuevo  el  asunto,  juz- 
gamos oportuno  describir  tan  interesante  volumen,  el  cual  ha  llegado  hasta 
nuestros  días  en  perfecto  estado  de  conservación. 

La  colección  de  actas  capitulares  de  Valencia  comienza,  como  queda 
consignado,  en  i3o6  y  se  continúa  hasta  la  fecha  sin  interrupción  alguna. 
Están  clasificados  estos  libros  en  tres  series.  La  primera,  señalada  con  sig- 
natura A,  moderna,  es  la  conocida  con  el  nombre  de  Manual  de  Co?isells 
y  Establiments  (Manuales  de  Consejos  y  Estatutos  ú  ordenanzas),  y  son 
los  acuerdos  del  Consejo  y  Jurados  puestos  en  limpio  por  los  escribanos. 
No  contienen  todos  los  volúmenes  el  mismo  número  de  folios.  Cada  uno 
comprende  á  veces  varios  años,  pero  todos  están  encuadernados  en  per- 
gamino de  una  manera  uniforme.  Las  actas,  como  igualmente  los  demás 
documentos  dimanados  del  Consejo  y  Jurados,  aparecen  redactados  en 
lengua  valenciana,  y  así  se  prosigue  hasta  la  abolición  del  régimen  foral. 
El  último  acuerdo  en  dicho  idioma  corresponde  al  18  de  Agosto  de  1707, 
comenzando  en  3o  del  citado  mes  las  actas  escritas  en  castellano  y  extendi- 
das en  papel  sellado,  no  conocido  antes  en  el  reino  de  Valencia.  Con  el 
nuevo  régimen  implantado  por  Eelipe  V  termina  la  organización  política 

1    Número  Je  Vgosto-Septiembre,  1897,  pág.  411. 


•BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  83 

y  administrativa  nacida  á  rai'z  de  la  conquista  de  Valencia  en  1238  por  el 
invicto  Jaime  I  de  Aragón. 

La  segunda  serie  de  libros  capitulares  la  constituye  lo  que  pudiéramos 
llamar  los  borradores  de  los  Manuales.  Llevan  estos  libros  el  epígrafe 
Qvems  de  Provisions,  esto  es,  cuadernos  de  provisiones.  El  más  remoto  de 
los  conservados  pertenece  al  año  1419,  señalado  con  el  núm.  1  moderno  de 
la  colección,  que  corresponde  al  26  dé  la  antigua.  También  termina  esta  se- 
rie con  el  régimen  foral  en  Agosto  de  1707,  naciendo  entonces  la  denomi- 
nada Libros  capitulares  y  actas  del  Ayuntamiento  de  Valencia,  la  cual 
comienza  en  el  referido  año  1707  y  llega  hasta  el  día. 

El  total  de  volúmenes  de  las  tres  series  es  el  de  728;  de  éstos  correspon- 
den 238  á  la  primera,  137  á  la  segunda  y  253  á  la  tercera. 

El  Manual  de  Consells  y  Establiments,  señalado  con  el  núm.  1  de  la 
serie  A,  comprende  varios  años.  Comienza  con  la  relación  de  Jurados  y 
Consejeros  para  el  año  i3o6  en  esta  forma: 

«En  lo  día  de  pentagostaen  lo  qual  contaverrfxmj  kalendis  Junij  anno 
dominij  millesimo  ccc  sexto,  foren  elets  en  Jurats  de  la  Ciutat  de  Valencia, 
90  es  asaber  en  G.  scriva,  en  Thomas  fabre  en  G.  selon  e  en  Dn.  de 
Solsona,  ciutadans  de  la  dita  ciutat  alsquals  foren  asignats  e  donats  per 
consellers  los  prohomens  desús  scrits  axi  di  parroquies  com  de  mesters 
ques  seguex.» 

Sigue  á  continuación  la  relación  de  Consejeros  que  con  arreglo  á  lo  pre- 
ceptuado en  los  Fueros  eran  elegidos  en  la  Pascua  de  Pentecostés.  El  sis- 
tema electoral  estaba  basado  en  la  organización  parroquial  y  en  los  gre- 
mios de  artes  y  oficios.  En  i3o6  eran  doce  las  parroquias  que  concurrían 
a  la  elección,  designando  seis  representantes  cada  una  de  las  feligresas. 
Los  gremios,  oficialmente  constituidos  en  aquella  fecha  eran  los  notarios, 
freneros,  boneteros  (bruneters)  zapateros,  pañeros  (drapers),  pelijeros 
(pellicers),  ropavejeros,  curtidores,  carniceros,  pescadores,  correjeros,  car- 
pinteros, herreros,  barberos  y  marineros.  Estos  quince  gremios  elegían  por 
sufragio  directo  cuatro  consejeros  cada  uno,  dos  en  concepto  de  propieta- 
rios é  igual  número  en  el  de  suplentes  ».  El  cargo  duraba  un  año  y  termi- 
naba en  Mayo  siguiente  al  de  la  elección. 


1  Acerca  de  la  organización  del  Consejo,  forma  de  su  elección  y  representaciones  del  ele- 
mento individual,  ó  sea  por  parroquias,  y  el  colectivo,  ó  gremial,  puede  consjltarst;  el  cap.  XII, 
Vida  política  de  los  Gremios,  en  nuestro  libro  «Instituciones  Gremiales.  Su  origen  y  organiza- 
ción en  Valencia». 


84 


REVISTA   DE   ARCHIVOS 


El  libro  primero  de  actas,  como  todos  los  restantes,  aparece  autoriza- 
do por  el  escribano  de  los  Jurados.  En  i3o6  y  posteriores,  desempeñaba  el 
cargo  Bartolomé  Benajam.  Contiene  el  citado  Manual  las  deliberaciones  y 
estatutos  del  Consejo  y  Jurados  durante  los  años  i3o6á  i32Ó.  Al  folio 
CCLXXVIIÍ  figura  la  primera  acta  del  Consejo  correspondiente  al  últi- 
mo de  los  citados  años,  fechada  el  día  8  de  Abril,  no  alcanzando,  por  con- 
siguiente, al  comienzo  del  año  concejil,  pero  en  los  dos  postreros  folios 
hay  acuerdos  sueltos  de  1327.  El  volumen  está  formado  de  nueve  manos  ó 
cuadernos  con  ccxcvj  hojas,  foliadas,  algunas  en  blanco.  El  papel  de  este 
libro,  como  igualmente  el  de  los  diez  ó  doce  siguientes,  es  grueso  y  lustro- 
so, probablemente  de  las  antiguas  y  celebradas  fábricas  de  Játiva,  care- 
ciendo de  filigranas  ó  marcas  especiales  ». 

Hay  fundados  motivos  para  creer  que  el  Manual  de  i3o6  no  es  el  primero 
de  la  actual  serie.  Indudablemente  existió  una  colección  anterior,  la  cual, 
por  desgracia,  debió  perderse  hace  muchos  años  con  ocasión  de  los  varios 
incendios  de  que  ha  sido  víctima  el  arhivo  municipal,  destruyéndose  series 
enteras  de  documentos  que  formaban  archivos  especiales,  como  el  del  Ra- 
cional, Mustazaf  (Almotacén)  y  otros.  Uno  de  estos  desastres,  el  mayor  sin 
duda,  ocurrió  el  día  i5  de  Febrero  di  1 585,  precisamente  estando  en  Valen- 
cia Felipe  II  2.  De  la  existencia  de  actas  anteriores  á  la  de  i3o6,  tenemos 
evidentes  indicios.  Parece  comenzaron  esta  clase  de  libros  de  un  modo  re- 
gular y  uniforme,  á  fines  del  siglo  xm.  En  ellos  se  irían  consignando  los 
principales  acuerdos  por  el  escribano  del  Consejo.  El  Manual  de  i3o6  nos 
suministra  una  prueba  en  favor  de  esta  opinión.  Al  folio  cclxxxviiij  re- 


1  El  papel  fabricado  en  Játiva  era  famoso  en  tiempo  de  los  árabes.  El  Edrisi,  viajero  arábigo, 
celébralo  como  el  mejor  del  mundo.  Los  primeros  Manuales  están  escritos  en  esta  clase  de  pa- 
pel, pero  en  el  primer  tercio  del  siglo  xiv  su  elaboración  deja  bastante  que  desear.  Por  esto  sin 
duda  Pedro  II  de  Aragón,  en  la  pragmática  dada  en  Valencia,  VII  idus  decembris,  de  1338, 
señalada  con  el  número  XVIII  de  la  serie  de  sus  privilegios  en  el  Aureum  opus,  folio  CVI  (el 
número  de  orden  está  equivocado  en  la  impresión,  debiendo  ser  el  XXXVII),  con  objeto  de  evi- 
tar los  daños  y  fraudes  ocasionados  por  haberse  alterado  la  clase,  peso  y  tamaño  del  papel  fa- 
bricado en  Játiva  y  Valencia,  ordena  se  elabore  según  la  antigua  forma. 

Este  papel  carece  de  filigranas.  Hasta  el  usado  en  el  Manual  núm.  i5,  de  1368,  no  aparecen  las 
marcas  de  fabrica.  Pertenece  esta  clase  de  p  peí  al  llamado pisano,  nombre  genérico  con  el  que 
se  designaba  todo  el  importado  de  Italia.  En  el  citado  Manud,  comprensivo  de  los  años  1368  á 
1371,  vemos  usadas,  por  primera  vez,  cuatro  filigranas.  Representa  la  primera  un  -animal  cua- 
drúpedo, de  carácter  fantástico,  y  de  cuya  írenie  parece  sale  una  especie  de  unicornio;  la  segun- 
da filigrana  es  un  pondus  con  su  asa  en  forma  de  gancho;  la  tercera  un  hacha  romana  semejante 
á  la  representada  en  las  insignias  de  ¡os  lictores,  y  la  cuarta  un  caballo  en  pelo  con  las  manos 
levantadas  y  las  riendas  flotando. 

2  Los  detalles  de  este  incendio  pueden  leerse  en  el  apéndice  á  la  Relación  del  viaje  de  Fe- 
lipe II  á  Zaragoza,  Barcelona  y  Valencia,  escrita  por  Enrique  Cock  en  el  referido  año  i585> 
publicada  en  1876  por  los  Sres.  Morel-Fatio  y  Rodríguez  Villa. 


BIBLIOTECAS    Y    MUSEOS  85 

produce  el  escribano,  Bartolomé  Benajam  un  stabliment  de  los  Jurados  y 
Consejo  correspondiente  á  Marzo  de  i3oi,  siendo  éste  el  acuerdo  más  an- 
tiguo que  hemos  visto  consignado  en  las  actas  capitulares.  Parece  induda- 
ble que  ese  y  otros  acuerdos  análogos  se  registraban  en  cuadernos  ó  ma- 
nos de  papel,  dando  origen  á  los  libros  Manuales,  formados  por  las  deli- 
beraciones relativas  á  los  asuntos  de  la  administración  local  y  los  estatutos 
ú  ordenanzas  (stabliments)  de  carácter  legislativo  para  el  régimen  de  la 
ciudad  y  su  término  municipal,  conforme  á  la  facultad  otorgada  al  Consejo 
general  en  los  Fueros  y  Privilegios  reales. 

Con  lo  expuesto  juzgamos  probada  la  prioridad  del  libro  de  actas  de 
Valencia  sobre  el  de  Burgos,  pero  no  aseguramos  sea  el  más  antiguo  de 
España.  Sospechamos  existen  de  fecha  anterior  á  i3o6  en  Cataluña,  y  tal 
vez  en  Aragón.  No  es  difícil  la  prueba.  Confiamos  en  que  los  conocedores 
de  los  archivos  municipales  de  esas  regiones  ilustrarán  con  nuevos  datos 

el  litigio  planteado  por  el  Sr.  Salva. 

Luis  Tramoyeres  Blasco. 
Valencia,  Mayo,  1903. 


ESTUDIO 

SOBRE  LOS  SERMONES  VALENCIANOS 
DE   SAN    VICENTE    FERRER 

QUE     SE     CONSERVAN     MANUSCRITOS      EN     LA     BIBLIOTECA     DE     LA     BASÍLICA 
METROPOLITANA     DE      VALENCIA 


VII 

Estado  de  la  sociedad  durante  el  cisma  de  Occidente. 
Siglos  XIV  y  XV. 

Por  los  textos  de  los  sermones  de  San  Vicente  Ferrer  que  hemos  aduci- 
do, habrá  podido  el  lector  formar  idea  bastante  aproximada  de  la  corrup- 
ción de  costumbres  de  últimos  áú  siglo  xiv  y  principios  del  xv.  Todas  las 
clases  d2  la  sociedad  tenían  sus  llagas  que  manaban  podre,  desde  la  más  alta 
ala  más  baja:  la  desmoralización  era  completa.  El  cisma  de  Occidente  era 
la  causa,  ó  acaso  tal  vez  el  efecto  de  esta  corrupción;  de  todos  modos,  era 
lo  que  la  sostenía.  El  santo  compara  este  cisma  á  las  plagas  de  Egipto,  par- 
ticularmente cuando  trata  de  las  tinieblas  (VI,  87),  anunciando  que  la  co- 


86 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


rrupcíón  de  costumbres  traería  una  gran  conmoción  en  la  fe,  que  vino 
efectivamente  un  siglo  después:  «La  novena  plaga  fon  tenebres  de  tres 
dies,  e  significave  lo  temps  del  cisma,  e  ja  ha  prop  de  .XL.  anys  que  dura 
lo  cisma.  ¡Oo  quines  tenebres  tan  fortes!  Los  tres  dies  signifiquen  los  tres 
Papes  que  ara  son:  lo  papa  Johan,  lo  papa  Gregori,  lo  papa  Benet,  e  de 
quiscun  realme  ha  de  grans  doctors  e  santes  persones,  quis  teñen  ab  cascú 
de  aquests  papes  realment,  e  no  conexen  qual  es  verdader.  ¡Oo  quina  tene- 
bra!.  Car  de  aquests  no  sab  dir:  aquest  es  lo  verdader;  e  si  u  dien,  tantost 
l'altre  diu:  ans  es  aquest.  E  donchs  ¿que  se  n'seguirá?  movebuntur  funda- 
menta térra*  (Psalm.  LXXXI,  5):  fundamenta,  saber,  los  articles  de  la  fé, 
que  en  lo  cel  no  y  ha  fe,  car  tot  o  vehuen.» 

Como  recreándose  en  el  pensamiento  de  mejores  tiempos  pasados,  hace 
la  descripción  de  lo  que  fueron  los  hombres  en  la  antigüedad  (VI,  93)  de  un 
modo  muy  característico,  dados  los  conocimientos  históricos  del  siglo  xiv: 
«Antigament  los  homens  ab  erbes  e  ab  aygua  vivien  tant  de  temps  que 
maravella.  Adán  ab  aquesta  vianda  visque  D.CCCC.XXX.  anys,  Matusa- 
lem  D.CCCC.L.  Aprés  en  lo  temps  de  Noé  digueren  les  gens  ¿e  per  qué 
no  menjarem  carn?  menjemne  e  begam  vi,  car  les  aygues  no  havien  tanta 
de  virtud  com  de  primer.  E  no  menjaven  sino  una  vegada,  mes  no  vivien 
ja  tant:  erunt  dies  hominis  centum  viginti  annorum.  Aprés  en  lo  temps  de 
David  digueren  les  gens:  ¿e  per  qué  tío  menjarien  dues  vegades  lo  dia? 
haurem  mes  plaer.  E  axi  ho  feren,  e  ja  la  vida  se  minvá  mes;  per  <¿o  dix 
David:  dies  annorum  nostrorum  .LXX.  ajinorun,  e  si  mes  avant  passam, 
labor  et  dolor.  Aprés  les  gens  han  dit:  e  no  msnjam  sino  a  matí  e  vespre 
¿e  per  qué  no  al/nor^ariem  per  lo  matí,  e  biurém  hun  poch,  e  aprés  hora 
de  tercia  que'ns  dinassen,  e  quan  vindrem  al  mig  jorn  que  berenassem,  e 
puix  sopar  al  vespre?  E  també  será  feyt.  E  axis  tara  que  quatre  o  cinch 
vegades  menjarán.  E  per  50  ¿quantaes  nostra  vida?  que  ja  a.  xxxxv.  anys 
los  homens  son  vells,  els  tremole  le  barba  e  les  mans,  e  les  dones  podri- 
des,  que  beuen  lo  vinac,  que  tres  passes  les  sentireu,  que'ls  put  l'alende,  e 
a  molts  homens  també».  Esto  es  aquello  de  Horacio:  cetas  nostra  pejor 
avis  tulit  progeniem  pernitiosiorem. 

No  era  mejor  que  la  presente,  la  educación  que  se  daba  á  la  familia  se- 
gún San  Vicente  en  el  siglo  xiv,  como  vemos  en  un  pasaje  muy  gráfico  de 
sus  sermones  (VI,  86).  En  él  maneja  nuestro  predicador  el  diálogo  de  una 
manera  muy  apropiada  para  el  ridículo  que  se  proponía:  «Ara  los  pares  e 
es  mares  mala  vida  ensenyen.  Di,  bon  hom,  ¿has  tu  nengun  fll? — Ara, 


BIBLIOTECAS  Y  MU.ÍEOS  87 

ha  sis  anys  o  set  o  dot\e  anys.  —¿E  qué  li  dius? — Ara,  monfill,  porta  al 
costat  dret  aquesta  dagueta,  e  si  degú  te  diu  bif,  tu  dili  baf.  Mostra, 
mon  fill,  de  qui  es,  e  si  t'dien  mala  paraula,  tornalila-  tantots. — E  vos- 
altres,  dones,  a  postres  filies  que  els  ensenyau?  ¡haa! — Ara  vet,  ma  filia, 
axi  te  afaytarás;  vet,  pren  axi  lo  mirall:  e  aquest  pelet  tiral  axi.  ¿E  no 
veus  tu  que  no  y  está  be?  ¡Eh!  ma  filia,  axi  bailarás,  de  costadet,  e  axi 
Jarás  aquesta  bolta.  La  mare  se  fa  alcavota  de  la  tilla  e  a  ínfern  tu 
e  ella.» 

Contra  esta  mala  educación  propone  la  buena,  diciendo  á  los  padres 
(VI,  61  v.):  «A  los  filis  deuslos  nodrir  be,  e  ensenyarlos  que  no  juren  de 
D¿u,  ni  diguen  falsia,  e  que  sapien  lo  Credo,  lo  Pater  noster,  la  Ave  Ma- 
ría. A  tres  anys  que  haje,  la  mare  deu  dir  axi,  amorant:  «Mon  fillet, 
veus  agi  raymet  e  panet,  o  cireretes  o  figuetes:  ara  di  la  Ave  María», 
prenli  les  cametes  axi,  e  agenollarlo.  «Ara  di,  mon  fillet,  Ave  María. 
Eli  respondrá  agudetament  Aave  Maaría:  puix  lo  Pater  noster,  lo  Cre- 
do, etc. 

Los  que  vivían  tan  entregados  al  mundo  y  tan  olvidados  de  Dios,  todo 
lo  reducían  á  las  formas  exteriores,  nada  tenían  de  espiritual,  ó  como  de- 
cía nuestro  Santo:  tot  anava  n'ell  tall  de  la  vestidura.  Veamos  cómo  ora- 
ba aquella  gente  (VI,  52  v.):  «Vosaltres  ¿juanfeu  oració?  Quan  vos  ves- 
tiu  e  preneu  la  camisa  per  lo  matí,  Pater  noster  a  la  una  mánega,  e  xa  xa 
xa  Marieta  posa  l'olla,  Pater  noster  ¡Oo  que  bella  oració!  E  quan  vos  bo- 
tonau  Ave  María  gratia  plena  xa  xa  xa.  No  val  res.  Pater  noster  de  lan- 
col,  ni  val  ni  nou.  ¿E  vosaltres,  dones,  comfeu  oració? — Senyor,  quan  me 
ligue  e  m'estire  les  celles  e prench  lo  mirall,  Ave  María  xa  xa  xa.  No  val 
res  ay  tampoch.  Mas  la  oració  que  s'fa  axi  devotament,  agenollat,  e  levant 
la  pensa  en  Deu». 

De  esta  frivolidad  en  todo,  de  estas  malas  prácticas  religiosas  y  de  tan 
poco  espíritu,  se  seguía  facilidad  suma  para  la  superstición,  de  que  ya  he- 
mos visto  muchos  datos  en  este  estudio.  Directamente  trata  el  Santo  de 
esto  en  el  siguiente  pasaje  (VI,  190),  en  que  se  ven  versos  que  aún  se  reci- 
tan en  los  pueblos  de  las  montañas  de  la  marina:  «Ydolatris  son  aquells 
qui  adoren  el  sol.  ¿Ha  y  degú  aci  que  quan  hix  lo  sol,  que  li  digue:  ben 
sies  vengut,  sol,fesnos  aquesta  gracia,  que  hajam prou pa, prou  vi,  eprou 
fruit?  ¡O  ydolatria!  ¿e  al  sol  fas  grades?  a  Deu  les  fes,  quel  sol  no  ha 
anima,  ne  rahó,  que  axi  es  com  una  pedra.  E  semblantment  a  la  luna,  quan 
es  nova,  que  dieu: 


08  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

La  luna  de  ma  padrina 
Que  m'fará  un  cot  e  camisa 
De  cendat  e  de  morat. 
Que  Deu  me  cobre  de  bon  fat 
,  A  la  porta  del  mercat. 

Burles  son.  La  luna  una  pedra  es  e  no  ha  ánima,  e  los  pintors  que  la  pin- 
ten ab  cara,  no  saben  que  s'fan:  mentirosos  son». 

Hemos  dicho  arriba  que  aún  se  conserva  la  tradición  de  estos  versos. 
He  aquí  como  los  hemos  oído  á  una  viejecita  de  las  montañas  de  Ebo  cerca 
de  Pego: 

La  lluneta  ma  padrina 
En  fa  un  eos  y  una  camisa, 
Me  la  talla  y  me  la  cus, 
Per  al  dia  del  Sant  Jesús, 
Me  la  posa  en  la  bugada 
Per  al  día  de  Senta  Clara. 

Después  de  esto,  venía  la  afición  al  juego,  particularmente  al  de  dados, 
y  la  costumbre  de  la  blasfemia,  vicios  que  dominaban  en  aquella  so- 
ciedad (IV,  280):  «¡Quanta  blasfemia  es  huy  en  lo  mon  de  renegar  de  Je- 
sús! Tan  gran  peccal  es,  que  maravella  com  la  térra  no  se  n'entre.  E  per 
90  com  aquesta  blasfemia  se  engendre  mes  en  joch  de  dau,  per  90  ne  prey- 
quí  e  los  regidors  ne  hagueren  tantost  bon  proposit,  e  n'feren  bona  orde- 
nado, e  per  alió  hagués  tantost  pluja  en  tot  lo  regne  de  Valencia,  e  en 
Aragó  se  moren  de  set,  que  yo  ho  se.  Tem  me  que  Deus  no  us  oblide 
(puix)  esta  nit  haguí  tan  mala  nit,  que  gran  temps  ha  que  no  la  hagní  tan 
mala.  Anit  me  vingué  hun  hom  digne  de  fe  e  dixme,  que  ere  passat  per  lo 
carrer  de  Sent  Cristovol,  e  jugaven  a  daus  en  quatre  lochs  e  blasfemaven 
Deu.  Quan  yo  hoí  390  esclatar  cuydí  peí  cor.  Yo  crit  e  cridaré  tant  com 
estaré  en  aquesta  ciutat»'. 

Hasta  las  cosas  más  santas  se  mezclaban  con  profanidades,  para  nos- 
otros inverosímiles,  pero  que  fueron  una  realidad  en  aquellos  siglos  me- 
dios. Veamos  la  prueba  en  estos  sermones  (III,  79):  «La  tortra  ha  aquesta 
proprietat  l,  que  depus  que  ha  perduda  la  companya,  nunqua  se  pose  en 
los  arbres  verts  mas  sechs,  en  senyal  que  preveré,  depus  que  ha  perduda 
la  companya  del  mon,  no  s'deu  alegrar  de  les  flors  ni  de  les  tulles  de  aquest 
mon,  qui  tots  temps  promet  felicitat...  A90  es  contra  alguns  sacerdots  qui 
bailen  per  lo  mercat  e  per  los  carrers  ab  dones  dissolutament,  e  lo  que  pi- 
jor  es,  quan  celebren  missa  nova...  E  ells,  los  orats,  mes  curen  de  fer  con- 
vit  temporal...  que  espiritual».  No  sabemos  de  donde  ha  sacado  San  Vi- 
cente lo  de  la  tórtola:  su  aplicación  es  severa.  Por  el  mismo  motivo  de  la 

1    Jaume  Roig,  versos  7744  y  45:  tCom  tortra  casta,  en  vert  nos  posa». 


REVISTA    DE    ARCHIVOS  89 

falta  de  espíritu  con  que  se  hacían  en  su  tiempo,  era  acérrimo  enemigo  de 
las  peregrinaciones  lejanas,  y  fustiga  sin  piedad  á  los  que  las  practicaban, 
poniendo  por  delante  el  ejemplo  de  la  Virgen  Santísima  y  aquellas  pala- 
bras del  Apóstol:  Si  spiritu  vivimus,  spiritu  et  ambulemus.  De  las  pere- 
grinaciones trata  en  el  sermón  de  la  Asunción  de  Ntra.  Sra.  en  esta  for- 
ma (V,  9):  «Diu  Sent  Ieronim:  María  cotidie  in  domo  stabat  et  raro  exi- 
bat.  Yo  crech  que  aquesta  vida  que  ella  fahie  era  spiritual  y  no  corporal, 
que  allí  matex  on  stave,  en  sa  cambra,  contemplave,  axi  com  podem  pen- 
sar de  vosaltres,  que  entant  (aci)  lo  vostre  enteniment  es  al  cap  del  mon. 
Aci  havets  doctrina  de  la  Verge  María,  que  majorment  dones  no  vajen  a 
romiatges,  que  quan  anaren  a  Roma  l'altre  any,  moltes  hi  anaren  que  tor- 
naren putanes.  Vejats  que  m'esdevench  a  mi.  Yo  me  esdevenguí  en  hun 
hostal,  e  la  hostalera  dix:  ¡O!  be  havets  feyt  quan  no  vingués  anit,  que  de 
fet  hi  arribaren  mes  de  cent  persones,  entre  religiosos  e  capel lans  e  homens 
e  dones.  E  yo  dixli:  ¿e  on  dormiren  tanta  gent?  Dix  la  hostalera:  en  aque- 
lla palliga,  tots  de  rebolta  e  sens  lum. — ¡Hoc!  Deus  me  guard  de  tal  ro~ 
miatge.  Mes  filies,  guardauvos  en.  La  Verge  María  be  n'usave  quan  fahie 
son  romiatge,  mas  en  la  sua  cambra,  e  axí  ho  devets  fer  vosaltres.  Dos 
frares  de  nostre  orde  anaren  a  Sent  Jacme,  la  hu  ere  vell,  l'altre  jove  de 
vint  anys,  e  yo  diguili,  que  no  y  anas,  que  perillos  li  ere  al  jove.  Finali- 
ter,  quan  foren  tornáis,  yo  li  diguí,  que  en  sa  fe  me  degués,  qué  li  havie 
esdevengut.  E  aquest  dix:  que  mala  hi  ere  anat,  que  mes  li  haguere  valgut 
que  s'hagués  trenquat  la  cama,  car  esdevenies  que  avegades  jahien  de  rebol- 
ta homens  e  dones,  e  pensat  que  aquí  s'mezclaven  en  hora  mala.  E  axi  te- 
niu  lo  consell  de  Sent  Pau:  sí  spiritu  vivimus,  spiritu  et  ambulemus». 
(Ad  Galat.  V,  25.)  En  el  tomo  V,  32,  repite  lo  mismo  casi  con  las  mismas 
palabras,  pero  in  virtiendo  el  orden,  primero  lo  de  los  frailes  de  su  orden 
de  la  casa  de  Valencia. 

La  procacidad,  como  fácilmente  se  puede  comprender,  de  las  personas 
malas,  era  sostenida  por  el  mal  ejemplo  tan  general.  Nos  dice  el  santo  que 
había  una  mujer  tan  escandalosa,  que  no  temía  presentarse  en  público, 
hasta  en  la  iglesia,  deshonestamente  ataviada.  Dios  obró  en  ésta  uno  de  los 
milagros  de  su  misericordia,  que  vamos  á  ver  relatado  por  el  mismo  após- 
tol valenciano  (VI,  88  v.):  «Si  l'anima  ha  contrició  verdadera,  e  vol  con- 
fessar  e  no  pot,  e  mor  axi,  salvada  será.  A$i  us  diré  hun  miracle.  Ere  una 
bella  dona  publica  en  una  ciutat,  e  tant  ere  bella,  que  mes  de  mil  animes 
se  n'dampnaren  per  ella,  que  los  homens  se  mataven  per  ella,  per  passar  a 


90  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

ella.  E  hun  día  sabe  que  hauríe  molta  gent  a  hun  sermó.  Affeytás  be,  per 
que  fos  mirada.  E  lo  frare  preycá  del  peccat  de  luxuria  com  ere  sutzeu  e 
pudent  a  Deu,  e  quina  pena  havien  aquells  qui  eren  en  aquell  peccat.  E 
aquesta  comencé  a  plorar,  baxá  lo  cap,  e  lo  frare  que  u  veu,  referirías  en 
la  materia  de  luxuria:  ella  esclatá  aquí  de  contrició.  Veus  aqui  la  rumor 
entre  la  gent.  Dix  lo  frare:  tot  hom  calle,  e  acabarém  lo  sermó.  E  ell  dix 
ago:  botia  gent,  preguem  a  Deu  per  l' anima  de  aquesta  dona,  que  si  es  en 
purgatori,  que  la  n'tragui.  Vench  una  gran  veu  e  dix:  frare,  no  fases 
pregar  per  aquesta  dona,  mas  pregat  a  ella,  que  pregue  a  Deu  per  vósal- 
tres,  que  está  en  paráis. 

Dos  textos  más  nos  proponemos  aducir  para  terminar  este  capítulo.  En 
ellos  sube  la  nota  de  la  corrupción,  que  tememos  sea  escándalo  para  algu- 
nos contemporáneos  de  nuestro  siglo,  que  por  cierto  no  puede  preciarse  de 
muy  moral  y  santo.  Pero  como  no  escribimos  para  niños  y  mujeres,  sino 
para  hombres  de  estudio  y  sin  los  atractivos  de  la  poesía,  ni  aun  de  la  re- 
tórica, nos  hemos  hecho  la  cuenta  de  que  cuando  San  Vicente  trataba  es- 
tas cosas  tan  al  desnudo,  era  porque  su  auditorio  no  lo  podía  tomar  como 
piedra  de  escándalo. Todos  conocían  la  corrupción  de  que  nos  habla,  y  así 
no  era  extraño  nada  de  lo  que  decía,  pues  todo  el  mundo  tropezaba  con 
ello;  el  apóstol  valenciano  justamente  lo  recordaba  para  quitar  la  piedra 
de  escándalo,  cortando  el  mal  de  raíz.  Dice  así  nuestro  santo  (III,  186): 
«Quan  la  creatura  chica  mor  ans  de  babtisme,  la  anima  toque  a  la  porta 
de  paráis.  ¿Qui  es  tu?...  Senyor,  yo  no  so  anat  a  adevins  (pone.  X.  prae- 
cepta.)  Diu  Jesuchrist:  he  mirát  quiny  es:  tot  es  sutzeu.  Diu  Tanima:  Se- 
nyor, yo  no  so  en  culpa. — Pus  no  has  culpa  no  t'dare  foch  ne  dimonis, 
mas  estarás  en  un  palau  sens  lum...  entre  los  dampnats  e  purgatori... 
Quan  guarden  baix  ais  de  infern,  que  vehen  aquella  pena  tan  terrible, 
dien:  ¡00  Senyor!  grades  te  fem  com  no  estám  ab  aquells...  D'altra  part 
fan  grans  acusacions,  quan  guarden  dalt,  que  vehen  los  altres  infants,  ba- 
tejats,  que  están  en  gloria,  contra  aquells  qui  son  estats  occasió  de  la  sua 
dampnació.  Primo,  contra  alguns  malvats  de  pares,  que  haurán  la  muller 
prenyada  e  batranla  e  ferranla  o  maltractarlan,  e  la  dona  se  alfoliará.  Se- 
cundo,  acusen  la  mare,  que  quan  les  dones  se  senten  prenyades,  que  s'deu- 
rien  guardar  axi  com  hun  gran  tresor:  no  deuen  correr,  ne  jugar,  ne  dan- 
zar, ne  cavalcar  ga  cama  lia  com  a  home,  guardarse  de  carrechs  fexuchs; 
car  si  la  creatura  mor  sens  babtisme  cride  en  infern  contra  la  mare...  3.° 
contra  algunes  males  fembres,  que  secretament  farán  son  peccat,  e  per  no 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  91 

esser  descubertes,  matarán  lo  prenyat.  ¡Oo  traydores!  4.0  contra  aquells 
que  y  teñen  ma,  metges,  species;  per  90  avisauvos.  qye  no  n'entenats  en 
affollar,  e  si  no  en  infern  pregón  irets.  Ere  hun  metge  ert  casa  del  Rey  En 
Pedro  e  dixli  una  dona?:  Senyor,  ¿quinya  cosa  serie  bona,  que  la  dona  no 
s'etnprenyás?  Dix  lo  metge:  guardauvos  de  lióme.  ¡Oo,  que  bona  medicinal 
5.°  Quan  la  dona  haurá  parit  e  esperará  al  babtisme  algún  cavaller  per 
esser  padrí,  e  entre  tant  la  criatura  morra.  O  la  mare  tindrá  les  mamellos 
grosses  e  donant  a  mamar  offegará  la  criatura,  que  deurien  pendre  axi  lo 
muguró  ab  dos  dits,  que  veus,  la  criatura  te  ab  lo  muguró  la  boqua  tan- 
quada  e  si  li  tapau  lo  ñas  ab  la  mamella,  no  pora  aiendar...  6.°  Quan  al- 
guna malastruga  de  madrina  o  preveré  que  no  la  bateje  com  devie,  que 
deuen  dir:  yo  te  bateyg  en  nom  del  Pare  e  del  Fill  e  del  Sant  Sperit  amen, 
e  no  dir:  yo  tbateix  en  nom  del  Pare  e  de  maiona  Santa  María  e  de  Sent 
Nicolau,  que  no  román  batej'ada...  7.0  Quan  algún  malvat  de  Christía  pee- 
cara  ab  alguna  mora  e  romandrá  prenyada  del  christiá  e  no  haurá  cura  de 
la  criatura  e  morra  infel...  Mes  filies,  voleuvos  guardar  de  emprenyar,  no 
us  atanceu  a  home.  ¡Oo  que  bona  medicina!» 

Esto  nos  trae  como  de  la  mano  á  copiar  aquí  la  descripción  completa 
que  nuestro  santo  nos  hace  de  la  corrupción  de  aquella  sociedad  en  todas 
sus  clases:  no  la  creeríamos  si  no  la  viéramos  atestiguada  por  tan  gran 
santo.  Consta  en  el  sermón  del  martes  primero  de  Adviento  (IV,  88): 
«Amichs  eren  de  Deu  els  primer  christians  per  la  sancta  vida  que  fahien; 
princ:pat  es  acó  deis  religiosos,  qui  son  princeps  de  doctrines,  mas  ara  no 
son  princeps  per  la  mala  vida  que  fan,  que  totalment  son  destroits.  No  han 
deguna  perfecció,  que  tots  los  staments  christians  son  desfallits. — Si  voleu 
anar  alsecclesiastichs,  tots  son  symDniatichs.  En  la  prelatura,  dignitat  e 
rectoría  no  y  entre  degu  per  la  porta.  La  porta  es  esta:  ne  ab  desig,  ne  en- 
gins,  dons,  servicis;  mas  per  inspiració  divinal  o  elecció  verdadera:  hi  de- 
uen entrar  per  la  porta,  mas  ara  per  lo  postigo.  Ladres,  ladres  son.  E  puix, 
quan  hi  son  entrats,  velvos  plens  de  ufanies,  avaricia,  luxuria. — Anauvos 
en  religiosos.  ¿On  es  la  pobrea  apostolical?  Tots  son  logrers,  dar  dinersa 
juheus  a  logrejar,  proprietaris,  avariciosos  ¿e  de  castedat?  pochs  son  que 
no  hajen  una  special,  que  no  vullen  haver  una  filia.  ¿Les  ceremonies  on 
son?  ¿E  los  dijunis?  N'el  tall  de  la  vestidura:  tot  ne  va  en  banda. — Si  vos 
anau  ais  capellans,  son  jugadors  de  daus,  tatfurs,  bagassors,  juradors,  be- 
vedors  per  tavernes,  ajustadors  de  diners. — Si  parlam  de  cavallers,  que 
deuen  fer  sostenir  la  cosa  publica,  vídues,  etc.,  e  ara  ¿qué  fan?  Cremen 


Q2  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

esglesies  e  roben  e  desfan  les  comunitats  «,  matar  homens.  Si  es  una  vídua 
jove,  o  fadrina  pobre,» trameten  hi  alcavotes  a  les  serventes  de  la  casa,  hoc 
a  les  dides,  may  cessen  fins  que  les  han  haúdes. — Avant  si  anau  a  ciuta- 
dans,  totes  les  rendes  son  logres,  ab  les  quals  vihuen  com  a  porchs,  ben 
menj'ar,  beure,  dormir  e  darse  plaers  carnals. — Si  anau  a  mercaders,  ve- 
nent  e  comprant  tot  es  frau  e  logre,  e  pijor  logre  sobre  logre.  Dirán,  no 
tinch  diners,  etc. — Mes  si  anau  ais  lauradors,  los  uns  se  engañen  ais  altres. 
Si  n'hi  ha  hu  simple  tots  lo  destrosxen,  e  ja  no  paguen  be  los  delmes.  Les 
dones  axi  com  a  cans  fan  lo  matrimoni.  A  les  primeres  parauletes  no  han 
cura  de  la  ordenado  de  la  Esglesia,  e  comenca  ja  la  heretgía  deis  gatza- 
ros,  uns  heretges  que  yo  he  trobats.  ítem,  lo  marit  es  vell  e  ella  joveneta; 
lexel  e  prenne  altre». 

En  la  enumeración  anterior  faltan  los  notarios,  abogados  y  gente  cu- 
rial, que  en  otro  sermón  impreso  (t.  III,  i52)  pone  en  la  picota:  «Notarii, 
advocati,  procuratores  et  judices,  ut  possint  recipere  bona  hominum  pro- 
logant  dietas  ad  octo  ad  quind2cim...  et  de  módico  faciunt  magnos  pro- 
cessus  et  implent  libros  verbis  inutilibus,  et  quod  posset  expediri  intra  sex 
dies,  faciunt  durare  per  annum.  Nota  quid  est  dicere  court  (cort)  quia  an- 
tiquitus  in  illa  court  expediebant  súbito,  sed  modo  curia  perdidit  nomen 
suum  et  vocatur  la  longa. — Ecce  aves  de  rapiña  domini  de  curia...  Vequi 
predaris:  nonne  et  ipse  predaberis?»  (Isaise,  XXXIII,  i). 

.  Los  pecados  que  más  repugnan  á  nuestro  santo  son  los  de  los  sacerdo- 
tes. Había  en  su  tiempo  mucha  afición  á  la  caza,  y  por  ello  les  reprende 
(V,  24  v.):  «Lo  preveré  no  dsu  anar  a  cacar  feres,  mas  a  cacar  animes... 
mas  ara  per  la  mala  vida  que  fan,  quan  passen  per  la  carrera,  dienli:  O  del 
cugot,  calca  darena». 

Sobre  todo  fustiga  los  clérigos  concubinarios,  dando  avisos  para  obli- 
garlos á  dejar  su  mala  vida  (V,  80  v.):  «Ara  senyors  temporals  preñen  los 
lochs  de  'a  esglesia  e  les  presons  ecclesiastiques. — Respondré  a  una  questió 
que  farieu:  Nosaltres  havem  los  preveres  concubinaris.  Yo  vos  diré  que 
podets  fer:  tres  maneres  son:  que  scrivau  al  Papa  que  acó  ha  en  gran  abomi- 
nado; de  fet  vos  en  dará  recapte,  que  primo  lo  citará  oficialment,  tolrali 
lo  offici,  el  fará  podrir  en  lo  carche  com  a  pudent  a  Deu.  Laltra  es  que  no 
hojau  missa  dell  e  acó  lo  confondrá.  Laltra,  lo  clergue  no  es  de  vostra  jure- 
dicció,  mas  la  putaña  es  de  vostra  juredicció,  que  no  te  corona,  ¡he!  feulali 
mostrar,  e  contra  aqüestes  fet  hun  statut,  que  putaña  no  estigue  en  casa  de 

1    Los  comunes,  los  pueblos. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  g3 

degu,  mas  que  vaje  al  bordell  apart  a  la  hun  cap  de  la  vila,  si  viure  volrá 
en  lo  peccat,  e  si  la  trobau  en  casa  del  capellá  preneula  que  no  es  privile- 
giada la  casa  de  aquell  pera  la  putaña  e  no  toqueu  al  preveré  ne  a  res  del 
seu,  mas  la  putaña  preneula  e  acotaula  al  vostre  statut.» 

No  era  extraño  en  sacerdotes  que  sólo  buscaban  el  interés,  la  usura,  las 
riquezas,  que  tan  mal  aconsejaban  á  los  demás  (IV,  134):  «No  vos  pren- 
gue  axi  com  a  hun  home.  Eli  era  capitá  de  Ladres  e  de  mala  vida:  fina- 
liter  pres  la  malaltia  e  los  metges  sabents  la  lur  mala  vida  digue- 
renli:  per  amor  de  Deu,  confessauvos  que  millor  ne  guarreu,  e  abans. 
Dix  aquest:  si  faré.  E  dix  al  scuder:  ves  tal,  hajes  me  un  bon  confessor. 
El  scuder  cerque  un  bon  mestre  en  teología,  sant  e  bo,  e  pregal  que  y 
anas,  e  ell  ana.  Ara  dix  lo  confessor:  «Digau  los  peccats  que  vos  mem- 
brarán  e  puix  yo  vos  diré  lo  que  restará.  Dix  lo  baró:  «Pare,  tots  dies 
pecqua  hom  en  menjar,  en  beure,  trufar,  etc.» — ¿E  no  haveu  altra  cons- 
ciencia  major? — Dix  aquest:  «A  la  veritat,  una  vegada  anant  camí  me 
trobí  una  nou  de  ballesta  e  retenguilam:  aquesta  es  la  major  conscien- 
cia».  (Veus,  escopinetes).  Dixli  loconíessor:  E  donchs,  tal  vila  qui  la  cre- 
ma? e  qui  mata  tal  clérigo?  e  qui  se  jague  ab  tal  monja  forcantla? — Dixli 
aquest:  «Hay,  hay,  que  la  dolor  me  ve.»  No  diria  pus.  Lo  confessor  sen  ana. 
¡Veus!  No  volie  lanzar  los  gargallacos.  E  feu  venir  lo  scuder:  ¿E  quiny 
confessor  me  has  menat  que  nom  ha  volgut  hoir,  ans  sen  es  anat?  Ara 
ves,  cerquam  hun  confessor  lleuger,  e  dirli  has  ques  din  acj,  e  ferli  he  hun 
abit». — E  ell  vench  e  fo  aquí.  El  baró  dix  al  scuder:  «Aytal,  guarda  lo 
capó  nos  afolle,  e  daca  .X.  florins  per  al  pare,  e  dali  be  á  diñar».  Vejats  com 
lo  sobornave. — «Ara  digau,  digau.» — Yo  he  consciencia  que  cremí  tal  vila 
axi  e  axi».  Dix  lo  confessor.  «E  eren  vostres  enemichs? — «Hoc». — «Donchs 
guerra  ere». — ítem  he  jagut  ab  una  monja». — Dix  lo  confessor:  «Axo  na- 
turalment  ve». — «He  cremat  la  esglesia,  etc.»  Donáli  una  Ave  María. — 
Si  cecus  cecum  ducit,  etc.  ¡Ooy  malvats,  damnats,  que  fan  damnar 
animes! 

El  fomes  de  este  pecado,  el  motivo  de  tanta  corrupción  lo  señala  el 
Santo  (IV.  272  v.)  hablando  de  las  riquezas  de  la  Iglesia  ó  por  mejor  de- 
cir, de  los  eclesiásticos:  «Sant  Silvestre  meslo  al  emperador  Constantino 
en  la  font,  vench  tanta  de  claretat  e  dix  ¡'emperador,  que  havie  vist  Jesu- 
christ,  e  lexá  Roma  a  la  esglesia,  e  passassen  Ultramar  en  Constantí.  Ve- 
jats quina  fo  la  presidencia  de  Sant  Silvestre,  que  convertí  tot  lo  imperi  a 
la  esglesia...  Molts  fan  questió,  si  ere  merit  rebre  tanta  prosperitat  per  a 


94 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


la  esglesia.  Alguns  dien  que  no,  que  aquell  día  que  l'emperador  dona 
Roma  a  la  esglesia,  hciren  una  veu  que  dix:  hodie  venenum  intravit  in 
Ecclesiam  Dei.  Yo  no  la  he  legida,  mas  diuse  que  es  en  la  librería  d¿l  Papa 
in  libro  de  Moralitatibus». — Nota  del  Ms.:  Ipsum  librum  tenet  Vicarius  de 
Bordón,  quem  habuit  a  rectore  de  Orta. — En  otra  nota  del  Ms.  se  dice  de 
este  sermón:  «Fet  en  Valencia  any  M.CCCC.XIII.» 

Esto  mismo  viene  á  decir  en  otro  pasaje,  defendiendo  la  Iglesia  (VI.  47); 
pues  si  había  mal,  asegura  el  Santo  que  también  hab'a  bien  en  los  fieles: 
«Alauns  heretges  dien  que  nosaltres  no  som  la  esglesia  per  que  moltes 
macules  hi  ha  de  superbia,  avaricia  etc.  mas  errats  van...  car  en  lo  mon 
tots  temps  hi  ha  haudes  persones  santes,  deis  prelats  algún  ni  ha  de  vida 
santa,  deis  preveres  molts  ni  ha  de  bona  vida,  deis  religiosos  axi  matex 
molts  ni  ha  qui  serven  la  regla  sua:  hoe  de  vosaltres  del  mon,  jatsesia  que 
ni  haje  molts  que  tinguen  mala  vida  e  sien  grans  peccadors,  mas  tambe 
sen  i  ha  alguns  qui  teñen  bona  vida. — Ara  tot  está  mesclat  que  quasi  no 
pot  hom  ben  jutjar  certament  qual  es  lo  bo  ni  qual  es  mal,  mas  al  día  del 
juhí  se  sabrá  tost  tost.  E  darvosne  encara  una  semblanza.  Si  hun  rey  vo- 
lie  pendre  muller,  e  veus  que  se  enamora  de  una  infanta  pobra  e  magra, 
mas  es  jolia.  E  veus  que  prenla  per  muller.  E  quan  ha  estat  ab  lo  rey  per 
algún  temps,  de  magra  que  era  torna  grossa.  Digaume:  «Per  alió  si  será 
muller  del  rey  be  tots  temps.»  Axi  es  de  la  esglesia  que  jatsesia  que  al  co- 
men^ament  fos  pobra  e  magra,  mas  ara  si  lo  rey  la  ha  volguda  abundar 
tant  en  riquees,  ja  per  acó  nos  segueix  que  no  sia  sa  muller.» 

Contra  la  avaricia  recomienda  la  caridad  en  un  notable  pasaje  (IV.  69  v.): 
«No  vol  Deus  que  nosaltres  que  som  creatures  racionáis  e  fets  e  ymaga  e 
semblanza  sua,  que  siam  pus  avariciosos  de  deguna  altra  creatura,  que  to- 
tes les  altres  comuniquen  de  90  que  han  ab  nosaltres.  Primo  lo  sol  tot  90  que 
ha  nos  tramet  quens  en  servesca:  la  claritat  que  ha  no  las  reté,  e  la  virtud 
calefactiva  no  s'las  reté,  tot  o  comunique.  Guarda  quinya  franquesa  ha  la 
luna,  axi  matex  lo  foch  ¡guarda  quinya  franquea  ha!  Laygua,  premie  prou, 
e  del  peix.  La  térra  tot  quant  ha  tot  o  done.  Les  ovelles  se  despullen,  ens 
donen  la  lana,  leyt,  formatge,  los  filis:  no  s*aturen  res,  tot  nos  o  donen. 
¡Guarda  quanta  caritat!  Legim  de  Sent  Martí.  Diu  que  hun  dia  anava  per 
son  camí  e  troba  una  ovella  e  hun  hom  tolieli  la  lana  e  altre  munyiela,  e 
S.  Martí  aturas,  e  diguerenli  aquells:  «¿Oo,  perqueus  aturau?»  Dix  ell: 
«O  mesqui,  aquesta  ovella  compleix  lo  manament  evangelical  que  diu  axi: 
qui  habet  duas  túnicas,  det  non  habenti.  (Luc.  III.  1 1)  e  axi  o  fa  la  ovella, 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  95 

que  te  dues  vestidures  la  pell  e  la  lana,  atures  la  una  e  done  laltra,  e  nos- 
altres  malastruchs  nou  fem  axi.» 

«Dehie  Jesuchrist  ais  juheus:  euntes  discite,  quid  est;  misericordiam 
voló  et  non  sacrificium  (Math.  IX.  i3)  fahien  sacrifici  e  lexaven  los  po- 
bres. ¿Per  qué  o  deya  ell?  Los  juheus  llavors  fahyen  forca  ques  fes  lo  sa- 
crifici e  les  gens  lexavenlos  aníversaris  etc.  No  vol  Deus  acó,  mas  que 
restitució  de  torts  e  puix  misericordia,  ideo  misericordiam  voló  et  non 
sacrificiitm.  ítem  los  preveres  de  les  misses  fanne  grans  rendes  e  ajusten 
«¿e  per  qué  ajustau?» — «Senyor  e  per  ferne  hun  benefici.»  A  hun  cavaller 
no  li  es  mal  tengut  de  reteñir  per  ais  filis,  ne  al  laurador  que  la  hun  any 
no  culi  res,  laltre  poch  etc.  mas  a  hun  preveré  ¿a  qué?  Escolta  ¿a  qué  fer 
sistema  en  casa  per  a  plegar  aygua,  que  ja  y  ha  fontana  que  tots  jorns 
brulle  en  loch  sech.  Se  fa  sistema,  90  es,  en  los  mercaders  e  en  los  laura- 
dors  per  a  lurs  filis,  mas  a  tu,  preveré  ¿a.  qué  fer  sistema?  Valrie  mes 
quen  fesses  misericordia  ¡Quants  catius  reneguen,  quantes  fadrínes  orphe- 
nes  van  ais  bordells  per  que  no  han  res! 

(dtem  mes,  los  religiosos  quan  hoen  de  confesió  dirá  lom:  «yo  he  mort 
hun  hom».  Donchs  feu  dir  misses  per  aquell  e  yo  les  diré.»  ¡Oo  traydor! 
mes  valrie  que  fessets  dar  a  la  muller  que  li  haveu  tolt  lo  marit  e  no  ha  res 
de  ques  govern.  Guaaarda  religiós  quet  diu  ton  mestre  Jesús,  misericor- 
diam voló  et  non  sacrificium.» 

Los  vicios  más  comunes  y  que  con  más  ahinco  ataca  San  Vicente  son, 
además  de  éstos,  la  blasfemia  y  como  causa  ú  ocasión  el  juego.  Por  eso 
insta  tanto  (III.  9  v.)  sobre  ello:  «Memento  ut  diem  sabbati  santifices. 
Nota  que  en  degu  deis  manaments  no  es  posada  aquesta  paraula  memento 
sino  en  aquest,  per  90  o  mane  Deus  axi  a  denotar  que  aquest  manament 
es  majorment  servador.  E  notats  que  les  gens  no  deuen  exir  de  la  missa 
fins  que  sie  dita  la  benedictió  del  preveré  aprés  de  ite  missa  est  e  lo  que 
sobre  de  aquell  día  se  deu  desprendre  en  obres  spirítuals  o  en  consolacions 
corporals  sense  peccat.  Podeu  jugar  hun  poch  ais  jochs  permesos;  al  palet, 
a  la  pilota,  al  dart,  a  la  ballesta  per  que  sapiau  exercir  a  deffensió  de  la 
cosa  publica,  mas  no  a  degun  joch  se  dau  que  prohibit  es  per  la  esglesia  e 
mes  pequeu  jugant  ais  daus  que  si  cavaveu  o  llauraveu,  com  en  alió  no  si 
damne  sino  una  persona  sola,  e  en  lo  joch  de  daus  no  solament  los  qui 
juguen,  mas  encara  los  qui  miren,  los  qui  presten  diners  o  daus  o  taulell 
o  flac,ada  o  casa:  set  persones  sí  dapnen  e  los  regidors  quiu  sofiren.  E  si 
altre  peccat  noy  havie,  aquest  serie  bastant  a  confondre  tot  lo  mon,  e  lo 


q6  revista  de  archivos 

pijor  que  es  font  de  renegar  Jesu  Christ,  que  aquí  juren,  reneguen,  despi- 
ten de  Deu.  É  mes  quel  dyable  feu  lo  dau  en  despit  de  Deu.  Ad  praticam. 
Sabent  lo  diable  que  una  cosa  serie,  co  es,  Jesu  Christ,  a  salvado  da  na- 
tura humana,  «yo,  dix  ell,  fare  altra  cosa  que  sierá  dapnació  de  aquella»,  e 
feu  lo  as.  Sabent  que  dues  coses  serien  a  salvació  de  natura  humana,  90 
es,  lo  cors  e  lamina  de  Jesu  Christ,  en  despit  de  aqüestes  dues  coses  teu 
dues  en  lo  dau.  La  terga  son  la  divinitat,  lo  cors  e  lamina  de  Jesu  Christ. 
Les  cuatre  son  los  quatre  evangelis  qui  son  salvació  de  natura  humana. 
Les  cinch  son  les  cinchplagues  de  Jesu  Christ.  Les  sis  son  los  sis  (sic)  sa- 
graments  de  la  esglesia:  dic  large.  ítem  mes,  que  axi  com  lo  dau  mostré 
tots  temps  set,  si  damunt  ha  as,  davall  sis,  vet  set  etc.  Axi  se  seguexen 
aquí  set  peccats;  superbia  de  jurar,  renegar  Deu  etc.,  avaricia  que  furt  es, 
luxuria,  quan  sou  a  casa  gola  etc.  E  axi  guardauvos  hen  com  lo  Rey  En 
Pere  (nota  marginal:  Vide  ejus  tractatum  pulcrum,1  e  a>ci  com  Tobíes.» 

Ó  bien  en  otro  lugar  (VI.  21  v.)  en  que  insiste  sobre  ello:  «No  es  degu 
que  volgaés  fer  guerra  ab  lo  rey  son  Senyor  natural  o  altre,  mas  tu  no 
has  temor  de  fer  guerra  ab  Deu  qui  es  ton  creador  e  Senyor  del  cors  e  del 
anima.  ¿E  saps  com  se  fa  aquesta  guerra?  Quan  tu  dius  peí  cap  de  Deu, 
ara  li  lleves  lo  cap  ab  la  spasa  de  la  lengua;  apres  quan  dius  yo  renech, 
ara  hi  tramets  hun  passador,  car  la  boqua  axi  es  com  la  ballesta  de  dos 
fusts,  vel  lo  labi  damunt  es  larch  voltat  e  lo  labi  davall  es  la  corda  el  pas- 
sador que  li  tramets  es  la  lengua  que  fa  bruu.  Qui  vol  pendre  lo  castell  ab 
ballestes  e  aquells  del  castell  ab  canteres:  lo  renegador  ab  viratons  a  Jesu 
Christ  e  ell  ab  lamps  e  ab  pedrés  grosses.  E  veus  acj  la  raho  per  que 
havem  pedra  e  mal  temps  a  vegades,  e  es  maravella  de  Deu  com  no 
tramet  cantáis  que  esfondrassen  la  ciutat  o  vila,  mas  encara  o  fa  dolca- 
ment.o 

En  otro  sermón  (IV.  34)  aún  repite  el  tema:  «Si  huy  hun  Senyor  tra- 
met a  hun  scuder  cuytat  en  qualque  loch,  cavaller  en  son  rocí,  veus  que 
irá  atrop,  atrop;  si  entra  una  pedra  en  lo  peu  del  rocí,  devallará  cuytada- 
ment  per  traurelan,  e  si  no  lan  pot  traure  aquí  ¡O  malgrat  nage  Deu!  Mes 
si  hun  femater  mene  lase,  e  la  somada  se  decante,  ell  pren  de  ca  e  lo 
dyable  pren  de  lia,  a  renegar  vindrá  ¡O  malgrat  nage  Deu!  Mes  serán 
alguns  e  dirán:  «aquel  ne  ve  ¿voleu  que  rigam?»  Faránlo  felló  e  jurará 
e  renegará.  En  trufa  so  meten.  Aqüestes  blasfemies  hi  son,  e  nos  correge- 
xen,  mas  si  hun  hom  dehie  mal  del  Princep,  tantost  serie  punit,  mas  de 
Jesuchrist  no  sen  fa  res.» 


REVISTA  DE   ARCHIVOS  97 

Por  eso  propone  como  conclusión  lo  siguiente  (III.  33  v.):  «Los  taffurs 
nos  deuen  sostenir,  mas  destruirlos  les  llurs  cases,  axi  com  feu  lo  Gompte 
de  Cardona,  qui  erradica  de  tot  les  cases  deis  taffurs.  Axi  matex  los  blas- 
femadors  de  Deu  deuen  esser  confusos,  nos  deuen  sostenir.;) 

El  origen  de  muchos  males  es  la  ociosidad,  y  contra  ella  clama  muy 
enérgicamente  (IV.  209  v.):  «Lo  major  mal  que  es  al  mon  en  religiosos  e 
preveres  es  ociositat.  Los  preveres  no  han  a  anar  fora  a  cavar  ne  a  laurar, 
mas  iransen  a  la  plaga  a  mirar  vanitats:  si  pase  una  dona  que  vingue  del 
riu  de  lavar  draps  e  irá  descalca  ¡Oo  com  te  los  peus  blanchs!  etc.  E  aquí 
si  umplen  de  sutzures.  Mes  los  valrie  anar  apres  missa,  a  scriure  o  legir  o 
anar  a  cavar  al  ort.  Axi  o  fan  los  monges  de  Sent  Bernat;  mas  (ells)  fan  lo 
contrari. — «Aytal,  anem  per  ciutat  o  vila» — e  per  co  ha  huy  tant  de  mal  en 
lo  mon.  Axi  matex  de  vosaltres  cav'allers  e  filis  de  grans  homens,  e  estarán 
per  places  e  per  taules  e  puix  anar  badán  per  ciutat  a  les  finestres  cobejant 
dones  e  donzelles.  ¡Oo  quant  de  mal  en  hora  mala!  vostres  pares  vos  han 
guanyades  les  riquees...  El  temps  de  pau  daveu  far  axi:  demati  occuparse 
en  bona  devoció  en  dir  qualque  offici...  e  hoir  missa  matinal,  apres  ¿ha- 
veu  offici  de  sala?  Hoc.  Donchs  anar  lia  a  fer  la  justicia,  a  donar  bons 
consells,  regonexlla  les  corts  a  llevar  questions,  puix  a  diñar  e  apres  en- 
tendre  en  negocis  necessaris,  no  anar  a  trenquar  los  banchs,  mas  dins  en 
casa  apendre  de  sgrima  etc. — Vosaltres  mes  filies  levarse  peí  matí  a  servir 
la  Verge  María,  puix  treballar,  no  estigats  ocioses.  Mas  ¿que  fets?  dormir 
fins  a  tercia,  e  no  cuynariets,  mas  si  degu  passe  a  cavall,  tantost  vos  feu  a 
la  finestra  ¿he  qui  passe?  ¡O  malastruga  vida!  No  estigats  ermes,  car  en  la 
térra  erma  tantost  si  fan  spines  e  mesclense  serps  e  males  cuques:  axi  es 
de  la  persona  ociosa.» 

Por  otra  parte,  ya  hemos  visto  lo  aficionadas  que  eran  aquellas  gentes 
á  creer  en  agüeros.  Aún  hemos  encontrado  más  datos  que  añadir  á  los 
publicados,  en  dos  sermones  (V.  19  v.):  «No  cregam  en  adevins  ne  en  feti- 
lleres  sino  solament  en  Deu.  Com  fará  mal  temps  lancarán  les  ferres  con- 
tra sobines  ab  gran  devoció.  Una  vegada  ere  una  dona  que  sofferie  febra 
quartana  e  ana  al  adeví  e  donalí  hum  breu  e  deye  axi: 

Na  Juliana 
que  ha  febra  quartana 
Deus  li  do  mala  setmana 
A  ella  e  a  tota  la  companya. 

e  haviel  en  gran  devoció  aquest  breu,  mas  lo  nom  de  Jesús  no.» 

3.a  ÉPOCA.— TOMO   IX.  7 


98  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

En  otra  parte  (III.  233)  nos  describe  otras  supercherías  (fetilleries),  al- 
gunas que  aún  se  estilan,  como  el  poner  las  trébedes  patas  arriba:  «Nos- 
altres  recorrem  al  Senyor  rey  nostre  poderos  demanantli  ajuda.  E  per  50 
quan  venen  les  males  nuvols,  trons  e  lamps  hom  soné  les  campanes:  son 
les  trompetes:  e  trau  hom  les  creus  e  las  gens  preguen  devotament  ab  la- 
grimes: «Senyor,  misericordia.»  Car  les  campanes  son  les  trompetes  e 
nafils  que  donen  terror  ais  enemichs...  e  llavors  cada  christiá  on  se  vulle 
que  sie  deu  pregar  agenollat  en  térra,  no  en  porta  ne  en  pedric,  axi  com 
fan  alguns  que  fiquen  los  genolls  la  hu  axi.  En  moltes  persones  llavors 
fan  so  de  calderes,  de  bacins  etc.  per  espantar  los  dimonis,  mas  rocí  de 
trompador  nos  espante  per  so  de  trompetes  ne  de  tabals,  car  ja  es  acostu- 
mat.  Altres  cremen  erbes  pudentes,  mas  los  dimonis  ja  son  acostumats  de 
pudors  del  fem  e  sofre  de  infarn.  Altres  posen  les  bragues  del  marit  en  lo 
terrat,  altres  lancen  los  ferres  o  treudes  de  sobins,  altres  la  jabata:  unes 
oradures.  E  los  dimonis  llavors  riensen.» 

La  causa  principal  de  tanta  corrupción  era  el  prolongado  cisma  de 
Occidente,  según  él  mismo  lo  insinúa  (IV.  99):  «Divisum  est  regnum  tuum 
(Daniel  V.  28)  Veus  a<;i  la  esglesia  divisa  en  tres  papes;  lo  verdader  es 
aquest  papa  Benet.  Dirá  algú:  ja  son  estats  aquests  divisos  en  temps  passats. 
Hoc,  mas  no  axi  com  ara,  que  llavors  lo  dret  era  ciar  qui  ere  verdader 
papa,  mas  huy  trobareu  infinits  doctors  de  quiscuna  part  a  teñir  que  quis- 
cú  es  verdader.  ítem  los  princeps  no  feren  axi  esforc  a  sostenir  lo  cisma 
com  ara.» 

Aún  más  claramente  en  otra  ocasión  (VI,  160  v.):  «La  christiandat  fon 
plena  en  temps  deis  martirs  e  depuix  minva. — Primerament  quan  los  in- 
dians  convertits  per  S.  Berthomeu  e  per  S.  Thomas  se  partiren  de  la  obe- 
diencia de  Roma,  be  que  sien  christians,  e  feren  cap  de  si  matex. — Segona- 
ment,  Asia  convertida  per  S.  Pau  on  son  los  turchs. — Tertio,  Affrica  que 
S.  Agosti  convertí,  es  saber  Barbería  que  pervertí  Mahoma. — Quarto,  Gre- 
cia ses  partida  de  Roma. — Quinto,  Armenia. — Sexto,  Georgia. — Séptimo, 
los  christians  de  la  cintura. — Octavo,  Italia. — Nono,  Franca.  Ara  reste  en 
Spanya  la  obediencia  de  la  esglesia.  Reste  que  será  girat,  que  antechrist  la 
girará  tost  e  ben  tost  per  dons,  per  turmentes  e  disputacions.» 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  O/) 

VIII 

El  juicio  final. 

El  estado  del  mundo  no  era  por  cierto  muy  halagüeño  en  tiempos  de 
San  Vicente.  Sabemos  lo  que  sobre  la  moralidad  contemporánea  pensaba 
nuestro  santo,  pues  escrito  está  con  sus  mismas  palabras  en  los  capítulos 
últimos  de  este  estudio.  Natural  era  que  viese  desmoronarse  la  tierra  y  des- 
plomarse el  cielo  y  aparecer  el  antecristo.  De  ahí  que  en  sus  sermones 
anuncie  repetidamente  el  fin  del  mundo  como  cosa  próxima.  En  un  ser- 
món predicado  en  Chinchilla  (Ms.  Colegio,  fol.  144  v.),  aduce  testimonios 
contemporáneos  de  revelaciones  sobre  el  próximo  fin  del  mundo,  y  dice: 
«quia  finis  mundi  veniet  ayna  et  muit  ayna».  Vendrá  pronto,  y  muy 
pronto. 

El  autor  de  la  vida  valenciana  de  San  Vicente  explica,  cómo  pudo  el 
apóstol  valenciano  hablar  de  un  modo  tan  concreto  sobre  este  tema,  en  los 
siguientes  términos:  «Si  aquest  gloriós  y  verdader  sant,  en  los  seus  devots 
sermons  algunes  vegades  dix,  que  prest,  y  molt  prest  sería  lo  juhí  final,  y 
de  aquell  temps  en  9a  son  passats  quasi  cent  anys  *.,  no  es  de  dir  que  haja 
dit  falsía,  per  que  opinant  y  no  affirmant  ho  deya:  majorment  que  nostre 
senyor  Deu  lo  temps  determinat  donat  ais  homens  a  penitencia,  algunes 
vegades  abrevia,  algunes  vegades  allarga.  Que  al  gran  patriarcha  Noe  fon 
dit,  que  lo  temps  del  general  diluvi  era  stat  abreviat  vint  anys  per  lo  peccat 
deis  homens.  E  al  rey  Ezechies,  al  qual  per  lo  propheta  fon  dit  que  dispon- 
gués  de  la  sua  casa,  que  lo  seguent  día  morría,,  aquell  determinat  temps  de 
hun  dia  que  li  donava  de  vida  en  quinze  anys  li  font  allargat  lo  viure.  Que 
nostre  Senyor  Deu  moltes  vegades  la  cominativa  sentencia  muda,  quant  los 
homens  de  mal  viure  se  deixen.  Y  no  solament  lo  benaventurat  Sent  Vicent 
Ferrer,  mas  aquel  gran  pilar  de  la  Sglesia  Sent  Gregori,  en  la  homelia  sobre 
aquell  evangeli:  Erunt  signa  magna  in  solé  et  luna,  diu  que  li  sembla  molt 
prest  sperar  del  final  juhí  lo  día,  y  son  passats  mes  de  huitcent  anys  del 
temps  en  9a,  que  semblants  paraules  foren  scrites,  que  per  dir  molt  prest  lo 
final  juhí  sperava,  no  determinava  temps,  que  en  aquell  prest  se  compren 
poch  y  molt  temps.  Que  nostre  Senyor  Deu  dix  per  boca  de  Egeu  propheta: 
D'agi  a  poch  temps  yo  mouré  lo  cel  y  la  térra  y  vendrá  lo  desijat  de  to- 
tes les  gents,  lo  que  de  Jesús  nostre  redemptor  se  ehtenía,  aquell  poch 

1     Escribía  Miguel  Pérez  en  i5oo;  ahora  hay  que  añadir  400  más. 


IOO 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


temps  dura  per  spay  de  mes  de  quatrecents  anys,  fins  que  naxque  en  Bet- 
lem  de  la  sua  Verge  Mare». 

El  juicio  final  y  el  fin  del  mundo  están,  por  consiguiente,  íntimamente 
unidos  en  los  sermones  de  San  Vicente.  Hay  pasajes  que  parecen  impreg- 
nados de  la  idea  de  la  danza  macabra,  ó  sea  de  los  sepulcros,  representada 
gráficamente  en  los  cementerios  de  la  Edad  Media.  La  primera  dominica 
de  Adviento  con  su  evangelio  del  juicio  final  daba  el  tema  á  los  sermones 
de  la  semana.  Un  lunes  decía  á  su  auditorio  (IV,  123):  «¿E  Deu  que'ls  dirá 
ais  angels? — ¡Veus!  plegaume  aquesta  zizania  in  fascículos  e  meteula  a 
cremar... — ¿Per  qué  diu  fascículos?  A  mostrar  que  segons  que  les  gens 
serán  stades  semblants,  o  companyons  en  aquesta  vida  a  fer  mal,  axi  será 
de  la  execució... — Com  ara  un  faix  de  prelats,  arquebisbes,  bisbes,  retors,  e 
vicaris  ofíicials,  etc.,  si  mal  o  han  haud  ab  symonia,  o  han  mal  regit  ab  ufa- 
nes cavalcadures,  concubines,  etc..  ¡Oo  quin  feix  será  tan  gran  de  aquells 
al  infern! — Hun  altre  faix  se  fará  de  emperadors,  reys,  etc.,  o  que  no  han 
la  senyoria  ab  bona  justicia,  etc.  De  aquests  tais  gran  faix  sus  el  foch  de 
infern.  Altre  faxot  de  mals  religiosos  que  no  teñen  la  religió,  mas  volen 
viure  per  lur  volentat,  proprietaris,  etc.  ¡Ooy  quiny  faxot  tan  gran! — Al- 
tre faxot  de  mals  clergues  simples,  per  que  no  dien  matines,  ne  hores,  e  si 
ne  fan,  xam,  xam,  so  de  aram,  confusament,  a  hu  e  dos  par  indevots,  juga- 
dors,  concubinaris,  ab  bona  ballesta.  ¡Ooy  quiny  faxot  tan  gran  de  aquests 
vía  a  infern!  Altre  faxot  de  persones  superbioses  (enteneume  dones)  des- 
pendran quant  han  en  vanitats,  blanquets,  corns,  etc.  ídem  de  homens 
varis,  inflats  de  sciencia.  ¡Oy  que  será  gran  aquest  faxot  via  a  infern. — 
Altre  faxot  de  logrers  etc.  (pone  VIL  peccata  mortalia  per  species).  !Ooy 
quiny  faxot  tan  gran  via  a  infern:  xof,  en  les  calderes. — Altre  fayso  de  tots 
aquells  qui  han  -feta  deshonor  a  les  esglesies,  prenentse  los  delmes,  usur- 
pantse  los  drets:  aquells  que  y  bailen  e  passejen,  etc.  ¡Ooy  quiny  peccat! — 
E  ara  les  dones  hi  entren  rient  e  ballant,  etc.  ¡Veus!  hun  faxot  de  aqüestes 
tais  tan  gran,  via  a  infern,  et  sic  de  alus». 

En  la  introducción  hemos  visto  las  razones  que  tenía  el  santo  para  creer 
en  el  próximo  fin  del  mundo.  Llegó  á  decir  una  vez  (IV,  45):  «Aquest  mon 
deu  finir  tost,  tost  e  fort  cuytadament.  Aquesta  doctrina,  segons  vos  he  dit, 
ja  la  he  scrita  en  una  letra,  e  tramesa  al  Papa».  ¿De  dónde  tomaba  esta 
seguridad?  Del  Apocalipsis.  Claramente  lo  insinúa  en  otra  parte  (IV, 
85  v.):  Percó  de  la  fi  del  mon  que  yo  preyque  ara,  dirie  algú:  «¿Frare,  ha- 
veu  o  vist? — Dich  que  en  lo  mirall  de  la  Sancta  Scriptura  o  he  vist.» 


BIBLIOTECAS  Y  MWSEOS  IOI 

Para  terminar,  ponemos  aquí  un  cuadro  sobre  el  juicio  final  (IV, 
118  v.):  Quan  serém  en  aquella  placa  (el  Valle  de  Josafat)  veurem  homens 
que  ara  nols  havem  per  sants,  que  defora  van  ben  vestits  e  dintre  bon  ci- 
lici,  etc.,  molts  que  teñen  la  portella  tancada  fins  al  sol  exit  e  ells  se  lleven  a 
mija  nit  a  dir  matines,  etc.  Dirán:  ¡oda!  tal  home  que  semblava  mundanal 
e  ¡quant  de  be  ha  fet!  Similiter  deis  peccants  ¡quanta  mala  panada,  quanta 
mala  bugada  hi  apparrá!  Primo  de  religiosos  ¿e  no  ere  aquell  tan  bon 
frare?  etc.,  e  aqui  se  manifestará  proprietari,  luxuriós.  ídem  de  clericis 
concubinaris.  ¡Oo  del  traydor  malvat!  tot  se  manifestará.  ídem  de  militi- 
bus  que  tres  mullers  ha  preses  ensemps,  una  9a,  altra  lia  ¡Oo  del  traydor! 
aqui  se  dexelarán  les  bugades.  No,  que  també  sen  hi  haurá  per  a  vosaltres, 
dones.  Dirán:  ¿e  no  es  aquella  que  portave  tan  gran  rast  de  patre  nostres? 
¿e  no  es  aquella  que  dix  que  vench  verge  al  matrimoni?  e  ja  havie  offegat 
tres  o  quatre  creatures  en  lo  albelló.  ¡Oo  de  la  traydora!» 

Aquí  ponemos  fin  á  este  estudio,  apesar  de  otros  puntos  de  vista  que 
tienen  estos  sermones.  Al  terminar  ponemos  la  nota  de  los  que  nos  han 
parecido  más  interesados  y  merecían  publicación  completa. 

SERMONES  DE  SAN  VICENTE  SOBRE  EL  JUICIO  FINAL. 

IV,  43. — Feria  III.  post  Dom.  XXV.  Pentec. — En  quiny  punt  está  ara  lo  mon. — ■ 

Tempus  nostrae  resolutionis  instat. 
IV,  84  v. — Fer.  III.  ante  Adv. — En  quiny  punt  está  lo  mon. — Testificor  coram  Deo. 

IV,  121. — Die  Lunae  post  Dom.  I.  Adv. — Audivi  vocem  de  coelo  dicentem  mihi. 
IV,  1 1 5  v. — Dom.  I.  Adv. — Benedictus  qui  venit  in  nomine  Dñi. — Del  juhi  general. 
IV,  154. — Dom.  II.  Adv. — Erunt  signa  in  solé  luna  et  stellis. — Del  fí  del  mon. 

IV,  161  v. — Fer.  II. — Respicite  et  lévate  capita  vestra. — Del  antecrist. 

IV,  1 68. — Fer.  III. — Erit  in  terris  pressura  gentium. 

IV,  173. — Fer  .  IV. — Appropinquat  redemptio  vestra. — Fi  del  mon. 

IV,  i85.— Sabb.— ídem  id. 

IV,  263. — Quins  continents  taran  los  christians  al  temps  de  Antrechrist. 

VI,  81  v. — Fer.  VI.  post  Pentec. — De  les  deu  plagues  de  Pharao  e  de  la  fi  del  mon. 

SERMONES  VARIOS  MAS  NOTABLES. 

IV,  243  v. — De  S.  Juan  Evangelista. 

IV,  i3i. — Com  pot  hom  exir  de  peccat. — VIII.  coses  que  fa  hom  al  levarse. 

IV,  89  v. — Colligite  quae  superaverunt  fragmenta. 

IV,  11. — Sermo  Judehorum. 

V,  154. — Sermón  de  la  Purísima  Concepción. 


102 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


III,  41. — Sermón  de  S.  Vicente  Mártir. 

IV,  73. — ídem  de  Sta.  Catalina  Mr.,  en  Zaragoza. 

V,  160. — ídem  de  S.  Miguel  Arcángel. 

VI,  107  v. — ídem  de  Sta.  Maria  Magdalena. 

VI,  222  v. — Sermo  unius  Sancti  confessoris  et  Septem  artium  spiritualium. 
VI,  233. — Collatió  feta  en  la  Seu  de  Mallorqua  a  preveres  e  religiosos. 

R.  Chabás. 


CÓDICES  MÁS  NOTABLES  DE  LA  BIBLIOTECA  NACIONAL 


X 


EL  LIBRO  DE  HORAS  DE  CARLOS  V 


Encontró  este  manuscrito  el  Sr.  Octavio  de  Toledo  en  1869,  según  le 
oí  referir  varias  veces,  caído  tras  una  primera  fila  de  volúmenes  en  el  fon- 
do de  un  estante  de  la  librería  del  cabildo  toledano,  y  sepultado  bajo  espesa 
capa  de  polvo.  Otro  devocionario  de  inferior  mérito  artístico  se  enseñaba 
á  la  sazón  como  habiendo  pertenecido  al  Emperador;  pero  de  aquél  nadie 
hablaba,  á  pesar  de  llevar  la  signatura  34-58  de  los  del  cardenal  Zelada. 

Como  justificantes  de  pertenencia  hay  en  la  segunda  guarda  una  nota 
que  dice:  Hic  liber  juit  Magni  Imperatoris  Caroli  Quifiti,  y  luego  en  ma- 
yúsculas de  oro: 

HOSPES  INTUERE  CIUIS 

LlBRUM  ISTUM 

Bene  ESCOGITANS  RECTE 

Folia 

Vniversae  Imperator  terrae 

Magnus  atque  gloriosus 

Nomine 

Illum  inspiciebat  manibus  peruoluebat  eum 

Réspice 

Attentis  tuis  oculis 

Rex" 

IOIOSAE   '  SACERDOTI  CaRDINALI 

Animo  regio 

Obtulit   libenter  impertiuit 

Quisquís 

VlDET  IPSUM  NOSCAT 

Thesaurum  inestimabilem. 

i     Francisco  de  Joyeuse,  natural  de  Carcasona  y  descendiente  de  los  Vizcondes  de  Gioiosa 
nació  en  1562.  Fué  arzobispo  de  Narbona  en  i582,  y  luego  de  Tolosa  y  de  Rouen.  En  la  séptima 


REV.  DE  ARCH.  BIBL.  Y  MUS. 


X( 


TOMO  IX.-LAM.  IV. 


Xf/O 


I     M«n»l.  .Mtorí 


ENCUADERNACIÓN    DEL   LIBRO    DE    HORAS  QUE   PERTENECIÓ  A  CARLOS  V.   (?) 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  103 

Sobre  el  terciopelo  rojo  de  la  encuademación,  con  cantoneras  y  bro- 
ches de  plata,  dos  medallones  centrales  repujados,  también  de  plata,  llevan 
grabada  el  águila  imperial  de  dos  cabezas;  pero  para  que  esto  pueda  servir 
de  indicio  de  la  procedencia  citada,  habría  que  suponer  que  al  labrarse  en 
el  siglo  xvn,  á  cuya  época  corresponde  indudablemente  el  dibujo  de  estos 
adornos,  se  conservaron  las  águilas  que  llevaran  los  medallones  primi- 
tivos. 

Á  poco  de  ingresar  en  esta  Biblioteca,  se  puso,  desgraciadamente,  á  la 
encuademación  flamante  terciopelo  y  se  abrillantaron  las  chapas  de  plata. 

Escrito  y  pintado  por  artistas  franceses  de  fines  del  siglo  xv,  el  devo- 
cionario ir/a  á  parar  á  manos  del  Emperador  por  donativo  de  alguno  de 
sus  amigos  ó  admiradores.  Luego  parece  probable  que  en  la  visita  que 
pasado  el  año  de  1614  hizo  el  cardenal  Francisco  de  Joyeuse  á  Monserrat, 
donde  dejó  espléndido  donativo,  le  fuese  regalado  por  nuestro  piadoso  Fe- 
lipe III,  justificándose  así  la  inscripción  que  queda  copiada,  y  que  por  el 
regio  donante  se  comunicara  al  agraciado  la  tradicional  noticia  de  la  per- 
tenencia del  precioso  libro. 

En  la  página  primera  se  lee: 

«En  ees  presentes  heures  est  demonstré  en  bref  le  viel  Testament  et  auxi  le 
nouveau  et  au  Kalendrier  est  note  a  chascun  toute  la  forme  et  maniere  de  yiure 
en  ce  monde  se  peu  de  temps  que  dieu  nous  a  preste  pour  acroistre  en  bien  et  en 
vertus  pour  le  salut  de  lame.  Et  fault  entendre  que  tout  au  cas  pareil  sera  celuy 
paye  comme  ¡1  fera  car  sy  la  beure  a  chastier  son  corps  qui  ne  cesse  de  vouloirdo- 
miner  contre  lesprit  pour  le  faire  dampner  pour  tout  certain  il  aura  parardis,  au- 
trement  non.» 

La  primera  miniatura  en  la  página  primera  representa  al  Salvador;  en 
la  margen  izquierda  un  personaje  con  rico  manto  de  tisú  de  oro  y  armiños, 
y  en  la  orla  al  pie:  ./  adápne. 

El  calendario  principia  en  la  pág.  3.  Las  miniaturas,  que  ocupan  un 
tercio  de  la  página  superior,  representan  escenas  de  familia  apropiadas  á 
las  diversas  estaciones  del  año.  Abajo  otras  miniaturas  más  pequeñas  re- 
producen paisajes  ó  escenas  campestres,  omitiéndose  las  de  Marzo  á  Mayo 
y  las  de  Septiembre  y  Octubre. 

promoción,  en  1583,  fué  nombrado  cardenal  de  San  Silvestre,  de  San  Martín  y  de  la  Trinidad  del 
Monte,  y  e  1  1611  obispo  de  Ostia.  Consejero  de  Estado  de  Enrique  III  y  protector  del  reino  fran- 
cés cerca  de  la  Santa  Sede,  fué  el  decano  de  los  cardenales  y  murió  en  Aviñón  el  27  de  Agosto 
de  i6i5,  á  los  53  años.  •  ■ 

El  año  antes  había  visitado  el  santuario  de  Monserrat,  al  que  dejó  valioso  presente.  Legó  i 
los  jesuítas  de  Aviñón  una  rica  biblioteca.  (Véase  su  Vida,  escrita  por  A.  de  Aubery.  París,  1654.) 


104  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

Enero. — Interior  de  familia.  El  marido  prepara  la  comida  en  la  lum- 
bre, á  pesar  de  vestir  jubón  de  tela  de  oro  forrado  de  pieles.  La  mujer  tie- 
ne en  brazos  á  un  niño  y  mece  á  otro  en  la  cuna.  En  la  orla  de  la  derecha 
se  lee: 

Croit  me  ¡mpotcnt  miserable 
cy  est  notre  commcncement 
Dieu  veuille  qui  soit  agreablc 
a  Dieu  le  perc  omnipotent. 

Febrero. — Dos  niños  juegan  en  la  calle  montados  en  caballitos  de  palo- 
Al  pie: 

Estat  parfait  puissont  tous  deux  estre  envoyes. 

Mar^o. — Un  maestro  castiga  al  niño  al  darle  la  lección.  Mas  lejos  un 
joven  juega  á  los  dados.  En  derredor  de  la  miniatura: 

On  nous  aprent  vne  lesson 
qui  ne  me  plailt  point  en  effait. 
Cy  fault  il  vng  mauluais  guarson 
chastier  ou  il  deffait. 

Abril. — Dos  enamorados  en  un  jardín.  Fuera,  un  músico  tocando  tam- 
boril y  flauta.  A  la  derecha  un  joven  estudiando.  En  la  orla: 

II  nous  fault  csbatrc  nature 
puis  que  comensons  a  cognoistre 
Mieulx  vaulsit  ct  sans  avanture 
au  disciple  ensuiure  son  maistrc. 

Mayo. — Un  doncel  cabalga  en  caballo  blanco  llevando  á  una  joven  á 
la  grupa.  A  la  derecha  un  penitente  desnudo  se  abre  las  carnes  azotán- 
dose con  una  áspera  escoba.  En  la  orla: 

Ung  homme  serait  bien  couard 
de  perdre  ce  beau  temps  nouueau. 
Ha  quant  ct  lazme  en  ait 
Mieulx  vaulsist  chatier  sa  pcau. 

Jimio. — Un  joven  en  un  campo  desenvainando  un  puñal.  Un  honbre 
parece  intenta  disuadirle  del  crimen.  La  letra  dice: 

Aparticnt  il  de  chatier 
celuy  qui  est  en  age  parfait 
cil  ce  pert  il  luy  fault  monstrer 
sa  folie  et  son  mesfait. 

Julio. — A  la  izquierda  un  caballero  entre  dos  damas,  todos  á  la  mesa. 
A  la  derecha  un  mayordomo  da  limosna  á  los  pobres.  Por  leyenda: 

On  en  dirá  ce  que  on  vouldra, 
Car  il  nest  vic  que  dcstre  aise 
Voir  mais  malheurcux  sera 
Qui  pour  gaudir  vient  a  mal  aise. 

Agosto. — Escena  demasiado  realista.  En  una  gran  tina  se  bañan  jun- 
tos un  hombre  y  una  joven  que  le  acaricia.  Desde  fuera,  una  mujer  sujeta 


BIBLIOTECAS  Y   MUSEOS  105 

un  pañuelo  ó  gorro  en  la  cabeza  del  bañista.  Ella  lleva  otro  semejante. 
Junto  al  baño  un  joven  brinda  con  un  vaso  ante  una  mesa  cubierta  de  man- 
jares. A  la  izquierda  un  hombre  lava  los  pies  á  los  pobres.  La  moraleja 
dice: 

Puisque  avons  santc  et  ¡oye 
baulfrons  sans  taire  de  riens  compte. 
Qui  de  son  salut  ne  se  esmoye 
est  fol  car  la  fin  fait  le  compte. 

Septiembre. — Sentados  á  una  mesa  juegan  y  beben  un  viejo  y  dos  mu- 
jeres. Al  lado  un  hombre  en  oración.  Leyenda: 

II  fault  esbastre  ce  viellart  . 
mes  mignonnes  quel  quil  couste. 
Mieulx  vaulsist  auoir  son  rcguard  continent 
il  fault  conpter  a  loste. 

Octubre. — Una  batalla.  Por  letra: 

Je  dois  bien  maudire  ma  vie 
dauoir  ainsi  pcrdu  mon  temps. 
Certes  quant  la  forcé  est  faillie 
ce  repentir  ¡1  nest  paí  temps. 

Noviembre. — Un  rico  da  limosna  á  un  pobre.  En  el  recuadro  se  lee: 

Donnez  raoy  sil  vous  plait  pour  viure 
Je  suis  nauré  iusques  a  la  mort. 
Faire  aulmosne  bien  ie  desire 
Dieu  te  vcille  donner  confort. 

Diciembre. — La  muerte  del  pecador  cuya  alma  lleva  el  diablo,  y  al 
lado  la  muerte  del  justo  cuya  alma  llevan  los  ángeles.  La  leyenda  dice: 

Ccst  raison  que  soie  a  toy  diable 
a  qci  iay  tout  mon  temps  serui. 
Vcille  moy  a  auoir  agreable 
mon  bon  ange  et  mon  bon  amy. 

Ocupa  por  entero  la  página  i5  una  miniatura  que  representa  el  Padre 
Eterno  y  la  caída  de  los  ángeles  malos;  las  págs.  i5  y  16  la  Creación,  y  des- 
de la  17  á  la  26  llenan  las  márgenes  escenas  varias  del  Antiguo  Testamento. 

Páginas  27  y  28:  el  arca  de  N'oé  (página  entera);  pág.  .3o,  circuncisión 
de  un  adulto,  de  extraordinario  realismo;  hasta  la  pág.  34,  en  las  márge- 
nes, escenas  del  Antiguo  y  del  Nuevo  Testamento;  pág.  35,  nacimiento  y 
vida  de  José  (página  entera);  pág.  42,  los  hermanos  de  José  arrodillados 
ante  él  (página  entera):  pág.  44  (página  entera)  dos  Sibilas  y  dos  profetas. 
Leyendas:  Sibile  erictree  acorde  au  pr ojete  cairi  a  la  postre  comme  vne 
vierge  si  doibt  concepuoir  dieu.  La  sibile  anana  si  dit  que  vne  uierge  si 
doibt  enfanter  dieu  en  concordant  a  la  postre  et  prophete. 

Página  45,  la  Anunciación  (página  entera);  págs.  46  y  47,  Sibilas  Pér- 
sica y  Eritrea  en  las  márgenes;  págs.  48  á  5i,  escenas  de  la  Pasión  en  las 


IOÓ  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

orlas;  págs.  5i  á  62,  escenas  del  Antiguo  Testamento;  pág.  63,  el  Naci- 
miento (página  entera);  pág.  77,  Cy  finit  la  vie  de  iosep.  (Hasta  esta  pá- 
gina llegan,  en  eíecto,  las  escenas  de  su  vida.) 

Página  81,  Jesús  elige  sus  discípulos  entre  los  pescadores  (miniatura  de 
página  entera);  pág.  82,  bodas  de  Cana  (id.);  pág.  89,  milagro  de  los  panes 
y  los  peces  (id.);  págs.  96  y  97,  milagros  de  Jesús.  En  las  márgenes  minia- 
turas con  oro  mate  y  toques  de  sepia. 

Página  io3,  entrada  en  Jerusalén.  Orla  cuadriculada  con  rosas  y  pensa- 
mientos alternados  en  cada  casilla;  pág.  1 1 1 ,  beso  de  Judas  (página  entera); 
págs.  114  a  116,  escenas  de  la  Pasión  (id.);  pág.  119,  Resurrección  (id.);  en 
las  orlas  escenas  de  la  vida  de  Jesús;  pág.  125,  el  bautismo  (página  entera). 

Página  126:  Come  novstre  dame  enseigne  a  Saint  Luc  le  commencement 
de  levangile.  Escenas  de  la  vida  y  muerte  de  la  Virgen;  págs.  1 32  á  137, 
entrada  de  Heraclio  en  Jerusalén,  con  algunas  leyendas  en  francés.  En  las 
márgenes  escenas  de  la  destrucción  de  Jerusalén,  por  ej.:  una  mujer  co- 
miendo ratones,  otra  dando  vueltas  á  un  asador  con  que  tiene  atravesado 
á  su  niño. 

Página  1 38:  Se?isuii>ent  les  miracles  nre.  dame  e  come  marie  egipciene 
jut  conuertie. 

Página  139,  en  la  margen  de  la  miniatura:  Come  vng  chapelain  aloit 
en  adultere  Jut  noye,  mais  pour  ce  q  il  disoit  les  heures  notre  dame  fut  de 
elle  ressuscité  '.  Viñeta  alusiva  al  suceso  en  las  márgenes. 

Página  140:  Theophile  si  ce  obliga  et  soy  donna  au  deable;  mais  pour 
ce  que  a  nostre  dame  se  recdmanda  fu  du  deable  preserve  2.  (Miniatura  en 
el  margen.) 

Página  141:  Une  jame  fut  acussee  dung  prestre  a  qui  cestoit  confessee 
par  quoy  fut  brulee.  (ídem.) 

Página  142:  Trois  pucelles  qui  on  reputoit  paillardes  seruoient  notre 
dame.  (Id.) 

Página  143:  Celebre  la  conception  notre  dame  et  de  ce  danger  la  visr- 
ge  marie  te  guardera.  (La  miniatura  del  margen  representa  una  nave 
cuyo  mástil  rompen  los  diablos  al  subir  un  marinero  á  la  cofa.) 

1  Este  milagro  incluye  Gautier  de  Coincy  (códice  de  Soissons,  núm.  XXXV,  con  este  título 
Du  moine  que  nostre  Dame  resusciía  qui  estoit  peris  par  son  peschié.  (Gil  de  Zamora,  Liber  Ma- 
ría, XVI, cap.  I.— Cantigas  de  Alfonso  X,  núrh.  XI.) 

2  Este  caso,  escrito  primero  en  griego,  luego  en  latín  y  en  las  lenguas  romances,  se  incluye 
en  las  Cantigas  de  Alfonso  X,  núms.  III  y  CXI. 

Los  dos  milagros  siguientes  tienen  procedencias  análogas. 


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BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  IO7 

Página  144:  Vng  esco/ier  qui  cestoit  marie  fut  de  marie  couseille  et 
ayme  pourtant  qui  l  auoit  seruie  en  sa  uie  dont  puis  apres  de  religión  fut 
luy  el  sa  fame. 

Página  145,  árbol  genealógico  de  la  Virgen  (página  entera). 

Páginas  146  á  171,  el  Credo  en  francés  al  pie  de  las  páginas,  en  letras 
blancas  y  doradas,  alternando. 

Página  168,  escena  del  Antiguo  Testamento  (media  página). 

Páginas  176-177,  David  mata  al  gigante  Goliat.  (Ocupa  doble  página.) 

Páginas  179  á  194,  historia  de  David.  (Miniaturas  marginales.) 

Páginas  195  á  202,  historias  de  Santos,  de  la  Virgen,  etc.;  pág.  2o3,  cu- 
riosa miniatura  que  representa  la  confesión;  pág.  2o5,  caída  del  calum- 
niador en  los  infiernos  (media  página);  págs.  207  á  217,  historia  de  Job. 

Página  218,  los  tres  caballeros  y  los  tres  esqueletos  (doble  página).  En 
las  márgenes  la  danza  macabra,  que  llega  hasta  la  pág.  242. 

En  la  218: 

O  pouures  gens  plains  de  toute  folie 

coment  ousez  vous  viure  en  tal  desir 

da  quel  saris  doabte  la  pouure  ame  se  lie 

de  damnement  pour  sy  peu  de  plaisir 

dot  auez  fait  offec... 

Ne  peosez  vous  point  quil  vous  fault  venir  sans  remede  oe 

tous  a  la  dance  et  qui  piz  est  apres  seres  pugniz 

de  tous  les  maulx 

las  compaignons  et  qui  pourrons  nous  faire 

avisons  il  car  il  en  est  sayson 

plus  ne  nous  fault  en  ce  monde  repaire 

Pour  y  gaudir  cest  la  conclusión 

mrz  des  trois  mors  retiendrons  la  saisson 

a  bien  viure  en  bonne  penitance 

a  celle  fin  que  en  la  morte  saisons 

puissons  payer  daulcung  bien  nostre  offence. 

Al  pie  de  la  pág.  220,  en  letras  de  plata: 

A  tous  resai  de  par  dieu  que  on  sa  age 
de  doner  fin  a  lor  de  vie  mondane 
car  cjnd  jst  est  que  la  mort  sans  faintese 
de  bref  viendra  horrible  et  soudaine 
et  en  marra  toute  nature  hu...[maine?] 
a  vne  dance  nomee  macabre 
Pourtant  se  garde  qui  poura  de  tel  paine 
car  tous  yront  soit  bongré  ou  malgre. 
Dic.par  sa  grace  vous  veille  prandre 
en  grace. 

Página  221,  en  las  respectivas  viñetas: 

Vous  naue<  garde  de  meschaper  ibid.      Veoez  aduant  fault  usurier 

sz  gent  qui  tout  vouliez  tronper.  ¡1  ne  vous  fault  point  espergnier 

ibid.      Chartrex  qui  auez  fait  abstinance  223  Empereul  maistre  de  la  terre 

Mieux-en  danrerez  a  la  dance.  il  vous  fault  deuenir  en  terre.  , 

222  Maistre  moyne  venez  aduent  ibid.      Don  p¿pe  vous  qTñenceres 

plus  ne  demourez  au  couuent.  sil  vous  pJaít  voti«  aduenceres.  : 


io8 


REVISTA   DE   ARCHIVOS 


324         Cardinal  pas  ne  demourcs 

vous  vous  aves  bel  escusez.  ibid. 

ibid.      Sire  roy  mes  quil  ne  vous  deplaise 

suives  moy  a  voustre  bel  ayse.  230 

225  Pour  ce  que  estez  conestable 

je  vous  en  ay  plus  agreable.  ibid. 

ibid.       Regardez  moy  quel  priaché' 

come  il  fait  laide  grimace.  231 

226  Et  vous  archeuesque  et  prelat 

il  vous  faut  venir  a  lesbat.  ibid. 

ibid.      puis  g9  eltez  ly  gentil  barón 

venez  comme  le  plus  mygnon.  232 

227  Vous  grant  csuesque  dantiochc 

venir  fault  au  son  de  la  cloche.  ibid. 

ibid.      Escuier  gent  et  gracieux 

preñes  angre  sy  nauez  mieux.  233 

228  Les  gras  morceaux  aues  menges  ibid. 
maistre  abbe  vous  le  compares. 

ibid.      Bai Hit  qui  auez  fait  le  maistre  234 

venez  vous  esbatrc  cest  estre.  ibid. 

229  Coe  maistre  vaillant  docteur 


je  vous  pres  pour  estre  recteur. 

Bourgois  qui  viues  de  grant  terre 

pas  ne  demoures  ie  mcnuente. 

Sire  chanoine  presbaudes 

viure  plus  ne  vous  attendez. 

Marchant  qy  esties  sy  aduise 

vous  me  auies  ia  oblie 

faitez  lesquarmoche 

mcdecin  deán  doce 

gentil  toufreteux 

ne  soyez  honteux 

conbien  que  soyez  sage 

vous  ferez  le  voyage 

galant  sans  soussy 

suiuez  moy  aussy 

maistre  aire  preñez  en  gre 

il  fault  laisser  laboragc 

et  faire  auecques  le  voyage 

cordelier  il  fault  que  dancez 

acomplir  ce  pelerinage 

vous  fault  dauantage 


Página  235,  sin  miniatura.  Letras  de  plata  en  la  margen  derecha: 


vous  qui  estez  de  sánete  clere 

dancerez  per  bonne  maniere 

Baronnc  venez  en  aduant 

belle  vierge  honeste 

venez  a  la  'este 

gentillc  fame  ne  vous  desplaise 

venez  aduant  ma  poure  vefue. 

mignone  bourgoyse 

suiuez  moy  sans...  (f.*-  la  últ.  pal.3-) 

pouure  penitante 

pas  ne  demourez  je  menuente. 

Sus,  venez  marchande 

que  je  ne  vous  change 

fame  de  village 

estez  vous  sauuage. 


poures  gens  mondains  ibid. 

qui  estez  tant  vains 

ceur  plus  deur  qui  aci  soiez  tous  certains  239 

que  tous  pour  le  moins  ainsy  danceres  ibid. 

done  consideres  coment  vous  viurez 
le  temps  auenir  affin  quant  serez  au  passage     240 
amer  ne  soyez  pugnir.  ibid. 

ibid.      Aussy  toust  meurt  241 

jeune  que  vieulx 

236  venez  aduant  dame  enperiere  ibid. 
ibid.      madame  l'abesse 

pas  ne  vous  delesse.  242 

237  pouure  royne  vous  estez  morte 
ibib.      dame  la  prieure  ibid. 

vene/,  tout  en  leure 

238  Duchesse  venez  a  la  feste 

págs.  243  á  274,  vida  del  Antecristo,  escenas  del  Apocalipsis,  vidas  de 
Santos,  virtudes  y  vicios,  etc.;  275  y  276  en  blanco;  277,  la  Trinidad  (pá- 
gina entera);  278  á  284,  vidas  de  Santos  (miniaturas  en  las  márgenes); 
285,  Santiago  y  los  peregrinos  (miniatura  de  mitad  de  página);  290,  San 
Quintín  (id.);  291,  martirio  del  Santo  (id.);  294  y  2g5,  vida  de  San  Nico- 
lás; 3oo  y  3oi,  escenas  de  la  vida  de  San  Antón  abad  (miniatura  de  mitad 
de  página);  3o2  á  3io,  escenas  de  las  vidas  de  Santa  Águeda,  Santa  Polo- 
nia, etc.;  3u,  Santa  Susana  (miniatura  de  media  página);  3i2  á  3i6,  Santa 
Bárbara,  Santa  Ana  y  otras  santas;  3 16,  la  Trinidad  y  la  Virgen  rodeadas 
de  coros  angélicos  (página  entera);  3i8,  recogida  del  maná  (id.);  32o,  es- 
cena curiosa  de  confesión;  325  y  326,  tentaciones  del  diablo  contra  un 
santo;  328,  un  rey  arrodillado  ante  San  Cosme  (página  entera);  33o,  ado- 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  IOQ, 

ración  del  Eccehomo  (viñeta);  33i,  la  fuente  de  la  gracia  (página  entera); 
332,  la  Virgen  en  el  cáliz  de  una  azucena  (página  entera);  333,  los  atribu- 
tos de  la  Pasión  (id.). 

En  la  guarda  siguiente,  de  vitela:  «Sonó  nel  presente  libro  carte  nu- 
mero 166,  una  bianca  in  mezo,  si  contano  teste  1800,  tutti  le  figure  son 
fatti  a  ponta  di  penello,  et  si  uedono  li  frisi  tutti  con  lauori  differenti.  II 
primo  e  il  Saluator  del  mondo.  Nelli  12  mesi  si  uedi  la  vita  humana,  il 
male,  il  bene,  la  caduta  delli  angelí  ribelli  et  per  tutto  ¡1  testamento  vec- 
chio  et  il  Novo,  la  vita  del  Antichristo,  molti  Santi  che  corrono  secondo  i 
messi  et  altri  come  si  uedono  e  molti...»  (queda  incompleta.) 

Ya  se  ha  dicho  que  las  miniaturas  de  este  libro  de  horas  fueron  ejecu- 
tadas por  artistas  franceses  de  fines  del  siglo  xv.  El  dibujo,  modelado  de 
cabezas,  expresión  de  actitudes,  etc.,  no  pasa  de  la  calificación  de  regular; 
pero  la  profusión  de  figuras  y  la  variedad  de  las  orlas  con  todos  los  tonos 
del  colorido  combinados  con  el  oro  mate  y  la  plata,  dan  á  la  ornamentación 
un  aspecto  de  extraordinaria  riqueza. 

Las  dimensiones  de  las  hojas  son  de  o, 23o  X  0,1 5i. 

Antonio  Paz  y  Melia. 

RELACIÓN  DESCRIPTIVA  DE  LOS  PLANOS,  MAPAS,  ETC. 

DE  LA 

AUjDIENCÍA  Y  CAPITANÍA  GENERAL  DE  GUATEMALA 

(GUATEMALA,  SAN  SALVADOR,  HONDURAS,  NICARAGUA  Y  COSTA-RICA) 

EXISTENTES  EN  EL  ARCHIVO  GENERAL  DE  INDIAS 


1774-75 

212  «Plano  del  ámbito  de  el  Llano  de  Ntra.  Sra.  del  Carmen  según 
la  medida  que  sé  ejecutó  de  orden  de  el  M.  Y.  S.  Presidente  D.  Martín 
de  Mayorga...» 

«Hermita  y  Noviembre  16  de  1774».— «Joseph  Gregorio  Rivera».— «Es  copia  de  su  original.» — 
Hermita  y  Febrero  1  de  1775. —Navarro  ¿(Luis  Díe^)?  (su  rúbrica).— Forma  parte  de  un  testimo- 
nio de  autos  sobre  la  traslación  interina  de  la  Ciudad  de  Guatemala  al  Valle  de  la  Hermita 
(folio  39).— En  colores. — Con  explicación.— Escala  de  300  varas  los  22  1/2 centímetros.— 58 X4<~>  cen- 
tímetros.— Estante  101.— Cajón  4.— Legajo  i5.  (8) 

1774 

213  Diseño  hecho  á  pluma  del  territorio  que  ocupan  los  ingleses  en  la 
Costa  de  Mosjaitos  junto  al  Rio  Tinto.  , 

Con  expediente  del  Gobernador  de  Costa-Rica  remitido  por  el  Virrey  de  Santa  Fe  con  carta 
núm.  266  de  i5  de  Enero  de  1777. — Muy  ligero. — 21  X  t6  1/2  centímetros.— Estante  101. — Cajón  5.— 
Legajo  1.  (2) 


I  10 


REVISTA    DE    ARCHIVOS 


1775 

214  «Plano  que  demuestra  el  Convento  Provisional  delineado  para  las 
Reberendas  Madres  Claras»  (Guatemala). 

8  Enero  1775.— Por  D.  Luis  Die%  Navarro. — For  na  parte  de  un  expediente  sobre  la  construc- 
ción de  un  Convento  provisional  en  la  Her  nita  (Musva  Gjate  ríala)  para  las  monjas  de  Santa 
Clara. — Al  dorso  se  lee:  «Plano  C.» — En  colores. — Con  explicación. — Encala  de  5o  varas  caste- 
llanas los  13  1/2  centímetros. — 35  X  24  centímetros. — Estante  100. — Cajón  7. — Legajo  22.  (4) 

1775 

215  «Plano  y  Perfil  de  un  Rancho,  que  se  propone  executar  en  el  pa- 
rage  en  que  estaba  establecida  la  Real  Aduana,  sito  en  la  Plaza  de  este 
nuevo  Establecimiento  de  la  Ermita;  para  colocar  quatro  compañías  de 
Dragones  que  componen  el  esquadron,  que  guarnecen  dicho  Estableci- 
miento.» 

14  de  Marzo  de  1775. — Por  D.  Luis  Die%  Navarro. — Remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala 
D.  Martín  de  Mayorga. — Con  carta  núm.  214  de  24  de  Abril  de  1775.— Fn  colores.— Con  explica- 
ción.— Escala  de  40  varas  los  31  centímetros. — 53  X  44  centímetros. — Estante  100. — Cajón  3. — 
Legajo  24.  (2). — Hay  duplicado  en  el  Estante  102.— Cajón  5. — Legajo  23.  (4) 

1775 

216  «Explicación  del  Plano  que  demuestra  el  Convento  Provincial  de 
San  Francisco»  (Guatemala). 

1  Mayo  1775.— Por  D.  Luis  Die$  Navarro.— Forma  parte  de  un  expediente  sobre  la  construc- 
ción de  un  Conve.ito  provincial  en  la  Hsrmiti  (Nueva  Guatemala)  para  las  monjas  de  Santa 
Clara. — Al  dorso  dice:  «Plano  A.»— En  colores.— Con  explicación. — Escala  de  100  pies  castella- 
nos los  18  1/2  centímetros.— 31  X  31  centímetros.— Estante  100. — Cajón  7.— Legajo  22.  (2) 

1775 

217  «Plano  que  demuestra  el  Convento  Probincial  de  Religiosos  de 
N.  P.  S.  Francisco  acomodado  mudándole,  y  añadiéndole  barias  c;sas 
para  las  Reberendas  Madres  de  Santa  Clara  de  la  misma  orden,  advir- 
tiendo que  lo  encarnado  está  echo  y  lo  amarillo  es  lo  que  se  añade.» 

1  Mayo  1775. — Por  D.  Luis  Die%  Navarro. — Forma  parte  de  un  expediente  sobre  la  construc- 
ción de  un  Convento  provisional  en  la  Hermita  (Nueva  Guatemala)  para  las  monjas  de  Santa 
Clara. — Al  dorso  se  lee:  «Plano  B.»— En  colores. — Con  explicación. — Escala  de  100  pies  castella- 
nos los  18  1/2  centímetros.— 54  X  42  centímetros.— Estante  100. — Cajón  7.— Legajo  22.  (3) 


1775 

218  Proiecto  de  un  Convento  ¿Provisional?  de  Monjas,  que  ha  de  ser- 
vir para  las  Reberendas  Madres  de  Santa  Clara.  Es  copia  del  original  pre- 
sentado por  el  devoto  Provincial  en  la  Audiencia  eclesiástica  á  20  de  Maio 
de  1775.» 


REVISTA  DE   ARCHIVOS  I  i  i 

Por  D.  Luis  Die$  Navarro.— Forma  parte  de  un  expediente  sobre  la  construcción  de  un 
Convento  provisional  en  la  Hermita  (Nueva  Guatemala)  para  las  monjas  de  Santa  Clara.— En 
colores.— Con  explicación.— Escala  de  70  varas  los  19  centímetros.— 27  X  28  centímetros. — Es- 
tante  100. — Cajón  7. — Legajo  22.  (5) 

1775 

219  «Croquis  que  dá  una  Idea  de  la  Rebentazon  del  Bolean  de  Pacata, 
su  figura  mirando  Norte  Sur,  distancias  y  proporción  de  los  terrenos  adia- 
centes.» 

1  Septiembre  1775.— Por  Josef  María  Alexandre. — Acompañado  del  testimonio  de  las  provi- 
dencias y  diligencias  practicadas  sobre  averiguad  estrago  que  ha  causado  el  Cerro  ll.imado 
los  humitos,  inmediato  al  Bolean  de  Pacaia...  remitido  por  el  presidente  de  Guatemala  D.  Mar- 
tín de  Mayorga  con  c  irta  núm.  254  de  31  de  Julio  de  1775. — En  colores. — Con  explicación.  Escala 
de  5  leguas  españolas  Ioí  5  ccntímetios. — 19  <  29  centímetros. — Estante  100. — Cajón  3. — Lega- 
jo 24.  (1)— Hay  duplicado  en  el  Estante  100. — Cajón  3. — Legajo  12  y  otros  dos  en  el  Estante  101. — 
Cajón  4. — Legajo  17,  sus  fechas  i5  y  16  de  Julio  de  177b. 

1776 

220  «Mapa  de  el  Proiecto  formado  para  la  Nueba  Ciudad  de  Guate- 
mala en  el  Llano  nombrado  de  la  Virgen  en  que  de  Orden  de  S.  M.  co- 
municada al  M.  Y.  S.  Presidente  y  Cap^G.1  de  este  Re.no  D.  Martin  de 
Mayorga  se  está  construiendo.» 

«N'uebo  Establecimiento  y  Marzo  1  de  1776.»— Al  pie  dice:  «Este  lo  aprovó  entre  otros  que  se 
le  presentaron  al  M.  Y.  S.  P.  G.  y  Capitán  General  D.  Martín  de  Mayorga:  Luis  Díe%  Navarro 
(su  rúbrica).» — Remitido  para  su  aprobación,  por  el  referido  Presidente,  con  carta  núm.  310,  de 
30  de  1-  ñero  de  ¿1776? — En  colores. — Con  explic  tcióo. — Escala  de  600  varas  los  7  1/2  centímetros.— 
58  X  46  centímetros. —Estante  100. — Cajón  3.— Legajo  25. 

1776 

221  «Descripción  Geográfica  (mapa)  que  representa  las  costas  desde 
Sotabento  del  Puerto  de  San  Francisco  de  Campeche  hasta  Barlobento  del 
Cabo  titulado  la  Punta  de  San  Blas;  con  parte  de  la  Ysla  de  Cuba,  los 
bajos,  sondas,  placeres  é  islas  que  corresponden  á  estas  navegaciones. 
Arreglado  á  latitudes  y  á  la  longitud  de  la  Ysla  de  Thenerife  vna  de  las  Ca- 
narias; En  el  que  se  demuestra  con  divisa  encarnada  las  situaciones  que  á 
el  presente  tiene  la  Nación  Británica  con  establecimiento  tanto  en  la  costa 
de  Bacalar  y  Wallis  como  en  Rio  Tinto,  Cabo  de  Gracias  á  Dios  y  demás 
Yslas  que  se  llaman  en  esta  razón  por  numeración  como  asimismo  los 
principales  cayos  que  corren  desde  el  de  Cocina  hasta  los  Sapotillos.» 

«Es  trabajado  por  D.  Juan  de  Torres,  Piloto  que  ha  zido  en  la  Real  Armada  (licenciado).» 
(Su  rúbrica).— «Hermita  22  de  Junio  de  1776.» — Remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala  con 
carta  reservada  núm.  375  de  8  de  Julio  de  1776. — Es  notable  por  su  esmerada  ejecución. — En  co- 
lores.—Con  explicación.— Graduado.— Comprende  desde  8  á  31  grados  de  Latitud  Norte  y  des- 
de 279  á  296  grados  de  Longitud  oriental  de  Tenerife.— 36  X  47  centímetros.— Estante  102.—  Ca- 
jón 6.— Legajo  1.  (1) 


112  BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS 

1776 

222  «Mapa  ó  Descripción,  que  comprende,  el  Ceno  de  Honduras,  con 
parte  de  el  de  Veracru^,  comensando,  desde  el  Rio  de  Tupilco,  hasta  Por- 
tovelo,  pero  el  fin  principal,  se  dirige,  á  manifestar  los  Bajos,  Arrecites  y 
quebradas,  que  hay  desde  el  Cavo  de  Catoche,  hasta  Punta  de  Hicacos,  y 
desde  allí  hasta  la  Boca  del  Golfo  Dulce.» 

«HermitaGdc  Julio  de  1776.»— Joaquín  del  Castillo  (su  rúbrica).— Este  mapa  fue  remitido 
por  el  Presidente  de  Guatemala  con  carta  reservada  núm.  375  de  8  de  Julio  de  1776  acompañada 
de  un  informe  del  referido  Castillo,  que  se  encuentra  en  el  Estante  102.— Cajón  6. — Legajo  1. — 
Es  un  hermoso  ejemplar  donde  se  detallan  muy  por  menor  las  costas,  cayos,  ríos,  &." — Gradua- 
do.— Comprende  desde  8  á  23  grados  de  Latitud  Norte  y  de  283  á  300  grados  de  Longitud  Orien- 
tal del  Meridiano  de  Tenerife. — En  colores. — Con  una  extensa  explicación.— 52  X  48  centíme- 
tros.—Estante  102.— Cajón  1.— Legajo  23.  (1) 

1776 

223  «Mapa  del  Ceno  (sic)  de  Honduras,  Establecimientos  de  Ingleses 
havitaciones  de  Indios  Caribes  en  la  Costa  de  Valis,  navegación  de  esta 
para  Navios  y  Balandras  con  sus  principales  fondeaderos,  abrigos,  agua- 
das y  escollos,  estendida  de  orden  de  el  Muy  Ylustre  Señor  D.  Martin  de 
Mayorga,  Presidente  Gobernador  y  Capitán  Gral.  de  este  Reyno  de  Gua- 
temala.» 

Por  José  Estebe^  ¿Sierra?— Remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala  con  carta  reservada 
núm.  375  de  8  de  Julio  de  1776. — No  está  el  informe  de  Estebez  que  dice  acompaña. — En  colores. 
Con  explicación. — Escala  de  10  leguas  los  12  1/2  centímetros. — 195  X  46  centímetros. — Estante 
102.— Cajón  6. — Legajo  1.  (2) 

1776 

224  Mapa  del  Curato  de  San  Agustín  de  la  Real  Corona. 

Por  D.  Antonio  Pitarra. — Con  informe  del  mismo,  acerca  de  la  división  del  mencionado  Cu- 
rato, creándose  otros  dos;  uno  en  el  Valle  de  Tocoy  y  otro  en  el  de  Sansavia,  hecho  en  la  Her- 
mita  (Guatemala)  á  12  de  Julio  de  1776. — Forma  parte  de  un  testimonio  de  autos  sobre  la  mate- 
ria remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala  en  1779. — En  colores. — Con  explicación. —Escala  de 
2  leguas  los  6  centímetros.— 57  X  45  centímetros.— Estante  100.— Cajón  7.— Legajo  22.  (8) 

1776 

225  «Plano  Geográfico  de  la  maior  parte  del  Reino  de  Guatemala  que 
empieza  desde  la  misma  Ciudad  mirando  hacia  el  Oriente  y  comprende 
por  la  parte  del  Mar  de  el  Sur  las  Provincias  de  Gua^acapan,  la  de  San 
Salvador,  y  parte  de  la  de  Nicaragua  y  toda  la  de  Costa  Rica  hasta  el 
Rio  de  Voruca,  que  es  donde  empieza  el  Reino  de  Tierra  firme:  Por  la 
parte  del  Norte  se  vé  la  Provincia  de  Vera  Pa$,  la  de  Honduras,  la  de 
Segovia  y  Tologalpa  (que  poseen  los  Ingleses,  Zambos  é  Indios  Mosqui- 
tos) y  remata  por  esta  parte  en  la  costa  de  la  Provincia  de  Cartago»,  etc. 


REVISTA  DE   ARCHIVOS  Il3 

«Nuevo  Establecimiento  i  de  Agosto  de  1776.»— Luis  Die^  Navarro  (su  rúbrica).— En  carta  re- 
servada núm.  37b  del  Presidente  de  Guatemala,  de  8  de  Julio  de  1776,  acompañada  de  un  informe  de 
Dia$  Navarro  de  21  de  Junio  de  1776,  que  se  encuentra  en  el  Estante  102.  Cajón  6.  Legajo  i,se 
habla  de  este  y  otros  planos,  pero  según  nota  marginal  que  hay  en  la  misma,  no  fueron  remitido* 
hasta  el  31  de  Enero  de  1777,  (sin  duda  con  algún  duplicado  de  la  mencionada  carta  •. 

En  una  de  las  notas  se  lee:  «Que  e.te  Plano  no  está  echo  por  alturas  de  Polo  sino  por  el  diario 
según  lo  que  se  andava  en  una  hora,  regulando  hora  por  legua  y  ésta  de  cinco  mil  varas  castella- 
nas.»—En  colores.— Con  extensas  explicaciones.— Ofrece  grande  interés,  tanto  por  su  esmerad» 
ejecución  como  por  el  crédito  y  grandes  conocimientos  de  su  auto-. — 95  X  63  centímetros.— 
Estante   102.— Cajón  5.— Legajo   23.  (2). 

1776 

226  «Plano  en  que  se  demuestra  el  Potrero  y  Alfarfar  que  posee  en 
Guatemala  el  Convento  y  Hospitalidad  de  Belén,  todo  cercado  de  tapia,  y 
las  líneas  demarcadas,  la  medida  que  se  hizo  para  sacar  la  Área  del  Te- 
rreno de  su  comprehención,  que  vno  y  otro  tiene  717.712  varas  cuadradas 
que  hace  una  cavalleria  de  tierra...» 

«Guatemala  y  Octubre  30  de  1776.» — Por  D.  Juan  Guañino  Valiente. — Acompañado  un  testi- 
monio del  expediente  sobre  1 1  materia,  remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala  Don  Martin  de 
Mayorga  con  carta  de  8  de  Julio  de  1778.— Hecho  á  pluma.— 40  X  30  centímetros.— Estante  ico. — 
Cajón  7.— Legajo  21. 

1776 

227  «Plano  que  hace  ver  la  figura  de  la  isla  Guanaja,  situada  en  16  gra- 
dos 37  minutos  de  Latitud  Norte  reconocida  é  inspeccionada  en  el  mes  de 
Octubre  de  este  presente  año  por  orden  del  M.  I.  Sr.  Presidente  D.  Martín 
de  Mayorga.» — «Nota.» — «Que  los  cayos  de  color  amarillo  demuestran 
rancherías  de  Ingleses  y  los  números  de  los  canales  son  brazas  de  Agua.» 

Nueva  Guitemala  de  la  Asumpción  á  27  de  Diciembre  de  1776. — Por  el  Piloto  D.  José  Estéve^ 
Sierra.— Acompañado  de  un  diario  de  la  navegación,  hecho  por  el  citado  Piloto  en  23  de  Diciem- 
bre de  1776.— En  colores.— Escala  de  3  leguas  los  22  centímetros. — 52  1/2  X  42  centímetros. — 
Estante  100. — Cajón  3. — Legajo  12.  (3) 

1776 

228  «Plano  del  Cómbenlo  de  las  Beatas  Indias  de  esta  Nueva  Ciudad 
de  Guatemala  de  la  Asunción.» 

Anónimo. —  Forma  parte  de  un  expediente  acerca  del  origen,  rentas,  &.a,  de  este  Convento. — 
En  colores.— Con  explicación. — Escala  de  i5o  varas  los  i5  3/4  centímetros. — 31  X  2°  centíme- 
_ tros. —Estante  ico.— Cajón  7. — Legajo  22.(7) 

1776 

229  «Mapa  de  la  Nueva  traslación  del  vecindario  del  Valle  de  Sahcaha 
en  el  que  se  manifiesta  el  arreglo  á  que  se  han  reducido  de  la  dispersidad 

*  Esto  explica  el  aparente  anacronismo  de  que  un  mapa  de  /  de  Agosto  de  1776  se  remitiera 
con  carta  de  8  de  Julio  del  mismo  año. 

3.a  ÉPOCA. — TOMO  IX.  8 


114  BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 

en  que  cstavan  viviendo  según  se  le  mandó  por  el  superior  Govierno  á 
D.  Matías  Manzanares  Alcalde  Mayor  y  teniente  de  Capitán  General  de 
esta  Provincia  de  Totonicapan.» 

Acompañado  de  un  testimonio  sobre  la  reducción  á  pueblos  de  los  habitantes  de  las  villas  de 
Sixa  y  S  ihcaja,  con  los  nombres  de  San  Carlos  y  San  Luis,  remitido  por  el  Presidente  de  Guate- 
mala D.  Martin  de  Mayorga  con  carta  núm.  749  de  n  de  Febrero  de  1779.— Hecho  ;i  pluma.— 
30  X  30  centímetros.— Estante  100. — Cajón  7.— Legajo  22. 

1777 

230  Mapa  de  la  América  Central  comprendida  entre  el  Golfo  Dulce 
y  Cartagena  de  Indias,  por  el  Norte  y  entre  la  Bahía  de  Fonseca  y  Pana~ 
má  por  el  Sur.» 

Remitido  por  [).  Francisco  de  Franquis  con  carta  fecha  en  la  Haya,  dando  cuenta  al  Conde 
de  Floridablanca  de  los  proyectos  de  Inglaterra  de  establecerse  en  Nicaragua,  y  de  la  comuni- 
cación que  existe  entre  los  dos  mares,  por  el  Lago  de  Nicaragua,  según  informe  del  Oficial,  Ca- 
pitán Sr.  Smith.— En  colores.— Graduado. — Comprende  desde  7  á  18  grados  de  Latitud  Norte  y 
desde  74  á  102  de  Longitud  Occidental  (No  dice  el  Meridiano). — 30  X  l9  centímetros. — Estan- 
te 100.— Cajón  G.— Legajo  14.  (1). 

1777 

231  «Mapa  Geógrafo  de  la  Costa  de  Honduras  comensando  en  la  de 
Campeche  por  la  Vigia  de  Santa  Clara,  hasta  Portovelo,  nuevamente  re- 
conocida y  inspeccionada  en  el  mes  de  Octubre  del  año  pasado  de  orden 
del  M.  I.  Sr.  Presidente,  Gobernador  y  Capitán  General  de  este  Reyno 
D.  Martin  de  Mayorga.» 

«Nueva  Guatemala  de  la  Asumpción  18  de  Enero  de  1777.»  Por  el  Piloto  D.  José  ,Estéve%, 
Sierra. — Acompañado  de  un  diario  de  la  navegación,  con  noticias  para  el  Real  Servicio,  hecho 
por  el  mismo  Piloto,  de  23  de  Diciembre  de  1776. — En  colores. — Es  un  mapa  notable  por  su 
ejecución. — Señalanse  los  rios,  cabos,  islas,  bajos,  &.a,  &.a,  de  la  Costa  de  Honduras,  y  un  trozo 
de  las  islas  de  Cuba  y  Jamayca. — Graduado. — Comprende  desde  8.°  io'  á  24. °  10'  de  la  Latitud 
Norte  y  de  2S6.0  á  298.0  20'  de  Longitud.  (No  fija  el  meridiano). — 86  X  IJ5  centímetros. — Estan- 
te 100.— Cajón  3.— Legajo  12.  (2). 

1777 

232  «Plano  que  hace  ver  la  Boca  del  Rio  Tinto,  (Costa  de  Mosquitos) 
poblado  de  ingleses...  Reconocido  é  inspeccionado  en  el  mes  de  Septiem- 
bre del  año  próximo  pasado  por  orden  del  M.  1.  Sr.  Presidente,  Goberna- 
dor y  Capitán  General,  D.  Martin  de  Mayorga.» 

«Nueva  Guatemala  de  la  Asumpción  12  Enero  1777». — Por  el  Piloto  D.  José  Estere^  Sierra.  ■ 
Acompañado  de  un  diario  de  la  navegación  hecho  por  el  citado  Piloto  el  23  de  Diciembre 
de  1776.— En  colores.— Escala  de  100  varas  los  5  1/4  centímetros.— 86  X  45  centímetros.— Estan- 
te 100.— Cajón  3.— Legajo  12.  (4) 

1777 

233  «Plano  que  hace  ver  la  figura  de  la  Isla  de  Roatan  situada  en  la 
altura  de  16  grados  3o  minutos  de  Latitud  Norte,  reconocida  y  inspeccio- 

) 


REVISTA  DE   ARCHIVOS  !l5 

nada  por  el  mes  de  Octubre  del  año  próximo  pasado  en  virtud  de  orden 
del  M.  I.  Sr.  Presidente,  Gobernador  y  Capitán  General  de  este  Rey  no 
D.  Martin  de  Mayorga.»=«Nota.»=«Que  los  cayos  de  color  amarillo  de- 
notan avitaciones  de  ingleses  establecidos.. .»=«Otra.»=Que  los  numero- 
sos denotan  las  brazas  de  agua  que  tienen  los  canales.» 

«Nueva  Guatemala  de  la  isumpcióo  á  n  de  Enero  de  1777.» — Por  el  Piloto  D.  José  Estéve^ 
Sierra. —  compañado  de  un  diario  de  la  navegación  hecho  por  dicho  Piloto  el  23  de  Diciembre 
de  1776. — En  colores. — Escala  de  3  leguas  los  19  centímetros. — 86  X  45  centímetros.— Estante  100. 
Cajón  3.— Legajo  12.  (5) 

1778 

234    «Plano  de  la  Nueva  Ciudad  de  Goathemala  de  la  Asumpción.» 

«Nueva  Guatemala  24  Noviembre  de  1778.» — <Por  el  Arquitecto  I).  Marcos  Ibáñe^.»— Remiti- 
do por  el  Preside  ite  de  Guate  nala  D.  Matías  de  Gal  vez  con  carta  núm.  233  de  6  de  Noviembre 
de  1779.— En  colores.— Con  explicación.— Escala  de  i.ooo  varas  castellanas  los  11  1/2  centíme- 
tros.—42  X  30  centímetros.— Estante  100.— Cajón  3.— Legajo  13.   (3). 

1778 

233  Demostración  (plano)  de  la  medida  de  la  Hacienda  de  Nuest)-a 
Señora  de  los  Dolores  que  posee  D.  Mariano  Arrivjllaga  en  la  Cierra  de 
Canales  (Jurisdicc'ón  de  Guatemala)  y  de  los  empalmes  que  resultaron  en 
las  labores  de  los  herederos  de  D.  Manuel  Dieguez  y  D.  Miguel  de  Arrese.» 

Por  el  agrimensor  D.  Josef  liiv.'ra. — Forma  parte  del  testimonio  núm.  1  de  los  autos  segui- 
dos en  el  Juzgado  Privativo  del  Real  Derecho  de  Tierras  por  D.  Manuel  Ignacio  Dieguez 

(folio  6.)— En  colores.— Con  explicación.— b-j  X  42  centímetros.— Estante   101.— Cajón  2.— Lega- 
jo 7-0) 

1778 

236  Plano  de  las  tierras  que  se  entregaron  á  los  indios  de  Pínula 
(Santa  Catalina  de)  en  la  Sierra  de  Canales  (Jurisdicción  de  Guatemala) 
v  su  demarcación  con  los  que  posee  D.  Mariano  Arrivillaga. 

Canales  10  Marzo  1778.— Por  D.  Josef  Gregorio  de  Rivera.  -Forma  parte  del  Testimonio  nú- 
mero 4  de  1 1  meiida  orgin  il  practic  id  1  por  el  Alguacil  mayor  Barroeta  en  la  devolución  y  en- 
trega de  Tierr.ts  que  hizo  á  lo;  indios  de  Pínula  en  9  de  Marzo  de  1778.— Hecho  á  pluma.— Esca- 
la de  ioo  cuerdas  los  i5  1/2  Centímetros. — 40  x  30  centímetros. — Esunte  ior. — Cajón  2.— Lega- 
jo 7.  (5) 

1778 

237  «Diseño  ó  Cocris  en  que  se  procura  dar  una  superficial  idea  bas- 
tante á  hacer  concepto  de  la  extensión,  proporción  y  situazión  de  la  Al- 
caldía maior  de  San  Silbador  sita  en  la  America  Septentrional  en  la 
Nueva  España  Reyno  de  Goatemala  compuesta  de  las  tres  Provincias  de 
San  Salvador,  San  Vicente  y  San  Miguel  confinante  con  el  Mar  del  Sur, 
teniendo  de  largo  Norte  Sur  como  8o  leguas  y  de  ancho  Leste  Oeste  40. >> 


u6 


BIBLIOTECAS    Y    MUSEOS 


«Nueva  Go  itemal  i  de  la  Asumpción  y  Noviembre  8  de  1778.» — Por  el  Ingeniero  D.  José  Marta 
Alexandre. — Con  testimonio  de  unos  autos  instruidos  en  virtud  de  Real  Cédula  fecha  en  Aran- 
juez  á  14  de  Mayo  de  1777 sobre  la  conveniencia  de  dividir  la  Alcaldía  Mayor  de  San  Salva- 
dor.— En  colores. — Escala  de  30  leguas  de  i.5od  varas  castellanas  los  12  i/í  centímetros. — 59  x  25 
'¿entímetros. — Estante  101. — Cajón  2. — Legajo  24. 

1779 

238  «Idea  de  un  Plano  que  representa  el  nuevo  camino  que  se  ha  for- 
mado desde  la  nueva  Goatemala  al  Fuerte  de  Omoa  para  comunicación 
con  lo  interior  del  Reyno.» 

Remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala  D.  Matías  de  Gálvez  con  carta  núm.  154  de  6  de 
Agouo  de  1779.— En  colores. —Con  explicación.— Escala  de  16  leguas  los  8  centímetros. — 41  X  21 
centímetros. — Estante  100. — Cajón  3. — Legajo  13.  (1)       ' 

1779 

239  «Plan  del  Puerto  y  Estero  desde  la  Villa  del  Realejo  hasta  su  boca 
en  el  Mar  del  Sur  de  la  Jurisdicción  de  esta  Villa,  en  la  Provincia  de  Ni- 
caragua del  Reino  de  Goathemala:  Sacado  de  orden  de  su  Corregidor  y 
Theniente  de  Capitán  General  D.  Joseph  de  Plasaola  y  Aguado.» 

Por  Juan  Gordoñe^ — Pueblo  del  Biejo  Octubre  10  de  1779. — En  colores. — Con  explicación. — 
41  x  $i  centímetros.— Estante  102. — Cajón  5.— Legajo  i5.  (1) 

1779 

240  Mapa  del  Curato  de  San  Agustín  de  Acasaguastlan,  de  la  Real 
Corona,  Jurisdicción  de  la  Provincia  de  Chiquimula  y  Zacapa. 

Forma  parte  de  un  testimonio  de  autos  sobre  la  división  de  dicho  curato,  remitido  por  el 
Presidente  de  Guatemala  en  1779. — En  colores. — Con  explicación.— 5g  X  4^  centímetros. — Estan- 
te 100. — Cajón  7. — Legajo  22.  (9) 

I780 

24:1  «Plano  y  perfiles  de  la  Bahía,  Castillo  y  Campo  de  Omoa,  for- 
mado de  orden  de  la  Capitanía  General  en  virtud  de  expediente  instruido 
por  el  Señor  Auditor  de  Guerra.» 

«Quartel  general  de  San  Pedro  Sula  y  Febrero  6  de  1780.— José  Antonio  Martínez.» — Es  copia 
del  original  á  que  me  remito.  Joseph  Gregorio  Rivera  (su  rúbrica).— Forma  parte  del  «Testimo- 
ni  >  del  proceso  creado  sobre  la  pérdida,  asalto  y  rendición  del  Castillo  de  San  Fernando  de 
Omoa.»— En  colores. — Con  explicación. — Escala  de  100  varas  los  10  1/2  centímetros. — 52  x  65  cen- 
tímetros.— Estante  100. — Cajón  4. — Legajo  1. 

I78l 

24:2  «Plano  geográfico  de  las  provincias  y  terrenos  confinantes  á  la 
Talamanca  con  demostración  de  sus  montañas,  situaciones,  etc.» 

17  Septiembre  1781. — Por  el  agrimensor  D.  Josef  de  Rivera  Gálve%.— Sacado  del  que  en  1780 

.  remitió  al  Presidente  de  Guatemala  el  Gobernador  de  Costa  Rica  D.  Juan  Fernández  de  Boba- 

dilla,  formado  por  el  R.  P.  Antonio  Jaurigui. — Pertenece  á  un  cuaderno  de  autos  sobre  las  mi- 


REVISTA  DE    ARCHIVOS  II7  ' 

siones  de  Talamanca,  remitido  por  la  Audiencia  de  Guatemala  con  carta  de  6  de  Marzo  de  1782. 
Comprende  la  Provincia  de  li  Talamanca,  Ciudad  de  Cartagí,  Ciudad  de  Esparza,  Villas  Nueva 
y  Vieja,  Pueblos  de  Sin  Francisco  deTerraba,  Boruca,  &.a  &.a— Por  la  mar  del  Norte  los  Rios  de 
la  Estrell  i,  Pssciri,  de  la  Rebentason,  &.a  y  Valle  de  Matina  y  por  la  mar  del  Sur  los  Rios  Boru- 
ca, Sabogre,  y  Río  Grande  y  el  Puerto  de  la  Caldera.— En  colores.— 29  x  47  centímetros.— 
Estante  103.— Cajón  1.— Legajo  30. 

I78l 

243  «Plano  proyectado  para  la  casa  havitacion  de  Don  Juan  Fermín 
de  Aycinena  y  demás  accesorias  de  su  pertenencia,  sita  en  la  Plaza  Maior 
de  esta  Nueva  Ciudad  de  Goathemala»  etc.,  etc. 

«Nueva  Goathemala  Septiembre  22  de  178!.»— Con  explicación. — Escala  de  60 'varas  castella- 
nas los  19  centímetros.— 31  x  44  centímetros.— Estante  100.—  Cajón  4. — Legajo  2.— Hay  duplica- 
do en  el  Estante  100. — Cajón  4. — Legajo  3. 

I78l 

244:  «Demostración  (plano)  de  las  medidas  que  se  han  executado  en  la 
Hacienda  de  los  Dolores  en  Canales  (Jurisdicción  de  Guatemala)  pertene- 
ciente á  Don  Mariano  Arribillaga  por  ambos  sistemas:  á  saver,  la  figura 
señalada  con  el  color  verde  es  el  que  defiende  D.  Mariano  Arrivillaga:  la 
de  color  rosado  con  los  rumbos  abatidos  el  que  propusieron  las  partes  de 
D.  Manuel  Freixanes  y  D.  Pedro  Dieguez. 

Por  D.  José  Rivera.-—  Forma  parte  del  testimonio  núm.  1  de  los  autos  seguidos  en  el  Juzgado 
Privativo  del  Real  Derecho  de  Tierras  por  D.  Manuel  Ignacio  Dieguez»...  (folio  102.)— En  colo- 
res.—Con  explicación.— 48  x  39  centímetros.— Estante  101. — C.  jón  2.— Legajo  7.  (2) 

I78l 

245  «Plano  que  demuestra  la  Hacienda  de  Nra.  Señora  de  Dolores  en 
Canales  (jurisdicción  de  Guatemala),  que  pertenece  á  D.  Mariano  de  Arri- 
villaga conforme  al  nuevo  reconocimiento.» 

Nueva  Guatemala  y  Diciembre  17  de  1781. — Por  Don  Josef  Gregorio  Rivera. — Forma  parte  del 
testimonio  núm.  1  de  los  autos  seguidos  en  el  Juzgado  Privativo  del  Real  Derecho  de  Tierras, 
por  D.  Manuel  Ignacio  Dieguez...»  (folio  172).  (Varía  de  los  anteriores.)— En  colores. — Con  notas. 
Escala  de  100  cuerdas  los  14  1/2  centímetros.— 82  X  58  centímetros. — Estante  101. — Cajón  2.— Le- 
gajo 7-  (3) 

1782 

246  «Plano  del  Proyecto  formado  para  la  Santa  Yglesia  Cathedral  de 
la  Nueva  Goatemala  de  la  Asumpcion,  Avitaciones  de  los  empleados  y 
Oficinas.» 

«Es  copia  de  su  original  á  que  me  remito,  y  la  saqué  para  dar  cuenta  á  S.  M.  Nueva  Goathe- 
mala Febrero  16  de  1782.» — «.Marcos  Ybañe%».  (Su  rúbrica). — Con  testimonio  de  autos  remitidos 
por  el  Presidente  de  Guatemala  con  carta  núm.  479  de  4  de  Diciembre  de  1782. — En  colores.—  Cof> 
explicación.— Escala  de  30  varas  castellanas  los  103/4  centímetros.— 64  X  48  1/2  centímetros.— 
Estante  i03.-r-Cajón  1.— iLegajo  17.  (3) — Hay  duplicado  en  este  legajo. 


Ii8 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


1782 


247  «Vista  de  la  Fachada  pral.  y  cortes  interiores  de  el  Proyecto  para 
la  Santa  Yglesia  Cathedral  de  la  Nueva  Goathemala.» 

<*E<  copia  de  su  original  á  que  me  remito,  y  la  saqué  para  dar  cuenta  á  S.  M.  Nuera  Goathe- 
mala.  Febrero  16  de  1782.» — «Marcos  Ibañe$.»  (Su  rúbrica).— Con  testimonio  de  autos  remitidos 
por  el  Presidente  de  Guatemala  con  carta  núm.  479  de  4  de  Diciembre  de  1782. — En  colores.— 
Escala  de  60  varas  castellanas  los  2t  centímetros. — 64  ,<  48  centímetros.— Estante  103.— Cajón  1. 
Legajo  17  (4) — Hay  duplicado  en  este  legajo. 

1782 

248  «Plano  del  Puerto  y  Ensenada  de  Truxillo,  en  la  Costa  de  Ondu- 
ras,  lebantado  en  el  mes  de  Marzo  del  año  de  1782  por  orden  del  Capitán 
de  Navio  de  la  Real  Armada  y  Comandante  de  la  fragata  Santa  Matilde  y 
de  las  operaciones  en  esta  Costa  el  Sr.  D.  Miguel  Alfonso  de  Souza.» 

En  uno  de  sus  ángulos  hay  un  plano  rotulado:  «Plano  del  Puerto  de  Roatan,  situado  en  la 
parte  del  S.  y  Punta  oriental  de  la  Ysla  de  este  Nombre.»— Por  el  Alférez  de  Navio  D.  Ramón  de 
Evia.—  Remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala  con  carta  núm.  392  de  17  de  Abril  de  1782. — Con 
explic  ición. — Escila  para  el  plano  de  Truxillo  de  una  milla  maríüma  de  60  en  grado  los  4  cen- 
tímetros.—Id.  id.  del  Puerto  de  Roatan,  8  1/4  centímetros.— 71  1/2  X  5'  centímetros.— Estante  104. 
Cajón  5.— Legajo  i5.  (3) — Hay  duplicados  en  el  Est.  100. — Caj.  4. — Legajo  3.  (1) 

1782 

249  «Prespectiva  de  Roatan  con  sus  Baterías,  Población  y  Cituacion 
(sic)  en  que  se  aliaban  el  dia  16  de  Marzo  de  1782  los  Buques  de  la  expedi- 
ción que  al  mando  del  Sr.  D.  Matías  de  Galbes  Mariscal  de  Campo  de  los 
Reales  Exer.tos  de  S.  M.  Presidente  de  los  Reynos  de  Guatemala  y  Capi- 
tán Gral.  del  Ex.t0  de  Operación,  que  con  la  Esquadra  del  Mando  del  Ca- 
pitán de  Navio  D.  Miguel  Alfonso  de  Souza  salió  del  Pto.  de  Truxillo  ei 
14  del  mismo.» 

Con  cirta  núm.  6o  del  Presidente  de  Guatemala  de  20  de  Marzo  de  1782.— En  colores.— Con 
explicación.— 53  X  23  centímetros.— Estante  100.— Cajón  4.— Legajo  3.  (2)— Hay  duplicado  en  el 
Est.  102. — Caj.  5. — Legajo  i5. 

1783 

250  «Plano  que  demuestra  la  situación  y  Detalle  que  contiene  el  Hos- 
pital de  San  Juan  de  Dios  de  la  Ciudad  de  Comayagua.» 

Por  el  ingeniero  D.  Juan  de  Ampudia  y  Valde%.—  Comayagua  6  de  Agosto  de  1783.— Forma 
parte  de  un  teuimonio  de  auto*  sobre  la  fábrica  de  dicho  Hospital  remitido  por  el  Presidente 
de  Guatemala  con  carta  núm.  14  de  31  de  Agosto  de  1785. — Lleva  el  núm.  i.-En  colores.— Con 
explicación.— 66  X45  centímetros.— Estante  101—  Cajón  1.— Legajo  2.  (1) 

1783 

251  «Plano,  y  Perfiles  que  demuestran  el  Proyecto  para  un  Hospital 
que  de  orden  de  S.  M.  se  ha  hecho  para  la  Ciudad  de  Comayagua. 


REVISTA  DE   ARCHIVOS  I  10, 

Por  el  ingeniero  D.  Juan  de  Ampudia  y  Valde^.— Comayigua  6  de  Agosto  de  1783.— Formt 
parte  dd  testimonio  de  autos  sobre  la  fábrica  de  dicho  Hospital  remitido  por  el  Presidente  de 
Guatemala  con  carta  núm.  14  de  31  Agosto  de  1785.— En  colores.— Con  explicación.— Llev»  el 
núra.  2.— Escala  de  21  varas  los  9  centímetros.— Otra  de  9  tuesas  los  8  centímetros.— 45  X  66  cen- 
tímetros.—Estante  101.— Cajón  1.— Legajos.  (2) 

1783 

252  «Plano  en  que  se  procura  manifestar  el  estado  en  que  se  halla  en 
el  dia  de  la  fecha  el  Reducto  Batería  que  de  orden  del  M.  Y.  S.  Brig.r  de 
los  R.s  Extos.,  Presid.te  Gov.r  y  Capn.  Gral.  de  este  R.no  de  Guatemala 
D.n  Josef  Estacheria  se  está  erigiendo  en  esta  Ciudad  de  Granada  á  orillas 
del  Gran  Lago  de  Nicaragua.» 

Granada  24  Diciembre  de  1783.— Josef  Marta  Alejandre.  (Su  rúbrica.)— Remitido  por  el  Pre- 
sidente de  Guatemala  con  carta  núm.  137  de  6  Enero  de  1784.— En  colores.— Con  explioción.— 
Escala  de  i5  varas  castellanas  los  7  centímetros.— 37  X  24  centímetros.— Estante  »oo.— Cajón  4.— 
Legajo  4. 

1784 

253  «Plano  del  Palacio  Arzobispal  de  la  Nueva  Guatemala  de  la 
Asumcion,  formado  para  el  II. mo  S.or  D.  Cayetano  Francos  y  Monroy,  en 
la  fachada  que  mira  al  Poniente  de  la  Plaza  Mayor.» 

Nueva  Guatemala  13  Octubre  1784 — Por  Antonio  Bernasconi.— Forma  parte  del  testimonio 
de  un  expediente  sobre  la  materia  remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala  con  carta  núm.  10 
de  22  Marzo  1785. — En  colores. — Con  explicación— Escala  de  5o  varas  castellanas  los  12  centí- 
metros.—5o  x  77  centímetros.— Estante  101.— Cajón  1. — Legajo  2.  (3) 

1784 

254  «Plano  bajo,  en  la  parte  posterior  del  Palacio  Arzobispal.»  (Nue- 
va Guatemala.) 

13  Octubre  de  1784.— Por  Antonio  Bernasconi. —Forma  parte  del  testimonio  de  un  expediente 
sobre  la  materia,  remitido  por  el  Presidente  de  Gaatemala  con  c  irta  núm.  10  de  22  Marzo  1785.— 
En  colores. — Con  explicación.— 21  X  27  centímitros.— Estante  101.— Cajón  1.— Legajo  2.  (4) 

1784 

255  «Plano  Topográfico  de  cien  varas  en  quadro  de  la  Mangana  asig- 
nada donde  se  proiectan  construir  casas  de  Oficinas  Reales  que  es  el  que 
abraza  el  color  pajizo;  Oficinas  de  Caxa  Real  que  es  el  verde;  Casa  de  Yn- 
tendencia  que  es  el  carmín;  Ydem  de  Aduana  con  vivienda  de  Oficiales 
que  es  el  celeste;  é  Ydem  de  color  de  madera,  de  la  Renta  de  Tavacos», 
etcétera,  etc.  (De  San  Salvador.) 

Por  D.  Pidro  Guerrero.— Forma  parte  de  unos  autos  sobre  la  plantificación  de  oficinis,  ador- 
no, utensilios  y  demás,  relativo  á  la  Intendencia  de  S»n  Salvador,  remitido  por  la  Ju  ita  Su- 
perior de  Reil  Hacien  Ja  de  Guatemala  con  carta  núm.  14  de  i.°  de  Octubre  de  1788. — En  colores. 
Con  explicación  — Escila  de  40  varas  los  14  t/2  centímetros. — 66  X  4^  centímetros. — Estante  toi. 
Cajón  1. — Legajo  6.  (2) 


120 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


1784 

256  Dibujos  hechos  á  pluma  de  las  Ruinas  de  las  inmediaciones  del 
pueblo  de  Palenque,  provincia  de  Chiapa. 

Con  informe  acerca  de  las  mismas  del  Alcalde  mayor  de  dicho  pueblo  D.  José  Antonio  Cal- 
derón de  i5  de  Diciembre  de  1784,  re  nítido  por  el  Presidente  de  Guatemala  con  cart  i  núm.  341 
de  13  de  Febrero  de  1785.— Estante  100.—  Cajón  4.— Legajo  8.— Hay  duplicado  en  el  Est.  101. — 
Caj.  3.— Leg.  21, 

1785 

257  Mapa  del  territorio  donde  estaban  situadas  las  ruinas  llamadas  de 
Palenque  en  la  Provincia  de  Ciudad  Real  de  Chiapa. 

«Nueva  Guatemala  13  Junio  de  iy85.v>— Antonio  Bernasconi  (su  rúbrica). — Remitido  por  el 
Presidente  de  Guatemala  con  carta  núm.  432  de  26  de  Agosto  de  1785. — Lleva  el  nún.  1. — En  co- 
lores.— Con  explicación. — Escala  de  700  varas  castellanas  los  10  1/4  centímetros. — 64  X  42  centí- 
metros.— Estante  101. — Cajón  3. — Legajo  21.   (2) 

1785 

258  Diseño  de  casas,  plano  y  corte  de  las  mismas,  de  las  ruinas  de  una 
gran  Población  en  el  sitio  llamado  del  Palenque  en  la  Provincia  de  Ciu- 
dad Real  de  Chiapa. 

Nueva  Guatemala  13  Junio  de  1785. — Antonio  Bernasconi.— Remitido  por  el  Presidente  de 
Guatemala  con  carta  núm.  432  de  26  de  Agosto  de  1785.— Lleva  el  núm.  2. — En  co'ores.— Con  ex- 
plicación.—Kscala  de  30  varas  castellanas  los  14  centímetros.— 46  X  Z3  centímetros.— Estan- 
te 101. — Cajón  3. — Legajo  21.  (3)J 

1735 

559  Dibujos  de  algunas  figuras  y  adornos  de  las  ruinas  llamadas  de 
Palenque  en  la  Provincia  de  Ciudad  Real  de  Chiapa. 

Nueva  Guatemala  13  Junio  de  1785.— Antonio  Bernasconi.— Remitido  por  el  Presidente  de 
Guatemala  con  carta  núm.  432  de  26  de  Agosto  de  1785. — Lleva  el  núm.  3. — A  dos  tintas. — Con 
explicación. — Escala  de  2  varas  castellanas  los  6  1/4  centímetros. — Estante  101.—  Cajón  3.— Lega- 
jo 21.  (4) 

1735 

280  Plano  del  Palacio  de  las  ruinas  llamadas  de  Palenque  en  la  Pro- 
vincia de  Ciudad  Real  de  Chiapa. 

Nueva  Guatemala  13  Junio  de  1785.— Antonio  Bernasconi. — Remitido  por  el  Presidente  de 
Guatemala  con  carta  núm.  432  de  26  de  Agosto  de  1785. — Lleva  el  núm.  4. — Escala  de  60  vara» 
castellanas  los  13  centímetros.— 46  X  32  centímetros.— Estante  101.—  Cajón  3. — Legajo  21.  (5) 

1785 

261  «Plano  y  vista  de  la  Plaza  y  fachada  de  los  Cajones  y  Pila  que  se 
mira  al  Norte  de  la  Ciudad  de  Guatemala  Capital  del  Reyno.» 

Por  el  delineador  de  Arquitectura  D.  Antonio  Bernasconi.— Remitido  por  el  Presidente  de 
Guatemala  con  carta  núm.  487  de  14  de  Diciembre  de  1785.—  En  colores.— Escala  de  20  var  >s  cas* 
tellanas  los  6  1/2  centímetros.— 71  X  66  centímetros.— Estante  100.— Cajón  6.— Legajo  14.  (3) 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS"  L2I- 

1785 

262  «Plano  y  vista  da  la  Pila  que  se  ha  de  construir  en  la  Plaza  ma- 
yor de  la  Nueva  Guatemala.» 

Por  el  delineador  de  Arquitectura  D.  Antonio  Bernasconi.— Remitido  por  el  Presidente  de 
Guatemala  con  cirta  n  j  ti,  487  d¿  14  de  Diciembre  de  1785.— En  colores.— Con  explicación.— Es- 
cala de  10  varas  castellanas  los  g  centímetros. — 37  X  5o  centímetros. — Estante  100. — Cajón  6.— 
Legajo  14.  (4) 

Sin  fecha  (¿1785  á  1804?) 

263  «A  Draught  of  the  Windward  Coast,  of  the  Mosquito  Shore  From 
Point  Paltuck,  to  St.  Iohns,  and  Continuad  on  the  Spanish  Main  To  Es- 
cuda Veragua  with  the  Islanis,  Keys,  Shoals  Adjacent,  By  Gaptain  Ste- 
phen  Field.» 

«Sold  by  I.  Mount  &.a  T.  Page  on  Tower  HUÍ.»— Sin  fecha.— Con  expediente  de  la  Costa  de 
Mosquitos  de  1785  á  1834.— Grabado.— Con  explicación.— Comprende  desde  9  á  18  grados  de  La- 
titud Norte.— 46  X  58  centímetros.— Estante  101.— Cajón  5. — Legajo  2. 

1787 

264  «Plano  de  la  Nueva  Ciudad  de  Guatemala.» 

27  Marzo  de  1787.— ¿Por  el  fontanero  Consuegra?— Forma  parte  de  un  testimonio  de  los 
autos  s^bre  la  incorporación  á  la  Real  Hacienda  del  ramo  de  aguas  de  la  Ciudad  de  Gu  .témala. 
En  colores. — Con  explicación. — Escala  de  400  varas  los  6  centímetros.— 75  X  5o  centímetros. — 
Estante  101.— Cajón  4.— Legajo  14.— Hay  duplicado  en  el  Estante  103. — Cajón  1.— Legajo  29. 

¿1787? 

265  Plano  de  la  Nueva  Ciudad  de  Guatemala.» 

Forma  parte  de  un  expediente  promovido  por  el  Ayuntamiento  de  Guatemala,  remitido  por 
el  Presidente  con  carta  núm.  40  de  23  de  Diciembre  de  i7S>. — En  colores. — Con  explicación.— Es- 
cala de  300  varas  los  5  centímetros.— 84  X  53  centímetros.— Estante  100.— Cajón  4.— Legajo  13.  (1) 

1788 

266  Plano  del  Convento  de  Monjas  de  la  Concepción  de  la  Ciudad  Real 
de  Chiapa,  hecho  por  orden  de  D.  Francisco  Saavedra  y  Carvajal,  Inten- 
dente de  la  Provincia  en  25  de  Abril  de  1778. 

Con  testimonio  remitido  por  el  Presidente  de  Guatemala  con  carta  núm.  23  de  28  de  Julio 
de  i7>8. — Hecho  á  pluma. — Con  explicación. — Escala  de  110  varas  castellanas  los  17  3/4  centíme- 
tros.— 19  X  28  centímetros. — Estante  iod. — Cajón  4. — Legajo  13.  (2). — Hay  duplicado  en  el  Estan- 
te 101. — Cajón  3. — Legajo  21.  (1) 

1792 

267  «Plano  y  perfil  que  demuestra,  en  una  porción,  el  Proiecto  bajo 
el  que  se  sigue  la  fábrica  de  esta  Santa  Iglesia  Catedral  de  Guatemala.» 

Por  D.  Josef  de  Sierra. — Forma  parte  de  unos  autos;  «sobre  que  la  fábrica  de  la  Catedral  se 
concluía  en  lugar  de  madera  y  texa,  de  Bóbeda»...  remitidos  por  el  Presidente  de  Guatemala 


123 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 


con  c^rta  núm.  6  de  2l  Junio  de  1792. — En  colores.— Lleva  el  núm.  1.—  Escala  de  i5  varas  los  12  1/4 
centímetros.— 47  X  37  centímetros.— Estante  103.— Cajón  1.— Legajo  17.  (1) 

1792 

283  «Plano  y  perfiles  que  manifiestan  en  una  parte  el  proiecto  que  se 
propone  para  cubrir  de  Bóvedas  esta  Iglesia  Catedral.»  (Guatemala). 

Por  D.  Joscf  de  Sierra.— Forma  parte  de  unos  autos,  «sobre  que  la  fábrica  de  la  Catedral  se 
concluía  en  lugar  de  madera  y  tcxa,  de  Bóbeda»...  remitidos  por  el  Presidente  de  Guatemala  con 
cart  1  núm.  6  de  2\  Junio  de  1792.— En  colores.— Lleva  el  núm.  2.— Escala  de  i5  varas  los  12  1/4 
centímetros. — 47  A  37  centímetros. — Estante  103. — Cajón  1. — Legajo  17.  (2) 

1792 

253  Mapa  áz  la  parte  ds  America  comprendida  dssde  20  grados  de 
Latitud  Sur  a  25  de  Latitud  Norte  y  entre  245  y  301  grados  de  Longitud 
Oriental.  (No  se  fija  el  meridiano). 

Por  el  norte  contiene  li  cost  i  desde  Cartagena  de  Indias  hasta  el  Seno  Mexicano,  Isla  de 
Cuba  y  parte  de  la  de  Jamaca,  y  por  el  Sur  desde  Lima  hasta  California.— Acomp. nado  de  un 
memorial  de  D.  Pablo  Juan  de  Maña,  Tesorero  Jubilado  de  Guatemala;  exponiendo  las  provi- 
dencias que  se  podrían  tomar  para  frustrar  los  designios  de  Inglaterra  de  apoderarse  de  Nica- 
ragua, &.a— Al  pie  se  lee:  «P.  J.  M.  I).  Fccit,  en  Goathemala  Año  1792.»— En  colores.— 41  x  29  cen- 
tímetros.— Estante  101. — Cajón  7. — Legajo  i5. 

1792 

270  «Plano  ideal  del  Rio  Motagua,  Costa  de  O.noa,  Golfo  y  Rio  de 
Honduras.» 

Forma  parte  c"e  un  impreso  rotulado:  «Relación  del  Reconocimiento  que  de  orden  del  Exce- 
lentísimo Sr.  Presidente  Gobernador  y  Capitán  general  D.  Bernardo  Troncoso  practicó  el  inge- 
niero ordinario  D.  Antonio  Porta  en  la  costa  comprendida  desde  Omoa  hasta  la  Punta  de  Ma- 
nambique;  y  desde  la  Barra  del  Río  Motagua  hasta  donde  se  le  une  el  de  Chicosapote  á  14  leguas 
de  la  Ciudad  de  Guate. nala.  Con  superior  permiso,  en  la  Oficina  de  D.  Ignacio  Beteía  1792.»— 
En  colores. — Con  explicación. — 38  X  2^  centímetros. — Est.mte  102. — Cajón  6.  Legajo  i5. 

1795 

271  Vista  de  la  Nueva  Población  de  San  Fernando  de  Guadalupe  en 
el  Salto  de  Agua  del  Río  Tulijá,  que  lleva  su  corriente  á  las  lagunas  de 
Chichicaste  y  de  Términos.  (Provincia  de  Chiapa). 

Con  expediente  sobre  su  fundación  por  el  Intendente  D.  Agustín  de  Qüentas. — En  la  parte 
superior  tiene  el  dibujo  de  una  i  nigen  di  la  Virgen. — En  colores. — 301/2X21  centímetros. — 
Estante  100. — Cajón  3.— Legajo  14. 

1798 

272  Mapa  de  la  parte  de  la  Provincia  de  Comayagua  ú  Honduras  en 
que  habitan  los  indios  Xicaques. 

Re  nítido  por  el  Gobernador  D.  Ramón  de  An guiano  con  informe  de  i.°  de  Julio  de  1798. —  - 
Hecho  á  pluma. — Esc  da  de  30  legu  <s  los  5  1/2  centímetros. — 28  X  '9  centímetros. — Estante  101. — 
Cajón  1. — Legajo  18.— Hay  duplicado  en  el  Est.  100. — Caj.  5. — Leg.°  II. 


REVISTA  DE   ARCHIVOS  123 

l800 

273  «Plano  y  elevación  de  un  Ingenio  para  moler  metales,  construido 
á  expensas  del  Gobernador  Intendente  de  Comayagua  D.  Ramón  de  An- 
guiano;  el  qual  se  establece  en  el  Mineral  de  Plata  y  oro  del  Tabanco, 
Provincia  de  San  Salvador  para  adelantamiento  de  la  Minería  en  los  do- 
minios de  S.  M.» 

Con  informe  explicativo  del  plano,  y  carta  de  D.  Ramón  Anguiano  de  25  de  Abril  de  1800. 
En  colores.— Esc  la  de  7  varas  los  12  centímetros.— 41  X  -°  centímetros.— Estante  102. — Cajón  2. 
Legajo  20. — Hay  duplicado  en  este  legajo. 

I8OO 

274  «Bosquejo  hodome'trico  del  espacio  que  media  entre  los  extremos 
de  la  Provincia  de  Suchiltepeques  y  la  Capital  de  Guatemala,  para  dar 
una  idea  del  nuevo  camino  abierto  y  costeado  por  D.  José  Rossi  y  Rubí, 
Alcalde  Müyor  de  dicha  Provincia  de  orden  superior,  año  de  1800.» 

Con  testimonio  del  expediente  instruido  para  abrir  camino  que  facilite  la  comunicación  con 
México,  remitido  por  el  Presidente  de  Guatemal  i  c  ,n  c.irta  núm.  33  de  3  de  Mayo  de  1802.— En 
colore^. —Con  explicación.— Escala  de  10  leguas  de  25  en  grado  los  6  centímetros.— 34  x  20  cen- 
tímetros.— estante  100.— Cajón  5. — Legajo  25. 

Sin  fecha  (Siglo  xvm.) 

275  Croquis  de  un  trozo  de  la  Laguna  de  Nicaragua,  con  las  entra- 
das de  los  Ríos  San  Juan  y  Frío. 

-Anónimo  y  sin  fecha. — Hecho  á  pluma. — 21  x  i5  centímetros. — Estante  100.— Cajón  3.— Le- 
gajo 13.  (2) 

I8I2 

273  Diseño  de  una  columna  de  marmol  y  bronce,  de  i5  varas  de  alto 
que  se  había  de  colocar  en  la  plaza  de  Comayagua  para  conmemorar  el 
día  de  la  proclamación  de  la  Constitución. 

Estante  100.— Cajón  6.— Legajo  14.  (2). 

I8I5 

277  Mapa  de  la  costa  de  Guatemala  desde  el  Puerto  de  Truxillo  hasta 
la  Colonia  inglesa  de  Walis. 

Con  informe  sobre  los  progresos  de  esta  Colonia  del  Intendente  de  Comayagua  D.  Juan  An- 
tonio de  Tornos  de  21  de  Septiembre  de  i8r5.— Por  D.  Juan  Antonio  de  Tornos. — Con  explica- 
ción.— 36  x  25  centí.netros. — estante  102. — Cajón  4. — Legajo  14. 

I8l8 

278  «Plano  en  Croquis  de  la  Provincia  de  Chiapa  ó  de  Ciudad  Real 
con  parte  de  las  de  Oaxaca,  Tabasco  y  Campeche,  colindantes  con  la  pri- 
mera, con  objeto  de  manifestar  la  relación  de  linderos  que  tienen  entre  sí 
y  con  aquella.» 


124 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


Con  «testimonio  del  Expediente  rotulado  sobre  un  plan  de  comercio  del  Reyno  de  Guatema- 
la con  este  y  la  Habana»,  remitido  por  el  Virrey  de  Nu^va  España  con  carta  núm.  949  de  31  de 
Enero  de  182a— Se  marcan  los  linderos  de  Guatemala  con  Nueva  Españ  1  y  los  de  cada  uní  de  l^s 
expresad  is  provincia?.— En  colores. —Según  consta  del  te;timonio,  este  mapa  fué  enviado  por 
el  Presi  Jente  de  Gu  ítem  ila  D.  Carlos  Urrutia,  al  Virrey  de  Nueva  España  el  año  1818.— 82  x  54 
centímetros. — Estante  ioo.— Cajón  6. — Legajo  16.  (2) 

l820 

279  «Diseño  en  colores  cte  la  fachada  da  la  Casa  Consistorial  de  Co- 
mayagua  de  la  Provincia  ds  Honduras,  fabricada  á  expensas  del  Licen- 
ciado D.  Juan  Nipomucsno  Fernandez  Lindo,  con  objeto  de  que  las  elec- 
ciones se  celebren  con  la  mayor  ostentación.» 

Con  carta  del  Ayunta  nicnto  constitucional  d¿  Coniyagui  di  21  de  Noviembre  de  1820, 
acompañada  del  diseño  de  la  columna,  en  colores,  de  22  vara-;  de  altura,  que  se  fabricó  para 
conmemorar  la  jura  de  la  Constitución. — Estante  100. — Cajón  6. — Legajo  16.  (1) 

I869-1877 

230  «Mapa  de  América  Central,  Costa  Oeste,  Nueva  Granada,  Costa 
Rica  y  Nicaragua,  dssdi  Punta  Mariato  hasta  el  Puerto  Realejo,  según 
los  datos  más  fidedignos  nacionales  y  extrangeros.» 

«Publicada  de  orden  del  Almirantazgo  por  la  S:c.MÓn  de  Hidrografía.  Madrid  1853.» — «T. 
Bryant  lo  construyó  y  dilineó.» — :<P.  fl>rtij><>3  lo  _;r  ibó.  >— :<9.  liregrante  g.°  la  letra.»— «Co- 
rregida en  1877.» — Carpeta  de  mapas  d.-l  Archivo  Gener.il  de  Indias.  (5) 

1892 

281  «Mapa  Histórico  geográfico  dz  Costa  Rica  y  del  Ducado  de  Vera- 
gua, por  D.  Manuel  M.  de  Peralta.» 

«Madrid  1832.» — «Edición  especial  para  el  4.0  Centenario  del  Descubrimiento  de  América.» — 
«José  Riudavest  y  Tudury,  lo  gr  ibó  »— «3ruselas.  Instituto  Nacional  de  Geografía.» — «P.  Guffart 
Gr.» — Carpeta  de  mapas  del  Archivo  General  de  Indias.  (6) 

Pedro  Torres  Lanzas. 


LA  BIBLIOTECA  DFX  BUEN  CONDE  DE  HARO 


CARTA     ABIERTA 

AL  SEÑOR  DON  A.  PAZ  Y  MELIA 


II 
Decíamos,  señor,  que  habían  contribuido  al  engrandecimiento  y  es- 
plendor de  la  librería  de  la  Cartuja,  enriqueciéndola  con  nuevas  y  nu- 
merosas dádivas  áz  manuscritos  é  impresos,  dos  personajes  principalmente 
porque  la  tradición  del  fundador  del  piadoso  establecimiento  se  continuó 
por  largo  espacio  en  muchos  de  sus  descendientes  y  sucesores;  y  fueron 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  .125 

•  aquéllos,  cada  uno  á  su  modo,  con  progresiva  soltura  y  desembarazo,  don 
Pero'  Fernández  de  Belasco  y  doña  Juana  de  Aragón,  la  excelente  '  se- 
ñora, hija  del  rey  Católico. 

D.  Pero  Fernández  de  Belasco,  el  segundo  Conde  de  Haro  y  primer 
Condestable  2  de  los  de  su  apellido  por  merced  del  rey  D.  Enrique,  fecha 
del  año  1473,  es  personaje  sobradamente  conocido  por  la  parte  que  tuvo 
en  todos  ó  casi  todos  los  sucesos  de  más  bulto  de  su  tiempo:  conocimiento 
y  notoriedad  que  nos  eximen  de  la  pena  de  tratar  de  su  persona  y  hechos, 
siendo  éstos  tan  grandes  y  sonados  con  la  prolijidad  y  largura  que  sus 
prendas  y  andanzas  piden  de  consuno,  faltándonos  espacio  para  ello  den- 
tro de  las  proporciones  de  este  estudio. 

Debió  de  nacer  este  magnate  en  la  villa  de  Medina  de  Pomar,  como  su 
padre  y  abuelo,  en  el  suntuoso  alcázar  de  sus  mayores,  donde  las  incle- 
mencias de  tantos  inviernos  metiéndose  por  los  claros  que  les  dejaban 
abiertos  los  ojivos  ventanales,  desvencijados  portones  y  derruidos  techos 
han  conservado  entre  fina  menuda  labor  de  mudejar  yesería,  en  los  frisos 
que  recorren  los  muros  y  sobre  las  fingidas  admirables  celosías  al  gusto 

1  Parecía  que  este  dictado  se  dio  por  excepción  á  doña  Juana  de  Castilla  la  Beltraneja,  y  no 
€5  así;  se  les  dio  á  todas  las  bastardas  del  rey  Católico,  como  puede  observarse  en  los  escritos  y 
documentos  de  aquel  tiempo.  Véase  Henao-Cantabria.  Moreno  Curiel,  Catálogo  de  las  Abade- 
sas de  Burgos.  Don  Martin  de  Salinas,  Cartas  sobre  la  corte  de  Carlos  V. 

2  De  lo  que  era  esta  dignidad,  sus  prerrogativas  y  oficios  nos  da  clara  idea  el  razonamiento 
de  D.  Alonso  de  Belasco,  tío  de  nuestro  Condestable,  cuando  se  confirió  este  empleo  á  D.  Miguel 
Lucas  de  Iranzo;  diré  así: 

«...A  su  Señoría  (el  Rey)  place  de  vos  constituir,  imponer,  establecer  y  nombrar  para  en  toda 
vuestra  vida  por  su  condestable,  presidente,  doctor  e  governador  de  todas  sus  huestes  e  exer- 
citos  e  lexiones  e  reales  de  Castilla  e  vos  da  todo  su  poder  bastante  e  complido,  para  que  de  aquí 
adelante  presidiendo  podades  rexir,  gobernar  e  disponer  e  ordenar  todas  sus  huestes  e  exercitos 
e  lexiones  por  doquier  que  vayan  e  estén  ansy  en  estos  reynos  como  fuera  dellos  e  para  que  vos 
mismo  e  por  vuestro  lugartheniente  podades  exercitar,  usar  e  administrar  la  jurisdición  civil  e 
criminal,  alta  e  baja,  mero  e  mixto  imperio  en  todas  las  dichas  huestes  e  exercitos  e  lexiones  e 
reales  doquiera  que  estuvieren  e  por  doquiera  que  fueren,  oyendo,  librando  e  definiendo  por  vos 

,  o  por  vuestro  lugartheniente  todas  las  questiones  e  devates,  causas  e  pleitos  ansi  civiles  como 
criminales  que  se  recrecieren  como  quier  e  en  qualquier  manera  e  entre  qualesquier  persona 
de  qualquier  ley,  estado,  condición,  preheminencia  e  dignidad  que  sean.  En  señal  de  lo  qual 
vos  da  e  entrega  este  bastón  con  el  qual  es  su  merced  e  voluntad  que  rixades  e  administrades 
las  dichas  sus  huestes  e  exercitos  e  lexiones  como  dicho  es  e  usedes  e  exercitedes  la  dicha  su 
justicia,  e  por  la  tradición  e  entregamiento  del  vos  da  e  entrega  la  posesión  della  e  manda  a  los 
Infantes,  Duques,  Condes,  Marqueses,  Maestres,  Ricoshomes,  Priores,  Comendadores,  Subco- 
mendadores,  Alcaydes  de  los  Castillos  y  Casas  fuertes  e  llanas  e  a  qualesquier  sus  Capitanes  e 
Caudillos  ansi  generales  como  especiales  que  agora  son  y  serán  de  aqui  adelante,  e  al  su  Alfé- 
rez mayor  del  su  pendón  real  e  a  los  otros  Alféreces  de  sus  devisas  e  insignias;  e  a  los  sus  Ma- 
riscales que  de  aqui  adelante  vos  ayan  e  tengan  e  ocaten  por  su  Condestable  dando  vo%  e  con- 
sintiendo vos  siempre  llevar  la  vanguardia  de  las  dichas  sus  huestes  e  exercitos  e  batallas  e 

-lexiones  a  la  entrada  e  a  la  retaguardia  a  la  salida  e  usen  con  vos  en  el  dicho  oficio  e  con 
vuestros  alcaldes,  alguaciles  e  lugarthenientes  e  otros  oficiales  qualesquier;  e  pongan  e  quiten 
por  vuestra  ordenanza  e  mandado  los  sitios  e  reales  do  quier  que  lo  mandaredes  e  dixerédes.-* 
Memorial  hist.  esp.,  tomo  VIII. 


126  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

de  Granada  '  en  amoroso  y  compasivo  consorcio  los  blasones  de  los  Be- 
lascos  y  de  los  Sarmientos  2,  alternando  en  graciosa  subordinación  y  de- 
pendencia con  las  armas  reales  de  Castilla,  puestas  allí  como  en  jefe  y  no 
por  un  capricho  del  artista  ó  maestro  aldrije  que  dispuso  la  traza  de  la 
obra,  sino  con  significación  más  alta  y  adecuada  á  modo  de  sanción  de 
aquella  arrogante  muestra  de  las  mercedes  enriqueñas  3. 

El  punto  y  hora,  ó  lo  que  es  igual,  la  techa  del  nacimiento  del  Con- 
destable no  la  sabemos,  pero  sí  se  colige  de  algunos  antecedentes  que  no 
pudo  nacer,  bien  pensado,  ni  mucho  antes  del  año  mil  cuatrocientos  vein- 
tinueve, ni  después  del  mil  cuatrocientos  treinta  y  uno  4:  entre  estas  dos 
fechas  andará  la  de  su  advenimiento.  Se  sabe  que  se  educó  con  esmero 
bajo  la  vigilancia  de  su  padre;  que  fué  muy  letrado  y  buen  humanista, 
como  lo  prueba  el  caso  poco  frecuente  entonces  como  ahora  de  haber  leído 
con  aplauso  en  Salamanca  en  competencia  con  los  más  famosos  maestros 
de  aquella  escuela  5.  Y  esto  cuando  apenas  le  sombreaba  la  barba;  entre 
los  años  cincuenta  al  cincuenta  y  cinco  de  aquel  maravilloso  centenario. 

La  afición  al  estudio  de  que  dio  raro  ejemplo  el  aventajado  doncel 
desde  sus  primeros  años,  podía  atribuirse  á  la  benéfica  influencia  de  lo 

i  De  las  muestras  del  arte  mudejar,  muy  extendido  en  la  provincia  de  Burgos,  la  "más  aca- 
bada es  1»  que  ostenta  el  Alcázar  de  Medina,  tanto,  que  excede  en  belleza  á  la  ornamentación 
del  salón  llamado  de  embajadores  del  Alcázar  de  Sevilla  y  su  patio  de  las  muñecas  y  á  todo  lo 
que  se  admira  en  la  Alhambra  de  Granada. 

2  Los  veros  de  los  Belascos  y  los  róeles  de  los  Sarmientos  en  memoria  de  Pero  de  Belasco  el 
Viejo  y  de  doña  Alaría  Garci  Sarmiento,  su  mujer. 

3  En  los  escudos  de  armas  que  ostentó  el  segundo  Conde  de  Haro  puso  la  bordura  de  casti- 
llos y  leones  á  los  veros  tradicionales  de  Agustina  y  Visjueces  solares  de  su  oriundez:  dicen  que 
por  descender  de  D.  Enrique  de  Trastamara,  de  quien  era  biznieta  doña  Beatriz  Manrique 
madre  del  Conde,  é  hija  y  nieta  al  respective  de  doña  Leonor  de  Castilla,  mujer  del  Adelantado 
Pero  Manrique  y  del  Infante  D.  Fadrique,  Duque  de  Benavente.  Pero  en  el  Alcázar  de  Medina 
el  alto  emblema  que  adorna  los  moriscos  frisos  no  reza  con  la  progenie  del  magnate  que  espensó 
la  fabrica.  Todo  lo  más  que  puede  suponerse  es  que  declara  el  cargo  de  Justicia  mayor  de  Cas- 
tilla Vieja  (oficio  distinto  y  separado  del  justiciasgo  mayor  de  la  casa  del  Rey)  que  los  Belas.os 
tenían  en  juro  de  heredad  desde  el  reinado  de  S  n  Fernando. 

Cantón  Saladar  añade  que  en  alguna  época  llevaron  los  de  Belasco  las  -spas  de  San  Andrés 
como  bordura  de  sus  armas,  y  esto  no  es  rigurosamente  exacto;  las  usó  por  primera  vez  el  buen 
Conde  de  Haro  á  devoción  suya  y  no  siempre,  sino  después  que  inventó  la  orden  de  la  Vera  Cru$. 

En  la  fachada  de  la  casa  cabezalera  de  Burgos,  llamada  la  Casa  del  Cordón,  se  ven  las  aspas 
interpoladas  en  la  crestería  que  corona  el  edificio  y  remata  el  bulto  del  apóstol;  alguien  ha  su- 
puesto que  en  memoria  del  vencimiento  de  Baeza  que  fué  un  día  de  San  Andrés,  pero  nada  más 
inverosímil  y  caprichoso.  La  estatua  y  las  aspas  están  allí  por  una  tradición  de  familia,  por  los 
respetos  de  un  hijo  que  quiso  honrar  de  este  modo  la  memoria  y  devociones  de  su  padre. 

En  la  misma  casa  y  entre  los  blasones  de  los  Belascos  y  de  los  Mendosas  de  la  Vega,  sobre 
el  famoso  cordón  que  los  cobija  bajo  un  sol  flamante,  se  destacan  las  armas  reales  de  Castilla, 
indicando  la  dignidad  de  Vi^orey  y  la  jurisdicción  que  tenía  el  Condestable  al  tiempo  de  le- 
vantarse la  fábrica. 

4  'La  fecha  probable  del  casamiento  de  sus  padres  y  su  condic'óa  de  primogénito. 

5  Prescott,  Hist.  de  los  Reyes  Católicos. 


BIBLIOTECAS   Y    MUSEOS  I  27 

que  ha  dado  en  llamarse  medio-ambiente,  á  la  atmósfera  de  saber  que, 
partiendo  de  la  Corte,  aumentaba  cada  día  y  se  extendía  por  todas  partes, 
si  la  aplicación  y  dotes  de  su  propio  padre  no  la  justificasen  cumplida- 
mente. En  efecto,  con  D.  Pero  Fernández  de  Belasco  compitieron  en  dis- 
creción y  conocimientos  de  las  letras  clásicas  los  más  grandes  señores  sus 
coetáneos:  quién,  como  D.  Enrique  de  Aragón,  tradujo  la  Eneyda  y  la 
Rhetorica  nueva  de  Tullio;  quién  (el  Obispo  de  Burgos)  los  tratados  de  In- 
ventione  y  de  Senectute  de  Cicerón,  las  Declamationes  de  Marco  Anneo 
Séneca  y  las  obras  de  Lucio,  amén  de  escribir  las  Declinaciones  sobre  las 
Ethicas  de  Aristóteles;  cuál  otro  trasladaba  los  Proverbios  de  Séneca  y  la 
doctrina  de  Aristóteles  tomada  de  los  Comentos  de  Averroes  (Fernán  Díaz 
de  Toledo);  otros  vertían  de  Gramática  en  vulgar  la  I  liada  (Juan  de  Me- 
na), y  las  Epístolas  de  Séneca  (Fernán  Pérez  de  Guzmán);  otros,  en  fin, 
acomodaban  á  la  sencillez  y  rudeza  de  la  romancial  texedura,  exprimién- 
dolos lo  mejor  que  sabían,  los  escritos  de  Salustio  (Vasco  de  Guzmán),  las 
Fábulas  de  Esopo  (Ysopete  Ystoriado),  la  Udisea  de  Homero  (Pero  Gon- 
zález de  Mendoza),  las  Mhetamorphosis  de  Ovidio,  las  Hestorias  de  Oso- 
rio,  el  libro  de  Re  militari  de  Frontino  y  los  Comentarios  de  César;  y 
todos  ellos,  manteniendo  entre  sí,  y  con  los  sabidores  sus  vecinos  de  Por- 
tugal ',  el  dulce  comercio  que  decía  D.  Alonso  de  Cartagena,  ministraron 
á  porfía  con  las  sotile^as  de  sus  traslados,  glosas  y  questiojies  abundante 
materia  para  la  educación  literaria  de  la  generación  que  les  iba  á  la  mano. 
No  obstante  la  atmósfera  que  dejamos  anunciada,  y  que  mejor  que 
nadie  reproduce  el  Sr.  Amador  de  los  Ríos  2,  corría  en  aquel  tiempo  muy 
autorizada  la  especie  de  que  abastaba  al  caballero  saber  leer  et  escrevir  3, 
y  es  lo  crerto  que  ninguno  de  los  sobredichos  del  Marqués  de  Santillana 
para  abajo,  á  excepción  del  Obispo  D.  Alonso,  se  arriesgó  á  poner  Cathe- 

i  La  corte  de  Lisboa  secundaba  con  gran  calor  el  movimiento  literario  de  los  demás  estados 
de  la  Península.  Y  así  como  en  Aragón  el  propio  D.  Alfonso  V  se  ponía  a  la  cabeza  del  renaciente 
clasicismo  y  en  Navarra  el  Principe  de  Viana,  en  Portugal  d^ban  gentiles  muestras  de  su  aplica- 
ción á  las  letras  el  rey  D.  Duarte  y  los  infantes  D.  Pedro  y  1).  Enrique,  cada  uno  según  sus  aficiones. 

Del  infante  D.  Pedro  son  las  tr  ducciones  de  los  libros  de  Ofjiciis,  de  Re  militaris  y  de  Redi- 
me Principum  (de  Gilíes  de  Colonna  ó  Romano)  compuesto  para  la  educación  de  Felipe  el  Hermo- 
so, de  Francia.  Y  por  este  mismo  tiempo  traducía  D.  Carlos  de  Navarra  las  Ethicas  de  Aristóteles. 

No  podemos  pasar  en  silencio  el  reciente  descubrimiento  del  Sr.  Menéndez  Pidal  que  viene 
á  confirmar  la  idea  que  dejamos  expuesta  acerca  de  la  comunicación  que  mantuvieron  los  doc- 
tos castellanos  y  portugueses  durante  toda  la  decimoquinta  centuria.  Un  portugués  (anónimo) 
componía  en  el  año  mil  cuatrocientos  cuatro  la  Coránica  general  de  España,  parte  en  nuestro 
romance  y  parte  en  lusitano,  aprovechando  retazos  anteriores  de  procedencia  portuguesa. 
Véase  el  núm.  7,  año  Vil  de  1 1  Revista  de  Archivos. 

2  Historia  critica  de  la  Literatura  Española. 

3  D.  Enrique  de  Aragón.  Trabajos  de  Hércules. 


■.128  REVISTA   BE    ARCHIVOS 

dra  para  aleccionar  á  la  muchedumbre.  Y  no  se  puede  decir  como  el 
erudito  Capmany  enseña  que  estuviese  dormida  entretanto  la  nobleza  del 
esclarecido  mancebo  á  quien  tan  altos  lugares  tenía  reservados  la  fortuna, 
sino  al  contrario,  para  que  no  se  amodorrara  con  la  quietud  y  olvido  de 
las  obligaciones  de  la  sangre,  se  adiestró  desde  niño  en  los  ejercicios  de  la 
guerra  con  el  tropel  de  pajes  y  criados  nobles,  hijos  de  nobles  de  las  re- 
públicas de  Castilla  Vieja  á  quienes  de  tiempo  atrás  acostumbraba  hacer 
gentil  acoximiento  la  casa  de  Belasco,  según  consta  de  las  declaraciones 
prestadas  por  el  vehedor  Herrera  y  el  aposentador  Juan  Diez  de  la  Peña, 
naturales  de  las  merindades,  apoderados  y  personeros  de  las  mismas,  en 
un  proceso  célebre  sobre  competencia  de  jurisdicción  seguido  á  instancia 
de  sus  concejos  contra  las  pretensiones  del  Condestable  que  á  su  decir  no 
tenia  cosa  mejor  asentada  en  su  mayorazgo  l.  Su  primer  paso  de  armas, 
salvo  algún  encuentro  ó  escaramuza  anteriores,  fué,  sin  duda  alguna,  el 
asedio  y  rendición  de  Frías  2  en  el  año  1450  por  resistirse  aquella  villa  á 
•reconocer  el  señorío  del  Conde  de  Haro.  Podría  contar  entonces  D.  Pero 
Fernández  de  Belasco  veinte  años  poco  más  ó  menos. 

A  la  hora  de  la  siesta  del  2  de  Junio  del  año  1453,  día  memorable  del 
desastroso  fin  y  acabamiento  de  D.  Alvaro  de  Luna,  encontramos  á  D.  Pero 
de  Belasco  en  Valdestillas  camino  de  Valladolid,  acompañándose  de  su  tío 
D.  Hernando  de  Belasco  3,  como  parece  del  tumbo  llamado  de  Valdeiglesias. 

Suceso  es  este  de  poca  monta  á  primera  vista,  pero  que  aprueba  y  ro- 
bustece lo  que  dejamos  insinuado  (en  nota  al  margen)  acerca  del  arte  ó 

1  Archivo  general  de  Simancas. — Expediente  de  Hacienda. — Legajo  318.  De  Juan  de  Belasco, 
padre  del  Conde  de  Haro,  se  sabe  por  testimonio  de  Fernán  Pérez  de  Guzmán  que  tenia  gran 
estado  y  hacía  grandes  convites:  acogía  y  llevaba  bien  á  los  hijos-dalgo:  que  era  franco  orde- 
nadamente: tenía  gran  casa  de  Caballeros  y  Escuderos.  Generaciones  y  Semblanzas. 

Por  lo  que  toca  á  las  usurpaciones  y  desafueros  de  la  casa  de  Belasco,  venían  de  muy  anti- 
guo, y  no  sin  que  á  las  veces  obligasen  á  la  corona  á  proveer  sobre  la  materia.  Reales  provisio- 
nes de  Medina  del  Campo,  Diciembre  de  1380,  á  instancia  de  los  monasterios  de  San  Salvador 
de  Oña,  Santo  Domingo  de  Silos  y  Santa  María  de  Rioseco  para  que  les  devolviesen  lo  que  les 
tenían  usurpado. 

Á  la  muerte  de  Juan  de  Belasco  se  levantaron,  las  merindades  en  son  de  protesta  contra  el 
señorío  de  la  Casa:  sofocó  el  movimiento  D.  Pero  de  Belasco,  su  hijo,  por  la  suerte  de  las  armas  y 
su  habilidad  en  negociar,  pero  en  la  primera  coyuntura,  cuino  dicho  es,  se  reprodujo  el  pleito. 

2  El  señorío  de  Frías  (y  el  de  Cerezo)  había  sido  anteriormente  de  la  casa  de  Stuñi¡_a.  El 
Conde  de  Haro  declara  en  su  testamento  que  ganó  este  señorío,  y  así  se  deduce  de  la  escritura 
de  reforma  de  la  Cuarta  de  Medina  de  Pomar. 

3  Este  personaje  merece  una  salvedad.  Algunos  cronistas,  y  Lope  García  de  Salazar  entre 
ellos,  le  tomaron  más  de  una  vez  por  hijo  del  Buen  Conde  de  Haro,  siendo  así  que  fué  su  her- 
mano hijo  de  Juan  de  Belasco  y  de  doña  María  de  Solier,  Señora  de  Villalpando,  Siruela  y  Gan- 
dul. Estuvo  casado  con  doña  Leonor  Laso  Carrillo,  hija  de  Alvaro  Carrillo,  Mayordomo  mayor 
que  fué  de  la  infanta  doña  Catalina  y  de  doña  Teresa  de  la  Vega,  hija  á  su  vez  del  Almirante 
D.  Diego  Hurtado  de  Mendoza  y  de  doña  Leonor  de  la  Vega. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  I  2g 

parte  que  pudo  caber  al  Conde  de  Haro  en  la  tremenda  caída  del  poderoso 
Valido  de  D.  Juan  II.  Dice  así  la  relación  de  Fr.  Alonso  de  Quiriales  in- 
serta en  el  libro  del  coro  pequeño  al  fin  del.  (Tumbo  de  Valdeiglesias.) 
«Viernes  primero  dia  del  mes  de  Junio,  año  del  nacim.to  de  ntro.  Reden. r 
y  Salvador  Jesuxpo.  de  1453  años:  estando  el  R.do  P.e  Abbd.  de  este 
mon.°  en  la  Corte  del  esclarecido  por  virtud  divinal  e  magnánimo  impe- 
rante Rey  Don  Juan  el  qual  á  la  sacón  era  sobre  Maqueda,  el  dho.  R.do 
D.  Alfonso  P.e  abbd.  embio  una  carta  con  Alfonso  Martínez  clérigo  abbd. 
de  las  Rocas.  El  jueves  en  la  noche  de  antes,  llegó  a  este  mon.°  acerca  de 
media  noche.  La  qual  carta  se  enderecaua  al  R.do  D.  Alonso  Matatoros 
el  qí.  á  la  sacón  era  abbd.  de  este  mon.°  de  S.a  Sta.  Maria  de  Valdeyglas: 
en  la  ql.  le  mandaua  qe  luego  vista  la  presente  enviase  un  mensagero 
rnonge  á  Vall.d  para  qe  encargase  la  co?icien.a  á  D.  Alv.°  de  Luna  maes- 
tre de  Santiago  condestable  de  Castilla  sobre  la  Vi.a  de  San  Martin  que  la 
mandase  volver  á  este  mon.°  El  dicho  S.r  D.  Alonso  Matatoros  no  estaua 
en  el  dicho  mon.°  Y  el  viernes  partimos  del  dno.  mon.°  E  amanecimos  en 
San  Martin  qe  era  ende  el  S.r  abod.  y  fr.  Ñuño  del  mayorazgo  y  el  dicho 
clérigo  de  las  Rogas  e  io  fr.  Alonso  de  Quiriales  dimos  la  carta  al  S.r  abbd., 
el  qual  mando  que  yo  el  dho.  fr.  Alonso  fuere  á  Vall.d  E  parti  luego  e  fuy 
á  dormir  entre  Pajares  y  Arevalo:  y  el  sábado  fuy  á  comer  á  Valdesti.as 
E  allí  supe  como  hauian  degollado  e  cortado  la  cabera  al  maestre:  e  su- 
pelo  de  Escuderos  de  Ferrando  de  Velasco  e  de  Escuderos  de  su  sobrino 
P.°  de  Velasco  jijo  del  Conde  de  Furo  que  venia  á  la  Corte.  E  yo  después 
de  comer  parti,  e  llegue  á  Valladolid  e  entre  por  la  puerta  del  Campo  e 
luego  en  la  placa  talle  á  fr.  Alonso  de  Vrueña  que  estava  en  la  dha.  Vi.a 
en  el  estudio  con  otros  dos  monges  de  la  Espina  á  los  quales  llamauan 
fr.  García  amos  á  dos.  E  dijome  catad  allí  al  maestre;  el  qe  estaua  el 
cuerpo  tronco  en  un  cadafalso  en  la  dha.  plaga  e  la  cabega  en  un  clavo 
qe  estaua  encajado  en  una  bara.»  (Boletín  de  la  Real  Academia  de  la  His- 
toria.) 

;  '< 

Tuvo  por  su  mujer  los  señoríos  de  Cervera  y  merindad  de  Pernia  y  por  su  madre  el  de  Si- 
ruela.  Se  dice  de  este  magnate  un  curioso  lance  que  dio  á  conocer  Oviedo  en  sus  Quinquagenas 
y  reprodujo  Amador  de  los  Ríos  en  su  Historia  de  los  judíos.  Parece  que  caminando  de  Córdoba 
á  Valdeiglesias  se  adelantó  á  su  gente  y  llegó  solo  á  la  venta  del  Mal-lunes,  donde  topó  con 
cierta  tropa  de  rufianes  que  tomándole  por  judío  se  burlaron  de  él  dándole  floreadas  en  las 
narices,  que  las  tenía  grandes.  D.  Fernando  soportó  las  burlas  y  aun  dio  de  cenar  abundante- 
mente á  Jos  malsines  entre  tanto  llegaban  los  hombres  que  le  seguían  y  entonces  hizo  salir  a) 
ventero  y  su  mujer  de  la  vivienda,  y  prendiéndola  fuego,  ardieron  dentro  de  ella  los  rufianea  y 
sus  mozas  que  estaban  todos  borrachos.  Los  miserables  que  intentaban  salvarse  eran  empujados 
á  las  llamas  con  los  cuentos  de  las  lanzas  de  la  despiadada  soldadesca. 

3."*  KPOCA.— tomo  ix.  9 


I  30  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

Pensaríamos  con  reprensible  sencillez  si  entendiéramos  que  las  nuevas 
de  este  atroz  suplicio,  universalmente  descontado  cuando  vemos  que  asi 
alborotaba  los  monasterios  y  despertaba  la  codicia  de  los  frailes  como  con 
admirable  ingenuidad  y  desenfado  nos  advierte  el  oscuro  cisterniense  de 
San  Martín,  cogió  al  de  Belasco  de  sorpresa  y  al  descuido  en  su  camino: 
es  más  verosímil  que  avisado  á  tiempo  del  ruido  de  Burgos  cuando  pren- 
dieron al  Maestre  x  cabalgaría  sin  detenerse  hasta  Valladolid  por  mandado 
del  propio  Conde  de  Haro,  que  en  estos  años,  cansado  y  trabajado  de  mu- 
chos desengaños  y  no  pocas  desazones,  residía  en  su  villa  de  Medina  de 
Pomar,  dando  mano  á  la  obra  de  su  retiro  y  sepultura  2,  desmintiendo 
aquella  vez  al  menos  el  refrán  ó  poverbio  vulgar  que  decía:  Cuando  los 
Peros  van  á  una,  mal  para  D.  Avaro  de  Luna  3. 

En  el  año  1455,  mozo  en  toda  la  pujanza  de  la  juventud,  tomaba  don 
Pero  Fernández  de  Belasco  el  gobierno  de  la  casa  de  su  padre;  y  con  esta 
representación  en  su  calidad  de  Pariente  mayor  de  los  de  su  linaje,  nota- 
mos su  presencia  en  los  más  de  los  encuentros  y  escándalos  de  los  bandos 
que  azotaban  esta  parte  de  Castilla  Vieja  hasta  la  Costa  del  mar,  las  En- 
cartaciones de  Vizcaya  y  la  Noble  tierra  de  Álava,  bien  persiguiendo  con 
increíble  saña  y  á  favor  del  valimiento  que  le  daba  su  lugar  en  la  corte  á 
los  Saladares  de  la  Cerca  y  Muñatones  4,  bien  luchando  con  el  favor  del 
Rey  contra  el  Conde  de  Treviño  y  sus  parciales  los  señores  de  las  casas 
de  Moxica  y  Avendaño  5  en  los  campos  de  Munguia;  sino  que  aquí  le  fué 

1  Entre  los  caballeros  que  se  encontraron  en  Burgos  á  la  hora  de  la  prisión  del  Maestre  cita 
la  Crónica  á  mosén  Diego  de  Valera,  grande  amigo  del  Conde  de  Haro. 

2  El  hospital  de  la  Cartuja  y  la  reforma  de  Santa  Clara. 

3  Refiriéndose  á  D.  Pero  de  Stuñiga,  Justicia  mayor  de  Castilla  y  enemigo  implacable  del 
Maestre  y  D.  Pero  Fernández  de  Belasco,  Conde  de  Haro,  que  según  andaban  unidos  ó  desami- 
gados subía  ó  bajaba  la  gradera  del  valimiento  de  D.  Alvaro. 

4  Lope  García  de  Salazar,  Bienandanzas  e  Fortunas. 

5  Pedro  de  Avendaño,  el  de  las  armas  encamisadas,  y  Juan  Alonso  de  Moxica  cabos  y  prin- 
cipales mantenedores  de  los  bandos  Oñacino  y  Gamboino.  La  batalla  tuvo  lugar,  según  Iturri- 
zar  en  su  Historia  de  Vizcaya,  aunque  sobre  esto  hay  variedad  de  opiniones,  en  27  de  Abril 
de  1470.  Ayudaron  al  Conde  de  Treviño,  además  de  los  susodichos  y  de  Pero  López  ¿e  Padilla 
con  sus  langas  y  las  de  la  casa  de  Lara,  Lope  García  de  Salazar  con  sus  hijos  y  banderizos  de 
las  encartaciones  y  los  de  Siones  con  buen  golpe  de  señores  de  casas  armeras  del  señorío  y 
muchos  de  sus  naturales. 

Favorecieron  á  D.  Pero  de  Belasco  el  Rey,  que  no  se  recataba  de  ello  por  rencor  que  guar- 
daba á  sus  vasallos,  el  Maestre  D.  Juan  de  Pacheco,  Marqués  de  Villena,  el  Conde  de  Salinas, 
que  fué  hecho  prisionero  en  la  batalla,  D.  Luis  y  D.  Sancho  de  Belasco,  sus  parientes  de  este 
apellido  en  el  Valle  de  Mena  (Belascos  de  Lezana,  Gallardes  de  Ungo  y  Biergol,  Machones  de 
Partearroyo,  Villalabes  de  Nava,  Ortes  de  Xijano  con  sus  derivados  y  propincuos)  y  todos  los 
otros  que  seguían  su  apellido,  con  más  las  langas  y  saeteros  de  las  merindades. 

Antes,  en  tiempo  de  Enrique  II,  á  solicitud  de  su  valido  D.  Pero  de  Belasco  el  Magnifico,  se 
mandaron  rebajar  mutilándolas  todas  las  casa-fuertes  de  los  Salazariegos  de  Mena,  Losa,  en- 
cartaciones y  la  Marina,  que  en  j  unto  hacían  treinta  y  siete  torres. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


i3i 


la  suerte  contraria  y  salió  desbaratado  y  zaherido  de  las  burlas  de  los  viz- 
caínos y  sus  aliados  que  le  denostaban  diciendo:  Esta  es  Vizcaya,  buen 
Conde  de  Haro,  esta  es  Vizcaya  y  no  Beloradoü!  » 


ESCAPULARIO  DE  LA  ORDEN  DE  LA  «VERA-CRUZ»  FUNDADA  POR  EL  MAGNIFICO 
SEÑOR  DON  PERO  FERNÁNDEZ  DE  BELASCO  CONDE  DE  HARO 

(De  la  col.  del  limo.  Sr.  D.  Julián  de  San  Pelayo.  Palacio  de  Nava  de  Mena.) 

i  Teníamos  aprendido  que  esta  letrilla  ó  estribillo  se  había  cantado  en  Vizcaya  con  ocasión 
de  la  rota  susodicha;  ello  es  verdad,  pero  no  lo  es  que  lo  cantaran  los  vizcaínos  que  no  enten- 
dían nuestro  romance,  sino  los  alaveses  y  castellanos  que  seguían  el  pendón  del  Conde  de  Tre- 
viño,  y  tampoco  fue  cosa  nueva;  más  bien  fué  una  variante  de  la  copla  y  remoquete  que  los  de- 
fensores de  Si  naneas  aderezaron  para  burlarse  del  Arzobispo  Carrillo  cuando  andaba  en  la  liga 
de  los  grandes  contra  D.  Enrique;  decía  así  la  copla: 

«Esta  es  Simancas 

Don  Opas  traidor 

Esta  es  Simancas 

Que  no  Peñaflor.» 
La  batalla  de  Munguia,  célebre  en  los  fastos  de  la  historia  de  Vizcaya,  ha  sido  mal  entendida 
por  propios  y  extraños  y  muy  exagerados  sus  lances  y  alternativas  por  los  vencedores.  Sus 


I  32  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

Leal  á  la  persona  y  autoridad  del  rey  D.  Enrique,  combatió  por  él  y 
tuvo  su  parte  en  la  segunda  batalla  de  Olmedo  contra  los  prelados  y  mag- 
nates que,  siguiendo  el  rumbo  de  su  ambición  y  malquerencia,  alzaron 
por  rey  en  Ávila  al  infante  D.  Alonso.  Muerto  el  Infante  y  rota  la  liga, 
como  los  caballeros  de  la  parcialidad  volviesen  á  la  gracia  de  D.  Enrique, 
dicen  algunos  que  aguijoneados  del  pecado  de  su  ingratitud,  el  Obispo  de 
Calahorra  y  D.  Pero  de  Belasco  con  los  demás  que  no  habían  sido  en  la 
división  pasada,  representaron  al  Rey  la  situación  desairada  en  que  los  de- 
jaba, pero  tan  justas  quejas  no  merecieron  in  promtu  la  atención  dal  ve- 
leidoso monarca.  «Hecho  el  acto  del  juramento  que  se  hizo  en  los  Toros 
de  Guisando,  dice  la  Crónica  '  luego  en  este  año  (1468)  el  Rey  y  la  Prin- 
cesa fueron  á  la  villa  de  Ocaña,  y  con  ellos  el  Maestre  de  Santiago  y  el 
Arzobispo  de  Sevilla,  y  el  Conde  de  Plasencia,  y  el  Conde  de  Benavente,  y 
el  Conde  de  Osorno,  y  allí  vinieron  los  Procuradores  del  reyno,  y  juraron 
á  la  Princesa  por  leg'tima  subcesora  de  estos  Reynos:  y  tratóse  asimesmo 
amistad  entre  el  Maestre  de  Santiago  y  el  Marques  de  Santillana,  y  el 
Conde  de  Haro  -  y  el  Obispo  de  Siguenza.  Y  vinieron  á  la  Corte  el  Obispo 
de  Siguenza  y  el  Conde  de  Haro;  los  quales  juraron  á  la  Princesa  por  he- 
redera y  subcesora  de  estos  Reynos  para  después  de  los  dias  del  Rey.  Este 
juramento  hicieron  estos  dos  juntamente,  porque  decían  ser  informados 
de  personas  fidelignas  del  adulterio  de  la  Reyna  3  y  de  la  impotencia  del 
Rey:  y  ansimesmo  porque  el  Rey  gelo  mandó  en  persona,  según  habernos 
contado  que  lo  mandó  á  los  otros  Caballeros  y  Perlados  que  la  juraron.» 

causas,  en  rigor  de  certera,  do  fueron  otras  que  la  enemistad  y  competencia  de  las  casas  de  Haro 
y  Tnviño  y  el  rencor  de  los  de  Moxica  y  Avendaño,  que  no  perdonaron  á  D.  Pero  de  Belasco  que 
los  hubiese  metido  en  razón  y  desterrado  de  sus  solares.  Soltados  á  instigación  del  Conde  de  Tre- 
viño  de  los  presidios  donde  paraban  acuitados,  Pero  de  Avendaño  y  Juan  d^  Moxica  alborotaron 
la  tierra  so  color  de  fueros  y  lib:rtad  y  se  aprestaron  á  resistir  la  acometida  del  Conde  de  Haro 
que  á  toda  prisa  y  de  orden  del  Rey  se  les  iba  encima.  Entró  el  Conde  de  Haro  seguido  de  buena  ca- 
ballería por  la  marina  faldeando  los  montes  que  desde  Bilbao  declinan  en  el  mar  y  que  sobre  en- 
torpecer la  marcha  de  los  ciballos  hubieran  servido  de  admirable  defensa  á  los  revoltosos,  cono- 
cedores del  terreno,  \  c  jnes  los  más  de  ellos  y  provistos  de  ballestas  y  otros  instrumentos  de  tiro 
más  primitivos,  pero  no  meaos  certeros  y  seguros  en  sus  manos.  Recia  debió  ser  la  pelea,  que  no 
era  manco  el  de  Belasco,  pero  la  aspereza  y  desigualdad  del  terreno  embarazaban  los  movimien- 
tos de  su  caballería,  y  ol  contrario  favorecían  los  de  los  naturales.  En  esto  consistió  su  victoria. 

Re:hazado  el  Conde  de  Haro,  sobrevino  D.  Enrique  lo  más  presto  que  pudo  á  Orduña  (año 
de  1471)1  desde  donde  apaciguó  los  ánimos  de  los  vizcaínos  perdonándoles  el  desacato  y  sometió 
á  su  servicio  á  los  principales  banderizos.  Poco  duró  sin  embargo  la  amistad  y  confederación 
de  los  señores  de  las  casas  de  Moxica  y  Villa-real;  reverdecidas  sus  pasadas  diferencias,  el  de 
Avendiño  se  amigó  de  n_evo  con  D.  Pero  de  Belasco,  por  donde  ambos  Condes  de  Haro  y  de 
Trevino  siguieron  como  antes  capitaneando  las  irreconciliables  facciones. 

1  Crónica  de  Hernando  del  Pulgar,  Valencia,  edición  de  Monfort. 

2  Llevaba  el  título  cuatro  años  hacía  desde  la  muerte  de  su  padre. 

3  Dj  la  reina  doña  Juana  se  decían  varios  hijos  (D.  Hernando  y  D.  Apóstol  entre  ellos)  que 
no  fueron  reconocidos  por  D.  Enrique. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  I  33 

A  la  muerte  de  D.  Miguel  Lucas  de  Iranzo  l  «fué  proveído  del  oficio  y 
dignidad  de  Condestable  D.  Pero  Fernández  de  Belasco,  Conde  de  Haro, 
y  Camarero  mayor  del  Rey»,  dice  el  cronista  2,  y  habiendo  fallecido  á 
poco  el  rey  D.  Enrique,  le  encargó  por  su  cédula  testamentaria  3  de  la 
guarda  y  recogimiento  de  la  Princesa  su  hija,  que  más  tarde  habían  de 
llamar  la  excelente  Señora;  por  donde  se  vino  á  hallar  en  ocasión  y  cir- 
cunstancias semejantes  á  las  de  su  abuelo  Juan  de  Belasco  cuando  en  el 
caso  del  finamiento  del  rey  doliente  se  vio  favorecido  con  la  guarda  y 
custodia  del  príncipe  D.  Juan;  solo  que  el  abuelo  á  vueltas  de  las  compe- 
tencias y  porfías  que  provocó  la  suspicacia  de  los  custodios  acertó  á  sacar 
mayor  provecho  de  la  suerte. 

El  mismo  día  de  la  exaltación  de  la  reina  doña  Isabel  al  solio  de  Cas- 
tilla en  la  ciudad  de  Segovia,  donde  aquélla  posaba,  confirmó  al  Conde  de 
Haro,  que  se  llegó  á  prestar  el  acostumbrado  juramento  de  obediencia,  en 
los  cargos  y  oficios  palatinos  que  á  título  de  perpetuidad  y  heredamiento 
gozaba  en  el  reinado  de  su  predecesor,  premiando  de  esta  guisa  la  virtud 
de  su  constancia  y  la  cordura  y  seso  con  que  había  procedido  en  las  re- 
cientes alteraciones  y  bollicios.  Desde  este  momento  la  actividad  de  don 
Pero  de  Belasco  no  tiene  punto  de  reposo:  asiste  en  el  Consejo;  sigue  á  la 
Reina  en  sus  jornadas  á  través  de  ambas  Castillas;  ayuda  á  la  guerra  con 
Portugal,  y  acude  al  cerco  del  castillo  de  Burgos.  En  este  último  paso  sin- 
gularmente nota  la  relación  del  cronista  «que  el  Rey  y  el  bastardo  su  her- 
mano, Duque  de  Villahermosa,  y  el  Almirante  y  el  Condestable  trabaja- 
ban veces  peleando  por  sus  personas,  veces  proveyendo  e  favoreciendo  de 
gentes  á  unas  partes  e  á  otras  do  era  necesario» . 

Reducida  á  partido  la  fortaleza  de  Burgos,  sin  tomar  descanso  de  los 
padecimientos  que  debió  de  acarrearle  aquella  tamaña  empresa,  tuvo  el 
Conde  cargo  de  Capitán  general  en  la  campaña  del  año  77  contra  Castro- 
nuño  y  Siete  Iglesias  y  los  otros  pueblos  conterráneos  4  que,  mantenién- 


1  Murió  el  Condestable  en  Jaén  á  manos  de  la  plebe  oyendo  misa  en  la  iglesia  mayor  día  de 
San  Benito,  á  22  de  Mirzo  de  1473. 

2  Hernando  del  Pulgar,  libro  citado. 

3  Se  ha  puesto  en  duda  la  autenticidad  de  esta  cédula,  pero  el  hecho  mismo  de  darla  á  cono- 
cer Pulgar  dice  mucho  en  apoyo  de  su  existencia.  Pulgar  fué  muy  afecto  á  la  reina  Católica  y 
pudo  haber  omitido  este  instrumento.  Por  otra  parte  D.  Enrique,  sin  señalar  derecho«aIguno  á 
la  infortunada  Princesa,  no  parece  que  se  propuso  otra  cosa  sino  garantir  su  seguridad  per- 
sonal encomendándola  al  cuidado  de  homes  ciertos  de  reconocida  probidad  que  se  h  ibían  dis- 
tinguido siempre  por  su  fi  Jelidad  en  el  serv¡c'o  de  la  corona  y  todas  ellas  de  una  misma  familia, 
de  la  de  Mendoza,  con  el  gran  Cardenal  de  España  á  su  cabeza. 

4  Los  de  tierra  de  Campos. 


1^4  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

dose  leales  á  la  causa  del  Pretendiente,  pusieron  en  más  de  un  aprieto  á  las 
guarniciones  y  gentes  de  armas  que  para  combatirlos  enviaron  los  nuevos! 
Soberanos. 

Fué  el  primer  Grande  que  admitió  en  sus  estados  el  beneficio  de  la 
Santa  hermandad,  inventada  principalmente,  como  es  sabido,  contra  los 
malfechores  e  desaforados  de  que  abundaban  las  provincias  con  mengua 
de  la  justicia  que  fallescia  á  las  veces  para  remediar  el  daño.  «Sobre  lo 
qual  fué  requerido  Don  Pero  Fernández  de  Belasco,  Condestable  de  Cas- 
tilla e  Conde  de  Haro  que  era  el  que  tenia  más  número  de  vasallos  que 
ningún  otro  Señor  de  todas  aquellas  tierras  de  allende  los  Puertos,  para 
que  diese  lugar  que  sus  tierras  entrasen  en  aquella  hermandad.  El  qual 
respondió  que  le  placía,  e  no  solamente  daría  lugar  que  sus  tierras  entrasen 
en  ellas,  pero  que  él  se  lo  mandaría  e  constreñería  que  lo  ficiesen,  e  contri- 
buyesen en  ella  con  todos  los  que  habían  entrado.  E  allende  desto.él  e  todos 
los  de  su  casa  quería  que  fuesen  comprehendidos  en  aquella  Santa  herman- 
dad, considerando  quanto  era  servicio  de  Dios  e  del  Rey  e  de  la  Reyna,  e 
bien  e  seguridad  del  reyno.  E  luego  mandó  á  todos  los  de  sus  villas  e  luga- 
res que  se  juntasen  con  aquellos  que  habían  entrado  en  la  hermandad,  e 
fuesen  parcioneros  en  ella:  e  ansi  lo  ficieron  luego  todos  los  de  sus  tierras.» 

Para  colmar  la  carga  de  tantos  y  tan  preeminentes  servicios,  después 
de  haber  andado  muchos  caminos,  asumió  tres  veces  la  más  pesada  de  la 
gobernación  del  reino;  la  última  vez  no  sin  elocuente  protesta  que  ha 
pasado  á  la  historia,  mientras  duró  la  guerra  de  Granada,  muriendo  al 
cabo  de  ella  cuatro  días  después  que  se  entregó  la  ciudad  en  el  real  de 
Santa  Fe  á  6  de  Enero  de  1492,  á  los  70  y  más  de  su  vida  '.  Yace  junta- 

1  No  es  empresa  fácil  señalar  el  número  justo  de  los  años  de  su  vida;  según  Salazar  y  Castro 
se  casaron  sus  padres  alrededor  del  año  veintinueve,  pero  su  epitafio  le  da  setenta  y  siete  al 
tiempo  de  su  muerte.  Para  que  esto  fuese  asi,  habría  que  adelantar  aquel  casamiento,  y  no  hay 
ninguna  prueba  de  ello.  También  se  dice  en  un  instrumento  de  la  famosa  Capilla  del  Condes- 
table en  Burgos  que  fué  Capitán  general  cinco  veces  y  otras  tantas  Virrey  de  estos  Reynos, 
pero  fuera  aparte  de  la  facilidad  con  que  la  vanidad  de  un  sucesor  adjudicaba  títulos  á  sus  pro- 
genitores, en  buena  razón  no  se  puede  decir  que  el  Condestable  tuviese  los  citados  cargos  más 
de  tres  veces,  al  tiempo  de  las  bodas  de  don  Enrique  con  doña  Juana  de  Portugal,  cuando  la  de 
Castronuño,  en  ausencia  de  los  Reyes  que  habían  tomado  distintos  caminos,  él  allende  los 
Puertos  y  ella  para  Extremadura,  y  durante  la  guerra  de  Granada;  y  aun  las  primeras  con  limi- 
tación de  poderes  y  por  poco  tiempo.  Cierto  que  dirigió  el  cerco  del  castillo  de  Burgos  y  se  le 
hubiera  rendido  la  fortaleza,  pues  con  él  fueron  lasfablas  á  no  impedirlo  los  celos  del  Duque 
de  Villahermosa  (que  era  home  para  mucho,  gran  capitán  y  el  que  introdujo  en  Castilla  las 
maquinas  que  se  llamaron  rabadoquines),  pero  en  esta  jornada  tuvo  por  socio  al  bastardo  de 
Aragón,  y  carecían  de  poderes. 

De  otra  ocasión  dice  la  Historia  que  regentó  la  real  jurisdicción  juntamente  con  el  Almirante 
Cuando  los  Reyes  llevaron  á  jurar  al  príacipe  D.  Juan,  por  sucesor  de  los  reinos  de  Aragón  en 
el  año  1481;  duraron  breves  días  sus  funciones  y  retuvo  siempre  el  Rey  el  despacho  de  los  negocio». 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  I  35 

mente  con  doña  Mencia  de  Mendoza  y  Figueroa  *,  su  mujer,  en  el  fastuoso 
enterramiento  que  se  mandó  labrar  en  Santa  María  de  Burgos  y  que  lleva 
su  nombre.  Hernando  del  Pulgar  nos  dejó  este  discreto  elogio  suyo:  «Este 
Condestable  era  home  generoso  e  recto,  y  era  gran  Señor  en  las  Mon- 
tañas; e  nunca  le  vieron  ser  en  rebel  ón  contra  ningún  Rey,  antes  era 
obediente  á  los  mandamientos  reales  e  daba  exemplo  á  otros  que  ló 
fuesen.» 

En  medio  del  trabajo  y  agitación  de  los  negocios,  entre  bullas  y  cuida- 
dos, tuvo  modo  de  adquirir  el  rico  caudal  de  manuscritos  á  la  italiana 
que  fueron  la  mejor  gala  y  presea  de  la  biblioteca  de  la  Cartuja,  lo  que 
se  demuestra  cotejando  los  inventarios  conocidos  hasta  la  fecha:  del  pri- 
mero, mandado  formar  por  el  fundador  de  la  biblioteca,  daremos  razón 
en  otra  parte;  el  segundo  del  año  mil  quinientos  cincuenta  y  tres,  cien 
años  cabales  posterior  al  primero,  prolijamente  enriquecido  con  observa- 
ciones y  noticias  del  Sr.  Paz  y  Melia,  ha  salido  á  la  estampa  en  esta  docta 
publicación.  Los  libros  emplentados  se  debieron  todos  á  la  generación 
siguiente. 

A  D.  Pero  Fernández  de  Belasco  sucedió  su  hijo  D.  Bernardino,  lla- 
mado el  Grande,  que  casó  dos  veces;  la  primera  con  doña  Blanca  Enrí- 
quez,  del  nombre  de  su  abuela,  Señora  de  Pedraza,  hija  de  D.  García  de 
Herrera  y  de  doña  María  Niño  de  Portugal  2,  y  la  segunda  con  doña  Juana 
de  Aragón,  hija  del  rey  Católico. 

i  El  enterramiento  se  erigió  con  licencia  del  Cabildo  y  bula  de  Inocencio  VIII  por  iniciativa 
de  doña  Mencia.  Esta  insigne  Condestabelesa  y  liberal  fundadora  de  la  capilla  de  la  Purificación 
en  la  iglesia  burgalesa,  fué  hija  de  D.  Iñigo  Lope/,  de  Mendoza,  el  Marqués  de  los  Proverbios 
como  le  llamaban  en  Santillana,  y  de  doña  Catalina  Suárez  de  Figueroa.  hermana,  por  tanto, 
del  Carde  lal  Mendoza,  del  Marqués  de  Santillana  y  del  Conde  de  Tendilla,  y  cuenta  la  tradición 
que  al  regresar  su  marido  maltrecho  y  ach  coso  de  la  guerra  de  Granada,  para  proveer  á  las  ne- 
cesidades de  la  gobern~ción,  dándole  cuenta  de  los  gastos  causadcs  con  mano  pródiga  en  su 
ausencia,  para  justificarlos  le  dijo:  «Ya  tenedcs,  señor,  palacio  nuevo  en  que  posar,  bosque  en 
que  folgar  y  capilla  en  que  vos  enterrar.»  Lo  consignamos  aquí,  aunque  es  sobradamente  cono- 
cido, por  ser  necesario  á  nuestro  intento. 

2  Esta  ilustre  dama  había  estado  destinada  á  D.  Alonso  Téllez  Girón,  Maestre  de  Calatrava, 
el  «qual  murió  de  una  ocasión  muy  pequeña  que  jugando  á  la  pelota  en  la  villa  de  Almagro 
pisó  la  pelota  y  se  le  torció  un  pie;  y  tanto  le  curaron  que  se  le  pasmó  la  pierna  y  vino  á  morir 
en  el  lugar  de  Villacastín,  tierra  de  Segovia,  que  se  venía  á  Pedraza,  año  de  mil  cuatrocientos 
setenta  y  nueve»  A  esteD.  Alonso  sucedió  D.  Juan,  su  hermano,  que  vino  á  cas.r  por  tratos  de 
la  Reina  y  en  su  servicio  con  doña  Leonor  de  Belasco,  hija  del  Condestable. 

Su  abuela,  doña  Blanca  Enríquez,  fué  hija  del  Almirante  D.  Alonso  y  hermana  de  D.  Fadri- 
que,  padre  de  doña  Juana,  madre  á  su  vez  de  D.  Fernando  de  Aragón;  y  por  esta  línea  el  Rey 
Católico  y  doña  Blanca  llevaban  la  misma  sangre.  Además  tenían  otro  parentesco,  porque  doña 
María  Niño  era  hija  del  Conde  D.  Pero  Niño  y  de  doña  Beatriz  de  Portugal,  hija  del  Infante  don 
Juan  de  Portugal  y  de  doña  Constanza  de  Castilla,  hija  del  rey  D.  Juan  I. 

Doña  Blanca  falleció  en  los  principios  del  mes  de  Diciembre  del  año  1499  y  en  el  mismo  mes 
acabó  sus  días  la  Condesa  de  ílaro,  su  suegra  (y  no  en  i5oo  como  reza  su  memoria). 


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REVISTA  DE  ARCHIVOS 


Fué  doña  Juana  fruto  de  las  primicias  del  Rey,  entonces  Príncipe  de 
Girona,  con  una  doncella  de  Tárrega  l,  de  extraordinaria  hermosura  y 
perfecciones,  nombrada  doña  Aldonza  de  Iborra  2,  la  minyona  de  mitja 
nit  que  llamaban  en  la  comarca  porque  según  se  cuenta  á  la  hora  del 
sueño,  después  del  cubrefuegos,  abría  paso  á  las  amorosas  ansias  de  su 
dueño  ó  dejando  su  casa  á  favor  de  las  tinieblas  y  bajo  escuderil  vesti- 
menta le  acompañaba  en  los  rebatos  y  salidas  que  dirigía  el  propio  Prín- 
cipe, adolescente  á  la  sazón  de  poco  más  de  catorce  años,  contra  las  fieras 
compañías  del  Conde  de  Pallars  que  defendía  la  causa  de  las  libertades 
catalanas  y  sostenía  el  derecho  del  malaventurado  Duque  de  Coimbra. 
Condestable  de  Portugal,  cojedor  de  la  más  infausta  herencia  y  mante- 
nedor de  ágenos  infortunios  si  no  tuviera  bastante  con  los  suyos  3,  hijo  de 
aquel  otro  Príncipe  sin  fortuna  á  quien  su  mala  estrella,  que  siguió  alum- 
brando con  siniestro  resplandor  á  toda  su  generación  y  descendencia, 
llevó  á  sucumbir  de  mala  manera,  desde  las  cumbres  de  la  realeza,  á  la 
heroica  pero  menuda  pelea  de  alfarrobeira  4.  Toda  una  historia  de  ama- 
ños é  ingratitudes. 

Juzgando  por  un  retrato  de  indiscutible  autenticidad  que  tenemos  á  la 
mano,  era  el  novel  amador  en  aquellos  sus  felices  días  un  apuesto  garzón, 
imberbe,  casi  un  rapaz,  más  espigado  de  lo  que  pedían  sus  años,  de  sem- 
blante alegre,  blanca  y  sonrosada  la  color,  los  ojos  prietos,  de  mirar  vivo 
y  penetrante,  la  frente  ancha  y  un  tanto  abultadas  las  mejillas;  la  nariz, 
de  pico  ó  aguileña,  le  caía  levemente  sobre  una  boca  grande  pero  bien 


i  Las  tierras  de  Tárrega,  Sabadell  y  Villagrasa  constituían  el  patrimonio  de  D.  Fernando 
por  habérselas  señal  ido  el  Acy  su  padre  para  su  mantenimiento. 

Sobre  estas  tierras  debió  de  disfrutar  alguna  carga,  juro  ó  pensión  doña  Aldonza,  porque 
habiéndoselas  adjudicado  D.  Fernando  á  su  segunda  mujer  doña  Fernanda  para  patrimonio 
suvo  en  el  último  testamento  que  otorgó  en  Modrigalcjo  pecas  horas  antes  de  morir  decía  que 
creía  que  no  debía  recibir-  renta  alguna  de  ellas  por  tener  muchos  cargos. 

2  El  Seguro  de  Tordesillas,  en  la  genealogía  de  la  casa  de  Belasco,  que  aparece  al  fin  del 
libro,  le  di  este  nombre,  que/ confirman  las  notici  s  rastreadas  por  nosotros.  Doña  Aldonza 
casó  luego,  contra  su  voluntad,  con  D  Francés  Galcerán  de  Castro  y  Pinos,  Vizconde  de  Ebol. 
(Zurita,  Anales.) 

3  Fué  levantado  Conde  de  Barcelona  como  descendiente  de  los  Condes  de  Urgel  (por  su  ma- 
dre) y  sucesor  de  D.  Carlos  de  Navarra. 

4  Queremos  decir  del  Infante  D.  Pedro  de  Portugal,  Regente  del  reino  durante  la  menor  edad 
de  ALonso  V.  Como  todos  los  hijos  de  D.  Juan  I,á  excepción  del  In'ante  navegante  D.  Enrique, 
acabó  prematuramente  arrastrando  en  pos  de  sí  en  el  pavoroso  in'ortunio  qc.e  le  sacó  de  esta 
vida  á  la  tierna  generación  que  dejara  en  ella  D.  Pedro,  el  mayor  de  sus  engendros  murió  en 
tierra  extraña  soltero  y  á  los  37  años,  con  indicios  de  haberle  dado  hierbas.  Doña  Felipa,  refu- 
giada en  el  claustro,  ncabó  oscuramente  en  Odivellas.  Los  tres  restantes,  salvados  del  naufragio 
de  la  familia  en  la  corte  de  Borgoña,  sucumbieron  los  unos  á  la  acción  traidora  del  veneno  y  el 
último  víctima  da  sui  castidade  myslica.  La  reina  doña  Isabel,  destinada  al  trono  desde  su 
niñez,  murió  también  emponzoñada. 


BIBLIOTECAS    Y  MUSEOS  l3-J 

proporcionada,  de  labios  finos  y  delgados,  de  los  cuales  el  inferior  se  ade- 
lantaba sobre  el  susero;  de  gallarda  presencia  y  movimientos  sueltos  sin 
ningún  empacho  '. 

Sobre  estos  primeros  amores  de  D.  Fernando  de  Aragón  la  fantasía  del 
pueblo  ha  forjado  una  leyenda  triste  por  el  mal  logro  que  tuvieron  y  las 
artes  é  industria  metidos  en  juego  para  desviar  á  los  amantes  y  ahogar  las 
tiernas  quejas  de  la  hermosa  2,  víctima  resignada  de  las  travesuras  del 
Príncipe,  sacrificada  á  la  sazón  de  estado;  como  triste  fué  el  destino  de 
aquel  Condestable-poeta  D.  Pedro  que  mozo  y  galán  vencido  de  la  desgra- 
cia que  pesaba  sobre  los  suyos,  abominado  de  propios  y  extraños,  acosado 
de  recuerdos  y  presentimientos  escribía  en  su  retiro  de  Granollers  talve^ 
com  a  previsáo  da  morte próxima,  o  poema  de  desespero  pessimista  3  em 
que  pasou  toda  a  amargura  da  sua  alma  dilacerada  pelas  desgragas  suc- 
cessivas.  (Oliveira  Martins,  Os  Filos  de  Don  Joáo  I.) 

Y  tristemente  acabó  agostada  en  flor  en  una  paz  melanconica,  seme- 
jante á  la  paz  del  sepulcro,  en  un  lúgubre  abandono,  más  consumida  que 
muerta,  aquella  pasión  generosa  nacida  al  calor  de  la  juventud,  amasada 
en  lágrimas,  mantenida  algunos  años  por  la  fiera  indomable  inclinación 
de  la  rapaza  entre  la  vocería  de  las  batallas  y  el  raro  sosiego  de  las  tre- 
guas y  gozada  en  la  oscuridad  á  hurto  de  las  gentes;  como  se  desfloran  y 
fenecen  las  ilusiones  engañosas  en  la  lucha  cuotidiana  de  la  vida  que  hace 
su  camino  corriendo  suave  ó  precipitándose  tumultuosa  según  nuestro 
temperamento,  realizando  el  ideal  que  viene  á  ser  en  último  término  la 
sustancia  constituyente  del  espíritu,  entrevista  apenas  á  través  de  la  reali- 
dad de  la  ingrata  existencia.  «E  se  a  historia  e  una  licao  de  physica  social 
no  dynamismo  dos  elementos  que  a  compoen,  e  tambem,  na  analyse  dos 
caracteres  z  dos  motivos  moraes  que  os  constituen  a  mais  completa  licao 
de  psvchologia  positiva.  Un  carácter  ben  estudado  vale  por  un  mundo  vis- 
to» (Oliveira  Martins). 


i  Este  retrato,  obra  de  un  hábil  iluminador,  uno  de  tantos  de  los  que  trabajaban  para  la 
Cámara,  conviene  en  los  rasgos  fisonómicos  con  las  condiciones  e  proporciones  que  atribuye 
Pulgtr  á  D.  Fernando:  solo  que  por  estar  hecho  en  colores  sobre  un  documento  que  lleva  la 
firma  del  Rey  se  ve  mejor  su  semblante  que  al  pronunciarse  con  la  gravedad  de  los  años  tomó 
aquel  aspecto  entre  socarrón  y  bondadoso  que  puede  observarse  en  el  retrato  pintado  por  Rin- 
cón, que  se  conserva  en  el  hospital  de  Buitrago. 

2    Los  celos  de  doña  Isabel,  ó  su  previsión  política  adelantándose  á  los  acontecimientos, 
arrebataron  del  regazo  de  doña  Aldonza  una  tras  otra  las  prendas  de  su  amor  para  sustraerlas 
de  su  influencia  y  hurtarlas  al  cariño  clandestino  de  su  padre.  Esta  misma  conducta  la  veremos 
repetida  en  distintas  ocasiones. 
•  3    El  poema  del  Desprecio  del  mundo. 


I  38  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

Un  escritor  insigne,  á  quién  abonaban  además  de  sus  letras  y  saber 
otras  circunstancias  suyas,  tuvo  el  propósito,  allá  en  los  últimos  momen- 
tos de  su  actividad  intelectual,  de  tocar  este  interesante  punto  de  los  amo- 
res de  D.  Fernando  de  Aragón  con  la  bella  minyona  tarreguesa  ';  la  muerte 
le  cortó  el  propósito  que  metemos  en  ejecución,  no  sin  mucho  trabajo  y 
largas  diligencias  lejos  de  los  centros  de  consulta  donde  pudiéramos  ayu- 
darnos. Las  crónicas  del  tiempo,  más  discretas  de  lo  que  quisiéramos, 
nada  dicen  sobre  la  materia,  y  ha  sido  menester  valemos  de  otros  instru- 
mentos, á  las  veces  contrarios  entre  sí,  ya  rebuscando  en  escolios  de  eru- 
ditos, ya  poniendo  á  tributo  minucias  de  papelistas,  que  alguno  hubo  de 
esta  calaña  que  por  no  tener  cosa  mayor  en  que  ocuparse  se  aplicó  á  con- 
signar hechos  triviales  de  poca  sustancia  y  miga  á  la  sazón  en  que  se  re- 
cogieron, pero  de  mucha  utilidad  á  la  hora  presente. 

Doña  Juana  de  Aragón  nació  en  Tárrega  hacia  el  año  1468,  y  dos  años 
después,  en  los  comienzos  del  70,  vino  al  mundo  su  hermano  D.  Alonso; 
dos  crianzas  de  una  misma  madre  2.  La  distinta  condición  y  sexo  de  los 
infantes  hizo  que  se  pusiese  diferente  cuidado  en  su  custodia  y  escuela; 
doña  Juana  se  crió  cerca  de  su  madre,  al  amor  de  sus  caricias;  pero  vigi- 
lada siempre  de  los  celos  de  la  Reina,  que  aguardaba  una  ocasión  favora- 
ble para  apoderarse  de  la  niñica  que,  apartada  del  mundo  en  las  agrestes 
soledades  de  Tárrega  y  Cerrera,  crecía  linda  como  un  capullo  entreabier- 
to, garrida  como  el  lirio  de  la  montaña  asomado  en  la  espesura  para  re- 
coger presuroso  bien  la  dulce  sonrisa  de  la  aurora,  ó  los  besos  del  rocío,  ó 
los  tibios  y  furtivos  rayos  del  sol  que  no  alcanza  á  colorear  sus  pétalos, 
crecía,  dijimos,  valida  de  su  debilidad,  á  la  vez  que  se  aleccionaba  de  las 
enseñanzas  de  los  viejos  trovadores  provenzales,  sus  argucias  y  gentilezas, 
se  afanaba  en  el  estudio  más  pesado  y  enojoso  de  la  escolástica,  allegaba 
conocimientos  con  el  saber  de  astronomía  y  penetraba  en  los  misteriosos 
arcanos  de  la  astrología;  entre  cancones  y  decires,  albadas  y  serventisios, 
formas  y  dibujos  de  la  espléndida  taracea  de  la  poética  medioeval,  enre- 
vesados organum  y  abultadas  sumas  3,  spheras,  laminas  y  astrolabios.  Al 

1  D.  Víctor  Balaguer.  Historia  de  España,  tratado  de  los  Reyes  Católicos. 

2  Nació  en  Cervera  según  Zurita.  Anales  de  Aragón.  Según  el  mismo  autor,  un  año  antes 
había  nacido  doña  Juana,  y  por  suerte  en  este  mismo  año  del  68  al  69  se  detuvo  muchos  días  ea 
Tárrega  D.  Fernando. 

3  En  esta  villa  se  conservó  mejor  que  en  ninguna  otra  de  la  comarca  y  aun  de  la  corona  de 
Aragón  la  tradición  escolar  de  los  sabidores  muslimes  y  judíos  que  en  los  siglos  medios  se 
habían  distinguido  én  el  cultivo  de  la  ciencia;  y  su  aljama  fué  una  de  las  más  laboriosas,  ricas 
y  consideradas  de  Cataluña.  En  Tárrega  vivió  el  famoso  Mosé  A%án,  autor  ó  traductor,  que 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  I  3(j 

contrario  de  D.  Alonso  que  arrancado  en  leche  de  los  brazos  de  su  madre 
para  entregarlo  á  los  de  la  Iglesia  se  le  consagró  á  Dios  cuando  aún  no 
había  cumplido  los  once  años  r,  cercenándole  por  este  modo  el  vuelo  por 
si  llegaba  el  caso  de  sentirse  con  aptitud  de  remontarse  á  lo  alto.  Y  de- 
jando los  sucesos  en  este  punto,  pasaremos  á  ocuparnos  un  instante  no 
más  ds  otras  distracciones  del  Católico  soberano. 

En  el  año  1476,  cuando  pasó  D.  Fernando  á  Vizcaya  2,  que  desde  el 
primer  día  se  había  señalado  en  su  obediencia,  viniendo  á  Bilbao  según 
práctica  obssrvada  entonces  para  repetir  el  juramento  sobre  los  Fueros 
del  Condado  y  proveer  en  lo  tocante  á  su  gobierno,  se  prendó  de  una 
señora  de  noble  nacimiento  llamada  doña  Toda  de  Larrea,  ó  del  Mer- 
cado 3  (de  ambas  maneras  se  la  nombra),  que  al  tiempo  justo  le  parió 
una  hija  que  hubo  nombre  de  Marta  <*. 

Julián  de  San  Pelayo. 


esto  no  está  bien  averiguado,  del  Poema  del  ajedrea  (mojadanne  melee),  en  los  siglos  xm  al  xit 
Si  fuese  el  autor  iccrro  r.csoircs  ^¡-pechamos)  hubo  de  ser  aquel  doctísimo  Rabbi  Mosseh  A^án 
dt  Za  ragua,  escritor  judino  del  siglo  xm.  Dice  asi  el  poema: 

«Et  si  quieres  saber  el  mi  nombre  abierto, 

Sepas  que  Alosé  Azan  me  llaman  por  cierto, 

Vescino  de  Tarrega,  un  pequeño  lugar, 

Et  c  e  muy  nobles  gentes  et  ornes  de  prestar; 

Et  es  noble  luga'-,  ordenado  et  apuesto, 

Et  poblado  de  mucho  orne  limpio  et  honesto.» 
(Amador  de  los  Ríos,  Historia  critica  de  la  Literatura.) 

1  Antes  de  los  siete  le  hicieron  gracia  de  la  mitra  de  Zaragoza  con  más  otros  beneficios  y 
prebendas.  Pero  no  se  ordenó  hasta  Noviembre  del  año  ifoi  en  los  Bernardos  de  Santa  Fe  de  su 
diócesis,  «y  al  mismo  tiempo  Maestro  Miguel  Figuerola,  Obispo  de  Pati.  A  lo  qual  vino  el  Obispo 
de  Calahorra  por  mandado  de  la  Reyna  deña  Isabel,  á  donde  se  hallaron  D.  Johan  de  Aragón. 
Obispo  de  Huesca  (bastardo  de  D.  Carlos,  Principe  de  Viana)  y  D.  Guillermo  de  Moneada,  Obispo 
de  Tarragon  i  y  Maestre  Johan  Crispo,  Obispo  ce  Arles  y  el  Obispo  de  Bona  y  otros  muchos  ca- 
balleros; hi/osc  en  amaneciendo  que  p ecos  se  hallaren  en  ello  y  se  cree  que  lo  del  Arzobi  po  fué 
fingido,  pero  lo  del  Obispo  de  Pati  fué  verdadero.»  (Diario  Turolense.)  Muchos  han  sospechado 
en  lo  del  fin¿,in  lento  de  la  censa^  ración  del  /  rzebispo,  pero  esta  sospecha  no  tiene  otro  funda- 
mento que  la  soltura  y  alguna  liviandad  del  Prel.  do,  que  no  dijo  otra  misa  que  la  de  su  ordena- 
ción. Con  todo  y  esto  ocupó  di{  ñámente  la  sece  y  mostró  devoción  por  su  iglesia. 

2  Era  práctica  de  Fuero  (ley  II,  tít.  I)  que  los  señores  de  Vizcaya,  cuando  entraban  por  vez 
primera  en  el  Condado  ó  tomaban  su  regimiento,  jurasen  en  distintos  lugares  la  guarda  y  man- 
tenimiento de  las  libertades, usos  y  franquezas  del  Señorío:  y  h  bían  de  jurar  en  Bilbao,  á  las 
puertas  de  la  villa  (en  achuri)  ante  el  regimiento  de  ella;  en  Larrabe^ua  (en  San  Emeterio  y 
San  Celedonio',  so  el  arl  ol  de  Cvernica  (ante  los  junteros  de  las  villas,  tierra  llana  y  encarta- 
ciones) y  en  Sania  Eufemia  de  Bermeo;  pero  esta  práctica  había  caído  en  desuso  en  tiempo  de 
los  Reyes  Católicos  que  redujeron  el  juramento  a  los  que  prestaron  en  Guernica  y  en  Bilbao;  j 
el  último  ta  mpeco  en  el  lu¿_ar  de  costumbre.  La  Reina  juró  en  el  portal  de  la  Tendería;  los 
demás  actos  f  úblices  á  que  concurrió  en  el  Señorío  fueron  ¿e  confirmación  de  privilegios. 

3  Miembro  esta  señora  de  una  de  1.  s  más  ilustres  casas  de  Vizcaya,  aunque  no  fué  natural 
del  Señorío  como  luego  se  verá,  se  la  llamó  por  Alcuña  del  Mercado,  porque  habitó  sobre  este 
sitio  en  el  portal  de  Carneceria,  donde  después  levantó  su  casa  Diego  de  Echevarri. 

4  Nació  en  los  primeros  de  Mayo  de  1477. 

/ 


I40  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

LAS  ESCULTURAS  DEL  CERRO  DE  LOS  SANTOS 

CUESTIÓN  DE  AUTENTICIDAD 


(continuación)  i 

Antigüedades  del  Cerro  de  los  Santos  en  término  de  Montealegre,  co- 
nocidas vulgarmente  bajo  la  denominación  de  antigüedades  de  Yecla,  por 
D.  Juan  de  Dios  de  la  Rada  y  Delgado.  Museo  Español  de  Antigüedades, 
tomo  VI  (1875),  pág.  249  y  seis  láminas  litográficas. — El  texto,  como  de- 
clara el  autor  al  principio,  es  reproducción  del  Discurso. 

Nuevas  esculturas  procedentes  del  Cerro  de  los  Santos  en  término  de 
Montealegre,  adquiridas  por  el  Museo  Arqueológico  Nacional;  noticia  por 
Don  Juan  de  Dios  de  la  Rada  y  Delgado.  Museo  Español  de  Antigüeda- 
des, tomo  VII  (1876),  pág.  595,  y  dos  láminas  dibujadas  y  litografiadas  por 
Millán. — Se  refiere  especialmente  á  las  dos  estatuas  más  grandes  y  toscas 
de  las  traídas  de  Yecla,  á  cuatro  pequeñas,  un  relieve  y  dos  fragmentos, 
más  otras  piezas  que  menciona  al  final,  formando  el  lote  adquirido  por  el 
Sr.  Savirón  en  el  viaje  de  1875. — Observa  en  todo  caracteres  egipcios  y 
señala  inscripciones  jeroglíficas  que  le  parecen  de  oscura  significación. 

Noticia  histórico-descriptiva  del  Museo  Arqueológico  Nacional,  pu- 
blicada siendo  Director  del  mismo  el  Excmo.  Señor  D.  Antonio  García 
Gutiérrez.  Madrid,  Fortanet,  1876;  8.°  mayor,  211  págs. — En  esta  memo- 
ria, escrita  en  su  mayor  parta  por  el  Sr.  Rada  y  publicada  para  enviarla 
á  la  Exposición  de  Filadelfia,  juntamente  con  algunos  vaciados  de  varios 
objetos,  entre  otros  de  estatuas  del  Cerro  de  los  Santos,  se  hace  mención 
de  éstas  en  la  página  62,  inmediatamente  después  de  ocuparse  de  los  obje- 
tos fenicios  y  antes  de  hacerlo  de  los  griegos,  indicando  que  dichas  esta- 
tuas ó  fragmentos  de  ellas  pertenecen  á  la  serie  de  productos  de  civiliza- 
ciones compenetradas. 

Trajes  y  armas  de  los  españoles  desde  los  tiempos  prehistóricos  hasta 
los  primeros  años  del  siglo  XIX,  por  D.  Francisco  Danvila  y  Collado, 
obra  ilustrada  por  D.  C.  Giner.  Tomo  I,  Madrid,  1877. — En  las  pági- 
nas 21  y  22  se  ocupa  áz  las  esculturas  del  Cerro,  persistiendo  en  su  crite- 
rio manifestado  en  1874  y  el  cual  es,  que  dejando  á  un  lado  lo  del  origen 
fenicio,  «debe  convenirse  en  que  los  restos  de  Montealegre  pertenecen  á 

I    Véase  tomo  VIII,  págs.  85  y  470. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  141 

varias  tribus  ó  pueblos  de  origen  ibérico  existentes  entre  la  venida  de  los 
fenicios  ó  de  los  cartagineses  y  la  dominación  romana».  Después  analiza 
los  trajes. 

La  lámina  correspondiente  representa  una  ceremonia  religiosa,  en  la 
que  intervienen  mujeres  mitradas  presentando  la  ofrenda  de  la  copa. 

indumentaria  española.  Documentos  para  su  estudio  desde  la  época 
visigoda  hasta  nuestros  dias,  dibujados  y  publicados  por  Don  Francisco 
Aznar.  Madrid,  1878 (obra  todavía  no  terminada).  Folio  mayor.  Lá- 
minas lit. — Las  láminas  LXX  y  LXXXII1  están  destinadas  á  publicar  la 
primera  tres  cabezas,  dos  de  ellas  mitradas,  y  la  segunda  dos  estatuas,  la 
grande  buena  y  otra  que  aparece  en  ademán  de  bendecir,  de  la  colec- 
ción del  museo,  ofreciéndolas  como  muestras  indumentarias  de  la  época 
visigoda  y  asignándoles  por  fecha  el  siglo  vn. 

Origens  y  fonts  de  la  nació  catalana,  por  D.  Salvador  Sampere  y 
Miquel,  1878.  Memoria  premiada  en  concurso  público:  publicada  prime- 
ramente en  la  revista  La  Rcnaixensa  y  luego  en  tirada  aparte. — Analiza 
tres  objetos.  El  obelisco  que  el  Sr.  Rada  consideró  puramente  ornamental 
y  que  el  Sr.  Sampere  cree  debió  ser  la  imagen  del  dios  principal  del  tem- 
plo, Adonis-Osiris  (Elioun),  habiendo  el  artista  representado  la  vida  en 
las  cuatro  caras  del  objeto.  También  se  ocupó  del  Fénix  y  el  Cinocéfalo. 
"En  otro  trabajo  insistió  más  adelante  sobre  el  mismo  asunto,  como 
veremos. 

Estudios  sobre  el  pueblo  bastitano,  por  el  P.  Carlos  Lasalde.  Sema- 
nario Murciano.  Año  II  (1879),  núms.  83,  87,  88,  89,  90,  94,  95,  98,  y 
año  III  (1880),  págs.  3,  18  y  41. — Suponiendo  de  origen  egipcio  á  los  pue- 
blos bastitanos,  propone  se  les  llame  hispano-egipcios.  Cree  que  el  haber 
asignado  tan  varios  orígenes  á  las  antigüedades  del  Cerro,  es  debido  á  que 
<tel  vil  interés...  presentó  para  hacerlos  valer  como  salidos  del  Cerro  de  los 
Santos  muchos  objetos  que  nada  tenían  que  ver  con  él.»  «De  los  objetos, 
continua,  que  el  Sr.  Amat  vendió  en  tres  ó  cuatro  ocasiones  al  Museo  Ar- 
queológico Nacional,  la  menor  parte,  y  seguramente  los  más  deteriorados, 
fueron  hallados  por  él  en  sus  escavaciones;  los  restantes  debió  adquirirlos 
por  compra  en  Montealegre  donde  algunas  perdonas  se  habían  dedicado  á 
buscar  esa  clase  de  objetos  en  el  Cerro  de  los  Santos  y  otros  puntos;  y  el 
mismo  señor  Amat  hizo  algunas  excursiones  á  diverses  puntos,  dz  donde 
trajo  algunos  objetos,  que  verdaderos  ó  falsos,  pasaron  por  hermanos  de 
los  que  eran  tenidos  en  estima.» 


142  REVISTA  DE    ARCHIVOS 

Confirman  á  sus  ojos  el  origen  egipcio,  el  arte  y  las  inscripciones.  Halla 
tales  semejanzas  entre  las  antigüedades  del  Cerro  y  las  egipcias  que  cree 
«que  puestas  unas  al  lado  de  otras  sería  muy  difícil  distinguirlas». — Esta- 
blece cuatro  grupos:  Divinidades,  Sacerdotes,  Reyes  y  otros  personajes. 

En  Molina  de  Murcia  dice  haberse  hallado  varios  objetos,  entre  ellos 
algunos  bronces,  que  recuerdan  los  del  Cerro  de  los  Santos. 

Escribe  todo  esto  bajo  el  epígrafe  Monografía  de  una  inscripción  bas- 
tttana  (núms.  87  y  88),  á  cuyo  estudio  se  concreta  después  (en  los  núme- 
ros 94,  g5  y  96).  El  monumento  en  que  se  halla  la  inscripción  es  un  molde 
de  piedra  caliza,  en  cuyo  centro  aparece  la  figura  de  un  escarabajo.  Los 
demás  artículos  están  dedicados  á  la  cuestión  general  y  debatida  de  la  an- 
tigua población  de  España  y  en  particular  de  la  Bastitania. 

El  cuadrante  solar  de  Yecla  y  los  relojes  de  sol  de  la  antigüedad; 
por  el  Excmo.  Sr.  D.  Eduardo  Saavedra.  Museo  Español  de  Antigüeda- 
des, tomo  X  (1880).  Pág.  209,  con  dos  láminas,  una  reproduciendo  el 
ejemplar  de  Yecla. — Esta  interesante  memoria,  en  la  cual  luce  el  autor  su 
pericia  de  matemático,  juntamente  con  su  erudición  de  arqueólogo,  ofrece 
desde  luego  para  nuestro  fin  la  novedad  de  ser  aquél  el  único  de  cuantos 
se  ocuparon  primeramente  de  las  antigüedades  del  Cerro  de  los  Santos 
que  se  hayan  revelado  contra  el  dictado  de  falso  en  el  caso  concreto  de 
que  se  ocupa.  Por  eso  después  de  la  parte  general  de  su  trabajo,  al  venir 
á  ocuparse  [especialmente  del  dicho  cuadrante,  después  de  recordar  y 
reproducir  la  carta  suya  sobre  el  mismo  asunto,  dirigida  al  Sr.  Rada  y 
por  éste  publicada  en  su  Discurso,  hace  notar  que  en  Alemania  se  hizo 
grande  oposición  á  las  conclusiones  del  Sr.  Rada,  especialmente  en  loque 
se  refería  á  las  inscripciones.  «El  anatema  dice,  alcanzó  al  reloj  de  sol,  y 
no  obstante  lo  fácil  que  hubiera  sido  comprobar  la  exactitud  ó  la  falsedad 
de  mi  explicación,  ni  se  puso  siquiera  la  atención  necesaria  en  el  contexto 
de  mi  carta...»  Lamenta,  que  «un  hombre  del  saber  y  la  sagacidad  del 
justamente  afamado  Hübner»,  le  hubiese  impugnado  su  creencia  de  que 
dicho  objeto  fuese  un  cuadrante  ó  reloj  de  sol.  «En  vista  de  esto,  continua, 
me  decidí  á  demostrar  matemáticamente  que  no  estaba  soñando,  cuando 
escribí  la  carta»...  Hace  en  efecto  el  examen  y  concluye:  «¿En  qué  pueblo 
ni  aun  ciudad  de  España1  ó  Alemania  hay  forjador  de  antigüedades  que 
sepa  acomodar  tan  exactamente  las  declinaciones  de  un  cuadrante,  que 
hasta  ahora  pocos  conocían  y  nadie  entendía,  á  los  azimutes  exactos  del 
sol  en  determinadas  horas  temporales  de  ciertos  días  del  año  y  conforme  á 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  I43 

la  latitud  del  lugar? Concedo  que  la  lectura  de  las  inscripciones  no 

satisfaga  á  todos;  no  estaré  yo  distante  de  tenerla  en  cuarentena,  pero  es 
preciso  limitarse  á  confesar  que  no  se  entiende  ni  se  abarca  su  sistema,  y 
abstenerse  de  la  arrogancia  de  calificar  de  espúreo  lo  que  es  sencillamente 
indescifrable  por  lo  nuevo.» 

De  la  inscripción  que  el  cuadrante  ostenta  en  su  cuerpo  inferior,  nada* 
dice. 

Contribución  al  estudio  de  la  religión  de  los  Iberos,  por  D.  Salvador 
Sampere  y  Miquel.  Revista  de  Ciencias  históricas.  Barcelona.  I  (1880), 
págs.  1  á  45. — Trata  especialmente  del  punto  á  que  ya  se  refirió  en  su 
memoria  sobre  los  Origens  y  fonts  de  la  nació  catalana,  y  es  de  los  ele- 
mentos que  le  prestan  las  Antigüedades  del  Cerro  de  los  Santos  para  es- 
tudiar la  religión  del  país  ibero,  la  cual  cree  producto  de  la  fusión  ó  colo- 
nización fenicia.  Trata  del  obelisco  que  relaciona  con  el  betilo  de  las 
creencias  fenicias;  del  Hipocampo,  el  Fénix,  el  Cinocéfalo,  viendo  en  estos 
objetos  que  reproduce  (menos  el  Fénix)  claros  testimonios  del  culto  de 
Osiris;  también  explica  y  reproduce  un  vaso  del  cerro  con  relieve,  en  el 
cual  cree  ver  un  Cabiro-Pateco.' 

El  Sr.  Sampere  y  Miquel  volvió  á  ocuparse  de  las  esculturas  del  Cerro 
en  otro  trabajo  de  que  en  su  lugar  hablaremos. 

Las  antigüedades  de  Yecla,  por  el  P.  Carlos  Lasalde.  La  Ciencia 
Cristiana,  vol.  XVI  (Madrid,  1880),  págs.  465  y  567  y  vol.  XVII  (i88i)4 
pág.  166. — Estos  artículos  son  del  mayor  interés  para  nuestro  objeto.  Juz- 
gúese por  los  siguientes  párrafos  con  que  comienza  y  plantea  su  trabajo  el 
autor  que  por  haber  vivido  el  asunto,  por  la  veracidad  que  le  presta 
su  ministerio  y  por  la  sinceridad  de  su  lenguaje,  es  muy  digno  de  esti- 
mación. Dice  así:  «El  rumor  que  se  levantó  hace  ocho  años  con  motivo  del 
descubrimiento  hecho  por  D.  Vicente  Juan  y  Amat  entre  los  términos  de 
Yecla  y  Montealegre,  fué  perdiéndose  poco  á  poco  hasta  casi  quedar  des- 
vanecido. Era,  sin  embargo,  de  tal  naturaleza  el  descubrimiento,  que  á  la 
menor  chispa  había  de  tomar  luego  cuerpo.  Así  ha  sucedido,  en  efecto,  y 
algún  artículo  que  ha  visto  la  luz  en  los  meses  pasados,  ha  producido  tal 
excitación  en  los  ánimos  de  los  anticuarios  españoles,  que  son  muchos  los 
que  andan  recogiendo  datos  para  echar  á  volar  sus  opiniones.  Yo,  que  co- 
nozco regularmente  este  asunto  por  haber  intervenido  desde  el  principio 
hasta  el  fin,  tanto  en  las  excavaciones  como  en  las  compras  hechas  por  el 
Museo  Arqueológico  Nacional,  y  sé  menudamente  la  historia,  tanto  públi- 


144  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

ca  como  secreta  de  estas  antigüedades;  y  he  visto  además  muchas  veces  el 
terreno  donde  han  sido  descubiertas,  quiero  publicar  las  más,  valgan  por 
lo  que  valgan.  Dos  cosas  me  propongo:  aclarar  todo  cuanto  me  sea  dable 
el  asunto,  y  deshacer  algunas  equivocaciones  en  que  han  incurrido  algunos 
de  los  que  sobre  él  han  escrito  de  memoria.» 

«No  me  extraña  el  que  á  muchas  personas  les  sea  duro  el  creer  la  auten- 
ticidad de  este  descubrimiento.  Son  tantos  y  tan  raros  los  objetos  en  él  en- 
contrados, revelan  una  historia  tan  ignorada  de  nosotros,  y  tienen  tan  di- 
fícil explicación,  dada  la  idea  que  de  nuestros  pasados  tiempos  tenemos, 
que  á  cualquiera  se  le  han  de  presentar  dificultades  para  creer  que  en  ellos 
no  ha  intervenido  una  mano  falsificadora.  Yo  no  puedo  menos  de  creerlas 
auténticas,  porque  delante  de  mi  vista  se  han  descubierto;  porque  por  mí 
mismo  he  desenterrado  algunas;  porque  poseo  objetos  tan  raros  como  los 
del  Cerro  de  los  Santos,  extraídos  en  otros  puntos  de  esta  comarca  por 
personas  que  merecen  entero  crédito.  Si  esto  no  es  bastante  para  conven- 
cer á  los  incrédulos,  deben  saber  que  en  Molina  de  Murcia,  Lorca  y  otros 
pueblos  de  la  provincia,  se  han  descubierto  en  diferentes  ocasiones,  obje- 
tos marcados  con  el  mismo  carácter  que  los  del  Cerro  de  los  Santos.» 

Más  adalante  añade:  «Han  contribuido  también  al  desprestigio  el  que 
con  los  objetos  del  Cerro  de  los  Santos  se  mezclan  algunos  de  origen  muy 
dudoso,  y  otros  que  á  todas  luces  son  apócrifos.  No  se  crea,  sin  embargo, 
que  éstos  son  en  gran  cantidad.  Por  último,  las  interpretaciones  que  se 
han  dado  de  algunos  objetos  de  varias  inscripciofies  son  tan  descabella- 
das, que  es  necesario,  ó  no  creer  al  escritor  ó  al  objeto.» 

Después  hace  de  este  modo  historia  del  descubrimiento:  «En  el  otoño 
de  1872  el  Sr.  D.  Vicente  Juan  y  Amat  se  ocupaba  en  Yecla  en  componer 
relojes,  recoger  monedas  antiguas  y  comprar  objetos  viejos.  Viendo  en  él 
esta  ocupación  D.  José  Martínez  Yuste,  notario  de  Yecla  y  natural  de 
Montealegre,  le  indicó  que  en  el  sitio  llamado  Cerro  y  Hoya  de  los  San- 
tos, se  habían  sacado  en  varias  ocasiones  muchas  estatuas  de  piedra  y  él  se 
resolvió  á  escavar  en  aquel  sitio.  Por  conducto  del  mismo  Sr.  Martínez 
Yuste,  obtuvo  autorización  del  administrador  del  marqués  de  Valparaíso 
para  hacer  escavaciones.  Hízolas,  en  efecto,  y  descubrió  una  multitud  de 
estatuas,  recogiendo  también  las  que  rodaban  por  la  superficie  de  la  tie- 
rra. En  los  primeros  días  de  Noviembre  trajo  á  Yecla  y  me  enseñó  unas 
cuantas  cabezas,  y  entusiasmado  al  oirme  decir  que  parecían  egipcias, 


BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS  145 

hubo  de  ponderar  su  hallazgo  de  tal  manera,  que  el  administrador  del 
marqués  le  retiró  la  autorización.  Entonces  lué  cuando  por  primera  vez, 
y  á  ruegos  de  dicho  administrador  D.  Juan  Antonio  Soriano,  visité  el  Ce- 
rro de  los  Santos.  El  relojero  apenas  había  arañado  la  tierra  en  un  pe- 
queño espacio,  y  sin  embargo,  había  sacado  dos  ó  tres  carros  de  estatuas  y 
pedazos.  Los  objetos  de  cerámica  que  se  veían  rotos  por  todas  partes,  y  los 
pedazos  de  hierro  y  cobre  eran  innumerables.  Aquel  día  empezaron  nue- 
vas escavaciones  que  dirigían  los  hijos  del  Sr.  D.  Juan  Antonio  Soriano. 
Durante  ellas  aparecieron  preciosas  estatuas,  figuritas  de  toros  de  bronce, 
caballos  y  hombres,  y  algunos  vasos  de  barro  enteros.  Después  de  estas 
escavaciones,  D.  Paulino  Sabirón  y  Esteban  hizo  otras  por  orden  del  Go- 
bierno, revolviendo  la  tierra  antes  escavada  y  sacando  nuevos  objetos  de 
ella.  Al  terminar  las  segundas  escavaciones  escribieron  los  Padres  Esco- 
lapios su  Memoria,  y  en  ella  dan  cuenta  de  los  objetos  encontrados. 

»Aquí  debo  consignar  que  los  objetos  de  piedra  vendidos  al  Museo  Ar- 
queológico por  D.  Vicente  Juan  y  Amat  no  fueron  todos  sacados  por  él 
en  sus  escavaciones.  Hubo  algunos  de  ellos,  el  menor  número,  pero  los 
más  preciosos,  que  fueron  adquiridos  por  él  después  de  sus  escavaciones. 
El  punto  donde  los  adquirió  fué  Montealegre;  el  punto  de  donde  habían 
salido  el  Cerro  de  los  Sa?itos.  Quién  los  sacó  y  cómo  llegaron  á  sus  manos 
es  lo  que  yo  no  puedo  decir.  Algún  objeto  de  piedra  estoy  casi  seguro, 
que  si  ha  salido  del  Cerro  de  los  Santos,  debió  ser  hace  muchos  siglos, 
pues  modernamente  ha  salido  de  otra  parte.  El  Sr.  Juan  y  Amat,  engolo- 
sinado con  lo  que  le  habían  producido  sus  ventas  al  Museo,  hizo  escava- 
ciones en  muchos  puntos  de  la  comarca,  y  de  ellas  y  de  compras,  adquirió 
varios  objetos.  De  los  de  cerámica  sólo  cuatro  ó  seis  proceden  del  Cerro  de 
los  Santos;  los  demás  presumo  que  sean  falsos  y  adquiridos  en  Barcelona.» 

Contradice  la  opinión  de  Fernández  Guerra  de  que  hubiera  población 
en  el  monte  Arabi,  por  ser  éste  de  difícil  acceso;  insiste  en  su  opinión  de 
un  origen  egipcio,  y  afirma  que  «todas  las  estatuas  que  como  procedentes 
del  Cerro  de  los  Santos  existen  en  el  Museo  Arqueológico  Nacional,  son  de 
una  autenticidad  indiscutible»,  debiéndose  en  cambio  considerar  falsas  las 
piezas  cerámicas.  Considera  dudosa  la  procedencia  del  cuadrante  solar, 
del  cual  dice:  «casi  me  atrevo  á  asegurar  que  no  ha  salido  del  Cerro  de  los 
Santos)-) . 

En  el  último  artículo  se  ocupa  de  las  esculturas  en  cuyo  origen  egipcio 
insiste,  creyendo  encontrar  rastros  del  culto  de  Isis,  y  aduciendo  como 

3.*  ¿POCA.— TOMO  IX.  IO 


I46  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

prueba  el  no  encontrarse  citado  el  Cerro  por  ningún  autor  latino.  En- 
cuentra que  las  mitras  con  que  cubren  su  cabeza  algunos  sacrificadores  y 
la  costumbre  de  que  dan  cuenta  otras  estatuas  de  cubrirse  la  cabeza  con  el 
manto,  son  reminiscencias  egipcias... 

Sobre  este  punto  impugnamos  entonces  las  afirmaciones  del  P.  Lasalde, 
dando  cuenta  de  su  artículo  en  el  Boletín  de  la  Institución  Libre  de  En- 
señanza, tomo  VI  (1882),  pág.  2i5,  é  indicando  que  en  tales  esculturas, 
más  que  el  carácter  egipcio,  resaltaba  el  griego  arcaico  y  antiguo  asiático. 

Datos  epigráficos  y  numismáticos  de  España,  por  D.  Bernardino  Mar- 
tín Mínguez,  Valladolid,  i883;  un  vol.  en  8.° — En  este  libro  se  hallan  re- 
copiladas unas  cartas  del  autor  al  P.  Carlos  Lasalde  y  otras  de  éste  en 
contestación,  publicadas  las  primeras  en  el  periódico  de  Valladolid  La  Li- 
bertad, núms.  146  y  i52,  por  Octubre  de  1881  y  i5  de  Marzo  de  1882  y 
las  segundas  en  El  Ajicora  de  Castilla,  periódico  vallisoletano  también, 
por  igual  tiempo,  bajo  el  título  Los  anticuarios  españoles  y  las  antigüe- 
dades hispano-egipcias. — La  discusión  mantenida  en  estas  cartas  tiene  por 
tema  el  aspecto  epigráfico  y  filológico  de  los  monumentos  de  Montealegre, 
refutando  ambos  las  interpretaciones  dadas  por  el  Sr.  Radaé  inclinándose 
el  Sr.  Mínguez  á  ver  preponderancia  griega  en  los  elementos  constitutivos 
de  los  epígrafes,  y  el  P.  Lasalde  manifestándose  una  vez  más  partidario 
decidido  de  los  orígenes  egipcios.  Alude  á  otro  trabajo  suyo  también  epi- 
gráfico inserto  en  el  Semanario  Murciano  y  al  pensamiento  que  tenía  de 
publicar  «todo  un  tratadito  de  epigrafía  hispano-egipcia».  Ninguno  de  los 
polemistas  trata  de  la  cuestión  artística  ni  de  la  cuestión  de  autenticidad, 
que  son  las  dos  que  nos  interesan. 

La  Bastitania  según  los  monumentos  que  de  ella  restan,  por  el  P.  Car- 
los Lasalde.  La  Ciencia  cristiana,  XXII,  págs.  371  y  476;  XXIII,  179  y  275 
(Madrid,  1882). — En  estos  artículos  sólo  se  trata  de  la  antigua  población 
de  España. 

La  Bastitania.  Estudio  sobre  los  antiguos  pueblos  bastitanos,  básta- 
los, turdetanos,  túrdulos  y  contéstanos,  por  el  P.  Carlos  Lasalde.  La 
Ciencia  Cristiana,  segunda  serie,  tomo  I,  págs.  333,  398,  464  y  526;  II, 
297.  Madrid,  i883. — Denomina  á  esos  pueblos  hispano-egipcios,  y  supone 
que  los  más  importantes  fueron  los  bastitanos.  Estudia  sus  monumentos 
sepulcrales,  restos  diversos,  inscripciones,  entre  ellas  las  que  supone  jero- 
glíficas, del  Cerro.  Respecto  de  las  esculturas,  de  las  que  se  ocupa  en  el 
tomo  XVII,  y  cuya  clasificación  le  parece  muy  clara,  cita  la  Arqueología 


BIBLIOTECAS  Y    MLSEOS  147 

Cristiana  del  Sr.  Vinader,  el  cual,  siguiendo  á  A.  de  los  Ríos,  las  cree 
cristianas. 

Catálogo  del  Museo  Arqueológico  Nacional.  Sección  primera,  tomo  I, 
páginas  290  á  304.  Madrid,  1882. — Aparece  mencionado  el  grupo  de  escul- 
turas del  Cerro  al  final  de  las  series  escultóricas  de  la  antigüedad,  obede- 
ciendo esto  á  la  instalación  que  entonces  tenían  aquéllas  en  el  local  del 
Museo.  Las  descripciones  están  fielmente  sacadas  de  las  doctrinas  del 
Sr.  Rada,  que  dirigió  la  publicación  de  este  libro.  Acompaña  una  lámina 
«n  la  que  se  reproducen  por  la  fotografía  algunas  esculturas. 

Cerro  de  los  Santos,  artículo  del  Diccionario  Enciclopédico  Hispano- 
Americano,  tomo  IV,  pág.  1234.  Barcelona,  Montaner  y  Simón,  1888. — 
Aparece  sin  firma,  como  todos  los  artículos  de  esa  publicación,  pero  su 
autor,  según  queda  declarado  más  arriba,  fué  el  mismo  que  traza  las  pre- 
sentes líneas.  Abrazan  aquéllas  la  designación  geográfica,  noticia  sucinta 
de  las  escavaciones  y  parte  principal  de  la  bibliografía  de  las  antigüedades; 
mención  de  los  tres  estilos  admitidos  por  Rada  en  las  esculturas:  el  pri- 
mero egipcio,  «aunque  las  reminiscencias  egipcias  están  en  el  simbolismo, 
bastante  desvirtuado  por  cierto,  más  que  en  el  arte;  el  segundo,  más  do- 
minante arcaico,  que  «participa  de  los  car  cteres  del  arte  chipriota»,  y  el 
tercero  romano.  Prestando  más  atención  al  segundo  estilo  que  á  los  de- 
más, indiqué  que  se  ofrecía  «como  una  degeneración  de  las  artes  orienta- 
les y  arcaicas»,  y  á  continuación  toqué  por  primera  vez  la  cuestión  de  au- 
tenticidad en  las  breves  líneas  que  copiadas  quedan  al  comienzo  de  este 
trabajo. 

Murcia  y  Albacete,  por  Don  Rodrigo  Amador  de  los  Ríos.  Volumen 
de  la  obra  España.  Sus  monumentos  y  artes.  Su  naturaleza  é  historia. 
Barc  bna,  Cortezo,  1889. — Al  final  del  capítulo  XVIII  y  de  la  obra 
(págs.  762  á  771)  se  ocupa  del  Cerro  de  los  Santos  y  de  sus  antigüedades, 
respecto  de  las  cuales  afirma  «como  punto  de  partida»,  que  no  todas  las 
esculturas  «corresponden  á  un  mismo  arte,  y  por  consiguiente  á  una  mis- 
ma época»;  que  «media  visiblemente  larga  distancia  entre  unas  y  otras  es- 
culturas», y  «que  no  todas  ellas  son  auténticas,  sino  fruto  de  falsificación 
intencional  y  reciente,  guiada  por  el  lucro».  Respecto  de  las  esculturas 
después  de  hacerse  cargo  de  las  opiniones  de  los  Sres.  Lasalde  y  Rada,  es- 
cribe que  «podrán  ser  referibles»  algunas  representaciones  á  los  tiempos  en 

que  se  manifestara  «la  cultura  helénica  influida  por  la  egipcia pero  lo 

que  no  es  dable  negar,  lo  que  no  es  lícito  desconocer  es  que  el  hemerosco- 


I48  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

pió  elotano  levantado  sobre  el  Arabí,  fué  durante  la  dominación  visigoda 
un  Martyrium,  y  que  todas  aquellas  estatuas,  semejantes  á  la  que  repro- 
duce el  grabado  (de  la  estatua  grande)  y  se  conseryan  en  las  colecciones  del 
Museo  Arqueológico  Nacional,  pertenecen  á  la  época  visigoda». 

Trata  el  autor  en  suma  de  armonizar  la  opinión  de  su  padre,  D.  José 
Amador,  de  quien  cita  varios  trozos,  con  la  emitida  posteriormente.  Y  es 
de  notar  que  también  se  ocupa  de  la  esfinge  de  Balazote,  la  cual  publica 
por  primera  vez,  porque  se  hallaba  á  la  sazón  en  el  Palacio  de  la  Diputa- 
ción provincial  de  Albacete,  señalando  desde  luego  el  ((parentesco»  de  este 
monumento  con  aquéllos  y  la  sospecha  de  que  pueda  datar  de  los  remotos 
dias  en  que  los  caldeos  señoreaban  la  comarca. 

Artículos  por  D.  Antonio  J.  González  en  la  Enseñanza  Católica,  pe- 
riódico de  Murcia,  1890. — La  circunstancia  de  haber  estado  el  autor  de  cura 
en  Montealegre  y  haber  sido  por  consiguiente  testigo  presencial  de  descu- 
brimientos y  exploraciones,  da  á  sus  artículos  importancia,  como  lo  indica 
M.  Engel  en  el  trabajo  que  á  su  tiempo  citaremos.  Rebate  la  opinión  del 
Sr.  Fernández  Guerra  de  que  la  población  de  Ello  existiera  en  el  monte 
Arabí,  puesto  que  en  él  no  se  habían  hallado  ni  restos  ni  aljibes  que  hu- 
bieran sido  indispensables.  Añade  que  en  todos  los  linderos  de  las  hereda- 
des del  llano  de  la  Consolación  se  hallaban  empleados  como  materiales 
fragmentos  de  estatuas,  sobre  todo  de  caballos  y  de  toros,  de  los  cuales 
halló  varios  en  excavaciones  que  hizo  en  un  hondo  bancal  por  bajo  del 
santuario  hoy  existente  en  el  llano.  Algunos  de  esos  objetos  regaló  al  Mu- 
seo provincial  de  Murcia. 

(Continuará.)  JOSÉ    RAMÓN  MÉLIDA. 

LA  CAUSA  DE  FR.  LUIS  DE  LEÓN 

ANTE  LA  CRÍTICA  Y  LOS  NUEVOS  DOCUMENTOS  HISTÓRICOS 


I 

ERRORES  ACERCA  DE  LAS  CAUSAS  QUE  LA  MOTIVARON 

No  pocos  son  los  escritores  que  se  han  ocupado  en  la-causa  de  Fr.  Luis 
de  León,  ya  de  pasada,  ya  detenidamente.  Cuantos  en  historias  y  litera- 
turas modernas  hubieron  de  consagrar  algunas  líneas  al  egregio  cantor  de 
la  Vida  del  campo,  no  pudieron  resistirse  á  dar  un  fallo  sobre  el  proceso 
que  se  le  formó  y  sobre  los  personajes  que  por  diferentes  motivos  intervi- 


BIBLIOTECAS   Y    MUSEOS  149 

nieron  en  aquella  tragedia.  El  examen  de  tantos  dictámenes,  contradicto- 
rios entre  sí,  da  lugar  á  un  proceso  mucho  más  largo  que  el  formado  al 
célebre  agustino,  en  el  que  el  escritor  imparcial  vese  precisado  á  poner  el 
veto  á  casi  todos,  como  lo  puso  el  Santo  Tribunal  á  la  traducción  de  los 
Cánticos,  y  con  mucha  mayor  razón. 

Es  indispensable  que,  dejándonos  de  hipótesis  y  sujetivismos  engañosos, 
interroguemos  á  los  documentos  la  verdad  de  las  cosas,  que  ellos  son  el 
rasero  inexorable  de  la  crítica  que  tasa  las  reputaciones  con  medidas  equi- 
tativas. 

Fr.  Luis  de  León  fué  encarcelado  por  la  Inquisición  en  1572  y  puesto 
en  libertad  en  1576.  La  primera  pregunta  que  se  viene  á  los  labios  es  la 
siguiente:  ¿por  qué  le  procesó  la  Inquisición?  Responden  los  Sres.  Barco 
y  Girón:  «Porque  podrían  contarse  los  hombres  grandes  de  aquel  siglo  por 
los  que  padecieron  bajo  el  poder  de  aquel  severo  tribunal»  '.  Pequeños  de- 
bían ser  para  los  adicionadores  de  Dorado,  Victoria,  Soto,  Cano,  Covarru- 
bias,  Lainez,  Toledo,  Valencia  y  tantos  miles  de  españoles  ilustres  con 
quienes  no  se  metió  el  Santo  Oficio  sino  para  pedirles  consejos. 

Cualquiera  que  sea  la  opinión  que  se  forme  sobre  la  conveniencia  de 
dicho  tribunal,  en  lo  que  puede  haber  divergencias,  todos  deben  confesar, 
porque  es  evidentísimo,  que  la  casi  totalidad  de  los  prohombres  de  aquel 
afortunado  siglo,  ó  formaron  parte  de  la  Inquisición  ó  la  favorecieron,  so- 
bre lo  cual  ha  escrito  con  tanta  competencia  Menéndez  y  Pelayo,  que 
huelga  añadir  una  coma. 

Fray  Luis  de  León  mismo  se  gloriaba  de  haber  sido  entre  sus  colegas 
de  Salamanca,  el  que  con  más  celo  despachaba  los  negocios  del  Santo  Ofi- 
cio, «ítem,  habla  él  en  tercera  persona,  si  saben  que  el  dicho  maestro  fray 
Luis  de  León  en  todas  las  cosas  que  el  Consejo  General  de  la  Inquisición 
cometió  á  la  facultad  de  teulugía  de  aquella  universidad,  sirvió  con  más 
diligencia  y  cuidado  y  voluntad  y  continuación  que  ninguno  de  los  otros 
maestros»  2. 

Y  si  se  objeta  que  no  es  lo  mismo  servir  con  diligencia  á  'un  tribunal 
legítimamente  establecido,  que  denunciar  á  personas  del  crédito  moral  de 

1  Historia  de  Salamanca,  por  D.  Bernardo  Dorado,  aumentada,  corregida  y  continuada  hasta, 
nuestros  días  por  D.  Manuel  Barco  López  y  D.  Ramón  Girón.  Salamanca,  1863,  pág.  169.  Dorado 
la  había  dado  á  luz  en  1763  y  en  1776.  Los  adicionadores  la  corrompieron  escandalosamente; 
cuando  no  propalan  falsedades,  como  que  el  Brócense  murió  en  la  cárcel,  lo  atribuyen  todo  i 
fines  bastardos. 

2  Interrogatorio  para  el  maestro  Sancho  presentado  en  10  de  Junio  de  1573.  Doc.  inéd.  de  Sal-» 
vá  y  Baranda. 


I  5o  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

Fray  Luis  de  León,  e'ste  nos  contestará  con  su  delación  á  Arias  Montano, 
que  los  tiempos  obligaban  á  recelarse  no  pocas  veces  de  los  amigos.  «Es 
verdad,  escribe  contestando  á  uno  de  los  testigos  del  proceso,  que  más  de 
dos  años  después  que  pasé  esto  que  he  dicho  con  el  Zúñiga,  me  cargó  á  mí 
también  un  poco  de  melancolía,  y  viendo  los  herejes  que  se  hab'an  descu- 
bierto y  se  descubrían  de  cada  día  en  España,  y  que  parecía  no  haber  cosa 
segura,  aunque  yo  juzgaba  bien  del  dicho  Montano  y  creía  que  me  había 
dicho  verdad  en  lo  del  libro,  no  quise  dejallo  en  mi  crédito  sólo  sino  dar 
noticia  á  Vs.  Mds.  para  que  si  les  pareciese  ser  necesario  hacer  otra  dili- 
gencia alguna,  la  hiciesen.  Y  ansí  unas  vacaciones  por  el  mes  de  Setiem- 
bre, creo  que  fué  el  año  62  ó  63,  habiendo  de  ir  á  Granada  á  ver  á  mi  ma- 
dre que  estaba  recién  viuda,  vine  por  este  lugar  y  hablé  una  tarde  en  su 
casa  con  el  Sr.  Inquisidor  Riego,  que  residía  aquí  entonces,  y  le  di  cuenta 
del  libro  y  de  las  cualidades  del,  y  de  quien  me  lo  haba  mostrado  y  de  lo 
que  á  mí  me  pareció  acerca  del  con  todo  lo  que  acerca  dello  me  acordaba 
entonces»  '.  Dado  este  paso,  algunos  meses  después,  no  de  haberlo  dado, 
sino  de  haber  hecho  la  anterior  declaración,  vino  á  arrepentirse  de  ella  y 
á  oponerle  una  especie  de  retractación  tardía.  «I  es  verdad,  consignaba  en 
25  de  Enero  de  1574,  por  el  juramento  que  tengo  hecho  que  después  acá 
que  denuncié  del,  muchas  veces  he  pensado  que  aquello  que  en  él  me  hizo 
escrúpulo,  yo  no  lo  debí  de  entender  bien:  lo  uno  porque  yo  sabía  poco 
entonces,  porque  acababa  de  ser  oyente,  lo  otro  porque  se  me  leyó  de  co- 
rrido y  en  lengua  que  yo  no  entendía  bien,  y  nunca  le  tuve  en  mi  poder, 
ni  le  vi  ni  oí  sino  aquella  vez,  ni  á  él  ni  á  traslado  suyo,  y  ansí  pudo  ser 
que  en  ello  no  hubiese  el  daño  que  yo  sospeché»  2.  No  obstante  esto  y  no 
ser  el  libro  obra  de  Montano,  escribe  el  12  de  Septiembre  de  ibyb:  «Y  de- 
más desto,  el  haber  yo  denunciado  del  tantos  años  ha,  y  el  haber  vuestras 
mercedes  preso  al  dicho  Montano  y  inquirido  diligentísimamente  sobre 
este  negocio  y  no  haber  hallado  otra  cosa  más  de  lo  que  yo  dije  desde  el 
año  de  sesenta  hace  mi  inocencia  más  clara  que  la  luz  del  mediodía»  3. 
Conste,  pues,  que  ni  la  Inquisición  hizo  lo  que  se  le  atribuye,  ni  los  que 
pasan  por  sus  víctimas  dejaban  de  ser  activos  colaboradores  en  sus  encau- 
zamientos.  Además  de  que  la  Inquisición,  como  todos  los  tribunales  de 
este  mundo,  estaba  obligada  á  obrar  según  lo  alegado  y  probado,  á  confor- 
mar los  procedimientos  de  su  legislación  á  las  declaraciones  de  los  testigos. 

1     Documentos  inéditos,  tomo  X,  pág.  378.-2  Ibid.  25o. 
%    Documentos  inéditos,  tomo  XI,  pág.  192. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  l5l 

La  pregunta,  por  tanto,  de  por  qué  le  procesó  la  Inquisición,  se  reduce 
á  esta  otra:  ¿Por  qué  le  comprometieron  los  testigos? 

a)  aSabía  más  hebreo  del  que  permitía  aquella  edad»,  resuelve  candida- 
mente entusiasmado  el  P.  Herrera,  cronista  de  San  Agustín  ».  Más  sabía 
Arias  Montano,  contestaré,  y  no  por  ello  le  denunció  Fr.  Luis;  no  sabía 
menos  Héctor  Pincio,  á  quien  el  agustino  consiguió  arrojar  de  Salamanca. 
Copiemos  sus  palabras  de  la  causa  y  los  libros  de  Claustros,  preciosísimas 
memorias  inéditas  de  los  archivos  salmantinos:  «Siendo  Rector  D.  Juan  de 
Almeida  pretendió  (Héctor  Pincio)  que  la  universidad  le  diese  un  partido 
porque  leyese  Biblia  y  Fr.  Luis  de  León  se  lo  contradijo,  y  otros  por  su 
respeto  así  en  el  claustro  como  en  la  corte;  y  así  no  se  le  dio»  2.  Quienes 
lo  pretendieron  fueron  los  estudiantes,  primero  en  una  solicitud  al  Claus- 
tro, en  la  que  hacen  el  más  cumplido  elogio  de  sus  libros,  auditorio,  lec- 
ciones de  Sagrada  Escritura  y  gran  conocimiento  de  lenguas,  necesarias 
para  la  inteligencia  della,  y  en  todas  las  demás  artes  liberales  y  letras 
humanas,  y  después  fracasado  este  primer  intento,  en  una  reclamación  al 
rey  atribuyendo  la  negativa  i  particulares  intereses  3. 

Por  lo  que  hace  á  la  ilustración  hebraica  de  los  maestros  salmantinos, 
no  hay  más  que  fijarse  en  la  forma  en  que  se  verificaban  los  exámenes  y 
las  oposiciones  á  la  cátedra  de  hebreo  para  apreciarla,  y  tener  en  cuenta 
que  en  la  corrección  de  la  Biblia  hebrea  de  Vatablo  se  repartieron  los  li- 
bros entre  les  maestros.  No  sin  razón  contestaba  el  Claustro  al  rey  con 
motivo  de  la  cátedra  pedida  para  el  escriturario  portugués:  «Hay  en  la 
universidad  hijos  muy  doctos  y  eminentes  ansí  en  la  teología  escolástica 
como  en  la  positiva  y  en  lenguas  latina,  griega  y  hebrea,  que  son  necesa- 
rias para  la  interpretación  y  declaración  de  la  Sagrada  Escriptura»  4. 

i    Historia  del  Convento  de  San  Agustín  de  Salamanca. 

2  Interrogatorio  de  24  de  Julio  de  1572,  Doc.  inéd.,  tomo  XI,  pág.  262. 

3  Véase  el  Libro  de  Claustros  de  1567  á  i568,  Claustro  de  Diputados  de  17  de  Mayo  y  Claus- 
tro pleno  de  i  de  Julio  en  este  ú. timo  reunido  para  conteUar  el  mandamiento  real  que  pedia 
información  extensa  de  lo  ocurrido.  Fr.  Luis  dio  el  voto  por  escrito:  «No  mande  ni  consienta  el 
Rector,  pide  con  energía,  que  se  haga  alguna  otra  particular  información,  porque  es  manifiesto 
y  notorio  que  el  padre  (Héctor  Pincio  era  un  fraile  Jerónimo  portugués)  y  los  que  tratan  deste 
su  negocio  han  andado  con  grande  diligencia  ahora  y  antes  de  ahora  negociando  por  diferentes 
maneras  con  las  personas  del  Claustro  pa  que  den  este  partido  al  dicho  padre  y  no  le  contradi- 
gan, ofreciendo  por  ello  promesas  y  haciendo  amenazas».  Nombróse  una  comisión  que  red.  cuse 
la  respuesta  á  Su  Magestad,  compuesta  por  León  de  Castro,  Fray  Luis  de  León  y  Gaspar  Grajal. 
La  respuesta  se  encuentra  en  el  folio  141-42,  y  es  muy  desfavorable  á  la  solicitud  de  los  estudian- 
tes. El  Claustro,  vista  li  contestación,  declaró  que  estaba  «bien  ordenada»,  con  lo  cual,  y  con 
haber  perdido  una  oposición  con  Gaspar  Grajal,  dicho  se  está  que  Pincio  tuvo  que  ausentarse 
de  Salamanc  1.  Publicó  comentarios  á  Isaías,  Ezequiel,  Daniel  y  algunos  otros  más,  muy  estima- 
dos en  otro  tiempo. 

4  El  mismo  libro  de  Claustros,  fol.  142. 


I  52  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

Tampoco  se  debe  perder  de  vista  para  comprender  el  estado  de  cultura  de 
entonces  y  la  candidez  del  cronista  que  los  teólogos  de  Alcalá,  recusados 
por  el  de  Salamanca  *,  no  fueron  nunca  en  zaga  á  los  de  esta  Academia  en 
conocimientos  lingüísticos.  ¿Qué  más?  Castro,  Medina  y  Zúñiga,  declara- 
dos por  el  poeta  sus  particulares  y  más  funestos  enemigos  2,  eran  doctos 
en  la  lengua  santa  y  muy  adictos  á  su  estudio,  como  es  notorio  al  que  se 
haya  tomado  la  molestia  de  consultar  sus  obras. 

b)  Ticknor  atribuye  el  encausamiento  de  Fr.  Luis  de  León  á  envidia 
de  sus  enemigos,  sobre  todo  de  los  dominicos  «con  quienes,  asegura,  es  no- 
torio tuvo  de  continuo  acaloradas  discusiones  en  las  conferencias  celebra- 
das en  las  aulas  de  la  universidad,  rivales  iodos  á  quienes  había  vencido 
en  concursos  públicos  para  la  provisión  de  los  cargos  que  obtuvo,  y  que, 
por  consiguiente,  no  podían  perdonarle  sus  triunfos»  3. 

Ni  una  sola  discusión  acalorada  se  lee  habida  con  los  dominicos  por 
Fr.  Luis  4,  ni  un  concurso  público  fuera  del  de  Medina,  que  éste  ganó  por 
votos  de  estudiantes  y  aquél  por  una  Real  orden,  ni  esto  era  motivo  aten- 
dible, ya  que  los  dominicos  tuvieron  discusiones  y  oposiciones  con  otros 
muchos  á  quienes  en  nada  molestaron  por  otra  parte.  Con  Fr.  Luis  no  tu- 
vieron oposiciones  antes  del  proceso,  y  sólo  una  después,  por  lo  cual  sin 
duda  tío  testificó  ninguno  contra  él  en  el  segundo  proceso.  Lo  de  Medina 
no  fué  propiamente  oposición,  como  después  veremos. 

Con  Báñez  aseguró  en  cierta  ocasión  Fr.  Luis  que  había  mediado  uno 
de  esos  certámenes:  una  oposición  á  la  sustitución  de  vísperas  ganada  por 
el  agustino  5.  He  estudiado  este  punto  con  la  posible  diligencia  y  nada 
hallé  en  oposiciones  ni  libros  de  Claustros  que  recuerde  tal  cosa  ó  haga  á 
ella  la  menor  alusión.  En  pago  los  argumentos  en  contra  son  invencibles: 
i.°  Fr.  Luis  de  León,  que  tantas  veces  repite  los  motivos  de  queja  ó  de 
sospecha  contra  los  dominicos,  sólo  una  vez  menciona  éste.  2.0  En  otra 

I  «Y  agora  de  nuevo  tacho  por  lo  mismo  á  los  teólogos  de  la  universidad  de  Alcalá,  porque 
como  es  notorio  están  encontrados  con  los  teólogos  de  Salamanca  por  muchas  causas  antiguas  y 
recientes».  Doc.  inéd.,  tomo  X,  pág.  559.  ¡Por  tan  leves  motivos  temía  Fr.  Luis  que  vendiesen  su 
conciencia  aquellos  maestros! 

i  «De  todos  los  testigos  de  cuyas  deposiciones  me  ha  sido  hecho  cargo,  sólo  tres  son  los  que 
pudieron  hacer  sospecha  contra  mí».  Ibid.,  tomo  XI,  pág.  191. 

3  Literatura  española,  por  M.  G.  Ticknor,  traducida  por.  D.  Pascual  Gayangos,  segunda  épo- 
ca, cap. IX. 

4  Discusiones  se  conocen  algunas  y  otra  cosa  fuera  milagro,  concurriendo  todos  á  las  con- 
certaciones  y  actos  escolásticos,  pero  acaloradas  en  el  sentido  de  que  riñese  con  ellos,  como  con 
Castro,  por  ejemplo,  no  se  tiene  noticia  de  ninguna. 

5  El  P.  Blanco  escribe:  «Comienza  por  ganar  con  mucho  exceso  una  sustitución  de  vísperas, 
enfrente  nada  menos  que  de  Domingo  Bíñez,  el  futuro  campeón  de  la  escuela  tomista  en  las 
empeñadas  controversias  de  Auxiliis».  Pone  esta  oposición  del  año  60  al  61. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  I  53 

parte  al  parecer  lo  contradice,  porque  pone  entre  las  razones  de  enemistad 
de  dominicos  y  agustinos  ala  cátedra  que  les  hemos  llevado»,  la  cual  cá- 
tedra ya  se  sabe  que  es  la  de  propiedad  de  vísperas,  ganada  por  Guevara 
á  Gallo,  á  la  que  hace  cien  veces  referencia  el  preso,  suponiendo  que  por 
ru  influjo  obtuvo  el  triunfo  su  hermano  de  hábito  el  P.  Juan  de  Guevara. 
De  llevar  él  alguna  hubiera  dicho  las  cátedras  y  se  hubiera  referido  á  ella 
cuando  á  la  otra.  3.°  No  consta  por  ninguna  parte  ni  la  oposición  ni  la  re- 
gencia de  dicha  cátedra.  4.0  Tampoco  se  le  puede  asignar  año,  ni  menos 
del  60  en  que  se  graduó,  al  61  en  que  llevó  la  cátedra  de  Santo  Tomás.  La 
cátedra  de  Santo  Tomás  era  cátedra  menor,  catredilla,  muy  inferior  á 
la  sustitución  de  Vísperas.  La  misma  de  Durando,  que  regentaba  al  ingre- 
sar en  la  cárcel  era  inferior  á  la  sustitución  de  vísperas,  y  no  es  creíble 
que  Fr.  Luis  ni  nadie  dejase  la  mayor  para  oponerse  á  la  menor.  5.°  Desde 
el  año  1 56o  en  que  se  graduó  el  poeta  hasta  el  año  1572  en  que  le  prendie- 
ron, no  hubo  sustitución  de  vísperas  de  teología  porque  fueron  catedráti- 
cos propietarios  Peña  y  Guevara,  no  jubilados.  De  Sagrada  Escritura  sí  la 
hubo  dos  veces,  pero  ambas  la  llevó  Grajal  una  á  Fray  Luis  y  otra  á  Héc- 
tor Pincio  *.  6.°  Báñez  no  se  graduó  por  la  universidad  hasta  mucho 
después  de  hallarse  Fr.  Luis  en  la  cárcel  2.  Si  á  Medina,  que  había  llevado 
por  votos  la  auxiliaría  de  prima,  se  la  quitó  Fr.  Luis  consiguiendo  una 
Real  orden  en  contra,  atento  que  carecía  de  grados  académicos,  ¿cómo 
se  iba  á  permitir  á  Báñez  sin  ellos  oponerse  á  una  sustitución?  Sólo  atre- 
pellando los  estatutos  se  hubiera  hecho  y  sólo  atropellando  el  buen  sen- 
tido se  puede  hoy  afirmar.  7.0  Ninguno  de  los  testigos  pedidos  por  Fr.  Luis 
para  declarar  este  punto,  lo  afirmó  ni  cierta  ni  dudosamente.  Los  histo- 
riadores de  la  Orden  aseguran,  por  el  contrario,  que  estando  de  prior  en 
Toro,  viendo  que  Medina  había  llevado  la  cátedra  de  Durando,  quisieron 


1  La  cátedra  era  del  limo.  Sr.  D.  Gregorio  Gallo,  y  hubo  que  proveerla  de  sustituto  al  ser 
elegido  Obispo,  que  para  la  Academia  se  consideraba  quasi  jubilado.  Gregorio  Gallo,  hermano 
de  Juan,  no  fué  dominico  como  éste,  aunque  otra  cosa  haya  asegurado  Dorado  en  la  Historia  de 
Salamanca,  y  Trapiello  en  la  Historia  de  la  Orden  de  Santo  Domingo.  Ambos  fueron  burgale- 
ses,  teólogos  en  Trento,  aunque  en  distintas  convocatorias,  y  catedráticos  en  Salamanca  en  di- 
ferentes tiempos.  Del  dominico  voy  recogiendo  preciosas  noticias  que,  Dios  mediante,  publicaré 
cuando  las  complete. 

2  En  el  Libro  de  Claustros  de  1577,  el  27  de  Junio,  Claustro  de  Diputados,  se  lee:  «Entró  en  él 
elM.  R.  P.  Fr.  Domingo  Báñez,  religioso  de  la  orden  de  Santo  Domingo,  presentado  ya  para 
maestro  en  theología,  y  dijo  que  pedia  y  suplicaba  a  la  dicha  universidad  se  le  diesen  prestados 
sobre  prendas  cuatrocientos  ducados  pa  se  graduar  de  maestro  en  esta  universidad,  los  du- 
eientos  pa  el  grado  de  maestro  y  los  otros  pa  el  de  licenciado  attento  que  antes  que  se  hiciese 
licenciado  los  había  pedido  para  el  dicho  efecto  los  ducientos  al  Rector  y  le  había  dicho  que  por 
entonces  no  los  había» 


I  54  REVISTA   DE   ARCHIVOS 

asociarle  para  que  se  opusiese  a  otras  que  vacasen  '.  Ya  se  sabe  que  Medina 
llevó  la  de  Durando  preso  ya  Fr.  Luis.  ¿Qué  interpretación  podremos 
dar  á  la  equivocación  de  éste?  No  es  fácil  decirlo.  Entiendo  que  se  equivo- 
có ó  se  explicó  muy  mal  aquí,  como  en  lo  de  la  firma  de  Vatablo  afirma 
el  P.  Blanco,  aunque  es  tan  difícil  de  explicar  como  esto,  sin  tener  tantos 
inconvenientes  afirmarlo.  Estas  dos  no  son  las  únicas  equivocaciones  in- 
explicables del,  á  veces,  desmemoriado  vate. 

Me  he  extendido  en  esto  por  dejar  en  claro  la  verdad,  no  por  combatir 
á  Ticknor.  Cierto  es  que  Báñez  no  declaró  nada  contra  Fr.  Luis,  como  la 
causa  enseña  y  reconoce  el  P.  Blanco.  El  P.  Basilio  Ponce,  sobrino  de 
Fr.  Luis  de  León,  asegura,  por  el  contrario,  que  le  favoreció  en  la  cues- 
tión magna  de  la  vulgata,  contrarrestando  el  efecto  de  los  dominicos  que 
le  combatieron,  desestimando  sus  favores,  presentándose  fausto  y  salvador, 
como  cumple  á  un  doctísimo  y  óptimo  varón  2.  No  vale  presentar  en  líneas 
generales  oposiciones  que  no  existieron;  examinemos  las  afirmaciones  par- 
ticulares. 


i  «De  Prior  del  convento  de  Toro  le  mandó  el  Provincial  que  viniese  á  oponerse  á  la  cátedra 
de  Durando  y  llevóla  con  mucha  honra».  Historia  manuscrita  del  Convento  de  San  Esteban,  li- 
bro 2.°,  cap.  23.  El  P.  Paulino,  que  estudió  con  diligencia  li  vida  de  Báñez,  escribe:  «Siendo 
Prior  en  Toro  vacó  en  esta  Universidad  la  cátedra  llamada  de  Durando:  el  Provincial  le  mandó 
venirse  á  las  oposiciones  porque  era  grande  su  deseo  de  verle  enseñando  juntamente  con  el 
Maestro  Medina,  su  condiscípulo».  En  los  Libros  de  Claustros  no  aparece  hasta  el  i.°  de  Mayo 
de  1577,  poco  antes  de  g  aduarse. 

2  Es  curioso  el  pasaje,  y  aunque  se  resienta  de  cierto  amargor,  natural  en  un  sobrino  que 
defendía  á  un  tío  como  Fr.  Luis  de  León,  es  digno  de  copiarse,  como  casi  todo  lo  que  salió  de 
la  pluma  de  Basilio  Ponce:  «Nam  habet  illam  (Eccl...  vulgatam)  non  magis  in  chartis  exaratam 
quam  in  suo  pectori  inclusam  et  descriptam  his  litteris  quae  aut  adulteran  aut  aboleri  non 
possunt,  ut  veré  et  prudentissime  scripsit  Ma¿ister  Dominicus  Bañe¿  magnus  decus  dominica- 
nae  familiae,  vir  non  solum  doctus  sed  et  propter  animi  candorem  sanitatemque  judicii  (medí- 
tenlo los  que  hayan  leído  á  Frins)  ómnibus  ejusdem  familiae  theologis  anteferendus.  Nam  quod 
talis  esset  plus  apud  eum  valuit  vera  ratio  quam  quorundam  suorum  prejudicata  opinio.  Non 
enim  aut  suae  doctrinac  praestantia  dignum  judicauit  e-;se,  rem  difticilem  inexplicatam  relin- 
quere:  aut  gravitati  et  constantiae  congruensin  quaestione  invidiosa  suam  sententiam  nolle 
proferre:  aut  candpri  et  ingenuitati  conveniens  quid  sentiret  non  palam  dicere:  aut  omnino  vir- 
luti  aptum  plus  apud  ipsum  cujusquam  gratiam  quam  veritatem  valere.  Itaque  non  veritus  in- 
vidiam  eorum  quos  hac  in  re  aut  judicii  pravitas,  aut  malevolentia  animi,  aut  pertinatia  et 
obstinado  in  semel  suscepta  sententia  transversos  rapit,  veritati  prope  opressac,  et  propter  in- 
doctorum  et  malevolorum  calumnias  se  efferre  non  audenti,  faustus  et  salutaris  adfuit,  eique 
quomodo  virum  dectissimum  atque  optimum  decebat  constanter  patrocinatus  est.  Macte  virtu- 
tis  vir  sic  ¡tur  ad  astra.  Atque  ut  hoc  loco  litteris  prodam  quod  tacite  mecum  reputanti  domi- 
nicanae  familiae  rationes  mihique  saepe  venit  in  mentem.  Multum  certe  atque  adeo  plurimum 
et  publice  omnes  et  singuli  privatim  ei  familiae  debemus  quae  ut  aliquando  aliquibus  merendi 
causam  attulerit,  tamen  semper  alit  atque  ex  se  educit  viros,  alios  qui  excellenti  doctrina  atque 
rirtute  praediti  quod  alii  exulcerarunt  s  nent  ipsi,  malisque  ita  medeantur  cunctorum,  ut  non 
sit  major  ex  vulnere  per  ipsos  acepto  dolor,  quam  ex  salute  per  eosdem  recuperata  lactitia.  Va- 
riar, disp.  ex  utroque  thcol.  par  i.'1,  Quacrt.  4.a  espositiva».  Esto,  aunque  duro,  no  llega  ni  coa 
mucho  á  la  generalidad  que  en  ello  establecieron  otros  escritores  no  sobrinos  de  Fr.  Luis,  y 
por  lo  pronto,  deja  á  Báñez  en  airosísima  situación. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  I  55 

c)  Concretando  esto  de  las  cátedras  asegura  con  el  mayor  aplomo  Re- 
villa en  su  Literatura  General  '  que  les  había  ganado  la  cátedra  de  Sagra- 
da Escritura.  Por  fortuna  la  cátedra  de  Sagrada  Escritura  la  llevó  Fr.  Luis 
después  del  proceso.  Antes  se  opuso  á  la  sustitución  de  Biblia,  que,  según 
queda  referido,  ganó  Grajal,  su  compañero  de  prisión. 

d)  El  Sr.  Escandón,  tan  sensato  generalmente  hablando,  teniendo  da- 
tos para  resolver,  se  echa  aquí  sin  ellos  á  adivinar.  Y,  como  regularmente 
acontece  á  los  adivinos  sin  misión  sobrenatural,  se  equivoca  de  medio  en 
medio.  «Todavía,  son  sus  palabras,  no  había  pasado  un  año  de  su  grado 
(i56i),  cuando  vacó  la  cátedra  de  Santo  Tomás.  No  fué  escaso  el  número 
de  los  aspirantes  á  ella,  ocupando  el  lugar  principal  entre  los  opos'tores 
los  dominicos  de  San  Esteban»  2.  Es  casi  seguro  que  los  dominicos  se  incli- 
naran por  uno  de  sus  adversarios,  según  se  desprende  de  las  declaraciones 
de  un  testigo  y  de  la  dureza  de  lenguaje  que  usó  Fr.  Luis  para  con  ellos; 
pero  es  más  cierto  aún,  completamente  cierto,  que  ninguno  de  los  oposi- 
tores fué  dominico  y  que  los  dominicos  no  hacían  oposición  todavía  á  cá- 
tedras menores  como  era  aquélla  3. 

En  otro  lugar  escribí  no  ha  mucho:  «tengo  á  la  vista  el  proceso  de  la 
cátedra,  y  ninguno  de  los  seis  opositores  fué  dominico.  El  último,  que  lle- 
gó á  trece  votos  tan  sólo,  es  el  divino  comentarista  Francisco  de  Ribera, 
bachiller  todavía.  La  cátedra  esta  de  Santo  Tomás  era  insignificante  y 
temporal,  porque  á  Santo  Tomás  se  le  explicaba  también  en  las  de  prima 
y  vísperas.  Se  le  dio  posesión  «por  tiempo  y  espacio  de  cuatro  años,  con- 
forme á  los  estatutos  desta  universidad  por  imposición  de  birrete  que  yo  el 
dicho  rector  puse  en  la  cabeza  del  dicho  M.  Fr.  Luis»  4. 

Por  aquí  podrá  comprender  el  lector  cuan  al  aire  se  ha  hablado  y  cuan 
necesario  es  echar  el  ancla  de  la  crítica  documentada  en  este  mar  de  con- 
fusiones y  de  historias  forjadas.  Dejando  la  palabra  á  los  papeles  de  la 
Causa,  á  los  folios  de  los  Libros  de  Claustro,  á  las  Obras  de  Fr.  Luis  y  á 

i    Sección  24. 

2  Fr.  Luis  de  León.  Ensayo  histórico,  por  D.  Alejandro  Arando  y  Escandón,  cap  III. 

3  Hablando  el  P.  Alonso  Fernández  en  la  historia  del  convento  de  San  Esteban  de  Salaman- 
ca de  la  oposición  de  Medina  á  la  cátedra  de  Duran  Jo  en  1573,  escribe:  «Fué  la  primera  vez  que 
esta  orden  se  opuso  á  cátedra  menor,  porque  asta  entonces  solamente  se  avia  á  las  de  propie- 
dad y  a  las  de  sustitución  de  propiedad».  Historia  inédita  del  convento  de  San  Esteban  de  Sala- 
manca, libro  2.0,  cap.  21.  Existen  tres  ejemplares  de  este  interesante  manuscrito:  uno  en  la  Bi- 
blioteca de  la  Universidad,  otro  en  el  convento  de  San  Esteban  y  otro  en  poder  del  P.  Justo 
Cuervo. 

4  Revista  Ibero-Americana  de  Ciencias  Eclesiásticas,  Enero  de  1003  (tomo  V,  núm.  i.°)  El  ar- 
ticulo de  donde  tomo  este  párrafo  salió  adelantado  en  mi  Biografía  de  Medina  por  equivoca- 
ción de  los  impresores  ó  de  quienes  fuese,  que  dejaron  para  después  cuartillas  anteriores. 


I  56  REVISTA    DE    ARCHIVOS 

las  de  sus  acusadores,  estudiaremos  serenamente  la  responsabilidad  que  le 
cupo  á  él  y  á  ellos,  á  la  Inquisición  y  al  patrono.  También  trataremos  ex- 
tensamente de  sus  relaciones  con  el  maestro  Medina,  porque  nadie  las  ha 
estudiado  y  porque  sirven  para  aclarar  un  punto  notabilísimo  en  la  histo- 
ria exegética  de  los  teólogos  españoles.  Es  deplorable  que  extranjeros  tan 
eminentes  como  Cornelli  (que  fué  quien  mejor  lo  estudió),  y  nacionales  tan 
eminentes  como  Caminero  presenten  ciertos  cargos  y  hagan  ciertas  afir- 
maciones por  falta  de  un  estudio  de  sucesos  y  de  doctrinas  que  no  vieron 
más  que  en  referencias  engañosas  donde  todo  se  baraja  y  confunde. 

De  Grajal  y  Martínez,  procesados  con  Fr.  Luis  diremos  algo,  á  la  vez 
que  de  éste,  tomado  de  las  causas  originales  de  la  Biblioteca  Nacional.  Qui- 
zás después  hagamos  un  examen  más  detenido  de  esos  procesos,  sobre  todo 
de  el  de  Martínez  que,  por  ser  de  tal  sabio,  merece  cap'tulo  aparte  y  es 
fácil  salga  impreso  en  la  Revista  de  Archivos,  según  me  indicó  uno  de 
sus  más  doctos  colaboradores.  El  de  Grajal  está  en  gran  parte  publicado 
con  el  de  Fr.  Luis,  y  carece  de  la  importancia  que  los  otros,  ya  porque  no 
tiene  tanta  el  autor,  ya  porque  son  más  claros  los  motivos  de  procesa- 
miento, ya  porque  falleció  antes  de  que  el  proceso  se  terminase. 

Lo  que  principalmente  nos  proponemos  es  aclarar  este  capítulo  de  la 
historia  de  la  Inquisición  y  de  la  vida  del  príncipe  de  nuestros  líricos, 
rehabilitar  la  buena  memoria  de  ciertos  varones  egregios,  y  aclarar  el  pen- 
samiento de  los  teólogos  españoles  del  siglo  xvi  sobre  exégesis  bíblica,  al 
presentar  sus  acusaciones  contra  Fr.  Luis,  las  ideas  de  éste,  las  del  patrono 
y  calificadores,  y,  por  fin,  las  del  maestro  Medina. 

Ocioso  me  parece  añadir  que  buscando  ante  todo  el  acierto,  y  conven- 
cido de  lo  grave  de  las  dificultades,  estoy  dispuesto  á  rectificar  cualquier 
juicio  que  se  me  indique  como  inexacto. 

Fr.  Luis  G.  Alonso  Getino,  o.  p. 


BIBLIOTECAS   Y   MUSEOS  I  5/ 

APUNTES 

PARA  EL  ESTUDIO  DE  LAS  INSTITUCIONES  JURÍDICAS  DE  LA  IGLESIA  DE   ESPAÑA 
DESDE   EL    SIGLO   VIII   AL    XI 


I 

Comienza  este  período  histórico  con  un  acontecimiento  que  en  breví- 
simo tiempo  mudó  radicalmente  la  faz  de  nuestra  patria.  Porque  en  el 
constante  fenecer  de  imperios,  instituciones  y  civilizaciones  que  presenta 
la  Historia,  como  recuerdo  perenne  de  la  instabilidad  de  las  cosas  humanas, 
pocas  caídas  hay  tan  rápidas  y  tan  inesperadas  como  la  ruina  total  del  im- 
perio visigótico  español.  Poco  hacía  que  Wamba,  rey  á  la  fuerza,  había 
ahogado  con  sangre  los  potentes  esfuerzos  de  formidable  insurrección  que 
amenazaba  derribarle  del  trono:  todavía  resonaban  en  las  basílicas  tole- 
danas los  vigorosos  y  elocuentísimos  acentos  de  los  Isidoros  é  Ildefonsos, 
lumbreras  esplendentes  y  gloriosa  encarnación  de  la  cultura  de  aquel  pue- 
blo; perduraba  en  la  memoria  de  los  vivientes  la  erudición  de  un  Tajón  y 
la  sabiduría  de  un  Massona;  apenas  se  habían  extinguido  los  ecos  solemnes 
de  las  asambleas  toledanas,  gloria  inmarcesible  de  su  e'poca;  brillaban  to- 
davía los  destellos  de  una  cultura  extraordinaria,  y  parecían  inconmovi- 
bles los  cimientos  de  aquella  monarquía,  cuando  un  puñado  de  aventure- 
ros, guiados  por  la  codicia  y  lanzados  por  la  traición  sobre  el  Imperio 
godo  derrocaron  en  pocos  días  aquel  poder  en  apariencia  tan  formidable  y 
dispersaron  la  más  brillante  civilización  de  la  época.  No  es  exagerado  afir- 
mar, plagiando  una  célebre  frase  del  gran  Padre  de  la  Iglesia,  San  Jeró- 
nimo, que  España  en  el  siglo  vm  anocheció  visigoda  y  amaneció  mu- 
sulmana. 

El  período  que  da  principio  con  este  hecho  extraordinario  ofrece  un 
hermoso  espectáculo  y  deja  en  la  mente  del  historiador  impresiones  imbo- 
rrables. De  un  lado,  un  pueblo  sometido  á  la  dura  ley  del  vencido,  con 
una  apariencia  de  libertad  que  hace  más  odiosa  la  tiranía;  conviviendo 
con  el  vencedor;  fiel  depositario  de  una  religión  y  de  una  cultura  del  todo 
opuestas  al  ambiente  que  forzosamente  había  de  respirar;  y  que,  no  obs- 
tante esto  y  no  pocas  contrariedades  surgidas  en  su  propio  seno,  deja  en  la 


I  58  REVISTA  DE    ARCHIVOS 

historia  el  glorioso  recuerdo  de  una  Iglesia  con  sus  Concilios  y  sus  Padres, 
sus  mártires  y  sus  apologistas,  y  también,  por  desgracia,  sus  heresiarcas  y 
prevaricadores.  Tal  fué  la  Iglesia  mozárabe  '.  De  otro,  los  exiguos  restos 
del  gran  naufragio  nacional  refugiados  en  las  asperezas  de  los  montes, 
constituyen  núcleos  de  resistencia  contra  los  invasores  del  suelo  patrio,  de 
cuyo  desenvolvimiento  y  unión,  andando  los  siglos,  surgirá  potente  la 
gran  patria  española.  En  medio  del  fragor  de  los  combates,  y  no  obstante 
la  incertidumbre  de  una  vida  erizada  de  peligros  constantes,  se  restaura 
la  Iglesia  gótica;  se  pueblan  los  lugares  solitarios  de  monasterios,  asilos 
de  las  ciencias  y  las  letras;  se  erigen  catedrales;  se  celebran  asambleas 
conciliares,  dignas  continuadoras  de  las  tradiciones  visigodas;  la  disciplina 
se  cumple  y  la  Iglesia  vive  normalmente.  Y  cuando  Europa  entera  estaba 
sumida  en  la  barbarie — tempi  barbari  ritornati,  la  barbarie  secunda,  lla- 
mó Vico  á  esta  época, — y  aun  la  misma  Iglesia  de  Cristo  sufría  los  efectos 
de  turbaciones  tan  grandes,  florecían  en  Andalucía,  bajo  los  arabas,  aque- 
llos Padres  dignos  sucesores  de  los  Leandros  y  los  Julianes,  y  escribían 
Alvaro  Cordobés,  Cipriano  y  Samson;  en  la  Marca  Hispánica  recibía  lec- 
ciones Gerberto,  más  tarde  Pontífice  con  el  nombre  de  Silvestre  II,  asom- 
bro de  sus  contemporáneos, queteníanle  por  hechicero  por  ser  entendido  en 
las  ciencias  físicas  y  matemáticas  que  aprendiera  en  Cataluña  del  famoso 
Atton,  obispo  de  Vich;  en  los  reinos  asturiano  y  leonés  sobresalen  aque- 
llos monasterios  y  abadías  famosísimos  de  Albeida  y  San  Millán,  Samos  y 
Sahagún;  San  Eulogio  de  Córdoba  nos  deja  testimonio  ocular  de  la  cultura 
de  los  monges  pamploneses;  y,  finalmente,  lo  que  todavía  es  más  admira- 
ble, en  una  época  en  que  corrían  por  Europa,  gozando  de  gran  autoridad 
como  auténticas  y  verdaderas,  decretales  fingidas  é  inventadas,  rige  la 
Iglesia  de  España,  lo  mismo  bajo  el  poder  de  emires  y  califas  musulma- 
nes, que  bajo  el  cetro  de  los  reyes  asturianos,  de  la  misma  manera  en  la 
monarquía  sobrarbense  que  en  la  Marca  Hispánica,  feudo  de  los  empera- 
dores francos,  un  solo  código,  legado  glorioso  de  la  época  anterior,  fruto 
de  aquellos  concilios  de  Toledo — que  con  sólo  esta  obra  por  resultado  se- 
rían ya  una  gloria  de  la  Iglesia  y  de  España, — libre  de  toda  apócrifa  in- 
terpolación, conservando  purísima  la  doctrina  de  la  Iglesia,  y  que  es,  por 

i  La  voz  mozárabe  la  derivan  los  latinistas  de  mixtus  y  arabs,  de  donde  salía  mixti  árabes; 
y  los  orientalistas  del  participio  mostarab,  y  de  ahí  mostarabe,  arabizado.  Amador  de  los  Ríos, 
Historia  critica  de  la  literatura  española,  Madrid,  1862,  tomo  II,  pág.  17,  nota  3. 

'"  * 

Algún  orientalista  supone  que  se  deriva  de  mu^arba  \  xV^Lx'  árabe  de  Muza. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  1  5q 

unánime  opinión  de  los  doctos,  reputado  como  uno  de  los  monumentos 
más  insignes  de  nuestra  cultura  nacional. 

Determinan  el  fin  de  este  período,  tan  glorioso  para  la  Iglesia  de  Espa- 
ña, la  expulsión  y  el  destierro  al  África  por  los  almorávides  de  los  últimos 
restos  de  los  mozárabes,  la  abolición  de  la  llamada  liturgia  mozárabe  y  su 
sustitución  por  la  romana  y  la  introducción  en  España  del  Decreto  de 
Graciano  que  hizo  caer  en  el  olvido  la  colección  canónica  española,  some- 
tiéndose nuestra  Iglesia  al  derecho  común. 

Los  remotos  tiempos  que  comprende  esta  época,  la  falta  de  fuentes  his- 
tóricas directas  en  no  pocos  puntos,  la  escasez  de  libros  que  traten  de  estas 
cosas  son  causas  de  las  dificultades  con  que  se  tropieza  al  emprender  un 
trabajo  de  esta  naturaleza.  Por  consiguiente,  el  resultado  de  nuestros  es- 
fuerzos será,  no  el  cuadro  completo  de  las  instituciones  eclesiásticas  españo- 
las en  este  período,  ni  siquiera  un  simple  boceto,  sino  unos  cuantos  apuntes 
sobre  algunos  de  los  más  interesantes  puntos  de  la  disciplina  española,  y 
aun  así,  llenos  de  lagunas  y  deficiencias, que  la  índole  misma  de  los  estudios 
históricos,  en  las  condiciones  en  que  forzosamente  hay  que  emprenderlos 
en  España  por  la  generalidad,  no  consienten  otra  cosa  por  la  falta  de 
aquellos  conocimientos  auxiliares  necesarios  en  investigaciones  de  este 
linaje. 

II 

Relaciones  de  la  Iglesia  de  España. 
(Siglos  yiii-xi.) 

Relaciones  de  la  Iglesia  y  el  Estado. — La  Iglesia  y  el  Estado  musulmán.— La  Iglesia 
y  los  Estados  hispano-cristianos. — Relaciones  de  la  iglesia  española  con  la  Santa 
Sede., — Con  los  judíos  y  mudejares. — Las  iglesias  españolas  entre  sí. 

En  las  entidades  sociales,  lo  mismo  que  en  la  persona  individual,  se 
ofrecen  á  la  consideración  dos  aspectos  en  su  vida:  referente  el  uno  á  su 
interna  organización,  naturaleza  y  modo  de  ser,  y  relativo  el  otro  á  sus 
relaciones  exteriores  con  otras  personas  ó  entidades.  Lo  propio  cabe  decir 
de  la  Iglesia,  sociedad  independiente  y  soberana,  fundada  por  Jesucristo 
con  un  fin  sobrenatural.  Y  es  justamente  el  problema  de  sus  relaciones 
uno  de  los  más  importantes  y  de  mayor  trascendencia  en  todas  las  épocas 
y  en  todos  los  pueblos.  La  naturaleza  y  alteza  del  fin  de  la  Iglesia,  los  po- 
deres que  su  divino  fundador  le  confiriera,  su  condición  de  Estado  dentro 


l6o  REVISTA  DE    ARCHIVOS 

del  que  viven  sometidos  los  cristianos  á  su  soberana  potestad,  y  de  medio 
necesario  para  alcanzar  la  salvación,  supremo  fin  de  la  vida,  la  necesidad 
de  medios  materiales  para  la  realización  de  su  destino  en  la  tierra,  y  su 
derecho  á  exigirlos  de  quien  puede  y  debe  proporcionárselos,  motivaron  la 
gran  complejidad  y  universalidad  de  las  relaciones  de  la  Iglesia.  La  huma- 
nidad en  general,  los  fieles  subditos  de  su  poder,  aquellos  otros  que  ha- 
biendo entrado  en  su  seno  por  el  bautismo  viven  fuera  de  su  comunión  por 
la  herejía  ó  el  cisma,  los  judíos,  los  paganos,  las  diferentes  Iglesias  par- 
ticulares entre  sí  y  con  la  Sede  romana,  centro  de  la  unidad  y  asiento  de 
la  supremacía,  las  potestades  temporales,  tal  es  el  vasto  campo  de  las  rela- 
ciones de  la  Iglesia  en  todos  los  momentos  de  su  vida,  como  necesaria  con- 
dición de  su  razón  de  ser,  y  de  ahí  la  importancia  trascendental  que  revis- 
ten los  problemas  en  ellas  contenidos,  y  la  atención  con  que  se  han  estu- 
diado por  los  escritores  de  todas  las  épocas. 

La  situación  creada  en  España  por  la  invasión  musulmana  hace  resal- 
tar todavía  más  el  interés  que  ofrecen  estos  problemas  al  historiador  y  al 
jurisconsulto;  y  con  arreglo  á  ella  es  preciso  considerar  separadamente 
las  relaciones  de  la  Iglesia  con  el  poder  político  musulmán,  y  las  que 
mantuvo  con  los  nuevos  Estados  hispano-cristianos,  formados  con  la  re- 
conquista del  suelo  patrio;  y  aun  en  las  primeras  se  impone  la  distinción 
de  tiempos  y  lugares  por  la  manera  como  se  hizo  la  conquista;  las  ideas 
que  respecto  á  estas  cuestiones  traían  los  invasores  y  las  diferentes  etapas 
de  la  dominación  musulmana  en  España. 

El  Anónimo  de  Córdoba  ó  de  Toledo  »,  continuador  de  la  Crónica  de 
San  Isidoro  de  Sevilla  y  coetáneo  de  la  invasión,  narra  con  su  sobriedad 
característica,  no  exenta  de  viveza  y  colorido,  los  estragos  causados  por 
los  musulmanes  en  su  paseo  triunfal  por  todas  las  provincias  de  la  monar- 
quía visigoda,  y  la  forma  de  la  rendición  de  las  principales  ciudades  al  am- 
paro de  capitulaciones  y  tratados  ajustados  con  los  vencedores.  Y  si  en  los 
primeros  momentos  y  en  aquellas  poblaciones  que  resistieron  con  la  fuerza 
las  huestes  musulmanas  pudo  ser  cierto  que  enmudeciera  la  religión  de  los 
sacerdotes,  cesara  la  frecuencia  de  los  ministros,  acabara  la  diligencia  de 
los  prelados,  pereciera  la  doctrina  de  la  fe,  se  destruyesen  los  santuarios  y 
las  iglesias  fuesen  demolidas,  no  quedando  ciudad  episcopal  que  no  fuera 
incendiada  ó  destruida,  como  suponía  el  Arzobispo  D.  Rodrigo  Ximénez 

i    Cito  la  edición  del  P.  Tailhan,  quien  probó  ser  falsa  la  atribución  de  este  libro  al  llamado 
Isidoro  Pacense,  como  creyó  el  P.  Flórez. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  l6l 

de  Rada  ',  ni  el  testimonio  de  los  contemporáneos  autoriza  á  creer  la  total 
ruina  de  la  religión  y  la  desaparición  de  la  jerarquía  eclesiástica  en  las  ciu- 
dades conquistadas  por  los  árabes,  ni  la  propia  conveniencia  política  de 
los  invasores  les  hubiera  aconsejado  tamaña  devastación.  No  todos  los  pre- 
lados de  esta  época  fueron  como  aquel  Sinderedo  metropolitano  de  Toledo 
que  abandonó  las  ovejas  puestas  bajo  su  custodia,  no  como  pastor,  sino 
como  mercenario  de  Cristo,  según  frase  del  Anónimo  Toledano  2;  antes 
bien,  los  más,  sobre  todo  de  la  Bética,  permanecieron  al  frente  de  sus  igle- 
sias y  continuaron  en  ellas  las  gloriosas  tradiciones  de  sus  predecesores,  y 
tampoco  en  todas  las  ciudades  entraron  los  musulmanes  á  sangre  y  fuego, 
destruyendo  é  incendiando;  por  el  contrario,  fueron  muchas  donde  en 
virtud  de  los  pactos  y  capitulaciones,  respetaron  el  culto  y  las  leyes  de  los 
vencidos  á  cambio  del  pago  de  un  tributo  3.  Así  ocurrió  en  Toledo,  Cór- 
doba, Málaga,  Coimbra,  Mérida  y  otras  poblaciones,  de  que  dan  cuenta  los 
escritores  coetáneos  y  el  mismo  Ximénez  de  Rada  4,  y  lo  prueba  además 
la  existencia  de  no  pocos  prelados  en  muchas  ciudades  de  las  metrópolis 
de  Toledo,  Sevilla  y  Mérida,  durante  los  siglos  vm,  ix,  x  y  xi,  y  es  evi- 
dente no  hubiera  podido  ocurrir  así  de  ser  exacta  la  primera  afirmación 
de  D.  Rodrigo. 

De  manera  que,  conforme  á  los  relatos  de  los  escritores  de  la  época, 
vivían  los  cristianos  entre  los  árabes,  durante  el  período  de  paz,  sin  grave 


i  Quis  dabit  capiti  meo  aquas,  et  íbntem  oculis  lacrimarum,  ut  plorem  excidium  Hispanorum 
et  miseriam  gentis  gothorum?  «"".ontimit  religio  Sacerdotum,  cessavit  frequentia  ministrorum, 
obscessit  diligentia  pra:latorum,  pcriit  doctrina  fidei  et  Sanctorum  unió,  pater  solvitur  ortho- 
doxorum,  sanctuaria  destruuntur,  Ecclesiae  diruuntur,  et  quaj  laudabant  in  cymbalis,  provo- 
eant  ¡n  blasphemiis...  Adeo  enim  pestis  invaluit,  quod  in  tota  hispania  non  remonsit  civitas 
Cathedralis,  quae  non  fuerit,  aut  incensa,  aut  diruta.  . — Historia  de  rebus  Hispanice,  libro  III 
capitulo  XX. 

2  Per  idem  tempus  (in  /Era  DCCLIX...  Arabum  XCII)...  Sinderedus  urbis  regiae  Metropolita- 
nus  Episcopus...  qui  post  modicum  incursus  Arabum  expavescens  non  ut  pastor,  sed  ut  merce- 
narius  Christi  oves  contra  decreta  majorum  deferens... — Cronicón,  nú  n.  35. 

3  Se  pagaban  dos  tributos.  La  capitación,  que  se  elevaba  á  48  dirhems  para  los  ricos,  de  24 
para  la  clase  media  y  d¿  12  para  los  que  vivían  del  trabajo  manual.  Se  pagaba  por  duodécimas  al 
fin  de  cada  mes  lunar.  Evaluando  el  dirhem  en  12  sueldos  equivaldría  la  tarifa  anterior  á  29,80 
francos,  14,40  y  7,20,  respectivamente;  pero  como  en  el  siglo  vm  el  valor  de  la  plata  era  respecto 
al  actual  como  n  es  á  1,  resulta  la  equivalencia  á  317,80,  i58,40  y  79,20.  Los  propietarios  tenían 
adem  .s  que  pagar  el  «Karádj»,  impuesto  sobre  los  productos,  que  se  regulaba  por  la  naturaleza 
•de  las  tierras  en  cada  localidad,  pero  que  se  elevaba  generalmente  á  un  20  por  100.  La  capitación 
cesaba  para  los  que  abrazaban  el  islamismo,  pero  no  el  Karadj. — Dozy,  Historia  de  los  musul- 
manes españoles,  trad.  esp.,  Madrid.  1877,  tomo  II,  págs.  54  y  siguientes. 

4  Postquam  vero  urbs  regia  fuit  non  iruptione,  sed  foedere  ab  Arabibus  ocupata,  quod  tamen 
focdus  Sarraceni  postea  irruperunt,  clerus  et  Christiani  eiecti  cum  alus  qui  in  His  aniis  rervitu- 
tis  barbárica;  mancipati  clegerunt  degere  sub  tributo  permissi  sunt  uti  lege  et  ecclesiasticis 
institutis,  et  habere  Pontífices,  et  evangélicos  sacerdotes;  apud  quos  vignit  officium  Isidori  et 
Leandri...— Ob.  cit.,  lib.  IV,  cap.  III. 

3."  ÉPOCA. —TOMO  ix.  II 


IÓ2        •  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

detrimento  en  su  fe,  como  dice  San  Eulogio,  inter  tpsos  sine  molestia  fidei 
degimus  ';  se  celebraban  los  oficios  divinos  públicamente  en  las  basílicas 
á  toque  de  campanas  2,  acudían  los  clérigos  al  rezo  de  las  horas  canóni- 
cas 3,  se  conmemoraban  con  todo  esplendor  las  fiestas  clásicas  4,  y  el  en- 
tierro de  los  fieles  difuntos  se  verificaba  con  arreglo  á  la  liturgia,  en  públi- 
ca procesión  y  cantando  los  salmos  acostumbrados  5.  Esto  por  lo  que  se 
refiere  al  culto.  En  cuanto  á  lo  demás,  subsistía  entre  los  ministros  del  al- 
tar la  jerarquía  establecida  por  la  legislación  eclesiástica;  continuaban  los 
colegios  clericales  en  las  basílicas  6  y  en  los  monasterios  conforme  á  lo 
preceptuado  en  el  Concilio  II  toledano;  se  juntaban  en  concilio  los  pastores 
de  la  grey  cristiana;  está  comprobada  la  existencia  de  los  capítulos  cate- 
drales; si  dentro  de  las  ciudades,  no  sólo  permanecían  las  antiguas  basí- 
licas, sino  que  se  erigían  otras  nuevas  7,  los  lugares  solitarios,  sobre  todo 
en  los  alrededores  de  Córdoba,  centro  del  islamismo  en  España,  estaban 
poblados  de  monasterios,  lo  mismo  de  varones  que  de  mujeres  8,  á  quienes 
en  estos  tiempos  no  se  maltrataba  ni  molestaba  siquiera,  teniendo  presen- 
te acaso  el  precepto  del  califa  Abu-Bekr,  «no  turbéis  la  quietud  de  los 
monges  y  solitarios;  no  destruyáis  sus  moradas»  9. 

Esta  relativa  libertad  de  los  mozárabes  en  el  ejercicio  de  su  religión, 
como  derivada  de  pactos  y  capitulaciones  impuestos  á  los  vencedores  por 
su  conveniencia  política  y  económica,  no  podía  durar  mucho,  y  así  fué,  en 
efecto.  Porque  no  siendo,  como  dice  el  Sr.  Menéndez  Pelayo  I0,  aquella 

i     Memorialis  Sanctorum,  lib.  I,  núm.  23. 

2  ...  Sed  cum  Basilicis  signum,  hoc  est  tinnientis  aeris  sonitum...  Alvaro  Cordobés,  Indiculus 
luminosus,  núm.  6.  España  Sagrada,  tomo  XI.  Basilicarum  turris^everteret,  templorum  arces 
dirueret,  et  excelsa  pinnaculorum  prosterneret  quas  signorum  gestamina  erant  ad  conventura 
canonicu  ti  quotidie  Christicolis  innuenJum. — San  Eulogio,  Apologético,  núm  8. 

3  .. .  Ipso  autem  die...  horam  nonam  in  Dei  laude  persolvi  ñus.  Ac  deinceps  auctis  tripudis 
vespertinu?,  mitutinum  et  Missale  sacrificiun.  San  Eulogio,  epístola  2  de  las  de  Alvaro;  ...  qui 

pro  conventu  Ecclesiae  adunando  horis  ómnibus  canonicis  perentitur  audiunt. — Alvaro,  Ind, 
lum.,  núm.  6. 

4  Ipso  die  quo  vespertinis  officiis  in  honoremGenitricis  Domini  Solemnister  consuevit  Eccle- 
sia  celebrare. — Samson,  Apologético,  proemio  al  libro  II,  al  final  del  núm.  2. 

5  ...  Dum  defunctorum  corpora  a  Sacerdotibus  vident,  ut  ¡nos  est  ecclesiasticus,  humo  dando 
portare...— Alvaro  Cordobés,  Indiculus  luminosus,  núm.  6.  España  Sagrada,  tomo  XI. 

6  Véase  al  mismo  San  Eulogio,  Mein.  Sanct.,  lib.  II,  caps.  X  y  XII,  y  á  Alvaro  Cordobés,  Vita 
Div.  Eul.,  cap.  I,  núm.  2.  España  Sagrada,  tomo  X,  apéndice  VI. 

7  Jubet  ecclesias  super  structas  diruere,  et  quidquid  novo  cultu  in  antiquis  Basilicis  splen- 
debat,  fueratque  temporibus  árabes  rudi  formatione  adjectum,  elidere. — San  Eulogio,  Mem. 
Sanct.,  libro  III,  cap.  III. 

8  San  Eulogio,  en  su  Memorial  de  los  Santos,  libros  II  y  III,  menciona  todos  ó  la  mayor  parte 
de  los  monasterios  que  había  en  los  alrededores  de  Córdoba. 

9  Citado  por  Conde  en  su  Historia  de  la  dominación  de  los  árabes  en  España,  Madrid, 
1820-1821.  Ignoro  hasta  qué  punto  es  verdadera  la  cita  de  este  desacreditado  historiador. 

10  Historia  de  los  Heteredoxos  españoles.  Madrid,  1880,  tomo  I,  lib.  II,  cap.  III. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  1 63 

primitiva  tolerancia  efecto  solamente  de  la  moderación  y  templanza  de 
los  vencedores — á  pesar  de  que,  con  arreglo  á  los  preceptos  del  Corán-, 
que  distingue  entre  los  no  creyentes  en  el  Profeta,  las  gentes  del  libro,  cris-- 
tianos  y  judíos,  á  quienes  deben  guardarse  ciertas  consideraciones,  y  los 
idólatras  ó  paganos,  que  todo  buen  creyente  está  en  la  obligación  de  ex- 
terminar,— sino  derivada  más  bien  de  otro  género  de  motivos  no  tan  ele- 
vados, era  lógico  que,  desaparecidos  ó  atenuados  éstos,  variase  la  situación 
de  los  vencidos.  Y  así  fué,  en  efecto.  Era  la  gente  árabe  escasa  en  número 
al  principio,  y  en  sus  correrías  hacia  el  Norte  de  España  y  allende  el  PiT 
rineo,  érale  muy  conveniente  no  dejar  á  la  espalda  enemigos  que  pudieran 
sublevarse  contra  su  dominación.  Necesitaban  además  tributos  con  que 
sufragar  los  gastos  de  sus  expediciones  guerreras  y  qué  repartir  entre  las 
heterogéneas  tribus  que  vinieron  á  España  en  busca  de  botín,  y  éranles 
precisos  también  numerosos  brazos  que  trabajasen  la  tierra,  ya  que  ellos, 
al  principio  de  su  dominación,  harto  harían  si  podían  custodiar  fortalezas 
y  castillos  y  atender  á  las  expediciones  militares  *.  A  todas  estas  tan  aten- 
dibles razones  fué  debida  su  primitiva  benignidad,  y  en  ellas  está  la  expli- 
cación de  aquellos  tratados  y  capitulaciones  tan  poco  onerosos  con  las  ciu- 
dades que  se  rendían  sin  resistencia.  Pero  á  medida  que  fueron  los  árabes 
en  mayor  número  y  afianzaron  su  dominio  en  la  Península,  empezaron  á 
variar  de  conducta.  Primeramente  se  observa  una  menor  escrupulosidad 
en  el  cumplimiento  de  los  tratados,  como  sucedió  en  Córdoba,  donde  te- 
niendo los  cristianos  garantida  la  existencia  de  su  catedral  en  la  capitula- 
ción, se  vieron  obligados  primeramente  á  ceder  la  mitad,  y  por  último, 
Abd-er-Rahman  I  exigió  la  venta  de  la  otra  mitad,  y  gracias  que  todavía 
se  llegó  á  una  transacción  2.  Más  adelante,  actos  de  hostilidad  más  ó  me- 
nos encubiertos,  como  la  prohibición  de  tocar  las  campanas  y  los  entie- 
rros solemnes  so  pretesto  de  que  con  ello  se  excitaba  el  fanatismo  de  la 
plebe  mahometana;  las  burlas  y  escarnio  de  los  sacerdotes  y  monges,  y 
aun  algo  más,  en  las  calles  da  las  dudadas,  hasta  obligarles  á  no  presen- 
tarse en  público  con  sus  trajes  propios;  el  aumento  arbitrario  é  ilegal  de 
los  tributos  pactados;  las  órdenes  de  Hixem  I  prohibiendo  el  empleo  de  la 
lengua  latina  en  sus  Estados  y  disponiendo  que  los  hijos  de  los  cristianos 
concurrieran  á  las  escuelas  por  él  fundadas  3  con  el  visible  objeto  de  que 

i    P.  Flórez,  España  Sagrada,  tomo  V,  cap.  V,  núm.  8. 

2  Dozy,  obra  citada,  tomo  II,  II. 

3  José  Amador  de  los  Ríos,  Historia  critica  de  la  literatura  española,  Madrid,  1862,  tomo  II, 
página  75.  Menéndez  Pelayo,  obra  citada,  líb.  II,  cap.  III.  El  Sr.  Simonet  (Glosario  de  voces  ibé— 


164  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

con  el  olvido  del  idioma  propio  y  las  enseñanzas  árabes  rápidamente  se 
perdiera  hasta  el  recuerdo  de  la  religión  y  cultura  mozárabes;  y  por  fin, 
una  persecución  abierta  y  tenaz,  descrita  por  San  Eulogio  con  elocuentes 
y  patéticos  acentos  en  su  Documento  martiri.il  y  en  el  Memorial  de  los 
Santos,  que  sólo  termina  con  el  exterminio  ó  destierro  de  una  parte  de 
aquellos  desdichados  mozárabes,  salvados  los  otros  por  los  reconquistado- 
res  del  territorio  nacional  '. 

Pero  aún  hay  en  las  relaciones  de  la  Iglesia  mozárabe  con  el  poder 
político  musulmán  un  aspecto  que  revela  claramente  la  triste  situación  y 
dura  servidumbre  á  que  se  vio  sometida,  triste  legado  de  la  época  anterior. 
En  la  organización  eclesiástica  visigoda,  después  de  la  conversión  de  Re- 
caredo  á  la  íe  católica,  primero  de  hecho  y  más  tarde  legalizada  por  el 
Concilio  XII  Toledano  2,  ejercían  los  monarcas  la  facultad,  juntamente  con 
el  metropolitano  de  elegir  los  obispos  para  las  sedes  vacantes;  y  si  este 
derecho  ejercido  por  monarcas  católicos  y  piadosos  no  dejó  de  producir 
sus  abusos  3,  fácilmente  puede  juzgarse  lo  que  sería  en  manos  de  los  emi- 
res y  califas  cordobeses.  Con  razón  dice  Dozy  4,  escritor  nada  sospechoso 
en  estas  materias,  que  este  derecho  fatal  en  poder  de  enemigos  de  la  fe 
cristiana  fué  para  la  Iglesia  fuente  inagotable  de  males,  de  agravios  y  de 
escándalos;  y  bien  justificados  estaban  los  lamentos  del  virtuoso  y  sabio 
abad  Samson  en  su  Apologético  cuando  censura  las  maldades  y  depravada 
conducta  de  Hostígesis,  indigno  obispo  de  Málaga.  Lo  propio  cabe  decir  de 
la  facultad  que  se  arrogaron  algunos  califas  de  convocar  concilios,  como 
lo  acredita  el  mandado  reunir  por  orden  de  Abd-er-Rahman  II  5  para  evi- 
tar el  celo  de  los  mártires  de  Cristo. 

ricas  y  latinas  usadas  entre  los  mozárabes,  Madrid  1888)  reputa  como  fingido  el  decreto  de 
Hixem  I,  y  afirma  que  en  ningún  texto  arábigo  se  encuentra  la  menor  noticia  de  semejante  dis- 
posición; pág.  XII,  nota  2. 

1  Una  de  las  causas  de  la  persecución  sarracena  fué  sin  duda  derivada  de  la  cuestión  de  los 
matrimonios.  No  prohibía  la  ley  musulmana  los  matrimonios  mixtos,  pero  ordenaba  fueran 
educados  en  la  religión  islamita  los  hijos  de  musulmanes,  reputando  como  apóstatas  á  los  hijos 
de  padre  mahometano  que  profesaban  la  religión  cristiana;  y  como  por  otra  parte,  la  ley  y  la  cos- 
tumbre dejaban  al  cuidado  de  la  madre  la  educación  de  los  hijos,  en  virtud  de  la  llamada  Ma- 
tria  putistad  par  los  expositores  del  derecho  musulmán,  cuando  la  madre  era  cristiana,  cristia- 
nos serian  sus  hijos,  y  de  ahí  los  cauigos  y  por  ende  la  persecución.  Este  fué  el  caso  de  Santa 
Áurea  citado  por  San  Eulogio  y  otros  varios.  Otra  causa  fué  de  índole  política,  el  temor  que 
inspiraba  á  los  emires  un  tan  gran  núcleo  de  cristianos  en  sus  e-uados  que,  avanzada  ya  la  recon- 
quista y  con  las  luchas  de  los  renegado-,  en  los  mismos  arrabales  de  Córdoba,  pudieran  consti- 
tuir serio  peligro  para  la  tranquilidad  pública. 

2  Canon  VI. 

3  Así  se  desprende  del  Concilio  II  de  Barcelona  de  5oS.  España  Sagrada,  tomo  XXIX,  trata- 
do 65,  cap.  VII,  pág.  284. 

4  Obra  citada,  tomo  II,  pág.  63.  Amador  de  los  Ríos,  ob.  cit,  tomo  II. 

5  Dozy,  ob.  cit.,  tomo  II.  Amador  de  los  Ríos,  ob.  cu.,  tomo  II. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


i65 


De  todo  lo  cual  se  desprende  la  triste  condición  de  la  Iglesia  mozárabe, 
sometida  á  la  mayor  de  las  tiranías,  y  por  ella  puede  juzgarse  la  natura- 
leza de  sus  relaciones  con  el  Estado  musulmán — libre  el  culto  en  la  prime- 
ra época,  pero  sometida  la  Iglesia  á  la  arbitrariedad  del  poder  civil  ', — y 
la  tan  decantada  benevolencia  y  tolerancia  de  los  árabes,  ensalzada  por 
algunos  con  no  poco  agravio  de  la  realidad  histórica  y  no  del  todo  confor- 
me á  los  relatos  de  los  escritores  contemporáneos. 

Muy  otra  fué  la  situación  de  la  Iglesia  en  los  nacientes  Estados  hispano- 
cristianos. Diferentes  las  bases  de  la  organización  en  los  tres  Estados  cris- 
tianos que  se  formaron  con  la  reconquista  del  territorio  nacional,  de  tal 
manera,  que  mientras  Asturias,  León  y  Castilla  ofrecen  un  verdadero  tra- 
sunto del  Estado  gótico  hasta  fines  del  siglo  xi,  Navarra  y  Aragón,  por 
efecto  de  los  primeros  elementos  que  empezaron  la  reconquista — monta- 
ñeses del  Roncal  y  de  otros  valles  del  Pirineo,  del  todo  refractarios  á  las 
cosas  góticas,  y  apenas  sometidos  á  su  poder, — presenta  un  tipo  de  Estado 
completamente  distinto,  ibero-romano  le  llama  el  Sr.  D.  Bienvenido  Oli- 
ver  y  Esteller  2,  y  Cataluña,  feudo  al  principio  de  los  emperadores  carlo- 
vingios,  condado  independiente  más  tarde,  funda  su  organización  política 
sobre  la  base  de  la  fusión  de  las  instituciones  góticas  y  feudales,  hay  algo, 
sin  embargo,  que  en  los  tres  Estados  reaparece  de  un  modo  uniforme, 
lo  referente  al  régimen  de  la  Iglesia.  Igual  en  Castilla,  donde  Alfon- 
so II  restaura  el  gobierno  gótico  3,  que  en  la  monarquía  navarro-ara- 
gonesa, donde  el  rey  D.  Ramiro  reúne  en  Jaca,  io63,  un  Concilio  lo  mismo 
que  los  reyes  godos,  que  en  la  Marca  Hispánica,  donde  el  concilio  de  Bar- 
celona dio  al  conde  Raimundo,  hijo  de  Borrell,  el  título  de  «Atalaya  de  los 
Obispos  de  Cataluña»,  y  firmó  las  actas  «Inspector  de  las  diócesis  de  sus 
Estados»  4,  como  hubieran  podido  hacer  cualquier  rey  visigodo,  se  restaura 
la  disciplina  eclesiástica  visigoda,  y  por  este  hecho  quedó  lá  Iglesia,  apa- 
rentemente por  lo  menos,  respecto  de  los  soberanos  de  estos  Estados,  en 
análoga  situación  que  en  los  tiempos  de  Recaredo  y  sus  sucesores,  por  más 
que  en  la  realidad  lué  más  independiente,  sobre  todo  á  mediados  y  fines 

i  Ocurría  entre  los  mozárabes,  en  sus  relaciones  con  el  poder  político  musulmán,  cos.i  aná- 
loga á  lo  que  hoy  sucede  con  los  cristianos  que  viven  dentro  de  los  dominios  turcos,  que  para 
todo  debían  pagar  tributo  y  no  poca;  veces  á  dádivas  y  regalos  debieron  sus  sedes  algunos  pre- 
lados mozárabes. 

2  «La  naci  in  y  la  real;?a  en  los  Estados  de  la  Corona  de  Aragón».  Discurso  leído  en  la  Real 
Academia  de  la  Historia,  Madrid,  1884. 

3  Omnes  ]ue  gothorum  ordinem  sicut  Toleto  fuerat,  tam  ¡a  ecclesia  quam  in  palatio  in  Oyeto 
cuncio  statuit.— Cronicón  Albeldense,  núm.  58.  España  Sagrada,  tomo  XIII. 

4  MasJeu,  Historia  critica  de  España,  Madrid,  1791,  tomo  XIII,  pág.  56  y  siguientes. 


166  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

de  esta  época  en  los  Reinos  cristianos  de  la  Reconquista,  á  lo  cual  contri- 
buyó no  poco  el  entusiasta  celo  religioso  de  los  monarcas  que,  confor- 
me rescataban  los  árabes  territorios  y  ciudades,  erigían  iglesias  y  las  dota- 
ban, fundaban  monasterios  y  concedían  á  la  Iglesia  privilegios,  franqui- 
cias y  libertades  de  que  no  disfrutó  en  el  Imperio  de  Toledo,  no  obstante 
el  carácter  teocrático  que  no  del  todo  exactamente  le  han  atribuido  algu- 
nos historiadores. 

Francisco  Gómez  del  Campillo. 

(Continuará.) 

EL  CONDESTABLE  D.  RUY  LÓPEZ  DÁVALOS, 

PRIMER  DUQUE  DE  ARJONA 


Ruy  López  adquiere  el  Señorío  de  la  villa  de  Arenas  y  del  Colmenar, 
y  el  Condado  de  Ribadeo. — Guerra  con  Portugal. —  Es  nombrado 
Condestable. — Su  destierro  á  la  villa  de  Arenas. — Regreso  á  la 
corte. — Nace  el  Rey  D.  Juan  II. — Cortes  en  Valladolid. — Toma  de 
Ayamonte.  —  Batalla  de  los  Collejares. —  Cortes  en  Toledo. — 
Muerte  de  Enrique  III. 

Conociendo  el  Rey  que  de  las  tres  condiciones  que  ha  de  reunir  un  va- 
lido, nobleza,  prudencia  y  riqueza,  faltaba  á  Ruy  López  la  última,  le  hizo 
merced  de  la  villa  de  Arenas  y  del  Colmenar,  del  Adrada,  del  Castillo  de 
la  Puebla  de  Santiago  de  Aranucio  y  de  Candelada;  y  fueron  estas  merce- 
des tan  del  agrado  de  los  respectivos  vecindarios,  que  pueblos  y  ciudades  á 
campaña  tañida  aplaudían  la  liberalidad  del  Rey,  y  por  testimonio  de  Juan 
Sánchez  de  Burgos,  escribano  de  S.  M.,  sabemos  que  el  sábado  3  de  Junio 
de  i3g5,  la  misma  ciudad  de  Avila  en  consejo  extraordinario  al  que  asistió 
la  flor  de  su  nobleza,  confirmó  la  donación  del  Rey  aclamando  al  que  fué 
desde  entonces  su  vecino  en  la  parroquia  de  Santiago,  al  adelantado  de 
Murcia  D.  Ruy  Lóp2z  Dávalos  '. 

Y  poco  después  prosiguiendo  el  Rey  y  el  valido  en  su  campaña  de  ri- 
quezas y  honores,  adquiere  Ruy  López  por  compra  de  Mosén  Per  de  Vi- 
llanes,  uno  de  los  caballeros  franceses  que  ayudaron  á  D.  Enrique  contra 
su  hermano,  el  Condado  de  Ribadeo  y  su  estado,  para  ayuda  de  cuya  com- 

I  Ruy  López  fué  también  primer  Corregidor  de  Avila,  según  consta  en  una  escritura  de  tes- 
tamento cuyo  original  vio  el  maestro  Gil  González  Dávila.  Crónica  de  Enrique  III,  1638,  fol.  124. 
Lo  otorgó  María  Blazquez,  mujer  de  Fernán  Gómez,  hijo  de  Blasa  Ximeno  Dávila,  y  era  su  te- 
niente de  adelantado  Juan  Fernández  Orejón. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  167 

pra  '  le  dejó  100.000  maravedises  el  Arzobispo  D.  Pedro-  Tenorio  en  su 
testamento  otorgado  en  la  villa  de  Alcalá  de  Henares,  el  4  de  Noviembre  de 
¿1392?:  por  cierto  que  esto  sirve  de  argumento  para  congeturar  el  tiempo 
en  el  que  fué  elevado  á  la  Condestablía  Dávalos,  cargo  que  como  es  sabido, 
lo  desempeñaba  D.  Pedro  Enriquez,  Conde  de  Trastamara,  hijo  del  Infante 
D.  Fadrique,  maestre  de  Santiago.  En  dicho  testamento  el  Arzobispo 
Tenorio  sólo  le  llama  Camarero  del  Rey  y  su  Adelantado  mayor  en  el 
reino  de  Murcia,  no  es  de  presumir  fuera  á  la  sazón  Condestable,  puesto 
que  heredaría  probablemente  á  la  muerte  del  Conde  de  Orense,  año  de 
1400,  como  premio  á  los  servicios  prestados  á  la  causa  del  Rey  en  la  gue- 
rra con  el  Maestre  de  Avis,  que  pasamos  á  reseñar. 

Rotas  las  hostilidades  con  Portugal,  comenzó  la  lucha  por  mar  y  por 
tierra.  El  Almirante  mayor  de  Castilla  D.  Diego  Hurtado  de  Mendoza, to- 
maba en  los  puertos  del  reino  lusitano  brillante  desquite  de  la  rota  que  en 
Badajoz  y  en  Tuy  el  ejército  de  Castilla  había  sufrido.  Envalentonado  el 
portugués  con  el  triunfo  de  sus  armas,  sitió  la  villa  de  Alcántara,  ponién- 
dola durante  seis  días  cerco  muy  estrecho  «con  ingenios  y  trabucos».  Es- 
taba ya  la  villa  en  situación  extrema:  llegó  la  noticia  á  oidos  de  Dávalos, 
V  salió  en  su  socorro,  y  sólo  su  nombre  fué  bastante  para  que  el  Rey  no 
osando  esperarle  alzara  el  cerco.  Animado  con  este  triunfo,  siguió  avan- 
zando, y  Peñamacor,  uno  de  los  más  fuertes  presidios  del  reino,  abatió  su 
bandera  ante  la  del  Condestable,  y  juntas  sus  tropas  con  las  del  Maestre  de 
Alcántara  Fernán  Rodríguez  de  Villalobos, 'recibieron  á  pleitesía  la  villa 
de  Miranda  en  el  primer  día  de  Agosto  de  1399,  llevando  á  cabo  proezas  sin 
cuento,  y  lavando  con  sangre  la  afrenta  de  las  anteriores  derrotas,  la  pri- 
sión del  Mariscal  de  Castilla  Garci  Gutiérrez  de  Herrera,  y  la  traición  del 
Arzobispo  de  Santiago  D.  Juan  Manrique.  Estas  son  las  hazañas  á  que  Al- 
fonso Alvarez  de  Villasandino  alude  en  una  de  las  canciones  que  se  con- 
servan en  la  Biblioteca  de  San  Lorenzo  y  que  dice  así: 

¡Bien  digno  y  merecedor 

del  collar  e  de  la  Banda! 
¡Esto  sabe  bien  Miranda 
quanto  mas  Peñamacor...! 

Su  valor  y  su  fama  causó  envidia  á  los  grandes  y  malquistándole  con 
el  Rey  éste  le  mandó  salir  de  su  corte:  él  se  retiró  á  la  villa  de  Arenas  de 

i  En  aquella  época  también  había  vendido  Beltrán  Duguesclin  á  D.  Enrique  II  las  ciudades 
de  Molina  y  Soiia,  que  le  había  dado  con  titulo  de  Duque  en  precio  de  i5o.ooo  doblas,  y  Diego 
López  de  Zúñiga  compró  á  Juan  Núñez  de  Villagran  el  estado  y  villa  de  Capilla,  por  280.000 
maravedises  en  1382. 


l68  REVISTA   DE   ARCHIVOS 

sus  estados  de  Jaén,  y  poco  después,  en  1403,  el  Rey  le  restituyó  á  su  pri- 
vanza, echando  de  menos,  como  no  podía  por  menos,  su  lealtad  y  sus 
servicios. 

El  viernes  6  de  Marzo  de  1405,  nació  en  el  monasterio  de  San  Fran- 
cisco de  la  ciudad  de  Toro,  el  que  se  llamó  más  tarde  D.  Juan  II,  y  por 
tan  fausto  motivo,  la  Reina  pidió  el  indulto  de  su  primo  D.  Pedro  de  Cas- 
tilla, niño  de  poca  edad,  preso  por  el  delito  da  ser  nieto  de  un  rebelde;  y 
el  Rey  juntó  cortes  en  ValladolU  para  que  el  Infante  recibiese  pleito  ho- 
menage  del  que  andando  el  tiempo  sería  su  reino:  íué  el  primero  en  pres- 
tar obediencia  su  tío  el  Infante  D.  Fernando:  siguieron  á  éste  el  Maestre 
de  Calatrava  D.  Enrique  de  Villena  ',  el  Conde  de  Trastamara  D.  Fadri- 
que,  el  Conde  de  Montealegre  D.  Enrique  Manuel,  el  Obispo  de  Sigüenza 
D.  Juan  de  Illescas,  que  gobernaba  á  la  sazón -la  sede  vacante  de  Toledo 
por  muerte  del  Arzobispo  Tenorio,  el  Obispo  de  Palencia  Sancho  de 
Rojas,  el  de  Cartagena  D.  Pablo,  el  Condestable  Ruy  López  Dávalos, 
Juan  de  Velasco,  el  justicia  mayor  de  Castilla  Diego  López  de  Zúñiga,  el 
Maestre  de  Santiago  D.  Lorenzo  Suárez  de  Figueroa,  el  de  Alcántara  Ger- 
mán Rodríguez  de  Villalobos,  y  los  procuradores  de  las  ciudades  y  otros 
muchos  recibiendo  el  juramento  el  Arzobispo  D.  Pedro  Frias,  Cardenal 
de  España,  siendo  curiosa  en  verdad  la  observación  que  respecto  á  este 
acto  hace  Dávalos  de  Ayala  ¿quién  había  de  decirle  á  Ruy  López,  que 
aquel  niño  á  quien  juraba  obediencia  «en  lugar  de  ilustrar  y  engrandecer 
su  casa  la  deshizo»  y  en  vez  de  ser  su  amparo,  «ordenó  su  persecución  y 
su  ruina»,  siendo  la  causa  de  su  miseria  y  su  mayor  contrario  el  que  creyó 
«su  principal  valedor  y  mejor  apoyo  de  su  grandeza?» 

Aprovechando  el  musulmán  la  enfermedad  del  Rey  y  el  descuido  de 
Alonso  de  Guzmán,  que  poseía  la  villa  de  Ayamonte,  se  apoieró  de  ella 
sin  respetar  las  treguas  concertadas,  y  al  saberlo  D.  Enrique,  envió  una 
embajada  pidiendo  satisfacción  del  daño  recibido,  acto  que  interpretó  el 
moro  como  de  recelo  y  temor,  por  lo  que  en  Octubre  del  siguiente  1406, 
corrió  las  tierras  fronterizas  da  Quesada  y  de  Baeza  con  poderoso  ejército, 
saliéndole  al  encuentro  Pedro  Manrique,  adelantado  de  León,  entablan- 
do cerca  de  Quesada,  tan  recia  batalla  que  duró  un  día,  sin  conocerse  por 
parte  de  quien  era  la  victoria:  esta  fué  la  famosa  batalla  de  los  Collejares 
en  la  que  perdieron  la  vida  el  Mariscal  Juan  de  Herrera,  García  Alvarez 

1    Conde  de  Cangas  y  Tineo,  hijo  de  D.  Pedro  de  Aragón,  Marqués  de  Villena,  Condestable 
de  Casiill    y  de  doña  Juana  de  Castro,  hija  de  D.  Enrique  II. 


BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS  l6(J 

Osorio,  Alfonso  Dávalos,  Martín  Sánchez  de  Rojas  y  otras  muchas  perso- 
nas de  cuantía,  siendo  heridos  entre  otros  Pedro  Fernández  de  Valenzue- 
la,  heredero  de  Juan  Pérez,  señor  de  Valenzuela  que  llevaba  la  gente  de 
Córdoba. 

Estos  desgraciados  sucesos  motivaron  la  reunión  de  cortes  en  la  impe- 
rial Toledo,  que  fueron  presidí  Jas  por  el  Infante  D.  Fernando  I,  para  dar 
cuenta  en  ellas  á  los  procuradores  del  reino  de  todo  lo  acaecido  y  hacer 
provisiones  de  gente  y  de  dinero  luego  de  acordar  como  en  efecto  fué 
acordado  tomar  de  tan  cruel  ofensa  sangrienta  venganza.  Concedió  el 
reino  un  millón  de  oro  al  Rey,  suma  la  mayor  qáe  hasta  entonces  se 
había  votado  y  que  se  pudiera  hacer  (caso  de  no  ser  bastante)  nuevos  re- 
partimientos sin  previa  consulta.  Ruy  López,  por  razón  de  su  cargo,  tomó 
principal.'sima  parte,  á  pesar  de  sus  achaques  y  de  la  gota  que  lo  tenía 
postrado  en  el  lecho,  en  la  organización  del  ejército  invasor  que  fué  de 
14.000  caballos  y  5o. 000  infantes,  con  sus  5o  naves  y  3o  galeras,  bien  ar- 
mado y  dispuesto. 

Pero  cuando  estaba  en  mejor  punto  el  deseo  del  Rey,  vino  á  sorpren- 
derle la  muerte  entre  prima  y  tercia  del  sábado  25  de  Diciembre  de  1406. 
En  esta  ocasión  atribuye  uno  de  los  cronistas  de  la  época  ■  al  Condes- 
table un  proyecto  político  en  extremo,  propio  á  la  verdad  de  un  verdadero 
hombre  de  gobierno.  Sabía  por  experiencia  cuáles  eran  los  inconvenientes 
de  una  minoridad  y  cuales  las  especiales  circunstancias  porque  atravesaba 
Castilla  amalgama  informe  de  reyezuelos  de  contrapuestos  deseos  y  des- 
atentadas ambiciones.  Conocedor  además  de  las  relevantes  prendas  del 
infante  Don  Fernando,  quiso  alzar  á  éste  por  Rey  de  Castilla  y  á  este  fin 
se  convino  con  los  principales  magnates  del  Reino  de  tal  manera,  que  al 
ser  convocados  en  la  capilla  de  San  Blas,  sita  en  el  claustro  de  la  Santa 
iglesia  de  Toledo,  entierro  del  Arzobispo  D.  Pedro  Tenorio,  para  jurar 
al  nuevo  Rey  de  Castilla  le  descubrieron  su  propósito  que  algún  historia- 
dor de  la  época  adorna  con  un  razonado  discurso  probando  no  era  cosa 
extraña  la  elección  en  un  reino  cuya  corona  aun  llamándose  hereditaria 
habia  pasado  de  las.  sienes  de  Enrique  I,  Alfonso  X  y  Pedro  I  á  las  de  Fer- 
nando ííí,  Sancho  IV  y  Enrique  II  con  olvido  de  los  legítimos  ó  pretendi- 

1  Dávalos  de  Ayala  en  cambio,  niega  rotundamente  abrigase  tal  propósito,  y  dice  que  por 
dar  autoridad  á  su  oración  elegante, quiso  (M  iriana)  ponerli  en  boca  del  Condestable,  cosa  no 
verosímil,  pues  sabiendo  las  muchas  obligaciones  que  tenía  con  el  d.funto  Rey,  no  es  de  creer 
las  olvidase  tan  pronto,  y  antes  al  contrario,  Ruv  López  dice,  fué  el  que  disuadió  al  Infante  de 
a«eptar  una  corona  coa  que  le  brindaban  los  principales  magnates  de  Castilla. 


I70  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

dos  derechos  de  Doña  Blanca,  madre  de  San  Luis,  de  los  Infantes  de  la 
Cerda  y  de  los  descendientes  de  Doña  María  de  Padilla. 

No  quiso  D.  Fernando  gravar  su  conciencia  con  acto  que  su  nobleza  re- 
chazaba y  á  la  excitación  que  Dávalos  le  hizo  al  preguntar  «á  quien  alza-; 
rían  por  Rey  de  Castilla»  contestó:  ¡Pues  á  quién  sino  á  mi  sobrino  Don 
Juan,  al  unigénito  de  mi  hermano  D.  Enrique!;  por  lo  que  montó  el  Con- 
destable á  caballo  y  tomando  en  sus  manos  el  pendón  morado,  dio  el  tra- 
dicional grito  de  «Castilla,  Castilla»  por  el  Rey  Don  Juan  el  Segundo  des- 
pués de  lo  cual  él  mismo  lo  colocó  en  la  Torre  del  Homenaje  del  Alcázar 
de  Toledo. 

Minoridad  de  Juan  II. — Guerra  de  Granada. — Revueltas  en  Murcia. — 
Toma  de  Antequera. — El  Infante  D.  Fernando  es  nombrado  Rey  de 
Aragón. — Muerte  de  la  Reina  Catalina. — Rivalidad  ambiciosa  de 
los  magnates. 

Abierto  el  testamento  del  difunto  Rey  •  se  vio  le  nombraba  en  primer 
término  ejecutor  testamentario  en  unión  del  Obispo  de  Cartagena  D.  Pe- 
dro, Chanciller  mayor  del  Príncipe,  del  P.  Franciscano  Juan  Enríquez, 
ministro  general  de  la  orden,  del  confesor  que  fué  de  Juan  I  Hernández 
Illescas  y  de  otros  magnates  del  reino  y  con  ellos  se  halló,  en  el  juramento 
que  prestaron  los  tutores  del  nuevo  Rey,  (D.a  Catalina  madre  de  Juan  II  y 
su  tio  el  Infante  D.  Fernando)  y  en  las  Cortes  que  se  celebraron  pocos  días 
después  con  el  fin  de  proseguir  y  completar  el  plan  de  guerra  trazado  por 
el  monarca  difunto. 

En  el  testamento  se  encomendaba  la  crianza  y  educación  del  joven  Rey 
(niño  de  veinte  meses)  á  Juan  de  Velasco  y  á  Diego  López  de  Zúñiga  y 
como  la  Reina  lo  desease,  D.  Fernando  consiguió  se  la  cediesen  aquellos 
mediante  pago  de  indemnización  de  12.000  florines  de  oro.  A  pesar  del  des- 
interés del  Infante,  D.a  Catalina  sospechaba  que  su  cuñado  trataba  de  al- 
zarse por  Rey:  y  D.  Fernando  se  mostraba  resentido  de  que  tal  cosa  su- 
pusiese de  él  la  Reina  gobernadora,  contribuyendo  á  ensañar  los  ánimos 
D.a  Leonor  López  de  Córdoba  (hija  del  maestre  D.  Martín  López  de  Cór- 
doba y  de  D.a  Sancha  de  Valenzuela)  que  era  dueña  de  la  Reina,  y  Alfonso 
de  Robles,  hombre  de  oscuro  linaje  y  mala  inclinación  al  decir  de  Fernán 
Pérez  de  Guzmán,  que  por  valimiento  de  D.a  Leonor  se  introdujo  en  Pa- 

.1  Le  otorgó  cerrado  ante  Juan  Martínez,  Canciller  del  sello  de  la  puridad  y  delante  del  Con- 
destable Dávalos,  del  Obispo  de  Cartagena  D.  Pable,  del  de  Siguenza  D.  Juan  y  de  otros  prela- 
dos y  caballeros  y  el  Infante  D.  Fernando  lo  hizo  depositar  en  un  arca  que  envió  á  Segovia  y  que 
cerró  con  cjatro  llaves,  las  cuales  guardaron  tres  prelados  y  su  Alteza. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  17! 

lacio  nombrándole  la  Reina  su  secretario.  Este  la  propuso  para  tomar 
parte  más  activa  en  la  gobernación,  dividir  de  hecho  la  Regencia  con  el 
Infante  D.  Fernando,  haciendo  de  Castilla  al  modo  de  dos  Reinos,  cosa  á 
que  se  avino  D.  Fernando  en  evitación  de  nuevos  males  i, 

D.  Fernando,  á  quien  si  los  hechos  precedentes  hacían  acreedor  á  una 
corona,  los  sucesivos  se  encargaron  de  demostrar  tenía  alientos  sobrados 
para  gobernar  un  reino,  partió  hacia  la  frontera  andaluza  el  martes  i3  de 
Abril  de  1407.  Le  acompañó  en  esta  empresa  el  Condestable  Ruy  López 
Dávalos,  D.  Luis  de  Guzmán  maestre  de  Calatráva,  Perafán  de  Ribera 
adelantado  mayor  de  Andalucía,  el  Obispo  de  Palencia  Sancho  de  Rojas, 
y  Otros  caballeros  y  prelados:  hizo  en  Toledo  honras  fúnebres  por  su  her- 
mano, celebró  en  Yébenes  la  Pascua  de  Resurrección,  pasó  á  Ciudad  Real 
entonces  Villa:  supo  la  toma  de  Hurtal  y  la  muerte  de  muchos  caballeros 
de  Cuenca,  pasó  á  Córdoba  donde  había  mandado  ir  al  Conde  D.  Fadri- 
que,  á  Juan  de  Velasco,  á  Diego  López  de  Zúñiga,  á  Carlos  de  Arellano 
y  á  otros  grandes  señores. y  antes  de  llegar  á  ella  supo  por  un  moro 
conversóla  toma  del  castillo  de  Pruna,  victoria  que  le  produjo  mucho 
gozo. 

El  Almirante  Alonso  Enríquez  se  hallaba  reuniendo  gente  para  armar 
cinco  naves  ya  botadas  de  las  i3  galeras  que  estaban  construyendo  y  de 
Sevilla  vino  á  pedir  soldados  al  Infante;  partió  el  Infante  á  toda  prisa  á 
Sevilla  y  previno  lo  necesario,  cayendo  con  tanto  trabajo  y  calor  enfermo 
de  las  tercianas  á  su  llegada  á  aquella  ciudad  2. 

Poco  después  (el  23  de  Junio)  supo  como  el  Rey  de  Granada  venía  so- 
bre Jaén  con  7.000  ginetes  y  100.000  infantes  y  días  después  llegó  á  sus 
oidas  el  apretado  cerco  que  á  Baeza  había  puesto,  la  quema  de  su  arrabal 
y  la  brillante  defensa  hecha  por  Pero  Diez  de  Quesada  y  García  González 
Valdés.  Inquieto  el  Infante  con  estas  nuevas  mandó  en  socorro  de  la  ciudad 
al  Condestable,  cuya  noticia  sirvió  para  que  el  moro  levantara  el  cerco 
contentándose  con  entrar  á  saco  en  la  villa  de  Bedmar  que  defendió  con 

1  Correspondió  á  D.B  Catalina  el  gobierno  de  Castilla  la  Vieja,  Galicia,  Vizcaya  con  todo  lo 
que  contenían  hí  sta  los  puertos.  Arzobispado  de  Santiago,  Obispado  de  Tuy,  Astorga,  Oviedo, 
León.  Zamora,  Salamanca,  Ciudad  Rodrigo.  Avila,  Burgos,  Osma  y  Calahorra. 

Y  al  infante  el  Arzobispado  de  Toledo,  y  de  Sevilla,  los  Obispados  de  Cuenca  y  de  Siguenza, 
Cartagena,  Cádiz,  Córdoba,  Jaén,  Badajoz,  Coria,  Plasencia,  Lugo,  Orense,  Mondoñedo  y  Pa- 
lencia. 

También  partieron  los  ministros,  contadores,  oidores,  consejeros  y  todo  lo  concerniente  al 
Reino. 

2  También  vino  á  ayudarle  en  esta  guerra  el  Conde  de  las  Marchas,  yerno  del  rey  de  Nava- 
rra con  80  caballos. 


172  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

su  vi  Ja  el  Comendador  de  Santiago  Sancho  Ximénez,  cuyos  hijos  íueron 
llevados  cautivos  con  sesenta  más  de  la  villa  por  el  agareno. 

Sosegado  ya  el  reino  de  Jaén  volvió  al  de  Sevilla  el  Condestable  en 
busca  del  Infante  D.  Fernando  que  había  salido  para  campaña  el  día  7  de 
Septiembre:  reunióse  con  él  en  Carmona  y  juntos  tomaron  á  Zahara  el  1  de 
Octubre  hallándose  el  3  sobre  Montecorto;  el  4  taló  Dávalos  con  2.000  lan- 
zas la  tierra  de  Ronda  donde  luchó  su  gente  con  400  moros  de  á  pie,  cau- 
sándoles 16  muertos  sin  pérdida  alguna  de  nuestra  parte,  jornada  en  la  que 
se  distinguió  sobremanera  un  hijo  ilustre  de  Baeza,  Diego  Hurtado  de  Men- 
doza, criado  del  Maestre  de  Santiago:  el  5  cercó  D.  Fernando  á  Setenil:  el 
6  se  reunió  con  Ruy  López  en  Olvera  y  con  él  hizo  el  Infante  en  una  pala- 
bra toda  aquella  campaña  brillante  en  la  que  cada  día  de  Octubre  registra 
una  hazaña  y  una  conquista,  pues  durante  él  fueron  ganados  no  solo  Za- 
hara y  Andita,  sino  Ayamonte,  la  Torre  de  Alhaquúij  Cañete,  Priego,  las 
Cuevas  y  Ortejica  y  con  él,  en  fin,  entró  triunfalmente  en  Sevilla,  mon- 
tando un  hermoso  caballo  castaño,  y  armado  de  cota  y  brazalete  y  vestido 
con  rico  aceituní  brocado  de  oro.  Llevaba  el  Infante  á  su  derecha  al  Conde 
de  las  Marchas:  á  su  siniestra  Dávalos  y  delante,  al  adelantado  Perafán  de 
Rivera  que  era  portador  del  estoque  del  Santo  Rey  que  fué  restituido  á  la 
Catedral  de  donde  lo  habían  sacado. 

Con  el  Infante  volvió  Ruy  López  á  Castilla,  juntos  celebraron  en  To- 
ledo las  Pascuas  de  Navidad  y  en  Guadalajara  cortes  para  trazar  el  plan 
de  la  futura  campaña  que  no  se  llevó  á  efecto  por  las  treguas  de  ocho  me- 
ses concertadas  con  Mahomed  primero  y  con  su  hermano  y  sucesor  Jusuf 
después,  treguas  que  fueron  contradichas  por  el  Condestable,  pero  que  no 
obstante  fueron  acordadas,  prevaleciendo  el  consejo  de  la  Reina  D.a  Cata- 
lina y  treguas  que  al  fin  fueron  rotas  por  haber  atacado  la  villa  de  Priego, 
no  obstante  el  convenio,  los  moros  fronterizos.  Aprovechó  el  inquieto  Con 
destable  esta  época  de  paz  para  arreglar  otras  diferencias  que  le  traían 
fuera  de  sí.  Quería,  como  Adelantado  Mayor  de  Murcia,  entrometerse  en  la 
jurisdicción  civil  y  criminal  de  la  villa,  intromisión  valientemente  recha- 
zada por  los  murcianos,  tantas  veces  como  propuesta  le  había  sido.  Ciego 
de  ira  y  de  corage  el  Condestable  con  lo  que  llamaba  desobediencia,  envió 
á  Antón  de  Falces  con  una  carta  cerrada  y  sellada  con  su  sello,  la  que  fué 
leida  en  la  plaza  pública  pretextando  contenía  nuevas  de  Francia,  con  todo 
lo  cual  lejos  de  sosegarse  se  inquietaron  más  aún  los  ánimos,  subiendo  el 
malestar  de  punto  al  saber  que  el  Condestable  estaba  tan  encendido  de 


BIBLIOTECAS   Y  MUSCOS  lj3 

cólera  que  pedía  sin  cesar  gente  de  refuerzo  á  Orihuela  y  otras  villas  para 
venir  contra  Murcia,  la  cual  por  su  parte  se  preparó  á  la  defensa,  haciendo 
juramento  de  no  acoger  á  Dávalos  bajo  sus  murallas,  si  no  desistía  antes  de 
las  que  reputaban  desatentadas  pretensiones,  diferencias  en  fin  que  com- 
puso el  Maestre  de  Santiago  en  Molina,  firmándose  la  escritura  de  con- 
cordia que  extractamos  en  uno  de  los  Apéndices  al  presente  trabajo:  por 
ella  se  da  satisfacción  cumplida  á  la  honra  del  Condestable  abriéndole  las 
puertas  de  la  villa  y  ofreciéndole  hospedaje:  se  asienta  sobre  sólida  base 
la  libertad  é  independencia  que  querían  gozar  los  vecinos  y  concejo  de 
Murcia  de  la  intervención  continua  y  fiscal  que  en  todos  los  negocios  el 
Adelantado  por  sus  corregidores  tenía;  se  devuelve  la  libertad  á  los  que 
de  uno  y  otro  bando  se  hallaban  presos  y  se  firman  las  paces  de  una  y  otra 
parte;  paces  á  las  que  puso  término  la  triunfal  entrada  que  este  hecho 
proporcionó  en  Murcia  á  Ruy  López,  el  perdón  que  éste  hizo  de  los 
5.ooo  florines  de  oro  de  la  ley  y  cuño  de  Aragón  que  el  Consejo  le  adeu- 
daba y  el  rico  presente  que  en  aves,  terneras  y  tinajas  de  vino  la  ciudad 
al  Condestable  le  hizo  amen  de  otros  regalos  en  «escarlatas  finas  y  flo- 
rentinos» que  el  Jurado  Bernardo  Riquelme  adquirió  por  mandato  de  la 
ciudad. 

.V.      .V. 

Llegada  la  primavera  del  año  1401  comenzó  de  nuevo  la  campaña. 
Aprovechando  la  ausencia  del  Alcayde  de  Zahara  Alonso  Hernández  de 
Melgarejo,  los  moros  asaltaron  la  plaza  con  muerte  de  1 14  hombres  y  cau- 
tiverio de  61  mujeres  y  122  niños  que  hallaron  dentro  de  muros.  Indignóse 
contra  el  alcayde  D.  Fernando  y  le  hubiera  castigado  duramente  á  no  in- 
terceder el  Almirante  D.  Alonso  Enríquez  y  nuestro  Condestable,  y  gra- 
cias á  su  mediación  fué  restituido  á  su  Alcaldía  que  ya  venía  desempeñan- 
do su  hermano  Garci  Hernández. 

Pocos  días  después,  el  21  de  Abril,  partió  la  tropa  castellana  de  la  ciu- 
dad de  Córdoba  y  el  26  asentaba  sus  reales  sobre  Antequera,  á  la  que  puso 
tan  estrecho  cerco  que  el  16  de  Septiembre  se  dióTa  orden  de  asalto, ondean- 
do poco  después  en  la  muralla  la  bandera  del  Condestable,  y  viendo  los 
defensores  de  la  villa  que  eran  infructuosos  sus  esfuerzos,  pidieron  capitu- 
lar, gracia  que  les  fué  otorgada,  respetándoseles  todos  sus  bienes  menos  las 
armas,  bastimentos,  almadragues  y  cautivos;  y  así  se  ganó  Antequera  el 
*2  de  Septiembre  de  1401,  consagrándose  aquel  mismo  día  su  Iglesia  al  Sal- 
vador del  mundo  y  dejando  como  Alcayde  de  la  villa  y  presidio  al  esfor- 


174  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

zado  doncel  Rodrigo  de  Narváez,  natural  de  Baeza,  hijo  de  Fernán  Ruyz 
de  Narváez  y  sobrino  de  D.  Rodrigo,  Obispo  de  Jaén. 

Mientras  duraba  este  cerco  no  había  permanecido  ocioso  nuestro  Con- 
destable: en  grave  aprieto  puso  á  la  morisma  de  Málaga,  cuya  vega  taló, 
llegando  hasta  arrasar  sus  arrabales:  muchos  muertos  causó  su  gente  á  los 
que  con  ella  trabaron  combate  y  con  más  de  cien  cautivos  y  rico  por  el 
botín  apresado  regresó  á  Antequera,  habiendo  contribuido  esta  algarada  á 
que  impedida  la  llegada  de  refuerzos  á  los  sitiados,  decayese  el  ánimo  de 
éstos  y  se  acelerase  la  rendición  de  la  fortaleza.  Y  con  la  victoria  lograda 
tampoco  se  durmió  en  sus  laureles;  al  instante  lo  vemos  con  el  Conde  de 
Niebla  sobre  el  castillo  de  Aznalmara,  que  rindieron  *,  y  pocos  días  después 
reaparece  en  Xebar  dando  tales  muestras  de  valor  que,  según  refiere  una 
Crónica  de  la  época,  «teniendo  un  pavés  en  la  mano  se  juntó  con  el  muro 
dando  grandes  voces  á  todos  que  combatiesen  como  caballeros,  que  muy 
prestamente  tomarían  la  fortaleza,  lo  que  aconteció  al  siguiente  día,  Lunes 
29  de  Setiembre». 

Con  esto  terminó  la  campaña  del  año  1401,  por  la  que  se  hicieron  osten- 
tosas  alegrías  y  espléndidas  fiestas  en  Sevilla  y  en  Murcia  en  honor  del 
Infante  y  del  Condestable  respectivamente,  concertándose  tregua  por  diez 
y  ocho  meses. 

El  glorioso  ejemplo  que  su  padre  le  daba  enardeció  el  ánimo  de  Pero 
López  Dávalos,  su  lugarteniente  en  el  Reyno  de  Murcia,  por  lo  que  juntan- 
do escogida  hueste  se  entró  por  tierra  de  moros  talando  los  lugares  de 
Oria,  Cantoria,  Overa,  Xuxena  y  otros,  regresando  poco  después  á  la 
ciudad  victorioso  y  rico  con  muy  grande  cabalgada. 


*  * 


La  lealtad  y  el  valor  de  D.  Fernando  fueron  al  fin  recompensados  'con 
un  reino.  En  Caspe  fué  elegido  Rey  de  Aragón  y  en  Zaragoza  ciñó  en  1414 
la  corona  de  Jaime  II.  Con  este  fausto  suceso,  al  que  concurrió  la  flor  de  la 
nobleza  castellana,  se  halló,  como  no  podía  por  menos,  el  Condestable,  y 
él  marca  también  la  era  de  la  desgracia  para  el  insigne  hijo  da  UbeJa,  pues 
con  el  cambio  de  política  creció  el  poderío  de  sus  enemigos,  amén  de  lo 
cual,  él  comenzó  á  tomar  activa  parte  en  las  intrigas  palaciegas  que  vinie- 
ron á  la  postre  á  causar  su  ruina  y  su  desgracia. 

1  Le  ayudó  en  esta  empresa  el  Arzobispo  de  Santiago  D.  Lope  de  Mendoza  y  D.  Lorenzo  Suá- 
rez  de  Figueroa,  Comendador  mayor  de  León  en  la  orden  de  Santiago,  (que  fué  herido  en  un  pi{¡ 
por  un  pasador). 


BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS  1  75 

Muerto  el  Rey  D.  Fernando  de  Aragón  y  habiendo  quedado  por  única 
Gobernadora  de  Castilla  D.a  Catalina,  confió  la  guarda  de  la  persona  del 
joven  rev  al  Arzobispo  de  Toledo  D.  Sancho  Rojas,  á  Juan  de  Velasco  y 
á  Diego  López  de  Zúñiga,  justicia  mayor  de  Castilla,  hecho  que  molestó 
sobremanera  al  Condestable,  al  Almirante  D.  Alonso  Enriquez  y  al  Ade- 
lantado D.  León  Pero  Manrique  por  •  no  haber  consultado  antes  su  pa- 
recer. 

Murió  la  Reina  Catalina  dejando  de  edad  de  trece  años  al  Rey  D.  Juan, 
al  que  había  criado,  según  gráfica  frase  del  P.  Mariana,  como  pollo  en  ca- 
ponera, en  unas  casas  junto  al  monasterio  de  San  Pablo  de  Valladolid  sin 
dejarle  salir  en  más  de  seis  años  y  sin  la  fortaleza  de  cuerpo  y  de  alma 
que  si  es  precisa  en  la  naturaleza  humana  es  doblemente  necesaria  á  un 
Rey  que  en  temprana  edad  no  sólo  ha  de  regirse  á  sí,  sino  gobernar  á  un 
pueblo.  Criado  como  planta  de  estufa,  sin  voluntad  y  sin  conocimiento 
del  mundo  y  de  los  hombres,  los  magnates  se  esforzaban  por  alcanzar  su 
favor,  sabiendo  que  el  que  lograra  adelantarse  en  él  á  los  demás  obtendría 
la  gobernación  del  reino,  reproducie'ndose  por  tanto  aquellas  vergonzosas 
escenas  palaciegas  de  los  tiempos  de  Enrique  III,  sólo  que  no  tropezaron 
con  un  corazón  tan  resuelto  como  el  suyo,  y  el  pobre  Juan  II  fué  una 
sombra  de  Rey  gobernado  por  un  valido,  contradiciéndose  siempre  en 
sus  resoluciones,  corazón  femenil  que  no  tuvo  nunca  arranque  para  un 
impulso  de  su  carácter,  y  se  arrepintió  cien  veces  de  todas  las  resoluciones 
adoptadas  en  su  gobierno.  Sólo  puede  admitirse,  por  tanto,  como  tregua 
del  convenio  que  entre  sí  hicieron  los  seis  magnates,  de  abrir  las  puertas 
de  Palacio  á  todos  y  juntos  acompañar  al  Rey  cuando  saliera  á  pasear  á  la 
villa,  juntos  estar  y  asistir  en  la  Corte,  y  los  dos  que  más  á  mano  se  halla- 
sen firmar  en  las  espaldas  las  provisiones  y  cartas  de  la  Reina,  corriendo 
á  su  cargo  la  crianza  del  Rey  y  la  gobernación  del  reino. 

Llegado  el  Rey  á  los  catorce  años,  trató  Dávalos  con  los  suyos  de  que 
empuñase  D.  Juan  el  cetro,  y  de  acuerdo  con  él  reunió  en  el  Alcázar  de 
Madrid,  Cortes,  á  las  que  no  pudo  acudir  el  Condestable  por  la  gota  que  le 
aquejaba,  pero  que  fueron  trasladadas,  digámoslo  así,  á  la  morada  de  Ruy 
López  (que  tanta  era  la  estima  en  que  le  tenían)  y  en  ellas  se.  acordó  que 
los  libramientos  así  de  dinero  como  de  cualquiera  merced  se  dieran  á  don 
Gutierre  de  Toledo,  Arcediano  de  Guadalajara,  para  que  éste  los  mostrase 
en  Consejo  al  Arzobispo  de  Toledo  D.  Sancho  de  Rojas,  al  Almirante 
Enriquez,  al  Adelantado  de  León  Pero  Manrique,  al  Mayordomo  mayor 


176  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

Juan  Hurtado  de  Mendoza  y  al  Condestable  Ruy  López,  los  cuales  se  los 
devolverían  luego  para  que  él  los  refrendara  y  el  Rey  los  librase,  novedad 
que  maravilló  al  Arzobispo  de  Toledo,  pues  nunca  creyó  iban  á  otra  cosa 
á  la  morada  del  Condestable  sino  á  verle  y  á  confirmar  los  poderes  de  los 
del  Consejo. 

Andaban  descontentos  los  prelados  y  caballeros  sin  querer  ceder  los 
unos  el  mando  á  los  otros,  y  al  fin  convinieron  en  turnar  por  trimestres  en 
el  Gobierno,  interviniendo  en  el  primer  tercio  el  Arzobispo  de  Santiago  y 
cuatro  caballeros  ';  en  el  segundo  el  de  Toledo,  D.  Sancho  de  Rojas,  Ruy 
López  y  otros  tres  magnates  2  y  cinco  caballeros  3  en  los  últimos  tres  me- 
ses; pero  ni  aun  así  terminaron  las  diferencias,  pues  los  unos  querían  ale- 
jar de  la  Corte  á  los  infantes,  otros  deseaban  tenerlos  al  lado  del  Rey;  los 
unos  miraban  secretamente  el  poderío  de  los  demás  y  cada  cual  desconfia- 
ba de  su  vecino,  odiándose  todos  como  mortales  enemigos  4.  Al  Infante 
D.  Juan  apoyaban  el  Infante  D.  Pedro,  el  Arzobispo  de  Toledo  y  otros,  y  á 
D.  Enrique,  el  Arzobispo  de  Santiago,  D.  Lope  de  Mendoza,  el  Adelan- 
tado Pero  Manrique,  Garci  Fernández  Manrique  y  el  Condestable  Dá- 
valos. 

Alvaro  de  Luna,  que  ya  comenzaba  su  privanza,  favorecía  á  Juan 
Hurtado  de  Mendoza  y  al  Arzobispo  de  Toledo  Sancho  de  Rojas,  el  cual 
fortaleció  la  amistad  del  Camarero  casando  á  su  sobrina  D.a  Beatriz  con 
Ruy  Díaz  de  Mendoza,  hijo  de  D.  Juan.  Asistía  éste  á  la  Corte,  aunque 
no  le  correspondiese  el  turno;  privaban  á  su  antojo  de  intervenir  á  otros 
bajo  pretextos  fútiles,  y  así,  bajo  color  de  que  el  Condestable  trataba  de 
casar  á  su  hijo  Diego  con  una  hija  de  Martín  Fernández  Portocarrero  (que 
destinaban  á  Alvaro  de  Luna);  apartaron  á  éste  del  Consejo  y  al  Adelan- 
tado Pedro  Manrique;  también  persiguieron  á  Pedro  de  Velasco,  Camare- 
ro mayor,  á  Diego  Fernández  de  Quiñones,  merino  mayor  de  Asturias,  pri- 
vándoles de  sus  cargos;  negaron  la  audiencia  Real  solicitada  al  Conde  de 
Benavente  D.  Rodrigo  Alonso  Pimentel  y  al  Arzobispo  de  Sevilla  D.  Diego 
de  Anaya,  que  venían  del  Concilio  de  Constanza,  y  bajo  pretexto  de  que 

1  Almirante  D.  Alonso  Enríquez,  Garci  Fernández  Marique  y  Fernán  Alfonso  de  Robles. 

2  Conde  de  Trastamara  D.  Fadrique  y  el  Adelantado  Pedro  Manrique. 

3  D.  Pedro  Ponce  de  León,  el  Conde  de  Niebla,  D.  Gutierre  Gómez  de  Toledo,  Arcediano  de 
Guada'.ajara  y  Diego  Fernández  Mariscal. 

4  La  crónica  habla  de  quince  caballeros  y  quince  prehdos,  pero  es  más  verosímil  se  hiciera 
el  convenio  en  la  forma  anteJicha,  que  es  la  que  tiene  el  proceso  formado  al  Condestable  por 
Pero  Alfonso  de  Valladolid,  bachiller  en  derechos  que  hacia  oficial  de  fiscal  por  el  doctor  Al- 
fonso Fernández  de  Lcdesina. 


BIBLIOTECAS  Y   MUSEOS  1 77 

en  los  poderes  de  los  Procuradores  del  Reino  no  venía  cláusula  especial 
para  el  acuerdo  que  adoptaron,  quisieron  procesaras  por  falsedad,  por 
aconsejar  al  Rey  consumara  el  matrimonio  con  la  Reina  D.a  María,  hija 
del  Infante  D.  Fernando,  que  iban  dilatando  los  favoritos  por  no  conve- 
nirle á  sus  intentos. 

Fernando  Ruano  y  Prieto 

(Concluirá.)  Barón  de  Velasco. 


DOCUMENTOS 


1 

DOS  CARTAS  INÉDITAS  DE  QUEVEDO 

1 

RELAZION    I    NVEVAS    I    UISITAS 

lllmo.  y  Ex.™»  Señor  « 
Sigúese  la  grandeza  de  las  bodas  de  la  Reyna  de  Francia,  dejando  aparte  la  gran- 
deza del  Señor  Duque  de  Lerma,  que  fué  igual  al  ánimo  con  que  haze  todas  sus 
cosas.  No  cuento  á  V.  Ex.a  el  numero  de  azemilas,  ni  digo  lo  acostumbrado  d« 
cordones  de  seda,  reposteros,  bordados  i  garrotes  de  plata,  por  ser  cosa  tan  cierta. 
Dio  librea  á  toda  su  casa,  la  misma  del  Rey:  aquellos  ajedrezitos  que  V.  Ex."  a  bisto 
en  las  alegrías  de  la  Casa  de  Borgoña;  llevo  consigo  al  Marques  mi  Señor,  al  Almi- 
rante, al  Duque  de  Zea,  y  estos  tres  señores  se  vistieron  por  sí  y  por  sus  criados, 
porque  fueron  mas  ricos  que  todos  i  no  dieron  libreas;  llevó  al  Duque  de  Sesas,  que 
vino  con  gran  casa,  caballeriza  y  recamara,  i  hizo  entrada  de  Zabuco  en  el  pueblo: 
trajo  consigo  á  Lope  de  Vega;  cosa  que  el  Conde  de  Olivares  imitó  de  suerte  que 
biníendo  en  el  propio  acompañamiento,  trujo  un  par  de  poetas  sobre  apuesta, 
amenazando  con  su  relación;  io  estube  por  escribir  vn  romanze  en  esta  guisa,  mas 

tropezé  en  la  envajada 

A  la  orilla  de  vn  Marqués 
sentado  estaba  vn  poeta, 
que  andan  con  reyes  y  condes 
los  que  andauan  con  obejas. 

El  Conde  de  Villamor  hizo  demostrazion  grande,  porque  fue  a  acompañar  á  su 
Ex.'  con  librea  esplendida  vn  caballero  particular  de  VallaJolid,  que  así  se  mandó 
nombrar,  Don  Tal  Portocarrero;  enbistiendosele  las  bodas  en  el  cuerpo  como  los 
diablos  se  vistió  á  sí  y  á  sus  criados  de  su  mayorazgo,  cosa  que  le  contradijeron 
los  años  por  venir  i  lá  gana  de  comer,  i  saco  la  mas  rica  i  mejor  librea  en  gran  per- 
juicio de  su  estomago  i  acreedores.  El  Duque  de  Maqueda  vino  con  mucha  jente, 
muí  luzido,  acompañando  á  su  Ex.*,  mas  no  trujo  poeta,  cosa  que  se  notó.  Despo- 
sáronse los  reyes  a  los  diez  y  seis  de  otubre  en  la  yglesia  mayor  de  Bur»os,  des- 
posándose por  el  rey  de  Francia  el  Señor  Duque  de  Lerma.  Hizo  la  reyna  renunzia 

1    Al  Duque  mi  Señor. 

3.a  Apoca.— tomo  ix.  13 


I78  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

de  los  Estados  y  reynos,  y  aquella  noche  en  Burgos  sacaron  candiles,  que  en  caste- 
llano dizen  poner  luminarias;  vbo  cohetes  i  toros,  que  corrieron  ellos  á  los  caualle- 
ros,  porque  eran  los  de  Burgos,  i  salieron  ignominiosamente  de  la  plaza.  Quien  lo 
hizo  mejor  fué  vn  primo  mió,  Don  Juan  de  Alvarado,  a  quien  mató  el  toro  dos 
caballos  sin  que  el  toro  se  pudiese  quejar  del,  ni  entendiese  que  traia  rejón,  ni  que 
venia  enzima.  Las  libreas  son  así:  sayos  relumbrantes,  capas  reluzientes,  calza 
amarilla,  gorras  preziosas,  lapides  de  diferente  color;  bibe  Dios  que  no  me  puse  el 
vestido  que  V.  Ex.a  me  dio  porque  no  me  le  quitasen  a  pedazos,  sin  ser  santo.  Es 
cierto  que  se  aturdieran  los  mas,  aunque  vbo  mucha  riqueza  i  broches;  preuienense 
grandes  fiestas  en  Burgos  para  la  buelta,  ¡  en  Lerma  haze  el  Señor  Duque  de 
Lerma  v.i  juego  di  cañas  que  cuesta  mas  de  catorce  mil  escudos.  En  Madrid  se 
quedan  preuiniendo  los  Rejidores  para  caer  delante  de  la  princesa  i  rodaren  su  ser- 
uizio.  Repartense  las  fiestas  por  los  oficios  i  aguardan  a  Su  Majestad  en  Madrid  á 
los  diez  de  Diciembre. 

Fui  a  besar  la  mano  a  mi  señora  la  Duquesa  de  Najara  i  di  a  su  Ex.a  la  carta  i  el 
rosario:  biole  i  ¡o  no  e  tenidj  tan  buen  rato  en  mi  uida,  porque  hizo  i  dijo  con  el 
6¡n  querer  leer  la  carta,  las  mas  agudas  cosas  que  01  en  mi  uida,  i  entre  las  otras, 
riiendose,  dijo: — Espias  me  haze  mi  sobrino  las  cuentas;  a  uer  bienen.  Echóles  el 
pangúelo  enzima  i  e.nboluio  mui  bien  el  dezenario  i  dixo:  ¿Es  posible  que  no  be 
que  los  tap  «re  io  asi  quando  me  importe,  i  los  zegaré?  Jesús,  miedo  me  da  el  rosa- 
rio, i  no  debocion;  i  dijo  tantas  cosa*  desconfiandolos  de  que  podrían  hazer  diligen- 
cia ninguna,  que  me  es  fuerza  remitirme  á  la  respuesta  de  su  Ex.a  que  me  ha  dieho 
ira  con  esta,  porque  la  carta  no  la  quiso  leer,  sino  la  adiuinó  i  dijo  que  en  los  ojos 
abia  leído  los  ri  íglones:  io  no  se  que  aia  hombre  en  el  munJo  tan  entendido.  Es 
una  Duquesa  Escoto. 

Fui  a  uisitar  de  parte  de  V.  Ex."  á  mi  Señora  la  Camarera  mayor  i  hizome 
grandissima  merced,  mostrándose  muí  agradezída  á  lo  que  V.  Ex.a  la  auia  escrito  i 
a  lo  que  io  la  dije.  Hállela  sentada  en  vna  silla,  escriuiendo  en  vn  atril  sobre  vna 
mesa  llena  de  papeles,  con  un  ferreruelo  puesto.  Representoseme  vn  ebanjelista 
acaponado.  Bibe  Dios  que  es  notable  señora.  Dize  que  a  de  gozar  del  ofrecimiento 
en  todo  lo  que  se  ofreciere  en  Ñapóles. 

Besé  las  manos  á  mi  Señora  la  marquesa  de  Auñon,  moza  i  bieja.  Dijeronme 
abian  auisado  a  V.  Ex.a  mui  particularmente  de  los  grandes  disgustos  que  abia  entre 
mi  señora  la  duquesa  de  Najara  i  mi  señora  Doña  Ana  Maria,  i  como  pasan  hasta 
•i  muy  adelante.  En  esto  me  remito  a  sus  señorías,  por  no  aver  io  entendido  nada. 

E  enseñado  el  doblón  de  dos  caras  a  todas  las  mujeres  famosas  de  aqui,  princi- 
palmente a  Doña  Ana  María  Fadrique,  Doña  Francisca  Ortiz,  diziendo  que  es  re- 
trato de  V.  Ex.*,  i  pedianmele  para  copiarle,  que  zierto  estará  V.  Ex.a  que  no  abra 
copias  del;  Mariana  de  Mesones  me  dijo:  ¿El  Duque  de  Osuna  con  dos  caras?  Trai- 
dor le  quiero.  Soi  potentado  i  con  el  oro  que  truje  las  deslumhro  i  no  las  enrri- 
quezco,  i  todos  y  todas  aguardan  a  uer  si  pasase  ora  por  mi  tan  menguada  que 
prestase  o  hiziese  plato. 

Al  Marques  mí  señor  hable  el  primer  día  que  llegue  a  Burgos.  Esta  su  Señoría 
mui  bueno  i  sintió  mucho  verse  sin  carta  de  V.  Ex.a  Esta  su  Señoría  arrepentidís- 
simo  del  engaño  que  le  hizo  Villa  mediana  en  el  enrejo  de  Miguel  Baez,  de  que  mi 
señora  la  Djquesa  Doña  Isabel  díze  a  dado  cuenta.  Yo  he  bisto  la  carta  de  Villa- 
mediana,  orno  suya  en  todo;  e  sabido  que  en  casa  del  conde  de  Villamor  se  tratava 
el  negozij  de  casar  a  su  señoría  con  mi  señora  Doña  Ana  Maria.  El  Marqués  mi 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  170, 

señor  esta  pesaroso  del  disgusto  que  a  V.  Ex.a  a  dado  ¡  esta  muii  obediente  al  señor 
duque  de  Uzeda,  que  asi  me  !o  dijo  Su  Ex.a;  tiene  su  Señoría  alguna  falta  de  dinero; 
si  para  estas  fiestas  es  nezesario  V.  Ex.a  escriva  al  señor  Duque  de  Uzeda  i  le  imbie 
orden  para  que  se  le  saque  lo  nezesario  i  algún  dinero  para  que  gaste,  que  io  acá  le 
seruire  con  un  pellizco  de  los  quatro  mil. 

-  El  Marques  de  Barcarrota  es  General  de  las  galeras  de  Portugal,  i  el  dia  que  io 
entré  en  Madrid,  dos  oras  antes  se  auia  ido  al  Frexno  por  dineros  para  las  fiestas; 
dizenme  que  estaua  determinado  a  saürme  á  reziuir  dos  leguas  con  tales  bebedores 
que  perdiésemos  el  camino;  en  viniendo  le  daré  el  parabién  de  parte  de  V.  Ex.a  mien- 
tras V.  Ex.a  se  lo  escriue. 

Hernán  Clares  bino  a  Madrid  i  no  quiso  darme  algunas  niñerías  que  traía  para 
el  Marques  mi  señor,  de  mi  señora,  pues  están  en  Burgos,  i  no  solo  no  me  las  dio 
para  que  se  las  diese,  pero  ni  se  lo  dijo  a  Aguirre,  ni  bio  a  mi  señora  la  Duquesa 
Doña  Isabel,  i  se  las  llevó  consigo;  i  el  Marques  mi  señor  se  esta  deshaziendo  pi- 
diéndolas en  todas  las  cartas.  Sebastian  de  Aguirre  a  ido  commigo  en  cas  de 
los  Rejentes  i  sirue  con  cuiidado;  queda  aguardando  las  albrizías  de  V.  Ex.a,  i 
mi  señora  la  Duquesa  Doña  Isabel  lo  desea  mucho. 

•  Jorge  de  Tovar  es  particular  criado  de  V.  Ex.a  y  el  mejor  hombre  de  aqui.  Di  la 
carta  de  V.  Ex.a  i  besé  la  mano  a  la  Marquesa  de  Peñafiel,  mi  señora,  que  es  1 1  mas 
linda  cosa  del  mundo  después  de  mi  señora  Doña  Antonia,  i  me  dijo:  cjerto  que 
tengo  gran  invidia  a  todos  los  que  ban  a  Sicilia  i  están  al. a,  porque  ven  al  Duque 
mi  señor  i  a  mi  señora. 

Don  Pedro  de  Toledo  fue,  según  dízen,  a  solo  aberiguar  las  cosas  allí  sucedidas 
i  ni  ai  güera  ni  quieren  que  la  aya,  ni  la  puede  auer;  esto  te  igo  escrito  a  V.  Ex."  j 
es  asi  i  ¡o  habli  á  los  señores  Duques  con  la  resoluzíon  que  requería  i  me  lo  auia 
V.  Ex.a  mandado,  de  que  da  cuenta  el  padre  Federico.  Si  V.  Ex."  biera  lo  que  aqui 
dizen  de  V.  Ex.a  todos,  ¡bibe  Dio»!  que  se  lolgara,  porque  no  pireze  Espina  con 
V.  Ex.v  sino  mujer  con  rufián,  que  en  quiriendola  hazer  mal,  ¡pues  a  fe  que  se  lo 
diga  al  Duque  de  Osuna!  ¡pues  a  fe  que  si  el  Rey  e.nbia  allá  al  Daque  de  Osuna! 
jpues  si  el  Duque  de  Osuna  ara!;  i  pareze  V.  Ex.1  el  conjuro  del  Rey  i  del  reyno, 
que  le  imbocan  en  abiendo  tempestades. 

Hábil  al  señor  Duque  de  U-^e.ia  en  el  Bedor  jeneral  i  me  dijo  quan  cansado  le 
tenia,  i  me  dio  la  palabra  de  escriuirle  mandándole  no  le  tomase  en  la  boca,  i  que 
acá  le  tenia  hecha  la  cania  con  los  Ministros;  no  quiso  diese  la  carta  del  Rey,  ase- 
gurándome su  castigo,  i  io  le  solig  to;  dijele  todo  lo  que  pasaua  sintiólo  mucln. 

Aqui  a  llegado  Castillo;  aguarda  al  señor  Jil  Ramírez,  i  io  a  uer  lo  que  haze;  por 
aora  no  ai  de  que  auisar  a  V.  Ex.'\  a  quien  Nuestro  Señor  guarde  como  sus  criados 
emos  menester.  Madrid  a  21  de  Nobiembre  161 5. 

Criado  de  V.  Ex.a  besa  sus  pies 

Don  Francisco  de  Quevedo. 

(Al  dorso):  Madrid  21  de  Noui.e  161 5.  R.da  a  12  de  Enero.  R.da  a  12  de  Marco. 
D.  Francisco  de  Queuedo.  Relación  y  nueuas  y  visitas. 

II 

Ex-we  Sr. 

Yo  escriuí  á  V.  Exa.  con  la  carta  de  D.  Rodrigo  Calderón  i  oi  me  embió  á  llamar 
y  me  di,o  qu.s  sj  r."  nit  a  a  mi  en  lo  que  conmigo  auia  tratado,  i  esto  me  obliga  a 
escriuir  es  a  carta  añadida. 


1 8o 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


El  Marques  de  Siete  Iglesias  auiendole  io  dicho  como  los  bajeles  de  V.a  Ex.a  por 
asistir  al  seruicio  de  Su  Majestad  con  la  persona  del  Emir  auian  mal  logrado  el 
corso  y  buelto  sin  presa,  i  que  con  ser  de  tanta  consideración  la  perdida  y  el  gasto 
de  ellos  V.  Ex.a  estava  contentissimo  por  dejar  puestas  en  astillero  muchas  cosas 
que  podrían  ser  quiriendo,  Su  Majestad,  de  grande  importanzia,  me  dijo  con- 
fidentemente: déjese  el  duque  de  esas  Jinetas  i  embie  sus  galeones  á  su  corso.  Consi- 
dere todo  fiel  christiano  que  que  hada  oiendo  esto;  mi  piojez  i  desventura  oi  es,  i  no 
e  acabado  de  maldecir  al  Emir,  pues  si  no  fuera  por  el,  vien  se  io  que  el  gato  vbie- 
ra  cazado;  consideróle  yo  con  su  cara  de  albondigilla  varbada,  mui  estebadico,  cer- 
cado de  tarascas  mosqueteros,  maullando  por  las  marinas  y  a  Pedro  Soler  con  sus 
narices  chatas  llorando  pólvora  i  valas  en  la  Cámara  de  Santa  Barbara. 

Dijo  el  marques,  escriuia  á  V.  £".*  /  mando  que  lo  escriuiese  yo  que  tornase  V. 
Ex0,  á  enviar  los  pajeles  en  corso  otra  ve\,  sin  aduertir  que  ia  no  es  tiempo  de  va- 
jeles  en  aquellos  mares;  los  deseos  del  marques  son  bonissimos.  Pero  el  Emir  es  un 
puto  y  le  tengo  mas  maldito  que  a  un  casamentero.  Desdichada  cosa  es  que  aia  su 
Majestad  de  encargar  á  V.  Exa.  todas  las  aventuras  i  que  no  se  aia  de  quedar  sino  Con 
los  trofeos,  que  oi  no  alio  á  V.  Ex.a  rico  sino  de  trastos  para  una  istoria,  juntan- 
do papeles  para  diez  de  la  fama,  cosa  que  tiene  menos  competidores  que  el  rapiñar. 
Nunca  tuve  buen  conzeto  de  aquel  Emir  desde  que  dio  a  V.  Ex.a  aquel  cuchillo 
encantado;  yo  quedo  dado  al  diablo  i  aun  dado  no  me  quiere,  i  rabio  por  irme  de 
aqui,  porque  esta  tan  mal  lugar  que  aun  el  diablo  no  se  prezia  de  su  oficio. 

Torno  en  esta  a  decir  a  V.  Ex.a  que  de  dia  ni  de  noche  no  hablan  en  otra  cosa 
los  dos  amigos  que  an  escrito,  sino  en  la  venida  de  V.  Ex.a  a  Ñapóles  con  la  bre- 
bedad  que  desean,  que  se  io  que  es  volando.  Guarde  Dios  a  V.  Ex.a  como  deseo  y  e 
menester.  Madrid  a  i3  de  Abril  1616. 

Exmo.  Sr.=b.  1.  m.  de  V.a  Ex.a=Su  criado  Don  Francisco  de  Quevedo-  Villegas- 


II 
POESÍAS  DEL  DOCTOR  AGUSTÍN  DE  OLIVA 
5.a 
[Diálogo  entre  el  autor  y  un  libro.]  1 


ik>ctor.     Sucedió 

dende  a  tres  dias  que  yo 
dexo  al  enfermo  sangrado 
creo  que  de  muy  curado 
que  mui  al  cabo  llegó. 

Y  si  uviera 
sido  el  otro  que  huyera 
y  yo  solo  el  que  curara, 
según  era  se  holgara 
de  que  el  enfermo  muriera. 

Este  t¿l 
no  auia  tomado  mal 
las  cautelas  que  halló 
escritas  donde  aprendió 


para  crecer  su  caudal. 

Otro  auia 
que  yo  muy  bien  conocía 
muy  de  peor  condición 
mas  la  santa  Inquisición 
le  puso  qual  merecía. 

El  cortaua 
culebrilla  y  desligaua 
haziendo  cercos  en  tierra 
y  a  ¡a  del  monte  en  la  sierra 
de  los  abismos  sacaua. 

En  sortijas 
y  en  papeles  y  en  vacijas 
hazia  rayas  y  escritos 


1    Véase  el  t.  VIII  de  U  Revista,  págs.  307  á  312.  En  la  pág.  312,  después  de  la  iín.  20,  falta  este 
Terso:  «uiendome  con  tal  despecho». 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


I»I 


con  caracteres  malditos 

en  hyerro  y  lienzo  y  en  guijas 

Y  en  alambre 
daua  para  la  calanbre" 
vnos  zarcillos  de  cuerno 
y  unas  nominas  de  infierno 
en  seda  y  cuero  y  estanbre. 

Santiguaua 
quando  vnas  cañas  echaua 
en  los  lomos  y  dezia 
no  se  que  que  no  se  oya 
y  otros  hechizos  mandaua 

Quesería 
no  acabar  en  año  y  día 
si  los  quisiesse  contar; 
básteme  aquestos  tocar 
por  prueua  de  mi  porfía 

Otros  mil 
y  de  trato  mas  ceuil 
en  vosotros  leo  y  hallo 
los  quales  agora  callo 
por  ser  materia  tan  vil 

Estos  son 
de  que  también  dais  lición 
los  libros  de  Medicina 
y  aquel  que  á  ellos  se  inclina 
es  hijo  de  maldición. 
libro.  Mal  christiano, 

sophistas  dexais  lo  llano 
por  tomar  lo  barrancoso 
huis  lo  dulce  y  sabroso 
y  á  lo  amargo  echáis  la  mano. 

¿Qual  razón 
sufre  que  vos  conpassion 
auiendo  tanto  leydo 
ayais  assi  mal  traydo 
vuestra  mesma  profession? 

A  la  clara 
os  veo  torzer  la  vara 
de  justicia  al  redropelo; 
mas  es  escupir  al  cielo, 
que  al  fin  os  cae  en  la  cara. 

Al  presente 
hazeis  como  mal  doliente 
que  no  arrostra  a  la  gallina 
por  comer  de  vna  sardina 
aunque  hieda  claramente 

Bien  sabéis 


pues  que  en  nosotros  leéis 
que  el  moro  mas  triste  y  vil 
y  el  christiano  y  el  gentil 
escriuen  como  deueis 

Ser  humanos 
los  médicos  y  mui  llanos, 
comedidos  y  corteses 
las  hazes  y  los  enveses 
claros  y  limpios  y  sanos. 

Piadosos 
liberales  y  graciosos 
de  buen  trato  y  de  verdad 
y  de  mucha  caridad 
y  francos  y  generosos. 

Conuersables 
mansos,  blandos  y  agradables, 
fieles,  cuerdos,  leales 
christianos  doctos  cauales, 
sabios,  discretos,  afables, 

Y  prudentes, 
solícitos,  diligentes 
en  procurar  la  salud 
siendo  espejo  de  virtud 
y  remedio  de  las  gentes. 

Por  lo  menos 
hallareis  cien  libros  llenos 
si  no  me  queréis  creer 
de  dj  podéis  aprender 
consejos  sanos  y  buenos. 

Pues  ¿porque 
la  mala  lengua  se  os  fue 
al  dicho  de  tres  maluados 
y  que  ya  están  desechados 
sin  honra,  ni  bien,  ni  fe? 
doctor.      Dentro  estáis; 

vos  mesmo  sentencia  dais 
contra  vuestro  mal  estilo 
y  vos  mesmo  sois  el  filo 
que  la  cabeca  os  cortair. 

¿Porque  vos 
con  grande  offensa  de  Dios 
hablastes  en  general 
de  los  médicos  tan  mal 
que  aun  no  perdonastes  dos? 

Siempre  a  auido 
médicos  de  tal  partido 
de  tanto  ser  y  tan  bueno 
que  os  deuieran  poner  freno 


J82 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


en  lo  que  aueis  mal  fingido. 

Y  dexados 
a  nuestros  antepassados 
que  es  vn  número  infinito 
en  nuestro  tienpo  an  escrito 
otros  tanbien  estimados. 

Por  España 
por  Italia  y  Alemana 
los  ay  de  tanto  valor 
que  no  baUa  detractor 
con  mala  lengua  ni  maña 

A  o f tender 
su  uida  y  fama  y  saber 
porque  son  fiel  dechado 
de  lo  bueno  relatado 
que  dezis  que  an  de  tener» 

Ay  también 
entre  estos  otros  de  quien 
no  se  tiene,  ni  es  razón, 
buen  concepto  y  opinión 
puesto  por  casso  que  estén 

Graduados, 
que  no  salieron  letrados 
y  curan  como  las  viejas» 
lobos  con  pieles  de  ovejas 
que  viuen  por  los  poblados 

Libremente. 
Tras  estos  ay  otra  gente 
a  quien  llaman  romancistas 
saca  potras  y  algebristas 
y  otros  del  talle  presente. 

Estos  tales 
son  causa  de  muchos  males, 
y  de  abrasar  como  llama 
la  uida  y  honra  y  la  fama 
de  los  médicos  cabales. 

No  por  esso 
aueis  de  ser  tan  auieso 
que  con  vn  peso  y  medida 
juzguéis  condición  y  uida 
del  que  es  cuerdo  y  del  trauieso. 

Que  es  verdad 
que  en  qualquiera  facultad 
y  en  cualquiera  officio  y  arte 
mirando  parte  por  parte 
ay  grande  diuersidad 

De  personas; 
ay  rameras  y  ay  matronas 


por  el  mundo  repartidas, 
fra)  les  y  de  malas  uidas 
entre  muy  santas  coronas. 

Y  assi  son 
diuersos  en  condición 
los  médicos  y  sus  modos, 
y  el  condenallos  á  todos 
cosa  es  fuera  de  razón. 

Porque  dado 
que  aya  alguno  tan  errado 
como  e  uisto  encarecer 
esso  suele  acontecer 
en  toda  suerte  de  estado 

Buen  testigo 
tengo  en  Dios  de  lo  que  digo, 
pues  en  los  que  el  esjogio 
uvo  un  tal  que  lo  vendió 
y  lo  entrego  á  su  enemigo. 

Marauilla 
seria  que  en  gran  cuadrilla 
de  gente  que  se  juntasse 
uviesse  quien  no  peccasse 
y  en  quien  no  poner  manzilla 

Y  el  escote 
porque  lo  paga  Magote 
si  Haxa  la  culpa  tiene, 

pues  no  es  justo  ni  conuiene 
que  al  inocente  se  azote. 

Quanto  mas 
que  en  todo  lo  dicho  atrás 
que  a  los  médicos  culpastes 
claro  esta  que  os  alargastes 
sin  tenplanza  ni  compás, 

Mal  juzgando 
y  a  muchas  cosas  trocando 
sus  nombres  por  otros  vanos, 
ya  las  obras  de  christianos 
a  malos  fines  echando. 

Por  lo  qual 
vuestra  prática  infernal 
es  justo  que  la  deshaga, 
a  lo  menos  satisfaga 
a  los  que  sienten  tan  mal 

Como  vos; 
no  es  justo  que  aya  entre  nos 
quien  tenga  por  maleficio 
que  el  honbre  haga  su  officio 
en  el  qual  lo  puso  Dios. 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


1 83 


Ignorante 
seria  el  que  el  mercadante 
no  querría  que  tratasse 
ni  que  el  barbero  afeilasse 
ni  el  otro  hiziesse  el  guante, 

Y  también 
seria  muy  necio  quien 
quisiesse  para  mil  males 
que  los  que  son  officiales 
sin  instrumentos  estén. 

El  cep'llo 
y  la  sierra  y  el  martillo 
proprios  son  a!  carpintero, 
las  tenazas  al  herrero 
como  al  montero  el  cuchillo. 

Permitido 
es  mi  officio  y  recebido; 
si  necessario  no  se, 
mas  Jesu  Christo  acá  fue 
de  ser  medico  seruido 
libro.         No  sangró 
ni  se  lee  que  purgó 
ja  ñas  a  hombre  ninguno, 
aunque  se  halla  que  a  vno 
con  su  saliua  le  vntó. 
doctur.      No  uenia 

bien  y  menos  convenia 
que  él  de  tal  suerte  sanasse 
y  con  instrumento  obrasse 
su  ciencia  como  la  mia. 

Que  el  poder 
sumo  y  el  sumo  saber, 
para  sanar  vn  doliente 
y  remediar  mucha  gente 
no  auia  nada  menester. 

Potestad 
sola  de  su  Magestad, 
sin  yeruas  y  sin  bebida, 
era  quien  daua  la  uida 
en  siendo  su  voluntad. 

Pues  por  ella 
que  jamas  rec.-be  mella 
ni  se  dexa  de  hacer 
cada  uno  viene  a  ser 
lo  que  permite  esta  estrella. 

Y  assi  yo 

por  su  prouidenca  esto 

en  mi  officio  como  el  sastre, 


y  creer  que  es  por  desastre 
no  lo  tengo  por  fe,  no. 

Siendo  assi 
¿porque  queréis  vos,  dezi, 
mis  instrumentos  quitarme 
y  por  vsarlos  culparme 
sintiendo  tan  mal  de  mi? 

La  sangría 
de  que  usamos  cada  dia 
instrumento  e;  de  nuestra  arte; 
quitarla  de  toda  parte 
injusta  cosa  seria. 

El  purgar, 
la  dieta  y  el  fregar 
y  el  ruibarbo  y  la  ventosa 
y  el  xaraue  y  esta  cosa 
del  officio,  es  para  obrar. 

Y  pues  son 
en  toda  buena  razón 
necesarias  estas  cosas, 
condenabas  por  dañosas 
es  muy  dañada  opinión. 

libro.         Maí  dañoso 
deue  ser  y  peligroso 
lo  que  tanto  me  alabais, 
pues  al  enfermo  embiais 
con  ello  a  tener  reposo. 

doctor.      El  ruin 

en  qualquicr  siniestro  fin 
que  en  los  negocios  suceda 
no  avra  dominio  que  pueda 
sacallo  como  a  rocin 

De  harón, 
teniendo  por  conclusión 
cierta  y  mui  aueriguada 
que  en  los  medios  uvo  errada, 
hechos  sin  tiempo  y  sazón. 

Y  es  error; 

no  manda  mas  el  Señor 
de  que  están  los  cielos  llenos, 
de  poner  los  medios  buenos 
y  esperar  en  fauor. 

libro.         Si  los  yerra 

el  buen  medico  que  es  tierra 
como  alguna  vez  se  vio. 

doctor.  El  buen  Pedro  tropezó 
y  a  Jesu  Christo  sin  guerra 
Le  huyeron 


1 84 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


sus  discípulos  que  vieron 
los  que  con  Judas  llegaron; 
mas  no  por  esso  dexaron 
de  ser  quien  sabéis  que  fueron. 

Por  vn  daño 
que  yo  haga  en  todo  un  año, 
y  oxala  no  fuessen  mas, 
creer  que  estoy  muy  atrás 
en  mi  officio,  es  grande  engaño 
libro.         Desdichado 

de  aquel  donde  aueis  errado 
aunque  sea  media  vez. 
doctor.  Esso  del  alto  Juez 
viene  a  vezes  consultado. 

.    Entendido 
tened  tanbien  y  sabido 
que  aunque  mas  todo  se  acierte 
es  necessaria  la  muerte 
en  qualquier  hombre  nacido. 

Y  si  edad 
o  fuere. a  de  enfermedad 
fueren  causa  del  morir 
no  se  debe  atribuir 
a  sola  mi  necedad. 

De  la  qual 
quando  llegare  a  ser  tal 
que  no  se  sufra  en  mi  ciencia 
tengo  de  dar  residencia 
en  el  Juicio  final, 

Mas  estrecha 
que  la  que  puede  ser  hecha 
ante  el  Alcalde  Ronquillo, 
donde  el  ruego  no  sencillo 
ni  el  fauor  nos  aprouecha, 

Assi  que 
si  alguna  sangre  saqué 
fue  con  zelo  piadoso 
de  dar  salud  y  reposo 
al  enfermo  que  curé 

Dylacion 
muchas  vezes  la  ra2on 
no  consiente  que  se  tenga, 
que  es  necesario  que  venga 
al  punto  la  execucion. 

Pues  el  fuego 
es  forcoso  porque  ay  juego 
que  cierto  se  perdería 
si  no  se  tomasse  vía 


rigurosa  en  quemar  luego. 

Mas  reglada 
esta  con  leyes  y  atada 
la  república,  de  humores, 
continuos  competidores 
que  sin  ellas  alterada 

El  dezir 
algo  de  lo  porvenir 
conforme  a  nuestras  señales 
suele  a  vezes  grandes  males 
estoruar  y  preuenir. 

Lo  ganado 
no  lo  hiléis  tan  delgado 
que  el  abad  de  donde  canta 
de  alli  se  aprouecha  y  yanta 
sin  ser  por  ello  cu  pado. 

Y  assi  está 
la  paga  que  se  nos  da 
por  mil  razones  de  vida 
pues  no  ay  premio  en  esta  vida 
que  mejor  sudado  va. 

Trabaj  ndo 
andamos  y  fatigando 
nuestros  cuerpos  noche  y  día, 
como  correos  sin  guia 
por  la  posta  caminando. 

Zapateros, 
texedores  y  plateros 
tienen  días  de  holgar 
y  pasqua  en  q  je  descansar 
qualesquiera  jornaleros. 

No  ay  disanto 
ni  domingo  que  el  quebranto 
nos  suelde  de  la  semana, 
que  como  oy  sera  mañana 
y  todo  el  año  otro  tanto. 

Lo  de  fuera 
es  fatiga  passadera, 
mas  las  congoxas  del  centro 
que  passa  el  alma  alia  dentro 
no  son  assi  qualesquiera. 

Los  sentidos 
traemos  casi  perdidos 
con  el  mal  gustar  y  oler, 
oyr  y  tocar  y  ver 
cassos  tristes  y  afligidos. 

Luego  en  siendo 
eldia  y  amaneciendo, 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 


185 


vemos  la  llaga  y  la  urina 
el  nacido  y  la  sentina 
del  otro  que  esta  tosiendo. 

Calentura, 
mal  francés  y  desventura 
todo  el  dia  visitamos 
y  a  cada  passo  encontramos 
la  mortaja  y  sepoltura. 

En  la  cama 
donde  se  apaga  la  llama 
de  negocios  con  el  sueño, 
el  nuestro  huye  á  su  dueño 
que  en  mil  partes  lo  derrama. 

El  cuidado 
del  otro  que  esta  apretado 
si  se  morirá  o  si  no, 
del  otro  que  se  sangro, 
del  modorro  y  del  purgado 

Y  del  muerto; 
las  potencias  sin  concierto 
en  busca  de  la  verdad 
nauegan  con  tenpestad 
sin  hallar  en  parte  puerto. 

La  esperanza 
de  mas  sosiego  y  bonanca 
como  en  infierno  perdida 
esta  ya,  pues  en  la  vida 
en  esto  no  avra  mudan5a. 

.   La  razón 
sienpre  puesta  pn  confusión 
con  las  muchas  opiniones 
que  nacen  de  las  lecciones 
y  ahogan  el  coraron. 

La  dolencia 
que  se  pone  en  nuestra  ciencia, 
los  boticarios,  las  viejas, 
los  chismes,  tranpas,  consejas 
es  otra  gran  penitencia. 

Pues  ¿con  que 
se  puede  pagar  que  esté 
el  hombre  tan  mal  parado 
que  el  cuerpo  y  el  alma  llagado 
tenga  por  curar  con  fe 

Su  doliente? 
Sepa  y  entienda  la  gente 
que  la  paga  que  lleuamos 
y  mas  si  mas  desseamos, 
se  merece  justamente. 


Que  mirada 
la  salud  tan  estimada 
que  el  cuerdo  ño  vendería, 
cierto  no  es  mercadería 
que  puede  se-  apreciada 

Las  maldades 
.    y  las  otras  fealdades 
que  mas  quisistes  tratar, 
son  maneras  de  hablar 
mas  que  sombra  de  verdades, 

Y  por  esso 

con  este  breu2  processo 
creo  que  esta  concluido 
que  aueís  estado  perdido, 
loco,  pesado  y  auiesso. 
libro.  Es  verdad, 

pero  de  mi  liuiandad 
merezco  ser  perdonado 
pues  que  dello  a  resultado 
que  con  mucha  claridad 

Sabiamente 
aueís  mostrado  al  presente 
en  lo  que  es  razón  tener 
a  cualquiera  Bachiller 
que  fuere  sabio  y  prudente 

Y  letrado; 

mas  con  todo  lo  passado 
me  aueis.  Doctor,  de  hazer 
vn  señalado  plazer 
ya  que  estáis  desenojado 

Y  sin  passion, 

pues  que  vuestra  condición 
muy  fácilmente  perdona 
a  toda  ruin  persona 
que  busca  con  vos  question. 

doctor.      Sí  haré, 

y  abreuiad,  que  no  podre 
deternerme  si  no  vn  credo, 
y  en  este  tiempo  si  puedo 
hacerlo,  os  contentare. 

libro.-         Gran  merced; 
agora,  Señor,  sabed 
que  aunque  perdáis  la  visita 
me  aveis  de  sufrir  la  grita 
y  a  mi  cuenta  lo  poned. 

¿Que  os  passo 
con  vn  medico  que  echo 
ciertos  polvos  a  vn  doliente 


1 86 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


con  que  luego  encontinente 
dizen  que  se  desangro? 
doctor.      Passa  assi: 

que  en  Montilla  conocí 
vn  official  capatero 
de  lo  vacuno  y  grosero, 
y  con  este  trato  allí 

Se  valia, 
y  el  parece  que  tenia 
ansia  de  verse  medrado 
y  por  ella  fue  tentado 
de  curar  la  Cirugía, 
Entendiendo 
que  pues  sabia  cosiendo 
cuero  con  suela  juntar 
tanbien  podría  pegar 
carne  con  carne  surziendo. 

Sucedió 
que  vna  enfermedad  le  dio 
con  la  qual  tuvo  aparejo 
De  executar  el  consejo 
que  el  diablo  le  encaxó 

Ya  de  veras, 
sabiendo  que  en  mil  maneras 
auia  de  aver  seruicios 
con  muertes  y  sacrificios 
de  mano  del  mal  Contreras. 

Pues  estando 
doliente,  andaua  notando 
remedios  para  después; 
aprendió  mal  dos  o  tres 
con  que  anda  agora  curando. 

Y  primero 
quando  era  capatero 
cinquenta  hormas  tenia 
en  que  calcado  hazia 
no  de  vn  tamaño  y  dinero. 

Este  andaua 
por  este  pueblo  y  curaua 
en  todos  barrios  y  partes 
que  por  saber  muchas  artes 
mucha  gente  lo  llamaua 

Cierto  dia 
yo  estaua  como  solia 
en  mi  casa  estudiando 
y  entra  el  remendón  sudando 
que  resollar  no  pod^a. 

De  alterado 


estaua  disfigurado 
sin  poder  nada  hablar; 
yo  que  tal  lo  uide  estar 
pregunte  mas  espantado; 

Dixe:  amigo, 
¿aos  tomado  el  enemigo? 
dezid  que  duelos  traéis; 
respondió:  los  que  veréis 
si  queréis  venir  conmigo. 

¿Que  habéis  hecho? 
¿porque  traéis  tal  despecho? 
le  dixe,  y  dixo  turbado: 
señor  Doctor,  mi  peccado 
con  cudicia  del  prouecho 

Me  engaño; 
vn  labrador  me  llamó 
para  curarle,  esta  siesta, 
vna  parte  mal  honesta 
de  un  golpe  que  allí  se  dio. 

Yo  fui  luego 
y  quemarame  mal  fuego 
al  punto  que  tal  pensé, 
que  vnos. polvillos  le  eché 
de  los  quales  ya  reniego. 

Que  an  cauado 
de  suerte  que  le  an  rasgado 
al  doliente  alguna  vena 
y  tiene  la  cassa  llena 
de  sangre,  ya  desmayado. 

No  e  podido 
detone  la  ni  e  sauido 
mas  que  vn  trapo  revoluelle; 
suplicóos  vamos  a  velle 
ante  que  sea  partido 
De  esta  vida, 
porque  su  muger  no  pida 
la  muerte,  que  no  es  razón, 
pues  sabéis  que  con  passion 
la  negra  me  fue  pedida 

Por  justicia, 
que  su  dueño,  con  cudicia 
de  la  paga,  leuantó 
que  mi  vncion  la  despachó, 
y  vos  reis  con  malicia. 

Ea,  pues, 
id  a  pie,  que  cerca  es, 
y  no  esperéis  a  ensillar 
que  ay  peligro  en  el  tardar 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 


I87 


no  acaezca  algún  reues. 

Caminamos 
con  harta  priessa  y  passamos 
buen  rato  de  penitencia     . 
y  alia  a  la  puerta  Plasencia 
por  vna  calleja  entramos, 

DonJe  vimos 
el  olio  y  allí  estuuimos 
puestos  en  grande  agonía; 
mas  era  mayor  la  mía 
porque  en  hora  mala  fuimos. 

Sin  mirar 
si  auia  ya  que  curar 
o  si  era  muerto  el  doliente; 
dionos  la  uida  vn  pariente 
que  nos  venia  a  buscar. 

Dixo  ayna: 
señores:  la  melezina 
que  no  esta  desabiltado 
porque  mucho  lo  a  esforgado 
vn  pedazo  de  gallina 

Que  comió; 
con  esto  nos  animó 
y  buelto  en  priessa  el  espacio 
a. leamos  al  palacio 
do  el  enfermo  se  oleó. 

En  entrando 
halle  vnos  suspirando, 
otros  vi  dando  sol.ozos, 
muchachos,  mugeres,  mogos, 
vnos  viendo,  otros  llorando. 

Pues  el  cura 
sudando  del  apretura 
le  dezia:  dezid  credo; 
otros  que  perdies  e  el  miedo 
pues  que  tuuo  tal  ventura 

Que  llegas  e 
a  tienpo  que  locurasse 
Olíua  que  esaua  allí; 
yo  llegue  y  lo  descubrí 
diziendo  que  ss  animasse. 

La  herida 
estaua  ya  tan  crecida 
que  en  muy  breue  lo  matara 
pues  natura  se  acabara 
sino  fuera  socorrida. 

Piaioso 
de  casso  tan  peligroso 


huevos  y  paños  pedi; 
mientras  los  trayan  vi 
vn  casso  harto  donoso: 

La  muger, 
desesperada  de  ver 
a  su  marido  castrado 
arremetió  al  de  mi  lado 
y  quisoselo  comer. 

Desgarrólo 
y  mesólo  y  maltratólo 
y  hizo  en  el  mil  castigos 
diziendo:  sedme  testig  >s 
que  no  quede  vn  honbre  solo 

Que  no  de 
testimonio  de  lo  que 
a  passado  en  mi  marido; 
sentencia  de  arriba  pido, 
y  tu,  mi  señor,  lo  ue. 

Tanto  mal 
de  fuego  de  San  Marcial 
y  del  señor  Santanton 
se  le  coma  el  cora:on, 
marido,  el  que  os  puso  tal. 

Si  tocara 
lo  que  tenéis  en  la  cara 
de  reue>  o  de  traues 
no  tuuiera  este  interés, 
quj  todo  lo  perdonara. 

Mas  ¡ay! 
para  el  día  en  que  nací 
y  por  la  crisma  que  tengo 
que  :auie  si  no  me  vengo; 
¡desventurada  de  mi! 

Mal  dolor 
venga  por  ti,  burlador, 
carnicero  endemoniado 
baratero  naz:ado 
Antecristo  engañador. 

Mata  sanos, 
albeitar  sangra  milanos, 
matalote  remendón, 
mastre  en   oda  cancarron 
capitán  de  los  gitanos. 

Yo  me  iré 
a  la  just  cía  y  daré 
cuenta  de  lo  que  a  passado 
y  si  no  es  bien  castigado 
hasta  el  Rey  no  parare. 


I¡ 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


El  Contreras 
vista  cosa  tan  de  veras 
escapo  y  vinose  a  mi 
diziendo:  Doctor  aquí 
me  defe.idé  destas  fieras. 

Yo  que  auia 
mientras  la  muger  reñia 
la  sangre  bien  detenido 
toallas  y  agua  les  pido 
que  ya  vna  moga  traya. 

Acudieron 
mas  mugeres,  que  siruieron 
de  darnos  el  agua  a  manos 
y  hazia  los  cirujanos 
dos  dellas  se  sonrieron. 

El  traydor 
del  Contreras  enbaydor 
se  sintió  de  ver  la  risa 
y  dixo  de  aquesta  guisa: 
¿porque  os  reis  de  Doctor? 

No  reimos, 
dixeron,  sino  que  vimos 
luego  que  al  Señor  truxistes 
que  vos  curar  no  supistes 
y  por  gran  asno  os  tuuimos. 

Respondió: 
los  Doctores  como  yo 
se  huelgan  con  otros  tales, 
y  vosotros,  animales, 
no  acaba:s  de  ver  quien  so. 

Yo  crei 
la  respuesta  y  entendi 
que  el  no  decía  verdad 
pues  vieron  su  necedad 
y  la  dixeron  alli. 

Con  la  cura 
aun  no  perdió  la  locura 
la  muger  que  bien  mesada 
juraua  de  irse  a  Granada 
y  no  quebrantar  la  jura. 

Yo  llegue 
y  por  mas  que  halague 
nunca  pude  sosegalla; 
siendo  lo  mejor  dexalla 
la  puerta  fuera  tire. 

Por  la  calle 
no  dexe  de  predicalle 
a  mi  negro  capatero 


diziendo:  tornaos  al  cuero 
porque  peor  es  hurgalle. 

¿Vos  no  ves 
como  nada  no  sabéis? 
¿pues  para  qu?  porfiáis? 
dezid  ¿vos  no  confessais 
que  paisa  niento  tenéis, 

En  que  escuelas 
o  con  quales  saca  muelas 
siquiera  aveis  aprendido? 
respondióme  aquel  curtido 
en  capelladas  y  suelas: 

Juro  a  Dios, 
en  mas  escuelas  que  vos 
y  mejores  me  e  hallado 
y  en  ellas  fui  examinado 
mas  vezes  de  veintidós. 

Dezirme  eis: 
¿como  es  posible  que  aveis 
estado  donde  dezis? 
pues  que  yo  estuueen  París 
y  Alcalá  como  sabéis. 

Yo  os  diré: 
no  ay  posada  do  yo  este 
ni  tauanco  ni  mesón 
ni  venta  ni  bodegón 
donde  a  mi  no  se  me  de 

Con  que  cure; 
alli  no  falta  qu'en  jure 
que  curaron  al  Marques 
con  poluos  de  cinco  pies 
contra  quien  no  ay  mal  que  dure. 

Alli  esta 
quien  dize  que  sanara 
á  todo  mal  dz  ríñones 
con  manteca  de  hurones 
y  que  nunca  tornara 

La  dolencia; 
alli  se  lee  la  ciencia 
de  leyes  y  medicina 
mas  verdadera  y  mas  fina 
que  en  Salamanca  y  Valencia. 

Alli  yo 
tres  y  quatro  oras  me  esto 
escuchando  de  mi  espacio 
y  assiento  en  mi  cartapacio 
los  remedios  que  acá  do, 

Muy  mejores 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


189 


que  los  dan  vuesfos  doctores 
sin  unta  retartalilla, 
que  de  solamente  oylla 
se  le  doblan  los  dolores 

Al  doliente. 
Con  estos  curo  la  gente 
y  e  ganado  mas  d  ñeros 
que  vos  con  los  majaderos 
de  Avicena  y  su  pariente 

Galieno; 
¿y  no  lo  tenéis  por  bueno 
ni  lo  aprobáis  a  la  rasa? 
peor  es  voluer  a  cassa 
con  las  manos  en  el  seno. 

No  moféis 
ni  ria:s  ni  santigüéis 
que  de  cas  de  el  oleado 
e  ce  sac„r  un  ducado 


esta  tarde,  y  lo  veréis. 

En  buena  ora 
os  quedad,  Doctor,  agora, 
que  en  lo  que  e  de  visitar 
vos  me  aveis  de  remediar 
por  uida  de  mi  señora. 

Esto  fue 
en  suma  lo  que  passe 
con  aquel  Señor  honrado, 
y  mucho  que  e  cercenado 
después  os  lo  contare. 

Perdonad, 
que  bien  conozco  en  verdad 
que  e  sido  pesado  y  largo, 
pero  ha  sido  a  vuestro  cargo 
el  pedirlo;  adiós  quedad. 

Por  la  copia, 

M.  S.  y  S. 


III 

INVENTARIO  DE  LOS  LIBRO?,  ROPAS  Y  DEMÁS  EFECTOS 


DE 


ARNALDO  DE  YILLANUKYA 


!•- 


(Pergamino  0.7430  del  Archivo  Metropolitano  de  Valencia.) 

-Cum  ob  doli  maculam  evitandam  omnisque  fraudis  suspitionem  tollendam 
seu  removendam  tutores  et  curatores  ac  etiam  manumissores  teneantur 
confieere  inventarium  seu  repertorium  de  bonis  minorum  vel  defunctorum 
ne  ípsa  bona  processu  temporis  periciitentur  seu  valeant  deperire.  IJcirco  ¡n 
Dei  nomine  et  ejus  gratia  Ego  Raimundus  Conesa  prepositus  helemosine  se- 
dis,  manumissor  et  executor  ultimi  testamenti  venerabilis  Magistri  Arnaldi  de 
Villanova  quondam  defuncti.  Attendens  et  recta  consideratione  pensans  quod 
ex  causa  predicta  Ego  et  Petrus  Judies  apothecarius  et  civis  Barchinone  ma- 
numissores et  executores  simul  cum  domino  Patro  de  Monte  Molone  cive 
Barchinone  tune  absenté  et  Jacobo  de  Plano  cive  ejusdem  civitatis  defuncto, 
dicti  testamenti  seu  ultime  voluntatis  dicti  Magistri  Arnaldi  quondam  fecisse 
inventarium  de  ómnibus  bonis  que  fuerunt  dicti  Magistri  Arnaldi  quondam 
in  presentía  notarii  qui  ordinationem  suam  tempore  transacto  condidit  in 
civitate  Barchinone  et  testium  ad  hoc  specialiter  vocatorun  et  rogatorum 
scüicet  Bernardi  de  Rippa  clerici  Bernardi  de  Podiolo  apothecarii  et  Johannis 
de  Barbastro...  et  Bartholomei...  scriptoris  die  qua  dicebatur  .viij.  idus 
D-'cembris  anno  Domini  M.°CCC.°XI.  scüicet  de  bonis  que  invenimus  in 


1.— Pref  situs  helemosine,  Paborde  ó  administrador  de  la  Almoina  ó  limosna  episcopal;  ma- 
nutKttsar,  albacea;  quonJan,  en  otro  tiempo,  es  decir,  siendo  ahora  ya  difunto. 


igO  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

ospitio  dicti  P.  Judiéis  scilicet  .VI.  voluminibus  pergameneis  non  quaterna- 
tis  in  quoiibet  quorum  voluminum  sunt  .XV.  opera  sive  libri  ediía  sive 
composita  per  dictum  Magistrum  Arnaldum  de  Villanova.  in  quibus  dictis 
.VI.  voluminibus  erant  tantum  .V.  libri  sive  .V.  opera  literaliter  composita. 
et...  .V.  librorum  Es  tu  fidelis  et  omnes  alii  libri...  vulgariter  sive  lingua 
materna  compositi  et  ordinati. 

2. — ítem  invenimus  dúo  volumina  dicti  operis  similiter  non  quaternata  quorum 
duorum  voluminum  est  unum  ipsorum  majus  altero  in  forma  in  utroque 
quorum  duorum  voluminum  sunt  .xiiij.  opera  sive  libri  et  in  quibus  .II.  volu- 
minibus sunt  tantum  dúo  libri  literalitir  expositi  vterque  quorum  incipit  Es 
tufiJelis  et  omnes  alii  libri  dictorum  duorum  voluminum  erant  vulgariter 
compositi  et  ordinati. 

3. — ítem  invenimus...  .VI.  preparata  illuminata  et  ligata  cum  coopertis  rubeis 
minoris  voluminis  sive  minoris  forme  quam  sunt  predicta  alia  volumina. 

4. — ítem  invenimus  tria  volumina  quaternata  et  preparata  dicti  operis  Magistri 
Arnaldi  quorum  trium  voluminum  erat  unum  minus  altero  in  forma  et  in 
continentia  et  erant  vulgariter  composita  et  4\c  erant  in  summa  omnia  dicta 
volumina  .XVII.  que  remanserunt  tune  in  posse  dicti  Petri  Judiéis.  Quiqui- 
dem  distributi  diversis  gentibus  de  penitentia  per  dictos  manumissores. 

5. — (¡j  Attendins  etiam  et  rejta  consideratione  pensans  quod  Ego  dictus  Rai- 
mundus  Conesa  manumissor  predictus  postmodum  die  qua  dicebatur 
quinto  idus  Februarii  anno  predicto  feci  inventarium  de  bonis  et  juribus 
que  invenire  potui  in  civitate  Valentie  fore  dicti  Magistri  Arnaldi  in  posse 
et  manu  Thomasii  de  Claromonte  notarii  publici  Valentie...  et...  in  dictis 
inventariis  protestatus  tune  fui  quod  si  de  cetero  invenirem  aliqua  bona 
fore  dicti  defuncti  quod  ea  publicar^m  et  facerem  publican  in  serie  inventa- 
rii  per  publxum  tabelionem  bona  fide. 

<>. — (|  Attendens  etiam  quod  quoddam  aliud  inventarium  fuit  factum  de  rebus 
dicti  Magistri  Arnaldi  de  Villanova  quas  res  tenebat  dominus  Arnaldus  de 
Fabrias  in  presentía  magistri  Jacobi  Blanchi  et  fratris  Andree  Bertrandi  et 
Bertrandi  O.iveiii  et  erant  in  suis  cofrellis  viridis  colorís  quod  inventarium 
fuit  factum  in  quodam  quaterno  papireo  quod  de  facili  potest  demoliri  seu 
consummi  propter  fragilitatem  papiream  quare  hic  in  hoc  inventario  voló 
publieari  redigi  et  poni  per  notanum  infrascriptum. 
•  7- — ^11  Primo  m  altero  ipsorum  cofrellorum  erat  expositio  primi  alforismi  Ypo- 
cratis. 

8. — ítem  unus  liber  de  phisica  naturali  cum  coopertura  de  pergameno, 

g. — ítem  unus  lunellus  de  artrologio  in  pergameno. 
10. — Ítem  thesaurus  pauperum. 
11. — ítem  cántica  canticorum  per  versus. 

3. — [Ágata,  encuadernado. 

4.— Gentes  de  pen'tencia,  hermanes  te-ceros  ó  ermitaños. 

5.— Quinto  id.ts  Februarii  anno  predicto  (M.CC.C.XI.),  3  Febrero  de  1312,  pues  son  años  de  la 
Encarnación,  que  no  cambiaban  hasta  el  2b  de  M.«rzo. 

6  y  •j.—Cofreltus,  peq  jeño  cofre. 

7.— .\lforismus.=  i61,  211  y  346.  Anforismis  por  pphorismus. 

Q.—Lumllus  de  anrologio,  tablas  para  astrolabio,  el  caadrante  para  medir  las  alturas?  Luna- 
rio para  averiguar  la  suerte? 


REVISTA    DE  ARCHIVOS 


191 


12. — ítem  unum  magnum  volumen  in  quo  sunt  multi  sermones. 

1 3. — ítem  Summa  abreviata  de  confessionibus  et  casibus  cum  aliquibus  aliis 
libellis. 

14. — ítem  libellus  ¡n  papiro  de  defferentüs  febrium  coopertus  de  corio  rúbeo. 

1 5.— ítem  dúo  libeüi  de  papiro  et  cooperti  de  corio  in  quibus  plura  scripta  sunt 
de  manu  Mag'stri. 

16. — ítem  libell...  qui  liber  habet  tres  quaterni. 

17. — ítem  dúo  quaterni  de  speculo  in  papiro. 

18. — ítem  unum  linteamen  grossum. 

19. — ítem  quinqué  particule?  regimenti  acutorum. 

20. — ítem  laemprempta  leonisin  lautone. 

21. — ítem  una  caramida  ¡n  uno  burseto  de  corio. 

22. — ítem  unus  saculus  de  nuce  muscata  in  quo  sunt  .X.  uncie  vel  circa. 

'23. — ítem  una  bosseta  in  qua  est  una  uncia  dambra. 

24. — ítem  tres  alie  bursete  in  quibus  sunt  alique  res. 

25. — ítem  una unam  unciam. 

26. — ítem  una  uncia  cardemonii  in  sacco  nigro. 

27. — ítem  unum  fustum  de  pinatell. 

28. — (J  ítem  in  alio  cofrello  parvo  viridi 

29. — Primo  Speculum  medicine  in  coopertura  rúbea. 

3o. — ítem  quoddam  volumen  in  quo  sunt  opera  diversa  cujus  rubrica  est  Opinio- 
nes hereticorum  contra  catolicum. 

3i. — ítem  unus  tractatus  phisice  in  pergameno  sine  postibus. 

32. — ítem  quídam  tractatus  phisice  qui  incipit  inter  phisicos  considerationes. 

33. — ítem  unum  volumen  astrologie  cum  coopertura  viridi. 

34. — ítem  unus  liber  scriptus  de  manu  Magistri  in  pergameno  de  Theologia  sint 
postibus. 

35. — ítem  unus  liber  in  papiro  scriptus  de  manu  Magistri  in  Theologia. 

36. — ítem  unus  tractatus  de  simplicibus  medicinis  sine  postibus. 

37. — ítem  unus  alius  lib.'r  Galeni  de  interioribus  et  alius  de  occulis  in  eodem 
volumine  sine  postibus. 

38. — ítem  unus  liber  de 

3g. — ítem  unus  tractatus  de  institutione  medicorum  Magistri  Arnaldi  de  Villanova 

40. — ítem  unus  tractatus  quod  Machometus  non  fuerat  verus  propheta. 

41. — Ítem  dúo  quaterni  epistolarum  ipsius  Magistri  in  papiro. 

42. — ítem  expositio  unius  ant  forismi  tenuis  et  certe  diete. 

43. — ítem  dúo  quaterni  de  pergameno  scripti  in  theologia. 

•0. — La  emprenta  leonis  in  lautone,  la  matriz  para  sellar  en  cera,  como  se  acostumbráis  c» 

siglo  xiv. 
21  y  213:— Caramida,  imán. 

81. — Bursetum  de  curio,  pequeño  bolsillo  de  piel,  de  bosseta  en  valenciano. 
23.— Bosseta,  bolsillo. 

í  ambar-electrum,  piedra.        ) 
23  y  206.— Ambra,  1  ámbar  gris  oloroso,  succino./  cuál  será? 

(  ambár  amarillo,  sin  olor.       ) 
27.— Fustum  de  pinatell,  madera  ó  leño  de  pino  (en  diminutivo).  V.  Simonet  en  Pinello. 
31. — Postes  libri,  cubiertas  ó  tapas  del  libro,  llamada,  en  val.  asi  por  ser  de  posts  ó  sea  tablas 

de  madera. 
'4&.—Antiforismi,  v.  núra.  7. 


10,2  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

44. — ítem  unus  libellus  de  urinis  Egidii. 

45. — ítem  .V.  mannullia  de  candellis  cereis. 

46.— ítem  unus...  Magistri  scriptus  de  manu  sua  cum  coopertura  vitulina  et 

pilosa. 
47. — ítem  unus  quaternus  de  epilogationibus  christianismi? 
48. — ítem  unus  líber  in  arábico  cum  coopertura  rúbea  de  corio  tantum? 
49. — ítem  dúo  quaterni  de  erroribus  grecorum. 
5o. — ítem  regule  beati  Francisci  in  pergameno. 
5i. — ítem  quedam  epistole  in  papiro  que  diriguntur  diversis  fratribus  Sancti  Bo- 

neventure. 
52. — ítem  unus  quaternus  phisice  in... 
53. — ítem  dúo   instrumenta   Magistri   Hospitalis  cum  bulla  plúmbea  quorum 

unum  instrumentum  domini  Johannis  de  Monte  Lauro  super  venditionem 

quam  fecit  de  Biblia  in  .XII.  voluminibus  Bernardi?  Oliverii  qui  emit  d« 

mandato  Magistri. 
54. — ítem  quaterni  papirei  scripti  per  manum  Magistri  tam  in  theologia  quam  in 

medicina. 
55. — ítem  unum  par  caligarum  de  lino. 

56. — ítem  unus  agnus  Dei...  cofrellis  majoribus  viridis  colorís. 
57. — ítem  in  altero  illorum  erat  unum  crucifixum  de  ebore  cum  duobus  ymagi- 

nibus  de  stagio?  de  corio  nigro- 
58. — ítem  Psalterium  grecum. 

5g. — ítem  dúo  libri  hebraici  voluminis  in  hebreo  cum  postibus  nudis. 
60. — ítem  volumen  de  concordantiis  biblicis  cum  postibus  albis  et  corio  albo. 
61. — ítem  psalterium  in  hebreo  cum  coopertura  viridi  et  duabus  clausuris. 
62. — ítem  quaternus  unus  questionum  catholicarum  in  papiro. 
63. — ítem  unus  libcr  in  quo  sunt  multe  auctoritates  de  diversis  virtutibus  cum 

postibus  nudis. 
64. — ítem  responsio  questionis  catholice  ad  cives  Barchinone  in  papiro. 
65. — ítem  unum  volumen  in  arábico  cum  postibus  nudis. 

66. — ítem  cántica  canticorum  et  Parábola?  Salamonis  cum  glosis  in  uno  volumine. 
67. — ítem  unum  volumen  de  Vita  spirituali  et  de  corpórea. 
68. — ítem  unum...  cum  glosis  scriptis  in  latino. 
69. — ítem  due...  in  romancio...  et  siculo. 
70. — ítem  Teodorich  in  cirurgia. 

71. — ítem  unus  tractatus  Raimundi  Babarati  continentis  fidem  catholicam. 
72. — ítem  unus  quaternus  et  incipit  Reverendissime  pater  peccatum  mortalium. 
73. — ítem  unus  quaternus  papiri  de  compoto  Benedicti  de  Acenuy. 
74. — ítem  .XIII.  quaterni  scripti  in  latino  papirei. 
75. — ítem  dúo  quaterni  in  pergameno  scripti...  seu  concessum  coram  Rege  Ara- 

gonum  et  alia  facta  coram  episcopo  Barchinone. 

45.— Mannullia,  del  val.  manoll,  manojo,  v.  núm.  122. 

53  y  1 18. — Instrumenta,  documentos. 

55. — Caliga  de  lino,  medias  de  lino. 

57 — Ymagines  de  stagio  de  corino  nigro,  pinturas  para  adorno  de  casa  (ó  comedor)  sobre 

cuero  negro;  imágenes  pintadas  profanas;  stagio  está  en  oposición  de  religioso.  V.  Stagtum 

en  Du-Cange. 
61. — Due  clausure,  dos  gafas  ó  cierres. 
•fi.—Compotum  Benedicti  de  Acenuy,  cuentas  de  su  procurador  en  Valencia,  que  asi  se  llamaba. 


BIBLIOTECAS  Y  MU.JEOS  10,3 

76. — ítem  due  carte  cum  figuris  arabicis. 

77. — ítem  unum  rotulum  candelarum. 

78. — ítem  instrumenta  super  privilegüs. 

79. — ítem  multa  alia  scripta  papirea. 

80. — ítem  tres  camisie  de  lino. 

81. — ítem  dúo  coria  cervina  vel  capreola. 

82. — ítem  unus  ciphus  de  masato? 

33. — ítem  unum  marchum  de  quo  déficit  una  pecia. 

84. — ítem  dúo  fustanea. 

85. — ítem  due  pares... 

86. — ítem  unum  manutergium. 

87. — (j|  ítem  in  alio  cofrello  erant  omnia  subscripta. 

8^. — Primo  volumen  den  Estorgat. 

89. — ítem  volumen  operum  Magistri  in  romancio  cum  Es  tufidelis. 

90. — ítem  expositio  .xxiiij.  Mathei  cum  regulis  expositionis  sacre  scripture. 

91. — ítem  tractatus  qui  incipit  Filius  inira  catholicjm,  etc.  coopertus  de  viridis. 

92. — ítem  epilogus  christiani  de  ferialibus  te.nporibus  in  .V.  quaternis  pergameni, 

93. — ítem  unus  líber  in  arábico. 

94. — ítem  tractatus  qui  incipit  Benjamín  adolescentibus  Ricardi  in  .V.  quaternis 
papiri. 

95. — ítem  catholice  questiones. 

96. — ítem  unus  übellus  in  greco  cum  coopertura  rúbea. 

97. — ítem  Cirillus  cum  compositione  et  hotoscopus  in  quatuordecim  quaternis, 

98. — ítem  postule  super  .xij.  prophetis. 

99. — ítem  unus  quaternus  qui  incipit  In  morbís. 
100. — ítem  tres  quaterni  in  medicina  in  pergameno. 
101. — ítem  Sibilla  et  Crónica  romanorum  pontificum  et  sunt  pergamena. 
»02. — ítem  Boetius  De  Consolatione. 
io3. — Ítem  liber  qui  dicitur  Sfoera. 

104. — ítem  collectio  catholice  et  canonice  et  incipit  S.ipientia  antiquorum,  etc. 
io5. — ítem  unus  Galienus  De  experientiis  sive  secretis  ad  Matheum  socium  ejus. 
106. — ítem  unus  libellus  scriptus  in  ebreo  super  Trinitate. 
!07- — ítem  unus  quaternus  in  música. 

108. — ítem  quedam  scripta  magistri  Alani  super  cántica  canticorum. 
109. — ítem  quidam  tractatus  qui  incipit...  lunam  et  solem. 
1 10. — ítem  alius  de  glosis  Boecii. 

m. — ítem  aüus  liber  qui  incipit  Si quis  intente desiderat  scire,  etc. 
112. — ítem  liber  horoscopus  incipit  Rex  omnipotens. 
1 1 3. — ítem  Rabani  unus  quaternus. 
114. — ítem  Methodius  in  uno  quaterno. 
u  5. — ítem  unus  liber  in  arábico. 


77.— Rotulum  candelarum,  (roll  de  cañetes)  envoltorio  con  bugias  (de  sebo  solían  ser). 
80. — Camisie  de  lino,  camisas  de  hilo. 

81. — Coria  cervina  peí  capreola,  pieles  (pira  los  pies  ó  la  cama)  de  ciervos  ó  cabras: 
R2.— Ciphus  de  masato,  por  scyphus,  sopera,  plato  hondo  para  la  mesa(para  ensalada?);  de  ma- 
cerar, macato. 
84. — Fustanea,  tejido  llamado/usfan,  que  se  tejía  con  algodón. 
86 y  128.  —  Manutergium,  toalla  de  manos. 

IJ 

3.»  ÉPOCA.— TOMO  IX. 


'•394  REVISTA  DE    ARCHIVOS 

1 6. — ítem  tractatus  qui  intitulatur  Responsio  ad  cavilativnes  adversarii  veritatis 
in  uno  quaierno  pergameni. 

117. — ítem  de  lapidario  unus  quaternus. . 

118. — ítem  dúo  instrumenta  Magistri. 

119. — ítem  tractatus  de  prudentia  catholicorum  scholarium. 

120. — ítem  unus  Calcedoyne. 

121. — ítem  .VIII.  praterni  papiri  in  quibus  sunt  scripture  diverse. 

122. — ítem  unum  magnum  manulium  de  candelis  grosiscereis. 

123. — ítem  quoddam  supertunicali  de  corio. 

124. — ítem  una  camisia. 

125. — ítem  alia. 

126. — ítem  dúo  manutergia  vel  plura. 

127. — ítem  dúo  mape  subtiles. 

128. — ítem  manuteigia  numerata?  dúo. 

129. — (¡  ítem  in  una  caxia  nova  cum  uno  cofrello  fuerunt  invente  quatuor  milia 
turonensium  argenti  bonorum  et  veterum  de  quibus  receperunt  írater  An- 
dreas et  dictus  Arnaldus  de  Fabricis  et  Bernardus  Oliverii  centum  turonen- 
ses  per  cursorem  domini  Pape. 
;  i3o. — ítem  pro  expensisdicti  cursoris  quamdiu  fuit  Massilie  .C.  turonenses  argenti. 

1 3 1 . — ítem  alios  .C.'pro  Andrea  scriptore  Magistrit 

i32. — ítem  alios  .C.  pro  expensis  Bernardi  Oliverii  adeundum  Viennam.  residuum 
vero  retinuit  sibi  de  predictis  Arnaldus  de  Fabricis  scilicet  tria  milia  sexcen- 
•  :        tos  turonenses  argenti. 

1 33. — (||  ítem   in  uno  sáculo  invenerunt  quadringentos  triginta  dúos  reforzatos 
argenti  cum  uno  albarano. 

134. — ítem  in  eodem  sáculo  quatuor  turonenses  veteres  de  lilis  Regis  Francie. 

1 35. — ítem  in  eodem  sáculo  quatuor  denarios  reforzatos  párvulos. 

1 36. — (|  Hec  res  subscripte  erant  in  caxia  nova. 

137. — Primo  lectio  Cathanie  in  papiro  cum  cupertura  pergameni. 

1 38.— ítem  lectio  almane  in  tribus  quaternis. 

139. — ítem  denuntiatio  Avinione  in  papiro. 

140. — ítem  questiones  catholice. 

141. — ítem  Biblia  magna  in  uno  volumine. 

142. — ítem  Missale  unum  quod  dedit  ei  Magister  Bernardus  (^alimona. 

143. — ítem  tetravangelium  in  greco  sive  evangelia. 

144. — ítem  volumen  de  operibus  Magistri  in  latino  cum  postibus  albis. 

145. — ítem  volumen  revelationum  Cirili  et  aliorum  cum  glosa  cum  coopertura 
plana. 

146. — ítem  aliud  volumen  in  cujus  principio  sunt  Parabole  Salamonis  et  deinde 
Malleus  cum  postibus  rubeis. 

120. — Calcedoyne,  calcedonia  ó  ágata  ú  ónix,  piedra  preciosa. 

122. — Manulium  candelarum  cere,  en  valenciano  manoll  de  ciris,  paquete  de  cirios.J 

123. — Su-pertunicale  de  corio,  sobretodo  de  pieles. 

124,  125  y  2o5.—  Camisie,  camisas  para  vestir. 

127. — Mape  subtiles,  toallas  sutiles,  de  poco  valor. 

129.— Turonenses  argenti,  moneda  francesa  de  Tours. 

133, — Reforzatos  argenti,  v.  Du-Cange  en  Moneta  fortis;  albaranus,  recibo  de  cantidad. 

134. —  Turonenses  veteres  Regis  [-rancie,  v.  Du-Cange  en  Moncia. 

135. — Denarios  refórjalos  párvulos,  v.  Du-Cange  en  Moneta  torus. 


BIBLIOTECAS   Y    MUSEOS  10,5 

147. — ítem  líber  concordie  Johachim  cum  postibus  albis  de  aluda. 

148.— ítem  Psalterium  in  greco  cum  camisia. 

149. — ítem  Psalterium  latinum  cum  coopertura  viridi. 

1 5o.— ítem  quídam  líber  in  arábico  cum  coopetura  de  corio  rúbeo. 

i5i. — ítem  dúo  privilegia  papalía  unum  de  confessioñe  et  aliud  de  celebranda  Missa. 

1 52. — ítem  reservatorium  corporalium  de  auro  et  sérico. 

1 53. — ítem  pixís  parva  áurea  cum  lapidibus  pretiosis  et  margaritis. 

154.— ítem  una  pecia  íntegra  de  samit  viridis  colorís. 

i55. — ítem  una  pecia  de  camellot  nigrí  sed  non  integra. 

1 56. — ítem  quedam  pixis  in  qua  sunt  .iiij.  pululas  nigras. 

157. — ítem  unum  marsupium  de  filo. 

1 58. — ítem  unum  par  stivalium. 

i5g. — ítem  bracale  unum  de  corio. 

160. — ítem  dúo  caligue  de  bombace. 

161. — ítem  una  coopertura  de  panno  lineo. 

162. — ítem  unus  saccellus  ad  modum  burse. 

1 63. —ítem  femoralia  ¡n  pecia  panní  de  Bogerano. 

164. — ítem  una  tovallola  et  coopertura  aurealis. 

i65. — ítem  camisia  romana  de  sérico  quam  dedit  Summus  Pontifex. 

166. — ítem  decens  folia  papiri  vel  circiter  dúo  pergamena. 

167. — ítem  tenet  vel  reportavit  Magister  Jacobus  Albi  canonicus  Dignen,  inter  pec- 

cias  et  folia  .xxzvij.  super  expositione  regimenti  acutorum. 
168. — ítem  retinuerunt  dúos  cartapellus  scriptos  de  manu  Magistri  et  unum  qua- 

ternum  pergameni  in  quo  sunt  amforismi  qui  incipiunt  Omnis  medela  defe- 

rendos  Domino  Pape. 
169. — ítem  dúos  tractatos  vel  volumina  dúo  dicti  Magistri  deferendos  Domino 

Pape  vel  Vicecancellario  et  Domino  Carnerario  ejusdem  domini  de  quibus 

habet  Papa  unum  reliqum  tenet  Bernardus  Oliverii. 
170. — (||  ítem  in  caxia  majori 

171. — Primo  textus  Johannis  cum  aliquibus  glosis  et  interliniaribus. 
172. — ítem  liber  qui  intitulatur  Apologie  fratris  Boneventure. 

147. — Aluda,  baldés,  piel  acidada  para  guantes,  etc. 

148. — Camisia,  funda  de  libro. 

ibi.—Privileg.  pápale  de  confessioñe,  bula  para  ser  absuelto  de  reservados;  de  celebranda  missa, 
ó  sea  de  oratorio  privado. 

i52y  233—  Reservatorium  cirporalium,  bolsa  par  1  guardar  los  corporales. 

153  y  i56. — Pixis,  copón  ó  cajuela  para  la  Eucaristía,  coa  piedras  preciosas  y  perlas. 

¡54.— Samit,  v.  Du-Cange  en  Samitium  pann as  holosencus,  ropa  de  seda. 

i55. — Camellot;  chamellote  ó  camelote:  Dic.  Ac;td. 

157.—  Marsupium  de  Jilo,  bolsa  de  hilo  (para  dinero). 

i58.—  Par  stivalium,  babuchas. 

i5g.— Bracale  de  corio,  almohadas. 

160.— Cahgue  de  bombdce,  calzas  ó  medias  de  algodón. 

162. — Saccellus,  saquillo  como  bolsa. 

163.— Pannus  de  Bogerano,  leía  de  3ougran,  que  era  muy  fina.  V.  Du-Cange  in  Boquerannus. 

164. — Tovallola  et  coopertura  aurealis   toalla  y  cobertor  tejidos  de  oro. 

i65  y  231.— Camisia  romana,  especie  de  túnica  ó  de  alba.  V.  Crónica  de  D.  Pedro  IV,  p.  154  (edi- 
ción i85o)  la  que  este  rey  llevaba  en  su  coronación,  que  era  dum  drap  de  seda  prim  vertab 
alguns  fullatges,  sens  totes  obres. 

168.— Cartapellus  (cartapacio?),  cartapel,  papel  con  cosas  inútiles:  Dic.  Acád. 

170. — Caxia,  caja. 


196 


REVISTA   DE    ARCHIVOS 


173. — ítem  sinónima  in  arábico. 

174. — ítem  epístola  Johachim  in  papiro  cooperta  cum  corio  rúbeo. 

175. — ítem   volume.i  diversarum  revelátionum  quod  incipit  Domini  totius,  etcv 

coopertum  de  rúbeo.- 
176. — ítem  liber  fratris  Martini  de  Theca. 

177. — ítem  textus  Marchi  cum  aliquibus  glosis  et  interliniatibus. 
178. — ítem  theorica  missa  Domino  Pape  cum  coopertura  de  rúbeo. 
179. — ítem  tres  quaterni  in  papiro  diversarum  epistolarum. 
180. — ítem  tractatus  in  papiro  de  finibus  paupertatis. 
181 . — ítem  quatuor  quaterni  in  papiro. 

182. — ítem  quidam  quaternus  litere  domini  .P.  de  Monte  Melone. 
i83. — ítem  quidam  liber  in  arábico. 

184.— ítem  .VIII.  pecie  in  papiro  tanquam  litere  quasi  dúo  folia. 
i85. — ítem  quaternus  compotorum  in  papiro. 
186. — ítem  lectio  almane  et  instrumenta  facta  Valentie. 
187. — ítem  quatuor  quaterni  de  pergameno  super  revelatione  Johachim  et  incipit 

pater?  colen? 
188. — ítem  epístola  quod  Christus  non  fuit  calciatus. 
189. — ítem  epístola  fratris  Boneuenture  cum  reconfectione?  fratris  .P.  est  perga- 

menus  diversarum  figurarum. 
190. — ítem  secunda  pars  theorice  cum  postibus  rubeis. 
191. — ítem  de  facto  domini  Marcelli. 

192. — ítem  quoiian  instrumentum  de  facto  domini  .P.  de  Monte  Molone. 
193. — ítem  dd)  quaterni  papirei  in  quibus  sunt  regule  catholice. 
19}.. — ítem  instrumenta  nuptiarum  sororis  Magistrí. 
ig5. — ítem  tabernaculum  ligneum  quod  dedit  Regina  Sicilie. 
196. — ítem  aliuJ  tabernaculum  moJicum  totum  eburneum. 
197. — ítem  quídam  pannus  de  sérico  integer. 
198. — ítem  due  mape  de  opere  Francie  subtilís  et  dúo  manutergia  ad  invicem  se 

contingentia  seu  contigua. 
199. — ítem  unum  mandile  de  barbitonsone. 
200. — ítem  magis  grosa  mapa  cum  duobus  manutergiis. 
201. — ítem  velum  colüs  cum  tabula  Biblie. 
202. — ítem  quedam  sompnia. 
«o3. — ítem  stamina  in  sáculo  panni  lini. 

204. — ítem  femoralia  cum  alio  sáculo  et  coopertura  junclearis. 
2o5. — ítem  trescamisie. 
206. — ítem  s  culus  d¿  corio  in  quo  est  modicum  sandalí  motaserini  et  tres  pecie 

ligni  aloes  et  dúo  peccie  de  ambra  circa  2J.  cum  flosculo  musci. 
207. — ítem  modicus  saculus  in  quo  est  de  cardemonio  circa  tres  2J.. 


195. —  Tabernaculum  ligneum,  tibcrnáculo  para  reservar,  de  madera. 

19G.—  ídem  eburneam  modicum,  id.  id.,  d.-  marfil 

197. — Mape  de  opere  Francie  subtilis,  mantel  flujo  ó  de  poo  valor,  trabajado  á  la  francesa. 

199.— Mandile  de  barbitonsone,  paño  de  afeitar. 

201.— Velum  allis  can  tabula  Biblie,  amito,  ó  bien  p.iño  de  hombros  con  un  cuadro  bíblico. 

ao5  y  333.—  Sandalum  motaserini,  v.  nú  n.  301,  el  Sandalum  álbum  de  Lin.  ó  cetrino,  sudorífico  y 

estimalante;  lignun  alo:s,  madera  de  acebo:  Jloscalus  musci  (folliculus  musci)  almizcle. 
2oy.—Cardemonium,  cardamomo,  hierba  medicinal. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  IOJ 

208.— ítem  de  tormentila  duas  vel  circiter  in  sáculo. 

309. — ítem  cominum  ethiopum. 

210.— ítem  in  píxide  de  pillulis  nece? 

211. — ítem  quidam  revelatio  in  quaternulo  pergameni  et  anforismi  de  regimine  in 

quodam  alio. 
212. — ítem  speculum  de  calibe. 

21 3. — ítem  acus  navigandi  in  quadam  píxide  et  caramida. 
214.— ítem  quinqué  virgule  argentee  operis  cirurgie  et  forcipule  cum  alus  quinqué 

furciculis 
21 5.— ítem  quidam  lapis  tacteus  omnia  hec  iustrumenta  in  quodam  condelario  de 

corio. 
216.— (¡|  ítem  fuerunt  inventa  in  duobus  bonetis 
217. — Primo  una  cooperta  de  coxins  de  cotonina  cum  duobus  manutergiis  et  qu¡- 

busdam  mapis  magnis  et  quibusdam  mapis  parvis  ad  familiam. 
218. — flem  una  gramasia  de  stupa. 

219. — ítem  unum  balandra  et  .ij.  camisie  et  unum  gardacos  de  canapé. 
220. — ítem  due  jube  omnia  hec  erant  in  dicta  cooperta  de  coxino. 
221. — ítem  erant  in  dictis  bonetis  unum  albernuc.  vel  rodendellum  nigrum  due 

pellicie  de  nonnatis  ct  unum  capuccium. 
222. — ítem  una  peluda  dalfaren?  et  unum  capuccium  dúo  paria  de  stivals  unum 

par  galigarum  de  fustano. 
223. — ítem  quedam  femoralia. 

224. — ítem  quasdam  mapas  magnas  et  quedam  manutergia. 
225. — ítem  unum  capucium  de  camelino. 

226. — ítem  unum  sacum  inceratum  ubi  sunt  aliquascripta  diversa. 
227. — ítem  unus  pan.ius  de  canapé  cenui  de  tentorio  quod  Magister  secum  de- 

ferebat. 
228. — (f  ítem  fuit  hoc  ¡nventarium  secundum  de  rebus  que  erant  in  domo. 
229. — Primo  in  caxia  capelle  ara  altaris  dúo  tentoria  in  tabolis  quorum  alterum 

plicatur  cum  velo. 
23o. — ítem  manutergia  cum  duobus  corporalibus. 

ítem  tres  mape  altaris. 

208.—  Tormentilla,  por  tormentina  ó  sea  trementina?,  tormentila,  planta. 

209. — Cominum  etiopum,  por  cuminum,  cj  mno  de  Etiopia. 

210. — Pulule  nece?  por  nade,  partidas?  V.  378. 

212. — Speculum  de  calibe,  espejo  de  acero:  calibe  por  chalybe. 

2i5. — Lapis  tacteus,  pieJr.t  de  toque  para  1j>  metales;  condelarium  de  corio,  estuche  de  piel, 

216  y  221.— Boneti,  m  detas.  V.  Du-Canf,e  en  Bonecti. 

217. — Cooperta  de  coxins  de  cotonina,  f  jnda  de  algodón  para  almohada;  mape  ad  familiam, 

ma  .teles  para  les  mesas  de  les  ciados. 
218. — Gramaria  de  stupa,  gramalla  ó  sea  vestidura  talar  exterior  de  estopa. 
219. — Balandra,  balandrán;  gardacos  de  canapé,  armilla  de  hilo  de  cáñamo. 
220. — J-abí,  j  j  3  ».i  :■!. 
221. — Albei  nuc  vel  rodendellum,  albornoz,  capa  de  lluvia  usada  con  este  nombre  en  cat.; pellicie 

de  nonnatis,  pieles  de  avortones. 
222,—Pellicia  dalfaren,  v.  D  u-Cange,  pieles  blancas  de  1  Icón?;  pallium  sarracenum,  en  Eguilaz. 

alfareme,  paria  de  stivals,  par  de  zapatillas;  par  galigarum  de  fustano  (por  caligari.ni), 

cilzas  de  fustán. 
225. — Capuciun  de  camelino,  capuchón  de  chamelo'e. 
22Ó. —  Sacun  in  ~eratum,  s.cjí  np¿r  neable  por  e  .t  ir  encarado. 
227.— Pannus  de  canapé  cennui  de  tentorio,  aceitunil  Dic.  Ac  d.  — 


I98  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

ítem  manutergia. 

23i. — ítem  camisia  romana  et  superpelicium. 

232. — ítem  mapula  tota  operata  de  sérico  flocata. 

233. — ítem  bursa  corporalium  operata  de  auro  et  sérico. 

234. — ítem  mapula  operata  de  auro  et  sérico  per  extrema. 

235. — ítem  mapula  de  sérico  virgata  de  auro. 

236.— ítem  crux  argenti  cum  pede  quam  dedit  Dominus  Papa. 

237. — ítem  calix  cum  coopertorio  vel  custodia  sua. 

238.— ítem  dúo  candelabra  de  metallo  squilla  párvula. 

23g. — ítem  Psalterium  cum  ystoriis  aureis. 

240. — ítem  Biblia  in  ebreo  cum  custodia  sua. 

241. — ítem  .iij.  libri  operum  Magistri  in  romancio. 

242. — ítem  auriculare  cum  coopertura  alba. 

243. — ítem  dúo  cerei  qui  fuerunt  de  domo  Domini  Pape. 

244. — ítem  sella  equitandi  cum  coopertura  sua. 

245. — ítem  .VI.  píxides  cum  diversis  rebus  in  uno  canistro. 

246. — ítem  una  laterna  studii. 

247.— ítem  una  laterna  rlexibile  de  panno  lini. 

248. — ítem  tres  códices  ultramarinos. 

249. — Ítem  tcntoreum  quod  erat  supvr  altare  de  seria  lívida. 

25o. — ítem  tentorium  deplicatum  de  bómbice  et  canapé. 

25i.-  ítem  dúo  tatpite  cum  rosis  albis  et  rube  s. 

252. — ítem  una  magna  mapa  prima. 

253. — ítem  pecia  de  panno  ccrato  círca  .X.  palmos. 

254. — ítem  novcm  ünteamina.  htc  orr.nía  supradicta  secum  portavit  dominus  Ar- 
naldus  de  Fabrias  predictus  postmcdum  pro  majori  parte  pervenerunt  ad 
manus  meí  dicii  Raimundi  Conesa  manumissori;  pretacti. 

255. — (||  ítem  fuerunt  hec  inventa  in  dcmo  libri  pauperum  qui  ad  ipsos  pertinent. 

256. — Primo  .iij.  postule  super  Mattum  ct  Lucam  super  Actus  et  super  Apoca- 
lipsim. 

257. — ítem  quatuor  libri  in  romancio  diversorum  operum. 

258. — ítem  liber  qui  vocatur  filii  ismel  in  romancio. 

25g. — ítem  liber  den  Estorgat  in  romancio. 

260. — ítem  lectio  almane  et  regula  confratrie  in  romancio. 

261.— ítem  unum  volumen  diversorum  operum  cum  coopertura  violata. 

262. — ítem  postilla  super  Matheum  que  est  domini  Johannis  Sedacerii. 

263. — ítem  questiones  de  perfectione  evangélica  ejusdem  domini. 

832. — Flocata,  con  flocadura. 

237—  Custodia  calicis. =240.— Custodia  Biblia,  estuche. 

238. — Squilla  párvula,  campanilla. 

242. — Auriculare  cum  coopertura  alba,  en  fr  ¡ncés  oreillier,  almohada  con  su  funda. 

43. — Ceret  de  domo  Pape,  cirios  del  Papa. 
246. — Laterna  studii,  lampara  para  sala,  en  Val.  studi. 
247.— Laterna  flexibile  de  panno  lini,  farol  que  se  podía  plegar 

248.—  Ultramarinos,  de  Oriente  ó  sea  A«ia.  y  también  países  cercanos  de  Europa  y  África. 
249. —  Tentoreum  super  altare  de  seria  lívida,  dosel  para  el  altar  de  seda  descolorida,  lo  que  las 
rúbrios  llaman  conopeum. 

25o. —  Tentorium  deflicaturr.  de  t<  rrlice  et  canapé.  do'd  c"or  le.  mezcla  de  algodón  y  de  cáñamo. 
s5i.—  Tatpite  cum  rosis  albis  et  rubeis,  un  tapete  con  rosas  bl.ncas  y  coloradas. 


REVISTA  DE   ARCHIVOS  199- 

264.— ítem  sóror  angelí  et  itinerarium  fratris  Boneventure.  •; 

265. — ítem  expositiones  Cirili  et  eroscopi.  . : 

266.— ítem  Cirilus  cum  glosa  Gilberti. 

267.— ítem  questio  usus  pauperis  cum  aliquibus  alus  in  uno  volumine.  ; 

268.— ítem  Psalterium  in  papiro. 

269.— <¡¡  ítem  habebat  pauperes  quos  Magister  assignaverat  usui  pauperum  -quin- 
qué libros  scilicet 

270. — Primo  Bibliam  manualem.     .  .« 

271. — ítem  textus  cum  glosis  super  epistolis  Pauli. 

272.— ítem  quoddam  volumen  parvum  in  quo  est  Mallcus  cum  alus  operibus. 

273. — ítem  volumen  operum  Magistri  quod  habet  magister  Jacobus  Albi. 

274.— Ítem  Psalterium  glosatum  quod  habuit  Petrus  de  Villanova  et  quod  portmo- 
dum  venit  ad  manus  mei  dicti  Raimundi  Conesa. 

275. — (||  Habet  magister  Jacobus  Albi  unum  corium  álbum  et  unam  lodicem  sub^ 
tilem  ultramarüíam. 

276.— (||  ítem  fuerunt  inventa  in  domo  .V.  matalafia.  quatuor  transversalia  .XV' 
lodices  unum  orinale  de  lautono  quod  orinale  ego  dictus  Raimundus  recepi. 

277.— ítem  mensa  altaris  de  cipresso  cum  quadam  pecia  alia  de  ipsa  abiscisa. 

278. — ítem  alia  mensa  de  cipresso  que  uenit  de  digna  quasquidem  tabulas  recepi 
ego  dictus  Raimundus. 

279. — ítem  scabellum  altaris. 

2S0. — ítem  cátedra  férrea  cum  corio  quam  catcdram  ego  dictus  Raimundus  recepi. 

281. — ítem  unus  pelvis. 

282. — ítem  dúo  olie  de  metallo. 

283. — ítem  una  cateruga  cum  suo  volutorio. 

284.— ítem  tres  caldarie  parve  pro  coquina  cum  coopertoriis. 

285.-  ítem  unum  instrumentum  hauriendi. 

286. — ítem  ligonem  parvum. 

287.  —ítem  tres  trfpedes. 

288. — ítem  due  conche  de  ügno. 

289. — I:em  can'strum  dúo  graille  unum  morterium  lapideum  cum  manu  ligni. 

290. — ítem  cassia  férrea. 

291. — ítem  perapsides  assoria  l¡gnea  et  férrea  pro  pauperibus. 

292.— ítem  unum  sacum  lineum  cum  uno  capita  i  de  palla. 

293.— ítem  due  bot2  de  corio  quas  portabat  Magister  secum. 

294. — ítem  una  condelera. 

275. — Corium  álbum,  un  cuero  ó  piel  blanca;  lodicem  subtilem  ultramarinam,  colcha  de  Oriente. 

278. — Mensa  de  cipresso  que  venit  de  digna,  ó  sea  Digne  de  Provenza. 

283.— Cateruga  cum  suo  volutorio,  carrucha  pura  el  pozo  con  su  cuerda. 

284.— Coopertoria,  platos  para  tapar  las  calderas. 

285.— Instrumentum  hauriendi,  parece  ser  el  pozal,  en  rigor  es  instrumento  para  sacar  agua 

trocar? 
287.—  Tripedes,  trébedes  para  el  hogar. 
288.—  Conche  de  ligno,  artes  is. 
289. — Canistrum,  graille,  morterium  lapideum  cum  manu  ligni,  canasto,  parrillas,  almirez   d 

piedra  con  su  mano. 
291. — Perapsides  assaria.  plato  grande  para  el  asado.  V.  Du-Canpe.  perab^is,  por  paropsis. 
292. — S-acum  lineum  cum  uno  capitali  de  palla,  funda  de  lienzo  para  almoh.da  de  p  .ja. 
293. — Due  bote  de  corio,  botas  de  cuero  para  poner  vino;  si  fueran  botas  p  ra  calzar  diría  par  j 

no  due. 


200  REVISTA    DE    ARCHIVOS 

ag5. — ítem  dúo  utres. 

396. — ítem  tres  fíale  vitre  magne  ¡n  quarum  altera  illarum  est  oleum  squillarum 

va'de  antiquum. 
297. — ítem  due  bote  lignee  una  magna  alia  parva.  , 

398. — ítem  quatuor  idrie  parve  terree  et  una  magna.  Que  quidem  hec  omnia  ultra 

ea  que  ut  predixi  pervenerunt  ad  manus  meas  ego  dictus  RaimundusConesa 

manumissor  predictus  non  recepi. 
299. — (j|  ítem  fuit  factum  inventarium  rerum  que  fuerunt  invente  in  cofrellis  n¡- 

gris  et  aperti  fuerunt  in  camera  domini  Magistri  Arnaldi  predicti  in  presen- 

tiam  dicti  Raimundi  et  Arnaldi  de  Fabricis  predicti  et  fratris  Andree  Ferran- 

dic  et  fratris  üeraldi  familiarium  dicti  domini  Magistri  Arnaldi  et  hec  omnia 

ego  dictus  Raimundus  Conesa  manumissor  predictus  recepi  pro   majori 

parte. 
3oo. — In  quorum  primo  invenimus  dúo  frustra  corali. 
3oi  — ítem  dúo  frustra  sandali  macaterini. 

3oa. — ítem  unum  quadrantem  de  buxo  cum  bursia  nigra  de  corio. 
3o3. — ítem  unum  crucifixum  magnum  depictum  vel  operatum  de  sérico  in  quo- 

dam  panno  lineo. 
304. — ítem  quamdam  bursam  de  corio  rúbeo  ubi  erant  instrumenta  quedam  et 

litere. 
3o5. — ítem  quoddam  instrumentum  publicum  quo  presentavit  Magister  Arnaldus 

opera  sua  Domino  Pape  Clementi  .V.  qui  tune  erat. 
3o6.— ítem  quemdam  librum  in  pergameno  cum  cooperta  rúbea  cujus  rubrica  est 

Concordia  tribuum  .XII.  cum  totidem  ecclesiis. 
307. — ítem  quoddam  scriptum  Galieni. 
3o8. — ítem  quemdam  librum  sine  postibus  cujus  rubrica  est  Líber  Ethicorum 

primus  incipit. 
3og. — ítem  quemdam  librum  concordantiarum  Decretalium  cum  coopertura  viridi. 
3io.— ítem  quatuor  quaternos  in  pergameno  et  videtur  de  philosophia. 
3n. — ítem  quemdam  librum  coopertum  de  portibus  et  de  aluda  et  incipit  Quum 

ut  ait  Ieronimus. 
3i2. — ítem  quamdam  lecturam  in  pergameno  quo  incipit  Circa  materiam  guarti 

libri. 
3i 3. — ítem  Boetium  de  Trinitate  cum  glosulis  in  pergameno. 
314. — ítem  quemdam  librum  in  papiro  qui  incipit  Qui  ómnibus   in  suis  speris. 

(spheris?) 
3i5. — ítem  quemdam  libellum  in  papiro  qui  incipit  Exercitus  non  debet  et  est  ib¡ 

parum  scriptum. 
3i6. — ítem  tractatum  de  caritate  in  romancio  et  papiro. 
317. — ítem  alium  tractatum  simile  in  pergameno  cum  catholicis  scriptis. 
3i8. — ítem  unum  quaternum  in  romancio  qui  incipit  Al  catholich. 
3ig.— ítem  centiloquium  in  duobus  loc:s  vel  bis. 

320. — ítem  dúos  quaternos  quorum  primus  incipit  Ecce  relinquetur  vobis. 
3ai. — ítem  dúos  quaternos  quorum  primus  incipit  Placuit  Deo. 

296. — O'eum  squillarum,  aceite  de  campanas,  medicina  casera  aún  actualmente. 
300  — Frutra  corali,  pedazos  de  coral. 

303. — Cru  Hfixum  magnum  depictum  vel  operatum  de  sérico  in  panno  lineo,  un  crucifijo  pintado 
con  la  aguja,  bo.d^do  con  seda  en  tela  de  lino. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  201 

322. — ítem  quemdam  quaternum  papiri  et  incipit  Vnde  idolum  dictum  sit. 

3a3. — ítem  dúos  quaternos  papiri  quorum  primus  incipit  Silicii. 

324. — ítem  dúos  quaternos  quorum  primus  incipit  Interrogatus. 

325. — ítem  aliquos  quaternos  papiri  de  nostra  domina. 

3i6. — ítem  quemdam  libellum  qui  incipit  ínter  ceteros. 

I27. — ítem  tres  quaternos  de  manu  Magistri  in  papiro  quorum  primus  incipit  In 

dolore  capitis. 
328. — ítem  quemdam  papiri  quaternum  qui  incipit  A  persona  que  ha  dolor  de  testé. 
329.— ítem  quamdam  scripturam  in  papiro  que  incipit  Filius  infra  (intra?).  ítem 

quandam  scripturam  papiri  que  incipit  pertransibunt  plurimi  et  sunt  multi 

quaterni. 
330._(|  in  secundo  cofrello  invenimus  quemdam  capsulam  plenam  ubi  erantcum 

bómbice  dúo  anuli  aurei  cum  lapidibus  alter  parvus  alter  vero  mediocris  el 

aliquantulum  de  margaritis  minutis  et  sex  óbolos  de  auro  cum  figuris  leo- 

ninis. 
33i. — ítem  quamdam  capsulam  ubi  erat  aliquantulum  olei  de  balsamo. 
332. — ítem  aliquantulum  de  l;gnaloe  involutum  in  panno  viridi. 
333.— ítem  quamdam  bursiam  ubi  erant  tria  instrumenta. 
334.— ítem  quemdam  libellum  in  pergameno  qui  incipit  Notandum  quod  quicumque 

titulus. 
335.— ítem  quemdam  librum  in  pergameno  qui  incipit  In  lacrimas  risus. 
336.— ítem  quemdam  summam  fratris  Thome  de  Aquino  que  incipit  Quesitaucto- 

ritas. 
337. — ítem  Boetium  de  Trinitate  cum  glosis  et  cum  coopertura  rúbea. 
338. — Ítem  quemdam  libellum  in  pergameno  cujus  titulus  est  Incipit  summa  super 

Matheum. 
33g. — ítem   quemdam   alium   libellum    qui    incipit   Quem   doctrinam   inveniendi 

forma  ni. 
340. — ítem  quemdam  alium  libellum  in  pergameno  qui  incipit  Presens  opusculum 

dividit  in  .  V.  partes. 
341. — ítem  tabulam  super  Summam  fratris  Thome  de  Aquino. 
342.— ítem  quemdam  libellum  de  manu  Magistri  in  papiro  qui  incipit  Cum  neccs- 

sarium  essct  ut  filius. 
343. — ítem  quemdam  libellum  in  pergameno  de  Huera  antiqua  qui  incipit  Materia 

hujus  libri. 
344. — ítem  lecturam  Decretalis  cum  marte  in  papiro. 
345. — ítem  quemdam  libellum  in  pergameno  qui  incipit  Capilulum  primum  de 

cambis  sexti. 
346. — ítem  Regimentum  sanitatis  factum  per  Magistrum  Regi  Aragonum  cum 

amforismis  Magi->tr¡  et  incipit  Prima  pars. 
347. — ítem  quemdam  libellum  in  papiro  de  manu  Magistri  et  incipit  Queso  te  o 

le.tor. 
348. — ítem  quemdam  libellum  qui  videtur  tabula  alterius  libri  et  incipit  Primus 

líber. 
349. — ítem  quemdam  scripturam  madefactam  olei  illius  Decretalis  cum  marte. 

330.— Oboli  de  auro  cum  figuris  leoninis,  v.  Du-C  inge  ad  obolus  (12  solidorum  in  Palphinatu). 

333  y  206. — Lignaloe  ó  aloe  común.  V.  Dic.  Terreros  en  Áloe. 

344  Y  349  —Decret  a  lis  cum  marte,  las  Decrétale,  con  su  inüice  ó  cuestionario? 


202  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

35o. — ítem  quemdam  libellum  in  pergameno  qui  incipit  Philosoforum  per  multa  * 

dispersum  volumina. 
35i . — ítem  quemdam  libellum  in  papiro  de  manu  Magistri  qui  incipit  Scripta- 

testa  ni  ur. 
352. — ítem  quemdam  libellum  in  papiro  qui  incipit  Vir  prudens. 
353. — ítem  quoddam  volumen  ubi  sunt  diverse  forme  in  pergameno  et  incipit  In 

prima  parte. 
354.— ítem  quemdam  libellum  qui  incipit  Ómnibus  grossis  et  subtilibus. 
355.— ítem  quemdam  quaternum  de  moteüs  in  canlu. 

356. — ítem  dúos  quaternos  pergameni  quorum  primus  incipit  Cum  Jlwninis  ím- 
petus. 
357. — ítem  quaternos  de  papiro  ubi  est  lectura  Decretalis  Cum  venisset. 
358.  —ítem  quemdam  quaternum  papiri  ubi  est  in  primo  fulio  testamenlum  Magi- 

stri  et  inde  est  scriptura  censualis  quod  Ma^ister  habebat  Valentie. 
359. — ítem  quatuor  folia  papiri  ubi  sunt  nomina  archiepiscopatuum  et  episco- 

patuum. 
36o. — ítem  quemdam  quaternum  papiri  ubi  fuerat  testamenlum  Magistri  clausuró- 

cum  tribus  sigillis. 
36i.— ítem  quemdam  quaternum  papiri  in  romancio  qui  incipit  Los  temps  fináis. 
362. — ítem  queJam  instrumenta  appellationum. 
363. — hem  quemdam  quaternum  pasagii  in  papiro. 

364. — ítem  aliquos  quaternos  de  manu  Magistri  in  papiro  qui  videntur  de  theologia. . 
365.— ítem  quemdam  libellum  in  pergameno  de  plantis. 
366.  — ítem  quemdam  libeilum  Raimundi  Lulli  qui  incipit  Qucsivil  amalor  a  bo- 

nitate. 
367. — Ítem  aliqua  folia  pergameni  et  papiri  modici  valoris. 
368. — lU'tn  Cerilum  cum  expositione. 

36g. — ítem  quemdam  libellum  qui  incipit  Pertransibunt  populi  mei. 
3;o. — Ítem  quemdam  libellum  alium  qui  intitulatur  Epilogus  editionum  ype.  ? 
371. — ítem  alium  libellum  qui  incipit  Ecce  relinquelur  vobis  domus  descría. 
372. — ítem  quedam  manuiergia  subtilia. 
373.— ítem  quemdam  trotium  panni  linei  subtilis. 
374. — ítem  quedam  manutergia  cum  capilibus  de  filo. 
375. — ítem  quoddam  coopertorium  modicum  libri  de  lino. 
376. — Ítem  dúo  frustra  panni  linei  antiqui. 
377. — ítem  quoddam  saccellum  vacuum. 
378.— ítem  in  quodam  frustro  panni  linei  involutos  centum  et  duodecim  florenos 

et  erant  nacti  vel  diminuti  et  veteres. 
379. — ítem  quedam  percint  in  tribus  ligaturis  mille  et  quingentos  florenos  parum 

plus  vel  minus. 
38o. — Hec  sunt  bona  et  res  que  inventa  et  invente  fuerunt  esse  in  bonis  dicti  Ma- 
gistri Arnaldi  de  Villanova  quondam.  Protestor  tamen  et  siquidem  Ego  di- 
ctus  Raimundus  Conesa  manumissor  pretactus  quod  si  de  cero  invenero 

aliqua  bona  fore  vel  pertinere  dicto  Magistro  Arnaldo  quod  ea  publicabo  et 

373. —  Trotium  panni  linei  subtilis,  pedazo  de  poco  valor  de  tela  de  hilo. 

377. —Saccellum,  saauillo. 

378. —  Florenos  nacti  vel  diminuti  et  veteres.  Vid.  A.  Opus.  y  Du-Cange  Naticas  y  Naca. 

379.— Percint  in  tribus  ligaturis,  un  cinturón  con  tres  departamentos  ó  bolsillos. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  2o3 

¡nseram  ct  publican  et  inserí  faciam  in  serie  inventarii  per  publicum  tabellio- 
nem  bona  fide. 

38i.— Quodest  acium  Valentie  tertio  calendas  Augusti  anno  Dni.  M°.CCC°.XVIIIV 
Sigiginum  Raimundi  Conesa  manumissoris  predicti  quíhec  concedo  et  firmo 
sic  esse  vera  ut  superius  continentur. 

382. — Teses  hujus  rei  sunt  vocati  et  rogati  Bernardus  de  Sancta  Cilia,  Raimundus 
de  Oliverii  civcs  Valentie  et  Berengarius  de  Pulcroloco  nepos  dicti  Magistri 
clerícus. 

383.— Si^ifinum  Jacobi  Martini  notarii  publici  Valencie  qui  hec  scr'psit  et  clausit 
loco  die  et  anno  prefixis  cum  raso  et  emendato  in  quinta  linea  ubi  dicitur 
est  unum  ¡psorum  majus  altero  in  forma  in  utroque  quorum  duorum  volu- 
minum  sunt  .XIIII.  opera  sive  libri  et  in  quibus  duobus  voluminibus  sunt 
tamen  dúo  Lbri  literalitcr  expositi  uterque  quorum  incipit  Es  tu  fidelis  et 
omnes  alii  libri  dictorum  duorum  voluminum  erant  vulgariter  compositi  et 
ordinal  i.  ítem  invtnimus  .VI.  et  cum  suppositione  in  sexta  linea  ubi  dicitur 
vulumina  operis  dicti  et  cum  supradito  in  .XIIII.  linea  ubi  dicitur  Magistri 
et  in  .XXIIII.  linea  ubi  d  citur  intente  et  cum  raso  et  emendato  in  .XXXIIII. 
linea  ubi  dicitur  quatuor  quaterni  et  in  .XLVI.  linea  ubi  dicitur  marcum  et 
cum  supreposito  in  .XLVII.  linea  ubi  dicitur  domini. 


No  nos  ha  sido  posible  mejor  transcripción  por  el  estado  del  pergamino,  ni 
may.ir  exactitud  en  las  notas  por  la  falta  de  libros  á  propósito,  de  conocimientos 
por  nuestra  parte  y  de  tiempo  para  su  estudio. 

Los  números  se  han  puesto  para  fijar  las  citas  del  Glosario  y  las  del  estudio 
promct  co,  por  persona  competentísima,  para  esta  Revista. 

I  I  iector  sea,  pues,  benévolo  con  nuestro  trabajo,  ya  que  la  voluntad  no  nos 
falla. 

Roque  Chabás. 

IV 

LOS  ALUMBRADOS  DE  EXTREMADURA  EN  EL  SIGLO  XVI 


Mucho  se  ha  escrito  sobre  los  alumbrados;  pero  mucho  queda  por  decir  y  des- 
cubrir. 

Hubo  tiempo  en  que  la  naturaleza,  los  orígenes  y  las  tendencias  de  esta  secta 
eran  un  misterio  al  parecer  inescrutable.  De  algunos  años  á  esta  piarte  se  ha  ido 
revelando  algo  de  dicho  misterio;  los  trabajos  de  Boehmer  en  Alemania,  y  en  España 
los  de  D.  Vicente  Barrantes  y  de  D.  Marcelino  Menéndez  y  Pelayo,  venturoso  des- 
cubridor de  tantos  misterios  de  nuestros  antiguos  heterodoxos,  han  derrramado 
no  poca  luz  sobreestá  parte  oscurísima  de  nuestra  historia  relgiosa;  recientemente 
D.  Manuel  Serrano  y  Sanz  ha  publicado  en  esta  Revista  estudios  preciosísimos  so- 
bre algunos  procesos  de  los  alumbrados  del  reino  de  Toledo,  que  ponen  en  claro 
muchos  puntas  que  hasta  ahora  habían  estado  velados  por  oscuridad  impenetrable. 
Es  posible  que  el  estudio  y  la  publicación  de  otros  procesos  acreciente  la  claridad 


204  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

«rué  poco  á  poco  se  va  derramando  sobre  el  secreto  de  los  alumbrados.  Es  de  desear 
que  sea  así.  La  secta  de  los  alumbrados  es  una  secta  esencialmente  española;  brotó 
en  nuestra  tierra  por  sí  é  independientemente  de  cualquier  influencia  extranjera. 
Mientras  los  protestantes  de  Sevilla  y  de  Valladolid  podían  reconocer  por  padres  de 
sus  errores  á  los  protestantes  de  Alemania,  cuyas  doctrinas  conocían,  los  alumbra- 
dos de  Toledo  y  de  Extremadura,  tanto  los  que  dirigían  el  movimiento  como  la 
plebe  que  los  seguía,  no  podían  atribuir  los  devaneos  de  su  doctrina  y  las  conse- 
cuencias prácticas  de  ésta  más- que  á  su  inspiración  particular,  á  la  libre,  espontánea, 
independiente  acción  de  su  conciencia  individual.  Si  con  alguna  secta  tienen  afini- 
dad ó  parentesco  es,  á  nuestro  juicio,  con  la  de  los  Valdeses  y  Pobres  de  León  de 
Francia;  pero  es  absurdo  el  pensar  en  la  influencia  de  éstos  en  aquéllos.  La  secta 
de  los  alumbrados  nació  en  Esp.ña  libre  y  espontáneamente;  es  una  secta  pura- 
mente española,  autóctona,  digámoslo  así,  y  por  lo  tanto  merece  particular  estudio 
para  los  que  desean  conocer  todo  cuanto  ha  producido  de  sí  nuestra  tierra;  sus 
grandezas  y  sus  pequeneces,  sus  aciertos  y  sus  extravíos,  sus  virtudes  y  sus  vicios, 
que  todo  debe  conocerlo  quien  desee  tener  una  idea  cabal  y  perfecta  de  la  patria 
española. 

El  deseo  de  contribuir  al  mayor  conocimiento  de  la  historia  de  estos  hete- 
rodoxos españoles,  nos  mueve  á  publicar  algunos  documentos  que  la  casualidad 
ha  puesto  en  nuestras  manos.  Proceden  del  antiguo  Archivo  de  la  Inquisición  y 
todos  ó  la  mayor  parte  tienen  por  autor  al  famoso  Dominico  Fr.  Alonso  de  La 
Fuente,  descubridor,  delator  y  perseguidor  incansable  de  los  alumbrados  extreme- 
ños. De  su  importancia  para  el  conocimiento  de  esta  secta  juzgará  el  lector.  Por 
nuestra  parte  sólo  diremos  que  si  los  documentos  publicados  hasta  ahora  nos  han 
revelado  el  fin  y  remate  de  esta  secta  y  algo  de  sus  principios  y  procedimientos, 
los  que  ahora  salen  á  luz  nos  dan  á  conocer  sus  comienzos  y  propagación  y  mu- 
chos de  sus  agentes  principales. 

Al  publicar  estos  documentos,  los  reproduciremos  con  toda  fidelidad  y  exacti- 
tud, cual  cumple  á  la  verdad  de  la  historia,  pero  dejando  á  sus  autores  la  respon- 
sabilidad de  sus  asertos. 

La  autenticidad  de  estos  documentos  es  indiscutible,  aun  no  teniendo  en  cuenta 
el  origen  de  donde  proceden.  Muchos  de  ellos  están  escritos  de  puño  y  letra  del 
propio  Fr.  Alonso  de  la  Fuente  y  el  único  que  no  lo  está,  que  es  la  Relación  prime- 
ra, tiene  correcciones  de  la  propia  mano  de  Fr.  Alonso,  y  al  dorso  esta  leyenda: 
Papeles  que  Fr.  Alonso  de  La  Fuente  dio  á  Su  Majestad  y  Su  Majestai  los  remitió 
por  carta  del  Secretario  Matheo  Va\que\  al  Jllustrisimo  S.r  Obispo  de  Cuenca,  In- 
quisidor general  en  Madrid,  17  de  Diciembre  de  i5j5. 

Miguel  Mir. 

Memorial  en  que  se  trata  de  las  cosas  que  me  an  pasado  con  los  alumbra- 
dos d'Estremadura,  desdll  año  de  seienta  hasta  el  fin  desie  año  de 
setenta  y  cinco,  [por  Fr.  Alonso  de  la  Fuente]. 

I. 

En  el  fin  del  año  de  setenta,  que  fue  en  el  mes  de  Diziembre,  vine  desde  Sevilla 
i  Estremadura,  á  la  Fuente  del  Maesire,  que  es  mi  natural,  y  hallé  de  asiento  en  el 
dicho  pueblo  un  clérigo  que  todos  llamauan  tea.ino,  y  por  nonbre  de  pila  Gaspar 
Sánchez,  teólogo  pedricador  y  vezino  de  un  pueblo  questá  seis  leguas  de  CJudad 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  203 

Rodrigo,  que  se  dice  Sahelizes  de  los  Gallegos.  Tenia  este  clérigo  grande  opinión 
de  santidad  y  buena  vida;  confesaua  perpetuamente  á  ciertas  beatas  y  pedricaua 
muy  á  menudo,  y  en  su  vida  exterior  era  muy  conpuesto,  y-que  xamas  se  le  vido 
ni  olió  cosa  que  supiese  á  desonestidad,  mas  de  que  se  daua  mucha  priesa  en  los 
actos  de  rrelision,  comulgando  todos  los  dias  á  gente  de  muy  poco  talento  de  vir- 
tud, por  lo  qual  muchas  gentes  le  mordían  y  murmurauan  de  sus  obras;  y  esta 
fue  la  causa  porquel  dicho  clérigo  se  me  llegó  y  pidió  le  ayudase  á  sustentar  la 
uirtud  con  mis  sermones;  yo  lo  hize  ansí,  que  los  primeros  dias  que  pedriqué  al 
pueblo,  hablé  en  fauor  del  dicho  teatino  y  le  purgué  de  algunas  cossas  que  le  opo- 
nían, que  parecían  leues,  y  con  este  fauor  se  me  llegaron  muchas  mugeres  teatinas 
de  aquella  liga,  y  me  comen9aron  á  comunicar  cosas  de  espíritu,  en  lo  qual  no 
guardaron  el  precito  de  su  maestro,  que  mandaua  expresamente  á  las  dichas  mu- 
geres que  no  dixesen  á  otros  confesores  el  secreto  de  las  cosas  espirituales  que  Dios 
revelaua  en  la  oracjon;  pero  fue  consejo  de  nuestro  Señor  que  yo  les  fauorecjese 
en  mis  sermones,  pensando  que  su  dotrina  era  buena  y  sana,  para  que  con  este 
seguro  se  fiasen  de  mi,  como  lo  hizieron  algunas,  tratándome  de  ciertos  raptos  que 
tenían  en  la  oración,  que  para  mis  oydos  fue  cosa  muy  escandalosa  ver  que  una 
gente  sinple  e  de  tan  poco  uso  en  las  cosas  de  virtud  tuviesen  señales  tan  podero- 
sas de  santidad;  y  ansi,  con  el  admiración  quel  ánimo  concibió  de  aquellos  raptos 
comente  curiosamente  á  buscar  la  causa  de  donde  promedian,  aunque  por  entonces 
no  pude,  porque  yua  de  camino  á  Badaxoz,  mas  de  que  junté  ciertas  mugeres  de 
aquella  liga  y  les  pregunté  la  forma  que  tenían  en  seruir  á  Dios,  y  ellas  me  res- 
pondieron que  se  exercytauan  en  la  contenplacion,  lo  qual  me  ofendió  mucho 
mas  que  los  raptos,  porque  auia  entre  estas  mugeres  tanta  ynorancia  en  las  cosas 
generales  de  la  lei  de  Dios  que  apenas  sabían  las  oraciones  comunes  de  la  iglesia,  y 
siendo  los  sugetos  deste  espeje,  auian  subido  de  golpe  á  la  contenplacion  diuína. 
Yo  les  aconsejé  por  entonces  que  tomasen  otro  estilo  y  no  contenplasen,  porque 
se  perderían;  lo  qual  no  se  rrecjbio,  antes  en  mi  ausencia  mofaron  del  consejo  y 
hizieron  burla  de  mi;  y  con  esto  me  fue  á  Badajoz,  donde  yua  asignado  por  predi- 
cador de  mi  convento. 

II. 

Estando  morador  en  la  ciudad  de  Badajoz  oy  dezir  algunas  cosas  de  los  alum- 
brados, muy  nueuas  para  mis  oydos  y  muy  agenas  de  lo  que  yo  auia  leydo  en  la 
dotrina  de  los  santos,  lo  qual  despertó  en  mi  una  curiosidad  de  querer  saber  estas 
cosas  muy  de  fundamento  y  rraiz,  y  llegándose  la  Quaresma,  mi  perlado  meenbió 
á  el  Almendral,  á  pedricar  de  asiento  todo  aquel  tiempo  sancto  de  la  Quaresma;  y 
acetando  mi  obidíencia  vine  á  el  dicho  pueblo  del  Almendral,  donde  hallé  muchas 
alumbradas  y  algunos  alumbrados,  aunque  jarretados  por  el  ordinario  de  Badajoz 
que  les  auia  quitado  la  administración  de  los  sacramentos,  pero  no  la  rruyn  dotri- 
na y  estío  malo  de  biuir,  porque  e;te  no  le  perdieron  aunque  se  vieron  persiguidos. 
En  el  discurso  de  mi  pedricación  comencé  á  jugar  contra  esta  dotrina,  i.iriendo  en 
ella  con  la  palabra  de  Dios,  aunque  en  este  tienpo  sabía  poco  de  los  ritos  y  rreglas 
della,  mas  de  que  trabaxé  ynpunarles  el  mal  principio  de  que  usavan  en  su  con- 
versión, tomando  por  primera  medicina  la  diuína  contenplacion,  que  es  lo  último 
de  la  perfecion  christiana;  contra  este  mal  abuso  di  muchas  correcíones,  de  que  se 
ofendieron  todos  los  alumbrados  y  me  tuvieron  por  contrario,  rretirandose  de  mi 
ellos  y  sus  beatas,  aunque  yo  no  me  rretiré  de  mi  tema,  ni  de  buscar  sus  obras  y 


206 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


dotrina,  y  ansi  fue  Dios  seruido  que  hallé  cosas  tan  nuevas  que  me  acresentaron 
la  sed  que  tenia  de  saber  cosas  mayores. 

III. 

Considerando  algunas  personas  que  yo  me  yua  ceuando  en  esta  scjencia  de  los 
alumbrados,  me  venian  á  dezir  cosas  estrañas  de  ellos,  conv'e  ne  á  saber,  como  se 
al^auan  con  el  cjelo,  como  citiuauan  las  donzellas,  como  des:asauan  á  las  casa- 
das, como  se  apoderauan  de  las  haziendas,  como  se  arrebatauan  y  tenían  senti- 
mientos diuinos,  como  dauan  gritos  y  berreauan  en  el  tenplo,  como  gerrauan  los 
dientes  al  tienpo  del  comulgar,  como  dauan  la  obidiencia  á  sus  mae-ilros,  como 
algauan  su  vandera  de  santidad  y  á  todos  los  demás  tenían  por  pecadores;  estas 
cosas  v  otras  muchas  yuan  criando  en  mi  ánimo  una  opinión  mala  de  la  dicha 
gente  y  doctrina.  Acabada  la  Quaresma  vine  á  La  Fuente  del  Maestre,  donde  avia 
dexado  las  primeras  contenplatíuas,  las  quales  ya  me  auian  perdido  la  deuocion 
porque  les  mandé  que  no  contenplasen  tan  presto,  sino  que  rrezasen  y  se  exercita- 
sen  en  la  obseruancja  de  los  pregetos  diuinos.  Hallé  en  este  tiempo  una  sobrina 
mia,  hija  de  ermana,  convertida  en  teatina  y  con  unas  señales  de  tan  gran  santidad 
que  me  puso  admiración  ver  que  una  mocuela  de  diez  e  siete  años  se  ouiese  despo- 
xado  súbitamente  de  los  cabellos,  desús  vestidos,  de  su  lenguaje,  del  trato  y  con- 
versación ordinaria,  mudado  el  rostro,  amarilla,  suzia,  flaca,  dando  gemidos,  sus- 
pirando, la  cabega  baxa,  todo  lo  qual  me  pareejo  ynvencjon  misteriosa;  y  de;eando 
ynformarme  de  su  manera  da  biuir  la  hablé  mansamente  y  rrogué  me  d  xese  en 
que  se  exercitaua  ó  que  hazia  para  seruir  á  Dios,  de  lo  qual  se  ofendió  mucho  otra 
hermana  suya,  beata,  porque  era  directamente  contra  el  sigíllo  de  su  doctrina,  y 
ansi  la  asió  de  la  mano  y  determinadamente  le  mandó  que  no  me  dixese  lo  que 
hazia,  ni  tratase  dello,  lo  qual  me  pareejo  tan  mal  que  concjbio  mi  ánimo  grande 
temor  y  nueua  presunción  que  en  la  conpañia  y  doctrina  destas  gentes  auia  alguna 
cubierta  de  grandes  males,  y  deseando  saber  este  misterio  me  llegué  mansamente 
á  la  nueua  teatina  y  la  saqué  de  las  manos  de  la  otra  mas  vieja  y  pertinaz,  y  per- 
suadiéndola con  rra?ones  fuertes  me  descubriese  el  secreto  de  la  doctrina,  la  con- 
uenci  e  traxe  á  la  rragon,  á  que  llanamente  me  dixese  todo  lo  que  ella  sabía  y  es 
lo  que  se  sigue. 

(Continuará.)  Por  la  copia. 

Al.  M. 


BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS  10T] 


NOTAS  BIBLIOGRÁFICAS 


Die  Psychologie  des  Juan  Luis  Vives,  nach  den  beiden  ersten  Büchern  seiner 
Schrift  De  anima  ct  vita,  dargestellt  und  beurteilt.  Ein  Beitrag  zur  Geschichte 
der  Psvchologie,  von  Dr.  phii.  Gerhard  Hoppe.— Berlin.  Mayer  &  Müller,  1901. 
[Un  vol.  de  122  págs.  en  4.0] 

Desde  que  Schaumann  publicó  su  De  Ludovico  Vive  Dissertatio  (Halae,  1792)  », 
la  erudición  extranjera  emprendió  sin  descanso  la  tarea  de  dar  á  conocer  los  méri- 
tos del  ¡lustre  filósofo  valenciano  Juan  Luis  Vives  (1492-1540),  hasta  el  extremo  de 
ser  hoy  mucho  más  conocido  en  tierra  extraña  que  en  su  patria.  Los  libros  y  di- 
sertaciones de  J.  Naméche,  Franclcen,  Bosch-Kemper,  Braam,  A.  Lange  2,  E.  Van- 
den-Bussche,  Mme.  B.  Vadier,  C.  Arnaud,  F.  Thibaut,  J.  Wychgram,  Kaiser, 
Heine,  R.  Pade,  Eulitz  y  F.  Kuypers,  entre  otros  que  pudiéramos  citar,  demues- 
tran el  interés  con  que  .las  doctrinas  de  Vives  son  estudiadas  fuera  de  España. 

Nueva  comprobación  del  hecho  proporciona  el  excelente  trabajo  del  doctor 
Hoppe,  á  que  se  refieren  estas  líneas.  Tiene  por  objeto  la  exposición  crítica  de  la 
psicología  de  Vives,  tal  como  se  contiene  en  los  dos  primeros  libros  del  tratado  De 
anima  ct  vita,  cuya  edición  príncipe  es  del  año  1 538.  El  tercer  libro,  que  se  ocupa 
en  los  afectos  ó  pasiones,  no  es  estudiado  por  el  Dr.  H. 

Comprendida  de  esta  suerte  la  materia,  no  es  de  extrañar  que,  por  mucha  exac- 
titud que  se  ponga  en  la  exposición  del  asunto,  y  por  grande  que  sea  la  sagacidad 
del  crítico,  el  trabajo  resulte  necesariamente  imperfecto.  No  sólo  el  tercer  libro  De 
anima  ct  pita,  sino  también  el  tratado  De  prima  philosophia,  sive  de  intimo  natu- 
rae  opijicio,  los  libros  De  veritate  fidei  christianae  y  los  opúsculos  lógicos  (De 
censura  veri,  De  explanatione  cuiusqus  essentiae,  De  instrumento  probabilitatis,  De 
d i sput alione),  sin  olvidar  los  De  causis  corruptarum  artium,  y  sobre  todo  los  co- 
mentarios á  la  obra  De  civitate  Dei  de  San  Agustín,  menos  leídos  de  lo  que  mere- 
cen, contienen  importantísimas  observaciones  de  carácter  psicológico  que  necesa- 
riamente han  de  recordarse  cuando  se  desea  investigar  las  ideas  de  Vives  acerca  del 
espíritu  y  de  la  vida.  No  es  decir  esto  que  no  los  haya  tenido  en  cuenta  el  Dr.  H., 
pero  es  seguro  que  no  les  ha  dado  todo  el  lugar  que  les  corresponde. 

Después  de  una  ligera  biografía  de  Vives,  en  que  el  autor  sigue  principalmente 
á  Lange,  viene  la  exposición  fiel  de  la  doctrina  psicológica  del  filósofo,  por  el  mismo 
orden  adoptado  en  los  dos  primeros  libros  del  tratado  De  anima  et  vita.  El  Dr.  H. 
establece  luminosas  comparaciones  entre  la  filosofía  vivista  y  la  aristotélico-esco- 
¡ástica,  procedimiento  muy  acertado,  porque  la  sustancia  de  la  doctrina  de  Vives 
es  profundamente  peripatética.  También  establece  parangón  con  la  filosofía  del 

1  Ci'adn  con  error  bajo  la  fecha  de  1762  en  el  trabajo  del  Dr.  Hoppe  fpág.  122).  Este  opúsculo 
de  Fch;umann  es  de  la  mayor  rareza.  Yo  poseo  copia,  gracias  a  la  amabilidad  de  mi  buen  amigo 
D.  Jaime  Fitzmaurice-Kelly. 

2  Su  excelente  articulo  (el  mejor  estudio  crítico  que  existe  de  las  doctrinas  pedagógicas  de 
Yin  si.  publicado  en  la  Encyklop&die  des  gesamten  Er^iehungs  und  Unterrichtswesens  del 
Dr.  K.  A.  Schmid  (Leipzig,  1887,  vol.  o),  ha  sido  traducido  al  castellano  y  publicado  en  la  colec- 
ción de  La  España  Moderna,  bajo  la  dirección  del  Sr.  Menéndez  y  Pelayo. 


208  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

Renacimiento,  fijándose  sobre  todo  en  Melanchton,  cuyo  tratado  De  anima  se  ha 
impreso  muchas  veces  en  unión  con  el  de  Vives  y  con  el  de  Amerbach. 

Para  el  Dr.  H.,  como  para  Lange,  la  excelencia  de  Vives  estriba  en  su  enalteci- 
miento del  método  experimental.  «Su  obra  De  anima  et  vita — dice — marca  en  este 
respecto  el  principio  de  una  nueva  era  en  la  historia  de  la  psicología  '.»  La  conclu- 
sión del  Dr.  H.,  que  nos  parece  muy  atinada,  es  textualmente:  «Die  nachdrück- 
iiche  Forderung  einer  empirischen  Methode  für  die  psychologische  Forschung 
und  damit  \usammenhángend  dieprin\ipielle  Ablehnung  eines  sich  auf  Autor  itaten 
berufenden  Dogmatismus  konstituieren  Vives'  für  die  Selenwissenschaft  grundle- 
gendes  Verdienst,  das  ihm  ais  Begründer  der  empirischen  Psychologie  einen  da- 
vernden  Ehrenplat\  in  der  Geschichte  der  Seelenforschung  sichert.» 

El  libro  del  Dr.  H.  es  notablemente  sugestivo.  Cada  observación  de  Vives  le  dá 
motivo  para  interesantes  comparaciones  críticas.  En  la  imposibilidad  de  seguir  en 
todas  ellas  al  autor,  nos  limitaremos  á  decir  algo  de  una  de  sus  notas. 

Al  exponer  el  último  capítulo  (quid  sid  anima)  del  libro  I  de  la  obra  vivista, 
escribe  el  Dr.  H.,  después  de  hacer  notar  que  Vives  llama  también  species  á  la 
effcctio:  «Wie  denn  überhaupt  Vives  durch  Inkonsequenzen  in  der  Terminologie 
eine  Darstellung  seiner  Psycholojie  oft  erschwert.»  (P.  41,  nota  147).  No  es  tanta 
la  inconsecuencia  como  parece.  Es  preciso  tener  muy  en  cuenta  lo  que  Vives  en- 
tiende por  effcctio.  Este  vocablo,  como  hace  notar  muy  atinadamente  el  Dr.  H., 
no  es  más  que  la  traducción  ciceroniana  de  la  ivipysta  aristotélica.  Vives  dice  unas 
veces  effectio,  otras  species,  otras  forma,  otras  facies,  otras  natura,  y  todo  esto  es, 
en  efecto,  la  effectio. 

Al  decir  Aristóteles  (lib.  I  De  Anima,  cap.  I):  «"Kitt  8'tj  fy.kv  üXr,  ?úva;jic,  tA 
VvAoz  ivttXi£Sf*»,  no  entiende  por  e!o«»c  otra  cosa  qué  lo  que  Vives  juzga  de  la 
effectio.  Por  eso  para  Aristóteles  el  alma  es  la  entelequia  (acto)  del  cuerpo,  así 
como  para  Vives  es  la  effectio  del  mismo.  En  los  Commentaria  in  libros  De  Civi- 
tate  Dei  (lib.  VIII,  cap.  VI)  escribe  el  mismo  Vives:  «Especiem  hic  uocat  Latino 
more  formam,  Grascé  cí"oc:  sic  Cicero,  &  alii.»  Para  el  filósofo  valenciano,  toda 
sustancia  natural  es  un  compuesto  de  materia  y  de  forma.  La  materia  es  indeter- 
minada, invariable,  la  misma  en  todos  los  seres.  La  firma  especifica,  concreta,  y 
actualiza  la  realidad  material.  Dedúcese  de  aquí  que,  mientras  la  forma  no  se  une 
á  la  materia,  no  resulta  determinación,  ni  aparece  individualidad  alguna,  y  al 
mismo  tiempo  se  infiere  que  la  forma  ó  effectio,  caracterizando  al  ser,  constitu- 
yéndole en  naturaleza  distinta  de  las  demás,  debe  ser  considerada  como  el  princi- 
pio en  cuya  virtud  las  cosas  viven  y  son  lo  que  son. 

En  el  primer  libro  De  prima  philosophia,  al  distinguir  Vives  el  sensatum  del 
sensile,  distinción  muy  semejante  á  la  establecida  por  Kant  entre  el  fenómeno  y  el 

noúmeno,  habla  también  de  un  quiddam  intimum,  de  una  vis  intus  latens, quae 

in  penetralibus  sita  est  cuiusque  rei  quo  non  penetrant  sensus  nostri  hebetes,  que  no 
es  otra  cosa  sino  la  consabida  effectio. 

Por  ser  esta  effectio  la  essentia  de  los  escolásticos,  es  por  lo  que  Vives  declara 
que  no  conocemos  el  alma  del  hombre  en  sí  misma,  sino  por  sus  efectos:  «Rerum 

i  «I  n  Gebiete  der  Psycholopie  hat  Vives  ais  erster  den  Kampf  gegen  den  Scholastizismus 
dadárch  erfolgreich  eroffnet,  dass  er  der  Seelenforschung  durch  die  nachdrückliche  Forderung 
der  e  npirischen  Methode  den  Weg  wies,  auf  dem  sie  allein  zu  bratchbaren  Resultaten  gelan- 
gen  konnte.  Sein  Werk  «De  anima  et  vila»  be^eichnet  in  dieser  Hinsicht  den  Anfang  einer  neuen 
Ara  in  der  Geschichte  der  Psychologie.»  P.  119. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  20g 

OMNIUM  VERAE,  GERMANAEQüE  ESSENTIAE,  IPSAE  PER  SE  NON  COGNOSCUNTUR  A    NOBIS, 
ABDITAE  LATEN'T  IN  PEN1TISSIM1S  CUIUSQUE  REÍ,  QUO  MENS  NOSTRA,  IN  HUIUS  CORPORIS 

mole,  et  tenebris  vitae,  non  penetrat.»  (De  anima  et  vita,  lib.  II,  cap.  XIX.) 

Schopenhauer,  en  su  preciosa  disertación  De  la  cuádruple  raí^  del  principio 
de  ¿a  ra^ón  suficiente,  ha  sacado  las  consecuencias  de  lo  sentado  por  Vives,  al 
decir  que  el  sujeto  no  se  conoce  más  que  como  sujeto  que  quiere,  pero  no  como 
sujeto  que  conoce,  porque  el  yo  que  se  representa,  el  sujeto  conocedor,  no  puede 
nunca  ser  él  mismo  representación  ú  objeto,  puesto  que,  siendo  el  correlativo  ne- 
cesario de  todas  las  representaciones,  es  su  propia  condición.  «No  existe,  pues 
— continúa  Schopenhauer — ,  conocimiento  del  conocimiento,  porque  sería  preciso 
para  esto  que  el  sujeto  se  separase  del  conocimiento  y  pudiera,  sin  embargo,  co- 
nocer el  conocimiento,  lo  que  es  imposible.  Puede  hacérseme  una  objeción:  «No 
sólo  conozco,  sino  que  sé  también  que  conozco.»  A  lo  cual  respondo  que  estas 
dos  expresiones:  «sé  que  conozco»  y  «conozco»,  no  difieren  más  que  en  los  térmi- 
nos. «Sé  que  conozco»  no  significa  otra  cosa  que  «yo  conozco»,  y  «yo  conozco», 
sin  determinación  más  precisa,  no  dice  más  que  «yo»  *. 

No  concede  el  Dr.  H.  gran  importancia  á  la  cuestión  de  si  Vives  admitió  la 
teoría  escolástica  del  entendimiento  agente  y  posible.  A  nuestro  juicio  no  cabe 
duda  de  que  la  admitía  cuando  escribió  los  Comentarios  á  los  libros  De  Civitate 
Dei  (véase  el  comentario  al  cap.  IX  del  lib.  X,  pág.  552  de  la  ed.  de  Basilea,  1 555). 
Pero  en  el  lib.  I  De  anima  et  vita  parece  no  admitir  más  que  las  especies  sensibles, 
y,  después  de  haber  dado  su  noción,  termina:  «istae  sunt  species,  nec  alias  esse 
necessarias  intelligo.»  (Pág.  324  del  tomo  III  de  la  ed.  valenciana.) 

En  otra  nota  (la  142)  el  Dr.  H.  ha  comprendido  perfectamente  el  valor  que 
Vives  da  á  la  effectio.  «Effectio — dice — ist  nach  Vives  der  actus  essentialis,  das 
Wesensprinzip,  das  substantialisierende  Moment,  und  daher  selbst  Substanz;  sie 
ist  Teilhaberin  der  góttlichen  Vollkommenheit,  ein  Strahl  des  ewigen  unendlichen 
Lichtes.» 

Adolfo  Bonilla  y  San  Martín. 


The  Dramas  of  Don  Antonio  de  Solís  y  Rivadeneyra. 
An  Essay  npon  the  life  and  dramatic  works  of  Dr.  Juan  Pérez  de  Mon- 
talbán. 

Dos  tesis  presentadas  en  1902  y  igo3,  por  los  Sres.  Daniel  Ernest  Martell  y  Geor- 
ge  William  Bacon  respectivamente,  á  la  Universidad  de  Pensilvania  para  el  docto- 
rado en  Filosofía. 

Discípulos  ambos  señores  del  conocido  hispanófilo  y  profesor  de  aquella  uni- 
versidad, Dr.  H.  A.  Rennert,  no  es  de  extrañar  que  eligieran  el  teatro  español  para 
sus  trabajos,  por  más  que  los  temas  de  nuestra  literatura  van  estando  cada  día  más 
en  boga  en  el  extranjero.  Ninguno  de  los  dos  llega  á  60  páginas  en  8.°  y  su  extruc- 
tura  consta  de  tres  ó  cuatro  miembros  en  los  que  se  narra  la  vida  del  poeta,  se 
hace  un  detenido  extracto  del  argumento  de  cada  una  de  sus  principales  obras  2, 

1  A.  Schopenhauer:  Op.  cit.,  cap.  VII,  §  41.  Toda  la  demostración  que  trae  en  este  párrafo  es 
realmente  admirable. 

2  Nueve  de  Solis  y  seis  de  Montalbán.  Ocupan  estos  extractos  25  páginas  en  la  1.*  tesis  y  24 
en  la  2.a. 

3.*  ¿poca. — tomo  ix.  14 


210  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

y  finalmente  se  reservan  las  últimas  páginas  para  la  crítica  del  estilo  del  autor,  orí- 
genes y  mérito  de  sus  obras. 

Se  ve  que  la  bibliografía  é  historia  de  nuestro  Teatro  hasta  los  últimos  escritos 
del  Sr.  Pérez  Pastor  sobre  el  histrionismo,  son  familiares  en  las  universidades  de 
los  Estados  Unidos,  y  que  si  nuestra  influencia  política  se  ha  anulado,  en  cambio 
el  estudio  de  nuestra  lengua  y  literatura  aumenta  de  día  en  día. 

A.  P.  y  M. 


Relaciones  topográficas  de  España.  Relaciones  de  pueblos  que  pertenecen  á 
la  provincia  de  Guadalajara,  con  notas  y  aumentos  de  D.  Juan  Catalina  Gar- 
cía.— I.  Madrid,  Est.  tip.  de  la  Y.  de  M.  Tello,  icjo3. — 8.°,  vn-439  págs. 

Pocas  son  las  personas  de  alguna  ilustración  que  no  tengan  noticia  de  las  lla- 
madas Relaciones  topográficas,  hechas  en  tiempo  de  Felipe  II;  desde  que  D.  Fermín 
Caballero  las  estudió  concienzudamente  en  su  discurso  de  entrada  en  la  Academia 
de  la  Historia,  trabajo  que  rectificó  en  algunos  extremos  el  Sr.  Jiménez  de  la  Es- 
pada en  su  introducción  á  las  Relaciones  geográficas  de  Indias,  todos  hablan  de 
ellas,  pero  casi  nadie  las  consulta.  Su  publicación  estaba  muy  indicada  á  fin  de 
vulgarizar  una  obra  poco  accesible  á  la  inmensa  mayoría  de  cuantos  se  dedican  á 
las  investigaciones  históricas. 

Empresa  tan  ardua,  si  ha  de  acomodarse  á  las  exigencias  de  la  erudición  mo- 
derna, está  realizándola  en  parte  D.  Juan  Catalina  García,  quien  por  sus  largas  y 
pacienzudas  investigaciones  en  los  archivos  municipales  de  la  Alcarria  era  el  único 
que  podía  ilustrar  las  de  esta  región.  Sin  orden  alguno  y  con  la  promesa  de  dar  á 
la  conclusión  de  su  obra  índices  completísimos,  va  D.  J.  Catalina  García  transcri- 
biendo íntegra  la  Relación  de  cada  pueblo,  adicionándola  con  infinidad  de  noticias 
que  constituyen  pequeñas  monografías.  Y  no  se  crea  que  de  estas  historias,  lilipu- 
tienses para  algunos,  se  dejan  de  sacar  conclusiones  y  hechos  que  afectan  á  la  his- 
toria de  nuestro  desenvolvimiento  social.  La  mayor  parte  de  las  villas  y  aldeas  al- 
carreñas  existían  ya,  según  parece,  al  tiempo  de  la  reconquista,  lo  cual  prueba 
que  ésta  fué  menos  violenta  y  destructora  de  lo  que  muchos  piensan. 

Desde  el  siglo  xv  y  acaso  antes  se  petrifica  en  cierto  modo,  la  población  rural 
española;  no  se  fundan  villas  nuevas,  con  haber  tantos  yermos  y  espacios  desier- 
tos, y  en  cambio  desaparecen  viejas  aldeas  después  de  lenta  y  penosa  agonía,  como 
sucedió  á  Retuerta  y  Valdelloso.  Los  restantes  lugares  han  cambiado  poco  después 
de  tres  siglos.  Trillo  tenía  en  i588,  23o  vecinos;  hoy  cuenta  871  almas  ';  en  Budia 
había  por  Noviembre  de  i58o,  410  vecinos;  ahora  solo  hay  999  habitantes.  La  pu- 
blicación del  Sr.  Catalina  García,  prueba  claramente  que  es  difícil  conocer  bien  la 
Historia  general  sin  estudiar  la  de  los  municipios,  aun  los  más  pequeños,  á  la  ma- 
nera que  el  estudio  de  todo  ser  orgánico  exige  en  primer  lugar  el  de  las  cédulas  que 
lo  constituyen.  De  otro  modo  las  afirmaciones  del  cronista  serán  con  frecuen- 
cia un  castillo  edificado  en  el  aire;  hipótesis,  y  no  hechos  demostrados. 

M.  S.  y  S. 

1  Me  atengo  al  Censo  de  la  población  de  España  según  el  empadronamiento  hecho  en  ji  de 
Diciembre  de  iQoo.  Madrid,  Impr.  de  la  Dirección  general  de'  Instituto  Geográfico,  1903.  Dos 
volúmenes  en  4.0  m. 


BIBLIOTECAS   Y   MUSEOS  211 

Luis  Barahona  de  Soto.  Estudio  biográfico,  bibliográfico  y  crítico,  por  Fran- 
cisco Rodríguez  Marín.  Obra  premiada  con  medalla  de  oro,  en  público  certa- 
men, por  la  Real  Academia  Española,  é  impresa  á  sus  expensas. — Madrid,  Esta- 
blecimiento tipográfico  «Sucesores  de  Rivadeneyra»,  igo3! — 8.°  d.,  viii-866  pá- 
ginas. 

Esta  obra,  una  de  las  mas  acabadas  que  en  asuntos  de  erudición  se  han  publi- 
cado en  los  últimos  años  y  muy  digna  de  ser  comparada  con  el  Alarcón  de  Fer- 
nández Guerra  y  con  el  Iriarte  del  Sr.  Cotarelo,  merece  las  mayores  alabanzas; 
bien  como  obra  del  Sr.  Rodríguez  Marín,  en  quien  por  feliz  coincidencia  se  reúnen 
la  instrucción  sólida  y  vastísima,  con  la  riqueza  de  imaginación,  el  buen  gusto,  la 
sagaz  crítica  y  los  primores  del  estilo.  Siguiendo  el  juicioso  precepto  de  no  dar 
fumum  ex  fulgore,  el  Sr.  Rodríguez  Marín,  además  de  la  biografía  del  divino  Ba- 
rahona, traza  una  amenísima  historia  de  la  Literatura  en  Andalucía  durante  la 
segunda  mitad  del  siglo  x\  i,  en  vez  de  limitarse  á  lo  que  indica  el  título  de  su 
libro. 

Ya  era  mucho  poner  en  claro  la  personalidad  del  autor  de  La  Angélica,  quien 
sin  ser  de  primera  magnitud,  ni  haber  producido  alguno  de  esos  partos  del  ingenio 
que  viven  largos  siglos  con  juventud  lozana,  ni  haber  siquiera  fundado  escuela, 
fué  admirado,  y  con  razón,  de  sus  contemporáneos.  El  olvido  en  que  luego  ca- 
yeron Barahona  y  sus  obras,  pedía  á  voces  justicia,  aunque  fuese  tardía;  la  mayor 
parte  de  sus  versos  yacían  inéditos;  nadie  pensaba  en  atribuirle  los  Diálogos  de  la 
montería,  y  su  Angélica,  envejecida  por  el  cambio  de  gusto  literario  y  convertida 
en  libro  rarísimo,  en  libro  de  bibliófilo  platónico,  era  solamente  conocida  por  lige- 
ras referencias. 

Gracias  al  Sr.  Rodríguez  Marín,  Soto  ha  recobrado  la  fama  que  gozó  en  vida  y 
nos  es  dado  conocer  ésta  en  su  evolución  artística  y  en  la  serie  de  personajes  que 
influyeron  en  sus  ideas,  cuales  fueron  insigne  humanista  Juan  de  Vilches,  que  pro- 
digó en  Antequera  las  riquezas  de  su  cultura  clásica,  autor  de  la  Bernardina,  poe- 
ma latino  en  que  celebra  los  memorables  hechos  de  D.  Bernardino  de  Mendoza; 
Gregorio  Silvestre,  verdadero  sacerdote  de  las  Musas,  á  quien  Barahona,  siendo  aún 
muchacho,  dirigió  una  epístola  llena  de  ingenuidad  y  entusiasmo,  y  con  quien 
luego  trabó  en  la  ciudad  del  Darro  amistad  estrechísima;  Baltasar  de  Cepeda,  cantor 
de  la  Inmaculada  Concepción,  y  cuya  trágica  muerte  fué  generalmente  llorada; 
Baltasar  de  Escobar  y  otros  ingenios  que  acudían  en  Osuna  á  la  tertulia  literaria  de 
D.  Cristóbal  de  Sandoval;  el  Conde  de  Ureña,  que  en  1649  fundo  allí  la  Universidad 
de  que  tanto  se  burló  Cervantes;  el  Marqués  de  Peñafiel,  D.  Juan  Téllez  Girón, 
aficionadísimo  á  la  poesía;  el  vate  zafreño  Cristóbal  de  mesa,  y  otros. 

Con  ser  tan  conocida  la  historia  de  la  escuela  poética  sevillana,  ha  podido  la  di- 
ligencia del  Sr.  Rodríguez  Marín  añadir  y  rectificar  no  pocas  noticias  en  las  biogra- 
fías de  Gutierre  de  Cetina,  quien  no  falleció,  como  se  creía,  en  México,  en  i56o, 
sino  que  vivía  aun  en  Sevilla  bastantes  años  después;  de  Fernando  de  Herrera, 
Francisco  Pacheco,  Gonzalo  Argote  de  Molina,  Cristóbal  Mosquera  de  Figueroa  y 
no  pocos  más. 

En  la  segunda  parte  de  su  libro,  ó  sea  en  la  crítica  literaria  de  Barahona,  pro- 
cura el  Sr.  Rodríguez  Marín  vindicar  la  Angélica,  quizá  con  demasiado  cariño,  co- 
piando algunos  pasajes.  Más  imparcial  con  las  poesías  líricas  cita  menudamente  sus 
defectos,  muy  comunes  en  los  versificadores  de  aquel  tiempo.  Mayor  novedad 


212 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


ofrece  el  estudio  de  los  Diálogos  de  la  Montería,  cuya  paternidad  atribuye  á  su 
biografiado;  desde  luego  prueba  con  evidencia  que  no  los  escribió  el  Marqués  de 
Cañete,  D.  Diego  Hurtado  de  Mendoza,  según  afirmó  un  publicista;  que  el  libro  es 
muy  posterior  al  año  i568,  y  que  el  ir  dedicados  á  un  Príncipe  no  indica  ni  mucho 
menos  que  este  hubiera  de  ser  un  hijo  del  Rey,  pues  la  palabra  Príncipe  se  aplica- 
ba á  los  magnates. 

Los  argumentos  con  que  el  Sr.  Rodríguez  Marín  intenta  demostrar  que  los 
compuso  Barahona  son  bastante  razonables  y  hacen  de  su  teoría  una  conjetura 
muy  fundada,  ya  que  no  un  hecho  demostrado,  pues  mientras  no  se  pruebe  que 
Barahona  comunicaba  á  otros  literatos  sus  obras  inéditas  hemos  de  suponer  que 
solamente  él  podía  citarlas. 

En  los  comentarios  filológicos,  abundantes  en  el  libro,  muestra  el  Sr.  Rodríguez 
Marín  un  profundo  conocimiento  de  nuestro  idioma,  propio  de  quien  ha  estudiado 
á  la  maravilla  los  clásicos  del  siglo  xvi  y  se  ha  familiarizado  con  su  rico  y  expresi- 
vo lenguaje.  Y  no  menor  trabajo  supone  la  depuración  de  las  poesías  líricas  de 
Soto,  algunas  de  ellas  publicadas  por  Sedaño  y  Quintana  con  lastimosos  yerros. 

Pocos  de  nuestros  escritores  gozan  de  un  monumento  como  el  que  con  este 
libro  se  ha  levantado  al  insigne  médico  de  Archidona;  monumento  que  lo  es  tam- 
bién de  quien  tras  largas  fatigas,  inspirado  por  nobles  sentimientos  de  afecto  á  la 
patria,  ha  consagrado  su  talento  á  referir  las  glorias  de  España  en  su  época  más 
brillante,  cuando  con  las  armas  conquistaba  mundos  y  con  las  ideas  se  imponía  á 
las  inteligencias  abriendo  nuevos  rumbos  científicos. 

Al.  S.  y  S. 


VARIEDADES 


BÉLGICA.  El  Vizconde  de  Ghellinck  Vaernewyck  ha  hecho  notables  estudios 
acerca  de  la  encuademación  flamenca;  sus  trabajos  han  originado  curiosas 
monografías  cuales  son  las  de  P.  Bergmans,  Six  anciennes  reliures  Jlatnandes; 
Alb.  Delstanche,  Fierre  Carón,  relieur  gantois  du  XVe  siécle:  Will.  de  Vreesse,  Les 
relieurs  du  moyen  age  et  leur  oeui>re.=Se  ha  fundado  en  Bruselas  una  Revue 
des  bibliothóques  de  Balgique.  El  redactor  jefe  es  Mr.  L.  Stainier,  de  la  Biblio- 
teca Real,  y  los  Secretarios  MM.  O.  Grojean  y  J.  Cuvelier.  Contendrá  artículos  de 
fondo  acerca  de  las  bibliotecas  y  archivos  belgas;  su  historia;  libros,  grabados  y 
encuademaciones  mas  notables  que  guardan,  &\ 

ESPAÑA.— Almería.  En  los  Juegos  florales  que  se  celebraron  á  28  de  Agosto 
leyó  el  sabio  filólogo  y  original  pensador  Sr.  Unamuno  un  discurso,  lleno  de  atrevi- 
dos pensamientos;  he  aquí  lo  que  el  Sr.  Unamuno  dice  de  los  eruditos:  «Hay  quienes 
trajinan  y  se  mueven  y  correveidilean  y  no  paran,  y  son,  sin  embargo,  unos  grandísi- 
mos holgazanes.  Nada  de  mirar  y  observar  y  escudriñar  y  destripar  las  cosas  para 
verles  las  entrañas,  y  recoger  hechos,  no  conceptos,  y  ensayar  y  seguir  á  la  vida  en 
sus  ondulantes  gir^s,  y  buscar  nuevos  senderos,  no;  ni  menos  aún  forjarnos  á 
nosotros  mismos  y  hacer  de  nuestra  vida  una  continua  fragua  de  nuestra  persona- 
lidad; no  esto,  sino  cerrar  los  ojos  y  combinar  figurillas.  Porque  hay  quienes  llegan 
á  jugar  al  ajedrez  sin  mirar  al  tablero,  ¡oh  maravilla!,  y  lo  juegan  bien,  y  hasta 


BIBLIOTECAS  Y    MTjSEOS  2l3 

ganan;  es  decir,  dan  mate  al  rey  contrario.  Formas  hay  de  erudición  que  no  pasan 
de  pasat'empos  ó  mata  horas  de  pereza  mental;  se  acumula  citas  mientras  se  sestea. 
Lo  que  no  es  arar  el  suelo  de  nuestras  más  caras  y  enraizadas  convicciones  y  re- 
moverlas, es  haraganería;  el  consecuente  suele  ser  un  haragán  muy  á  menudo.» 
Como  se  ve,  compiten  en  el  trabajo  del  Sr.  Unamuno  la  profundidad  del  pensa- 
miento con  lo  acabado  de  la  forma,  y  sigue  tan  de  cerca  la  escuela  del  famoso 
publicista  guatemalteco  Rubén  Darío,  que  la  imilación  y  lo  imitado  parecen  una 
misma  cosa. 

Cartagena.  La  comisión  de  monumentos  está  efectuando  excavaciones,  por 
indicación  del  Museo  Arqueológico,  en  el  paraje  de  la  Torre-Ciega  (necrópolis  de  la 
época  romana).  Hasta  ahora  van  descubiertas  dos  sepulturas  compuesta  cada  una 
de  un  sillar  de  45  centímetros,  en  el  que  se  halla  empotrada  una  urna  de  plomo  de 
35  centímetros  de  altura  y  22  de  diámetro,  con  su  correspondiente  tapa  de  metal. 
Esta  sepultura  se  halla  perfectamente  conservada,  y  la  otra,  que  carece  de  caja  de 
plomo,  se  encuentra  bastante  deteriorada.  En  las  inmediaciones  del  monumento 
de  la  Torre  Ciega  se  ha  encontrado  otra  sepultura  con  una  lápida  en  la  que  se  lee 
esta  inscripción: 

c.  ANTONIUS 

P.    F.    COL. 
B1BULUS.  AED. 
V1V.  PÁRENTE 

Además  se  han  descubierto  muchos  objetos  de  cristal,  muy  bien  conservados, 
de  la  época  saguntina.  Un  periódico  aboga  porque  se  continúen  esos  trabajos  con 
la  mayor  actividad  posible,  á  fin  de  que  en  breve  plazo  pueda  inaugurarse  en  Car- 
tagena un  Museo  Arqueológico. 

Madrid.  El  reciente  libro  de  Boris  de  Tannenberg,  rotulado  La  España  lite- 
raria, en  el  cual  traza  las  semblanzas  de  D.  Manuel  Tamayo,  D.  Marcelino 
Menéndez  y  Pelayo,  D.  José  María  de  Pereda  y  D.a  Emilia  Pardo  Bazán,  ha  sido 
juzgado  por  D.  Juan  Valera  en  tres  hermosos  artículos  que  publicó  en  El  Impar- 
cial  de  10,  17  y  24  de  Agosto. =La  Sociedad  Central  de  arquitectos,  deseando  con- 
tribuir al  esplendor  del  Congreso  Internacional  de  Arquitectura  que  ha  de 
celebrarse  en  Madrid  en  el  mes  de  Abril  próximo,  se  propone  erigir  un  monumento 
á  los  insignes  arquitectos  D.  Ventura  Rodríguez  y  D.  Juan  Villanueva,  á  quienes 
debe  la  corte  la  mayoría  de  las  obras  que  la  hermosean.  Aquella  Sociedad  cuenta  con 
el  apoyo  de  muchas  Corporaciones  y  particulares,  habiendo,  además,  abierto  una 
suscripción  entre  los  arquitectos  españoles,  los  cuales  manifiestan  gran  entusiasmo 
por  llevar  á  feliz  término  dicho  proyecto. =La  Sección  de  Artes  Plásticas  del  Ate- 
neo de  Madrid  se  propone  dar  en  el  próximo  curso  una  serie  de  conferencias  sobre 
la  Historia  de  las  artes  industriales  en  España.  El  carácter  de  estas  con- 
ferencias será  juntamente  artístico  y  técnico,  á  fin  de  que  puedan  interesar  lo  mis- 
mo á  los  artistas  que  á  los  obreros,  á  los  cuales  desea  el  Ateneo  ver  asociados 
á  sus  tareas.  Propónese  también  la  Sección  publicar  las  lecciones,  formando  una 
serie  de  folletos  ó  un  tomo  donde  quede  consignada  por  modo  permanente  la  labor 
del  Ateneo  sobre  tan  interesante  materia.  Para  disertar  sobre  los  diversos  ramos 
que  abarca,  han  sido  invitadas  personas  especialmente  peritas  en  cada  uno  de  ellos, 
entre  las  cuales  se  cuentan  los  Sres.  Lázaro,  Conde  de  las  Navas,  Ovejero,  Serra- 
no Fatigati,  Quintero,  Sentenach,  Stuych,  Barcia,  Prieto,  Zabala,  Mélida,  Dome- 


214  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

nech,  Marvá,  Struch,  Cossío,  Lampérez  y  otros.  El  programa  completo  se  publi- 
cará en  breve. — v.  i.,  y  r.=E1  insigne  periodista  Félix  de  Monte  mar  publicó  en  el 
Diario  Universal  de  4  de  Agosto  un  curioso  artículo  rotulado  El  Archivo  do  la 
Guerra;  entre  las  curiosas  noticias  que  da,  se  halla  la  historia  de  una  virago,  de 
un  soldado  hembra,  cuyos  hechos  refiere  así  Mantenían  «Gertrudis  Rodríguez,  que 
tan  bravamente  abandonó  su  hogar  para  luchar  en  defensa  de  su  patria,  es  un  caso 
más  de  exaltación  del  patriotismo.  Trátase  de  una  muchacha  de  Burgos,  de  quince 
años  de  edad,  de  cuatro  pies  ocho  pulgadas  de  estatura,  de  rostro  blanco,  pelo  y 
cejas  castaño  claro  y  barbilampiño,  según  la  filiación  militar,  que  en  10  de  Abril 
de  1812  presentóse  en  la  villa  de  Moneo  á  sentar  plaza,  impelida  á  ello,  según  sus 
propias  palabras,  por  su  amor  á  la  patria  y  su  odio  á  la  conducta  artera  de  los 
franceses.  Ingresó  como  tambor,  por  no  consentirle  prestar  servicio  de  corneta  sus 
condiciones  físicas,  en  el  batallón  de  Guardias  nacionales,  de  la  división  del  general 
Longa.  Para  llevar  á  cabo  su  propósito  presentóse  disfrazada  de  campesino,  con  un 
traje  de  un  hermano  suyo,  y  fingióse  labrador.  Prestó  servicio  durante  unos  cator- 
ce meses  y  asistió  á  las  acciones  de  Sasamón,  Cuba,  Castrourdiales,  Somorrostro, 
Foneza,  Puente  Nuevo  de  Bilbao,  Zornoza  y  Llodio,  yendo  en  varias  de  ellas  al 
frente  de  su  batallón  tocando  paso  de  ataque.  En  la  expedición  á  Guetaria,  Gertru- 
dis se  descubrió  á  una  molinera,  en  cuya  casa  se  refugió,  no  sin  temor  de  que  pu- 
diera seguírsele  algún  perjuicio  como  desertor.  Dióse  cuenta  del  suceso,  y  enterado 
de  él  el  General  y  su  Comandante,  diéronsele  á  la  muchacha  el  pasaporte  y  las 
certificaciones  correspondientes.  El  expediente  instruido  á  solicitud  del  soldadito, 
comprueba  de  una  manera  terminante  los  extremos  expuestos.  Sábese  por  él  que 
Gertrudis,  tras  un  año  y  pico  de  espera,  es  recompensada  con  un  estanquillo.» 

Pontevedra.  A  19  de  Agosto  se  celebraron  Juegos  florales;  obtuvieron  los 
premios  D.  Manuel  Amor  Meilán  por  una  poesía  á  la  Religión  y  D.  Enrique  La- 
barta  Pose  por  otra  á  la  literatura  gallega. 

Santander.  El  9  de  Septiembre  se  ha  verificado  la  entrega  á  los  Sres.  D.  Marce- 
lino Menendez  y  Pelayo  y  D.  José  María  de  Pereda  de  las  insignias  de  la  Cruz 
de  Alfonso  XII,  costeadas  por  una  suscripción  popular  que  inició  El  Cantábrico  y 
cuya  cuota  máxima  era  una  peseta.  Han  contribuido  á  ella  cerca  de  8.000  donan- 
tes, muchos  de  ellos  residentes  en  la  América  latina.  Una  comisión  en  la  que  figu- 
raban D.  José  Estrañi,  D.  Pedro  Alonso,  D.  Roberto  Dosáñez,  D.  Mauricio  Lasso 
de  la  Vega,  D.  Jesús  Cospedal,  el  Presidente  de  la  Diputación,  D.  Eusebio  Ruíz 
Pérez  y  el  Alcalde  de  Santander,  D.  Luis  López  Dóriga,  visitó  con  tal  objeto  al 
Sr.  Menendez  y  Pelayo  en  su  rica  biblioteca,  inmediata  al  hotel  donde  mora,  en  la 
calle  de  Gravina.  Entrególe  juntamente  con  dichas  insignias  un  álbum  con  las 
firmas  de  los  que  han  contribuido  al  homenaje,  escrito  y  encuadernado  primoro- 
samente. 

Segovia.  La  torre  de  la  iglesia  de  San  Esteban,  uno  de  los  más  bellos  ejempla- 
res del  estilo  románico  será  pronto  demolida  por  estar  ruinosa.  Débese  la  adverten- 
cia á  un  norteamericano,  profesor  de  arquitectura  en  la  Escuela  de  Nueva  York, 
quien  la  visitó  en  Agosto  de  este  año. 

Simancas.  De  El  Porvenir,  periódico  de  Valladolid.  A  la  una  y  cuarto  de  la  tar- 
de, después  de  dejar  atrás  la  carretera,  en  uno  de  cuyos  lados  aparecía  la  finca  de 
don  Gabriel  de  la  Muela,  engalanada  con  los  colores  nacionales,  llegamos  al  pue- 
blo. Allí  se  extendía  la  gente  en  masa  por  la  entrada  y  calles  de  la  histórica  villa 
esperando  la  llegada  del  monarca  y  acogiendo  con  aplausos  á  los  que  le  precedían 


BIBLIOTECAS    Y    MUSEOS  2  1  5 

con  algunas  horas  de  delantera.  En  muchas  casas  se  veían  caprichosas  colgaduras, 
llamando  la  atención  por  lo  artísticas  las  que  figuraban  en  el  domicilio  del  archivero 
y  en  las  cuales  resaltaba  el  escudo  de  su  distinguida  familia.  Al  frente  del  Archivo 
se  halla  el  inteligente  archivero  don  Julián  Paz,  eficazmente  auxiliado  por  el  ilus- 
trado miembro  del  mismo  cuerpo  señor  Montero.  Enviárnosles  el  testimonio  de 
nuestra  consideración  por  la  exquisita  amabilidad  con  que  nos  honraron.  Llegaron 
en  carruajes  y  moticicletas  el  Marqués  de  Viana  y  el  duque  de  Arévalo;  el  conde  de 
Caudillo  y  el  Sr.  Alvarez  Mayo,  secretario  particular  del  conde  de  San  Bernardo,  hi- 
cieron la  expedición  en  automóvil.  Había  veinticinco  números  del  9.0  tercio,  al  man- 
do del  teniente  don  Gabriel  Matorele,  con  objeto  de  hacer  los  honores.  Mas  tarde 
llegaron,  con  otros  números,  el  comandante  don  Remigio  Puello  y  el  teniente  don 
Manuel  Trejo.  Precediendo  al  monarca  llegaron:  El  Gobernador  civil  don  Santos 
Ortega  Frías,  que  fué  recibido  con  cohetes;  una  comisión  de  diputados  compues- 
ta por  los  señores  Medina  Bocos,  Jalón,  Vitoria  y  Sánchez;  por  la  Universidad 
los  señores  Cortés  y  Amado;  por  la  jefatura  de  obras  públicas,  el  ingeniero  jefe  de  la 
provincia  don  Elias  Pérez  Cano  y  el  señor  Mesa,  encargado  de  la  carretera;  por  la 
comisión  de  monumentos,  don  Venancio  María  Fernández  de  Castro  (vicepresiden- 
te) y  los  vocales  señores  Martí  y  Monsó,  que  actuaba  de  secretario,  Alvarez  de  la 
Braña  y  Espejo  Hinojosa;  finalmente,  el  Inspector  de  orden  público  don  Agustín 
Gómez  y  representantes  de  la  prensa  local  y  madrileña.  A  medida  que  se  acerca- 
ba el  instante  de  la  llegada  de  S.  M.  el  Rey,  aumentaba  la  animación  del  vecinda- 
rio, que  inspeccionaba  curiosamente  el  trayecto  que  aquél  habia  de  recorrer.  Varios 
fotógrafos  tomaron  posiciones  á  la  entrada  del  Archivo,  colocados  sobre  una 
tapia.  En  el  puente  de  entrada  del  Archivo,  que  enarbolaba  la  bandera  nacional, 
sólo  se  permitía  estar  á  las  comisiones  y  representantes  de  la  prensa.  Un  piquete 
de  la  guardia  civil  contenía  la  muchedumbre.  A  las  cuatro  menos  cuarto  un  repi- 
que de  campanas,  el  disparo  de  cohetes  y  las  entusiastas  aclamaciones  del  pueblo 
nos  anunciaron  que  había  llegado  á  éste  la  regia  comitiva.  El  gobernador  y  parte 
de  las  comisiones,  una  vez  que  saludaron  á  S.  M.,  salieron  con  dirección  á  la  Granja 
agrícola.  Poco  después  penetraba  el  monarca  en  el  puente  siendo  vitoreado  por  los 
espectadores.  Vestía  uniforme  de  general  de  diario  con  capote,  lo  mismo  que  el 
Príncipe  de  Asturias.  S.  A.  R.  la  Princesa  vestía  traje  azul  marino,  con  adornos 
blancos.  Les  acompañaban  el  príncipe  Raniero,  de  alumno  de  Caballería,  el  rector 
de  la  Universidad  literaria  señor  Cortés,  el  personal  del  Archivo,  las  autoridades, 
los  diputados  á  Cortes  señores  Silió  y  Zorita,  duque  de  Sotomayor,  conde  de  San 
Bernardo,  duquesa  de  Santo  Mauro,  general  Pacheco,  profesor  señor  Loriga  y 
algunas  otras  personas.  El  piquete  de  la  benemérita  rindió  los  honores  de  ordenan- 
za. El  público  aclamó  á  S.  M.  y  Altezas  reales.  La  comitiva  regia  entró  en  el  his- 
tórico monumento,  en  cuya  escalera  se  lee  la  siguiente  inscripción:  S.  M.  el  Rey 
D.  Alfonso  XII  visitó  este  Archivo  el  6  de  Octubre  de  1878.  Dirigimos  nuestros 
pasos  en  primer  término  á  la  famosa  sala  de  la  vitrina,  la  mas  importante  de  to- 
das, sin  duda.  En  aquella  se  admiran  el  testamento  de  Isabel  la  Católica,  el  de  Car- 
los V,  las  célebres  cuentas  del  Gran  Capitán,  un  curioso  documento  japonés,  un 
privilegio  rodado  de  Alfonso  VIII  á  Diego  López,  del  lugar  de  Villanueva,  una  co- 
lección de  naipes  del  siglo  xvi,  un  breve  de  Sixto  IV  concediendo  indulgencias  á 
los  Reyes  Católicos,  una  carta  original  de  don  Juan  de  Austria  notificando  á  su 
hermano  la  batalla  de  Lepanto,  el  sello  de  Maximiliano  II,  acta  de  reconocimiento 
del  infante  don  Carlos  (iSjo),  una  carta  de  Muley  Cidan  al  duque  de  Medina  Sido- 


2l6  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

nia  (1614),  las  capitulaciones  matrimoniales  de  doña  Catalina  y  el  príncipe  de  Gales 
y  notabilísimos  autógrafos  de  Rubens,  Ticiano,  Quevedo,  Cisneros,  Jacometrezo, 
Herrera,  San  Ignacio  de  Loyola,  Cervantes,  Ercilla,  Isabel  I  de  Inglaterra,  María 
Estuardo,  etc.  También  se  conservan  las  arcas  donde  llegaron  los  primeros  do- 
cumentos; tienen  grabadas  las  iniciales  de  Felipe  II.  Las  arcas  hicieron  exclamar  á 
la  princesa  de  Asturias:  ¡Qué  bonito!  contestando  el  marqués  de  Viana:  Es  muy 
interesante.  La  princesa  le  preguntó:  ¿Había  estado  Vd.  antes?,  respondiendo  el 
marqués:  Hace  dos  meses  con  mi  madre.  El  director  del  Archivo  explicaba  deteni- 
damente al  monarca  lo  más  importante.  Don  Alfonso,  refiriéndose  al  testamento 
de  Carlos  V,  dijo:  Es  lástima  que  esté  roto.  Dirigió  varias  preguntas  al  archivero 
don  Julián  Paz,  sosteniendo  con  este  el  siguiente  diálogo: — ¿Cuantas  horas  tra- 
baja usted  diarias? — Seis  horas. — ¿Falta  mucho  por  arreglar? — Siempre  hay  al- 
go, no  se  acaba  nunca.— ¿Tiene  usted  siempre  esto  así  ó  se  ha  colocado  hoy? — 
Siempre  está  expuesto  al  público.  La  princesa  hizo  notar  que  el  Archivo  ha- 
bía sido  construido  por  Juan  de  Herrera  antes  que  el  Escorial.  Visitamos  á  con- 
tinuación la  sala  12  titulada  de  Consejo  ySecretaría  de  Hacienda.  La  estantería 
de  madera  contiene  numerosos  legajos.  Su  Majestad  hizo  observar  que  aquélla 
pudiera  ser  peligrosa  en  caso  de  incendio  debiendo  sustituirse  por  otra  de  hierro. 
Advirtió  el  archivero  que  era  más  costoso,  exclamando  el  príncipe  de  Asturias:  Lo 
de  siempre.  A  preguntas  del  monarca  respondió  el  archivero  que  hasta  hace  muy 
poco  tiempo  no  había  habido  lumbre  en  aquellas  salas,  por  no  permitirlo  los  apa- 
ratos de  calefacción  menos  perfecto  que  las  modernas  estufas.  Afirmó  S.  M.  que 
lo  mismo  sucedía  en  el  cuerpo  de  alabarderos  donde  ahora  se  han  puesto  cristales, 
añadiendo:  «Y  según  cuentan  las  crónicas,  se  cojen  desde  entonces  más  pulmonías; 
y  si  no  que  lo  diga  Pacheco».  A  continuación  visitó  el  Rey  el  camarín  de  Felipe  II, 
notable  por  su  artístico  techo  y  por  existir  allí  una  argolla  donde  se  daba  tormento, 
y  unas  arcas  de  aquel  Rey,  así  como  también  un  documento  que  consigna  el  pa- 
tronato de  San  Isidro  y  Santa  María  de  la  Cabeza.  Después  pasó  la  comitiva  á  las 
salas  de  Obras  y  bosques,  Pleitos  y  Contadurías  del  sueldo  y  Real  Patronato  ecle- 
siástico. En  esta  última  asomóse  el  Rey  á  un  balcón  desde  donde  se  divisa  un  her- 
moso paisaje,  viéndose  la  confluencia  de  los  ríos  Pisuerga  y  Duero,  haciendo  con 
este  motivo  el  Rey  varias  preguntas  acerca  de  e  tos  ríos  y  del  Canal  del  Duero.  Más 
tarde  se  entró  en  la  sala  de  Contadurías  generales,  donde,  hablando  de  la  Biblioteca 
Nacional,  dijo  el  Rey:  Me  acuso  que  no  he  estado.  En  la  sala  siguiente  (número 
44)  preguntó  Su  Majestad  el  número  de  libros  del  catastro  que  contenía,  respon- 
diendo el  archivero:  No  se  decir  á  V.  M.  Finalmente  se  pasó  á  las  salas  i5  y  16;  en 
la  primera  explicó  el  Director  del  Archivo  el  manejo  del  índice  de  obras,  dispuesto 
por  papeletas,  y  en  la  segunda  firmaron  en  el  álbum.  Examinó  el  joven  monarca 
la  pluma  con  que  había  firmado  S.  M.  don  Alfonso  XII,  de  la  que  se  conserva 
nota  conmemorativa.  Con  otra  distinta  firmaron  en  una  misma  hoja,  S.  M.  que 
escribió  su  nombre  y  la  fecha,  los  príncipes  de  Asturias  y  el  principe  Raniero.  A 
las  cinco  menos  cuarto  se  terminó  la  visita  del  Archivo,  no  sin  que  antes  se  ente- 
rara el  Rey  de  varios  pormenores,  tales  como  la  cantidad  consignada  para  sosteni- 
miento del  mismo,  y  el  precio  de  un  bomba  de  incendios,  que  sería  conveniente 
instalar  allí. 

El  alcalde  de  Simancas  entregó  á  S.  M.  una  instancia  en  que  se  solicita  que 
sea  subvencionado  el  proyectado  tranvía  entre  Valladolid  y  dicha  villa.  Por  ha- 
berse hecho  tarde  no  pudo  el  Rey  acceder  al  deseo  de  la  comisión  de  Monumen- 


•IBUOTECAS  Y  MUSEOS  «  ftI7 

tos  que  pretendía  que  visitase  la  iglesia  del  pueb'o,  en  la  que  se  admiran  un  reta- 
blo atribuido  á  Berruguete,  una  cruz  p roces  o  íal  de  Francisco  y  Bernabé  de 
Soria  y  otras  obras  de  arte.  En  la  calle  la  muchedumbre  agolpóse  alrededor  de  S.  M. 
vitoreándole  con  entusiasmo  y  siguiéndole  hasta  el  camino  que  conduce  á  la 
Granja. 

Por  su  parte  El  Norte  de  Castilla,  en  una  información  muy  completa  y  muy 
bien  escrita,  dice  lo  siguiente,  que  extractamos  por  no  alargar  demasiado  esta 
noticia:  «Presentados  al  rey  y  á  los  príncipes  el  jefe  del  Archivo  D.  Julián  Paz  y 
los  oficiales  D.  Juan  Montero,  D.  Santiago  Molins  y  D.  Francisco  Carretero,  re- 
corre la  comitiva  durante  dos  horas  largas  salas  y  más  salas  (son  52)  cuyas  paredes 
desaparecen  tras  las  estanterías  atiborradas  de  legajos  y  libros.»  Luego  examinó  el 
Rey  en  las  vitrinas  preciosos  documentos  y  objetos  ya  indicados  arriba  y  que,  «al 
traer  á  la  memoria  del  monarca,  como  dice  el  ilustrado  redactor,  recuerdos  de  glo- 
riosos días,  despertarían  en  su  alma  juvenil  ansias  generosas  de  próspero  por- 
venir.» «Advirtió  el  Rey  las  mejoras  recientemente  introducidas  en  el  Archivo,  tales 
como  la  nueva  estantería  de  las  salas  de  Estado  y  las  carpetas  de  legajos  que  antes 
no  existían  é  hizo  por  ello  elogios  merecidos.  Llamó  la  atención  de  los  regios  vi- 
sitantes la  mesa  de  índices.»  Co  n  templa  la  regia  comitiva  desde  el  balcón  de  una 
de  las  almenadas  torres  la  campiña  admirable;  se  habla  del  olvidado  proyecto  de  la 
canalización  del  Duero  y  Pisuerga,  y  del  tranvía  de  Valladolid  á  Simancas;  firman 
en  el  álbum  el  Rey  los  Príncipes  y  D.  Raniero  de  Borbón  y  al  saür  del  Archivo  el 
Rey,  lamenta  que  el  mal  gusto  de  pasadas  épocas  haya  sustituido  el  almenaje  de  las 
torres  por  ridiculas  cúpulas.  El  Duque  deSotomayor  y  nuestro  ilustrado  diputado 
Sr.  Zorita  convienen  en  la  necesidad  de  que  desaparezcan  tales  adefesios  en  cuanto 
los  fondos  destinados  á  construcciones  civiles  lo  permitan.  Fransen,  Asenjo  y 
varios  aficionados  toman  vistas,  y  aclamado  sin  cesar  por  la  multitud,  el  Rey  y  su 
comitiva  emprenden  entre  nubes  de  polvo  el  regreso  á  Valladolid,  visiblemente  sa- 
tisfechos de  la  curiosa  excursión. 

FRANCIA. — A  3o  de  Junio  se  inauguró  en  París  el  Museo  Víctor  Hugo,  ins- 
talado en  la  plaza  de  los  Vosgos,  en  la  casa  habitada  por  el  insigne  poeta  desde  1 832 
á  1848. =En  los  primeros  días  de  Agosto  se  celebró  un  Congreso  Geográfico  en 
Roñen;  nuestro  erudito  amigo  D.  Antonio  Blázquez,  que  concurrió  á  él  en  nombre 
de  la  Real  Sociedad  Geográfica  de  España,  presentó  una  Memoria  notable  acerca  de 
las  vías  romanas  de  Reims  á  Metz  por  Verdum  y  Tours,  de  Besancon,  de  Boulog- 
ne-sur-Mer  á  Bavay  y  de  Criquetót  á  París  por  Rouen.  Prueba  el  Sr.  Blázquez  que 
las  millas  romanas  oscilaban  entre  1481  y  1666  metros. 

INGLATERRA. — El  aplaudido  escritor  inglés  Mr.  Leonardo  Williams,  que 
tantas  y  tan  repetidas  pruebas  tiene  dadas  de  su  amor  á  nuestro  país,  ha  publicado 
un  hermoso  libro,  ricamente  ilustrado  con  lindos  y  artísticos  fotograbados,  titula- 
do Toledo  y  Madrid.  Sus  recuerdos  y  leyendas. 


2t8 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


BIBLIOGRAFÍA 


(La  lengua  es  la  base  de  clasificación  de  nuestra  Bibliografía.  En  ésta  se  incluyen  todos  los 
libros  de  cualquier  orden  y  los  trabajos  de  revistas  publicados  por  individuos  de  nuestro 
Cuerpo,  lo  cu  il  puede  servir  para  intentar  una  bibliografía  de  éste:  los  marcaremos  con  un  *. — 
En  la  Bibliografía  de  Revistas  siempre  que  no  se  indique  el  año,  se  entenderá  que  es  el  co- 
rriente.) 


LIBROS  ESPAÑOLES 

[i.°  Todos  los  de  historia,  en  la  acepción  más 
amplia  de  la  palabra,  desde  la  política  á  la  cien- 
tífica, y  los  de  sus  ciencias  auxiliares,  incluso 
la  filología  y  la  lingüistica,  que  se  publiquen, 
editen,  reimpriman  y  extracten  en  la  España 
actual  y  sus  posesiones,  de  autor  español  ó  ex- 
tranjero, en  cualquiera  de  las  habías  españo- 
las, ó  en  ó  fuera  de  España,  de  autor  español, 
en  lenguas  sabias.  2.0  Las  ediciones,  reimpre- 
siones y  antologías  hechas  en  ó  fuera  de  Espa- 
ña, de  íibros  de  cualquier  materia  escritos  por 
autore;  ya  muertos  no  contemporáneos,  espa- 
ñoles ó  extranjeros,  en  dichas  hablas,  ó  por 
españoles  en  lenguas  sabias,  dentro  de  la  ex- 
tensión de  los  antiguos  dominios  españoles. 
3.0  Las  traducciones,  arreglos,  refundiciones 
é  imitaciones  publicadas  en  ó  fuera  de  España 
por  autores  vivos,  e  pañoles  ó  extranjeros,  en 
las  mismas  hablas  ó  en  lem  uas  sabias,  de  obras 
historie  s  y  literarias  debidas  á  españoles  ya 
muertos.  4.0  Los  libros  notables  originales  de 
amena  literatura,  dados  á  luz  en  o  fuera  de 
España  por  escritores  contemporáneos,  espa- 
ñoles ó  no,  en  las  hablas  españolas,  ó  por  escri- 
tores españoles  contemporáneos  en  lenguas 
sabias.  5.°  Los  de  cualquier  materia,  siempre 
que  se  refieran  á  cosas  de  I- spaña,  publicados 
en  las  referidas  hablas  en  aquellas  naciones 
que  no  las  usan,  ó  en  las  mismas  hablas  ó  en 
lenguas  sabias  en  los  pueblos  que  usan  el  cas- 
tellano. Y  6.°  Las  traducciones  hechas  por  es- 
pañoles ó  extranjeros,  á  cualquiera  de  las  ha- 
blas españolas,  ó  por  españoles  á  lenguas  sa- 
bias, de  libros  extranjeros  históricos,  1  e  cultu- 
ra general,  y  aun  de  amena  literatura  cuando 
son  obras  maestras.] 

Abella  (D.  Fermín).  Manual  del  Derecho  de 
Caza  y  del  de  uso  de  Armas.  Tercera  edición 
corregida  y  aumentada.  —  Madrid.  Imprenta 
de  El  Consultor,  1903.— 8.°,  324  págs.—  2  pe- 
setas. [84 

Academia  Española  (R.)  Prontuario  de  or- 
tografía castellana  en  preguntas  y  respuestas. 
xo.a  edición.— Madrid.  Imp.  de  los  «Sucesores 
de  Hernando»,  1903.— 8.°,  76  págs.  [85 

Aguilera  y  Velasco  (D.  Alberto).  Reformas 
de  Madrid.  Conferencia  dada  en  el  Centro 
instructivo  del  Obrero  el  día  23  de  Febrero 
de  1903.— Madrid.  Imp.  de  R.  Velasco,  1903.— 4.0, 
49  Págs.  [86 

Álamo  Alonso  (P.  J.)  Los  matadores  para  el 
abono  de  1903.  Datos   biográficos.  — Madrid . 


Imprenta  Alemana,  1903.— 8.°,  32  págs.  con  re- 
tratos. [87 

Albornoz  y  Portocarrero  (Nicolás).  La 
instrucción  militar  teórica  y  práctica  en  Es- 
paña. Proyecto  de  reformas.  Tema  sexto  de  los 
Juegos  florales  celebrados  en  Córdoba  el  27  de 
Mayo  de  1903.  Trabajo  que  obtuvo  el  premio 
concedido  por  el  Ministerio  de  Fomento. — 
Córdoba.  Imp.  del  Diario  de  Córdoba,  1903  — 
4°,  39  Págs.  [88 

Anales  de  la  Universidad.  Santiago  de 
Chile.— Imp.,  lit.  y  ene,  Barcelona,  1903.      [89 

Arambilet  (S.)  Posesiones  español ¡s  del 
África  occidental. — Madrid.  Imp.  de  la  Revis- 
ta general  ée  Marina,  1903.— 4. °,  31  págs.  con 
mapas  y  grabados  intercalados  en  el  texto  y 
un  retrato.  foo 

Aranzadi  (Telesforo  de).  Antropometría. — 
Barcelona.  Sucesores  de  Manuel  Soler,  1903.  [91 

Ben  Ramos  (S.  H.  A.  el  X.)  Perlas  negras.— 
El  Estrecho  y  Sierra  Bullones.— En  los  adua- 
res.—Camino  de  Larache.  En  las  kabilas. — El 
Raui.— Moral  marroquí.  —  Fez.— Abd-el-Asis. 
El  Harem.— Ministros.— La  guerra.— El  Roguí. 
Europa  y  España. — Analogías  hispano-magre- 
bíes. — España  en  Marruecos.— Paseo  por  Fez. 
De  Fez  á  Alkasar.— De  Alkasar  á  Tánger.— 
Alk'-cass'guer. — Ceuta. — La  kabila  de  Anya- 
ra. — El  Haus  tetuani. — Tetuán. — Idioma  ára- 
be.—  Reformas  coloniales.  —  Madrid,  por  el 
Cherif  sid  el  Hach  Abdel  Nabí  ben  Ramos.  1903. 
4.0,  260  páginas  con  un  mapa  y  4  retratos.      [92 

Bergés  Castiarena  (G.)  Femenil.  Conferen- 
cia leída  ante  la  agrupación  del  elemento  jo- 
ven del  Círculo  de  la  Unión  mercantil  é  in- 
dustrial en  11  de  Febrero  de  1903. — Madrid. 
Imp.  de  M.  Navarro  [1903].— 8.°,  36  págs.       [93 

Biocrafía  de  S.  S.  Pío  X,  por  Un  Católico.— 
Madrid.  Tip.  á  cargo  de  R.  Martínez,  1003.— 
8.°,  137  págs.  con  un  retrato.  [94 

Blasco  (Eusebio).  Obras  completas.  To- 
mo //.—Imp.  de  J.  Rueda,  1903.— 8.°,  iv,  261  pá- 
ginas.—3  ptas.  [95 
Bonilla  y  San  Martín  (Adolfo).  Plan  de 
Derecho  Mercantil  de  España  y  de  las  princi- 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 


2ig 


pales  Naciones  de  Europa  y  América. —Ma- 
drid. Imp.  de  José  Perales  y  Martínez,  1903.— 
8.°  m.,  128  pags— 4  ptas.  [96 

Bunge  (Octavio).— Educación:  La  educación 
contemporánea.  Educación  de  la  educación. 
Educación  de  los  degenerados.  Teorías  de  la 
educación. — Madrid. Daniel  Jorro, editor,  1903. 
(De  la  Biblioteca  científico-filosófica).  [97 

Canella  y  Secades  (F.)  y  Acevedo  Huel- 
ves  (B.)  Rudimentos  de  derecho.  Nociones  de 
derecho  usual  español  para  su  estudio  en  Ins- 
titutos, Colegios,  Academias,  etc.  Segunda 
edición  corregida.— Oviedo.  Tip.  de  Florez, 
Gusano  y  Comp.,  1903. — 4.0;  325  páginas. —5.  pe- 
setas. [98 
Castan  (Ldo.  D.  José).  El  devoto  de  Santa 
Orosia.  Cuestiones  acerca  de  la  patria  de  la 
Santa  y  fecha  de  su  martirio,  seguidas  de  anti- 
guo novenario  y  un  triduo  en  honor  de  la 

misma  santa —Madrid.  Imp.  del  Asilo  de 

Huérfanos  del  S.  C.  de  Jesús,  1903. — 8.°,  148 
páginas.  ,  [99 

Censo  de  la  población  de  España  según  el 
empadronamiento  hecho  en  la  Península  é  is- 
las adyacentes  el  31  de  Diciembre  de  1900. — 
Madrid.  Imp.  de  la  Dirección  general  del  Ins- 
tituto Geográfico  y  estadístico,  1902-1903.— 
2  vols.  en  4.0  m.  de  xxi-437  Y  xvi-525  pá- 
ginas. [100 

Cervantes  Saavedra  (Miguel  de).  Obras 
de...  Cuarta  edición. —  Madrid.  Imp.  de  los 
«Sucesores  de  Hernando»,  1903. — 4.0  mayor, 
xxxiv-718  págs.  /Biblioteca  de  autores  espa- 
ñoles, tomo  I.)  [101 

Contreras  (J.)  A  orillas  del  Jenil.  (Bosque- 
jos). Con  un  prólogo  de  Manuel  Reina,  ilus- 
tración de  Bartolomé  Rodenas. — Murcia.  Im- 
prenta de  la  V.  de  J.  Perelló,  1903.— 8.°.  85  pá- 
ginas. [102 

Contreras  de  Rodríguez  (María  del  Pilar). 
Páginas  sueltas.  (Poesías).— Madrid.  Imp.  de 
A.  Alvarez,  1903.-8.",  239  págs.  [103 

Cotarelo  y  Moki  (D  Emilio).  Sobre  el  ori- 
gen y  desarrollo  de  la  leyenda  de  los  Amantes 
de  Teruel.— Madrid.  Tip.  de  la  Revista  de  Ar- 
chivos, Bibliotecas  y  Museos.  1903.— 8.°  m., 
33  Págs.  [104 

Cruz  Busto  (J.)  Glorias  riojanas  ó  compen- 
dio geogr»fico-histórico  de  la  Rioja.— Logro- 
ño. Imp.  de  El  Riojano,  1003. — 8.°  mayor,  246 
páginas.  [io5 

Díaz-Caneja  (Juan).  Estudio  sociológica 
jurídico.  Vagabundos  de  Castilla,  con  un  pró- 
logo de  Constancio  Bernaldo  de  Quirós.— Ma- 
drid. Imp.  de  la  Revista  de  Legislación,  á  cargo 
de  J.  M.  Sarda,  1903.-8."  m.,  65  págs.  [106 

Dostoyewski  (Fedoro).  Los  presidios  de  Si- 
beria;  traducción  de  Augusto  Riera.—  Barce- 
lona. Imp.  de  la  casa  editorial  Maucci,  1903.— 
8.°,  181  págs.  [10- 


Echegaray  (José).  Los  tres  sueños  de  Coli- 
lla. Los  anteojos  de  color.  Las  ternuras  de  la 
muerte.  Las  piedadesdel  sultán.  Las  dos  ori- 
llas del  río.— Madrid.  Vda.  de  Rodríguez  Se- 
rra,  [1903].— 12.0,  90  págs.— 0,75  ptas.  (Yol.  35  de 
la  Biblioteca  Mignón.)  -  [108 

Estadística  de  la  Emigración  é  inmigración 
de  España  en  el  quinquenio  de  1896-1900.— Ma- 
drid. Imp.  de  la  Dirección  general  del  Institu- 
to geográfico  y  estadístico,  1903.— 8.°  m,,  62  pá- 
ginas. [109 

Fábregue  Molpeceres  (  \  n tolín).— Por  ca-w 
sualidad;  episodio  de  la  vida  de  León  XIII. — ■ 
Toledo.  Imp.  de  Rafael  G.  Menor,  1903.  — 8.°, 
32  págs.  [no 

Feijoo  y  Montenegro  (Fr.  Benito  Jerónimo). 

Obras  escogidas  de con  una  noticia  de  su 

vida  y  juicio  crítico  de  sus  escritos,  por  D  Vi- 
cente de  La  Fuente.— Madrid.  Imp.  de  Hernan- 
do y  C.n,  1903.— 4.0  m.,  xLiv-609  págs.  (Biblio- 
teca de  Autores  españoles;  t.  56.  [111 

Fernández  Losada  (D.  José).  Tratado  de 
Gramática  Castellana.— Avila.  Imp.  Católica, 
1903.-4."  raen.,  94  págs.  h12 

Figueredo  Socarras  (Fernando).  La  Revo- 
lución de  Yara.  (1868-1878).  Conferencias.  Pró- 
logo de  Pedro  Martínez  Freiré.— Habana.  M. 
Pulido  y  C.a,  impresores,  1902.— 8.°  m.,  xv-330 
páginas.  [113 

Figueroa  (Francisco  de).  Obras  de Lau- 
reado Pindaro  Español.  Publicadas  por  el  Li- 
cenciado Luis  Tribaldos  de  Toledo,  Chronista 
mayor  del  Rey  nuestro  señor  por  las  Indias, 
residente  en  la  Corte  de  Madrid.  Emendadas  e 
mui  añadidas  en  esta  segunda  edición. — En 
Lisboa.  Por  Pedro  Craésbeeck.  Impresor  del 
Rey  N.  S.,  1626.— (Al  principio):  This  edition 
of  two  hundred  was  printed  ¡n  facsímile  from 
the  copy  in  the  library  of  Archer  M.  Hunting- 
ton,  at  the  De  Winne  Press,  nineteen  hundred 
and  three.— 12.",  48  pags.  sin  foliar.  [t  14 

Geografía  universal  y  general  de  América; 
por  los  HH.  de  las  escuelas  cristianas,  para  uso 
de  sus  alumnos.— Tours.  Imp.  Mame,  1903.— 
i8.°,48págs.  [Il5 

Gener  (Pompeyo).  Cosas  de  España.  Herejías 
nacionales.  El  renacimiento  de  Cataluña. — 
Barcelona.  Imp.  de  Fidel  Giró,  1903.— 8.°,  360 
páginas.  [116 

González  Rebollar  (Dr.  D.  Hipólito).  Ley- 
de  accidentes  del  Trabajo;  prólogo  de  D.  Adol- 
fo A.  Buylla.  —  Salamanca.   Imp.  de  Calón, 

19°3-  ["7 

González  Serrano  (Urbano).  Nicolás  Salme- 
rón; estudio  crítico  biográfico. — Madrid.  Es- 
tablecimiento tip.  de  R.  Fé,  1903.— 8  °,  40  pá- 
ginas con  un  retrato.  (Celebridades  españolas- 
contemporáneas,  t.  5).  [118 
Goron  (Mr.)  Los  misterios  de  los  juzgados. 
Tomo  II.  El  calvario  de  una  institutriz.  Tra- 


220 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


ducido  por  Ricirdo  Garda  de  Vinuesa.— Ma- 
drid. Imp.  de  R.  Rojas,  1903.—  8.°,  285  págs.  [119 

Güell  (Eusebi).  Cassius  y  Helena,  poema 
dramático.— Barcelona.  Tip.  U  Avene.  1903.  [120 

Guerrazzi  (F.  D.),  Beatriz  Cenni  (Historia 
del  siglo  xvi).  Traducción  de  Ramón  Orts-Ra- 
mos.— Barcelona.  Imp.  de  la  Casa  editorial 
Maucci,  1903.— 2  vols.  8.°,  de  3207344  págs.  [121 

Hernández  Villaescusa  (Modesto).  Las  pro- 
vincias de  España;  descripción  geográfica,  fí- 
sica y  política  de  las  mismas.— Barcelona.  Im- 
prenta Baseda,  1903.— 8.°,  384  págs.  con  gra- 
bados. [122 

Ibsen  (Enrique)  Emperador  y  Galileo.  Tra- 
ducción de  Eusebio  Heras. — Valencia.  Imp.  de 
El  Pueblo,  [19031.-2  vols.  en  8.°,  de  183  y  223 
págs.  [123 

Jovellanos  (Gaspar  Melchor  de).  Obras  pu- 
blicadas é  inéditas  de...  Colección  hecha  é  ilus- 
trada por  D.  Cándido  Nocedal.  Tomo  /.—Ma- 
drid. Imp  de  los  Sucesores  de  Hernando,  1903. 
4.0  m..  Lv-624  págs.  (Biblioteca  de  Autores  es- 
pañoles; t.  46).  [124 

Kentt  (El  Conde  de).  Vida  y  diario  de  ope- 
raciones del  heroico  General  carlista  D.  José 
'Borges  (fusilado  en  el  reino  de  Ñapóles  por  las 
tropas  piamontesas).— Madrid.  Imp.  Moderna, 
1903.— 4. °,  81  págs.  [125 

La  Llave  t  García  (D.  Joaquín  de).  El  sitio 
de  Barcelona  en  1713-1714.  Estudio  histórico. — 
Madrid.  Imp.  del  Memorial  de  Ingenieros  del 
ejército,  1903. — 8.°  d.,  268  págs.  y  4  láminas.— 8 
pesetas.  [126 

Lasso  de  la  Vega  (Garcih  Obras  de Prín- 
cipe de  los  Poetas  Castellanos.  Cuidadosamen- 
te revistas  en  esta  última  edición  por  el  doctor 
Luis  Briceño  de  Córdova,  residente  en  Ma- 
drid.— En  Lisboa.  Por  Pedro  Craesbeeck,  Im- 
presor del  Rey  N.  S.,  1626.— (Al  principio):  This 
edition  of  two  hundred  was  printed  ín  facsí- 
mile from  the  copy  in  the  library  of  Archer  M. 
Huntington,  at  the  De  Winne  Press,  nineteen 
hundred  and  three. — 12.0;  141  págs.  mas  10  ho- 
jas de  prels.  [127 

León  iii.  Enchiridión  del  Papa Oraciones 

misteriosas  enviadas  como  raro  presente  por 
el  Papa  León  XIII  al  Emperador  Cario  Magno. 
El  Grimorio  del  Papa  Honorio;  contiene  una 
recopilación  de  los  más  raros  secretos  de  la 
magia  y  los  célebres  Pantáculos  de  Salomón.— 
Madrid.  Imp.  de  Antonio  Marzo,  1903. — 8.°, 
176  páes.,  con  grabados.  [128 

Leyenda  de  los  soles,  continuada  con  otras 
leyendas  y  noticias:  relación  anónima  escrita 
en  lengua  mexicana  el  año  i558.  La  tradujo  al 
castellano  en  homenaje  al  Congreso  interna- 
cional de  ciencias  históricas  que  se  reunirá  en 
Roma  del  2  al  9  Abril  de  1903,  Francisco  del 
Paso  y  Troncoso.— Florencia.  Tip.  de  S.  de 
Landi,  1903. — 8.°,  40  págs.  [129 


Lysardo.  Silvia  de...  Recopilada  por  Louren- 
co  Craesbeeck.— En  Lisboa.  Por  Pedro  Craes- 
tesck.  impresor  del  Rey.  año  1626.— (Al  prin- 
cipio): This  edition  of  two  hundred  was  prin- 
ted in  facsímile  fro  n  the  copy  in  the  library  of 
Archer  M.  Huntington,  at  the  De  Winne  Press, 
nineteen  hundred  and  three.  — 12.0;  46  hoj  is 
mas  dos  de  prels.  [130 

Macaulay  i  Lord).  Estudios  literarios.  Tra- 
ducidos directamente  del  inglés  por  M.  Jude- 
rías Bcnder.— Madrid.  Imp.  de  los  Sucesores 
de  Hernando,  1903.— 8.°,  xxxvu-389  págs.     Í131 

Madrazo  (El  Dr.)  <iEl  pueblo  español  ha 
muerto?  Impresiones  sobre  el  estado  actual  de 
la  sociedad  española.  —  Santander.  Imp.  de 
Blanchard  y  Arce,  1903.— 8.°  m.,  xvi-337  pági- 
nas. [132 

Madriñan  Megid  (Luis\  Guía  de  Orense.— 
Orense.  Imp.  La  Editorial,  1903.— 16.0,  75  pági- 
nas con  lámina;  y  retratos.  [133 

Memorias  diplomáticas  y  consulares:  El 
obrero  y  la  ley  obrera  en  Rusia.— Madrid.  Imp. 
de  la  Sucesora  de  M.  Minuesa  de  los  Ríos, 
1903.  [134 

Mendoza  Escobar  (Antonio  de).  Historia  de 
la  Virgen  Madre  de  Dios  María.  Desde  su  pu- 
rissima  concepción  sin  pecado  original,  hasta 
su  gloriosa  Assumpción  Poema  heroyco.  De... 
natural  de  Valladolid.— Valladolid.  Por  Geró- 
nimo Murillo,  año  1618.  (Al  principio):  This 
edition  of  two  hundred  was  printed  in  facsí- 
mile from  the  copy  in  the  library  of  Archer  M. 
Huntington,  at  the  De  Winne  Press,  nineteen 
hundred  and  three,— 2  vols.  en  12.0  [135 

Mesonero  Romanos  (Ramón  de).  Trabajos  no 

coleccionados  de  D «El  Curioso  Parlante». 

Tomo  I.  Reformas  de  Madrid  y  de  su  adminis- 
tración. Amena  literatura.  Publicados  por  sus 
hijos  en  el  centenario  del  natalicio  del  autor. — 
Madrid.  Imp.  de  los  H.  de  M.  G.  Hernández, 
1903.— 4.0,  xvi-572  págs.  con  un  retrato.        [136 

Moreno  Villena  (D.  Pedro).  Tratado  de 
Economía  política  ó  filosofía  del  trabajo.  Sép- 
tima edición.— Madrid.  Sucesores  de  Hernan- 
do, 1903.— 8.°  m.,  496  págs.  [137 

Monumenta  histórica  Societatis  Jesu  nunc 
primum  edita  a  Patribus  ejusdem  Societatis. 
Fasciculus  116.  Mense  Augusto.  Epístolae  PP. 
Paschasii  Broéti,  Claudii  Jaji.  Johannis  Codu- 
rii  et  Simonis  Rodericii.  Fasciculus  I. — Matri- 
ti.  Typis  Gabrielis  López  del  Horno,  1903. — 4.0, 
págs.  1  á  160.  [138 

Nietzche  (F.)  El  anticristo  y  el  ascetismo 
cristiano;  traducción  y  prólogo  de  Pompeyo 
Gener. — Barcelona.  Imp.  de  M.  Zorio,  [1903]. — 
8.°,  288  pág»..— 1  pta.  [139 

Olivart  (Marqués  de).  Tratado  de  Derecho 
internacional  público,  con  un  prólogo  del  Ex- 
celentísimo Sr.  D.  Rafael  Conde  y  Luque.  4.a 
edición,  revisada  y  ampliada.  Tomo  111. — Ma- 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


221 


drid.  Librería  de  Victoriano  Suárez,  1903. — 
8.°  d.,  306  págs.  [140 

Ol.medilla  y  Puig  (Dr.  D.  Joaquín). — Histo- 
ria del  reuCLivo  qjimico...  Comunicación  pre- 
sentada al  XIV  Congreso  Internacional  de  Me- 
dicina.— Madrid.  Imp.  y  Lit.  de  José  Corra- 
les, 1903.— 23  pags. — 1  pta.  [141 

lrtega  v  Rubio  (D.  Juan).  Los  visigodos  en 
España. — Madrid.  Imp.  de  los  H.  de  M.  ü.  Her- 
nández. 19 J3. — 4.',  106  pags.  [142 

Lssorio  y  Ber.xard  (D.  Manuel».  Ensayo  de 
un  catalogo  de  periodistas  españoles  del  siglo 
xix.  Cuaderno  /."—Madrid.  Imp.  de  J.  Pala- 
cios, 1903.— 4. °,  x-70  pags.  [143 

OTtYZA  (Luis  ue).  Flores  de  almendro  (poe- 
sías), con  un  prólogo  de  Jaime  Marti  Miquel, 
Marqués  de  lienzú. — Madrid.  Imp.  de  J.  Alva- 
rez,  1903. — 8.u,  91  págs.  [144 

Ovejero  (Josc  María).  Muerte;  poema  en 
cinco  cantos.  Canto  segundo:  Lucrecia. — Ma- 
drid. Imp.  de  R.  Rojas,  1903. — 12.^,  60 pags.  [145 
Padilla  (D.  Salvador).  Gramática  histórica 
de  la  lengua  castellana. — Madrid.  Tipografía, 
Leganitos,  54. — 4.°,  xv-380  pags.  y  1  hoj  .— 
óp.as.  [146 

Paz  y  Melia  (A).  Taschenwórterbuch  der 
spanischen  und  deutschen  Sprache.  Mit  An- 
gabe  der  Aussprache  nach  dem  phonetischen 
System  der  Methode  Toussaint-Langens- 
cheidt.— Berlín  [19031.-2  vols.  en  8.°  de  xvi-525 
y  485  págs.  [147 

Pérez  Galdós  (Benito).  Episodios  naciona- 
les. Primera  serie.  Napoleón  en  Chamartín. 
Novena  edición,  esmeradamente  corregida. — 
Madrid.  Imp.  de  la  V.  é  H.  de  Tello,  1903. — 8.°, 
323  pags.  [148 

— Episodios  nacionales.  Segunda  serie.  El 
Grande  Oriente.  Séptima  eduión,  esmerada- 
mente corregida.— Madrid.  Est.  tip.  de  la  V.  é 
H.  de  Tello,  1003. — 8.u,  281  págs.  [149 

— Episodios  nacionales.  Tercera  serie.  Bodas 
Reales.  Segunda  edición. — Madrid.  Imp.  de  la 
V.  e  H.  de  Tello,  1903.— 8.u,  355  pags.  [i5o 

— Mariucha.  Comedia  en  cinco  actos.  Estre- 
nada en  el  teatro  Eldorado  de  Barcelona  el  16 
de  Julio  de  1903.— Madrid.  Est.  tip.  de  la  V.  é  H. 
de  Tello,  1903.-8.",  271  pags.  [i5i 

Perlado  y  Melero  (S.).  Nociones  elementa- 
les de  Geografía  universal  y  particular  de  Es- 
paña, Séptima  edición.  Corregida  é  ilustrada 
con  preciosos  mapas  y  grabados.— Madrid. 
Imp.  de  los  Sucesores  de  Hernando,  1903.— 8.", 
96  pags.  [l52 

Posada  (Adolfo).  Ide.s  é  ideales.  Ruskin. 
Los  ideales  de  la  vida.  Hombres  é  ideas.  El 
buen  camino.  La  Universidad.  «Tolstoyana.» 
Una  fundación  universitaria.  La  neutralidad 
de  la  Universidad.  El  programa  de  Fichte.  El 
hijo.  La  decadencia.  Radical.  Caridad  y  Justi- 


cia.—Socialismo Los   golfos.   Optimismos. 

Libros.  Lecturas. — Madrid.  Yda.  de  Rodríguez 
Serra,  I1903].—  8.°,  161  págs.— 2ptas.  [153 

Proudhon  (P.  J.)  ¿Qué  es  la  propiedad?  Tra- 
ducción, prólogo  y  notas  de  Rafael  García  Or- 
maechea.  —  Madrid*.  Imp.  de  Ricardo  Rojas, 
1903.  (154 

Quesada  (Vicente  G.)  Los  Indios  en  las  pro- 
vincias del  Rio  de  la  Plata.  Estudio  histórico. 
Articulo  publicado  en  «Historia».  — Buenos 
Aires.  Comp.  Sud-Americana  de  Billeies  de 
Banco,  1903.— 8.°  m.,  104  págs.  [i55 

Ramírez  de  Saavedra  (D.  Enrique).  De  Li- 
teratura y  Arte,  Discursos,  cartas  y  otros  es- 
critos de...,  Duque  de  Rivas,  de  la  Real  Aca- 
demia Española.— Madrid.  Est.  tip.  de  la  V.  é 
H.  de  Tello,  1903. — 8.°,  ix-334  pags.  [i56 

Renán  (Ernesto).  El  porvenir  de  la  ciencia. 
Traducción  de  Roberto  Robert  (hijo). —Valen- 
cia. Imp.  de  El  Pueblo,  [1903].— 2  vol.  en  8.",  236 
y  240  págs.  [i57 

Revenga  (Ricardo).  La  jornada  de  ocho  ho- 
ras; con  un  prólogo  de  D".  José  Canalejas. — 
Madrid.  Librería  editorial  de  Bailly-Bailliere, 
1903.— 8.°,  195  pags.  [i58 

Ruiz  Amado  (P.  Ramón),  S.  J.  La  Leyenda 
de  el  Estado  enseñante.  Tirada  especial  para 
la  Academia  literaria  del  Plata.  —  Tortosa. 
Imp.  de  J.  L.  Fogret,  1903.— 8.°,  224  págs.     [159 

Ruiz  de  Lihory  (D.  José),  Barón  de  Alcaha- 
lí.  La  música  en  Valencia.  Diccionario  biográ- 
fico y  crítico.  Obra  premiada  en  los  Juegos 
florales  de  «Lo  Rat-Penai»  el  año  1900. — Valen- 
cia. Est.  Tip.  Domencch,  1903.— F."  XLIII-448 
págs.— ioptas.  [160 

Rusiñol  (Santiago).  L  Héroe.  Drama  en  tres 
actos.— Barcelona.  Tip.  L  Avene,  1903.  [161 

Sáenz  de  Tejada  y  Martínez  (José  María). 
El  Origen  del  Mundo  a  la  luz  de  la  Filosofía. 
Discurso  leído...  en  los  ejercicios  del  grado  de 
Doctor  en  Filosofía  y  Letras.— Madrid.  Imp.  de 
San  Francisco  de  Sales,  1903. — 8.°  m.,  128  pági- 
nas. [162 

Salas  Ricomá  (D.  Ramón).  Resumen  de  la 
guia  histórica  y  artística  del  Monasterio  de 
Poblet.— Tarragona.  Est.  tip.  de  F.  Arís  é  hijo, 
1903.-8.0,  79  págs.  [163 

Salcedo  Ruiz  (D.  Ángel).  Un  bastardo  in- 
signe del  gran  Duque  de  Alba  (el  prior  D.  Her- 
nando de  Toledo).— Madrid  Est.  tip.  El  Tra- 
bajo, 1903.— 8.°  m.,  29  págs.  y  un  retrato.  (Pu- 
blicado en  la  Revista  técnica  de  Infantería  y 
Caballería.)  (164 

San  Antonio  (Sor  Catalina  de).  La  Marga- 
rit  i  escondida.  Vida  admirable  y  milagrosa  de 
la  lima,  y  nobilí  ima  señora  Doña  Beatriz  de 
Silva,  fundadora  de  la  insigne  religión  de  la 
Inmaculada  Concepción  de  Nuestra  Señora. 
Compúsola  en  el  año  1661  Sor  Catalina  de  San, 
Antonio.  Publícala  por  segunda  vez  las'RR. 


222 


REVISTA   DE  ARCHIVOS 


MM.  Concepcionistas  de  la  Casa  Matriz  de  To- 
ledo.—Madrid.  Imp.  de  la  Vda.  é  hijo  de  G. 
Fuentenebro,  1003—  4.0  m.,  103  págs.  [i65 

Sánchez  de  Toca  (Joaquín).  Nuestra  defen- 
sa naval.  Primer  programa.— Madrid.  M.  Ro- 
mero, impresor,  1903—  8.°  m.,  140  págs.  [166 
Sanchis  (Vicente).  Villa-Venus.  La  vida  ale- 
gre en  Biarritz,  por  Miss-Teriosa;  portada  de 
Adolfo  Marín  Molinas;  dibujos  de  M.  Benlliu- 
re,  A.  Saint-Aubín,  P.  Rojas,  P.  Palou  y  otros. 
Madrid.  Imp.  de  M.  Romero,  1003.— 8.°  m.,  286 
páginas.  [I07 

Santiago  Concha  y  Vázquez  de  Acuña  (Pe- 
dro de).  Breves  apuntes  de  observaciones  so- 
bre el  Universo.— Madrid.  Tip.  de  Montero, 
1903.— 8.°,  184  págs.  [168 

Saro  Marín  (Leopoldo  de).  Una  excursión 
al  Maestrazgo.— Madrid.  Esl.  tip.  El  Trabajo, 
1903.— 4.0,  24  págs.  I169 

Shakespeare  (W).  Hamlet,  Principe  de  Di- 
namarca; drama  trágico  en  seis  actos,  en  prosa 
y  verso,  refundido  y  adaptado  á  la  escena  es- 
pañola por  Luis  Lópen  Ballesteros  y  Félix 
González  Llana.—  Madrid.  Imp.  de  Regino 
Vclasco,  1903.— 8.°,  187  págs.  [170 

Tesoro  del  Parnaso  americano.  Colección 
de  poesías  escogidas  de  los  más  ilustres  poetas 
hispano-amcricanos.— Barcelona.  Imp.  de  la 
Casa  editorial  de  Maucci,  1903.— 8.u,  2  vol.  335 
y  35o  págs.  [>/i 

Tolstoi  (Conde  León).  El  Infierno  restau- 
rado por  la  Iglesia.  Cristo  y  el  Clero.— Madrid. 
Imp.  de  Ambrosio  Pérez  y  C",  1903.—  8.°, 61  pa- 
ginas.— 1  pta.  [172 
Trabajos  premiados  en  el  Certamen  cele- 
brado por  la  Asociación  de  San  Casiano  el  21 
de  Septiembre  de  1902.  Tomo  III  —  Sevilla. 
Tip.  de  El  Correo  de  Andalucía,  1902-1903.— 
8.°,  225  págs.  [173 
Vázquez  (Gabino  de  J.)  El  Buscapié  cervan- 
tino.— Mérida  de  Yucatán.  Imp.  de  la  Lotería 
del  Estado.  MCMIIL— 8.°,  104  págs.  [174 
Vera  (Diego  de).  Cancionero  llataado  danca 
de  galanes,  en  el  qual  se  contiene  ¡numerables 
canciones  para  cantar  y  baylar,  con  sus  res- 
puestas y  para  desposorios,  y  otros  plazeres. 
Recopilados  por  Diego  de  Vera.— En  Barcelo- 
na, por  Geronymo  Margarit.  Año  IÓ25.  (Al 
principio):  This  edition  of  tvvo  hundred  was 
printed  in  facsímile  from  the  copy  in  the  Ji- 
brary  of  Archer  M.  Huntington,  at  the  De 
Winne  Press,  nineieen  hundred  and  threc. — 
4.0,  60  hojas  sin  foliar.  [175 
Walker  Martínez  (Carlos).  Páginas  de  un 
viaje  al  través  de  la  América  del  Sur.  Nueva 
edición. — Santiago  de  Chile.  Imp.  Cervantes, 
1903.-8.°  m.,  329  págs.  [176 
Youno  (El  P.  Alfredo).  Países  católicos  y  pro- 
testantes, comparados  en  civilización,  bien- 
estar general,  cultura  y  moralidad.  Obra  es- 


crita en  inglés  por...,  traducida  y  arreglada 
para  la  edición  española  por  un  Padre  de  la 
Compañía  de  Jesús.— Madrid.  Imp.  á  cargo  de 
R.  Méndez,  1903.— 4.0,  xx-254  págs.  [177 

A.  Gil  Albacete.  M.  Serrano  y  Sanz. 

LIBROS  EXTRANJEROS 

[i.°  Los  tratados  universales  y  generales  por 
naciones  y  materias,  de  historia  y  sus  ciencias 
auxiliares,  de  literatura  y  arte,  de  filología  y 
lingüística,  etc.,  que  interesen  á  la  erudición 
>  á  la  cultura,  publicados  en  ó  fuera  de  Espa- 
ña por  españoles  ó  extranjeros  en  hablas  vul- 
gares no  españoles,  ó  por  extranjeros  en  len- 
guas sabias.  2.u  Los  de  cualquier  materia  es- 
critos por  españoles  en  ó  fuera  de  España  en 
dichas  lenguas  vulgares.  3.0  Los  de  Cualquier 
materia,  con  tal  que  se  refieran  á  cosas  espe- 
ñolas,  publicados  por  extranjeros  en  ó  fuera 
de  España  en  lenguas  sabias  ó  en  hablas  vul- 
gares no  españolas.] 

Allier  (Raoul).  La  Philosophie  de  Renán. 
Deuxiéme  édition  revue  et  augmentée.— París, 
imp.  Cerf,  1903.— 8.°,  iv-191  pags.  •    [178 

Atti  del  II  congresso  internazionale  di  ar- 
cheologia  cristiana,  tenuto  in  Roma  nell'apri- 
le  1900:  dissertazioni  lette  o  preséntate  c  reso- 
conto  di  tutte  le  sedute.— Roma,  lib.  Spitho- 
ver  (tip  della  Pace  di  F.  Cuggiani),  1902.— 4.0 
fig..  vn-445  págs.  (  [17,1 

Robert  Mowart,  I/Oúc.— Robert  Mowart,  Un 
portrait  de  Jésus-Christ  conforme  á  la  descri- 
ption  de  Lentulus.— Gian  Francesco  Gamurri- 
ni,  Come  il  cristianesimo  si  diffusc  per  le  vic 
dell  impero  romano.— Antón  Baumstark,  Das 
todesjahr  der  edessenischen  Martyrer  Guria  und 
Shamoma.— Victor  Récsey,  Ein  relief  aus  dem 
ersten  Jahrhundert  des  Christenthums  in  l'n- 
garn.  IX-X.  Jahrhundert.— L.  Jelic,  Le  merao- 
rie  romane  di  S.  Cirillo,  apostólo  degh  Slavi. — 
Walter  Lowrie,  The  rel.tion  between  early 
medieval  sculpture  in  low  relief  and  contení  - 
porary  textile  desígn.— O.  Grandidier,  Deux 
monuments  funéraires  á  Tipasa  (Aléric:  Mau- 
rétanie  Césaricnne).  Sepulcros  del  primitivo 
arte  cristiano  existentes  en  la  cripta  de  Santa 
Engracia  de  Zaragoza.— Mariano  Rampolla 
Del  Tindaro,  Di  un  catalogo  cimiteriale  ro- 
mano.— Orazio  Marucchi,  Di  una  cripta  con 
importanti  pitture  scoperte  recentemente  nel 
cimitero  di  Domitilla.— Hipp.  Delehaye,  Une 
quéstion  a  propo;  d'une  épitaphe  du  cimetié- 
rc  de  Domitille.— Ernesto  Degani,  Relacione 
intorno  al  sepolcreto  cristiano  Concordiesc.— 
Giuseppe  Surdini,  Di  un  cimitero  cristiano  sot- 
terraneo  neüUmbria.— Giuseppe  Bonavenia, 
Di  un  manoscritto  inédito  del  p.  Giuseppe 
Marchi  intorno  all'architettura  di  Roma  cri- 
stiana fuor  de'sacri  cimiteri.— J.  P.  Kirsch,  Le 
Dittochaeum  de  Prudence  et  les  monuments 
de  1  anliquité  chrétienne.— Pietro  Crostarosa, 
Rclazionc  sopra  gli  scavi  c  le  scoperte  nell« 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


223 


catacombc  romane  dal  i8y4  al  1900.— Pietro 
Crostarosa,  I  sigilli  doliari  nelle  basiliche  cri- 
stiane: nuove  osservazioni.—  G.  Tomassetti, 
Evolucione  del  cristianesimo  nella  campagna 
romana. — Gennaro  Aspreno  Galante,  Le  fonti 
di  archeologia  cristiana  in  Campania  Felice. — 
Roque  Chabis,  El  sepulcro  de  Severina;  mo- 
saico descubierto  en  Denia  (España).— Jose- 
phus  Fornari,  De  quibusdam  recentibus  ani- 
madversionibus  in  Octavium  Minucii  Felicis. 
Cari  Weyman,  Neue  Traktate  Novatians.— 
L.  Duchesne,  La  premiére  collection  romaine 
des  Decretales. — William  J.  D.  Croke,  L'iden- 
titá  dei  santi  Patrizio  c  Palladio.— J.  Laurent, 
Communication  sur  le  projet  d  un  recueil  des 
inscriptions  grecques  chrétiennes.— Seymour 
De  Ricci,  Inscriptions  chrétiennes  inédites  ou 
peu  connucs  présentées  au  congrés. — A.  L.  De- 
lattre,  La  croix. — J.  Germer-Durand,  Décou- 
vertes  en  Palestine:  figures  gravees  dans  une 
grotte  si  Beit-Djibrin  (Eleuthéropolis);  église 
Saint  Georges  a  Ta.beh  (Ephon);  inscription  la- 
tine réccmment  découverte  entre  Jérusalem 
et  Bethléem.— Sthéphane  Gsell,  Édifices  chrc- 
tiens  de  Thélepte.— Sthéphans  Gsell,  Édifices 
chrétiens  d*Ammaedara.— M.  E.  Canni^^aro, 
L'aotica  chiesa  di  S.  Saba  sull'Aventino. — 
Gustauo  Giovannoni,  Edifici  centrali  cristia- 
ni.— Francesco  Ehrle,  Due  nuove  vedute  di 
Roma  del  secólo  xv.— Cosimo  Stornajolo,  I 
musaici  del  battistero  di  S.  Giovanni  in  Fonte 
nel  duomo  di  Napoli. — Francesco  Simón  y 
Nieto,  Breve  noticia  de  la  basílica  Visigoda  de 
San  Juan  Bautista  en  Baños  de  Cerrato  (Pa- 
lencia). — Temas  Rodrigue^,  Basílica  de  San 
Juan  de  Baños  de  Cerrato  (Palcncia). — Alberto 
Parisotti,  11  culto  e  le  leggénde  di  S.  Giorgio. — 
Franí.  Wicklwjl,  Der  Einfiuss  der  altchristli- 
chc  Mosaiken  in  Rom  auf  die  Malerei  der  Re- 
naissanec.— Heinrich  Swoboda,  Zwei  altichri- 
stlichc  Infeln.—  Broun  lo w,  The»  Saxon  cross 
found  in  Bath. — Th.  Cuspensky,  Les  fouilles 
d' Aboba. —Teresa  Venuti  De  Dominicis,  La 
Croce  Santa  di  Cortona. — Antonio  Sacco,  L' 
arte  nel  culto  c  specialmente  nell  altare.— An- 
tonio Sacco,  Restauri  e  ripristinazioni  degli 
edifici  sacri.— Federico  Hermanin,  II  corvo 
simbólico  sulla  facciata  della  chiesa  di  S.  Pie- 
tro  presso  Spoleto. — P.  De  Larminct,  Revisión 
du  texte  copte  de  Lettres  de  Pierrc  Monge  et 
d'Acace  et  de  la  Vie  de  Jean  de  Phahidjoit. — 
Arnaldo  Cervesato,  Ilpaliotto  ambrosiano  di 
Vuolvinio.— Francesco  Radie,  La  basílica  pri- 
sco-medioevale  di  Koljane  (Dalmazia). — G.  B, 
Giovenale,  Pitture  del  secólo  xn  in  S.  M^ria 
Cosmedin  e  nuovo  monumento  carolingio. — 
D.  Elias  Coury  Chedid,  Présentation  et  resu- 
me du  travail  de  Mgr.  Debs,  archevéque  ma- 
roníte  de  Beyrouth  sur  la  perpétuelle  ortho- 
doxic  des  Maronites.  [180 


Auscher  (E.  S.)  Les  deux  premiers  conser- 
vateurs  du  musée  de  Sévres:  Riocreux  et 
Champlleury.  —  Vcrsailles.  Imp.  Aubert,  1803. 
— 8.°,  19  páginas.  .  [181 

Barzini  (Luigi).  L'Argcntina  vista  come  é. 
Milano.  Tip.  del  Corriere  della  Sera,  1902.— 
i0.°,  v-224  págs.  [182 

Bastik  (Dr.  M.)  La  vie  future  ou  1  ímmorta- 
H te  de  1  ame  devant  I'opinion  humaine.— Albi. 
Imp.  Amaine,  1903. — 16.0,  v-3D2págs.  [183 

Bazalüette  (L.)  Le  probléme  de  l'arenir  la- 
tín.—París.  Imp.  Fischbacher,  1903.— 16.0,  261 
páginas.  [t84 

Brovvn  (H.  W.)  Latin  America;  pagans,  the 
papists,  the  protestants,  and  the  present  pro- 
blem.—  London.  Revell,  1903. —  8.°,  308  pági- 
nas. [i85 

Campolieti  (Roberto).  La  colonizzazíone 
italiana  nell'Argentina. — Genova.  A.  Cantie- 
11o,  1902.— ió.°,  294  págs.  [186 

Chants  populaires  arméniens.  Traduction 
fraacaise,  avec  une  introduction,  par  Archag 
Tchobanian.  Preface  de  Paul  Adam.— Saint- 
Denis.  Imp.  Bouíllant,  1903.-18.°.  Lxxxn-274 
páginas.  [187 

Chaytor  (X.  J.)  The  troubadours  of  Dante, 
being  selections  from  the  works  of  the  pro- 
venial  poets  quoted  by  Dante.— Oxford.  Cla- 
rendon,  1902.— 8.°,  xxxvi-242  págs.  [188 

Davis  (C.  H.)  Greek  and  Román  stoicism  and 
some  of  its  disciples:  Epictetus,  Séneca,  and 
Marcus  Aurelius.— Boston.  Herber  B.  Turner, 
1903.— 8.°,  viii-209  págs.  [189 

Demogeot  (J.)  Histoire  de  la  littérature  fran- 
caise  depuis  ses  origines  jusqu'á  nos  jours. — 
Coulommiers.  Imp.  Brodard,  1903.-16.".  xn-744 
páginas.  [190 

Deslanures  (P.)  LOrdrc  des  Trinitaires 
pour  le  rachat  des  capti  s.  —  Toulouse.  Imp. 
Douladoure-Privat,  1903.  — 2  vols.  en  8.°  de 
xxvn-052  y  520  págs.  [191 

Des  ürsins  (Mme.)  Madame  des  Ursíns  et  la 
succession  d  Espagnc.  Fragments  de  corres- 
pondance.  T.  II. — Nantes.  Imp.  Grimaud,  1903. 
4.0,  i75  págs.  [192 

Dieterlen  (G.)  Francois-Xavier.  L"accom- 
modation  (thése).— Cahors.  Imp.  Coucslant, 
1903.  8.°,  71  págs.  [193 

Dussaud  (R.)  et  Macler  (F.)  Mission  dans 
les  régions  désertiques  de  laSyrie  moyenne. — 
París.  Imp.  Nationale,  1903.— 8.°,  342  págs.  con 
grabados.  [194 

ELkiSTON  (Jos.)  The  Doukhobors,  their  his- 
tory  in  Russia,  their  migration  to  Canadá.— 
Philadelphia.  Ferris  &  Leach,  1903. — 12.0, 
vni-336  págs.  tigS 

Fairbairn  (A.  AL)  Philosophy  of  the  Chris- 
tian  Relieion.  —  London.  Hodder.  1902.— 8.°, 
612  págs.  [196 


224 


REVISTA  DE  ARCHIVOS 


Florian  (Mr.)  Gonzalvc  de  Cordoue,  ou  Gre- 

nade  reconquise,  precede  d'un  prt'-cis  histori- 
que  sur  les  maures  d  Espagne.  T.  /.—París. 
Imp.  Mangeot,  1903.-32.",  192  págs.  [197 

Gaulle  (C.  de).  Les  ceites  au  xixe  siécle.  Le 
réveil  de  la  race.  Nouvelle  édition.—  La  val. 
Imp.  mayennaise,  1903.— 8.°,  iv-126  págs.      [198 

Karo  (Georgius)  et  Lietzmann  (Iohannes). 
Catenaru  n  graecarum  catalogus.  Aus  den 
Nachrichten  der  K.  Gesellschaft  der  Wissens- 
chaftenzu  Gottingen.  Philologisch-historische 
klasse,  1902.—  8.°,  620  págs.  [199 

Lachévre  (F.)  Bibliographie  des  recueils  co- 
llectifs  de  poésies  publiées  de  1597  á  1700.— 
Arras.Imp.  Schoutheerfréres,  1903.— 4.°,xvi-772 
páfcinas.  [200 

Launay  (A.)  Histoire  de  la  mission  du  Thi- 
bet.— Lille.  Imp.  Desclée,  [19031.-2  vols.  8.°  de 
vin-471  y  444  págs.  [201 

Legendre  (P.)  La  conquéte  de  la  France 
africaine.— Poissy.  Imp.  Lejay  fils  etLemoro, 
[1903].  -8.°,  255  págs.  con  grabados.  [202 

Le  Sage  (Mr.)  Le  Bachelier  de  Salamanque. 
T.  //.—París.  Imp.  Mangeot,  1903.— 32.0,  192 
páginas.  .[203 

Maigret  (F.  Le  poete  chrétien  Prudence.— 
Arras.  Imp.  Sueur-Charruey,  1903.— 8.°,  31  pá- 
ginas. [204 

Matignon  (J.  J.)  L'Orient  lointain.  Chine. 
Coree,  Mongolie,  Japón.  Impressions  et  sou- 
venirs  de  séjour  et  de  tourisme. — Lyon.  Imp. 
Storck,  1903.— 16.0,  xxm-313  págs.  con  85  gra- 
bados. [205 

Noel  (J.  V.)  History  of  the  second  Pan-Ame- 
rican congress,  with  notes  on  the  Republic  of 
México  — Baltimore.  Guggenheimer,  Weil  et 
Co.,  1902. — 8.°,  375  pág;.  con  grabados.         [206 

Pingrenon  (R.)  Les  livres  ornes  et  illustrés 
en  couleur  depuis  le  xve  siécle,  en  France  et 
en  Angleterre,avecune  bibliographie.— París. 
Imp.  Daragon,  1903. — 16. °,  162  págs.  [207 

Platón  (G.)  La  Scriptura  de  Tere.,  en  droit 
catalán.— Toulouse.  Imp.  Chauvin,  1903.-8,°, 

37  Págs-  t208 

Rey  iP.)Triptyque  hymnaire.  Hymne  á  Pa- 
rís; Hymne  á  Toulouse;  Hymne  á  Barcelone.— 
París.  Imp.  RenouarJ,  1903.— 16.°,  32  págs.   [209 

RobertsoniI.  G.)  A  History  of  Germán  li- 
terature.  — New-York.  Butnam,  1902.-8.", 
xxix-635  págs.  [210 

Schalck  de  la  Faverie  (\.)  La  premiére 
carte  contenant  le  nom  d'Amérique.— Chá- 
teauroux.  Imp.  Mellottée,  [1903].— 18.",  18  pá- 
ginas. [211 

Schwenke  (Dr.  Paul).  Die  Donat  und  kalen- 
der-type  Nachtrag  und  Übersicht.  —  Mainz- 
1903.  Verlag.  der  Gutenberg-Gesellschaft. — 4.0 
m.,  49  págs.  con  varias  láminas.  [212 


Sears  (Lorenzo).  American  literature  in  the 
colonialand  national  periods.— Boston.  Little, 
Brovvn  &  Co.,  1932.-12.°,  xiv-480  págs.        [213 

Segall  (J.  B.)  Corneille  and  the  Spanish  dra- 
ma.—New  York.  Macmillan,  1902.-12.°,  ix-147 
páginas.  r2I4 

Segonzac  (Le  Marquis  de).  Voyages  au  Ma- 
roc  (1899-1901).— Evreux.  Imp.  Hérissey,  1903. 
8.°  mayor,  xi-414  págs.  con  grabados.  [2i5- 

Serbat  (L.)  L'architecture  gothique  des  Jé- 
suitesauxvne  siécle.— Caen.  Imp.  Delesques, 
1903— 8.°,  108  págs.  con  grabados.  [216 

.Serré  (Le  P.)  Sept  ans  d  apostolat.  Lettres 

du  P míssionnaire  au  Su-Tchuen  (Chine), 

Publiées  par  l'abbé  Lesmarie.  —  Aurillac.  Imp. 
moderne,  1903.-8.°,  xxiv-259  págs.  {217 

Singer  (Isidore).  Jewish  encyclopa?dia;  a 
descriptive  record  of  the  history,  religión,  li- 
terature and  customs  of  the  Jewish  people 
from  the  earliest  times  to  the  present  day. 
Vol.  //.—New  York.  Funk  &  Wagnalls,  1902. 
8.u,  xxn-686  págs.-  [218 

Starr  (F.)  Physical  character  of  Indians  in 
Southern  México.— Chicago.  University  Press, 
1902.-8.°,  59  págs.  [219 

Thomas  (Mr.)  Le  román  de  Tristan.  Poéme 
du  xne  siécle,  publié  par  Joseph  Bédier.— Le 
Puy-en-Velay.  Imp.  Marchessou,  1902.  — 8.° 
ix-430  págs.  [220 

Vaganay  (H.)  Le  sonnet  en  Italie  et  en  Fran- 
ce au  xvie  siécle.  Essai  de  bibliographie  com- 
parée.— Macón.  Imp.  Protat,  1903.-8.°,  xvi-407 
páginas.  [221 

Vallet  de  Brugniéres  (A.)  Six  semaines  á 
Lisbonne  et  á  Madrid.— París.  Imp.  Wolff, 
1903.-18.°,  200  págs.  [222 

Virolleaud  (Ch.)  Comptabilité  chaldéenne 
(époque  de  la  dynastie  dite  seconde  d'^ur). — 
Poitiers.  Imp.  Boutifard,  1903.— 8.",  139  p.    [223 

— L'astrologie  chaldcenne.  Le  livre  intitulé 
«Enuma  Ud-(An)  ilu  Béi»  transcrit  et  traduit. 
Poitiers.  Imp.  Boutifard,  1903.-4.°  [224 

M.  Serrano  y  Sanz. 

REVISTAS  ESPAÑOLAS 
[i.°  Los  sumarios  íntegros  de  las  revistas 
congéneres  de  la  nuestra,  consagradas  exclu- 
sivamente al  estudio  de  España  y  publica- 
das en  cualquiera  de  las  hablas  españolas  en  ó 
tuera  de  España:  los  títulos  de  estas  revistas 
van  de  letra  cursiva.  2°  Todos  los  trabajos 
históricos  y  eruditos  acerca  de  cualquier  ma- 
teria, según  el  amplísimo  criterio  expuesto, 
que  liguren  en  los  sumarios  de  las  revistas  no 
congéneres  de  la  nuestra,  escritas  en  dichas 
hablas  en  ó  fuera  de  España.] 

Boletín  de  la  Real  Academia  de  la  Historia. 
1903.  Julio-Septiembre.  El  Emperador  Car- 
los V  y  su  corte  (j522-i53g).  por  A.  Rodrigue^ 
Villa—  Nuevas  inscripciones  romanas  y  visi- 
góticas de  Extremadura,  por  el  Marqués  de 
Monsalud. — Santa  Eulalia  de  Barcelona.  Una 
de  sus  basílicas  en  el  siglo  v,  por  Fidel  Fita. 


BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS 


225 


Boletín  de  la  Sociedad  española  de  excur- 
siones. 1903.  Junio.  Castillo  de  Almodóvar  del 
Río,  por  Adolfo! Fernández  Casanova.— No- 
tas sobre  algunos  monumentos  de  la  arqui- 
tectura española,  por  Vicente  Lampérez  y 
Romea.— Artista»  exhumados  (segunda  serie) 
(continuación),  por  Rafael  Ramírez  de  Are- 
llano.  —  Bibliografía.  —  Láminas  intercaladas 
en  el  texto:  Iglesia  de  Cambre.  Planos  y  vis- 
tas.—Láminas  sueltas:  Detalles  del  castillo  de 
Almodóvar  del  Río.  Capiteles  de  los  sepul- 
cros encontrados  en  el  claustro  de  la  Cate- 
dral vieja  de  Salamanca.  Rodela  de  la  colec- 
ción del  Sr.  Conde  de  Valencia  de  Don  Juan. 
Jaeces  de  caballo  de  la  misma  .  =  Ju  li  o. 
Dos  obras  de  La  Roldana,  por  Pelayo  Quin- 
tero.—  Platos  hispano-moriscos  de  la  colec- 
ción del  Sr .  Conde  de  Valencia  de  Don 
Juan,  por  N.  Sentenach.—  Castillo  de  Almo- 
dóvar del  Río  (continuación),  por  Adolfo 
Fernández  Casanova.  —  Artistas  exhumados 
(segunda  serie),  por  Rafael  Ramírez  de  Are- 
llano.— Notas  sobre  algunos  monumentos  de 
la  arquitectura  cristiana  española,  por  Vicente 
Lampérez  y  Romea.— Láminas:  San  Miguel  de 
Córdoba.  Puerta  lateral.  Capilla  del  bautismo 
(interior).  Planta  y  sección.— Tablas  policro- 
mas de  La  Roldana.— Platos  de  la  colección  del 
Sr.  Conde  Viudo  de  Valencia  de  Don  Juan.— 
Castillo  de  Almodóvar  (láminas  V  y  VI). 

La  ciudad  de  Dios.  5  Agosto  1903.  León  XIII, 
por  el  P.  Conrado  Muiños  Sáenz- — Líricos 
griegos  y  su  influencia  en  España,  por  el 
P.  Bonifacio  Hompanera.— Apóstol  y  mártir 
[el  P.  Picard],  por  el  P.  Julián  Rodrigo.— Los 
dos  procesos  de  Juana  de  Arco,  por  el  P.  An- 
tonio M.  Tonna-Barthet  —  Catálogo  de  escri- 
tores agustinos  españoles,  portugueses  y  ame- 
ricanos, por  el  P.  Bonifacio  del  Moral. — Bi- 
bliografía.=20  Agosto.  El  P.  Manuel  Arós- 
tegui;  por  el  P.  Luis  Villalba  Muñoz- — Los 
principios  del  Derecho  penal,  según  los  escri- 
tores españoles  del  siglo  xvi  (continuación), 
por  el  P.  Jerónimo  Arnáiz- — Catálogo  de  es- 
critores agustinos  españoles,  portugueses  y 
americanos,  por  el  P.  Bonifacio  del  Moral. — 
Revista  de  Revistas. 

España  y  América.  i5  Agosto  1903.  Etimo- 
logía y  origen  del  castellano,  por  Julio  Ceja- 
dor. — Cartas  de  China,  por  P.  N.  Merino.  = 
i.°  Septiembre.  Etimología  y  origen  del 
castellano,  por  Julio  Ce j ador. 

La  España  moderna.  i.°  Agosto  1903.  El  se- 
gundo Congreso  internacional  de  Ciencias 
Históricas  (segundo  y  último  artículo),  por 
Rafael  Altamira. — El  suicidio  en  sus  diversas 
formas,  por  Edmundo  González  Blanco.— 
Bajo  D.  Amadeo  de  Saboya.  Como  se  formó  el 
último  Ministerio  radical,  por  Juan  Pérez  de 
fíuzmán.—F.\  año  sociológico  (1901-1902),  por 

3.*  ¿poca. — TOMO  IX. 


Adolfo  Posada.  —  Lecturas  americanas,  per 
Hispanus.— Crónica  literaria,  por  E.  Gómez 
de  Baquero. — Revista  de  Revistas,  por  Fernan- 
do Araujo.=i.°  Se.ptiembre.  León  XIII, 
su  diplomacia  y  sus  encíclicas,  por  Edmundo 
González  Blanco.—  Nuestras  mentiras  con- 
vencionales. La  mentira  social,  por  Eloy  L. 
André—  Los  túmulos  Reales  de  la  Capilla  ma- 
yor en  la  catedral  de  Toledo,  por  Rodrigo 
Amador  de  los  Ríos.— Grados  antiguos  en  la 
Universidad  de  Salamanca,  por  Ignacio  Cal- 
vo.— Lecturas  americanas,  por  Hispanus. — El 
violín  español  en  el  cosmopolitismo  del  arte 
musical  contemporáneo,  por  Juan  Pérez  de 
Guzmán. — Crónica  literaria,  por  E.  Gome^  de 
Baquero. — Revista  de  Revistas,  por  Fernando 
Araujo. 

Euskal-erria.  La  Música  popular  bascon- 
gada,  por  D.  Resurrección  María  de  Azkue. — 
Cervantes  bascófilo.  El  23  de  Abril  de  1616,  y 
el  de  1878,  por  D.  Julián  Apraiz-— Ensayo  de 
un  padrón  histórico  de  Guipúzcoa  según  et 
orden  de  sus  familias  pobladoras,  por  D.  Juan 
Carlos  de  Guerra.— Recuerdos  donostiarras; 
Gayarre  y  el  órgano  de  Santa  María,  por  don 
Francisco  López  Alen.  =  10  Mayo.  La  Música 
popular  bascongada,  por  D.  Resurrección  Ma- 
ría de  Azkue. — Un  idioma  de  39.000  almas,  bien 
atendidas,  por  D.  Telesforo  de  Aranzadi. — 
Aborígenes  euskaros,  por  D.  Ángel  de  Goros- 
tidi. — Marinos  ilustres  del  solar  bascongado. 
D.  Juan  de  Echeverri,  Marqués  de  Villarrubia 
y  Conde  de  Villalcázar,  por  D.  Francisco  Se- 
rrare—  Ensayo  de  un  padrón  histórico  de 
Guipúzcoa  según  el  orden  de  sus  familias  po- 
bladoras, por  D.  Juan  Carlos  de  Guerra.  = 
20  Mayo.  La  Música  popular  bascongadaT 
por  D.  Resurrección  María  de  Azkue. — Celtasr 
iberos  y  euskaros,  por  D.  Arturo  Campión. — 
Un  idioma  de  aglutinación  triunfante,  por 
D.  Telesforo  de  Aranzadi.— "La  belleza  artís- 
tica, por  D.  José  Echegaray.=$o  Mayo.  En- 
sayo de  un  padrón  histórico  de  Guipúzcoa 
según  el  orden  de  sus  familias  pobladoras,  por 
D.  Juan  Carlos  Guerra.— Celtas,  iberos  y  eus- 
karos, por  D.  Arturo  Campión.=io  Junio. 
La  mujer  en  la  guerra  de  la  independencia, 
por  el  General  Gómez  de  -Arteche.— Marinos 
ilustres  del  solar  bascongado.  D.  Juan  de 
Echeverri,  Marqués  de  Villarrubia  y  Conde 
de  Villalcázar,  por  D.  Francisco  Serrato.— 
Ensayo  de  un  padrón  histórico  de  Guipúzcoa 
según  el  orden  de  sus  familias  pobladoras, 
por  D.  Juan  Carlos  de  Guerra. =20  Junio. 
Marinos  ilustres.  El  Capitán  General  de  la 
Armada  D.  Ignacio  María  de  Álava  y  Nava- 
rrete  (1750  a  1817),  por  D.  Manuel  Díaz  y  Rodrí- 
guez-—La  mujer  en  la  guerra  de  la  Indepen- 
dencia ,  por  el  general  Gómez  de  Arteche.= 
30  J  u  b  i  o .  Noticias  bibliográficas  y  literarias 

15 


226 


REVISTA   DE   ARCHIVOS 


Guia  de  Bilbao  y  Bizcaya.— La  mujer  en  la 
guerra  de  la  independencia,  por  el  General 
Gome*  de  Arteche.  =  io  Julio.  Celtas,  iberos 
y  euskaros,  por  D.  Arturo  Campión  (conti- 
nuación).—La  mujer  en  la  guerra  de  la  inde- 
pendencia, por  el  Generaal  Gómez  de  Arte- 
che.—  Homenaje  al  P.  Urdaneta,  por  D.  Ignacio 
Beláustegui.=20  Julio.  Viajeros  rencorosos 
y  ratones  de  biblioteca,  ó  los  bascos  en   el 
siglo  r.,  por  D.  Telesforo  de   Aran\adi.— 
Celtas,  iberos  y  euskaros,  por  D.  Arturo  Cam- 
pión  (continuación).— La  mujer  en  la  guerra 
de  la  independecia,  por  el  General  Gómez  de 
Arteche.— La  biblioteca  del  Buen  Conde   de 
Haro,  por  D.  Julián  de  San  Pelayo.—  Ensayo 
de  un  padrón  histórico  de  Guipúzcoa,  según  el 
orden  de  sus  familias  pobladoras,  por  D.  Juan 
Carlos  de  Guerra  (continuación).=20  Julio. 
Viajeros  rencorosos  y  ratones  de  biblioteca,  ó 
los  bascos  en  el  siglo  r.,  por  D.  Telesforo  de 
Aran^adi.—  Celtas,  iberos  y  euskaros,  por 
D.  Arturo  Campión  —La  mujer  en  la  guerra 
de  la  independencia,  por  el  General  Gómez  de 
Arteche.— La  biblioteca  del  Buen  Conde   de 
Haro,  por  D.  Julián  de  San  Pelayo.— Ensayo 
de  un  padrón  histórico  de  Guipúzcoa  según  el 
orden  de  sus  familias  pobladoras,  por  D.  Juan 
Carlos  de  Guerra.=-$o  Julio.  Historia  gene- 
ral de  Bizcaya  del  Dr.  Labayru,  por  D.  Domin- 
go de  Aguirre.— La  imagen  de  San  Ignacio  del 
Seminario  de  Vergara,  por  D.  Joaquín  Pavía 
y  Bermingham.=io  Agosto.  Viajeros  renco- 
rosos y  ratones  de  biblioteca,  ó  los  bascos  en 
el  siglo  r.,  por  D.  Telesforo  de  Aranzadi.— 
Marinos  ilustres.  El  brigadier  de  la  Armada 
D.  José  Ignacio  Colmenares  (1761-1833),  por 
D.   Manuel  Díaz  de  Ar cay  a. —Ensayo  de  un 
padrón  histórico  de  Guipúzcoa  según  el  orden 
de  sus  familias  pobladoras,  por  D.  Juan  Carlos 
de  Guerra. =20  Agosto.  Viajeros  rencorosos 
y  ratones  de  biblioteca,  ó  lo*  bascos  en  el  si- 
glo R.,por  D.  Telesforo  de  Aranzadi  (continua- 
ción).— Marinos  ilustres.  El  teniente  general 
de  la  armada  D.  Julián  de  Arriaga  (1712-1776)1 
por  D.  Manuel  Díaz  y  Rodriguez-=30  Agos- 
to. Acta   testimonial  de  la  colocación  de  la 
primera  piedra  de  la  iglesia  de  Motrico  (25  de 
Agosto  1803)— Ensayo  de  un  padrón  histórico 
de  Guipúzcoa  según  el  orden  de  sus  familias 
pobladoras,  por  D.  Juan  Carlos  de  Guerra.= 
10  Septiembre.  Día  memorable  (6  de  Sep- 
tiembre de  i522),  por  D.  Francisco  López  Alen. 
Galicia  histórica.  1903.  Mayo-Junio.  Reseña 
histórica  de  los  establecimientos  de  Galicia 
durante  la  edad  Media.  Parte  segunda.  Reseña 
histórica  de  la  erección  del  Gran  Hospital  Real 
de  Santiago  (continuación),  por  D.  José  Villa- 
amil  y  Castro. — Un  veterano  gallego  en  África 
á  principios  del  siglo  11  de  nuestra  era,  por  A. 
L.  F  —  La  epigrafía  latina  en  la  provincia  de 


Orense,  por  A.  L.  F.—  De  San  Jorge  de  Moeche. 
por  A.  L.  F.— Bibliografía,  por  J.  G.  M.—  Co- 
lección diplomática:  El  Rey  D.  Ramiro  II  dona 
á  D.a  Gotona,  viuda  del  Rey  de  Galicia  D.  San- 
cho Ordoñez  y  monja  en  el  convento  de  Cás- 
trelo, la  villa  de  Pinies  en  tierra  de  Saines. 
Año  947.— Privilegio  rodado  de  D.  Fernan- 
do II,  acotando  al  monasterio  de  Monfero  las 
villas  de  Oborit  (Buriz)  y  Labrada.  Año  1177.^ 
D.a  Teresa  Bermúdez  dona  al  monasterio  de 
San  Salvador  de  Camanzo  (partido  judicial  de 
Lalín,  provincia  de  Pontevedra)  una  heredad 
en  el  lugar  de  Lalón.  Año  1203.— Autorización 
dada  por  el  Cardenal  Mateo  del  titulo  de  Santa 
María  in  Porticu  para  trasladar  á  otro  sitio 
más  próximo  á  la  ciudad  de  Santiago  el  con- 
vento de  Santa  Clara.  Año  1297.— Real  Carta 
de  D.  Juan  I,  por  la  cual  manda  á  Vasco  Gómez 
das  Xeixas,  que  deje  la  encomienda  del  con- 
vento de  San  Esteban  de  Chouzán,  partido 
judicial  de  Chantada,  provincia  de  Lugo. 
Año  1380. — Testamento  de  D.  Payo  Gómez  de 
Sotomayor,  Embajador  del  Rey  D.  Enrique  III 
al  Gran  Tamerlan.  Año  1454.— Testamento  de 
Gómez  Pérez  das  Marinas,  Gobernador  y  Ca- 
pitán Ceneral  de  Filipinas.  Año  1592.— Empla- 
zamiento hecho  al  Arzobispo  de  Santiago  so- 
bre la  cerca  de  la  Torre  de  la  Barreira  en  tierra 
de  Tabeirós.  Año  1342.— Testamento  de  doña 
María  Yáñez,  viuda  de  Juan  Pérez,  sobrina  de 
D.  Pedro  Martínez  y  madre  de  Inés  Yáñez. — 
Historia  de  la  Iglesia  de  Santiago,  por  el 
P.  Fr.  Jerónimo  Román,  de  la  Orden  de  San 
Agustín  (fragmentos). 

Helios.  1903.  Agosto.  Algunas  consideracio- 
nes sobre  los  versos  de  Núñez  de  Arce,  por  G. 
Martínez  Sierra.—  Epistolario  de  Ángel  Ga- 
nivet. 

La  ilustración  española  y  americana.  i5 
Junio  1903.  Conciencia  religiosa  de  Núñez  de 
Arce,  por  Juan  Pérez  de  Guzmán.— 22  Junio. 
Monumentos  mahometanos  en  Toledo.  La 
mezquita  llamada  de  las  Tornerías,  por  Ro- 
drigo Amador  de  los  Ríos .  —  Luis  Vélez  de 
Guevara.  Nuevos  datos  para  su  biografía.  Su 
partida  de  bautismo,  por  Felipe  Pérez  y  Gon- 
zález-=z°  Junio.  Recuerdos  históricos.  El 
jefe  de  la  partida  de  «los  Hierros»  D.  Ángel 
Casimiro  Villalaín,  por  El  Marqués  de  Alta 
Villa.  —  Jerigón-picares,  por  Felipe  Pérez  y 
González-— 8  Julio.  El  somatent,  por  Fran- 
cisco Barado.  =  i5  Julio.  Sobre  la  domina- 
ción española  en  América.  El  doctor  Palacios 
Rubios  y  Fray  Bartolomé  de  las  Casas,  por 
Eloy  Bullón. =30  Julio.  Los  que  tueron.  José 
Picón,  por  Eduardo  de  Lustonó—  El  Cónclave 
y  el  sucesor  de  León  XIII,  por  Juan  Pérez  de 
Guzmán.=8  Agosto.  Pío  X,  por  Juan  Pérez 
de  Guzmán.— Nuevos  datos  para  la  biografía 
de  Cervantes,  por  Eloy  Bullón.— Los  que  fue- 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 


227 


ron.  José  Picón,  por  Eduardo  de  Lustonó.= 
i5Agosto.  Recuerdos  históricos  de  los  espa- 
ñoles en  Tombucto,  por  Francisco  Fernández 
y  Gon%ále%. — Luis  Vélez  de  Guevara.  Nuevos 
datos  para  su  biografía.  Sus  ¿cuatro?  mujeres- 
Su  pobreza.  Su  testamento,  por  Felipe  Pére% 
y  González. — Colón  y  Toscanelli,  por  Celso 
García  de  la  Riega. =22  Agosto.  Luis  Vélez 
de  Guevara.  Nuevos  datos  para  su  biografía, 
por  Felipe  Pére%  y  González—  Poetas  cople- 
ros del  siglo  xvi;  Cristóbal  de  Castillejo,  por 
Alfredo  Serrano  y  Jover.-=$o  Agosto.  Re- 
cuerdos históricos  de  los  españoles  en  Tombuc- 
to, por  Francisco  Fernández  y  Gon%ále%. — 
Las  catedrales  gallegas,  por  Vicente  Lampére^ 
y  Romea. 

La  lectura.  1903.  Julio.  Nuñez  de  Arce,  por 
Emilia  Pardo  Ba^án. — Gredos.  Diario  de  una 
excursión,  por  Gonzalo  J.  de  la  Espada. — El 
pasado  y  el  porvenir  en  la  literatura,  por  U. 
González  Serrano. — Los  artistas  misteriosos. 
El  Conde  de  Villiers  de  l'Isle  Adam,  por  Pe- 
dro González  Blanco.— El  libro  del  mes.  Dis- 
cursos de  medallas  y  antigüedades  que  com- 
puso D.  Martín  de  Gurrea  y  Aragón,  Duque  de 
Villahermosa,  por  M.  Serrano  y  San%.  =  Re- 
vista de  Revistas. =A  gosto.  León  XIII  y¡  la 
cuestión  obrera,  por  Gumersindo  de  Arcara- 
re.— España  en  el  congreso  internacional  de 

Ciencias  Históricas,  por  Rafael   Altamira. 

La  Catedral  de  Ciudad-Rodrigo  y  la  arqui- 
tectura salmantina,  por  Vicente  Lampéreni  y 
Romea. — Trindade  Coelho,  por  Alicia  Pesta- 
na.— Revista  de  Revistas.— índice  de  Revis- 
tas.=Sep  ti  embre.  La  controversia  Bacón- 
Shakespeare,  por  Carlos  Navarro  Lamarca. — 
Maeterlinck,  por  Ramón  Pére%  de  Ayala. — 
Revista  de  Geografía,  por  Antonio  Blá^que^. 

Nuestro  tiempo.  1903.  Julio.  Los  dos  cato- 
licismos, por  E.  González  Blanco.— Lo  nuevo 
y  lo  viejo,  por  Eloy  Bullón. =Ag  osto.  El 
alma  galaica,  por  Emilia  Pardo  Ba^án.— Re- 
cuerdos de  mi  vida,  por  Santiago  Ramón  y 
Cajal.— Notas  de  Italia,  por  Rafael  Altamira. 

Razón  y  fe.  1903.  Julio.  El  arte  por  la  ar- 
monía, por  R.  Rui%  Amado. — La  actual  ciu- 
dad de  Buenos  Aires,  por  L.  La  Palma. = 
Agosto.  El  Pentateuco  y  la  Escuela  neo- 
critica  entre  los  católicos,  por  Lino  Mu- 
rillo.  —  Autos  anteriores  á  Lope:  Sus  carac- 
teres literarios,  por  J.  M.  Aicardo.—  El  Mar- 
qués de  Mora  (conclusión),  por  L.  Coloma. — 
Orientación  crítico-psicológica  á  principios 
del  siglo  xx :  Dirección  positivista,  por  E. 
Ugarte. — Misiones  del  Paraguay:  una  visita  á 
los  indios  guaraníes,  por  Pablo  Hernández. — 
Roosewelt  en  la  Universidad  de  San  Luis,  por 
B.  Ai.  — Examen  de  libros. =Sep  ti  embre. 
León  XIII,  por  R.  M.  Ve/asco.— Orientación 
crítico-psicológica  á  principios  del  siglo  xx: 


Dirección  positivista,  por  E.  Ugarte.— Méndez 
Núñez,  por  J.  Planella.— Boletín  bibliográfico 
de  estudios  bíblicos,  por  L.  Murillo. 

Revista  contemporánea.  i5  de  Julio  1903. 
El  satanismo  y  el  modernismo  en  el  arte,  por 
Urbano  González  Serrano.— La  lingüística 
como  ciencia  de  observación  (continuación), 
por  Edmundo  Gon^ále^-Blanco. — Los  Fastos 
de  Ovidio.  [Traducción  en  verso  suelto],  por 
V.  S.  C— Los  visigodos  en  España  (conclu- 
sión), por  J[uan]  0[rtega]  Rfubio].—  Litera- 
tura holandesa,  por  P.  Gon%ále$-Blanco. — 
A  Fray  Luis  de  León.  [Soneto],  por  Enrique 
Prúgent .  =  i5  de  Agosto.  El  sentido  social 
de  la  revolución  de  1820,  por  Práxedes  Zan- 
cada.— Cosas  de  antaño.  Entrada  en  Ma- 
drid, el  año  de  1814,  del  señor  Rey  Don 
Fernando  VII,  por  José  Rincón  y  La^cano. — 
El  padre  intelectual  de  los  proceres  de  la  in- 
dependencia argentina,  por  M.  Castro  Lópe%. 
La  lingüística  como  ciencia  de  observación 
(continuación),  por  Edmundo  González  Blan- 
co.—  Jaime  Balmes  y  sus  obras  (conclusión),. 
por  Eloy  Bullón.— 15  de  Septiembre.  La 
última  Reina  de  Aragón,  Germana  de  Foix, 
por  Antonio  Balbin  de  Unquera.— Los  Poe- 
mas de  Campoamor,  por  Urbano  Gon^ále^ 
Serrano,  Vicente  Colorado  y  Mariano  Ordo- 
ñe^.— Estudios  y  monografías  historiales.  El 
Nuevo  Reino  de  Granada  en  el  último  tercio 
del  siglo  xvii,  por  Soledad  Acosta  de  Samper. 
A  Quinto  Horacio  Flacco,  Carta  familiar  [en 
verso],  por  Enrique  Prugent. —  La  industria 
en  Segovia,  por  Mariano  Sáe^  Romero. 

Revista  de  Extremadura.  1903.  Julio.  Ci- 
priano Segundo  Montesino,  por  José  Muño% 
del  Castillo. — Emérita  Augusta.  Apuntes  mo- 
nográficos acerca  de  su  antigua  catedral  me- 
tropolitana de  Santa  Jerusalén ,  hoy  iglesia 
parroquial  de  Santa  María,  por  Juan  José 
Gon^ále^. — La  literatura  científica  y  la  litera- 
tura política,  por  Urbano  Gon^ále^  Serrano. 
=Agosto.  Romances  populares  de  la  Sierra 
de  Gata,  por  Daniel  Berjano. — Apuntes  para 
la  Historia  de  Villafranca  de  los  Barros,  por 
José  Cáscales  y  Muño%. — Las  Jurdes:  solución, 
que  se  impone,  por  Crotontilo. 

M.  Serrano  y  Sanz. 

REVISTAS  EXTRANJERAS 

[i.°  Los  sumarios  íntegros  de  las  revistas 
congéneres  de  la  nuestra  portuguesas,  ó  ex- 
tranjeras en  hablas  no  españolas  ni  portugue- 
sa consagradas  exclusivamente  al  estudio  de 
España,  y  dadas  á  luz  en  ó  fuera  de  ésta:  los 
títulos  de  unas  y  otras  revistas  van  de  letra 
cursiva.  2.0  Los  trabajos  de  cualquier  materia 
tocantes  á  España,  y  los  de  carácter  histórico- 
y  erudito  interesantes  para  la  cultura  que 
figuren  en  los  Sumarios  de  las  demás  revistas 
escritas  en  lenguas  portuguesa  y  extranjeras, 
publíquense  ó  no  en  España.  3.0  Los  trabajos. 


228 


REVISTA  DE   ARCHIVOS 


que,  estando  en  las  condiciones  reseñadas  en 
este  párrafo  segundo,  aparezcan  en  revistas 
publicadas  por  extranjeros  en  lenguas  sabias.] 

-   The  annals  OG  the  american  Academy  of 
jpolitical  and  social  science.  1903.  Julio.  Fran- 
cis  B.  Loomis,  The  position  of  the  United-Sta- 
tes  on  the  American  Continent.  Some  phases 
of  the  Monroe  doctrine. — Talcott  Williams, 
Ethnic  factors  in  South  America. — John  Bas- 
sett  Moore,  Application  of  the  principie  of 
international  arbitfation  on  the  american  con- 
tinents.— Williams  I.  Buchanan,  Latín  Ame- 
rica   and  the    mexican  Conference. — Manuel 
Álvarez    Calderón,   The    position    of   Perú 
in  South-american  affairs. — George  Winfield 
Scott,  Some  of  the  causes  of  conflict  between 
Europe  and  latin  America. — Clifford  Stevens 
Walton,  Prívate  and  international  law  in  the 
enforcement  of  claims. — John  H.  Latané,  The 
Treaty  relations  of  the  United  States  and  Co- 
lombia.— H.  Parker  Wíllis,  Reciprocity  with 
Cuba. — Frederic  Emory,  Causes  of  our  failure 
to  develop  South-American   trade. — Wilfred 
H.    Schoff,    European    trade   relations   with 
South  America. — Ernesto  Nelson,  Argentine 
commerce  with  the  United  States  and  Europe. 
O  Archeologo  portugués.  1903.  Abril.  J.  Leite 
de  Vasconcellos,  Antiguidades  do  concelho  de 
Miranda  de  Douro. — P.  Belchior  da  Cru%,  So- 
ciedade    archeologica    da    Figueira. — Manoel 
Joaquim  de  Campos,  Estudos  de  numismática 
•colonial  portuguesa. — José  Carvalhaes,  Anti- 
guidades romanas  de  Alfazeiráo. — Pedro  A.  de 
A^evedo,  Miscellanea  archeologica. — Pedro  A. 
de  A^evedo,  Extractos  archeologicos  das  «Me- 
morias parochiaes  de  1775».— D.  de  Anaya,  No- 
ticias varias.— Félix  Alpes  Pereira,  Bibliogra- 
phia. 

The  Atheksum.  Núm.  3949.  Continental  Li- 
terature.  Spain,  by  Rafael  Altamira.=N  ú  m  e- 
ro  3951.  Annals  of  the  Kings  of  Assyria.— The 
Egyptian  exhibition  at  Burlington  house.= 
Núm.  3952.  English  Literature:  an  illustra- 
ted  record.  Vol.  I.  From  the  beginnings  to 
the  age  of  Henry  VIII.  By  Richard  Garnett. 
Vol.  III.  From  Milton  to  Johnson.  By  Edmund 
Gosse. — L'Art  Typographique  dans  les  Pays- 
Bas(i5oo-i54o).=Núm.  3953.  A.  History  of  the 
Peninsular  War,  by  Charles  Oman.=Nú me- 
ro 3954.  «Les  Sonnets  du  Portugais»  d'Eliza- 
beth  Barrett,  Browning.  Traduits  en  vers 
francais  par  León  Aíore/.=Núm.  3956.  Lite- 
rary  History  of  Scotland,  by  J.  H.  Millar.— 
The  destruction  of  the  Greek  Empire  and  the 
Story  of  the  capture  of  Constan tinople  by  the 
Turks,  by  Edwin  PEARS.=Núm.  3958.  Isabe- 
Jla  d'Este,  by  Julia  Cartwright. 

Bulletin  hispanique.  1903.  Julio-Septiembre. 
M.  R.  de  Berlanga,  Tres  objetos  malacitanos 
de  época  incierta.— W.  Webstkk,  Prudence  te 


les  Basques. — A.  Paz  y  Melia,  Corresponden- 
cia del  Conde  de  Lemos  con  D.  Francisco  de 
Lentos,  su  hermano,  y  con  el  principe  de  Es- 
quiladle.—A.  Engel,  Inventaire  de  la  «Casa  de 
Pilatos»  en  1752. — E.  Mérimée,  Blasco  Ibáñez 
et  le  román  de  moeurs  provinciales — Varie- 
tés: D.a  María  Pacheco  (A.  Morel-Fatio). — 
Relation  de  la  bataille  de  Fuentes  de  Oñoro 
(J.-B.  Morleix). — Bibliographie:  Adolfo  Boni- 
lla, El  diablo  cojuelo  de  Luis  Vélez  de  Gueva- 
ra (A.  M.  F.)  K.  Kaerger,  Landwirthschaft  und 
Kolonisation  im  Spanischen  Amerika  (P.  Bois- 
sonnade). 

Bulletin  de  l'Institut  international  de 
Bibliographie.  1903.  Fas.  4-6.  Répertoire  bi- 
bliographique  universel.  Documents.— Distri- 
bution  of  Catalogue  cards  (Library  of  Con- 
gress). — Guido  Biagi,  Una  proposta  americana 
per  un  Catalogo  cooperativo. — Printed  Cata- 
log  Card  ex  the  sixth  annual  report  of  the  John 
Crerar  library. — Notice  sur  l'organisation  de 
la  publicité  des  brevets  d'mvention  (Biblio- 
graphie des  brevets).— Classement  bibliogra- 
phique  de  la  Musique. — Paul  Otlet,  Le  Cata- 
logue international  de  la  Littérature  scienti- 
fijque. 

Bulletin  italien.  1903.  Julio-Septiembre. 
Paget  Toynbee,  An  emendation  in  the  text  of 
Dante*s  «Convivio». — H.  Hauvette,  Autour 
du  portrait  de  Dante  — E.  Bouvy,  LTtalianis- 
me  en  Angleterre  au  temps  de  la  Renaissan- 
ce.— P.  Sirven,  Un  historien  des  Alfieri.— E. 
Picot,  Les  italiens  en  France  au  xvie  siécle. 
Gazette  des  Beaux-Arts.  1003.  Agosto.  Le 
Prince  d'Essling,  Le  premier  livre  xylogra- 
phique  italien  imprimé  á  Venise  vers  1450. — 
Max.  Collignon,  La  Collection  Dutuit.  Les 
antiquités. — Emile  Bertaux,  Victor  Hugo  ar- 
tiste.=S eptiembre.  Salomón  Reinach,  Por- 
traits  presumes  de  Saint  Louis  et  de  sa  fami- 
lle. — Le  Prince  d'Essling,  Le  premier  livre 
xylograpjhique  italien,  imprimé  á  Venise  vers 
1450. — Grabados:  Préparatifs  pour  la  course  de 
taureaux.  [Cuadro  de  Zuloaga.] 

Giornale  storico  della  letteratura  ita- 
liana. 1903.  Fase.  124-125.  Concetto  Marche- 
si,  II  compendio  volgare  dell'Etica  aristotélica 
e  le  fonti  del  VI  libro  del  «Tresor».— Luzio 
Renier,  La  coltura  e  le  relazioni  letterarie 
dTsabella  d'Este  Gonzaga. — Umberto  Cosmo, 
Le  polemiche  tassesche,  la  Crusca  e  Dante  sul- 
lo  scorcio  del  cinque  e  sul  principio  del  sei- 
cento. 

The  journal  of  the  Royal  Asiatic  Society. 
1903.  Julio.  G.  A.  Grierson,  Tulasi"  Dasa,  poet 
and  religiousreformer.— S.  Margoliouth,  Oa 
the  origin  and  import  of  the  ñames  Muslim 
and  Hanif.  —  Lawrence  Mills,  The  Pahlavi 
texts  of  Yasna  X,  for  the  first  time  critically 
translated.— J.  H.  Ritett-Carnac,  Cup-marks 


REVISTA  DE    ARCHIVOS 


229 


=as  an  archaic  form  of  inscription.— A.  F.  Ru- 
-dolf  Hoernle,  Some  problems  of  ancient  In- 
-dian  History. 

The  Nation.  13  Febrero  1902.  R.  A.  Alger, 
The  spanish-american  war.=6  Marzo.  E.  L. 
Taunton,  The  history  of  the  Jesuits  in  En- 
.gland.  i58o-i773.=2i  Agosto.  W.  A.  Linn, 
The  Story  of  the  Mormons.=30  Octubre.  J. 
W.  Riley,  The  founder  of  Mormonism;  a  psy- 
-chological  study  of  Joseph  Smith.  =  25  Di- 
ciembre. G.  Fowkes,  Archaelogical  history 
•of  Ohio:  the  Mound  builders  and  later  Indians. 

La  Revoe  (Ancienne  «Revue  des  Revues». 
i.°  Septiembre  1903.  Manuel  Ugarte,  Influence 
de  la  Littérature  francaise  en  Espagne.— H. 
Faure,  Madame  de  Staél  et  le  Duc  de  Palme- 
lía  (Lettres  d'amour)  (fin). 

Revue  africaine.  1903.  Abril-Mayo.  V.  Wai- 
lle,  Les  fouilles  de  Cherchel.— U.  Simón  Que- 
denfeldt,  División  et  répartition  de  la  popu- 
Jation  berbére  du  Maroc— A.  Joly,  Poésie 
moderne  chez  les  Nómades  algériens.— Colo- 
nel  Robín,  Notes  historiques  sur  la  Grande 
Kabylie,  de  1838  á  i85i. 

Revue  archéologique.  1903.  Julio-Agosto. 
Raymond  Weill,  Inscriptions  égyptiennes  du 
Sinaí.  —  Jean  de  Mot,  L'Aphrodite  d'Aren- 
berg. — Séb.  Ronzevalle,  Inscription  bilingüe 
de  Deir  el  Quala'a. — M.  Seymour  de  Ricci,  Une 
inscription  grecque  d'Egypte. —  Paul  Mon- 
ceaux,  Enquéte  sur  l'epigraphie  chrétienne 
d'Afrique.— Rene  Dussaud,  Notes  de  mytholo- 
gie  syrienne. — A.  Favraud,  Statues  gallo-ro- 
maines  découvertes  á  Sireuil  (Charente). — Bi- 
bliographie. 

Revue  de  l'Art  chrétien.  1903.  Julio.  W.  H. 
James  Weale,  Les  peintures  des  maitres  in- 
connus. — J.  Helbig,  L'Histoire  de  l'Art  chré- 
tien,  par  Fr.  X.  Kraus. — E.  Roulin,  Mobilier 
liturgique  d'Espagne. — E.  Roulin,  La  chasse 
de  I'Escurial. — Bibliographie. 

Revue  bénédictine.  1903.  Julio.  D.  Germain 
Morin,  Hieronymus  de  Monogrammate. — Us- 
merBERLiÉRE,  Les  évéques  auxiliaires  de  Cam- 
brai  aux  xme  et  xive  siécles  (suite).—  Bulletin 
d'histoire  bénédictine. — Jean  Chapman,  A  pro- 
pos  des  Martyrologes. 

Revue  des  Bibliotéques.  1902.  Octubre-Di- 
ciembre. L.  Barrau-Dihigo,  Miscellanea  his- 
pánica (i.°  la  Bibliothéque  Nationale  de  Lis- 
bonne;  2.0  cinq  cartulaires  des  archives  de  la 
Torre  do  Tombo;  3.0  notes  sur  quelques  mss. 
de  la  bibliothéque  de  Porto;  4,0  les  entrées  á 
la  Bibliothéque  Nationale,  de  Madrid,  section 
des  imprimes,  de  1897  á  1901). 

Revue  celtique.  1903.  Enero.  Seymour  de 
Ricci,  Notes  d'onomastique  pyrénéenne.= 
Abril.  H.  d'A.  de  J.,  Conque  te  par  les  gau- 
lois  de  la  región  située  entre  le  Rhin  et  l'Atlan- 
tique  au  nord  des  Pyrénnées. 


Revue  critique  d'Histoire  et  de  Littéra- 
ture. i5  Junio  1903.  A.  Meillet,  Introduction 
á  l'Étude  comparative  des  Langues  indo-eu- 
ropéennes  (V.  Henry).— Die  Bruchstücke  der 
Skeireins,  herausgegeben  und  erklárt  von 
Dr.  Ernst  Dietrich.  Mit  einer  Schrifttafel  in 
Kupferátzung  (V.  Henry). — Gastón  Boissier, 
Tacite  (Paul  Leyay). =22  Junio.  Histoire  de 
Belgique,  par  H.  Pirenne  (A.  C.).— Une  énigme 
littéraire.  Le  «Don  Quichotte»  d*Avellaneda. 
Le  Drame  espagnol.  Philologie  amusante.  Her- 
nani.  Carmen,  par  Paul  Groussac  (H.  Leonar- 
don).=  29  Junio.  Fragmentsammlung  der 
griechischen  Aerzte,  von  M.  Wellmann  (Paul 
Tannery). —  Der  Timotheos-Papyrus  gefun- 
den  bei  Abusir  am  1  februar  1902.  Lichtdruck 
Ausgabe.  Text  und  Einleitung  von  Ulrich  von 
Wilamowitz-Mollendorf  (E.  Cavaignac). — 
A.  Carnoy,  Le  latin  d  Espagne  d'aprés  les  ins- 
criptions. Étude  phonétique  et  morphologi- 
que;  ire  partie:  Vocalisme  (E.-Bourcie%). — 
Franz  Gríllparzers,  Werke  (A.  Ehrhard)  — 
20  Julio.  Dante  Vaglieri,  Gli  scavi  recenti 
nel  foro  romano  (R.  C). — A.  Regnard,  Contri- 
bution  á  Ihistoire  de  l'enseignement  des 
sourds-muets  (Dr.  Paul  Viollet).=2j  Julio. 
A.  Moret,  Le  Rituel  du  cuite  divin  journalier 
en  Égypte,  d"aprés  les  Papyrus  de  Berlín  et  les 
textes  du  temple  de  Sé  ti  ier  á  Abydos  (G.  Mas- 
pero).  =3  Agosto.  Salomón  Reinach,  Recueil 
de  tetes  antiques  idéales  ou  idéalisées  (Henri 
Lechát).  =  10  Agosto.  A  Moret,  Du  caractére 
religieux  de  la  royauté  pharaonique  (G.  Mas- 
pero).=i7  Agosto.  Edouard  Lambert,  Le 
probléme  de  l'orígine  des  XII  Tables  (Émile 
Thomas). =24  Agosto.  Corpus  documento- 
rum  Inquisitionis  haereticae  pravitatis  Neer- 
landicae,  verzameling  van  Stukken  (R.). — AI- 
bert  Sorel,  L'Europe  et  la  Révolution  fran- 
caise (A.  C.).=3i  Agosto.  H.  Lechat,  Au 
Musée  de  l'Acropole  d  Athénes,  études  sur  la 
sculpture  en  Atique  avant  la  ruine  de  l'Acro- 
pole lors  de  l'invasion  de  Xerxés  (E.  Cavai- 
gnac). — Ernst  Marx,  Studien  zur  Geschichte 
des  Niederlaendischen  Aufstandes  (R.).  =  7 
Septiembre,  Johannes  Weiss,  Das  álteste 
Evangelium  (Alfred  Loisy). 

Revue  des  Études  anciennes.  1903.  Abril- 
Junio.  P.  Masquerat,  Euripide  et  les  femmes. 
P.  Perdrizet,  Stéle  funéraire  du  ve  siécle  au 
Musée  de  Candie. — C.  Jullian,  Notes  gallo- 
romaines:  Remarques  sur  la  plus  ancienne  re- 
ligión gauloise. —  C.  Jullian,  Inscription  de 
Toulon-en-Saintonge. — C.  Jullian,  Sur  quel- 
ques noms  de  liéux  méridionaux. —  P.  Jou- 
guet  ,  Chronique  des  papyrus.  —  Bibliogra- 
phie: U.  Bornecque,  Le  texte  de  Séné- 
que  le  Pére.  (A.  Walt%)  .  =  Julio-S  e  p- 
tiembre.  M.  Holleaux;  Curae  epigraphi- 
cae  (3e  article).  —  A.  Fontrier,  Inscriptions 


23o 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS 


d'Erythrées.— P.  Masqueray,  Euripide  et  les 
femmes  (2e  article).— R.  Schwab,  X£tP£?- — C- 
Jullian,  Notes  gallo-romaines:  XIX.  Remar- 
ques sur  la  plus  ancienne  religión  gauloise 
(6e  article). — H.  de  la  Ville  de  Mirmont,  L'as- 
trologie  chez  les  gallo-romains  (2e  article). — 
C.  Julián,  Grafitto  de  Bordeaux. — G.  Armand 
d'Agnkl,  Notes  sur  quelques  [découvertes  ar- 
chéologiques  á  Montsalier  (Basses  Alpes).— 
C.  Jullian,  Tetes  coupées  et  masques  de 
dieux. — Bibliographie:  Iungfer,  Ucber  Perso- 
nennamen  in  den  Ortsnamen  Spaniens  und 
Portugals  (C.  Jullian). 

Revue  des  Études  juives.  1903.  Abril-Junio. 
K.  Kuiper,  Le  poete  juif  Ezéchiel  (fin).— Mayer 
Lambert,  De  l'emploi  des  suffixes  pronomi- 
naux  avec  noun  et  sans  noun  au  futur  et  á 
l'imperatif. — G.  Marmier,  Contributions  á  la 
Geographie  de  la  Palestine  et  des  pays  voisins 
(suite). — Ab.  Epstein,  Ordination  et  autorisa- 
tion.— Israel  Lévi,  Un  papyrus  biblique.— Sa- 
muel Krauss,  Les  divisions  administratives 
de  la  Palestine  á  l'époque  romaine.— Bernard 
Monod,  Juifs,  sorciers  et  hérétiques  au  moyen 
age.  — Ad.  Cremieux,  Les  juifs  de  Marseille 
au  moyen  age  (suite). — M.  Kayserling,  Les 
rabbins  de  Suisse.=Julio-Septiembre.  I. 
Goldziher,  Mélanges  judéo-arabes  (suite).— 
Louis-Germain  Lévy,  Du  totéisme  chez  les 
Hébreux. — S.  Krauss,  Antioche\ —  S.  Poz- 
nanski,  Anan  et  ses  écrits  (suite).  —  E.  Ad- 
ler  et  M.  Seligsohn,  Une  nouvelle  chroni- 
que  samaritaine  (suite).  —  A.  Elbogen,  Les 
Dinim  de  R.  Pérec.— Moi'se  Schwab,  Une  Hag- 
gada  ¡Ilustre. 

Revue  genérale  du  Droit,  de  la  légisia- 
tion  et  de  la  jurisprudence.  1903.  Marzo- 
Abril.  G.  Platón,  La  scriptura  de  tere  en  droit 
catalán. 

Revue  de  Geographie.  1903.  Agosto.  André 
Brisse,  Transsibérien. —  Transmandchourien 
(Colonisation  russe).— A.  A.  Fauvel,  La  main 
d'oeuvre  chinoise  dans  nos  colonies. — Celo- 
ron  de  Blainville,  Les  Moi's  des  regions  du 
Song-Ba  et  du  Darlac  (Annam).— Paul  Barré, 
Cuba,  hier  et  aujourd'hui. — G.  Regelsperger, 
Mouvement  géographique.— Revue  bibliogra- 
phique.=S eptiembré.  Pierre  Dornin, Bona- 
parte  et  le  monde  musulmán.— André  Brisse, 
Transsibérien.  Transmandchourien  (Coloni- 
sation russe)  (fin).—  Céloron  de  Blainville, 
Les  Moi's  des  régions  du  Song-Ba  et  du  Darlac 
(Annam)  (fin).— Jean  du  Taillis,  Le  Nil  fran- 
jáis est-il  navigable? — G.  Regelsperger,  Mou- 
vement géographique.— Revue  bibliographi- 
que. 

Revue  d'Histoire  et  d'Archéológie  du 
Roussillon.  1903.  Mayo.  .  Freixe,  La  Balma 
de  Na  Crestiana  et  les  premiers  habitants  de 
Roussillon.— P.  Vidal,  Louis  XI,  Jean  II  et  la 


Révolution  catalane;  á  propos  d'un  livre  ré- 
cent. 

Revue  de  l'Histoire  des  religions.  1903 
Marzo-Abril.  H.  de  Castries,  Une  apologie  de 
llslam  par  un  Sultán  du  Maroc.  [Publica  dos 
cartas  de  Muley  Ismaíl  á  Jacobo  II  de  Inglate- 
rra; la  una  en  árabe  y  la  otra  de  la  que  sólo  se 
conserva  un  compendio,  en  castellano.] 

Revue  Historique.  1903.  Septiembre-Octu- 
bre. Eugéne  Déprez,  La  guerre  de  Cent  ans  á 
la  mort  de  Benoit  XII.  L'intervention  des  Car- 
dinaux  avant  le  Conclave  et  du  Pape  Clé- 
ment  VI  avant  son  couronnement  (25  avril-19 
mai  1342).— Bibliographie. 

La  Revue  socialiste.  1903.  Julio.  Paul  Dra- 
mas, Le  Socialisme  et  l'Eglise.  =  A  gos  to. 
Jean  Jaurés,  La  doctrine  Saint-Simonienne 
et  le  Socialisme.— Eugéne  Fourniére,  Les  Sys- 
temesSocialistes. — Deka-Duo,  Autonomie  jui- 
ve  et  philanthropie.  , 

Revue  thomiste.  1903.  Julio-Agosto.  P.  Van 
Becelaere,  La  philosophie  en  Amérique  de- 
puis  les  origines  jusqu'á  nos  jours.  La  psycho- 
logie. 

Romanía.  1903.  Julio.  H.  Suchier,  Recherches 
sur  les  chansons  de  Guillaume  d'Orange.— E. 
Langlois,  Notes  sur  le  Jeu  de  la  Feuillée  d' 
Adam  le  bossu— A.  Thomas,  Sur  un  vers  du 
Pelerinage  de  Charlemagne. 

Romanische  Forschungen.  XV.  Band.  R.  Dit- 
tes,  Ueber  den  Gebrauch  des  Infinitivs  im 
Altprovenzalischen.  Syntaktische  Studie.— J. 
Ulrich,  Die  Übersetzung  der  Distichen  des 
Pseudo-Cato  von  Jean  de  Paris.  Der  Cato  Jean 
Lefevre's.  Der  Cato  des  Adam  de  Suel.  Zwei 
Fragmente  von  franz.  Übersetzungen  des  Pseu- 
do-Cato.— Hugues  Vaganay,  Sei  secoli  di  co- 
rrispondenza  poética.  Sonetti  di  proposta  e 
risposta.  Saggio  di  bibliografía.  —  Wilhelm 
Bohs,  Abrils  issi'e  mays  intrava.  Lehrgedicht 
von  Raimon  Vidal  von  Bezaudun. 

Il  Secólo  XX.  1903.  Septiembre.  Francesco- 
Malaguzzi  Valeri,  La  rinascenza  artística  a. 
Rimini.  (Appunti  di  un  osservatore.) 

The  Studio.  i5  Agosto  1903.  Henri  Frantz» 
Un  peintre  espagnol:  Ignacio  Zuloaga.— Henri 
Frantz,  A  modern  spanish  painter.  [Con  re- 
producción de  algunos  cuadros,  cuales  son  La 
gitana,  El  balcón  y  otros.]— Mrs.  Steuart 
Erskine,  M.  R.  G.  F.  Watts'  portraits  at  Ho- 
lland  house. — Laurence  Binyon,  Exhibition  of 
drawings  by  the  oíd  masters  at  the  British 
Museum.  [Los  hay  de  Miguel  Ángel,  RafaeJr 
Goya  y  otros.] 

Le  tour  du  monde.  B.  de  Zenzinoff,  Le 
Chamanisme  et  le  Lamai'sme  des  aborigénes 
siberiens. — Le  Duc  des  Abruzzes,  «L'Étoile 
Polaire»  dans  la  mer  Arctique  (1899-1900).= 
25  Abril.  P.  de  Myrica,  Le  Raz  de  maree- 
des  lies  Tuamotu.— Raymond  Bell,  Croquis— 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 


23l 


«aliforniens. — Le  Duc  des  Abruzzes,  «L'Étoile 
Polaire»  dans  la  mer  Arctique  (1899-1900).= 
2  Mayo.  P.  de  Myrica,  Le  Raz  de  maree  des 
lies  Tuamotu. — Le  Duc  des  Abruzzes, «L'Étoi- 
le Polaire»  dans  la  mer  Arctique  (1899-1900). — 
L' Albanais.  A  propos  de  I'Insurrection  en  Alba- 
nie.=9  Mayo.  Le  Duc  des  Abruzzes,  «L'Étoile 
Polaire»  dans  la  mer  Arctique  (1899-1900).= 
16  Mayo.  G.  du  Boscq  de  Beaumont,  L'Ile  de 
Djerba(Sud  tunisien).— UmbertoCAGNi,  A  pied 
■et  en  traineau  vers  le  Pole  Nord.=23  Mayo. 
~G.  du  Boscq  de  Beaumont,  L'Ile  de  Djerba^ 
■*(Sud  tunisien).— Umberto  Cagni,  A  pied  et  en 
traineau  vers  le  Pole  Nord.=30  Mayo.  Geor- 
.ges  Toudouze.  Les  grands  travaux  de  l'Acro- 
pole  d'Athénes. — Umberto  Cagni,  A  pied  et  en 
traineau  vers  le  Pole  Nord.=6  Junio.  Journal 
•d'un  Officier  du  corps  expéditionnaire  de  Chi- 
pie.— Georges  Toudouze,  Les  grands  travaux 
■de  l'Acropole  d'Athénes. =13  Junio.  Journal 
•d'un  Officier  du  corps  expéditionnaire  de  Chi- 
ne.=20  Junio.  Journal  d'un  Officier  du  corps 
expéditionnaire  de  Chine. =27  Junio.  Char- 
les Rabot,  Exploration  du  Barón  Erland  Nor- 
denskiold  en  Argentine  et  en  Bolivie.— Gastón 
du  Boscqde  Beaumont,  L'irrigation  de  I'Égyp- 


te  et  les  nouveaux  barrages  d'Assouan  et  d' 
Assiout.=4  Julio.  Une  ville  entiére  exhumée 
du  sable:  Timgad.— 1 1  Julio.  G.  Reynaud, 
Une  Croisiére  dans  les  Fjords  de  Noruége. — 
Carrare:  la  cité  du  marbre.=I8  Ju  lio.  G.  Ret- 
naud,  Une  Croisiére  dans  les  Fjords  de  No- 
ruége.— M.  Montet,  Voyage  au  Maroc— La 
crise  du  caoutehouc  et  la  nouvelle  route  du 
Beni  au  Pacifique.  =  25  Julio.  G.  Reynaud, 
Une  Croisiére  dans  les  Fjords  de  Noruége. — 
M.  Montet,  Voyage  au  Maroc.  =  i.°  Agosto. 
G.  Reynaud,  Une  Croisiére  dans  les  Fjords  de 
Noruége.  —  M.  Montet,  Voyage  au  Maroc.=8 
Agosto.  M.  Montet,  Voyage  au  Maroc.  =  i5 
Agosto.  G.  du  Boscq  de  Beaumont,  Dans  le 
Far-West  canadien.  Une  montagne  qui  s'ef- 
fondre.  La  ville  et  la  mine  de  Frank:— M.  Mon- 
tet, Voyage  au  Maroc. =2 2  Agosto.  M.  Mon- 
tet, Voyage  au  Maroc. =29  A  gos  to.  M.  Mon- 
tet, Voyage  au  Maroc. =5  Septiembre.  M. 
Montet,  Voyage  au  Maroc— Un  explorateur 
russe  á  Lhassa.  Description  de  la  Ville  sainte 
G.  Verschuur,  Aux  pays  devastes:  la  Martini- 
que  et  Saint- Vincent. 

M.  Serrano  y  Sanz. 


SECCIÓN  OFICIAL  Y  DE  NOTICIAS 


Por  R.  O.  del  Ministerio  de  Instrucción  Pú- 
blica y  Bellas  Artes,  fecha  i.°  de  Agosto  últi- 
mo, se  ha  dispuesto  lo  siguiente: 

«Pasado  á  informe  del  Consejo  de  Instruc- 
ción Pública  el  expediente  sobre  declaración 
de  derechos,  promovido  por  D.  Vicente  Vig- 
nau,  D.  ;Juan  Catalina  y  D.  Mariano  Muñoz  y 
Rivero,  catedráticos  de  la  extinguida  Escuela 
de  Diplomática,  que  actualmente]  lo  son  de  la 
Facultad  de  Filosofía  y  Letras  de  la  Universi- 
dad Central,  dicho  Cuerpo  Consultivo  emitió 
con  fecha  6  de  Julio  último  el  siguiente  dic- 
tamen: 

En  vista  de  lo  informado  por  la  Junta  facul- 
tativa de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos,  ésta 
Sección  puede  ya  responder  cumplidamente  á 
la  consulta  de  la  Superioridad,  manifestando 
que  los  Sres.  Vignau,  Catalina,  García,  Muñoz 
y  Rivero,  que  como  profesores  de  la  extingui- 
da Escuela  Superior  de  Diplomática  gozaron 


siempre,  según  declara  la  Junta  facultativa,  de 
los  derechos  y  prerrogativas  del  Profesorado 
de  Facultades  y  Escuelas  Superiores;  al  ingre- 
sar en  virtud  del  Real  Decreto  de  20  de  Julio 
de  1900,  en  el  Claustro  de  Catedráticos  de  la 
Universidad  Central,  no  solo  no  perdieron, 
sino  que  conservaron  dichos  derechos  y  pre- 
rrogativas, idénticas  en  absoluto  a  la  de  los 
demás  catedráticos  de  Facultad,  y  por  lo  tanto, 
las  que  se  refieren  á  la  estabilidad  en  el  cargo 
y  á  la  forma  de  acordar  su  jubilación  cuando 
ésta  proceda  «y  conformándose  con  el  prein- 
serto dictamen,  S.  M.  el  Rey  (q.  D.  g.)  ha  re- 
suelto de  acuerdo  con  lo  que  en  el  último  se 
propone». 


Con  fecha  7  de  Agosto  han  sido  jubilados 
nuestros  compañeros  D.  Ramón  Alvarez  de  la 
Braña,  Jefe  de  segundo  grado,  y  D.  Francisco 


232 


REVISTA   DE  ARCHIVOS 


Palacios  Sevillano,  Jefe  de  cuarto  grado,  los 
que  venían  desempeñando  los  cargos  de  Jefe 
de  la  Biblioteca  Universitaria  de  Valladolid  y 
de  la  Provincial  de  Toledo,  respectivamente. 
Ingresaron  en  el  Cuerpo:  el  primero,  en  6  de 
Agosto  de  1866,  y  el  segundo  en  21  de  Agosto 
de  1864. 


Con  motivo  de  dichas  jubilaciones,  ascien- 
den: á  Jefe  de  segundo  grado,  [D.  Luis  Pérez 
del  Pulgar;  á  ídem  de  tercero,  D.  Manuel  Fei- 
jóo;  á  ídem  de  cuarto,  D.  Alejandro  Groizard 


y  D.  Augusto  Fernández  Victorio;  á  Oficialea- 
de  primer  grado,  D.  Víctor  Suárez  Capalleja  y 
D.  Manuel  Cobo  y  León;  á  ídem  de  segundo, 
D.  Pedro  Poggio  y  D.  Augusto  Fernández  Avi- 
les, y  á  ídem  terceros  D.  Benito  José  Nebot  y 
D.  Domingo  Rivas  Carpintero. 


Se  ha  concedido  licencia  reglamentaria  al? 
Oficial  de  tercer  grado  D.  Nicolás  María  Ló- 
pez Fernández,  ^ascendiendo,  por  efecto  de: 
esta  vacante,  D.  Tomás  González  Martín. 


MADRID.— Tip.  de  la  Revista  de  Archivos,  Bibliotecas  y  Museos,  Olid,  8*. 


REVISTA 


DE 

ARCHIVOS,  BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS 

(HISTORIA    Y    CIENCIAS    AUXILIARES) 

Año  VII. — Octubre  de  1903. — Núm.  10. 


OBISPOS  SEGUNTINOS  ' 


DON  BERNARDO 

I I22-Il5l 

Después  que  el  Cid  recorrió  victorioso  las  tierras  comarcanas  á  Sigüen- 
za,  más  con  el  propósito  de  sacar  botín  que  con  el  de  apoderarse  definiti- 
vamente de  ellas,  Alfonso  VI  hacia  el  año  1  io3  conquistó  aquella  ciudad,  si 
bien  parece  que  cayó  nuevamente  en  poder  de  los  musulmanes;  recupe- 
rada más  adelante  y  restaurada  la  antigua  silla  episcopal  fué  nombrado 
para  ésta  D.  Bernardo,  monje  cluniacense,  natural  de  Agen,  en  Francia, 
capiscol  que  había  sido  en  Toledo  y  capellán  mayor  de  Alfonso  VII.  Figura 
ya  como  obispo  de  Sigüenza  en  un  documento  fechado  en  Diciembre  del 
año  1 1 22,  por  el  que  se  confirma  cierto  privilegio  de  la  Iglesia  de  Sego- 
via  2.  Dos  años  más  tarde,  Alfonso  VII  concedió  á  D.  Bernardo  una  mer- 
ced en  la  que  dice:  «que  teniendo  presente  la  grande  pobreza  de  la  Iglesia 
de  Sigüenza,  la  cual  por  impiedad  de  los  sarracenos,  exigiéndolo  así  los 
pecados,  había  sido  destruida,  y  había  permanecido  enteramente  desolada 
por  400  y  más  años»,  donaba  á  su  Obispo  D.  Bernardo  y  sus  sucesores, 

1  Estos  capítulos  son  fragmentos  de  una  obra  inédita  de  D.  Mariano  Juárez,  Deán  que  fué  de 
Sigüenza.  Rotúlase:  Memorias  Eclesiásticas  de  la  Ciudad  de  Sigüenza,  sacadas  de  los  Documen- 
tos conservados  en  los  Archivos  de  su  Santa  Iglesia  Catedral.  Dispuestas  y  ordenadas  por  Don 
Mariano  Juárez  y  López,  Dignidad  de  Deán  de  la  misma,  quien  las  dedica  al  Excmo.  é  limo.  Se- 
ñor D.  Francisco  de  Paula  Benavides  y  Navarrete,  obispo  de  Sigüenza. 

Consta  de  dos  gruesos  volúmenes  en  folio.  Hoy  la  posee  D.a  Ramona  Eusa,  viuda  de  Ubierna, 
sobrina  del  autor. 

2  Publicado  por  Colmenares  en  su  Historia  de  Segovia;  tomo  I,  pág.  191.  (Edición  de  Segó* 
via,  1846.) 

3.a  ¿poca — tomo  iz.  16 


234  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

para  siempre,  la  décima  parte  de  todo  el  portazgo  y  de  todos  los  quintos 
y  alcabalas  de  Atienza  y  Medina  Celin  ». 

En  el  año  1124  á  5  de  Julio,  hallándose  en  Burgos  el  Rey  D.  Alonso, 
Emperador  de  España,  con  la  Reyna  Berenguela  ó  Berengaria,  donó  á  la 
Iglesia  de  Sigüenza  y  á  D.  Bernardo  su  obispo,  y  sucesores,  para  siempre 
el  Castillo  y  Villa  de  Santiuste  con  todos  sus  derechos,  salinas,  portazgos, 
molinos,  términos  y  pertenencias.  Suscriben  el  Emperador,  los  Obispos 
Pedro,  de  Segovia,  y  Gimeno,  de  Burgos,  y  otros  varios  Grandes  2. 

En  este  documento  se  nota  que  D.  Alfonso  se  titula  Emperador,  siendo 
así  que  no  fué  coronado  como  tal  hasta  el  año  1 1 35;  si  bien  ya  aparece  en 
varios  documentos  que  años  antes  era  llamado  Emperador:  también  se 
le  supone  en  dicho  año  casado  con  D.a  Berenguela,  aunque  no  se  casó 
con  ella  hasta  el  año  de  11 28.  A  pesar.de  estas  inexactitudes,  he  creído 
justo  hacer  mención  de  este  documento  porque  parece  aludirse  á  él  en 
otro  del  mismo  Emperador,  hecho  á  7  de  Febrero  de  11 3o,  en  el  Concilio 
de  Carrión. 

En  el  mismo  año  en  las  Calendas  de  Noviembre,  el  referido  D.  Alfonso, 
hijo  del  Conde  D.  Raimundo  y  de  la  Reyna  D.a  Urraca,  «viendo  la  muy 
grande  pobreza  de  la  Iglesia  de  Sigüenza,  la  cual  casi  por  400  años  había 
sido  destruida  por  el  ímpetu  de  los  agarenos,  concedió,  para  reedificación 
de  la  misma  y  sustentación  de  D.  Bernardo,  su  Obispo,  toda  la  décima  par- 
te de  las  rentas  Reales  que  entonces  tenía  y  luego  adquiriese  en  Atienza, 
Medina,  Santiuste,  y  sus  aldeas;  á  saber:  la  décima  de  pan,  vino  y  sal  y  de 
todo  portazgo;  de  huertos,  de  quintas  y  molinos;  de  toda  alcabala  y  de  to- 
das las  demás  cosas  que  pertenecen  al  Rey,  á  su  alcalde  ó  á  su  Merino»; 
le  concedió  también  el  molino  Real  que  estaba  ínter  malleonum  del  mismo 
Obispo,  y  tierra  de  Santa  María  de  Medina,  con  todas  sus  pertenencias;  y 
asimismo,  que  todos  los  que  estuviesen  á  su  servicio  y  la  hubiesen  pobla- 

1  Ego  Urraca,  Dei  gratia  Hispania?  Regina,  Rcgis  Adcfonsi  Reginaique  Constantiae  filia,  con- 
siderans  nimiam  paupertatem  Sagontina:  Eclcsia;,  qua:  impídate  saracenorum  peccatis  exigen- 
tibus,  quadringentibus  annis  et  co  amplius,  destructa  atque  dcsolata  funditus  extiterat,  deci- 
mam  partem  de  toto  portatico  et  de  totis  quintis  et  de  totis  alcabalas  de  Atcntia  et  de  Medina 
Cclim,  ei  et  ejusdem  Sedis  episcopo,  Domno  vidilicet  Bernardo,  cjusque  successoribus  ¡n  perpe- 
tuum  jure  hereditario  dono  et  concedo...  Facta  carta  dic  kalcndarum  Februariis,  Era  1162. 

2  Ego  Rcx  Adefonsus  De  i  gra;ia  Hispania  lmperator,  una  cum  conjuge  mea  Regina  Domna 
Berengaria,  meorum  antecessorum  consuetudincm  non  irrationabiliter  secutus,  lacio  cartam 
donationis  Sanctae  Maria;  Segontina;  Ecclesiae  et  tibi  venerabiii  ejusdem  Sedis  episcopo  Domno 
Bernardo,  tuisque  successoribus  ibi  Deo  Canonice  servientibus,  de  Castro  Sancti  Justi  cum  óm- 
nibus suis  hereditatibus  et  cum  illa  villa  de  La  Riva,  cum  toto  suo  directo,  videlicet,  cum 
salinis,  riortaticis,  pratis,  terris,  molendinis,  montibus,  fontibus,  exitibus  et  regresibus...  Fa- 
cta carta  ¡n  Burgos,  Era  MCEXII.  III  idus  Julii. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  235 

do,  cristianos,  moros  ó  judíos,  fuesen  de  él  mismo,  y  no  reconociesen  otro 
Señor  que  al  mismo  D.  Bernardo;  confirmó  la  venta  del  molino  de  Abul- 
bakel  y  unas  salinas  que  el  Obispo  había  comprado  á  Pedro  Cipriániz, 
y  también  el  molino  de  Estiniela;  todo  para  que  la  Iglesia  de  Sigüenza,  su 
Obispo  D.  Bernardo  y  sus  sucesores  lo  poseyesen  perpetuamente.  Confir- 
man Bernardo,  Arzobispo  de  Toledo,  primado  de  toda  España  y  Legado; 
y  los  Obispos  Pedro,  de  Segovia;  Raimundo,  de  Osma;  Bernardo,  de  Zamo- 
ra; Pedro,  de  Palencia  y  varios  Condes  y  Grandes,  y  se  añade  que  esta  carta 
fué  confirmada  y  corroborada  en  Toro  por  D.  Alíonso,  Emperador  de  las 
Españas,  en  el  año  en  que  tomó  la  corona  del  Imperio  en  León,  año  1 1 35, 
en  el  mes  de  Junio.  Confirman  Raimundo  de  Toledo  y  los  Obispos  Ber- 
nardo, de  Zamora;  Guido  Lascurrensis,  Iñigo,  de  Avila;  Berengario,  Arce- 
diano y  Canciller  del  Emperador  l. 

Al  año  siguiente  (i  125)  en  el  mes  de  Abril,  el  Obispo  D.  Bernardo  com- 
pró de  Pedro  Cipriániz  y  de  su  mujer  Sol  una  casa  en  Medina  Celín  con  su 
horno,  corral  y  pertenencias  y  la  heredad  que  el  concejo  de  Medina  le  dio 
junto  al  río  Jalón,  con  su  huerto,  molino  y  salinas,  á  la  condición  de  que 
autorizasen  la  venta  la  Reyna  D.a  Urraca  y  el  Conde  D.  Pedro,  y  todo  en 
precio  de  20.070  menéales  zequis,  cuya  compra  se  hizo  en  el  mes  de  Abril, 
año  1 125,  y  la  firmaron  i5  testigos  y  todo  el  cabildo  de  Santa  María. 

.Dos  años  después  el  mismo  D.  Alfonso,  que  también  se  titula  Empera- 
dor, hizo  donación  á  Santa  María  de  Sigüenza  y  á  su  Obispo  D.  Bernardo, 
de  Soria,  la  cual  dice  había  sido  recientemente  poblada  y  no  se  reconocía 
que  fuese  Parroquia  de  Obispo  alguno,  mandando  que  tanto  los  clérigos 
como  los  legos  le  obedeciesen  cual  á  su  propio  Obispo,  y  que  dicha  ciu- 
dad y  sus  términos  estuviesen  bajo  el  derecho  y  potestad  de  la  Iglesia  de 

I  Ego  Adefonsus  Dei  gratia  Hispaniae  Rex,  nobilissimi  comitis  Domini  Raimundi  atque  nobi- 
lissima:  Regina  Domna:  Urrachae  filius,  videns  maximam  paupertatem  Segontinaí  Ecclesiae  qua: 
per  cccc  fore  annos  ab  agarenorum  ímpetu  destructa  fuerat,  ad  reedificationem  ejusdem  Eccle- 
siee  et  substentationem  Domini  Bernardi  ejusdem  Sedis  episcopi...  dono  et  concedo  Domino  Deo 
et  Beatae  Mariac  semper  Virgini  Domnoque  Bernardo  praedictae  Ecclesiíe  episcopo,  totam  deci- 
mam  partem  omnium  regalium  et  eorum  omnium,  videlicet,  redituum  qui  Regalis  juris  ad 
praesens  esse  videntur  vel  in  antea  adquiri  poterint  in  Atienza,  in  Medina  et  in  Sancto  Justo  et 
in  aldeis  earum;  scilicet,  partem  pañis  et  vini  et  salis  et  totius  portatici  et  hortorum  de  quintis 
et  molendinis  et  de  omni  alcabala  et  de  ceteris  ómnibus  qua;  ad  Regem  pertinent  vel  ad  ejus 
Alcaidum  sive  Merinum...  Concedo  etiam  illi  ut  christiani,  mauri  sive  judei  quicumque  ejus 
servilia  tenuerint,  ut  ipsius  sint  et  ejus  pendant  juditium,  et  nullum  alium  dominum  habeant. 
Aldeas  sive  alias  hereditates  quas  populaverit  de  christianis,  mauris,  sive  judeis  illi  soli  scr- 
viant  et  ipsius  nomines  sint.  Molendinum  etiam  de  Abulbachel,  et  salinas  quas  emit  episcopus 
de  Petro  Cipriani,  illi  dono,  confirmo  et  authorizo.  Molendinum  etiam  de  Stiniela  illi  confirmo..! 
Facta  Carta  Donationis  Kalendis  Novembris,  Era  1 162...  Confirmata  et  corroborata  est  carta  ista 
in  Tauro  á  Domno  Adefonso  Hispaniarum  Impcratorc  eo  anno  quo  sumpsit  coronam  Imperii  in 
Legione,  Era  1173,  mense  Junio. 


236  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

Sigüenza  como  propia  parroquia,  y  «esto  lo  hago,  añade  el  Emperador, 
porque  hasta  el  presente  no  se  sabe  haya  sido  de  la  Capilla  Real,  ni  estuvo 
sugeta  á  Obispo  alguno,  y  para  que  la  Iglesia  de  Sigüenza,  que  tanbién  ha 
sido  nuevamente  reedificada,  y  su  Obispo  y  sus  clérigos,  tengan  de  donde 
sustentarse»;  también  le  concedió  la  décima  íntegra  de  las  rentas  Reales  en 
Soria  y  en  sus  términos,  como  las  tenia  en  Medina,  en  Atienza  y  en  San- 
tiuste,  cuya  donación  confirmó,  ya  respecto  de  los  diezmos  de  estas  villas, 
como  también  de  otras  cosas  que  se  contienen  en  cierto  privilegio,  y  final- 
mente, le  hizo  donación  en  Medina,  de  las  Salinas  Reales  que  están  entre 
el  molino  de  Berlanga  y  el  molino  de  Abulbaquil,  para  que  las  reedificasen 
y  él  y  su  Iglesia  las  tuviesen  perpetuamente  por  derecho  hereditario.  Se 
hizo  esta  carta  en  el  año  1 127  y  la  confirman  Arias  González,  Cardenal  y 
Capellán  del  Rey;  Fernando  Petríz,  Canciller,  y  otros  l. 

Es  de  creer  que  el  Obispo  D.  Bernardo  asistiese  al  Concilio  de  Palencia, 
celebrado  en  el  año  1129,  pues  en  él  consiguió  del  Rey  D.  Alfonso  Víí  la 
confirmación  de  la  donación  que  ya  le  había  hecho  anteriormente,  del  Cas- 
tillo de  la  Riba  y  otros  privilegios,  según  consta  de  una  carta  de  donación 
y  confirmación,  por  la  cual  el  Emperador  D.  Alfonso  en  el  Concilio  de 
Carrión  confirma  á  D.  Bernardo  la  donación  del  Castillo  de  Santiuste, 
«con  aquel  fuero  y  términos  que  tuvo  en  los  días  de  buena  memoria  de  mi 
Abuelo  el  Rey  Alfonso  (el  VI)  y  la  Villa  de  la  Riba,  que  está  poblada 
alrredor  del,  como  se  contiene  en  la  carta  de  donación  hecha  por  mí  y 
roborada  en  el  concilio  de  Palencia»,  y  añade:  «dono  tanbién  y  concedo 
á  la  predicha  Iglesia  y  á  sus  Rectores,  no  sólo  el  mencionado  Castillo, 
mas  tanbién  las  décimas  de  las  rentas  Reales  que  mi  madre  y  yo  le  dimos 
en  Medina  y  Atienza  y  en  sus  aldeas.  Se  hizo  ésta  á  7  de  Febrero,  en  el 
año  1 129,  en  presencia  de  todo  el  concilio  de  Carrión:  Confirman  el  Em- 
perador D.  Alonso;  Humberto,  Presbítero  Cardenal  de  la  Santa  Iglesia 
Romana,  con  el  título  de  San  Clemente  y  Legado;  los  Arzobispos,  Alde- 
gario,  de  Tarragona;  Diego,  de  Santiago,  y  los  Obispos  Nutio,  de  Mondo- 
ñedo;  Pedro,  de  Lugo;  Aio,  de  Astorga;  Diego,  de  León;  Gimeno,  de  Bur- 

1  Ego  Adefonsus  Dei  gratia  totius  Hispanias  Imperator  dono  et  concedo  pro  remedio  animae 
mes  et  parentum  meorum  Domino  Deo  et  Beatae  Marke  Domnoque  Bernardo  Seguntinas  Sedis 
episcopo  in  Soria,  qua;  noviter  fuit  populata  et  adhuc  nullius  episcopi  parochia  esse  dignos- 
citur,  et  in  ejus  terminis  et  aldeis,  omina  illa  qua;  ad  episcopum  pertinent,  ut  lam  clenci  quam 
laici  illi  ut  proprio  respondeant  episcopo,  et  sub  jure  et  potestate  Seguntina;  Ecclesiae  in  per- 
petuum  ut  propria  parochia  maneat...  Concedo  insuper  in  Medina  illi  salinas  Regias  destructas 
qua:  sunt  inter  moiendinum  de  Berlanga  et  molendinum  de  Abulbaquil,  ut  reedincet  illas  pras- 
dictus  episcopus. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  237 

gos;  Sancho,  de  Avila;  Ñuño,  de  Salamanca;  Alfonso,  de  Tui;  Raimun- 
do, Arzobispo  de  Toledo;  Pedro,  Obispo  de  Segovia;  Bertrán,  de  Osma; 
Pedro,  de  Palencia;  Bernardo,  de  Zamora;  Hugo,  Portucalensis,  Bernardo 
Columbensis;  Juan,  Abad  de  Santo  Domingo;  Bernardo,  Abad  de  Saha- 
gún;  Pedro,  Abad  de  Cárdena;  el  Abad  de  San  Pedro  de  Arlanza,  Cristó- 
bal de  uña  y  varios  Condes. 

Como  se  ve  se  habla  en  el  documento  anterior  de  otra  donación  hecha 
por  el  Emperador,  del  Castillo  de  la  Riba,  y  confirmada  después  en  el  Con- 
cilio de  Palencia,  y  esta  donación  debe  ser  la  ya  citada.  Asimismo  el 
Emperador  habla  de  la  donación  que  su  madre  y  él  hicieron  á  la  Iglesia 
de  Sigüenza,  de  los  diezmos,  etc.,  en  Atienza  y  Medina  Celín. 

Acompañó  nuestro  Obispo  D.  Bernardo  al  Rey  D.  Alfonso,  cuando  des- 
pués de  la  muerte  de  D.  Alonso  el  Batallador,  Rey  de  Aragón,  sucedida  en 
Septiembre  de  1 1 34,  se  dirigió  por  la  Rioja  para  poner  sitio  á  Vitoria  con 
motivo  de  la  elección  que  de  Rey  hicieron  los  navarros  en  D.  García,  hijo 
de  D.  Ramiro  y  nieto  del  Rey  D.  Sancho,  en  cuya  expedición  se  acordó 
que  el  río  Ebro  fuese  límite  entre  los  reinos  de  Castilla  y  de  Navarra,  y  sin 
separarse  del  lado  del  Rey  le  acompañó  á  la  ciudad  de  León,  á  las  Cortes 
que  en  dicha  ciudad  se  reunieron  en  el  año  11 35,  y  en  las  cuales  se  resol- 
vió, que  D.  Alonso  tomase  el  título  y  armas  de  Emperador,  verificándose  en 
su  virtud  este  acto  solemne  en  la  Iglesia  de  Santa  María,  á  26  de  Mayo,  día 
en  que  cayó  la  fiesta  de  Pentecostés. 

En  estas  Cortes  hizo  nuestro  Obispo  D.  Bernardo  una  concordia  con  el 
Obispo  de  Zaragoza,  por  la  cual  arreglaron  las  diferencias  que  entre  ellos 
había  acerca  de  límites  de  sus  respectivos  obispados;  conviniéndose  en  que 
la  Iglesia  de  Sigüenza  y  su  Obispo  tuviesen  á  Calatayud  con  todos  sus  tér- 
minos, desde  Villafeliche  hasta  Aranda  y  desde  la  Peña  de  Chozas  hasta 
Ariza,yque  la  Iglesia  de  Zaragoza  poseyese  áDaroca  con  todo  su  territorio. 

Se  hizo  esta  concordia  en  León  en  presencia  del  Emperador,  del  Arzo- 
bispo de  Toledo,  de  los  Obispos,  Abades  y  de  los  Clérigos  y  Arcedianos  de 
una  y  otra  Iglesia  que  se  hallaban  presentes,  año  11 34.  La  confirmaron  el 
Arzobispo  de  Toledo  y  los  Obispos  Pedro,  de  Segovia;  Guido,  Lascurrien- 
sis,  Pedro,  de  Palencia;  Arias,  de  León;  Martín,  de  Orense;  Iñigo,  de 
Avila;  Gimeno,  de  Burgos;  Miguel,  de  Tarazona;  Alfonso,  de  Oviedo;  el 
Emperador  D.  Alfonso,  varios  Condes,  Berengario,  Arcediano  de  Toledo; 
Bernardo  y  Donato,  Arcedianos  de  Zaragoza;  Arsenio,  Arcediano  de  Si- 
güenza, y  Arnaldo,  Clérigo  de  Sigüenza. 


238  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

Poco  tiempo  después,  en  el  mes  de  Junio,  por  consecuencia  de  la  dicha 
concordia,  concedió  el  Emperador  á  la  Iglesia  de  Sigüenza,  á  su  Obispo 
D.  Bernardo  y  sucesores  y  á  los  canónigos  que  en  ella  servían  á  Dios,  los 
diezmos  de  todas  las  rentas  Reales  en  Calatayud  y  los  palacios  Reales  que 
estaban  junto  á  la  Iglesia  de  Santa  María;  también  el  Baño,  Villafeliche 
con  todos  sus  términos  y  Salas,  población,  dice,  nueva,  que  fundó  Alfonso, 
Rey  de  Aragón,  con  todos  sus  términos,  á  la  raíz  del  Moncayo  entre  Agre- 
da y  Olvega;  así  mismo  le  hizo  donación  en  Soria  de  los  diezmos  de 
todas  las  rentas  Reales  y  de  Santa  María  de  Bonmayo  con  todos  sus  tér- 
minos y  con  todo  lo  que  allí  pertenecía  al  Emperador,  y  últimamente,  le 
concedió  en  Almazán  los  diezmos  de  todas  las  rentas  y  heredades,  y  del 
mismo  modo  las  casas  y  azeñas  y  huerto  y  todas  las  demás  heredades  que 
fueron  de  Iñigo,  Capellán  del  Rey  de  Aragón.  Se  hizo  esta  carta  en  el  mes 
de  Junio,  año  1 1 35,  cuando  Alfonso  Emperador  tomó  en  León  la  corona 
del  Imperio,  y  la  confirmó  residiendo  en  Toro.  Confirman  además,  Rai- 
mundo, Arzobispo  de  Toledo,  y  los  Obispos  Bernardo,  de  Zamora;  Iñigo, 
de  Avila;  Guido,  Lascurriensis;  Berengario,  Arcediano,  Canciller  del  Em- 
perador y  varios  Condes  '. 

Grandes  eran  por  este  tiempo  las  controversias  que  mediaban  entre  al- 
gunos Obispos  de  España  con  motivo  de  los  límites  de  sus  obispados,  bo- 
rrados y  desconocidos  por  el  transcurso  del  tiempo,  y  aquéllas  se  aumenta- 
ron entre  los  de  Osma,  Tarazona  y  Sigüenza  sobre  la  pertenencia  de  Soria 
nuevamente  adjudicada  al  último  por  el  Rey  D.  Allonso  VII,  y  deseando 
éste  arreglarlas  canónicamente,  envió  al  Papa  Inocencio  II  á  nuestro 
Obispo  D.  Bernardo  y  á  D.  Martín,  Obispo  de  Orense,  para  que  le  supli- 
caran enviase  al  Cardenal  Guido,  para  que  con  la  autoridad  de  la  Iglesia 
Romana  y  con  anuencia  del  mismo  Emperador  pusiese  fin  á  tanta  disensión 
é  hiciese  una  concordia  que  permaneciese  en  todo  tiempo  firme  é  indisolu- 
ble. Así  consta  de  la  confirmación  que  después  hizo  el  mismo  Emperador 
de  la  concordia  que  sobre  este  asunto  se  realizó  en  el  concilio  de  Burgos. 

i    Ego  Adefonsus  Dei  gratia  Imperator  Hispaniarum  una  cum  conjugc  mea  Imperatrice  Domna 

Berengaria,  dono  et  concedo  Ecclesiae  Seguntinae in  Calataiub  décimas  omnium  Regalium 

redituum  et  palatia  Regia  quae  sunt  justa  ccclesiam  Beatae  Mariae;  balneum  quoque  et  Villam 
Felicem  cum  ómnibus  terminis  suis.  Dono  etiam  praedictae  Ecclesiae  et  vobis  Domno  Bernardo 
Salas  illam  populationem  novam  quam  populavit  Adefonsus  Rex  Aragoniae,  cum  ómnibus  ter- 
minis suis  ad  radicem  montis  Caci  Ínter  Agredam  et  Olbegam.  In  Soria  autcm  dono  vobis  de- 
cimas omnium  redituum  Regalium  et  sanctam  Mariam  de  Bonmai In  Almazan  quoque  dono 

vobis  decimas  omnium  Regalium  redituum  et  hereditatum;  similiter  casas  et  acenias  et  hortum 

ct  omnes  alias  hereditates  qua;  fuerint  capellani  Ene^oni  Regis  Aragonise Facta  carta  mense 

Junio  era  1173. 


BIBLIOTECAS   Y   MUSEOS  23o, 

.En  vista  de  esta  petición  escribió  Su  Santidad  al  Emperador  alabando 
su  solicitud,  pues  como  buen  príncipe  amaba  las  Iglesias  y  procuraba  re- 
integrarlas en  sus  derechos,  y  añadiendo  que  había  puesto  en  manos  de 
Guido,  Cardenal  y  Legado  de  la  Silla  Apostólica,  la  ciudad  de  Soria,  pre- 
viniendo á  los  Obispos  de  Osma  y  Tarazona  que  no  ejerciesen  en  ella  fun- 
ciones algunas  Episcopales,  ni  recibiesen  cosa  alguna  de  sus  rentas  hasta 
que  el  mismo  Legado,  oyendo  al  Emperador,  decidiese  á  quién  debía 
pertenecer  dicha  parroquia,  y  después  de  recomendar  nuestro  D.  Bernardo 
al  Emperador,  suplica  á  éste  deje  libremente  el  Castillo  de  Santiuste,  con- 
cedido á  su  Iglesia  en  presencia  del  Cardenal  Humberto,  Legado  de  la  Silla 
Apostólica,  y  de  los  Obispos  y  Abades  en  el  Concilio  de  Carrión,  sin  diferir 
por  más  tiempo  cumplir  eficazmente  la  promesa  que  entonces  le  dio,  lo 
cual  debía  hacer  con  tanto  más  gusto,  cuanto  que  conocía  Su  Santidad  lo 
fiel  y  devoto  que  le  era  nuestro  D.  Bernardo,  y  lo  mucho  que  había  tra- 
bajado por  su  honor  y  provecho.  Tiene  esta  carta  la  fecha  de  27  de  Di- 
ciembre, en  Pisa,  en  el  año  11 35,  en  el  que  según  Pagi  estaba  Su  Santidad 
en  aquella  población. 

Tejada,  en  su  Colección  de  Cánones  y  de  Concilios  de  la  Iglesia  de 
España,  hablando  del  Concilio  que  se  celebró  en  Burgos  en  11 36,  pre- 
sidido y  convocado  por  el  Cardenal  y  Legado  Guido,  y  tratando  de  ave- 
riguar las  causas  porque  se  reunió  y  lo  que  en  él  se  trató,  escribe  entre 
otras  cosas  lo  siguiente: 

«Sandoval,  en  los  Cinco  Reyes,  dice  que  no  refieren  las  historias  la 
causa  de  haber  venido  á  España  el  Legado  Guido,  que  celebró  el  Concilio 
de  Burgos  en  aquel  año.  Esto  se  entiende  de  las  historias  publicadas  en 
tiempo  de  Sandoval;  pero  ya  estaba  declarada  la  causa  de  venir  á  España 
en  aquel  año  el  Cardenal  Ricardo;  y  digo  en  aquel  año,  porque  ésta  fué  la 
segunda  venida  después  del  año  11 34  en  que  estuvo  acá.  Todo  ello  consta 
en  la  Historia  Composte  latían 

En  esta  vemos  (libro  III,  cap.  XLIX)  el  motivo  de  haber  venido  á 
España  el  Cardenal  Guido  en  el  año  11 36,  en  que  se  celebró  el  Concilio 
de  Burgos:  y  fué  por  una  gran  conspiración  contra  el  esclarecido  primer 
Arzobispo  de  Santiago,  D.  Diego  Gelmirez,  cuyos  enemigos  ofrecieron  al 
Emperador  tres  mil  marcos  de  plata  si  lo  apartaba  de  su  Iglesia,  privándole 
de  su  cargo  y  desterrándole.  Fué  ésta  una  terrible  batería  para  el  Empe- 
rador, que  se  hallaba  necesitado  de  dinero:  y  juntando  sus  ministros  le 
aconsejaron  que  pidiese  al  Papa  el  Cardenal  Guido,  que  era  ya  conocido, 


24O  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

por  los  dos  años  antes  había  estado  acá.  Vino  el  Cardenal,  y  oyendo  el  fin 
para  qué  le  llamaban,  respondió  que  no  hallaba  motivo  para  la  deposi- 
ción, ni  aunque  le  hubiera,  podía  hacerla  por  sí  sin  dar  cuenta  al  Pontífice. 
Sint.'ó  esto  la  avaricia  ó  la  urgencia  del  Emperador,  pero  fué  preciso  atem- 
perarse, sufriendo  la  dilación  del  arbitrio  que  se  tomó  enviando  á  Roma 
un  familiar  del  Cardenal,  llamado  Boso,  el  cual  tratase  con  el  Papa  y  su 
curia  sobre  el  negocio.  Mientras  volvió  Boso  de  Roma,  dispuso  el  Empe- 
rador que  el  Cardenal  Guido  visitase  las  Iglesias  y  convocase  los  Prelados 
y  Abades  al  Concilio.  Este  es  el  motivo  de  la  segunda  venida  del  Cardenal 
á  España  en  el  año  de  1 1 36  y  de  que  juntase  el  Concilio  de  Burgos,  del  cual 
habla  la  misma  Historia  Compostelana  en  el  cap.  XLIX  del  lib.  III,  donde 
le  llama  Concilio  general;  y  así  fué,  pues  concurrieron  los  Obispos  de 
Galicia,  León  y  Castilla.  Presidía  entonces  en  Burgos  D.  Simón  III. 

Cumplida  su  comisión  en  Roma  según  los  deseos  del  Emperador,  vol- 
vió bien  pronto  nuestro  Obispo  D.  Bernardo  á  darle  cuenta  de  ella,  pues  ya 
á  3  nonas  de  Enero,  era  1 174,  confirma  un  privilegio  que  con  dicha  fecha 
dio  en  Toledo  el  Emperador,  haciendo  varias  donaciones  á  la  Iglesia  de 
Santa  María  de  Osma,  cuyo  documento  publicó  Loperráez  en  su  Colección 
diplomática  del  Obispado  de  Osma;  pero  bien  pronto  tuvo  que  ir  á  Bur- 
gos D.  Bernardo  para  defender  los  derechos  de  su  iglesia  ante  el  Concilio 
nacional  que  en  aquella  ciudad  debía  celebrarse,  convocado  por  la  autori- 
dad del  Cardenal  Guido,  Legado  de  Su  Santidad. 

Prescindiendo  de  las  razones  poco  nobles  que  atribuye  la  Historia 
Compostelana  á  la  convocación  del  Concilio  de  Burgos,  y  que  en  verdad 
no  hubiera  acogido  tan  benignamente  el  Sr.  Tejada  si  hubiese  conocido 
los  documentos  que  existen  en  el  Archivo  de  la  Iglesia  de  Sigüenza  y 
aparte  del  crédito  que  merezca  la  referida  historia  en  el  relato  que  hace 
de  las  tres  sesiones  de  dicho  Concilio,  y  mucho  más  tratándose  de  un 
asunto  que  interesa  al  Arzobispo  de  Santiago  D.  Diego  Gelmirez,  es  muy 
creible  que  el  motivo  de  la  convocación  y  congregación  del  Concilio  fuese 
el  arreglo  de  las  controversias  que  mediaban  entre  algunos  Obispos  de 
Castilla  sobre  los  términos  de  sus  Obispados,  como  lo  persuaden  los  docu- 
mentos citados,  y  además,  porque  es  indudable  que  en  este  Concilio  se  hi- 
cieron varias  concordias  entre  los  Prelados  acerca  de  los  límites  de  sus 
diócesis. 

Congregado  el  Concilio,  entre  otras  cosas  que  en  él  se  arreglaron 
fueron  las  diferencias  que  había  entre  los  Obispos  Bertrando,  de  Osma; 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  24I 

Miguel,  de  Tarazona,  y  Bernardo,  de  Sigüenza,  sobre  los  límites  de  sus 
Obispados,  y  con  unánime  consentimiento  de  los  mismos  se  asignaron  á  la 
Iglesia  de  Tarazona,  Calatayud,  Borobia  y  Alcazer  con  todos  los  términos 
de  estas  villas,  y  la  iglesia  mayor  de  Calatayud  con  todas  sus  heredades, 
Olvega,  Villafeliche  que  está  entre  Calatayud  y  Daroca,  y  la  villa  de 
Salas,  cerca  de  Olvega;  reservando  para  la  Iglesia  de  Sigüenza  dos  cas- 
tillos, á  saber:  Deza,  entre  Calatayud  y  Almazán;  y  Ariza  entre  Calatayud 
y  Medina.  Al  Obispo  de  Sigüenza  le  asignaron  Aillón  con  todos  sus  tér- 
minos y  las  heredades  que  allí  tenía  el  Obispo  de  Osma,  y  además  Agui- 
seyo,  el  Castillo  de  Galve  y  la  mitad  de  la  aldea  de  Liceras,  Caracena 
con  todas  sus  aldeas  y  con  los  dos  monasterios  de  San  Salvador  y  de 
Santa  María  de  Termis,  Vado  del  Rey,  Aguilera,  Berlanga  y  el  monasterio 
de  San  Baudelio,  Balamozán,  Barca  y  Almazán,  de  lo  que  se  quejaba  el 
Obispo  de  Osma,  y  finalmente  asignaron  al  mismo  Obispo  de  Osma,  So- 
ria, por  la  cual  se  había  promovido  la  cuestión,  el  monasterio  de  Bolmayo 
y  los  diezmos  de  la  misma  villa,  que  de  derecho  habían  sido  de  la  Iglesia 
de  Sigüenza.  Esta  célebre  concordia,  que  después  confirmaron  varios 
Sumos  Pontífices,  y  es  la  que  hasta  el  día  viene  rigiendo,  fué  la  que  en  el 
referido  Concilio  se  hizo  con  la  autoridad  de  el  Emperador  D.  Alfonso  y 
de  el  Legado  Cardenal  Guido,  y  la  suscribieron  los  Arzobispos  Diego,  de 
Santiago  y  Raimundo,  de  Toledo,  y  los  Obispos  Pedro,  de  Segovia;  Pedro, 
de  León;  Roberto,  de  Astorga;  Martín,  de  Orense;  Guido,  de  Lugo;  Ber- 
nardo, de  Zamora;  íñigo,  de  Avila;  Gimeno,  de  Burgos;  Alfonso,  de  Oviedo 
y  varios  Condes. 

Participó  el  Cardenal  Guido  á  D.  Bernardo  esta  concordia  en  los  mis- 
mos términos  que  lo  había  hecho  al  Emperador,  notándose  en  la  comuni- 
cación del  Cardenal  que,  en  su  preámbulo,  después  de  manifestar  la  grave 
disputa  que  se  agitaba  entre  los  Obispos  de  Tarazona  y  Osma  y  el  mismo 
D.  Bernardo,  por  la  ciudad  de  Soria,  añade:  y  ciertamente  los  términos 
de  la  misma  ciudad,  como  lo  manifiesta  la  antigua  división  de  Obispados, 
parecían  corresponder  en  común  tanto  á  la  de  Sigüenza  como  á  las  Igle- 
sias de  Osma  y  Tarazona. 

La  fecha  en  que  se  celebró  este  Concilio  de  Burgos  debió  ser  por  Sep- 
tiembre de  1 1 36,  año  en  el  que  confirmó  en  Burgos  el  Emperador  Don 
Alonso  la  concordia  que  en  dicho  Concilio  hicieron  D.  Gimeno,  obispo  de 
Burgos  y  D.  Bertrán,  de  Osma,  sobre  los  límites  de  sus  respectivos  obis- 
pados, v  éste  fué  otro  de  los  asuntos  que  se  trataron  allí;  documento  que 


242  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

publica  Loperráez  en  su  Colección  diplomática  del  Obispado  de  Osma, 
núm.  1 5,  y  contiene  también  la  asignación  de  Soria  y  su:;  términos  al 
Obispo  de  Osma;  entre  los  Obispos  que  confirman  es  el  quinto  Bernardo, 
de  Sigüenza. 

Este  fué  el  que  más  perdió  con  esta  concordia,  pues  si  en  la  que  había 
hecho  antes  con  el  Obispo  de  Zaragoza,  cedió  la  villa  de  Daroca,  en  la 
actual  se  segregaron  Calatayud  para  el  de  Tarazona,  y  Soria  para  el  de 
Osma;  sin  embargo,  conforme  con  la  resolución  del  Concilio  acudió  á  Su 
Santidad  el  Papa  Inocencio  II  pidiendo  la  confirmación  de  la  concordia, 
y  éste  accediendo  á  sus  ruegos,  expidió  su  Bula  de  aprobación,  dada  en 
Letrán  á  6  de  Marzo  del  año  1 1 38,  décimo  de  su  Pontificado,  y  en  la  cual, 
después  de  confirmar  la  división  de  Obispados  hecha  por  el  Cardenal 
Guido  en  el  Concilio  de  Burgos,  en  los  propios  términos  que  arriba  se  ex- 
presa, confirma  también,  tanto  á  él  como  á  sus  sucesores,  todas  las  pose- 
siones que  entonces  tenía  ó  adquiriese  en  adelante  por  donaciones  de  Pon- 
tífices, Reyes,  Príncipes,  oblaciones  de  los  fieles  ó  por  cualesquiera  otros 
modos,  entre  las  cuales  cita  Medina,  Molina,  Santiuste,  Atienza,  ambos 
Castejones,  los  diezmos  de  las  rentas  Reales  en  todo  el  Obispado,  salinas, 
molinos  y  el  Castillo  de  Serra. 

Al  remitir  el  Papa  esta  Bula  á  D.  Bernardo,  le  escribió  á  17  de  Mayo, 
manifestándole  sus  deseos  de  que  hubiera  asistido  al  Concilio  que  había 
celebrado  en  Roma  con  los  Patriarcas,  Arzobispos,  Obispos,  Abades  de 
diversas  provincias  y  otros  varones  religiosos  y  sabios;  (este  fué  el  segundo 
Concilio  general  Lateranense  que  principió  á  8  de  Abril  de  1 1 3g),  pero  que 
le  perdonaba  benignamente  por  haberle  asegurado  él  mismo  que  se  lo  ha- 
bían impedido  diferentes  causas;  le  anunciaba  asimismo  que  había  confir- 
mado la  concordia  hecha  por  el  Cardenal  Guido  y  concluía  diciéndole, 
que  in  sínodo  plenario  había  impuesto  perpetuo  silencio  á  Pascual,  Canó- 
nigo de  Osma,  que  se  empeñaba  en  hablar  contra  ella.  Si  el  Concilio  La- 
teranense se  celebró  en  11 39,  esta  carta  fué  escrita  en  Abril  del  referido 
año,  pero  la  Bula  de  confirmación,  que  tengo  á  la  vista,  es  de  fecha  6  de 
Marzo  del  año  11 38. 

Apesar  de  esta  solemne  confirmación  y  de  otras  que  se  verán  más  ade- 
lante, no  cesaron  del  todo  las  controversias,  agitadas  principalmente  por 
los  Obispos  de  Osma,  los  cuales  opusieron  una  muy  larga  y  tenaz  resisten- 
cia á  la  ejecución  de  la  concordia,  reclamando  las  villas  de  Aillón,  Tara- 
cena,  Berlanga  y  Almazán  con  todas  sus  aldeas,  fundados  en  que  el  Con- 


BIBLIOTECAS   Y  MUSEOS  243 

cilio  de  Husillos  había  designado  á  su  iglesia  los  pueblos  de  la  parte  meri- 
dional del  Duero,  al  fijar  los  límites  entre  los  Obispados  de  Burgos  y  Osma, 
y  así  era  en  verdad;  pero  también  lo  era  que  el  Emperador  D.  Alfonso  y 
el  Cardenal  Guido  con  autoridad  apostólica,  después  de  ver  las  peticiones 
y  derechos  de  todos  señaló  en  el  Concilio  nacional  las  referidas  villas  al 
Obispo  de  Sigüenza,  así  como  de  las  que  éste  poseía,  dio  unas  al  Obispo  de 
Tarazona,  y  Soria  con  sus  términos  al  de  Osma. 

También  asistió  D.  Bernardo  al  Concilio  que  se  celebró  en  Toledo, 
convocado  por  el  Arzobispo  D.  Raimundo  en  el  año  de  1 1 38,  y  en  el  que 
se  asignaron  separadamente  rentas  al  Arzobispo  y  Canónigos,  que  antes  se 
hallaban  pro  indiviso,  y  se  dio  planta  á  la  Iglesia,  en  la  cual  señalaron 
24  Canónigos  mayores  y  seis  menores,  y  á  los  cuales  asignaron  la  mitad  de 
los  frutos  de  pan  y  vino  de  las  tercias  de  los  diezmos  de  Toledo  y  la  ter- 
cera parte  de  las  rentas  de  la  Iglesia,  otorgando  una  escritura  que  confir- 
maron los  Obispos  que  se  hallaron  presentes  y  fueron,  Pedro,  de  Segovia; 
Bernardo,  de  Sigüenza;  Bertrán,  de  Osma;  Bernardo,  de  Zamora;  Beren- 
guer,  de  Salamanca,  é  Iñigo,  de  Avila  '. 

En  el  mismo  año,  hallándose  el  Emperador  en  Almazán  á  16  de  Sep- 
tiembre del  año  11 38,  hizo  donación  á  Dios  y  á  la  Virgen  Santa  María,  en 
cuyo  honor  se  estaba  edificando  la  Iglesia  Episcopal  de  Sigüenza,  y  á  su 
Obispo  D.  Bernardo,  del  lugar  en  que  estuvo  fundada  la  ciudad  de  Sigüen- 
za, con  sus  términos,  y  le  concedió  el  dominio  y  señorío  sobre  dicha  ciu- 
dad: asimismo,  á  fin  de  que  la  impetuosa  violencia  de  los  moros  vecinos  no 
la  devastasen,  así  como  á  la  Iglesia  y  demás  posesiones,  le  concedió  para  su 
defensa  el  que  hiciese  poblar  aquel  lugar  con  cien  vecinos  casados,  y  que 
de  éstos  fueran  tan  solamente  veinte  del  término  de  Medina  y  ochenta  de 
otras  cualesquiera  tierras  y  villas,  de  donde  quisieren  venir;  declaró  libres 
y  propias  sus  heredades  y  casas  á  los  que  viniesen  á  esta  nueva  población, 
concediéndoles  el  que  arasen  y  cultivasen  todas  las  tierras  incultas  desde 
el  tiempo  de  los  moros,  y  últimamente  les  dio  el  fuero,  de  que  á  nadie, 
sino  á  solo  el  Obispo  y  á  su  Iglesia  sirviesen  y  pechasen.  Confirman  Pe- 
dro, Obispo  de  Segovia;  Beltrán,  de  Osma;  Bernardo,  de  Zaragoza;  Mi- 
guel, de  Tarazona,  García  Ramirez,  Rey  de  Navarra,  Raimundo  Beren- 
gusr,  varios  Condes  y  los  Merinos  de  Carrión,  Burgos  y  el  de  Atienza  y 
Medina. 

1    Tejada,  Colección  de  Cánones  y  concilios  de  la  Iglesia  de  España.  Tomo  III,  pág.  267. 


*44  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

.  En  el  mismo  día  le  hizo  también  donación  el  Emperador  de  la  villa  de 
Serón  y  de  los  moros  y  familias  que  en  ella  vivían;  encargándole  y  dán- 
dole facultad  para  que  pudiese  poblarla,  ya  fuera  de  moros  ó  de  cristianos. 

Al  año  siguiente,  en  Almazán,  á  14  de  Septiembre  del  año  ii3g,  el 
mismo  Emperador  con  su  mujer  D.a  Berengaria  ó  Berenguela,  donó  á 
Santa  María  de  Sigüenza  y  á  su  Obispo  D.  Bernardo  la  décima  parte  de 
todas  las  rentas  Reales  que  tenía  en  todo  el  Obispado,  á  saber:  en  Medina, 
Santiuste,  Aquiseyo,  en  ambos  Castejones,  Aillón,  Pedro,  Carazena,  Ber- 
langa,  Aguilera,  Velamazán,  Almazán,  Deza,  Ariza,  Molina  y  Santame-' 
ra,  y  en  todas  las  aldeas  de  dichas  villas,  á  saber:  los  diezmos  de  pan, 
vino,  portazgos,  huertos,  quintas,  molinos,  caloñas,  homecillos,  pedidos, 
fonsaderas  y  de  todo  lo  demás  que  pertenecía  al  Rey,  y  que  de  todo  perci- 
biese la  décima  el  Obispo  para  su  sustento  y  el  de  la  Iglesia,  y  que  el  Me- 
rino regio  percibiese  las  nueve  partes.  Donó  también  la  décima  de  las 
salinas  de  Bonilla  y  otras  salinas  que  separadamente  le  había  concedido  y 
la  décima  parte  de  la  moneda.  Firman  los  Obispos  Pedro,  de  Segovia; 
Beltrán,  de  Osma;  Guido  Lascurrensis;  Bernardo,  de  Zaragoza,  el  Rey 
García  de  Pamplona,  Rodrigo  Vélez,  Conde  de  Sarria;  Ramiro  Frolesz, 
Conde  de  Asturias;  Rodrigo  Gómez,  Conde  de  Beltorado;  Osario  Martínez, 
Conde  de  Campos;  Raimundo  Berenguer,  Conde  de  Barcelona,  varios 
Grandes  y  los  Merinos  de  Burgos  y  Cardón  y  el  de  Aillón  y  Atienza. 

Deseoso  D.  Bernardo  de  acrecentar  más  y  más  la  nueva  población  que 
estaba  edificando,  aprovechándose  del  grande  valimiento  que  tenía  con  el 
Emperador  D.  Alfonso,  alcanzó  de  éste,  que  en  Atienza  á  4  de  Mayo  del 
año  1 140,  expidiese  un  privilegio  por  el  cual  hizo  donación  jure  heredi- 
tario á  la  Iglesia  de  Santa  María  de  Sigüenza,  que  estuvo,  dice,  desampa- 
rada por  más  de  cuatrocientos  años  y  que  había  sido  restaurada  por  el 
cuidado  de  D.  Bernardo  su  Obispo,  y  á  este  mismo  D.  Bernardo  y  á  todos 
los  Canónigos  que  en  ella  servían  y  á  sus  sucesores,  de  los  vasallos  que  al 
tiempo  de  esta  donación  estaban  ya  habitando  cerca  de  la  Iglesia,  con  sus 
casas  y  heredades;  concedió  también  que  además  de  los  cien  pobladores 
que  ya  había  pudieran  poner  otros  ciento,  conservando  libres  de  todo  foro 
y  sayón  las  heredades  que  dejasen  al  venir,  y  pudiendo  venderlas  y  do- 
narlas sin  contradición,  reconociendo  por  señor  únicamente  á  la  Iglesia 
de  Sigüenza  y  á  su  Obispo;  asimismo,  que  admitiesen  á  cuantos  viniesen 
á  poblar,  aunque  no  tuvieran  heredades,  y  que  todas  las  tierras  que  los 
dichos  pobladores  pudieran  roturar  y  cultivar,  á  saber:  aquellas  que  hasta 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  2^5 

entonces  habían  'estado  desiertas  é  incultas  desde  el  tiempo  que  su  abuelo 
el  Rey  D.  Alfonso  conquistó  el  país,  las  roturasen,  cultivasen  y  las  pose- 
yesen para  siempre  por  derecho  hereditario,  con  libre  potestad  de  darlas 
ó  venderlas.  Los  eximió  de  la  jurisdicción  Real  y  los  sujetó  á  la  de  la 
Iglesia  y  al  Obispo,  dándoles  el  fuero  de  Medina,  de  manera,  dice,  que  si 
algún  vecino  de  Medina  tuviere  que  quejarse  de  otro  de  Santa  María  de 
Sigüenza,  venga  á  ésta,  exponga  su  queja  ante  el  sayón  de  Santa  María, 
pero  que  no  lleven  las  prendas  á  Medina  sino  que  las  depositen  en  casa  de 
algún  vecino,  y  tengan  el  juicio  y  se  satisfaga  mutuamente  según  el  fuero  de 
Medina,  y  que  de  la  misma  manera  lo  deban  hacer  los  vecinos  de  Santa 
María,  acudiendo  al  sayón  de  Medina  cuando  tengan  que  quejarse  de  algún 
vecino  de  la  misma,  y  que  si  las  partes  no  se  conformaren  con  la  senten- 
cia, pueda  cualquiera  de  ellas  apelar  al  Emperador,  quedando  entre  tanto 
en  suspenso  el  fallo;  finalmente,  concedió  á  todos  los  vecinos  de  Santa 
María  de  Sigüenza,  medianedo  en  la  aldea  de  Séñigo,  con  los  demás  pobla- 
dores. Firman  Raimundo,  Arzobispo  de  Toledo;  Raimundo,  ministro  del 
Santo  Hospital,  y  los  Obispos  Pedro,  de  Segovia;  Beltrán,  de  Osma;  Pe- 
dro, de  Palencia;  Sancho,  de  Nájera;  Pedro,  electo  de  Burgos,  y  varios 
Condes,  con  los  Merinos  de  Atienza  y  Burgos.  De  este  privilegio  data  el 
Señorío  de  los  Prelados  de  Sigüenza,  juntamente  con  el  Cabildo,  sobre 
dicha  ciudad,  y  que  han  venido  ejerciendo  hasta  el  año  de  i8i3  en  que  las 
Cortes  de  Cádiz  abolieron  los  señoríos  jurisdiccionales.  En  el  mismo  año, 
en  Caracena,  el  día  de  la  Ascensión,  el  Obispo  D.  Bernardo  y  Convento 
de  Santa  María  de  Sigüenza,  concedieron  en  préstamo  á  ruego  del  Em- 
perador, á  D.  Iñigo,  Capellán  que  fué  del  Rey  de  Aragón,  la  aldea  de 
Almazán  la  Vieja,  con  todas  las  heredades  que  había  en  la  misma  y  la  casa 
que  había  cerca  de  la  capilla  y  dos  aceñas  junto  al  puente  de  dicha  villa, 
á  condición  de  no  poderlo  enagenar  y  que  después  de  su  muerte  volviese 
libremente  á  la  Iglesia,  y  le  concedieron  alimentos  y  vestidos  como  á  uno 
de  los  Canónigos,  por  su  vida,  cuyo  documento  suscribieron  Jorto,  Prior 
de  la  sobredicha  Sede,  Arcediano;  García,  Sacrista,  Arnaldo,  Custos  in- 
firmorum,  Vicente,  escribano,  Capellán,  Jorto  Pedro,  maestro  Carbonel, 
García,  Arcediano  de  Almazán  y  otros  varios  clérigos  y  legos;  por  este  do- 
cumento se  ve  con  toda  claridad  que  en  esta  época  se  hallaba  ya  estable- 
cida la  regularidad  en  la  Iglesia  de  Sigüenza,  que  se  titulaba  Convento  de 
Santa  María;  en  la  cual  había  Arcedianos  y  otros  diferentes  oficios  ó 
dignidades. 


246  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

En  este  mismo  año  1140,  hallándose  nuestro  Obispo  con  el  Emperador 
D.  Alonso  en  Entrambas-aguas,  en  el  camino  que  va  de  San  Pedro  á  Ca- 
lahorra, hicieron  un  cambio  en  Octubre,  por  el  cual  el  Emperador  dio 
á  la  Iglesia  de  Sigüenza  y  á  su  Obispo  D.  Bernardo,  Caracena  con  todos 
sus  términos  y  aldeas,  á  saber:  Pedro,  Termis  y  Castro,  y  además  una 
aceña  debajo  de  Almazán,  según  se  va  á  Berlanga,  y  D.  Bernardo  le  dio 
en  cambio  Serón  con  todos  sus  términos,  los  diezmos  de  las  rentas  Reales 
en  A'mazán,  Balamozán,  Berlanga,  Aguilera,  Aillón  y  5oo  maravedís. 
Confirmaron  este  cambio  el  mismo  Emperador  y  los  Obispos  Pedro,  de 
Segovia;  Pedro,  de  Palencia;  Miguel,  de  Tarazona;  Sancho,  de  Nágera; 
Pedro  de  Domingo,  electo  de  Burgos  y  otros  Condes  '. 

Deseando  nuestro  Obispo  D.  Bernardo  adelantar  cuanto  pudiese  las 
fortificaciones  de  su  nueva  población  de  Santa  María  y  de  la  Iglesia,  para 
seguridad  de  ambas,  á  12  Calendas  de  Noviembre,  año  1140,  pactó  con  el 
concejo  de  Medina  Celín,  que  los  vecinos  de  Alcubilla  contribuyesen  al  le- 
vantamiento de  los  muros  lo  mismo  que  los  vecinos  de  Medina  Celín;  y 
deseando  aumentar  la  población  de  Santa  María  de  Sigüenza,  convino  con 
dicho  concejo  en  que  además  de  los  habitantes  que  ya  había  en  la  ciudad 
recibiese  cuarenta  pobladores  más,  diez  de  Sigüenza  de  arriba  y  treinta  de 
Medina,  y  que  de  los  albarranes  que  no  tuviesen  heredades,  viniesen  cuan- 
tos quisieran  á  poblar  en  ella;  últimamente  convinieron  en  el  modo  en  que 
los  vecinos  de  Medina  habían  de  pedir  justicia  contra  los  de  Santa  María, 
y  vice-versa,  estableciendo  el  mismo  fuero  para  ambas  poblaciones. 

Mariano  Juárez, 

Deán  que  fué  de  Sigüenza. 


I  Ego  Adefonsus  Imperator  Hispaniai  una  cum  uxofe  mea  Berengaria  Impcratrice,  fació 
concambium  cum  Domno  Bernardo  saguntino  episcopo,  et  dono  ei  et  Ecclesia?  ejus  Sagontiam 
superiorem  cum  suo  castello  et  cum  ómnibus  pertinentüs  ejus,  et  in  salinis  Sancti  Justi  illas 
salinas  qua;  sunt  de  illo  vado  in  suso  pro  hereditate.  Ipse  vero  dat  michi  pro  istis  quas  illi  dono 
Caracenam  et  Alcubelam,  et  retinet  sibi  in  Caracena  illam  sernam  de  Taranconia  et  molendinum 
de  Palatio  et  omnes   hereditates  Sancta?  Mariae  de  Termis  et  hereditates  Sancti  Salvatoris  et 

suum  palatium  et  omnes  episcopales  reditus Dono,  inquam,  illi  pradictam  Segontiam  in  tali 

modo  ut  habeat  medianetum  in  Saniguo  cum  ómnibus  terris  sicuti  habent  homines  de  illo  Bur- 
go quod  est  circa  ecclesiam,  et  ut  laborent  et  pascant  per  totum  terminum  Medina;  sicuti  antea 

laborabant  quando  de  Medina  vicini  erant Si  quis  vero  de  Medina  rancuram  habuerit  de 

aliquo  homine  de  Segontia  vadat  ad   Segontiam  et  cum  judice  et  sajone  illi us  villa?  pignoret 

eum  et  accipiat  tale  judicium  quale  est  forum  de  Medina ítem  voló  et  mando  ut  de  Atentia  et 

de  Sancto  Justo  nullum  populatorem  cum  pereditate  recipiat  episcopus  in  Sagonti.i  nisi  illos 
centum  quos  mandavi  ei  cum  hereditatibus  suis  quando  dedi  ei  Burgum  pro  hereditate  ad  po- 

pulandum Facta  carta  in  Godideceleto  juxta  Almonacir  residente  ibi  Imperatore  nonas  Maji 

era  1184. 


BIBLIOTECAS    Y    MUSEOS  247 

LAS  ESCULTURAS  DEL  CERRO  DE  LOS  SANTOS 

CUESTIÓN  DE  AUTENTICIDAD 


(continuación)  i 

IV 

La  bibliografía  extranjera  de  las  esculturas  del  Cerro  de  los  Santos  es 
también  extensa  y  curiosísima.  Su  punto  de  partida  fué  la  Exposición  Uni- 
versal celebrada  en  Viena  en  1873,  pues  en  este  certamen  se  mostraron 
por  primera  vez  fuera  de  España  dichas  esculturas  por  medio  de  vaciados. 
Es  singular  que  los  arqueólogos  extranjeros,  como  los  españoles,  comen- 
zaron por  creer  tales  estatuas  obra  de  los  godos,  y  después  las  estimaron 
de  origen  anteromano.  Véanse  los  sucesivos  trabajos  que  les  dedicaron. 

L'dge  defer,  étude  sur  l'art  gothique,  memoria  del  arqueólogo  hún- 
garo M.  Henzlmann,  publicada  en  1876,  en  las  actas  del  Congi'és  Interna- 
tional d'anthropologie  de  Buda-Pesth,  con  cinco  dibujos  de  las  estatuas 
del  Cerro,  tomados  de  los  vaciados  remitidos  por  nuestro  Museo  á  la  Ex- 
posición Universal  de  Viena  en  1873. — Cree  que  dichas  figuras  son  obra  de 
los  godos,  que  datan  de  los  siglos  v,  vi  y  vu,  y  que  reproducen  en  España 
las  de  los  Kamene  babe  ó  «abuelos  de  piedra»  que  coronan  las  antiguas  co- 
linas tombales  ó  Kourgans  de  la  Rusia  meridional.  Se  funda  para  esta 
creencia  en  la  semejanza  de  actitud  de  unas  y  otras  estatuas,  cuyo  rasgo 
característico  es  el  tener  (da  copa  á  la  altura  del  talle».  Encuentra  supe- 
rioridad en  las  estatuas  españolas  y  supone  que  en  nuestra  Península  an- 
tes de  los  visigodos  debieron  producirse  obras  arcaísticas  que  por  lo  visto 
debieran  consi aerarse  como  antecedente  de  las  del  Cerro. 

Janaer  Literatur^eitung,  Jena,  1876,  art.  i85,  pág.  217  y  siguientes. 
Artículo  del  Dr.  E.  Hübner  sobre  el  Discwso  del  Sr.  Rada,  manifestán- 
dose desde  luego  receloso  para  admitir  la  autenticidad  de  las  esculturas  y 
declarando  inaceptables  las  inscripciones  y  su  interpretación. 

Les  Kammenya-baby  et  les  anliquités  du  Cerro  de  los  Santos,  por 
M.  Zaborowski,  artículo  en  la  Revue  anthropologique  (Julio,  1880),  resu- 

1    Véase  tomo  VIII,  págs.  85  y  470,  y  tomo  IX,  pág.  110. 


248  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

miendo  las  tareas  de  la  Sociedad  antropológica  de  Viena  publicadas  en 
Mittheilungen  der  Anthropologischen  Gessellschaft  in  Wien  (tomo  VII, 
1877,  págs.  184  á  214),  se  ocupa  de  los  trabajos  del  Dr.  Müch,  el  cual  da  un 
resumen  comentado  de  la  relación  de  sus  Excavaciones  en  el  distrito  de  Je- 
katerinoslao,  suscrita  por  Joh.  Hawelka  de  Moscú  inserta  en  una  publica- 
ción de  la  Comisión  Imperial  arqueológica  de  San  Petersburgo. — El  señor 
D.  Salvador  Sampere  y  Miquel,  en  su  Revista  de  Ciencias  Históricas  de 
Barcelona,  I  (1880),  págs.  182  ái8g,  traduce  el  extracto  del  Sr.  Zaborowski, 
que  dice  haber  comprobado,  y  cuyos  extremos  son:  que  las  que  los  rusos 
llaman  Kamenya  baby  ó  «bonnes  femmes»  de  piedra,  son  unas  estatuas  de 
pie  ó  sentadas,  de  rostro  femenino  ó  masculino  con  bigotes,  de  tamaño  que 
varía  hasta  nueve  pies,  que  se  encuentran  en  la  Rusia  meridional  sobre  ó 
cerca  de  los  túmulos,  sosteniendo  con  sus  manos,  á  la  altura  de  la  cintu- 
ra, un  vaso  en  forma  de  copa;  que  respecto  de  su  origen  se  ha  dicho  que 
son  debidos  á  los  húngaros,  á  los  hunos,  á  los  scitas,  á  los  slavos,  á  los 
chinos,  á  los  mogoles  y  á  los  godos,  que  es  la  opinión  del  Dr.  Müch;  que 
guardan  semejanza  con  los  vaciados  de  estatuas  del  Cerro  de  los  Santos, 
que  figuraron  en  el  anexo  español  de  la  Exposición  Universal  de  Viena  en 
1873;  que  estas  estatuas,  también  con  la  copa,  no  representan  divinidades, 
sino  que  son  como  las  rusas  estatuas  funerarias,  «habiéndose  encontrado 
huesos  á  su  lado»  (afirmación  completamente  errónea),  debiendo  ser  con- 
sideradas unas  y  otras  como  obra  de  los  godos.  El  Sr.  Sampere  y  Miquel 
combate  con  muy  acertados  juicios  tales  semejanzas,  y  en  verdad  que  basta 
para  comprenderlo  ver  los  grabados  de  ligeros  dibujos  de  las  estatuas  del 
Cerro  y  de  los  baba  en  cuestión. 

Dice  el  Sr.  Sampere  y  Miquel  que  cuando  por  razón  de  su  cargo  de  re- 
presentante de  España  mostró  en  1873  en  Viena  los  vaciados  de  las  escul- 
turas del  Cerro  á  los  arqueólogos  rusos  y  húngaros  «que  conocían  la  exis- 
tencia de  las  baby,  staruchy,  balvany,  que  con  estos  y  otros  nombres  son 
conocidas  las  estatuas  rusas»,  se  manifestaron  aquellos  «muy  reservados 
sobre  la  comunidad  de  origen,  aunque  no  por  esto  dejara  de  impresionarles 
la  conformidad  en  la  postura  y  modo  de  llevar  el  vaso».  Fué  luego  á  Ru- 
sia, vio  aquellas  estatuas,  y  habiendo  consultado  el  caso  lo  mismo  en 
Moscú  que  en  Berlín,  con  los  más  reputados  etnólogos  rusos  y  alemanes 
no  admitieron  éstos  la  dicha  comunidad  de  origen,  sino  «fortuitas  simili- 
tudes que  extravían  fácilmente,  como  las  que  sirvieron  para  comparar  las 
antigüedades  americanas  con  las  asirías  y  egipcias». 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  249 

Les  ages  préhistoriques  de  l'Espagne  et  du  Portugal,  por  M.  Émile 
Cartailhac,  París,  1886,  págs.  3oi  á  3o3  y  fig.  435.— En  el  último  capítulo, 
destinado  á  tratar  de  «los  tiempos  protohistóricos»,  y  ya-en  los  últimos  pá- 
rrafos dedicados  á  «los  objetos  aislados»,  hace  mención  de  «las  quince  es- 
tatuas descubiertas  en  diversas  veces  en  Yecla».  Se  refiere  á  las  de  perso- 
najes con  una  copa  en  las  manos,  y  de  ellas  reproduce  la  grande,  ya 
conocida.  Consigna  ante  todo  que  M.  de  Longperier  no  admitía  la  auten- 
ticidad de  estas  estatuas,  por  lo  menos  de  algunas.  Recuerda  luego  el  pa- 
recer que  no  sigue  de  M.  Henzlmann,  de  que  son  obra  de  godos  y  acaba 
por  declarar  que  «si  son  auténticas  permanecen  inexplicadas»,  que  pudie- 
ran ser  protohistóricas  y  por  eso  les  dedica  una  palabra.  No  debió  pres- 
tarles atención  cuando  visitó  nuestro  Museo. 

La  Arqueología  de  España,  por  el  Dr.  D.  Emilio  Hübner.  Barcelona, 
1888. — En  esta  interesantísima  obra  cuya  publicación  en  España  es  debida 
al  premio  Martorell,  se  hace  mención  especial  del  Cerro  de  los  Santos, 
cuyo  paraje  considera  desde  luego  el  autor  «de  un  carácter  religioso  sufi- 
cientemente pronunciado»,  fundándose  para  esta  apreciación  en  el  aspecto 
de  las  esculturas,  de  las  que  dice  que  es  verosímil  pertenezcan,  «al  menos 
una  parte  de  ellas,  á  la  época  de  la  cultura  primitiva  y  anteromana,  y  que 
el  templo  mismo  sea  de  considerable  antigüedad».  Pero  como  descubre 
también  elementos  nada  dudosos  de  la  civilización  romana»,  se  ocupa  del 
Cerro  al  final  del  grupo  de  las  antigüedades  anteromanas.  Trae  una  nota 
bibliográfica  bastante  detallada  y  refiriéndose  á  los  objetos  de  nuestro  Mu- 
seo, termina  con  la  frase:  «Hay  entre  ellos  también  algunas  falsificacio- 
nes»; frase  que  comentó  luego  Mr.  Heuzey. 

Statues  spagnoles  de  style  greco-phénicien  (Question  d'authenticité), 
par  M.  Léon  Heuzey.  Comptes-Rendus  de  V Academie  des  Inscriptions  et 
Selles  Lettres,  1890,  pág.  125,  y  Revue  d'Assy  riólo  gie  et  d'Archéologie 
oriéntale,  II,  págs.  96  á  114,  y  láminas  III  y  IV.  París,  1891.  Esta  intere- 
santísima memoria,  punto  de  partida  de  una  nueva  fase  de  investigaciones 
y  de  crítica  en  la  materia,  fué  fruto,  como  queda  dicho  al  comienzo  de  este 
trabajo,  del  viaje  efectuado  á  Madrid  por  el  autor.  Este  declara  que  ante  la 
colección  del  Museo,  la  cual  de  antemano  le  inspiraba  desconfianzas,  sin- 
tió que,  aparte  de  la  «unidad  de  aspecto»  de  estos  monumentos,  en  los  cua- 
les halló  visibles  «las  huellas  de  la  acción  del  tiempo  y  las  del  suelo»,  le 
impresionaron  y  determinaron  un  brusco  cambio  en  sus  convicciones  los 
siguientes  hechos: 

3a  ¿POCA.  —  TOMO   IX.  17 


25o 


REVISTA  DE    ARCHIVOS 


«i.°  La  presencia  en  la  colección  de  Madrid  de  varias  esculturas  de 
ejecución  muy  superior  á  la  de  las  estatuas  de  que  había  visto  vaciados  y 
de  un  trabajo  bastante  sostenido  para  que  sea  apreciable  la  autenticidad. 

»2.°  La  vista  de  gran  número  de  fragmentos,  por  lo  común  muy  mu- 
tilados, que  presentan  exactamente  en  algunos  rasgos,  los  mismos  carac- 
teres de  trabajo  y  de  estilo  que  se  advierten  en  las  esculturas  mejor  con- 
servadas. 

»E1  examen  atento  de  cada  figura,  prosigue,  y  las  comparaciones  que 
establecí  entre  ellas  fortificaron  la  opinión  favorable  que  por  sí  misma  ha- 
bía nacido  en  mi  espíritu.  Era  evidente  que  bajo  una  aparente  uniformidad 
se  ofrecían  obras  de  épocas  bastante  diversas,  unidas  entre  sí,  de  manera 
que  marcan  las  etapas  sucesivas  de  un  arte  local  que  no  siempre  careció  de 
mérito.  De  un  carácter  por  lo  general  rústico  y  casi  bárbaro,  pero  con  re- 
miniscencias asiáticas  persistentes  y  rasgos  manifiestos  de  la  influencia 
griega,  había  recibido  á  su  hora  el  lejano  reflejo  de  los  grandes  centros  del 
arte  antiguo.  Era  un  hecho  análogo  al  que  se  ha  observado  en  otros  pun- 
tos del  Mediterráneo,  y  particularmente  en  la  isla  de  Chipre:  quiero  ha- 
blar de  esos  depósitos  de  figuras  votivas  de  piedra  caliza,  en  los  que  se  ve 
un  reducido  número  de  tipos  pasando  por  el  estilo  de  diferentes  edades, 
desde  los  orígenes  orientales  y  los  comienzos  del  arcaísmo  griego  hasta  la 
decadencia  greco-romana.» 

Da  brevemente  cuenta  de  los  principales  trabajos  efectuados  en  España 
y  fuera  de  ella  acerca  de  estas  antigüedades,  y  después  concreta  su  estudio 
á  las  piezas  cuyos  vaciados  mostró  á  la  Academia  al  leer  su  Memoria,  pie- 
zas por  él  escogidas  de  antemano  en  nuestro  Museo,  según  queda  dicho, 
y  que  cuidó  fuesen  de  las  que  no  tienen  inscripciones,  pues  desde  luego  se 
inhibió  de  la  cuestión  epigráfica. 

Dejando  para  más  adelante  el  detalle  de  este  estudio,  con  el  que  hizo 
viva  luz  para  apreciar  el  valor  arqueológico  de  la  estatua  grande  y  de  tres 
cabezas,  una  femenil,  mitrada  y  dos  varoniles,  veamos  las  conclusiones 
con  que  prueba  la  autenticidad  de  tales  piezas  y  el  lugar  que  les  corres- 
ponde en  la  historia  del  arte  antiguo. 

«Hallamos  en  España,  dice,  un  grupo  de  esculturas  de  forma  arcaica 
que  ofrece,  como  el  arcaísmo  etrusco  y  el  arcaísmo  chipriota,  una  fusión, 
ó  por  lo  menos  una  yuxtaposición  bastante  íntima  de  elementos  griegos  y 
de  elementos  orientales.  Guardan,  sin  embargo,  un  carácter  sui  géneris 
que  no  permite  á  un  ojo  ejercitado  confundirlas  con  figuras  procedentes 


BIBLIOTECAS   Y   MUSEOS  25 1 

sea  de  Chipre  sea  de  Etruria.  Tal  diversidad,  aparte  también  ciertos  ras- 
gos de  una  originalidad  completamente  local,  aparece  en  proporción  dife- 
rente, y  si  puedo  expresarme  así  por  dosis  de  esos  elementos,  y  asimismo 
en  cuanto  á  la  manera  como  se  han  combinado.  Es  griego  en  estas  esta- 
tuas, con  un  sentimiento  más  ó  menos  marcado  de  arcaísmo,  el  estilo 
dominante,  el  tipo  de  las  figuras  y  la  disposición  general  de  los  paños.  Lo 
que  es  oriental,  por  el  contrario,  sin  hablar  de  algunos  detalles  del  ador- 
no, son  las  tradiciones  y  las  costumbres  del  taller,  es  el  espíritu  que  dirige 
la  ejecución,  es  la  educación  de  la  mano.  Por  último,  lo  que  corresponde 
al  gusto  local,  lo  que  procede  del  rr  -dio  ibérico  en  que  estas  obras  han 
sido  producidas  es  la  exageración  violenta  y  bárbara  de  algunos  detalles 
del  traje,  es  también  un  exceso  de  rudeza  y  de  pesadez  en  ciertas  partes  del 
trabajo.» 

Para  justificar  cómo  en  España  ha  podido  producirse  este  arte  mixto, 
recuerda  las  colonizaciones  griegas  desde  Rosas  hasta  Hemeroscopion,  fe- 
nicias y  púnicas,  desde  el  estrecho  de  Gibraltar  hasta  Cartagena,  hace  cons- 
tar que  el  Cerro  de  los  Santos  se  halla  precisamente  en  el  círculo  del  an- 
tiguo ager  carthaginiensis.  Recuerda  igualmente  el  principio,  establecido 
anteriormente  por  el  mismo,  de  lo  que  llama  «li  acción  de  retorno  del 
arcaísmo  griego  sobre  el  arte  asiático  y  especialmente  sobre  el  arte  feni- 
cio»; razonando  sobre  este  principio  afirma  que  el  arte  que  hallamos  en  el 
Cerro  de  los  Santos  es  el  uarcaismo  greco-jenicio  ó,  si  se  quiere,  greco- 
púnico».  Y  continúa:  «Seguramente  son  los  cartagineses,  sea  antes,  sea 
después  de  la  fundación  del  gran  centro  de  Cartagena,  quienes  le  han  im- 
plantado en  la  región  montañosa  confinante  con  el  ager  carthaginiensis... 
En  España  sobre  todo  no  hay  nada  de  inverosímil  para  que  esas  tormas 
tradicionales  del  arcaísmo  greco-púnico  se  encuentren  todavía  en  una 
época  que  puede  muy  bien  descender  hasta  fines  del  siglo  m  antes  de  nues- 
tra era,  en  los  tiempos  de  la  fundación  tardía  de  Cartagena». 

Habla  luego  de  la  persistencia  del  estilo  cada  vez  «más  rústico  y  más 
reciente,  mostrando  la  misma  decadencia  del  mismo  arte.» 

«En  este  punto  ciertamente  la  cuestión  se  complica  y  llega  á  hacerse 
escabrosa.  Esas  series  correspondientes  á  bajas  épocas,  formadas  princi- 
palmente de  grandes  estatuas,  cierto  número  de  inscripciones  y  de  escul- 
turas de  aspecto  sospechoso,  explican  perfectamente  la  repugnancia  de  la 
Comisión  del  Trocadero  en  1878,  pues  ningún  arqueólogo  hubiera  acepta- 
do de  buen  grado  el  salir  garante.  Yo  señalaría  particularmente  imitado- 


252  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

nes  egipcias  de  extremada  barbarie  y  de  péximo  simbolismo  sideral  y  zo- 
diacal, que  parece  tomado  de  la  imaginería  de  los  almanaques  más  bien 
que  de  la  tradición  antigua.» 

k¿Y  concluye:  «A  toda  costa,  tanto  por  lo  que  hace  á  las  esculturas  como 
á  las  inscripciones  hay  un  desembrollo  que  operar  y  que  no  puede  llevar- 
se á  cabo  más  que  sobre  el  terreno,  frente  á  los  monumentos  mismos  y  á 
la  luz  de  une  etiquete  pacientemente  perseguida  en  el  distrito  en  que  han 
sido  recogidas. 

A  ésta  excitación  respondieron  las  investigaciones  de  que  se  da  cuenta 
en  el  siguiente  trabajo. 

Rap  >ort  sur  un  Mission  Archéologique  en  Espagne  (1891)  por  M.  Arthur 
Engel.  Extrait  des  Nouvelles  Archives  des  Missions  scientifiques  et  litté- 
raires,  III,  1892.  París,  i8g3.-^Después  de  una  información  bastante  com- 
pleta de  las  publicaciones,  colecciones  públicas  y  privadas,  arqueólogos  y 
personas  diversas  que  se  interesan  por  la  Arqueología,  todo  lo  cual  viene 
á  ser  tanto  como  señalar  el  estado  de  la  afición  á  tales  estudios  en  nuestro 
país;  siguiendo  su  viaje  cuyo  diario  constituye  el  hilo  y  el  trazado  de  la 
memoria,  llega  á  la  religión  en  que  está  enclabado  el  Cerro  y  en  el  estudio 
de  él  se  detiene  largamente;  como  que  este  es  el  fin  y  el  objeto  de  la  comi- 
sión coníerida  á  Mr.  Engel  por  el  gobierno  francés. 

Después  de  repasar  la  historia  del  Cerro  y  detalladamente  la  biblio- 
grafía de  sus  antigüedades,  el  investigador  da  cuenta  de  sus  pesquisas.  Pri- 
meramente las  hace  infructuosas  buscando  en  los  trabajos  escultóricos  que 
le  ofrecen  los  escudos  esculpidos  en  fachadas  de  Almansa,  en  los  que  se 
ven  algunos  signos  astronómicos,  los  modelos  que  pudo  utilizar  el  falsario. 
Visita  algunos  coleccionistas  ó  personas  ilustradas  del  país,  que  poseen 
antigüedades,  haciendo  amistad  con  el  cura  de  Montealegre  D.  Alonso 
González,  que  le  facilitó  la  adquisición  de  algunos  fragmentos  escultóricos 
del  Cerro^  hoy  existentes  en  el  Museo  de  Louvre.  Por  fin  va  al  Cerro,  y  el 
día  i.°  de  Marzo  emprende  allí  excavaciones,  cuyo  fruto  fué,  el  primer  día 
fragmentos  de  escultura,  poco  importantes,  cubos  de  mosaico,  ladrillos 
romboidales,  restos  de  cerámica  negra  hecha  á  torno,  muy  dura,  y  por  fin 
lo  que  valía  más,  un  mediano  bronce  de  Celsa  y  un  pequeño  bronce  de 
Constantino,  mas  un  torillo  de  bronce  oxidado.  El  segundo  día  descubrió 
una  cabeza  con  bucles  y  haciendo  demoler  el  muro  de  contención  levan- 
tado al  pié  del  Cerro  vio  confirmado  lo  indicado  por  el  Sr.  Savirón  de 
que  dicha  obra  debía  encerrar  restos  de  esculturas;  reconoció  luego  la  lia- 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  253 

nura  hasta  2  kil.  del  ¡indicado  muro  y  halló  nuevos  restos,  bases  de  es- 
tatuas, sobre  todo  y  la  mitad  inferior  de  otra,  arrastrados  por  las  aguas. 
«Desde  entonces,  dice,  pude  afirmar  la  autenticidad' de  las  estatuas  del 
Cerro». 

Va  á  Yecla,  cuya  vista  le  recuerda  «vagamente  Atenas  y  su  acrópolis», 
visita  el  museo  de  los  PP.  Escolapios,  donde  halló  interesantes  escultu- 
ras de  la  misma  procedencia.  Hace  más  en  Yecla  el  investigador:  busca  al 
relojero,  más  como  éste  no  se  encuentra  ya  allí,  visita  su  casa  en  cuyos 
muros  vé  pinturas  suyas,  que  revelan  «una  imaginación  delirante»,  repre- 
sentando una  de  las  composiciones  un  paisaje  con  diversos  animales  y  el 
otro  la  gloria  y  el  infierno.  Adquiere  noticias  de  que  dicho  sujeto  sabía  pin- 
tar, grabar  y  moldear.  Pero  decidido  Mr.  Engel  á  conocer  tal  personaje 
fué  á  encontrarlo  en  la  Casa  de  Beneficencia  de  Alicante,  y  refiere  la  en- 
trevista con  estas  palabras:  «El  director,  D.  Gerónimo  Ruiz  Sequeira,  me 
presentó  al  antiguo  relojero  de  Yecla,  al  cual  interrogué  y  respondió  á  mis 
preguntas  sin  dificultad,  pero  en  términos  vagos  y  con  marcado  deseo  de 
rehuir  á  su  interlocutor.  Se  concibe  sin  pena  lo  dificultoso  que  es  sacar  in- 
dicaciones precisas  de  un  viejo  de  cerebro  débil.  Poseído  del  recuerdo  de 
sus  excavaciones  Amat  hablaba  con  fatigosa  volubilidad  de  tesoros  escon- 
didos, de  antigüedades  quiméricas.  Llevando  la  conversación  á  otro  terre- 
no toqué  á  su  vanidad  de  artista  y  le  pregunté  si  no  había  conservado 
muestras  de  su  habilidad.  Al  momento  me  enseñó  un  bastón  en  cuyo  puño 
de  marfil  había  grabado  con  bastante  tosquedad  dos  romanos  desafiándose, 
que  no  hubieran  hecho  mal  papel  al  lado  de  ciertos  «hallazgos»  del  Cerro 
de  los  Santos.  De  éstos  Amat  no  se  había  reservado  más  que  un  recuerdo; 
corrió  á  enseñármele;  pero  el  objeto  que  trajo  y  consintió  en  cederme,  no 
ha  tenido,  á  mi  juicio,  otro  autor  que  él.  Es  un  pedazo  de  cuarzo  duro 
de  o,m  08  X  o,m  04,  acabado  en  punta,  sobre  la  cual  hay  un  grabado,  de 
aspecto  reciente,  y  sin  sentido  alguno.  «Este  objeto,  me  explicó  Amat  con 
aire  de  suficiencia,  tenía  triple  fin:  era  aldaba,  plancha  y  arma  de  guerra.» 
Era  á  lo  sumo  un  pulidor,  pues  estaba  perfectamente  lisa  la  base  de  la 
piedra.  Poco  convencido,  me  despedí  del  pobre  Amat,  al  cual  habían  apro- 
vechado tan  poco  sus  ingeniosos  servicios  á  la  ciencia.  Hubiera  podido, 
yendo  á  Carcagente,  donde  vivía  su  familia,  obtener  otras  indicaciones, 
pero  había  visto  y  oido  bastante  para  formarme  una  opinión  decisiva». 

Expone  ésta  sucintamente  Mr.  Engel  al  final  del  capítulo,  esperando 
que  otros  arqueólogos  acabarán  su  esbozo.  He  aquí  sus  conclusiones: 


254  RE  VISTA  DE   ARCHIVOS 

«Son  auténticas,  salvo  las  reservas  acerca  de  las  inscripciones  que  han 
podido  ser  añadidas  á  las  esculturas  rehechas  ó  falsas,  la  inmensa  mayoría 
de  las  esculturas,  casi  toda  la  cerámica,  los  objetos  pequeños  descubiertos 
por  el  Sr.  Savirón,  en  una  palabra,  el  grueso  de  lo  descubierto. 

»Son  sospechosas,  las  inscripciones  en  general,  muchas  esculturas  y 
sobre  todo  las  de  pequeñas  dimensiones. 

»Son  falsos,  los  dos  medallones  de  metal  y  los  vasos  con  inscripcio- 
nes.» 

Da  cuenta  también  de  otras  esculturas  análogas  y  especialmente  de  la 
esfinge  de  Balazote.  Al  final  habla  de  monedas  que  son  la  especialidad  del 
Sr.  Engel. 

Acompaña  su  memoria  de  grabados  y  láminas  sueltas  reproduciendo 
las  piezas  ya  publicadas  por  M.  Heuzey  y  las  adquiridas  en  esta  nueva  in- 
vestigación. 

Monwnenta  Linguae  ibericae  editi  yEmilius  Hübner,  Bérolini...  1893. 
Pág.  207  á  210,  núms.  XÍX  á  XL. — Después  de  una  breve  noticia  incluye 
las  inscripciones  publicadas  por  el  Sr.  Rada  (menos  la  del  cuadrante,  de- 
fendido de  auténtico  por  el  Sr.  Saavedra),  colocándolas  en  el  grupo  que 
titula  Falsae  vel  suspectae. 

Sculptures  du  Cerro  de  los  Santos,  Memoria  de  M.  Pierre  París,  Bu- 
lletin  hispaniqne,  tome  III  (1901),  págs.  1 1 3  á  134,  con  grabados  de  senci- 
llos dibujos. — Este  interesantísimo  trabajo,  último  que  se  ha  publicado 
sobre  la  materia,  es  propiamente  un  catálogo  «de  los  fragmentos  que  se 
hallan  exparcidos  fuera  del  Museo  de  Madrid». — Comprende  ochenta  pie- 
zas, de  las  cuales  treinta  y  nueve  pertenecen  al  Museo  del  Colegio  de  los 
RR.  PP.  Escolapios,  de  Yecla;  las  señaladas  con  los  números  40  á  48,  al 
Museo  de  Albacete;  las  49  á  52  al  Museo  de  Murcia;  53  á  55  á  la  colec- 
ción Cánovas  del  Castillo,  en  Madrid;'56  y  57  de  la  colección  del  señor 
Marqués  del  Bosch,  en  Alicante;  58  á  64  a  la  colección  de  D.  Pascual  Se- 
rrano, en  Bonete  (Albacete);  G5  al  Sr.  Azorín,  de  Yecla;  y  los  números  69 
á  80  corresponden  á  las  únicas  esculturas  del  Cerro  que  han  salido  de  Es- 
paña y  se  hallan  en  el  Museo  del  Louvre,  en  París.  Antes  de  esta  enume- 
ración habla  de  una  estatua  falsa  que  perteneció  á  los  PP.  Escolapios,  en 
cuya  colección  ya  no  se  halla  y  en  el  curso  del  trabajo  hace  referencia  de 
piezas  perdidas. 

Entre  este  trabajo  de  M.  París  y  el  anterior  del  Dr.  Hübner  apare- 
cieron varios  en   España  y  en  el  extranjero,  relativos  al  busto  descu- 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  255 

bierto  en  Elche  y  en  los  cuales  suele  tratarse  por  concomitancia  de  las 
esculturas  del  Cerro,  desde  el  punto  de  vista  de  su  clasificación.  Por  lo 
que  ésta  se  relaciona  con  la  cuestión  de  autenticidad,  hablaremos  á  su 
tiempo  de  dichos  trabajos,  complemento  necesario  de  esta  ya  larga  bi- 
bliografía. 

(Continuará.)  JOSÉ    RAMÓN  MÉLIDA. 


'O' 


LAS  ALDEAS  GALLEGAS 


Las  Aldeas  de  Galicia,  esos  pequeños  grupos  de  población  diseminados 
por  las  márgenes  de  los  ríos  y  laderas  de  los  montes,  están  formadas,  gene- 
ralmente, por  la  reunión  de  cuarenta  á  sesenta  vecinos  que  cada  uno  es  jefe 
de  familia  y  tiene  vivienda  separada  de  los  otros.  Buscando  la  ascendencia 
de  esas  familias,  no  se  necesita  eoVitar  muchos  antepasados  para  determi- 
nar con  fijeza,  que  dos  ó  tres  fueron  las  pobladoras  del  sitio  primeramente 
y  que  las  uniones  consecutivas  de  los  individuos  y  el  crecimiento  natural 
hicieron  que  llegaran  al  estado  en  que  se  encuentran  ahora.  La  primera 
habitación  y  tierra  de  la  familia  se  llamó  Casar,  la  suma  de  varios  casa- 
res constituyó  la  Aldea. 

El  Casar  se  estableció  originariamente  en  dos  condiciones  distintas  se- 
gún lo  fué  la  de  las  tierras  donde  se  fundaban;  unos  los  de  las  tierras  rea- 
lengas y  valdíos  de  las  villas  libres  ó  encomenderas,  otros  los  de  los  domi- 
nios señoriales.  A  lo  que  parece,  los  primeros  se  formaron  por  una  ó  dos 
familias  que,  separándose  de  mayores  núcleos  de  población  y  buscando  la 
subsistencia,  se  establecían  en  esas  tierras  incultas,  construían  vivienda, 
roturaban  el  suelo  y  le  hacían  producir  con  su  trabajo.  Allí  procreaban 
hijos,  se  unían  á  ellas  otros  elementos,  y  el  tiempo  y  con  él  la  posesión 
adquirida  del  suelo  hizo  lo  demás.  La  villa  extendía  su  jurisdicción  á  los 
nuevos  pobladores  establecidos  en  su  término,  por  estar  dentro  de  las  tie- 
rras del  concejo,  formaban  parte  de  él,  se  les  consideraba  como  vecinos  y 
gozaban  de  las  mismas  libertades  que  los  otros.  A  un  casar  se  unió  otro 
casar,  y,  así  sucesivamente  iba  en  aumento  el  núcleo  de  población,  que 
crecía  en  proporción  á  la  tierra  laborable,  hasta  tropezar  con  otra  ante- 


2^6  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

riormente  apropiada  ó  las  dificultades  naturales  y  la  mala  condición  del 
terreno  lo  hacían  impropio  para  el  cultivo. 

Difícil  es  determinar  cuáles  son  las  aldeas  nacidas  de  los  casares  funda- 
dos en  las  tierras  realengas  ó  en  aquellas  otras  que  fueron  de  las  villas; 
existió  una  época  en  que  aparece  aforada  casi  la  totalidad  de  la  propiedad 
gallega,  y,  no  teniendo  á  la  vista  los  documentos  en  donde  constan  los  gra- 
vámenes, es  muy  fácil  confundir  el  primitivo  foro  con  el  censo  consigna- 
tivo  porque  la  pensión  se  pagó  en  ambos  en  especie,  en  el  mayor  número 
de  casos.  También  acontece,  que  en  virtud  de  las  constantes  donaciones 
hechas  por  la  corona  á  los  señores,  algunos  de  estos  grupos  de  población 
pasaron  á  sus  manos,  y  lo  que  fué  en  un  principio  prestación  debida  al 
señorío,  se  convirtió  más  tarde  en  foro  sobre  la  tierra,  cuando,  hecha  la 
desvinculación  y  suprimidas  las  jurisdicciones,  le  fué  reconocida  la  propie- 
dad de  las  tierras  señoriales. 

El  otro  casar  se  fundaba  en  las  tierras  de  señorío  eclesiástico  ó  laical. 
Casi  desde  la  invasión  de  los  Suevos,  hubo  en  Galicia  grandes  señores  que 
se  repartían  entre  sí  la  jurisdicción  y  las  tierras,  y  prueba  de  ello  son  los 
antiguos  condados  de  Monterrey,  Lemos,  Saria,  Quiroga,  Trastamara  y 
otros, conjuntamente  con  los  monasterios  de  Celanova,  Santa  M.ade  Osera, 
San  Esteban  de  Rivas  de  Sil  y  algunos  más.  Ni  los  unos  ni  los  otros  podían 
acudir  al  cultivo  de  sus  extensas  propiedades,  y  con  el  fin  de  aumentar  las 
rentas,  en  los  sitios  más  apropósito  para  el  caso,  fundaban  casares  dando 
á  foro  las  tierras  á  las  familias  que  se  establecían  en  ellos.  Los  foreros  es- 
tuvieron bajo  la  jurisdicción  de  los  señores,  fueron  sus  vasallos,  y  poco  á 
poco,  por  la  reunión  de  casares,  á  los  cuales  se  le  asignaban  nuevas  tierras 
aforándolas,  se  formaron  los  lugares  ó  aldeas.  Esto  explica  que  actual- 
mente, en  muchas  de  ellas,  las  casas  están  diseminadas  alredador  de  una 
Iglesia  construida  por  el  señor  ó  los  vecinos,  y  que  todos  los  terrenos  estén 
atorados,  cobrando  las  rentas  las  familias  representantes  de  la  antigua  ñor 
bleza  del  país,  ó  aquellas  otras  que  compraron  al  Estado,  cuando  se  incaur 
tó  de  los  bienes  eclesiásticos,  foros  y  censos. 

Ejemplo,  ó  mejor,  prueba  de  la  manera  como  se  fundaban  estos  casares 
en  las  tierras  de  señorío,  son  las  escrituras  que  siguen,  llegadas  por  casua- 
lidad á  mi  poder. 

é 

«Sepan  quantos  esta  carta  de  foro  vieren  como  yo  doña  Juana  de  Castro  señora 
*ié  las  villas  de  castro  de  valdiorres  e  mancaneda  otorgo  e  conozco  por  esta  carta 


y 

BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  '&'] 

que  afuero  e  doy  en  fuero  á  uos  iuan  gomez  vecino  de  rraygada  e  para  toda  vra 
progenie  para  siempre  jamas  conviene  a  saber  que  vos  afuero  my  casar  de  otero 
syto  en  rraygada  con  todas  sus  casas  e  heredades  e  arvores  prados  e  paztos  é  deui- 
sos  del  dicho  my  casar  deuidos  e  pertenecientes  con  el  molino  de  val  longo  segund 
que  lo  solia  auer  a  juz  e  a  mano  vro  padre  gomez  lorenzo  afuera  que  vos  non 
afuero  la  heredad  de  palleyros  porque  la  quiero  para  fa^er  en  ella  un  casar  la  qual 
dicha  leyra  de  palleyros  vos  saco  del  dicho  casar  que  sy  fuere  morado  e  poblado 
que  sea  del  que  la  morare  y  sy  se  non  morare  y  poblare  que  se  vos  buelva  la  dicha 
heredad  de  palleyros  para. el  dicho  vro  casar  el  qual  dicho  casar  asy  declarado  e  de- 
terminado segund  dicho  es  vos  afuero  con  todas  sus  entradas  e  salidas  e  montes  e 
atontes  quantos  ha  e  aver  deue  de  hecho  e  de  derecho  con  las  condiciones  siguienr 
tes  e  con  cada  una  dellas.  |  primeramente  que  lo  moredes  labredes  e  rreparedes  por 
vos  o  por  otros  como  se  non  pierdan  por  falta  de  buena  lauor  e  rreparo  y  pagare- 
des  de  fuero  e  renta  en  cada  un  año  para  syempre  jamas  seys  fanegas  e  dos  tegas  de 
centeno  puesto  en  la  my  tulla  de  manganeda  e  medido  por  la  medida  derecha  déla 
dicha  villa  por  donde  se  suelen  medir  los  otros  mys  fueros  y  por  fiesta  de  sant 
martyn  del  mes  de  nobyembre  dos  gallinas  e  dos  mrs  de  derechura  |  .  y  otrosy  ló 
non  podades  vender  nyn  enagenar  syn  que  sobrello  sea  yo  o  mis  herederos  reque- 
ridos e  quierolo  que  lo  no  podáis  entrar  por  tanto  como  otro  por  el  vos  diere  e  non 
lo  queriendo  que  lo  podays  vender  o  enagenar  a  tal  persona  que  sea  semejable  de 
vos  y  cumpla  y  pague  las  condiciones  desta  carta  |  .  e  yo  el  dicho  iohñ  gomez 
estoy  presente  otorgo  y  conozco  que  rresgibo  de  vra  merced  el  dicho  casar  e  cosas 
a  el  pertenecientes  afuera  la  dicha  heredad  de  payeiros  en  fuero  e  con  las  condicio- 
nes que  sobredichas  son  e  obligo  a  my  e  a  mys  bienes  muebles  e  rraizes  auidos  e  por 
auer  de  tener  e  mantener  e  guardar  e  complir  e  pagar  todo  lo  que  dicho  es  y  enesta 
carta  se  contiene  e  por  la  dicha  donna  iuana  obliga  sus  byenes  de  vos  lo  sacar  sano 

e  saluo  e  de  paz  desde  agora  para  syempre  jamas  e  de  vos  los por  mas  my  por 

menos  nyn  por  el  tanto  que  otro  por  el  de  senu  fuero  nyn  en  rrenta  nyn  otra  qual- 
quier  manera  e  porque  esto  sea  firme  e  non  venga  dello  dubda  otorgamos  ambas 
las  partes  esta  carta  antel  el  escriuano  e  testigos  de  yuso  escriptos  a  quienes  rroga- 
mos  que  la  escriuiesen  ó  ficiesen  escreuir  e  la  signasen  con  su  signo  e  a  los  presen- 
tes que  sean  dello  testigos  e  por  mayor  firmeza  la  firme  yo  la  dicha  dona  iuana  de 
my  nombre  enel  registro  del  escriuano  e  yo  el  dicho  iuan  gomez  también  la  firme 
que  fue  fecha  e  otorgada  en  la  dicha  villa  de  manganeda  a  veynte  e  seys  días  del 
mes  de  henero  año  del  nascimiento  de  nro  salvador  ihu  xpo  de  mil  e  quatrocien- 
tos  e  nueve  años  a  todo  lo  qual  ffueron  presentes  llamados  e  rrogados  para  lo  que 
dicho  es  myn  vazquez  mira  e  diego  garcía  mayordomo  de  la  dicha  señora  e  myn 
albarez  vecino  de  la  dicha  villa  |  doña  iuana  |  iuan  gomez  |  e  yo  pero  de  medina 
escriuano  e  notario  por  merced  déla  dicha  señora  en  las  dichas  sus  villas  e  tierras  a 
lo  que  dicho  es  presente  fui  en  uno  con  los  dichos  testigos  e  de  otorgamiento  délas 


258  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

dichas  partes  esta  carta  escriui  c  doy  fe  que  los  sobredichos  la  firmaron  en  iny  rre- 
gistro  e  por  ende  fiz  aquí  este  mió  signo  ques  atal  en  testimonio  de  verdad  |  pero  de 
medina,  escavano  |  (hay  un  signo)».  (Pergamino  de  0,33ro  de  largo  por  o,2om  de 
ancho  en  regular  estado  de  conservación.) 

El  Casar  de  Otero  y  el  molino  de  Val-longo  citados  en  la  escritura, 
forman  parte  del  lugar  ó  aldea  llamada  Raigada,  compuesta  de  ochenta  y 
cuatro  edificios  y  habitada  por  trescientas  cuarenta  personas;  y  la  llamada 
leira  de  Palleirós  se  pobló,  y  la  aldea  tomó  de  ella  el  nombre,  teniendo 
treinta  y  cinco  edificios  y  ciento  veinte  habitantes.  Ambos  lugares  perte- 
necen al  partido  judicial  de  La  Puebla  de  Trives  y  Ayuntamiento  de  Man- 
zaneda,  y  casi  toda  la  tierra  de  ellos  está  aforada,  cobrando  las  rentas  los 
condes  de  Lemos. 

Más  completos  son  todavía  los  datos  que  siguen  referentes  al  lugar  de 
Paradela,  de  treinta  y  un  edificios  y  ciento  veinte  habitadores,  en  la  parro- 
quia de  San  Juan  de  Coles,  del  partido  judicial  de  Orense.  Está  enclavado 
el  lugar  en  tierras  que  fueron  de  señorío  eclesiástico  y  formaban  parte  de 
la  antigua  granja  de  San  Lorenzo  de  Rivas  de  Miño,  propiedad  del  rico 
monasterio  de  Santa  M.n  de  Osera.  Los  primeros  antecedentes  de  población 
los  contiene  una  escritura  en  pergamino  que  copiada  á  la  letra  dice: 

«Sabean  quantos  esta  ca  viren  como  nos  don  ffrey  affons  abbade  dossera  et 
conuento  desse  mesmo  lugar  |  Damos  a  foro  a  uos  gofñs  eines  de  pdella  et  a  vosa 
moller  maria  eanes  et  a  hun  uosso  ffillo  ou  ffilla  danbos  qual  nomeare  o  postremio 
de  uos  ao  lempo  de  seu  ffinamiento  Et  non  auendo  ffillo  ou  ffilla  danbos  como 
dcho  he  que  o  postremio  que  de  uos  ffinare  possa  ffacer  huna  vos  que  sseia  uossa 
semildue  et  tal  de  que  nos  et  odito  nosso  m°  possamosauer  os  nossos  dereitos  en  pas 
et  vien  de  nos  et  por  nosso  m°  en  uossa  vida  de  todos  tres  tan  solamente  por  lo  huso 
dos  ffroytos  o  noso  casar  de  pdella  o  qual  uos  agora  tenedes  en  tal  plito  et  condi- 
ción que  sseiades  nossos  uassallos  mandados  et  obidientes  Et  ho  laurardes  et  para- 
redes  ben  en  manera  como  se  non  prezca  os  ffroytos  del  per  mingoa  de  lauor  et  de 
ben  panca  et  tenades  as  casas  del  sempre  en  boa  teenor  et  as  rreffacaes  mester  son 
et  has  moredes  por  uos  Et  nos  dedes  del  cada  hun  año  assaluo  ena  nossa  granja  de 
ssan  lourenc,o  en  todo  o  mes  dagosto  des  e  sseys  ffanegas  de  pan  as  duas  tercias  de 
centeo  et  huna  de  millo  p  la  ffanega  de  sseys  ceramiis  p  que  median  antes  q  ueesse 
amedida  tolledaa.  Et  cada  ano  por  dia  de  natal  dainos  edes  por  fforos  cinco  libramy 
os  quatro  pp  de  brancos  ou  qontia  delles.  Et  cada  ano  por  lo  dito  dia  de  natal  nos 
daredes  una  porcalla  que  vala  trinta  pp  et  huna  quarla  de  boo  vino.  Et  viint  paes 
brancos  dobrados.  Et  este  casar  nen  venderedes  nen  deytaredes  nen  ssubpinoraredcs 
nen  daredes  a  ninhun  nen  parte  del  ssen  nosso  mandado  nen  tomaredes  y  amadigo 


BIBLIOTECAS  Y   MUSEOS  25q 

nen...  contra  nossa  vootade  et  se  o  ffeserdes  q  pcrdades  por  ende  o  dito  cassar.  Et 
se  alguna  venda  ou  deytamento  ou  subpinoramento  del  ffeserdes  q  non  vala  nen  aia 
ffermidue.  Et  porque  esto  sea  certo  Hacemos  con  vusco  esta  carta  partida  pora  be 
ena  qual  nos  o  dito  dom  abbade  escriuimos  noso  nome  que  a  parte  que  a  non  guar- 
dase peyte  aa  outra  parte  «jen  monedas  brancas  de  pena  et  a  carta  estia  en  ssua  rre- 
uor.  Et  eu  o  dito  gomes  eans  que  soo  presente  por  mj  et  por  la  dita  myna  moller 
que  nou  he  presente  et  por  la  dita  vos  como  dito  he  outorgo  esta  carta  et  as  condi- 
cioes  déla  en  todo  sub  a  pena  sobre  dita  et  non  as  goardando  que  o  m°  possa  tomar 
seu  casar  sen  embargo  de  nos  con'quantas  boas  pranc,as  que  en  el  fforen  ffeitas  | 
ffeytá  carta  en  osseyra  vinte  et  dous  dias  de  junio  Era  de  mili  e  quatrocentos  et  des 
etsseysaños  ts°  ffrey  ju°  granieyro  de  ssan  lourenc,o  |  ffrey  g°  granieyro  de  ssan 
gus  ¡  ffrey  de  tavoada  |  gmo  do  carro  orne  do  dito  dórñ  abbade  Et  eu  p°  escriptan 
que  a  escriuy  et  so  testigo  |  abbas  ossarieñs.  |   (Hay  una  rúbrica). 

Éste  y  el  casar  llamado  de  Reguenga  en  Paradela,  fueron  los  primitivos 
de  que  nació  la  aldea.  Según  un  libro  Tumbo,  que  perteneció  al  Monaste- 
rio, aparecen  aforados  ambos  casares;  el  pr¡m2ro  después  de  la  escritura 
anterior,  en  1442  á  Costanza  Rodríguez  por  el  abad  Fr.  Juan  Sánchez; 
en  1446  á  Juan  de  Moreda  y  su  mujer,  y  en  1490  al  clérigo  Juan:  el  segun- 
do, que  perteneció  primeramente  á  Gome  de  Deza,  lo  aforó  el  Abad  Fray 
Domingo,  en  1396,  á  Martín  Pérez;  Fr.  Gonzalo  de  Taboada,  á  Gonzalo  y 
su  mujer  Anes  en  1422,  y  en  1480  Don  Fr.  Ares,  á  Rui  de  Paradela.  Faltan 
noticias  hasta  el  año  i58o.  Por  esta  fecha  fué  negada  al  monasterio  la  pro- 
piedad de  los  casares  por  Gómez  de  Paradela  y  otros,  litigó  con  ellos  y 
obtuvo  ejecutoria  en  su  favor  en  la  Real  Audiencia  de  Galicia,  por  ante  el 
secretario  Rui  Martínez.  Consecuencia  de  ella  fué  el  foro,  que,  á  final  de 
ese  año  y  en  el  siguiente,  contrató  el  abad  de  Osera  Fr.  Ambrosio  de  Acuña 
con  el  mismo  Gómez  de  Paradela,  de  los  dos  casares.  El  de  Reguenga  com- 
prendía en  14  de  Diciembre  de  i58o,  fecha  del  foro: 

«Vna  cassa  de  fuego  y  un  cillero  colmado;  dos  cortes  y  sesego  para  otro;  un  co- 
rral grande;  vna  suerte,  dos  maquias  en  simiente;  vn  campo  tras  la  cassa,  una  tega; 
dos  lamieros  en  las  cerdeiras,  fanega  y  media;  enel  lameiro  da  fonte  seis  cauaduras 
de  bina;  la  heredad  dotero  con  diez  pies  de  castaños,  una  fanega;  la  leira  do  chao,  dos 
fanegas  y  media;  la  leira  do  balado,  vna  fanega;  leira  da  seira,  media  fanega;  la  leira 
sobre  el  balado,  vna  fanega;  leira  de  Reguenga,  dos  tegas;  heredad  de  cancela  con 
quatro  castaños,  dos  tegas;  heredad  do  chao  da  Regueira  bella,  una  fanega;  otra  allí 
una  fanega;  el  leiro  Redondo,  dos  tegas;  heredad  dos  billares,  una  fanega;  otra  cassa 
atellada  sobre  el  corral  de  las  casas  principales;  en  la  leira  seira  quatro  casta- 
ños.» 


260  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

El  de  Paradela,  según  escritura  de  u  de  Abril  de  i5gi  que  pasó  ante  el 
escribano  Pedro  Carrasco,  de 

«Dos  casas  de  fuego;  dos  cortes  con  sus  corrales;  el  leiro  da  seara,  media  fanega 
en  simiente  en  el  chao  de  paradela  con  el  le;ro  de  penaboa,  fanega  y  media;  el  prado 
da  fonte  de  paradela,  tres  tegas;  enel  chao  de  paradela  fanega  e  media  en  medio  de 
dos  leiros  de  otro  lugar  de  Ossera;  la  leira  de  gestal  da  meda,  tres  tegas;  otro  leiro  que 
esta  su  el  pan  de  paredes,  vna  tega;  en  el  leiro  da  cancela,  una  tega;  el  lameiro  de 
salgueiro;  el  leiro  das  figueiras  de  salgueiro  vna  fanega;  la  leira  dos  billares  dos  fa- 
negas y  media;  el  leiro  de  juan  bello  vna  tega;  la  rraneira  de  lama  da  lila  tres  tegas; 
enel  chao  da  rriguira  una  fanega  y  media;  enel  souto  daseara  y  cancela  quatro  cas- 
taños con  su  sitio;  en  el  leiro  da  seara  diez  castaños.» 

Hay  noticias  de  que  diez  y  siete  años  más  tarde,  en  i5q7,  Reguenga  tenía 
tres  casas  donde  moraban  Alvaro  Gómez  de  Paradela  y  su  familia,  y  Para- 
dela cuatro,  habitadas  por  Gómez  de  Paradela,  Rui  de  Paradela,  Gonzalo 
de  Paradela  y  Alonso  de  Herrera  con  sus  respectivas  mujeres  é  hijos.  De 
éstos  puede  asegurarse  que  descienden  en  su  mayoría  los  vecinos  y  habita- 
dores actuales  de  la  mencionada  aldea  de  Paradela. 

Nicolás  Tenorio. 

LOS  PUENTES  ROMANOS  EN  TOLEDO  ' 


i 

Al  llegar  á  mis  manos  los  números  5  y  6  de  la  excelente  Revista  de 
Archivos,  Bibliotecas  y  Museos,  correspondientes  á  los  meses  de  Mayo  y 
Junio  dé  este  año  de  gracia  de  igo3,  encontrando  en  ellos  la  simpática 
firma  del  eximio  escritor  y  arqueólogo  Don  Rodrigo  Amador  de  los  Ríos, 
autorizando  unos  artículos  titulados  Los  puentes  de  la  antigua  Toledo; 
llevado  por  mi  afición  al  estudio  de  las  antigüedades  de  tan  monumental 

i  Nota  de  la  redacción.— El  Sr.  Amador  de  los  Ríos,  nuestro  amigo  y  compañero,  después 
de  felicitarse  por  haber  dado  ocasión  con  los  suyos,  al  artículo  que  insertamos,  y  que  califica  de 
interesante,  nos  manifiesta  su  sentimiento  por  no  poder  aceptar  las  conclusiones  del  distingui- 
do escritor  militar  Sr.  Castaños  y  Montijano,  lo  cual  deplora  grandemente,  y  que  espera  con 
verdadera  impaciencia  los  estudios  especiales  del  Sr.  González  Simancas,  á  los  que  el  articulista 
alude.  La  índole  de  nuestra  Revist\  impide  en  ella  toda  controversia;  y  si  en  prueba  de  honrada 
imparcialidad  no  hemos  vacilado  en  aceptar  el  trabajo  del  Sr.  Castaños,  comprendemos  cuan 
grande  habria  de  resultar  y  cuan  fatigosa  la  tarea  del  Sr.  Amador  de  los  Ríos,  si,  al  publicar 
como  lo  ha  hecho,  en  varias  revistas,  capítulos  del  libro  que  acerca  de  Toledo  tiene  preparado  ya 
para  la  prensa,  hubiese  de  contestar  las  impugnaciones  á  que  dieran  aquéllos  margen,  singular- 
mente entre  los  aficionados  á  este  linaje  de  investigaciones  en  la  antigua  Ciudad  de  los  Concilios. 


BIBLIOTECAS   Y   MUSEOS  2Ól 

ciudad,  emprendí  su  lectura  con  verdadera  delectación,  saboreando  aque- 
llas preciosas  páginas  que  tanta  luz  proporcionan  sobre  debatidas  cuestio- 
nes, en  la  discusión  de  los  restos  de  obras  arquitectónicas  de  pasadas  edades, 
que  orlan  las  abruptas  márgenes  del  caudaloso  Tajo,  al  pasar  por  esta  pre- 
térita cabeza  de  las  Españas. 

Mas  ¡cuál  y  cuan  agradable  fué  mi  sorpresa  al  encontrarme  diferentes 
veces  citado  en  dichos  artículos!  ya  en  el  texto,  ya  en  las  notas;  para  ma- 
nifestar, ora  la  conformidad,  ora  la  disconformidad  con  la  presunción  mía, 
en  el  artículo  que  publiqué  en  el  Boletín  de  la  Sociedad  Arqueológica  de 
Toledo,  correspondiente  á  los  números  9  y  10  de  Mayo  y  Julio  de  1901, 
bajo  el  título  de:  Un  puente  y  un  castillo  romanos,  en  el  que  ofrecía  á  la 
consideración  del  lector  la  presencia  de  unas  ruinas,  de  las  que  nadie  hasta 
entonces  se  había  ocupado,  y  que  aparecen  á  entrambas  orillas  del  río,  en- 
tre las  huertas  denominadas  del  Rey  y  de  Safont;  acusando  su  examen  la 
existencia  de  un  puente  romano,  por  el  que  probablemente  pasara  la  Via 
Lata,  después  de  su  descenso  de  las  alturas  á  la  llanura  de  la  primera  de  las 
mencionadas  huertas. 

Con  el  objeto  de  poder  contestar  á  las  galantes  alusiones  que  me  dirige 
tan  exclarecido  escritor,  y  ganoso  por  otra  parte  de  buscar  en  la  discusión 
conclusiones  satisfactorias  en  el  oscuro  problema  arqueológico  de  la  To- 
ledo romana,  me  permito ped ir  la  palabra  á  esta  respetable  Revista,  para 
poder  llenar  el  modesto  fin  que  me  propongo. 

A  juicio  del  Sr.  Amador  de  los  Ríos,  las  ruinas  que  yo  señalo  como  de 
un  puente,  no  pueden  ser  más  que  las  de  un  pontón  de  época  medioeval; 
habida  cuenta,  de  que  no  presentan  similitud  en  su  factura,  con  los  restos 
reconocidamente  romanos  del  Circo  máximo,  Acueducto  y  Puerta  de 
Doce  Cantos;  y  que  de  admitir  mi  opinión,  de  que  lo  principal  de  la  ciudad 
debió  extenderse  por  la  Vega  en  la  época  latina,  queda  echado  por  tierra 
«de  un  solo  golpe  todo  el' sistema  de  colonización  y  de  conquista  de  los  ro- 
manos». 

Fuerte  me  parece  esta  última  conminación;  no  llega  á  tanto  mi  arresto, 
ni  mi  pretensión  más  allá,  que  de  tratar  de  convencerme  si  los  restos  en 
cuestión  son  ó  no  son  de  origen  romano;  para  lo  cual  invito  al  distinguido 
Académico,  á  quien  tengo  el  honor  de  dirigirme,  á  que  se  fije  en  las  siguien- 
tes consideraciones. 

Los  restos  del  puente  de  Safont  (llamémosle  así,  porque  algún  nombre 
hay  que  darle),  presentan  en  su  composición  interior  un  conglomerado  de 


2Ó2  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

i 

menudas  piedras  y  fuerte  mortero,  que  le  dan  una  consistencia  de  roca,  en 
una  forma  semejante  á  la  de  los  frogones  que  presenta  como  tipos  de  com- 
paración, y  la  única  diferencia  accidental  que  con  aquellos  se  encuentra,  es 
que  los  cantos  no  son  tan  pequeños;  pero  téngase  en  cuenta  el  distinto  ob- 
jeto para  que  se  construyeron:  los  de  la  Vega,  pertenecieron  á  edificaciones 
urbanas  dedicadas  al  recreo  ó  al  culto  de  los  dioses,  sin  tener  que  resistir 
más  que  á  la  acción  lenta  de  los  agentes  atmosféricos  y  de  los  siglos,  y  los 
del  puente,  además  de  estas  causas  destructoras,  á  las  presiones  violentas 
del  río  y  á  la  impetuosidad  de  terribles  avenidas  ¿y  qué  mucho,  que  tratán- 
dose de  una  obra  hidráulica,  lo  mismo  los  antiguos  que  los  modernos  arqui- 
tectos, no  emplearan  materiales  más  rudos  y  más  resistentes,  que  los  em- 
pleados en  edificaciones  levantadas  en  tierra  firme?  En  lo  esencial,  por  más 
que  lo  he  vuelto  á  mirar  y  á  comparar,  no  hallo  diferencia  alguna  de  es- 
tructura y  conformación  entre  los  restos  de  la  Vega  y  los  del  puente:  unos 
y  otros  me  acusan  ser  frogones  semejantes  y  coetáneos. 

A  mayor  abundamiento,  presento  á  la  atención  del  Sr.  Amador  de  los 
Ríos,  otra  obra  inmediata  al  puente  y  de  la  que  no  quise  ocuparme  en  mi 
artículo,  por  dejarle  el  honor  de  su  descubrimiento  á  mi  querido  amigo  y 
compañero  D.  Manuel  González  Simancas,  que  me  la  señaló,  cuando 
acompañándome  á  la  exploración  de  los  restos  de  que  me  vengo  ocupando, 
prometió  tratar  en  su  día  de  ella,  para  corroborar  y  robustecer  más  mi 
opinión. 

La  obra  á  que  me  refiero,  es  la  inmediata  casa  del  hortelano,  construida 
sobre  un  resto  de  fortísimo  muro,  orientado  de  E.  á  O.  con  sus  sillares  de 
revestimiento  y  su  relleno  de  marcado  sabor  romano  y  que  guarda  perfecta 
armonía  con  la  labor  del  puente  y  en  dirección  paralela  é  inmediata  al 
camino  que  sobre  él  pasara. 

¿  A  qué  edificación  podría  pertenecer  el  indicado  muro?  Eso  no  lo  pode- 
mos precisar,  pero  cualquiera  que  fuese  ¿no  indica  que  debió  tener  señalada 
importancia  y  relación  directa  con  el  camino  y  su  paso  sobre  el  Tajo?  Pues 
si  tal  importancia  hay  que  reconocerle,  necesariamente  hay  que  convenir 
que  no  debió  ser  una  vía  auxiliar  ó  secundaria  la  que  por  allí  pasara,  sino 
una  principal,  como  lo  era  la  Via  Lata  y  que  para  ella  no  había  de  cons- 
truirse un  simple  pontón  con  sus  tramos  de  madera  para  atravesar  el  río 
por  su  parte  más  accesible,  en  busca  del  despejado  terreno  de  la  Vega;  en 
vez  de  ir  á  buscar  el  paso  por  donde  se  encuentra  hoy  el  puente  de  Alcán- 
tara. 


BIBLIOTECAS  Y  MCSEOS  2Ó3 

Un  último  reconocimiento  en  barca  que  he  hecho  hace  pocos  días  (en 
fines  del  próximo  pasado  Julio),  aprovechando  la  ocasión  de  venir  el  río 
muy  bajo,  me  ha  dado  por  resultado,  el  observar,  que  los  estribos  que  arran- 
can del  fondo  vienen  á  quedar  próximos  y  equidistantes  á  unos  ocho  ó  diez 
metros  de  los  que  aparecen  en  las  orillas  y  en  el  centro,  donde  está  la  máxi- 
ma profundidad,  y  á  una  distancia  como  de  treinta  metros,  no  aparece  nin- 
guno; y  en  esta  disposición,  no  es  posible  admitir  que  sustentaran  tramos  de 
madera,  sobre  todo  en  el  espacio  central,  donde  existe  una  luz  tal,  que  no 
puede  abarcarse  con  vigas  de  longitud  tan  excesiva,  que  caso  de  haberse 
empleado  producirían  un  cimbreo  irresistible  para  soportar  los  grandes 
pesos  que  tienen  que  gravitar  sobre  todos  los  puentes.  Preciso  es,  pues,  de- 
ducir de  esto,  que  esos  estribos  ó  pilas  fueron  la  base  de  un  puente  de  pie- 
dra de  tres  ojos:  uno  grande  y  central  y  dos  menor :s  y  laterales  de  igual 
luz  en  los  extremos  próximos  á  los  arranques  de  las  orillas.  Luego  hay  que 
desechar  la  idea  del  pontón. 

II 

Continuando  nuestra  exploración  agua  abajo  del  río,  tenemos  que  dete- 
nernos en  el  puente  de  Alcántara,  y  al  meditar  sobre  la  hermosa  descrip- 
ción que  de  él  hace  el  Sr.  Amador  de  los  Ríos,  no  puedo  por  menos  de  lla- 
mar la  atención  de  esta  autoridad,  con  toda  la  debida  consideración  y  res- 
peto; que  me  parece  muy  gratuita  la  afirmación  que  hace,  de  tener  el 
mencionado  puente  un  origen  romano  y  que  sobre  sus  ruinas  reedificaran 
los  musulmanes  el  suyo.  Ni  su  nombre  ni  su  historia  lo  atestiguan,  y  res- 
pecto á  su  labra  tampoco,  como  me  propongo  demostrar. 

¿En  qué  se  conoce  que  fué  romano  antes  que  árabe?  He  hecho  un  reco- 
nocimiento detenido  da  él,  tanto  desde  los  estribos  como  desde  el  río  en  una 
barca,  en  unión  de  un  eminente  arqueólogo  de  esta  ciudad  que  tuvo  la  ama- 
bilidad de  acompañarme  y  servirme  de  consultor;  y  pudimos  ambos  apre- 
ciar, que  desde  los  cimientos  hasta  las  dovelas,  no  aparece  la  labor  romana 
por  ninguna  parte.  Allí  se  observan  en  el  mampuesto,  en  ostensible  con- 
fusión, piedras  calizas  con  ornamentación  visigótica,  debajo  de  sillares 
toscamente  labrados,  otros  de  labor  más  fina,  con  sus  oyos  para  garfios, 
que  recuerdan  á  los  del  acueducto  de  Segovia,  encima  de  cantos  de  berro- 
queña sin  labor  alguna;  trozos  de  columnas,  piedras  de  mármol,  calizas, 
areniscas,  cinábrias;  todc  acusando  que  para  la  edificación  se  recogieron  y 


364  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

aplicaron  sin  orden  alguno,  elementos  arquitectónicos  procedentes  de  dis- 
tintos monumentos  romanos  y  visigóticos,  destruidos  por  las  primeras 
hordas  árabes  que  conquistaron  y  devastaron  á  Toledo;  hasta  que  después 
que  adquirieron  civilización  y  cultura  artística,  encastillados  y  fortificados 
en  el  promontorio  sobre  que  hoy  asienta  la  ciudad,  se  vieron  en  la  precisión 
de  construir  el  puente,  con  las  defensas  necesarias  á  la  época  guerrera  en 
que  florecieron,  ceñido  y  apoyado  á  la  Plaza. 

Hay  otra  consideración  de  carácter  militar,  que  impide  el  poder  admi- 
tir la  existencia  de  un  puente  romano,  con  el  mismo  emplazamiento  que  el 
actual  de  Alcántara  y  es  la  siguiente:  agua  abajo,  en  la  orilla  derecha,  ó  sea 
la  de  la  ciudad  y  como  á  unos  cuarenta  metros  del  puente,  aparece  un  to- 
rreón desmochado,  que  indudablemente  es  romano;  basta  compararlo  con 
sus  similares  del  acueducto  y  de  la  puerta  de  Doce  Cantos,  pero  que  su 
objeto  al  parecer,  no  era  el  de  servir  de  torre  acuaria  como  aquéllos,  sino 
el  de  obra  de  fortificación,  verdadera  torre  albarrana,  como  pronto  se 
comprenderá. 

En  mi  artículo  inserto  en  el  Boletín  de  la  Sociedad  arqueológica  y  que 
queda  citado  al  principio  de  este  trabajo,  probada  la  existencia  de  una  for- 
taleza romana,  también  desconocida  hasta  ahora,  y  cuyos  vestigios  bien 
claro  puse  de  manifiesto,  en  lo  alto  del  cerro  de  San  Servando,  y  el  papel 
importantísimo  que  desempeñaba,  desde  el  punto  de  vista  táctico  y  logísti- 
co,  para  la  vigilancia  y  defensa  de  la  Vía  Lata,  el  puente  de  Safont  y  el 
acueducto;  así  como  sus  relaciones  con  la  otra  fortaleza  que  se  erguía  en  el 
Alcázar. 

Pues  bien,  este  castillo,  ó  castro,  tenía  que  evitar  un  golpe  de  mano 
por  la  vía  fluvial;  lo  cual  conseguiría,  con  tener  el  cerro  su  vertiente  del 
río  completamente  escarpada  en  rápido  declive  ó  talud,  quedando  así  cons- 
tituido un  verdadero  foso  con  su  escarpa  y  contraescarpa. 

La  situación  de  esta  torre  defensiva  destacada  de  la  Plaza  en  la  contra- 
escarpa, además  de  impedir  los  desembarques  y  asaltos  por  la  escarpa, 
atalayaba  al  puente  de  Safont  y  al  acueducto  y  cerraba  el  paso  al  terreno 
de  la  Vega,  que  precisamente  por  allí  empezaba  á  despejarse,  antes  de 
existir  el  puente  de  Alcántara.  Venía  á  desempeñar  el  papel  que  en  la  mo- 
derna fortificación  desempeñan  las  caponeras,  y  hasta  su  traza  es  semejante 
á  éstas. 

Si  ahora  admitimos  coexistiendo  el  puente  últimamente  citado  y  la  to- 
rre <¿qué  objeto  tendría  ésta?  El  mismo  que  tuvo  después  y  tiene  ahora, 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  2Ó5 

ninguno;  y  por  eso  sin  duda  lo  arruinaron  los  árabes,  acaso  también  por 
aprovechar  sus  materiales. 

Vayamos  al  camino  romano  ¿no  nos  indica  su  dirección  claramente 
que  descendía  hacia  la  huerta  del  Rey?  pues  si  esto  era  así  ¿cómo  iba  á 
tener  un  puente  tan  extraviado  de  su  marcha  con  el  macizo  de  los  cerros 
de  San  Servando  intermedio? 

Amén  de  todas  estas  razones,  la  misma  inscripción  que  ostenta  el  puen- 
te de  Alcántara  y  que  copia  el  Sr.  Amador  de  los  Ríos,  nos  dice  quiénes 
fueron  sus  primitivos  constructores.  Ocurre  en  todas  las  antiguas  inscrip- 
ciones, sean  de  la  época  que  sean,  que  siempre  tienen  especial  cuidado  en 
decir,  quién  mandó  hacer  la  obra  y  por  mano  de  quién  se  ejecutó,  es  decir, 
quién  la  ideó  ó  proyectó  y  quién  la  construyó,  y  en  la  de  este  puente,  dice 
textualmente:  después  de  referir  la  catástrofe  de  la  inundación  del  año  1 258, 
que  afué  derribada  una  grand  partida  desta  puente  de  Toledo  que  ovo 
fecha  Alef  fijo  de  Mahomat  Alamerí  Alcaide  de  Toledo  por  mandado  de 
Alman\or  Ibo  Amir  Mahomat  fijo  de  Abi  Amir  Alguacil  de  Amir  Almo- 
menin  Ixem  £  fué  acabada  en  era  de  los  moros  que  andava  á  esse  tiempo 
en  CCC  é  LXXXVII  annos  é  fi\o  la  adobar  é  renovar  el  Rey  D.  Alfon- 
so, &,  &. 

Si  los  árabes  hubieran  reconstituido  un  puente  romano,  ya  lo  hubieran 
ellos  consignado  en  una  lápida,  que  hubiera  servido  para  hacer  constar  en 
la  inscripción  á  que  nos  referimos  que:  Alef  fijo  de  Mahomat  Alamerí  por 
mandado  de  Almanzor  Ibo  Amir  Mahomat,  la  hizo  adobar  é  renovar  y  no 
que  dice  que  ovo  fecha  por  él. 

El  moro  Razís,  dice  también  de  una  manera  clara,  en  su  crónica:  «£* 
fué  fecha  cuando  regnó  Mahomad  Elimea.  Esto  fué  cuando  andaba  la  era 
de  los  moros  en  doscientos  é  cuarenta  é  cuatro  años». 

Hay  por  último  un  argumento  más  respetable  que  ninguno  para  con- 
vencer al  Sr.  Amador  de  los  Ríos  y  es  la  opinión  del  iniciador  de  los  estu- 
dios arqueológicos  en  España,  la  de  su  ilustre  señor  padre,  cuando  con 
perfecto  conocimiento  del  puente  de  Alcántara,  dice  en  la  página  198  de  su 
preciosa  obra  Toledo  pintoresca,  hablando  del  origen  del  monumento,  que 
es  de  la  «época  en  que  los  árabes  dominaban  esta  ciudad.  Esta  opinión  que 
salta  á  los  ojos  desde  luego,  se  halla  comprobada  cuando  se  lee  la  antigua 
lápida,  etc.» 


3.a  ÉPOCA.— TOMO  IX.  iS 


2Ó6  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

III 

Insiguiendo  el  curso  del  Tajo,  aparecen  los  restos  del  acueducto,  en  el 
cual  no  nos  detendremos  hoy,  pues  lo  que  prometo  en  el  epígrafe  de  este 
artículo  es  una  revista  de  puentes  romanos  exclusivamente  y  éste  ha  queda- 
do comprobado,  que  en  manera  alguna  lo  fué,  sino  simplemente  una  vía 
acuaria. 

Al  llegar  á  la  barca  del  pasaje  de  la  Virgen  del  Valle,  no  pasaré  de 
largo  sin  llamar  la  atención  del  lector,  de  que  por  allí  hubo  y  hay  un  paso 
fácil  del  río;  punto  vulnerable  de  la  Plaza  y  con  una  formidable  defensa 
que  he  descubierto  en  el  cerro  llamado  del  Bú,  desconocida  hasta  ahora  y 
de  la  que  me  ocupo  en  un  artículo  especial,  que  tengo  ya  redactado  y  que 
prometo  publicar  muy  en  breve. 

Delpuente  de  la  Caba,  tampoco  quiero  tratar  hoy,  pues  aunque  me  ocu- 
pé de  él  en  un  artículo  que  publiqué  en  el  primer  número  del  Boletín  de  la 
Sociedad  arqueológica,  lo  hice  tan  solo  desde  el  punto  de  vista  histórico  y 
me  consta  que  actualmente  está  haciendo  de  él  un  estudio  arqueológico,  m¡ 
erudito  amigo  D.  Manuel  González  Simancas,  á  quien  he  acompañado  en 
la  exploración  y  á  quien  dejo  la  preferencia  en  este  estudio,  convencido  de 
lo  luminoso  que  ha  de  resultar  cuando  del  público  sea  conocido. 

Y  dejando  para  lo  último  lo  más  nuevo  que  sobre  puentes  romanos  de 
Toledo  se  ha  escrito,  séame  permitido  traspasar  los  límites  que  hasta  ahora 
se  han  considerado  á  éstos:  sigamos  el  curso  del  río  bien  agua  abajo,  llegue- 
mos allá,  á  la  Peraleda,  al  antiguo  valle  de  Agalén,  al  pintoresco  sitio 
adonde  la  fantasía  oriental  creó  la  leyenda  de  las  famosas  bodas  de  Abda- 
llah,  tan  admirablemente  descritas  por  Martín  Gamero  en  sus  Cigarra- 
les de  Toledo  y  por  Olavarria  en  sus  Tradiciones;  allí  aparecen  surgien- 
do de  las  aguas,  una  línea  de  robustos  machones  y  frogones  que  atraviesan 
el  río  en  dirección  E.  O.  de  aspecto  romano  en  su  parte  iníerior,  denun- 
ciando que  no  tuvieron  al  parecer  otro  objeto,  que  servir  de  soportes  á  un 
puente  que  ponía  en  comunicación  á  los  antiguos  parages  de  Agalén  y  San 
Pedro  el  Verde,  conocidos  hoy  con  los  nombres  aquél  de  la  Peraleda  y  éste 
de  Huerta  de  Jardines. 

Dignos  de  estudio  son  estos  restos,  hasta  ahora  inexplorados,  y  por  eso 
los  señalo  como  un  hallazgo  y  llamo  la  atención  sobre  ello,  á  las  personas 
competentes  en  esta  clase  de  estudios,  para  que  precisen  la  época  de  su 
construcción,  si  es  ó  no  romana,  y  si  pudo  ser  ó  no  puente. 


BIBLIOTECAS  Y  MUSEOS  2Ó7 

El  aspecto  actual  de  estos  restos  es  el  siguiente:  como  á  cuatro  metros 
de  la  orilla  izquierda,  aparece  el  primer  frogón,  sobre  el  qual  se  halla  ci- 
mentado un  pilar  de  ladrillo  de  época  árabe  ó  posterior;  á  otros  cuatro  me- 
tros, surge  en  toda  su  robustez  otro  estribo  revestido  de  sillarejos,  sobre  el 
que  hay  también  construido  otro  pilar  de  ladrillos,  que  amenaza  caerse  de 
un  momento  á  otro;  de  ladrillos  son  también  otros  pegotes  que  tiene  late- 
ralmente el  estribo  primitivo,  sin  duda  para  reforzarlo  cuando  se  resque- 
brajó por  ruinoso;  á  igual  distancia  asoma  sobre  el  agua,  otro  frogón  más 
pequeño,  sin  aditamento  de  obra  posterior,  y  en  la  inmediata  isla  y  ya  en- 
terrado por  los  sedimentos  y  extratificaciones,  se  encuentra  el  otro  estribo. 

Debo  advertir  al  que  se  decida  á  hacer  este  estudio,  que  la  antigua  orilla 
derecha  del  río,  es  precisamente  esa  isla,  que  quedó  segregada  de  la  Huerta 
de  Jardines  á  quien  pertenecía,  á  consecuencia  de  una  avenida  del  año  1 856, 
que  desbordándose  por  la  derecha,  abrió  el  canal  que  hoy  existe,  dejando 
aquel  pedazo  aislado. 

Este  fenómeno  no  tiene  nada  de  extraño,  pues  á  consecuencia  de  la 
construcción  de  la  gran  presa  de  la  Fábrica  de  Armas,  que  al  ensanchar  el 
río  de  una  manera  considerable  y  acelerar  su  corriente,  le  da  una  acción 
dinámica  y  denudadora  tal,  que  necesariamente  tiene  que  ocasionar  esos 
destrozos  que  se  observan  en  las  márgenes  y  esas  islas  resultantes  de  los 
pedazos  de  terrenos  más  fuertes  y  más  elevados. 

La  erosión  de  las  aguas  es  tan  activa  en  los  restos  de  que  me  ocupo,  que 
aparecen  completamente  socavados  y  expuestos  á  que  en  algún^empuje  vio- 
lento de  cualquiera  crecida  los  desencaje  y  eche  á  rodar,  desviándolos  del 
alineamiento  que  aún  conservan;  por  lo  que  es  apremiante  el  que  se  les  es- 
tudie y  clasifique. 

Si  al  verificarlo  resultase  que  pertenecieron  á  un  puente  romano,  como 
yo  sospecho,  entonces  me  felicitaría  de  ello,  pues  así  vendrían  á  quedar 
este  puente  y  el  de  Safont,  en  situación  homotética  y  resuelto  el  problema 
de  la  dirección  de  la  Via  Lata  y  además  corroboraría  la  supuesta  población 
romana  en  la  Vega. 

De  este  último  extremo  me  hace  responsable  el  Sr.  Amador  de  los  Ríos 
y  aceptando  el  Cargo,  prometo  en  otro  trabajo  abordar  la  cuestión,  puesto 
que  éste  resulta  ya  largo. 

Manuel  Castaños  y  Montuano, 

Teniente  Coronel  de  Infantería. 

Toledo  y  Agosto,  igo3. 


2Ó8  REVISTA   DE  ARCHIVOS 

LA  CAUSA  DE  FR.  LUIS  DE  LEÓN 

ANTE  LA  CRÍTICA  Y  LOS  NUEVOS  DOCUMENTOS  HISTÓRICOS 


II 

LA  VERSIÓN  CASTELLANA  DE  LOS  CÁNTICOS. 

LEGISLACIÓN    CIVIL    Y      ECLESIÁSTICA.  —  CONDUCTA    DEL    POETA. 

IDEAS  DE   FRAY    LUIS   SOBRE   LA    LECTURA  DE    LA  BIBLIA 

Es  tema  socorrido  en  la  historia  de  los  hombres  eminentes,  dedicar  un 
capítulo  á  sus  persecuciones  y  hacer  constar  en  una  forma  ó  en  otra,  que 
los  méritos  suscitan  envidias,  que  las  envidias  se  manifiestan  en  vengan- 
zas, que  al  genio  sigue  el  padecer  como  la  sombra  al  cuerpo. 

¡Ojalá  no  fueran  tan  frecuentes  las  persecuciones  de  los  hombres  in- 
signes! Tan  abominable  es  que  se  les  persiga  por  el  hecho  de  serlo,  que 
los  ejemplos  indiscutibles  de  esto,  pocos  ó  muchos,  obligan  á  disculpar 
hasta  cierto  punto  esta  tendencia  de  ciertos  historiadores,  rayana  en 
manía,  á  cubrir  la  frente  de  sus  biografiados  con  la  aureola  acrisolada  de 
la  persecución,  cuando  no  del  martirio. 

Otra  causa  motiva  este  proceder,  y  explica  á  maravilla  su  difusión: 
naturalmente  vanidosos  los  hombres,  y  artistas  de  nosotros  mismos,  lo  que 
valemos  atribuírnoslo  á  nuestros  esfuerzos  personales,  y  en  lo  que  no  lle- 
gamos, buscamos  por  disculpa  tenebrosos  manejos  de  personas  adversas, 
que  muchas  veces  sólo  se  refieren  á  merecidos  desquites  ó  á  recursos  legí- 
timos de  contrincantes  más  dignos  ó  más  afortunados. 

Apenas  habrá  hombre  que  no  sea  un  santo,  á  quien  no  oigamos  la- 
mentos semejantes,  por  regla  general  infundados.  Aun  tratándose  de  san- 
tos, no  siempre  se  toman  debidamente  en  cuenta  sus  equivocaciones,  ori- 
gen natural  de  lamentables  pero  no  censurables  represalias. 

Fácilmente  se  induce  á  creer  cuando  es  un  sabio  desgraciado  que  le 
persiguen  ignorantes,  y  cuando  es  inocente,  que  hombres  malvados  labran 
su  ruina;  pero  tan  fácil  como  decir  y  creer  esto,  es  el  equivocarse,  bauti- 
zando con  el  nombre  de  iniquidad  de  los  contemporáneos  las  precipita- 
ciones ó  inconsideraciones  ó  torpezas  en  que  incurren  las  personas  más 
distinguidas  y  de  virtud  más  intachable. 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  269 

Fr.  Luis  de  Granada,  ilustre  ascético  y  soberano  maestro  del  lenguaje, 
se  expresó  mal  en  la  primera  edición  de  la  Guia  de  pecadores,  que  por 
eso  se  puso  en  el  índice  hasta  su  corrección;  Carranza,  gran  teólogo  y 
perseguidor  de  los  herejes,  vino  á  favorecerles  en  las  páginas  del  Catecis- 
mo, prohibido  en  absoluto;  San  Francisco  de  Borja,  santo  varón  y  á  la 
vez  acabado  modelo  de  prudencia,  no  estuvo  á  la  altura  que  solía  al  soltar 
ciertas  frases  que  merecieron  correctivo;  también  lo  merecieron  algunas 
de  los  Locis  de  Melchor  Cano,  con  ser  aquella  obra  verbo  de  su  inmenso 
talento,  de  su  erudición  más  selecta,  de  su  asombrosa  habilidad  para  hacer 
con  las  formas  una  escultura  viva  de  las  ideas.  Comisiones  autorizadas  de 
personajes,  que  individualmente  no  significaban  lo  que  estos  cuatro,  nos 
han  puesto  de  manifiesto  sus  equivocaciones;  su  fallo  es  indudablemente 
justo. 

Ahora  bien;  varones  doctísimos  y  de  notoria  probidad  intervinieron 
funestamente  en  la  causa  de  Fr.  Luis  de  León;  algunos  eran  amigos,  como 
el  futuro  prelado  de  Segorbe,  Francisco  Sancho;  otros  lo  habían  sido, como 
el  doctísimo  fraile  agustiniano  Zúñiga;  otros,  como  el  franciscano  Uceda, 
tienen  todas  las  apariencias  de  imparciales  y  desapasionados.  En  vista  de 
lo  cual,  se  hace  forzoso  preguntar:  ¿Dio  motivo  el  egregio  poeta  para  el 
encausamiento?  ¿La  ingerencia  del  Santo  Oficio  está  justificada? 

Adelantemos  urfa  respuesta  afirmativa,  que  la  sencilla  narración  de 
los  sucesos  se  encargará  de  comprobar.  Ni  que  decir  tiene  que  no  se  debe 
doblar  la  rectitud  del  juicio  por  sentimientos  que  tan  sólo  interesan  al  co- 
razón. Que  Fr.  Luis  de  León  estuvo  recluido,  que  estuvo  preso,  que  la 
prisión  duró  cerca  de  cinco  años,  que  profería  lamentos,  que  estuvo  al 
último  enfermo,  desalentado,  que  se  le  privaba  de  los  Sacramentos,  etcé- 
tera, etc..  nada  de  esto  tiene  que  ver  con  la  cuestión  legal.  Si  él  resulta 
culpable,  en  la  tramitación  de  la  causa  pudiera  haber  exceso  ó  en  sus- 
tanciarla remisiones;  no  obstante,  la  intervención  del  tribunal  será  un 
deber,  por  tristes  que  sean  sus  consecuencias.  Aunque  fuera  inocente  en 
la  intención,  que  nadie  puede  sondear,  aunque  en  la  realidad  no  se  hubiese 
excedido,  si  las  testificaciones  le  comprometían,  tenía  el  tribunal  derecho 
y  deber  de  castigarle.  Que  en  este  mundo  no  todo  se  puede  evidenciar,  ni 
la  ley  más  previsora  abarca  todos  los  casos,  obviando  todos  los  inconve- 
nientes. 

Empecemos  á  estudiar  la  responsabilidad  que  contrajo  Fr.  Luis  ante 
la  ley  con  la  traducción  de  los  Cánticos. 


27O  REVISTA  DE   ARCHIVOS 

Prescindamos  de  si  en  ciertos  casos  es  conveniente  una  obra  de  ese 
género,  y  estudiemos  la  legislación  española  y  eclesiástica  anterior  á  Fray 
Luis  y  vigente  en  su  tiempo. 

La  constitución  de  D.  Jaime  el  Conquistador,  redactada  y  promulgada 
á  la  vez  por  el  Concilio  de  Tarragona,  establece  que  nadie  tenga  en  su  poder 
los  libros  de  la  Escritura  Santa  en  romance,  debiendo  entregarlos  al  Obis- 
po en  el  término  de  ocho  días,  so  pena  de  ser  tenido  por  sospechoso  de 
herejía.  ítem  statuitur  ne  aliquis  Libros  Veteris  vel  Novi  Testamenti  in 
Romancio  habeat.  Et  si  aliquis  habeat,  infra  octo  dies  post  publicatio- 
nem  hujusmodi  constitutionis  á  tempore  sententiae,  tradat  eos  loci  Epis- 
copoco  comburendos.  Quod  nisi  fecerit,  sive  Clericus  fuerit  sive  Laicus, 
tamquam  suspectus  de  haeresi,  quoasque  se  purgaverit  habeat ur.  (Con- 
fróntese Domingo  Mausi,  Suple,  á  la  Colección  de  Coleti,  tomo  II,  colec- 
ción 1.027.) 

El  Cardenal  Pacheco  aseguró  en  el  Concilio  de  Trento  que  en  tiempo 
de  Paulo  II,  reinando  Enrique  IV  en  Castilla,  se  habían  prohibido  aquí 
las  traducciones  vulgares  de  la  Biblia  (Conf.  Palavic.  Hist.  Conc.  Trident, 
libro  VI,  cap.  XII,  núm.  5.) 

Los  Reyes  Católicos,  según  refiere  Alfonso  de  Castro,  prohibieron  con 
penas  severísimas  que  se  tradujese  la  Sagrada  Escritura  en  lengua  vulgar 
ó  se  conservasen  las  traducciones  hechas  por  otro.  Laudandum  mérito 
venit  edictum  illustrissimorum  Catholicorumque  Hispaniae  Regum  Fer- 
dinandi,  videlicet,  ejusque  conjugis  Elizabethae,  quo  sub  gravissimis 
poenis  prohibuerunt ,  ne  quis  Sacras  Litteras  in  linguam  vulgarem  trans- 
ferret,  aut  ab  alio  translatas  quoquo  modo  retineret.  (C.  Al.  á  Castro, 
Adversas  Haereses,  lib.  I,  cap.  XIII.)  Otros  escritores  del  siglo  xvi  citan 
esta  disposición  de  los  Reyes  Católicos.  Léanse  el  P.  Bautista  Fernández 
(Demostraciones  católicas,  lib.  II,  trat.  3.°),  el  P.  Santiago  Ledesma  (De 
Scripturis  divinis  quavis  lingua  passim  non  legendis,  cap.  XVIII,  núme- 
ro 7.)  El  P.  Mauricio  Poncet  en  sus  Discursos,  cap.  VIII,  y  Miguel  Medi- 
na (De  recta  in  Deum  fide,  lib.  VII,  cap.  X.) 

En  el  prólogo  que  precede  al  Catálogo  de  Libros  prohibidos  de  Pau- 
lo IV  en  i55q,  publicado  ó  recordado  por  el  Inquisidor  Valdés,  se  lee:  «De 
ninguna  manera  se  puedan  imprimir  ó  leer  ó  tener  sin  licencia  por  escrito 
del  Santo  Oficio  de  la  Inquisición  de  Roma,  ninguna  de  las  Biblias  tradu- 
cidas en  lengua  vulgar,  Alemán,  Francés,  Español,  Italiano,  Flamen- 
co, etc.» 


BIBLIOTECAS  Y    MUSEOS  27 1 

La  regla  cuarta  del  índice  del  Concilio  de  Trento  que  publicó  Pío  IV 
en  1564,  prescribe  que  para  el  uso  de  los  Libros  Sagrados  en  romance,  se 
esté  á  la  resolución  del  Obispo  ó  del  Inquisidor,  para  que  éstos,  de  consejo 
del  párroco  ó  confesor,  juzguen  y  determinen  lo  que  se  deba  hacer  en  cada 
caso.  Son  de  oro  las  palabras  del  canon:  Cum  experimento  manifestitm 
s//,  si  sacra  Biblia  vulgar  i  lingua  passim  sine  discrimine  permittantur 
plus  inde,  ob  hominum  temeritaten,  detrimenti  quan  utilitatis  oriri,  hac 
in  parte  judicio  Episcopio  aut  Inquisitoris  stetur,  ut  cum  consilio  Paro- 
chi,  peí  Confessarii,  Bibliorum  á  calholicis  auctoribus  versorum  lectio- 
nem  in  vulgari  lingua  eis  concederé  possint,  quos  intellexerint  ex  hujus- 
modi  lectione  non  damnum  sed  fidei  atque  pietatis  augmentum  capere  pos- 
se;  quam  facultatem  in  scriptis  habeant.  Qui  autem  absque  tali  facúltate 
ea  legere,  seu  habere  praesumpserit,  nisi  prius  Bibliis  Ordinario  reddi- 
tis,  peccatorum  absolutionem  percipere  non  possit.  Regulares  vero,  non 
nisi  facúltate  á  Praelatis  suis  habita,  ea  legere  aut  emere possint. 

Tan  terminantes  eran  las  disposiciones  emanadas  de  la  suprema  auto- 
ridad, por  cuyo  cumplimiento  debía  velar  el  Santo  Oficio  de  la  Inquisición. 
Los  daños  que  causaba  la  lectura  de  la  Sagrada  Biblia  en  el  vulgo  igno- 
rante debían  ser  grandes;  de  lo  contrario  no  hubieran  originado  unas  re- 
soluciones tan  severas.  Alfonso  Castro,  uno  de  los  hombres  más  doctos  de 
su  siglo  y  el  más  diligente  en  estudiar  las  herejías,  tiene  por  fuente  de 
ellas  el  traducir  la  Sagrada  Escritura  en  lenguaje  vulgar,  asegura  que  los 
que  se  dedican  á  ello,  más  procuran  la  enfermedad  que  la  salvación  de  las 
almas,  y  hasta  llega  á  estampar  que  más  perjudica  esto  que  la  lectura  de  los 
filósofos  gentiles.  Tertia  demum  haeresum  parens  et  origo  est  Sacrarum 
litterum  in  linguam  vulgarem  translatio:  unde  evenit  ut  ab  hominibus  sine 
ullo  personarían  discrimine  legantur.  Ad.  Haereses.  Lib.  I,  cap.  XIII. — 
Ex  quibus  aperte  convincitur  eos  qui  Sacram  Scripturam  in  linguam  vul- 
garem translatam  populo  rudi  legendam  tradunt,  ?ion  prospicere  saluti 
animarum  populi;  sed  illarumpotius  aegritudinem  procurare.  De  justa 
haeret.  punitione.  Lib.  III,  cap.  IV. — Cun  ergo  plus  nocumenti  inferatur 
ex  libris  Sacris  in  linguam  vulgarem  versis,  quam  ex  lectione  gentilium 
philosophorum;  mérito  illud  inhibetur,  etiam  si  de  alio  milla  fíat  pro/ii- 
bitio.  Ad.  Haeres.  Lib.  I,  cap.  XIII. 

Duros  igualmente  se  muestran  en  este  punto  el  antes  citado  Santiago 
Ledesma,  el  cisterciense  P.  Lorca,  que  lleva  la  intransigencia  al  extremo. 
y  lo  que  es  más  de  notar,  los  inmortales  controversistas  Pedro  de  Soto  y 


272  REVISTA  DE  ARCHIVOS 

Roberto  Belarmino.  Todos  vienen  á  coincidir  en  aquella  enérgica  senten- 
cia de  Castro:  Sacram  ergo  Scripturam  tradi  in  lingua  vulgari...  qaanto 
est  antiquius  necessitate  compellente,  tanto  postea  factum  est  damnabiliús 
experientia  ipsa  docente. 

La  disciplina  de  la  Iglesia  era  tan  claramente  adversa  á  la  circulación 
de  la  Escritura  en  lengua  vulgar,  y  la  corriente  de  los  teólogos  la  enten- 
día en  sentido  tan  estricto,  que  el  Cardenal  Belarm